Parábola: sucede en un camino: espacio entre el lugar donde «habitamos» (lo habitual) y el lugar de nuestro destino (los sueños). Espacio de incertidumbre, entre el «ya-no» y el «aún-no». Los siete personajes. Disposición de estar alerta, pues las interpelaciones a nuestra solidaridad pueden ocurrir en cualquier momento. Nada justifica que pasemos de largo (algo de nuestra humanidad quedará perdida para siempre). La solidaridad no es algo que podamos programar (sábados por la tarde voy al asilo), sino una actitud permanente. «Justo ahora», cuando el jefe está presionando por su informe, soy requerido. Si nunca salgo de vacaciones, «justo ahora», cuando logré por fin unos días, se me requiere. La indiferencia puede provenir del miedo, el «carrerismo» o una espiritualidad intimista y lejana de la vida. El samaritano se «aprojimó» al infeliz (se le hizo prójimo), y entraron en relación dos grupos separados por estereotipos; pero que ante la necesidad, únicamente importó la condición humana. Con una docena de verbos describe Lucas la acción compasiva del Samaritano.
Actualmente, las víctimas son cientos de millones (hambre, sin techo, presos, enfermos, sedientos): la TV nos los «aproxima» dentro de casa. Los mesoneos son filántropos oficiales, que si bioen auxilian, lo hacen por negocio o prestigio. Los samaritanos son muchos (altermundistas) y se están organizando. El escriba pregunta «quién es mi prójimo?, y Jesús da vuelta a la pregunta: «¿De quién te hiciste tú «próximo??