13. EL PRIATO II

II: La crisis (G.D.O. – L.E.A. – J.L.P.).

GUSTAVO DÍAZ ORDAZ

Biografía

(De San Andrés Chalchicomula, Pue. 12/03/1911 a CDMX 15/07/1979)

De connotada familia liberal. Estudió la preparatoria en el Instituto de Ciencias y Artes, de Oaxaca. A los 26 años se recibió de abogado en el Colegio del Estado. Desempeñó varios cargos públicos en su división administrativa natal, entre ellos, la presidencia de la Junta Federal de Conciliación, y árbitro y magistrado del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Puebla. Fue vicerrector de la Universidad de Puebla; posteriormente lo vemos como Secretario General de Gobierno. En 1943 se postuló y fue elegido como diputado federal a la XXXIX Legislatura, por el Distrito 1 de Puebla. En las Legislaturas XL y XLI fungió como senador de su Estado entre 1943 y 1952. Ruiz Cortines lo nombró director general jurídico de la Secretaría de Gobernación y algunos meses más tarde, ocupó la Oficialía Mayor de dicha dependencia.

Últimos años

En abril de 1977 fue nombrado embajador en España, al reanudarse las relaciones diplomáticas entre ambos países de interrupción, después de 38 años contados desde la instauración del franquismo. Pocos meses después, renunció a su cargo, debido a las críticas que recibió tanto en México como en España, debido a los acontecimientos en Tlatelolco. Según documentos desclasificados en 2017, Gustavo Díaz Ordaz, al igual que su antecesor Adolfo López Mateos, fue reclutado por la CIA. Murió el 15 de julio de 1979 en la Ciudad de México

Presidente de la República (1964-1979)

Economía

En su gestión presidencial, GDO siguió el modelo del “Desarrollo Estabilizador”. La economía nacional tuvo uno de sus mayores crecimientos (entre el 6% y el 8% del Producto Interno Bruto – PIB). La inflación (2.7%) se mantuvo en los mínimos, lo que no volverían a tenerse en el país en las siguientes décadas (en el de Echeverría creció un 15%).

Gestión administrativa

Pueden adjudicársele otros logros, como sus gestiones para la celebración en México los mayores eventos deportivos internacionales: los Juegos Olímpicos en 1968, y la Copa Mundial de Fútbol en 1970. Pero, pese a varios, Díaz Ordaz pasará a la historia por su cruel e insensata represión al movimiento estudiantil de 1968.

  1. El Movimiento Estudiantil del 68.

            El 26 de julio de 1968, después de un partido de futbol americano entre los clásicos Politécnico y UNAM, se dio una bronca entre sendas porras. Para calmar los ánimos, intervino un violento grupo policial llamado “los granaderos”, lo que provocó que los estudiantes antagonistas de unieran contra los militares. Los estudiantes se refugiaron en la Escuela Nacional Preparatoria, y los militares utilizaron una bazuca para destruir la puerta. Ante la desproporcionada fuerza de seguridad, se formó un movimiento de apoyo, primero, para demandar la libertad de los estudiantes detenidos, a los que posteriormente se añadieron nombres de presos políticos líderes de los movimientos de trabajadores heredados del anterior sexenio – Demetrio Vallejo, Valentín Campa, Othón Salazar-. El movimiento fue creciendo, gracias a los diversos Comités de Huelga, con claro respaldo de la gente y de connotadas personalidades (Barrios Sierra, el rector mismo de la UNAM). Los rebeldes tomaron el Zócalo y alzaron una bandera rojinegra frente a la catedral, en el asta del Zócalo que ya habían “tomado”.

La investigación posterior de la fiscalía mexicana determinó que desde el Gobierno, para extinguir al movimiento social, presente en Ciudad de México y en otros estados de la república, se realizaron detenciones ilegales, maltratos, torturas, persecuciones, desapariciones forzadas, espionaje, criminalización, homicidios y ejecuciones extrajudiciales…. El Presidente justificó su política con la hipótesis de una conexión entre el movimiento estudiantil y el comunismo internacional, que pretendía sabotear los juegos olímpicos. ​De ahí, supuestamente, se seguiría una revolución de ideología comunista apoyada por la Unión Soviética, Cuba y China. Así consta en los informes policiacos del Departamento del Distrito Federal y de la Dirección Federal de Seguridad. Ante esta causa –no demostrada- se desató una fuerte represión contra las organizaciones comunistas más visibles: el Partido Comunista Mexicano y la Central Nacional de Estudiantes Democráticos, cuyas oficinas fueron allanadas y sus miembros detenidos, ya desde el mismo 27 de julio. Se​ implementó una campaña en los medios de comunicación, difundiendo en la ciudadanía, la idea de la «conjura comunista», con el fin de justificar una represión a gran escala, pretextando riesgo a la seguridad y soberanía populares.

La orden final dada por Díaz Ordaz, culminó en la implementación del operativo militar llamado Operación Galeana, que culminó en la matanza de la Plaza de las Tres Culturas (Tlatelolco, ciudad de México), el 2 de octubre de 1968, convirtiéndose así, el Presidente, en responsable intelectual del asesinato, detención y desaparición de varias centenas de estudiantes (junto con sus secretarios de Gobernación Luis Echeverría Álvarez y de la Defensa Nacional Marcelino García Barragán). En el operativo participaron la Secretaría de Gobernación, el Ejército Mexicano, la Policía Secreta y un cuerpo paramilitar formado específicamente para la represión a este movimiento, llamado “Batallón Olimpia”. El 1 de septiembre de 1969, en su quinto Informe de gobierno, Díaz Ordaz tuvo la valentía y honestidad de hacerse responsable: “Por mi parte, asumo íntegramente la responsabilidad personal, ética, social, jurídica, política e histórica, por las decisiones del gobierno en relación con los sucesos del año pasado.

La “Teoría de la Dependencia” y la Liberación

               Se trata de una teoría elaborada en los años 60’s y 70’s por un grupo de sociólogos sudamericanos de renombre, entre ellos, Theotônio dos Santos, Ruy Mauro Marini, André Gûnder Frank, E. Faletto, F. Cardoso, Anibal Quijano, etc., convocados por Raúl Prebish y respaldados por la CEPAL. Partían de la realidad Centro / Periferia, y sostenían que “el subdesarrollo no es consecuencia de la supervivencia de instituciones arcaicas y de la falta de capitales en las regiones alejadas del torrente de la historia del mundo (como defendían los desarrollistas)… por el contrario, el subdesarrollo ha sido y es aun generado por el mismo proceso histórico que genera el desarrollo económico del propio capitalismo”. Probaron que, mientras se mantuvieran las mismas estructuras, para las naciones periféricas no era posible alcanzar el desarrollo de las industrializadas, pues el proceso realmente beneficiaba a estas últimas economías: por cada dólar que el Centro otorgaba para el supuesto desarrollo de los países de la Periferia, sacaba tres dólares, pues mantenía una relación de explotación. El “desarrollismo”, tal como se sostenía entonces, era un mito, y la única vía para salir de la pobreza sería “la liberación”.

            Esta nueva palabra –“liberación”-,en las décadas 60’s y 70’s, era prestigiada por la Revolución Cubana. Por todo el Continente se multiplicaba los “Movimientos de Liberación Nacionales”, referidos al legendario Ché Guevara. El socialismo desplazaba al viejo anticomunismo.

LA IGLESIA CATÓLICA

  1. La CELAM II: Medellín 68

La Iglesia no podía permanecer al margen de esta avalancha. Los Católicos Sociales de los 40’s se radicalizaron y se volvieron “revolucionarios” (no necesariamente por la vía armada). El momento del lanzamiento se dio en la II Conferencia Episcopal Latinoamericana, reunida en Medellín Colombia (CELAM II), del 26 de agosto al 7 de septiembre de 1968, inaugurada por el Papa Pablo VI. La mayoría de los obispos asistentes, respaldados por asesores bien preparados, aprobaron el documento final. En este conclave, los obispos cobraron conciencia de los resultados de las investigaciones de la FERES: Latinoamérica era un subcontinente pobre. Los religiosos no conocían esta realidad, pues sus miembros atendían -en sus parroquias, colegios y hospitales- a los sectores de las clases altas y medio altas. Congruentes con esta conferencia, los religiosos se comprometieron a desplazar parte de su personal a las barriadas y poblados rurales, instando, además, a sus miembros, a desplazarse a tales situaciones para vivir “experiencias de inserción”, adaptados a los mismos estilos de vida de sus feligreses. Se alentaba también a una reflexión teológica que “partiera-de” y “potenciara-a” experiencias de mayor compromiso. La forma de pastoral más recomendada eran las “Comunidades Cristianas de Base”[1] que, con la dinámica de la “revisión de vida” -VER-JUZGAR-ACTUAR-, organizaba los ambientes empobrecidos y los lanzaba a la lucha por mejorar el entorno, así como a conectarse con otras CCBs, a los niveles más amplios posibles.

  • La Teología de la Liberación

            La teología es una medicación entre la Palabra de la Biblia y su recepción en determinada comunidad de creyentes. Como toda “mediación”, ninguna podrá adecuarse plenamente, pues no hay sistema racional alguno que se adecúe plenamente al Misterio, con el agravante de que las comunidades receptoras cambian con los condicionamientos espacio- temporales. Sin embargo, forzosamente, se requiere de alguna mediación. La mayoría de las teologías tienen cierto fundamento filosófico, y desde el siglo XIII, con Santo Tomás de Aquino, la teología oficial tuvo como base mediadora a Aristóteles (mezclado con cierto neoplatonismo). Su teología se oficializó y sirvió de base a la mayoría de las formulaciones dogmáticas del magisterio eclesiástico.

Con el tiempo, la sociedad abandonó el latín y la escolástica. A partir del Concilio Vaticano II, la teología abandonó el monopolio de la Escolástica y se fundó más en la Biblia. En la Latinoamérica del tiempo de la CELAM II, la filosofía hegemónica era el marxismo. Esta era la corriente se enseñaba en las universidades y la que entendían los jóvenes, especialmente los comprometidos con la transformación de las realidades injustas. Si Santo Tomás tomó como mediación al pagano Aristóteles, no sería desacertado tomar ahora al ateo Carlos Marx (quien, por cierto, conocía y utilizaba lenguaje de los profetas vetero-testamentarios).

Este nuevo enfoque resultó heurístico y fecundo. En los diversos países de Latinoamérica, aparecieron sendas obras de autores inspirados en este espíritu: Gustavo Gutiérrez, Frank Hinckelambert, Hugo Assman, Ignacio Ellacuría, Jon Sobrino, Raúl Vidales, Luis Alberto Gómez de Souza, Ignacio González Fauss, José Comblin, Frei Beto, Enrique Angelelli, Enrique Dussel, Jorge Pixley, Pablo Richard, Miguel Concha, Leonardo Boff… y muchos más. 

En tiempos de la hegemonía de Carlos Marx en la Academia y en la militancia política de oposición, parecería obvio que la clara visión de este filósofo pudiera coadyuvar como mediación en esta reflexión política contestataria. Por supuesto, había tesis que se contrapondrían a la fe cristiana (comenzando por el ateísmo, que era más bien cuestión de sociología de la religión realmente existente en el contexto del filósofo alemán). Esta reflexión teológica -así como la sociología de los “teóricos de la dependencia- fueron grandes aportes originales de nuestro subcontinente latinoamericano a la episteme mundial.

En lo pastoral, con todas sus variantes, esta teología fue catalizadora de muchos movimientos político-religiosos del Continente. Aportó obispos ejemplares (como Sergio Méndez Arceo, Helder Cámara, Leónidas Proaño, Samuel Ruiz, Bartolomé Carrasco, etc.) santos y mártires (Oscar Arnulfo Romero, Pedro Casaldaliga, etc.). Algunos de ellos, asumieron un pacto durante el Concilio Vaticano mismo (“El Pacto de las Catacumbas”). El movimiento fue muy bien acogido, incluso por movimientos contestatarios, como las revoluciones nicaragüense y salvadoreña, y en numerosos movimientos populares urbanos.

Respecto al movimiento estudiantil de 1968, la participación de la Iglesia fue bastante pobre. Cabe mencionar, la declaración de apoyo Al movimiento de 37 sacerdotes, el 10 de septiembre de 1968, encabezados por el Secretariado Social Mexicano. Pero, por el lado contrario, a Medellín, Colombia, durante la II CELAM misma, llegaban informaciones de lo que sucedía en México. Se rumora que el influyente arzobispo de Puebla, Mons. Octaviano Márquez y Toriz, convocó a los obispos mexicanos, advirtiéndoles que, ante esos graves hechos, los obispos no podían quedar callados, por lo que proponía… ¡una carta de apoyo al Presidente Díaz Ordaz! Mons. Darío Miranda, personalmente, envió una carta conciliadora a los contendientes, instándolos a dialogar.

LUIS ECHEVERRÍA ÁLVAREZ

                       (CDMX 1922 a Cuernavaca 2022)

Datos biográficos:

  • Licenciado en Derecho (1946), fue secretario particular del presidente del PRI Rodolfo Sánchez Taboada. En 1958, López Mateos lo nombro subsecretario de Gobernación, y en 1963 ascendió a Secretario de Gobernación tras la renuncia de Díaz Ordaz. En 1945, contrajo matrimonio con María Esther Zuno, hija de José Guadalupe Zuno, gobernador de Jalisco, entre 1923 y 1926, y de ellos nacieron ocho hijos.
  • Después de su presidencia fue Embajador de México ante la Unesco (1977-1978) y embajador en Australia. Fundó y dirigió la Universidad del Tercer Mundo. En 2002 la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP), lo declaró, junto con Díaz Ordaz, haber fraguado la represión, así como también culpable del terrorismo de Estado, durante de la llamada “guerra sucia”. En 2009 fue acusado de violaciones graves a derechos humanos. de al menos 2 500 personas, por medio de la Dirección Federal de Seguridad DFS). Recibió la orden de aprehensión, que cumplió en su domicilio, más de dos años. Varias veces fue hospitalizado por diversas afecciones, en clínicas reconocidas. La última vez que se le vio en público fue el 21 de abril de 2021, para recibir su segunda vacuna de COVID19. El 17 de enero de 2022, con motivo de su cumpleaños número 100, varios amigos le rindieron un homenaje a través de una sesión de Zoom. Murió en Cuernavaca, el 8 de julio de ese mismo año, a los 100 años de edad. ​

Campaña electoral

  • Después del desprestigio y la rabia que dejó Días Ordaz y pese a las obvias responsabilidades que tuvo Luis Echeverría en la represión al movimiento estudiantil del 68, parecería imposible que su sucesor fuera nada menos que su Secretario de Gobernación. Pero LEA realizó una existosa campaña como candidato: un buen slogan (“ARRIBA Y ADELANTE”), recorrió gran parte del país y logró convencer a los votantes mediante un discurso en que se deslindaba de los “emisarios del pasado”, exculpándose cobardemente de su responsabilidad, en contraposición a Díaz Ordaz quien, al menos, tuvo la honestidad de asumirla.

 “Cuando me preguntan ¿usted mandó a los soldados a Tlatelolco? siempre contesto: «No, el comandante supremo era el entonces Presidente, yo no lo fui hasta el día primero de diciembre de 1970.»  (entrevista a Jorge Castañeda).

Presidente de México (1979 – 1976)

ECONOMIA

  • En el sexenio, la economía creció el 6.1%. Desarrollo los puertos de Madero y Lázaro Cárdenas. El sector burocrático pasó de 600,000 en 1972, a 2.2 millones en 1976 (muchos de ellos, egresados universitarios de los 60’s).
  • Como en aquellos años se intensificó la migración del campo a las ciudades, se adolecía de falta de vivienda. Para remediar esta carencia, creó algunas instituciones de vivienda, tales como el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda de los Trabajadores, o para privatizar tierras ejidales, la Comisión de Regulación de Tierras Ejidales (CORET). También se fundó el Instituto Mexicano de Comercio Exterior.
  • Hubo una crisis internacional debida a la escasez de petróleo, y con tanto gasto público como realizó, se hizo circular dinero sin respaldo de divisas y se tuvo que devaluar la moneda a $25.50 por dólar. La deuda externa aumentó de $6,000 millones de dólares, a $20,000 mdd.

POLÍTICA

Política interior

  • “Excélsior”- Hacia 1976, Echeverría ordenó sabotajes al periódico Excélsior, dirigido por Julio Scherer García y que tenía una postura crítica de su gobierno. Valiéndose de su sindicato, Echeverría ordenó una estrategia para censurar la libertad de expresión del periódico. El director y los articulistas prefirieron salir dignamente y fundaron otro periódico.[2]
  • “El Halconazo del Jueves de Corpus”- 10 de junio de 1971 tuvo lugar una manifestación estudiantil en Ciudad de México en apoyo a los estudiantes de Monterrey. Estos fueron recibidos por un grupo paramilitar, llamado los “Halcones” El presidente ordenó la represión, aunque, nuevamente, se desligó públicamente de ella, y chantajeó al jefe del Departamento del Distrito Federal, Alfonso Martínez Domínguez, para que se responsabilizara, viéndose obligado a renunciar.
  • “La Guerrilla”- Ante el cinismo represivo, diversas organizaciones de izquierda analizaron la situación del país y sacaron la conclusión de que ya se habían agotado las vías institucionales para frenar la política represiva, y que, incluso, se notaba la resolución de aniquilar físicamente toda resistencia. Por tanto, no quedaba otro recurso que pasar a la clandestinidad y optar por la vía armada de la guerrilla. Entre los grupos más radicales, estaban la “Liga Comunista 23 de Septiembre”, las “Fuerzas Armadas Revolucionarias”, los grupos afines a Genaro Vázquez y Lucio Cabañas y el “Partido de los Pobres” (Prof. Martínez Alavez). Estos grupos, para obtener recursos, asaltaron bancos (“expropiación revolucionaria”) y secuestraron a magnates, como al empresario regiomontano Eugenio Garza Sada y al suegro de Echeverría, José Guadalupe Zuno.

Política exterior.

            Echeverría realizó una intensa y acertada política exterior: viajó a países de los cinco continentes. Se acercó a los países socialistas (la Cuba de Fidel Castro y el Chile de Salvador Allende) después del golpe de Estado de Pinochet de 1973. Asiló a su esposa, así como a gran número de exiliados de las dictaduras del Cono Sur. Promovió la igualdad y su contribución para la paz de las mujeres, en la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer de la ONU. Equiparó el racismo del sionismo al Aparheit Sudafricano, lo que le provocó el boicot turístico de la comunidad judía estadounidense.

Política Cultural

La Contracultura “Ondera”

A fines de los años 60’s, la juventud contestataria se dividía: los “revolucionarios” (del movimiento estudiantil) y los “onderos” (los “xipitecas”). El intelectual Italiano Antonio Gramsci observaba que cuando en una situación política los controles hegemónicos (económico-políticos) son muy rígidos, es posible, y hasta recomendable, trabajar en el plano contracultural: las clases hegemónicas controlan la “coerción” y el “consenso”, es decir, la “dominación” y la “dirigencia”. Cuando en un trabajo contracultural se logra infiltrar la parte del “consenso”, puede llegarse, incluso, a arrebatar la “dirigencia” al grupo hegemónico, dejándole tan sólo la dominanción coercitiva, lo que ya es signo de su debilidad. 

            Esto fue lo que hicieron los jóvenes “onderos”, en sus guetos (“comunas”). El movimiento hippie se importó de Estados Unidos. Allá era contestatario de la Guerra de Vietnam, y Luther King defendía los Derechos Civiles. La “beat generation” -jóvenes traumados por la postguerra- se dejó crecer el cabello y consumieron drogas fuertes. Los “hippies” (los pequeños) consumieron drogas sicoactivas (marihuana y LSD) y se conectaron con los Rosacruces (el grado 17 de la masonería), que les dio la esoteria, la astrología, la ecología y el naturalismo. Los guetos negros les aportaron el rock, que se convirtió en música contestataria a partir del asesinato de Luther King.

            A México llegó este movimiento; aunque adaptado a la propia realidad: prefirieron las drogas suaves (marihuana) y naturales (peyote, hongos alucinantes); adaptaron el atuendo traído de los pueblos originarios (mazatecos y huicholes), así como elementos de su religiosidad sincrética. Esta mexicanización del movimiento, tarde o temprano tendría que reflejarse en el rock; pero hubo boicot de los medios de comunicación. Los grupos que comenzaron a componer música y letra en nuestra realidad, tuvieron que abrirse espacios en los barrios populares (los “hoyos funkies”), hasta que salieron a luz en el festival de Avándaro.

            El 11 de septiembre de 1971, apenas tres meses después del “halconazo del jueves de corpus”, tendría lugar, en un bello paraje cerca de Avándaro, una carrera de coches para los jóvenes “juniors”. Uno de sus organizadores -Armando Molina, que, por cierto, era el manager de algunos grupos rockeros mexicanos-, tuvo la idea de invitar a estos grupos rockanrroleros para amenizar la carrera. La propaganda se realizaba por Radio Educación, y para sorpresa de todos, fueron llegando y llegando… Eran chavos jovencitos de colonias populares, y se calcula, conservadoramente, que llegaron a unos 300,000. Nadie previó esto. No había alimentos, ni agua, ni sanitarios. Sobre una frágil tarima, desde un par de días antes, algunos grupos aficionados fueron preparando el ambiente. Durante el concierto cayó un chaparrón. A nadie importaba. El ambiente era muy eufórico, en el espíritu de “paz y amor”. El saldo fue blanco y no hubo nada que lamentar. La marihuana circuló libremente (los soldados cuidaban el orden, sin intervenir si veían a alguien fumando). Pero ya de madrugada, cuando el grupo rockero “Peace and Love” tocaba su rola (en inglés), “We got the power” y hacía al público corear el estribillo –primero en inglés y luego en español, “Tenemos el poder”, un telefonema de Gobernación mandó a Radio Educación interrumpir la transmisión.

            El siguiente día amaneció con el linchamiento mediático por consigna: se armó un escándalo fenomenal (luego ser sospecharía de la rivalidad entre Echeverría y Hank González, Gobernador del Estado), y a partir de entonces, creció la hostilidad contra el Rock mexicano y contra la “Onda”.

LA IGLESIA

El “Postmedellín”

El Postconcilio y la II CELAM de 1968 tuvieron favorables repercusiones en Latinoamérica y particularmente, en el México de Echeverría. Baste señalar lo siguiente:

  • La metodología teológico pastoral estructuralista, del VER-JUZGAR-ACTUAR, para los análisis de proyectos y reflexiones, aplicada a las Comunidades Cristianas de Base (CCB´s)
  • El Primer Congreso Nacional de Teología “Fe y Desarrollo”, en 1971, organizado por la Sociedad Teológica Mexicana, que contó con gran participación y se popularizó la Teología de la Liberación.
  • Primer Congreso sobre Desarrollo Integral, en 1969, organizado por la Conferencia de Organizaciones Católicas Nacionales (CON), asesoradas por el SSM.
  • Se formaron en México, como en otros países del Continente, algunos movimientos, tales como “Sacerdotes para el Pueblo” y el “Grupo Améyalli”, que aglutinaron a más de 200 sacerdotes de varias regiones del país; “Cristianos por el Socialismo”, originarios en el Chile de Allende , compuesto más bien por laicos; “Iglesia Solidaria”, con personal de las CEBs.
  • Algunas organizaciones de apoyo, surgidas del mismo episcopado; pero que después se emanciparon, como el Centro Nacional de Comunicación Social (CENCOS de José Álvarez Icaza), Centro Nacional de Misiones Indígenas (CENAMI, de Clodomiro Siller y Eleazar López).

Informe Rockefeller

Después de aquel mal andado viaje por Sudamérica, de 1958, el presidente Nixon encomendó al senador Nelson A. Rockefeller una investigación bien financiada sobre la situación real de Latinoamérica. El Informe final fue presentado el 30 de agosto de 1969. El senador magnate reconoce que Estados Unidos habría ejercido cierto paternalismo hacia los países del Sur, creyendo saber lo que más les convendría, mejor que los países mismos afectados, y también reconocía las intervenciones, arrogantes, de su país en los asuntos internos de los de Latinoamérica. Pero el Informe también advertía sobre los sectores más peligrosos para la seguridad “nacional” de Estados Unidos. Elencó 10 sectores álgidos, entre ellos, la Teología de la Liberación, catalogada por arriba de la guerrilla misma (“La Iglesia Católica ha dejado de ser confiable”). A partir de entonces, Estados Unidos pasó a financiar y apoyar a la “Nueva Derecha Cristiana”. Esta corriente religiosa neoliberal promueve, es verdad, la religión; pero no aquella de las exquisiteces teológicas, sino la religiosidad tradicional del conservadurismo, “para recomponer el tipo de trabajador honrado, austero, laborioso, exigido por la economía, y que el hedonismo consumista había perdido” (Daniel Bell). Este informe influyó mucho para frenar la fuerza que tomaba el progresismo católico en México, que se manifestará en la siguiente década.

JOSÉ LÓPEZ PORTILLO (1977-1983)

Biografía:

José Guillermo Abel López Portillo y Pacheco​ (CDMX, de 1920 a 2004). Abogado, profesor, escritor y político. Director general de la Comisión Federal de Electricidad (1972). Secretario de Hacienda y Crédito Público por LEA (1973).

Casado con Carmen Serrano hacia 1951, se divorció de ella en 1991, para unirse con la actriz Sasha Montenegro, y a la muerte de su esposa, casarse con  ella  por la Iglesia. Su hermana, Margarita, tuvo gran relevancia como encargada de los mass media oficiales. Hacia los fines de su vida, sufrió una embolia y diabetes. Falleció el 17 de febrero del 2004 en la CDMX a los 83 años.

JLP Fue un hombre frívolo, obsesionado con el ejercicio (practicaba esgrima, equitación y gimnasia). Sin sentimientos; pero con dotes para fingirlos (lloró, pidiendo perdón). Se construyó una mansión en la “Colina del Perro” (“defenderé el peso como un perro”, dijo en vísperas de la devaluación), compró un palacio en España, etc. 

PRESIDENTE DE MÉXICO.

ECONOMIA

  • Su política económica fue monetarista. Apostó al petróleo, atendiendo el descubrimiento de supuestos grandes yacimientos en aguas profundas. Si bien, en los dos primeros años México alcanzó el mayor crecimiento económico de su historia («México ha estado acostumbrado a administrar carencias y crisis. Ahora, con el petróleo…, tenemos que acostumbrarnos a administrar la abundancia»), en 1981 el precio de este energético se vino abajo, teniendo que enfrentar una grave crisis, agravada por la dilapidación de recursos petroleros. Esto se agravó debido a los aumentos de la tasa de interés por parte de Estados Unidos, que incrementó la deuda externa -contraída, supuestamente, para desarrollar las reservas de petróleo recientemente descubiertas-, hasta convertirse en la mayor de todo el mundo. Esto condujo a la fuga masiva de capitales empresariales “sacadólares”, ante lo cual, a finales de su mandato, nacionalizó la Banca (“Ya nos saquearon. No nos volverán a saquear”), aplicar el control de cambios y soportar una gran devaluación (acabando de decir: “defenderé el peso como un perro”). Los indicadores macroeconómicos fueron desastrosos, aumentados por la gran corrupción y el nepotismo:
    • Devaluación del peso: 400%, pasó de $28.50 a $46 (llegó a $70 y hasta $100)
    • Burocracia obesa, que gasto más de 100 mmdd, agotando los excedentes petroleros
    • Inflación- Fue muy oscilante: antes de 1982 se mantuvo entre 16% y 30%; pero después tuvo gran incremento, hasta el 100% alcanzó los tres dígitos en algunos momentos.
    • Empleo- Fue el último Gobierno que generó empleos: 981,496 plazas anuales, suficientes para dar oportunidades a la población económicamente activa (PEA) que creció en promedio en 753 mil personas al año, con un superávit de un millón 370 mil 976 empleos.

POLÍTICA

Reforma Política de 1977

LEA asignó como sucesor a JLP, en lugar de Mario Moya Palencia, por ser, como era costumbre, su Secretario de Gobernación[3]. Para la contienda electoral, los partidos políticos estaban desencantados de la ficción democrática, y decidieron no presentar candidatos, esto, aparte de la crisis que tenía el PAN y de que el Partido Comunista Mexicano estaba proscrito (Valentín Campa, de todos modos, se postuló, obteniendo un millón de votos), de modo que JLP fue el único candidato que se presentó, sin contendientes. Con todo, realizó su campaña, bajo el lema “La Solución Somos Todo.” La imagen del país estaba por los suelos, de modo que restituir la confianza, por enésima vez, era la prioridad para el Priato. Por tanto, no tuvo más remedio que presentar una Reforma Política

Esta Reforma fue orquestada por el Secretario de Gobernación, el relevante Jesús Reyes Heroles: político, jurista e historiador. Se trataba de transitar hacia una democracia pluripartidista real, con participación efectiva en el Congreso. Esto se lograría, mediante los diputados “plurinominales”, esto es, añadir cierto número de diputados en proporción al porcentaje de votos alcanzados, los cuales habían de asignarse, no por votación directa, sino en base a una lista previa, realizada por las cúpulas partidistas.

Política Interior: Arturo Durazo

  • Desde el inicio de su Gobierno, JLP nombró a su amigo Arturo Durazo, Jefe de la extinta Dirección General de Policía y Tránsito de la Ciudad de México. Es conocido por sus ostentosas propiedades (el “Partenón” en Zihuatanejo, su mansión fortaleza en el cerro de El Ajusco) lograda por el “entre” o “mordida” de sus subalternos.
  • En 1976 creó l División de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia, corporación de siniestra fama, dirigida por Francisco Baca Sahagún. Sus policías protegían a delincuentes probados y los liberaban, condicionados a facilitar la corrupción, gozando de impunidad (asaltos a bancos, extorción, secuestros, “siembra” de delitos, tráfico, homicidio, robo, violación, etc.).
  • Durazo fue nombrado por el Presidente como General de División, sin cursar la carrera militar, lo que provocó el disgusto de muchos militares, como Félix Galván, Secretario de Defensa Nacional.
  • Algunos crímenes que más escandalizaron a la población, fueron el hallazgo de 14 cadáveres flotantes en el drenaje del Río Tula, y el asesinato de Gilberto Flores Galván y su esposa, supuestamente perpetrado por su nieto, quien, confeso, fue recluido.

Política Internacional

  • A dos años de la muerte de Francisco Franco, en 1977, se restablecieron relaciones diplomáticas con el rey Juan Carlos I de España y con el régimen de Adolfo Suárez, siendo designado embajador el expresidente Gustavo Díaz Ordaz.
  • México se opuso al régimen de Anastasio Somoza en Nicaragua, y tras el triunfo de la revolución sandinista, en 1979, se ofreció como mediador entre el nuevo Gobierno y Estados Unidos; pero con la llegada de Ronald Reagan a la Presidencia, tuvo que desistir.
  • En ese mismo año, JLP invitó a Fidel Casto, presidente de Cuba, y se entrevistó con él en Cozumel, Quintana Roo, para dialogar sobre la situación de Centroamérica.
  • México también reconoció, junto con Francia, al Frente Farabundo Martín de Liberación Nacional como beligerante en la revolución salvadoreña contra la dictadura.
  • Finalmente, JLP nombró como sucesor a Miguel De La Madrid Hurtado, quien se habrías de separar del Desarrollo Estabilizador, para introducir el Neoliberalismo

LA IGLESIA CATÓLICA

La CELAM III: Puebla 1977

            A diez años de la II CELAM de Medellín, habría de celebrarse la III CELAM, cuyo objetivo sería la adecuación de la realidad latinoamericana a las exigencias conciliares. Sin embargo, el secretario del Consejo Episcopal, Alfonso López Trujillo, ofreció el Consejo Episcopal para Latinoamérica a las fuerzas más conservadores del Vaticano, las mismas que habían sido derrotadas en el Concilio; pero que no fueron destruidas, y que ahora pretendían neutralizar MedellÍn y condenar a la Teología de la Liberación. Esta corriente teológica era vilipendiada por la Nueva Derecha Norteamericana, propiciada, principalmente, por grupos evangélicos fundamentalistas (iban contra el evolucionismo, el aborto, los homosexuales, etc.), con la que algunos clérigos conservadores se sumaban, además de contare con la simpatía de los dictadores sudamericanos, habituados a que los espiscopados solapaban. Entre sus teólogos católicos estaba un tal Novak, quien fue al Vaticano a entrevistarse con miembros de la Curia.

Todo lo anterior dio origen a lo que tal vez haya sido el mayor debate teológico continental, en los diferentes países y durante un año entero. Fueron frecuentes artículos y declaraciones en la prensa internacional, además de la circulación de documentos y posicionamientos de organismos cristianos y de sectores sociales laicos, etc. La nueva Secretaría del CELAM se valió de todas las maniobras -no siempre legítimas- para impedir la presencia del mayor número posible de obispos progresistas (Helder Cámara, Proaño, Samuel Ruiz, Méndez Arceo, etc.). En 1976 se convocó en Roma a connotados teólogos de todo el mundo para hacer fuertes cuestionamientos a la Teología de la Liberación, acusada de promover una Iglesia paralela, meramente sociológica, con elementos ateos de marxistas infiltrados desde Moscú. En el reglamento de la Conferencia se prohibía la participación de asesores (que tanto habían ayudado en la de Medellín). Se escogió cuidadosamente el lugar donde se llevaría a cabo en Puebla, ciudad mexicana conservadora, dominada, desde los sesentas, por grupos fascistoides, y eclesiásticamente presidida por el Arzobispo ultraconservador Octaviano Márquez y Toriz, y más en concreto, en el Seminario Palafoxiano, defendido por una gran muralla construida por Espinoza Iglesias, dueño de Bancomer, pues en esas instalacioens se cuidaban los autos de la VW en casos de huelga.

            Las fuerzas progresistas, entonces muy prestigiadas en el Continente, decidieron hacerse presentes, encomendándole a México la organización local. El célebre arzobispo Don Sergio Méndez Arceo convocó a los directores de organismos laicales de México que apoyaban la Pastoral de Liberación (CENCOS, CRT, CENAMI, CAM, CDHFV, etc). Los trabajos preparatorios se tuvieron que realizar de forma un tanto clandestina, evitando, en lo posible, manifestar los nexos entre dichas organizaciones. Se contaba con la colaboración de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), por ese entonces dirigida por el rector izquierdista Luis Rivera Terrazas, que facilitó algunas instalaciones.

El viaje de Juan  Pablo II

Entretanto, murió el Papa Juan Pablo I y se eligió como sucesor a Karol Wojtyla, quien tomó el nombre de Juan Pablo II. Uno de los primeros actos de su pontificado fue dar luz verde a los preparativos de la III CELAM, e incluso, decidió hacerse presente (como Pablo VI lo hizo en Medellín Colombia). Esto planteaba delicados problemas al Gobierno de México. Ya previamente, LEA se había entrevistado, en Roma, con el Papa; pero ahora era el Papa quien venía al país: Empezando desde su llegada, la visita conllevaba algunos riesgos diplomáticos: según la Constitución de entonces, no se podía portar la sotana en lugares públicos: ¿se tendría que quitar el Papa su sotana al bajar del avión? JLP estaba necesitado de legitimación, y la religiosa no era desdeñable. Decidió él mismo presentarse y recibirlo en su descenso del avión. Entonces preguntó a cuanto ascendía la multa por usar la sotana en público. Como no se había actualizado la cotización, haciendo cálculos resultaban $50. Entonces el Presidente sacó un billete y dijo que el pagaba la multa de su propio dinero. Quedaba también una misa en lugar abierto, en la inauguración de la III CELAM; pero optaron por hacerse de la vista gorda. El viaje resultó un éxito para Juan Pablo II, dada la calidez del pueblo mexicano, al punto de que este primer viaje le sugirió la idea de convertir sus numerosos viajes que iba a realizar, como el eje de su Pontificado.

El Golpeteo

Ya en vísperas de la llegada del Papa, la indiscreción de uno de los sacerdotes poblanos simpatizantes, en cuyo templo se llevaría a cabo un evento, consistente en que diversos obispos de los distintos países del Subcontinente celebrarían misa en la parroquia elegida, exponiendo los problemas de dicho país. Al párroco se le ocurrió imprimir el programa, encabezándolo “CELAM III”, que sonaba como “CELAM PARALELO”. En efecto, la prensa publicó que el obispo “rojo” Méndez Arceo se haría presente para presidir un “CELAM PARALELO” con un grupo de sacerdotes poblanos… y daba sus nombres. El arzobispo de Puebla llamó a dichos sacerdotes y les dijo que los respaldaba, a condición de que se deslindaran de nosotros.

            Entonces hubo un asalto a una gasolinera. Curiosamente los asaltantes llevaban propaganda contra el Papa y credenciales de la UAP. Entonces se concertó una “sumit”: Reyes Heroles (Secretario de Gobernación), Alfredo Toxqui (Gobernador del Estado), Rosendo Huesca (Arzobispo de Puebla) y Rector Rivera Terrazas (rector de la UAP), a quien le prohibieron terminantemente que apoyara a los cristianos progresistas.  Todo parecía complicarse: el Vicario de la Diócesis amenazó con excomulgar a las familias que hospedaran Al grupo “Mujeres para el Diálogo”, que cabildeaban para permitir sacerdotisas; los encargados del Barrio del Parián cancelaron un evento cultural de exiliados de sendos países sudamericanos; en las ruedas de prensa oficiales, 75 periodistas devolvieron sus gafetes en protesta por haberles negado sendas credenciales a cinco connotados periodistas católicos progresistas.

            El ambiente era ardiente. Se sabía que estaban presentes espías de la CIA, de la KGB, de los dictadores sudamericanos, etc. En la puerta del Seminario, las madres salvadoreñas mantenían un plantón. Las conferencias de prensa alternas fueron muy concurridas. A ellas asistían bastantes periodistas y miembros de ONGs de muchos países y fueron organizadas por el Centro de Comunicación Social (CENCOS). Allí hablaron Oscar Arnulfo Romero (pidió apoyo para que no lo mataran y 50 obispos se lo dieron9, Ernesto Cardenal (sacerdote y ministro de cultura del Gobierno sandinista), Gustavo Gutiérrez (padre de la teología de la liberación), entre otros. CENCOS publicaba un boletín diario, con noticias de diversos periódicos, que se introducían al bunker seminarístico por misteriosos conductos.

            Dentro del aula, los conservadores recriminaban a los progresistas de no buscar la unidad eclesial, y ellos respondían que no podía haber unidad con exclusión de los católicos disidentes. La confrontación se resolvió favorablemente con el lema “COMUNIÓN Y PARTICIPACIÓN”, que fue el eje del evento. Los resultados de la Asamblea fueron evaluados como positivos: la Teología de la Liberación no se condenó, las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) se recomendaron como la pastoral más adecuada para el Continente , se refrendó la “Opción por los Pobres” hecha en Medellín (si bien con añadidos innecesarios “no exclusiva ni excluyente”).


[1] Poco después, a insistencia de varios obispos, cambiaron su nombre por el de “Comunidades Eclesiales de Base” (CEBs).

[2] “Uno más uno”, que luego dirigió Becerra Acosta, y el equipo fundó la cooperativa La Jornada.

[3] El famoso caricaturista Abel Quezada fue el encargado del “destape. Lo hizo dibujando varios “tapados” (con capucha tipo ku-kux-klan), uno de los cuales tenía sus anteojos en la bolsa de su traje, como solía hacer JLP…. Y luego llegó “la cargada”

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