Este tipo de análisis construye su unidad seleccionando pequeños actos o noticias para enfocarse en sólo uno de sus temas, para reconstruir un evento o un conflicto significativo que pueda historizarse. Es lo que llamamos “coyuntura”, dar cuenta del suceso en cierta totalidad. Para ello, el analista debe investigar distintos elementos:
- Actores: ¿Quiénes son los participantes en el evento? Los protagonistas principales, por supuesto; pero también personajes secundarios que tuvieron parte en él.
- Peso de cada uno de ellos.- Habrá que medir el peso que tiene cada actor, sea por su poder, su economía, sus alianzas, sus apoyos; pero también sus puntos débiles.
3. Investigar las causas.- Facilita el manejo del conflicto. Para ello necesitamos cuatro pares de anteojos: para ver de cerca (causas manifiestas e inmediatas); para ver de lejos (causas manifiestas y remotas); anteojos oscuros para ver de cerca: (que provienen del subconciente de los actores, no del todo conocidas); anteojos oscuros para ver de lejos (que se esconden en lo profundo del inconciente colectivo de las culturas)
4. Su estrategia y tácticas.- La estrategia es el objetivo final, la meta perseguida en ese evento o conflicto, y las tácticas, cuáles son los medios que utiliza para lograrlo. Conocer las tácticas del adversario puede ayudar a neutralizarlo, por ejemplo.
5. Distinción de fases o períodos.- Un conflicto es algo difícil de comprender desde el principio, antes de que sea susceptible de verlo en su conjunto. Pero luego habrá que distinguir períodos o fases que tengan cierta unicidad.
6. Períodos claves: Ruptura, crisis, climax, solución, reintegración, posibilidad de nueva escalada.
- Parábola del conflicto:
- Precrisis.- Son los condicionamientos remotos; ciertas motivaciones semiocultas, que se pierden en el inconciente colectivo, el ethos cultural, la mitología o la sociobiología, que ciertamente influyen; pero en generalmente pueden desdeñarseAntecrisis.- Son motivaciones próximas que dan lugar a conflictos. La sicología social a veces descubre que las causas de conflicto se deben a una “doble contingencia”, de lo que los diversos actores esperan con su acción o la respuesta del otro. A veces la comunicación de las expectativas fue deficiente y dio pie a malentendidos. Aceptaciones o rechazos, que pueden –o no- ser consecuencia de una mala interpretación. Puede haber también insuficientes motivaciones para que la acción se encuadre dentro de la norma dada, o bien, discrepancia entre el control normativo sobre los fines o de los medios. A veces los cambios son motivo de tensiones, ya que si bien algunas veces son refrescantes, otras veces son causa de tensiones.Ruptura.- Es un momento en el que se quebranta lo regular normativo, que puede o no ser deliberado, y que sirve como detonador simbólico.La crisis.- Son momentos cruciales, decisivos y peligrosos, que forman parte inevitablemente de la vida misma. Se caracterizan por contradicciones, tensiones o rupturas, que hacen dudar de la línea a seguir. Pueden deberse o bien a un factor exógeno, o a alteración en el desarrollo normal. Así como no todo cambio da lugar a una crisis, tampoco toda crisis de lugar a un conflicto. Hay crisis en las que se profundizan las rupturas, se revelan intrigas anteriormente encubiertas y se hace manifiesta la estructura social (análisis estructural). En este momento, las caretas caen y las tensiones se vuelven explícitasNudo crítico.- El momento axial, cuando el conflicto llega a su acme (que sólo posteriormente puede hacerse conciente). Se desata la confrontación, con fases de mayor o menor intensidad. Es donde el conflicto se haya más intrincado
- Acción reparadora.- Las colectividades no pueden vivir permanentemente en conflicto. Llega un punto en el que se busca una salida o ajuste para superar la crisis (esa salida puede ser, incluso, judicial)
Reintegración del grupo disturbado o reconocimiento de un cisma irreparable.

Debe estar conectado para enviar un comentario.