10. EL PORFIRIATO

Su comprensión partirá de la generación de condiciones de posibilidad para el nuevo Modo de Producción Capitalista (MPC). Antes de iniciar su transición, respecto al MPF, habría que “fabricar al fabricante”, lo que conlleva a allegarse un capital inicial –la “acumulación originaria”-, que siempre ha implicado crueldad e injusticias.[1] En el Porfiriato, estas medidas fueron: la apropiación de las tierras comunales, la explotación de los hacenderos, el robo en las tiendas de raya, la esclavitud por deudas (heredadas de padres a hijos), las largas jornadas laborales, el salario miserable, la destrucción de la educación popular, la represión inmisericorde, la falta de libertad de expresión, etc. La inconformidad se extendía entre las mayorías, pese a los intentos de sofocar las insurrecciones. La pregonada “Pax Porfiriana” se revelaba como la “Paz de los Sepulcros”. No obstante, la supervivencia misma lleva a correr riesgos, de modo que los levantamientos se incubaban por todas partes.

Por lo que toca a la Iglesia, al término del Concilio de Antequera, los seis obispos participantes enviaron a Díaz una carta de apoyo. De la misma forma, al concluir V Concilio Provincial Mexicano, los obispos participantes enviaron una felicitación al Presidente, pues a pesar de las nuevas leyes y “gracias a la sabiduría y al espíritu superior” del presidente de México –como dijo Arz. Montes de Oca- era clara cierta mejoría en las relaciones con la Iglesia.

Antecedentes

A fines de siglo, los ciudadanos estaban hartos de tantas guerras y asonadas, que dilapidaban presupuestos y causaban intranquilidad. El país estaba retrasado, a pesar de sus cuantiosos recursos; mientras el mundo entraba en una fase de rápida industrialización. Se pensaba que México había llegado a su madurez, y la mayoría juzgaba que había condiciones para satisfacer ambas aspiraciones y alcanzar un Estado moderno, seguridad y desarrollo.  

Por eso, el 1º de abril de 1877, apenas reconocida su victoria en la rebelión de Tuxtepec y asumida la Presidencia, el Gral. Porfirio Díaz como presidente, se dirigió al Congreso de la Unión fijando el programa de su gobierno: imponer la paz y promover el desarrollo económico;   

Personalidad 

  • Porfirio Díaz tenía personalidad conciliadora y vocación unificadora: integrar ideologías diversas, (liberales y conservadores), razas (su ser mestizo unificaba a blancos e indígenas: mis dos abuelos, Cortez y Cuauhtémoc) (Molina Henríquez); todo esto, a condición de que se apoyaran en la persona misma del “Señor presidente”. Era necesario un gobierno fuerte; aunque para ello sufriera la democracia (decía que “el pueblo no está maduro para la democracia”). Para facilitarle su Gobierno, modificó la Constitución. 
  • “Milita rote” de toda la vida, Porfirio era de carácter brusco y vulgar; aunque su esposa, Dña. Carmen Romero de Rubio, lo fue educando, para que adquiriera mejores modales (hasta su piel se blanqueó un poco) y se volvió “Don Porfirio”. 
  • Fue un liberal. No modificó las Leyes de Reforma. Pero gobernó para los privilegiados (muchos de ellos, conservadores), con poder absoluto y formas monárquicas (escenarios y vestuarios fastuosos). Se acercó a la Iglesia y la tranquilizó; pero, a cambio, le pidió su claro apoyo.  

Biografía: primeros estudios. 

  • José de la Cruz Porfirio Díaz Mori (Oaxaca1830 – Paris 1915). Hijo de padre criollo y madre mixteca. Su padre -pobre, pero trabajador-, se fue abriendo camino. En la ciudad de Oaxaca puso un mesón y se dedicó a la herrería. Su padre murió de cólera y la madre se hizo cargo de la familia, y fue así que salieron adelante. En 1843 entró al seminario, haciendo bachillerato en Artes. Cuando la intervención estadounidense, a varios seminaristas se les permitió reclutarse en las filas de los defensores; pero no hubo oportunidad de ir al Frente. Conoció a Juárez y siguiendo su ejemplo, salió del seminario, se inscribió en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, se recibió de abogado y fue maestro. 
  • Al salir del seminario, le interesó el ejército. Participó en la Segunda Intervención Francesa. Combatió en la Batalla de Puebla. En 1865 Juárez lo nombró General de División y el 28 del mismo mes le dio el mando militar de Veracruz, Puebla y Oaxaca (aquí organizó guerrillas contra los franceses) En el Plan de la Noria combatió contra Juárez y posteriormente, en el Plan de Tuxtepec, contra Sebastián Lerdo de Tejada. Presidente interino un mes de 1876, y otro en 1877, luego ocupó de manera ininterrumpida la Presidencia Constitucional de 1877 a 1880 y después, entre 1884 y 1911. 

Presidencia imperial 

  • Una vez concluida la intervención francesa, Juárez pensó que era conveniente postularse una vez más para presidente, en el período 1867 a 1871, cuyas elecciones ganó con amplia mayoría (2,344 frente a 785 para Porfirio Díaz). Díaz, abatido por la derrota y privado de la conducción del ejército, se retiró a La Noria, donde se dedicó a la función de cañones, elaboración de pólvora y municiones, así como a la agricultura. Llegado el momento, se decidió a contender a las elecciones de 1871, en las que Juárez se postuló nuevamente y ganó, quedando Días como segundo candidato, con 3,555 votos (frente a 5,000). El 8 de noviembre, lanzó el Plan de La Noria, convocando a todos los militares a unirse contra Juárez; pero fue entonces que éste murió. 
  • En las elecciones siguientes, Díaz contendió contra Sebastián Lerdo de Tejada, quien ganó la elección. Porfirio se instaló en Veracruz, viviendo modestamente, dedicado a la agricultura y a ingeniosos inventos. Ante las torpezas de Lerdo, Porfirio Díaz fue ganando partidarios, principalmente entre la clase alta. Lerdo intento reelegirse; pero su política contra el clero había disgustado a sectores influyentes, y fue así que el 18 de enero de 1876 Porfirio Díaz se levantó en armas, en la Revolución de Tuxtepec, apoyado por el clero, y obtuvo la Presidencia. Lerdo perseguía a Díaz, contando con la fidelidad de la mayor parte del ejército. Fue derrotado por Mariano Escobedo; pero Lerdo logró viajar a Cuba, donde se fortaleció. Se enfrentaron Mariano Escobedo y Díaz, siendo éste apoyado por Manuel González, haciendo huir a los lerdistas. Finalmente, se convirtió en presidente el 5 de mayo de 1877. 

Primer mandato presidencial (1877-1880) 

  • Su primera preocupación fue ganarse la confianza de Estados Unidos, cuidando su relación con el embajador John Foster y renegociando la deuda, que pagó por partes, durante 15 años. La segunda preocupación fue la pacificación del país, asolado por bandidos y caciques locales, con gente armada por todas partes. Procuró el control de los cacicazgos locales, mediante el establecimiento de guarniciones militares en varios puestos conflictivos. Su secretario de Hacienda, Yves Limantour, fue enviado a Estados Unidos para crear buena imagen de México y logró que una comisión de empresarios visitara el país con intereses de inversión. 

Manuel González (1881-1889) 

  • En este periodo, el nuevo presidente impulsó los ferrocarriles, concesionándolos al Reino Unido. También concesionó la red de telégrafos y fundó dos bancos -el Banco Nacional Mexicano y el Banco Mercantil Mexicano-, que, fusionados, en 1884 dieron lugar al Banco Nacional de México (Banamex). Sin embargo, estos avances en la economía se vieron empañados debido a frecuentes escándalos de corrupción. 

El “Porfiriato” hace referencia a los 35 años de gobierno personal y autoritario de Porfirio Díaz –entre 1886 y 1911–, sólo interrumpidos por los cuatro años del período de Manuel González. Sus indudables logros y también, sus grandes fallas 

  • En 1889 ya se inquietaban aires electorales. Lerdo aspiraba, y preparo una revolución (lo usual entonces), entrando por Veracruz; pero el Gobernador Cándido Aguilar, lo detuvo. Fue entonces cuando Díaz le envió su famosa frase; «mátalos en caliente y después averiguas». Pero Manuel González, el candidato de Díaz, lo sucedió durante un período completo. 
  • En este período, la esposa de Díaz, Delfina, se puso gravemente enferma y el General quiso casarse por la Iglesia. El arzobispo de Michoacán, D Pelagio Antonio Labastida y Dávalos accedió; pero le pidió que Díaz abjurara la Constitución liberal que había jurado. Poco después, en 1881, Porfirio conoció a Carmen Romero Rubio en una fiesta, y con pretexto de tomar clases de inglés, la cortejó y se casó con ella. 

ECONOMÍA 

  • La estrategia económica de Don Porfirio estaba dirigida a lograr el desarrollo económico, y desde el comienzo se centró en dos vertientes: fortalecer y consolidar los grandes capitales internos (constituidos fundamentalmente por los latifundistas) y franquear la entrada a los capitales extranjeros (regalos petroleros). En ello puso todos los medios a disposición del Estado, incluidos los de carácter represivo 
  • La inversión extranjera. – En la década de 1900 casi toda nuestra plata la exportaban la American Smelting and Refining; nuestro cobre, la Cananea Consolídate Cooper; nuestro henequén, la International Harverest; nuestro caucho, la International Rubber; nuestro petróleo, las filiales con nombre mexicano de la Royal Dutch Shell, la Standard Oíl, la Sinclair Oíl. A Estados Unidos se le dio la concesión de los ferrocarriles, cuyo trazado (aparte de rodeos inútiles) se orientaba hacia la exportación de recursos a aquel país. 
  • Los operadores en México de estas grandes empresas tenían nombres con olor de corrupción (José Yves Limantour, Olegario Molina, Enrique Creel, Francisco Bulnes, Porfirio Díaz Romero-Rubio). Eran los privilegiados del Régimen, que como en la Santísima Trinidad, una misma persona ejercía tres funciones distintas: las grandes trasnacionales, los latifundistas y la alta burocracia: Limantour poseía más de 200 mil hectáreas en Chihuahua, era operador de compañías petroleras, y secretario de Hacienda. Olegario Molina, secretario de Fomento y gobernador de Yucatán, era el gerente general de la International Harvester y uno de los mayores propietarios de Yucatán. Enrique Creel, secretario de Relaciones Exteriores y gobernador de Chihuahua, tenía 600 mil hectáreas y era operador de la Asarco y la International Rubber. La electricidad fue concedida a los alemanes, quienes mostraron su ingenio en base de turbinas impulsadas por la fuerza de la gravedad de los depósitos de agua subterránea. En 1879 se descubrieron en Veracruz importantes yacimientos de petróleo, que petroleras estadounidenses las explotarían.  

Los que cargaron los costos 

  • El Modo de Producción Capitalista se estaba consolidando; pero el Capital no puede darse sin una “acumulación originaria” (allegarse una fuerte cantidad de dinero, de otro origen), y esto suele darse de manera sucia (sobreexplotación, robos, saqueos). Así lo hicieron las potencias europeas, cuya industrialización fue posible por el saqueo de recursos de sus Colonias. (Como dijo Marx: “El Capital nace chorreando sangre y lodo por todos sus poros”
  • Ante el régimen corporativo (la hacienda y la comunidad indígena), la tarea de los nuevos capitalistas fue “liberar” al obrero, de la absorción de las corporaciones, a pesar de que éstas, a su vez, de alguna manera protegían al trabajador. Al capitalismo conviene un proletario que no posea nada, más que su fuerza libre de trabajo (libertad para morirse o no de hambre), dispuesto a la explotación más inmisericorde; pero que, al mismo tiempo, no fuese esclavo, pues entonces se tenía que hacerse cargo de su sobrevivencia.  
  • La misión histórica del Porfiriato se logró mediante la sobreexplotación: el esclavismo en haciendas henequeneras, las tiendas de raya en las haciendas, el despojo de tierras comunales, Guerras de exterminio a los indígenas (yaquis, mayas). En último término, los beneficiarios de esta sobreexplotación y saqueo fueron las grandes potencias colonialistas de siempre, las cuales, sin mucha dificultad, se repartieron la conveniente división territorial entre ellas, y bajo la forma de colonias formales e informales, así como esferas de influencia, en cuyo proyecto, el papel de México (y otros países de América Latina), fue la producción de materias primas. 

POLÍTICA 

  • A su Gabinete, compuesto inicialmente con compañeros de armas, se les fueron uniendo buenos economistas, juristas, un juarista, un lerdista, un monárquico. Dentro de la sociedad cercana a Díaz destacó un grupo de políticos e intelectuales conocido como «Los Científicos», encabezado por el ministro de Hacienda, Limantour. También Justo Sierra, Joaquín Casasús, Francisco Bulnes, Pablo Macedo y Miguel Macedo, Manuel Marroquín y Rivera, quienes ocuparon importantes puestos políticos. Al paso de los años, permaneció el mismo gabinete con los mismos funcionarios, por lo que se podía hablar de una “gerontocracia” 
  • Prensa: La pacificación de la prensa en México fue otro de los objetivos políticos de la administración política. A fines de 1887, Guillermo Prieto escribió: «La prensa, nuestro cuarto poder, es el único bastión sobreviviente del liberalismo puro y original». Manuel González publicó en 1882 un decreto conocido como Ley Mordaza, en el que se establecía que cualquier periodista podía ser aprehendido, llevado a prisión y sometido a juicio por denuncias de cualquier otro ciudadano: en 1888 subsistían 130 periódicos, y en 1911 quedaban 54 (los demás clausurados).  
  • Represión- El régimen reprimía por la fuerza de las armas, no sólo a sus opositores políticos y a las numerosas rebeliones indígenas o campesinas, sino también a bandoleros. Se recurre al fusilamiento, o la “ley fuga”. Los rurales eran policías profesionales mejor pagados y entrenados que el ejército, un cuerpo de élite y fueron la herramienta en la cual Díaz se apoyó para pacificar el país.  
  • El exterminio de los yaquis. Hubo mucho descontento en el campo (en especial entre los grupos étnicos), que fue sofocado. La mayoría era inconformidad por el despojo de sus tierras comunales. Una de las represiones con mayor repercusión nacional y extranjera fue la llevada en contra de los indígenas yaqui. Se habían asentado en el Norte, sin ser molestados durante más de cien años. Sin embargo, hubo levantamientos contra la condición de servidumbre y de explotación laboral. Organizaron una guerra de guerrillas contra el gobierno. Los federales sufrieron muchas bajas…. hasta que, en 1896, el gobierno optó por una campaña de exterminio de los yaquis, siendo enviados como esclavos a Yucatán.  
  • Bajo ese signo, de 1877 a 1910 se avanzó en materia económica de modo tangible; pero se fue abriendo paso la idea de que la libertad no puede ni debe sacrificarse en aras del desarrollo económico. Esta idea es reforzada por una realidad: el crecimiento económico del país no se había reflejado en un mejor nivel de vida de los pobres; al contrario, los más pobres vivían peor en 1910 que en 1877, muchos incluso en condiciones de esclavitud.  

CULTURA 

  • Su primer mandato, estuvo inspirado en la filosofía positivista de Augusto Comte, que pensaba que la ciencia (positivista, racionalista) inauguraba el tercer estado evolutivo, después de la magia/religión y la filosofía. Como ideología, representaba las aspiraciones de la burguesía liberal, y adecuadas al momento que vivía el país. Su lema: “Orden y Progreso”, pero cuando la burguesía se consolidó en el poder, el slogan se quedó con el “orden” -la “Pax Porfiriana” o “Paz de los Sepulcros”- y se olvidó el “progreso”. 
  • Siendo Francia la patria del liberalismo decimonónico, el “afrancesamiento” de las élites influyó en la cultura mexicana: la cocina, el baile (el vals, la polca), la música, etc. La lengua francesa era el idioma diplomático de entonces y la lengua que se enseñaba en los colegios para la oligarquía. 
  • En su gobierno florecieron las artes y las ciencias, debido a que desde el siglo XVII, el país convulso no lo facilitaba. Especialmente destacó en la literatura, con las “veladas literarias” de Ignacio Manuel Altamirano, y grandes figuras, como Guillermo Prieto, Manuel Payno, Ignacio Ramírez (el Nigromante), Vicente Riva Palacio, Luis G. Urbina, Juan de Dios Peza y Justo Sierra. Se fomentó la investigación historiográfica y las lenguas de México. Se creó, por medio de Justo Sierra, el Ministerio de Educación Pública,   

LA IGLESIA CATÓLICA 

  • Díaz intentó conciliarse con la Iglesia católica, contra quien el gobierno liberal mantuvo un estado en conflicto a partir de la promulgación de la Constitución de 1857. A la Iglesia le mantuvo privilegios y dejó sin aplicar las Leyes de Reforma. La Iglesia se acercó al presidente y lo apoyó. Aprovechó su presencia pública, para acrecentar sus propiedades, reorganizarse y abrir centros de formación (seminarios, vocaciones) y crear 11 nuevas diócesis. 
  • Obispos influyentes y conciliadores de los que se valió el Dictador 
  • Dn Pelagio Labastida y Dávalos, arzobispo de México, quien casó a Díaz con Delfina Ortega, poco antes de que ella muriera.  
  • D Eulogio Gillow y Zavalza, hijo de hacendados poblanos y educado en Inglaterra. Se convirtió en amigo cercano de Díaz, lo casó con Carmen Romero Rubio. Fue enviado como representante de México a la exposición agrícola, a fin de atraer inversión norteamericana. Díaz le pidió a Gillow que le diera a Labastida este recado: “el jefe chicano de la Reforma, el soldado que escarmentó en Puebla y México a los austro-traidores, no es enemigo del clero. Le brinda su amistad, si el clero está dispuesto a facilitarle el camino de la unidad nacional” 

D Eulogio Gillow  fue investido como primer arzobispo dé Oaxaca, y para esa ocasión, Díaz le obsequió una esmeralda rodeada de brillantes y el nuevo arzobispo envió al presidente una joya traída desde Francia, que recordaba las Guerras Napoleónicas y un busto de Napoleón Bonaparte.  

  • D Ignacio Montes de Oca, obispo de Tamaulipas, quiso celebrar su cumpleaños con mucha pompa para mostrar la fuerza de la Iglesia. Díaz no quiso quedarse atrás y le envió para su fiesta un destacamento de soldados de élite impecablemente uniformados. Otra ocasión que utilizó la Jerarquía fastuosa para visibilizarse y mostrar su capacidad de convocatoria popular, fue la coronación de la Virgen de Guadalupe en 1895 y su proclamación como Emperatriz de las Américas 1910.  
  • El Obispo Eduardo Camacho fue obligado a dimitir por oponerse a la Coronación, negar las apariciones y proponer que la Iglesia se sometiese a las Leyes de Reforma.  
  • Los Concilios provinciales se habían suspendido desde 1792. Ahora preparan el Concilio plenario Latinoamericano en Roma 1899 (CELAM I). Reapertura de la Universidad Pontificia 1896. Se abren 26 seminarios diocesanos (“romanización” en la formación sacerdotal). 

Las denominaciones protestantes 

  • Hubo tensiones con Estados Unidos acerca de la colonización del Norte. Se requería poblar aquella región del país; pero los posibles colonos norteamericanos eran protestantes, de las denominaciones históricas, y presionaban por la libertad religiosa. Los liberales mexicanos veían esto con buenos ojos, para neutralizar a la Iglesia Católica. 

El catolicismo social 

  • La Rerum Novarum de León XIII (1891) no podía ser ignorada por el episcopado mexicano; aunque empezaron a actuar hasta 1903. Se organizaron “Congresos y Semanas Sociales”; pero en ellos sólo explicaban los buenos propósitos no logrados –mejorar las condiciones de las mayorías–, sin sugerir iniciativas de cambio. No se habló de los salarios de hambre, de los peones acasillados, de la esclavitud, ni de las rebeliones de indios del Norte y mayas.  
  • Los cuatro Congresos Sociales, diseñaron estrategias para mejorar las condiciones: mejorar habilidades técnicas, talleres de artes y oficios, cajas de ahorro. Se exhortó a los patrones para que diesen un día de descanso y que monto de salario fuese justo. El Congreso de Oaxaca 1909 trató sobre los grupos étnicos (médico, alcoholismo y adulterio): Pero se daba indicaciones a los indígenas para que respetaran la propiedad ajena. Más bien trataba de moralismo familiar. 
  • El Partido Católico Nacional. Muy bien organizado y disciplinado. Tuvo bastantes afiliados. Se constituyó en 1909, cuando Díaz le declaró al embajador Creelman que veía que el país ya estaba maduro para la democracia y no pensaba reelegirse. Algunos lo creían como brazo de los obispos; pero estos más bien lo combatieron. En 1904 apoyó a Madero y en 1905 a Victoriano Huerta (fue su perdición) 
  • También se formó el Sindicato de Obreros Guadalupanos, que llegó a tener más afiliados que la CTM. 
  • El campo político dejó de ser objeto de lucha por la jerarquía. Trataba de no involucrarse en problemas políticos, y callaba ante la creciente desigualdad social. 

Relaciones jerarquía/Gobierno. Periodización 

  • Búsqueda conciliatoria mediante relaciones personales (1876-1880).  
  • Intercambio de servicios. (1880-1892).  
  • Apoyo colectivo de los obispos a Díaz (1892-1909).- Seis obispos del Concilio de Antequera envían una carta de apoyo a su gobierno. Díaz fue quien los citó y ellos se plegaban: “la religión católica les previene respetar a las autoridades legítimas y tributarle los homenajes debidos” y manifiesta su satisfacción con este Régimen Primer reconocimiento a un Gobierno liberal. Con motivo de la felicitación de Díaz a los obispos asistentes al Congreso Plenario, el obispo Montes de Oca expresó: “gracias a la sabiduría y al espíritu superior del presidente, a pesar de las leyes, ha habido paz en el país”.  
  • Algunos sectores de la Iglesia no apoyaron a Díaz.  
  • Mons. Banegas Galván, obispo de Michoacán, fue uno entre varios obispos que no apoyaron a Díaz. Lo calificó como “el causante de la descatolización del país” (permitir a los protestantes, violación de DDHH, pensamiento positivista y destructor de la democracia). Al no modificar la Constitución, ésta se podía aplicar a los grupos de Iglesia críticos del régimen, lo que muchos lo tomaron como persecución. 
  • Hubo varias voces eclesiásticas discordantes. Algunos utilizaron la prensa católica para denunciar como “crimen” la autorización para que entren los protestantes a México, por atentar contra la unidad nacional. 
  • Algunos sacerdotes asesoran y se involucran en rebeliones campesinas e indígenas católicos, en luchas por sus tierras. 

En lo intraeclesial 

  • La Iglesia tiene autoridad al interior; es escuchada por la mayoría como dogma, como única verdad. No había diálogo; era sólo acatarla. El racionalismo había sido condenado por el Syllabus de Pío IX y Concilio Vaticano I y ratificado por el Concilio Plenario Latinoamericano de Roma. 
  • Consecuencia: gran pasividad de las mayorías, alimentada por el culto y el devocionalismo. Pasividad organizacional: sólo contaban los sacerdotes, nada de laicos, incluso ni en los Congresos y Semanas Sociales.  
  • Gillow –igual que aquellos capellanes de las haciendas que comían en la mesa del patrón– imbuía en los peones las virtudes de humildad, sumisión, mansedumbre, obediencia, laboriosidad y honradez. Pero también, crece el malestar hacia la Iglesia, por sus cobros exorbitantes en los estipendios 

Nuevas congregaciones religiosas 

  • La Iglesia, por tener su atención puesta en la defensa de sus bienes y ahora en sus intentos de conciliación, había descuidado mucho la pastoral rural. Ante este abandono, había rebrotes de idolatría, y surgían líderes religiosos, con supuestos dones místicos y curativos: uno se sentía reencarnación del Sagrado Corazón, otra, la Santa de Cabora, hacía curaciones (como después, el Niño Fidencio). Estos movimientos religiosos representaban problemas, y no sólo para la Iglesia. Díaz mismo solicitaba a la Iglesia que descuidar el campo y aquietar a los indios, que se estaban independizando religiosamente que podrían convertirse en signos de rebelión campesina. 
  • Respondiendo a estas razones, el arzobispo primado, D. Antonio Labastida, trajo nuevas congregaciones con vocación misionera (josefinos, pasionistas, claretianos), ya que no se confiaba en las antiguas Órdenes (franciscanos y dominicos), pues siendo peninsulares, solían ser muy revoltosos. Por ejemplo, la labor de los josefinos para pacificar a los yaquis y “colaborar por la paz.” Los jesuitas también regresaron. Los Claretianos en tuvimos el Colegio Hispano mexicano, en Toluca, para educar a las élites (españoles). 

Se avecina la insurrección 

  • El Capital requiere de la acumulación originaria para desarrollarse y así, “fabricar al fabricante”; pero al hacerlo, el nuevo empresario estaba gestando a quien sería su sepulturero: el proletario, el cual, como nuevo sujeto histórico, será el gestor de un nuevo Modo de Producción: el Socialismo. 
  • Había tendencias hacia cierto socialismo tipo Fourier (Plan de Chalco 1868): volver a lo comunitario; pero sin opresión al individuo (apropiación de las tierras comunales, explotación de hacenderos, robo de tiendas de raya, esclavitud por deudas de los padres a hijos, jornadas miserables). “El socialismo, decía dicho autor, es la forma más perfecta de convivencia social”.

Deja un comentario