OBJETIVOS
- Transformación de la realidad, para que la sociedad sea más justa
No deseamos conocer nuestra realidad por fines de erudición, académicos o periodísticos. Menos aún para hacer “estudios de mercado” que generen mejores ventas- Lo que pretendemos con este estudio es colaborar para una sociedad más justa.
- Conformar un sujeto histórico
Entendemos por “sujeto histórico” un sujeto colectivo, que represente cierto sector, sea este de clase social (obreros o campesinos), de género (mujeres), edad (jóvenes), de etnia o raza (indígenas), etc., y que tenga una propuesta hacia toda la sociedad, o al menos, que desde un nuevo proyecto socopolítico sus intereses como minorías queden mejor garantizados. Cuando se cuenta con un análisis de la sociedad desde el que se vean derechos conculcados o intereses legítimos y cuando este se difunda en amplias capas, es más fácil conformar dicho “sujeto histórico”
- Discernir las mejores alternativas para cada situación
La lucha política tiene su ritmo, momentos de avance y momentos de retroceso. No tomar en cuenta esto lleva al fracaso. Se precisa también conocer la correlación de fuerzas y la posibilidad de hacer alianzas con otros sujetos. Todo esto lo muestra un buen análisis de la realidad.
- Conocer transformando y transformar conociendo
Un buen método de análisis es la “observación participante”. Cuando el investigador acompaña a un “sujeto histórico” con el que él mismo se identifica, percibe muchos elementos que desde fuera se le escapan. Es justamente en la lucha política o social donde se manifiestan muchas contradicciones sociales. Al mismo tiempo, cuando un grupo comparte un buen análisis social conoce elementos que le eran desconocidos y que son otras tantas luces para su acción transformadora.
- Unir fe y vida (contemplativos en la acción)
Este método de integrar el trabajo intelectual y la práctica transformadora es lo que se conoce como “praxis”, que combina e integra ambas actividades. Puede ser también útil para una espiritualidad cristiana, pues a veces se separan estas, como las “dos vías”, contemplativa y activa, que al separarse se empobrecen. Integrar fe y vida es un buen método para la “revisión de vida”. Que a modo de espiral, ayuda no poco a madurar una espiritualidad abocada a la acción.
Para un creyente comprometido con la transformación de la realidad, la elaboración del análisis se presta para ser reflexionada y orada, en un proceso amoroso tanto para los destinatarios directos como para la sociedad en su conjunto, y este “trabajo” puede ser una fuente de espiritualidad, que implique no perder de vista a las personas concretas, a amarlas, a ejercitar la fidelidad a la verdad, la fortaleza para enfrentar las objeciones ideológicas, la prudencia en detectar los ritmos y momentos (si permiten avanzar aprisa o si recomiendan ir más lentos). Descubrir la presencia del Espíritu de Jesús resucitado
¿Con quiénes y para quiénes se hacen estos análisis?
Un científico social comprometido con la transformación de su entorno social no es un sabio solitario, encerrado en su gabinete y aislado. Es conciente de formar parte de un “sujeto histórico” al que ofrece humildemente sus servicios. Esto implica un equipo de trabajo, así como cierta colectividad a quienes se pretende acompañar en sus conflictos, sin manipulaciones ni protagonismos. Este doble sujeto –el de su equipo y el de sus destinatarios- condiciona modos, temas y pedagogía de trabajar.
Con el equipo central, el investigador puede pedir colaboración en colecta de información y de interpretación. Sus compañeros suelen estar más cercanos a la gente y pueden verificar si las conclusiones van siendo aceptadas o rectificadas.
Con los destinatarios del análisis, el sector territorial donde se trabaja, procurará integrarlos, con una pedagogía concientizadora, cuestionándolos y escuchándolos. Seguramente aportarán elementos en los que el equipo central no tomaba en cuenta. Esa pedagogía partirá de las necesidades sentidas (aquellas que la gente siente como más urgentes), para ir poco a poco, haciendo ver las causas más profundas y los efectos a un plazo mayor, en contextos más amplios cada vez, hasta que comprendan que la solución de aquellos problemas cotidianos dependerá de causas que no se conocían bien o que parecían incontrolables, lo que proyectará la organización hacia sectores más amplios.
TIPOS DE ANÁLISIS
Dependiendo de los fines para los que elaboremos nuestro análisis, se distinguen dos tipos alternativos –no pueden realizarse al mismo tiempo–, el ANALISIS ESTRUCTURAL y el ANÁLISIS COYUNTURAL.
También se conoce el primer tipo, como “análisis diacrónico” y se emplea para analizar cómo está estructurada u organizada una realidad social, de cualquier nivel (el prefijo griego dia quiere decir “corte” (v.gr.: el “diámetro” corta una circunferencia en dos mitades); mientras que el segundo se le llama “análisis sincrónico” (el prefijo “sin” “con”, el conjunto en su totalidad (sinfonía, síntesis), ya que este análisis da cuenta de los procesos extendidos en la línea del tiempo. Representando esto en un cable de computadora, la longitud del cable sería el “Análisis Sincrónico” o el proceso en continuidad de todo un trayecto; mientras que si le hacemos un corte al cable, observamos que en su interior, abarca varios filamentos delgados, que suelen ser de distintos colores para reconocerlos, y ese sería el “análisis diacrónico”
ANÁLISIS SINCRÓNICO
Otro tipo de herramienta es este que posibilita dar cuenta del dinamismo procesual que tuvo determinado evento o conflicto, en su devenir a través del tiempo
ANÁLISIS DIACRÓNICO
Toda sociedad es un complejo de instituciones, grupos, peso social, sectores, poderes, etc., los cuales están interactuando estructurados de determinada manera.
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