El 9 de ma
yo, en la ceremonia de clausura del curso académico en el Instituto de Formación Teológica Intercongregacional de México tuve la primera presentación de mi libro de memorias, que fungió como el momento académico del evento. Ante la presencia de dos obispos, Mons. Antonio, de aquella Vicaría y Mons. Cecilo Félez, presidente del Consejo Superior y con los maestros y todos los estudiantes, me dieron 20 minutos para hablar. Hice un breve recorrido del medio siglo de historia que me tocó vivir, narrando los hechos desde el punto de vista personal, como testigo, narrador y protagonista. A los alumnos les interesó, pues si conocían algunos eventos eclesiales, era por historia, y al ser presentado por alguien que los vivió (y sufrió) fue para ellos toda una experiencia. Me corroboró el acierto de escribir estas memorias (por supuesto, descontando todos los errores e imprudencias); pero aún esto, daba el aire de conversación informal y espontánea. Fue pensando en lectores como ellos que se me ocurrió con-memorar (hacer “memoria-con” otros). Ya estoy disfrutando mi aniversario.




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