7. REFORMAS BORBÓNICAS

LOS BORBONES (1700 a 1813)

La Dinastía de los Borbón-Anjou,​ es la casa real reinante en España, desde 1700 hasta hoy, excepto durante la ocupación napoleónica (1808-1813). Al morir Carlos II sin descendencia, los Habsburgo llegaron a su fin en España. Carlos II eligió a Felipe V de Francia (nieto de Luis XV), para sucederlo como monarca español, con el nombre de Felipe IV. Se caracterizaron por sus afanes modernizadores, tanto en lo económico, como en lo cultural.

Desde la Revolución Francesa se dieron profundas transformaciones culturales que posibilitaron la modernidad cultural y la modernización tecno-económica, y los Borbones exportaron esa política con la Nueva España. Pusieron en práctica una serie de reformas administrativas y se incentivó el comercio con América. Se propusieron centralizar la administración, quitándosela al Ayuntamiento (criollo). Influido por el liberalismo, restaron apoyo y poder a la Iglesia. Decidieron cobrar directamente los impuestos, disminuyendo poder económico y político a la Nueva España, lo cual provocó resentimientos en los criollos.

Los frailes, de evangelizadores a científicos

            Durante los Habsburgo, la extracción de oro y plata no había beneficiado mucho a España. Esa riqueza se dilapidó, en parte, por el complejo de “hidalgos” de los nuevos ricos de España, que preferían vivir bien sin trabajar. En parte, el oro y la plata se utilizaron para fines suntuarios (adornar templos, lujos feudales, etc.); y esto, agravado por la piratería inglesa que arrebató los metales preciosos (un pirata, Sir Walter Raleight, fue armado caballero por la reina de Inglaterra). De modo que la riqueza de Las Indias terminó en poder de Francia y Holanda, que habían desarrollado la industria textil y que vendían caro sus productos a los españoles.

            Los Borbones se propusieron cambiar estas tendencias y modernizar España, y de paso, las colonias. Desde el siglo XVII, la racionalidad científica -iniciada en los monasterios- se había ido abriendo camino, como vía necesaria para la modernización tecnológica. Se precisaba conocer mejor las posibilidades que ofrecía la Nueva España. Para ello, nadie mejor que los frailes, en contacto muy cercano con los naturales. Así se abrió un espacio que resultó muy fecundo: los diálogos culturales entre los frailes franciscanos y los jóvenes nobles conversos, ya desde los Habsburgo, con los educados en la Doctrina de Tlaltelolco por Fray Pedro de Gante. Ahora, los Borbones exigían relaciones más meticulosas y precisas del territorio, la flora y la fauna, así como la elaboración de gramáticas y diccionarios de la lengua local. Los “indios” demostraron cualidades excepcionales. Se elaboraron pergaminos con dibujos muy realistas de las plantas locales, con sus nombres en las diversas lenguas y descripción de sus cualidades. Otro tanto sucedía con los diccionarios, valiéndose de intérpretes (a veces, triangulados, como el caso de un español llegado antes de Cortés, quien ya había aprendido la lengua maya. Doña Marina. La “Malinche”, doncella tabasqueña concubina de Cortez, conocía el maya y el nahuatl y otro traductor lo hacía al español. Estos diálogos interculturales, entre los frailes y los jóvenes de la nobleza azteca resultaron ser nada menos que el elemento catártico que abrió paso a la ciencia moderna en Europa.[2]

Podemos distinguir tres etapas:

  1. Evangelización profética y creativa (1522 – 1550) Partiendo por la recomendación del Papa el Grande, de aprovechar cualquier elemento tradicional no incompatible con la fe, los friales aprendieron pronto las lenguas autóctonas, así como elementos del territorio, su cultura y su religión. Fueron muy creativos para la didáctica (teatro, danzas, láminas, instrumentos musicales, cantos, máscaras costumbres rituales de la religiosidad popular andaluza (piñatas), etc.). Esto contribuyó a una aceptación relativamente sincera de los receptores, quienes, a su vez, aportaron también sus elementos propios en diálogo con los evangelizadores
  2. Etapa normatizadora (1550- 1585). El Concilio de Trento, al que, por cierto, no asistió ningún obispo novhispano, si bien fue una reforma para la disciplina eclesial de Europa, aplicada acríticamente a esta nueva realidad, resultó restrictiva. Suponiendo que la etapa de conversión estaba ya consumada (algo no que era del todo cierto), se impusieron “campañas anti-idolátricas” y prohibiciones de cualquier ritual indio, pues suponían que los frailes no eran capaces de distinguir y comprender. Destrucción de códices y lugares sagrados, Esto produjo entre los “neoconversos” actitudes de resistencia y de simulación (sincretismo de disfraz). En las peanas de las cruces o debajo del altar se escondían sus idolillos o se añadían rituales secretos paralelos a los sacramentos (sacrificio de animales a los cerros o visitas a las cuevas donde tenían sus dioses). Se llegó a prohibir instrumentos musicales y pinturas o procesiones sin supervisión del cura
  3. Síntesis sincrética. Finalmente, se fue logrando una síntesis con elementos de ambas religiosas. Cuando no fue ya posible retener a sus dioses, la creatividad ahora la tuvieron los indios, para burlar a los españoles: modificaron su iconografía, disfrazándolos de santos católicos, ceremonias ocultas antes de los sacramentos, etc. Lo que permitió supervivencias prácticamente hasta nuestros días. Ya que la religión nucleaba toda la cultura autóctona, toda ella quedó stanizada, humillada o al menos, bajo sospecha.

El Régimen de castas

Durante los Borbones, la sociedad novhispana fue muy estratificada y racista. Cada “casta” tenía un lugar específico. Otorgó toda la confianza y privilegios a los “peninsulares”, es decir, los españoles hijos de españoles. En cambio, para con los criollos había desconfianza y discriminación, a pesar de ser ellos (o sus padres) quienes realizaron la conquista y echaron a andar obrajes y minas, lo cual los exasperó. Había prejuicios y estigmas para todo lo del Nuevo Mundo. Buffón habla despectivamente, hasta de su fauna y su flora (“los avestruces, que como se sabe, tienen dos dedos, en ese continente tienen cuatro, dice refiriéndose a los guajolotes). El clima hace de sus habitantes perezoso y sensuales. A los mestizos se les discriminaba, pues se creía que la mezcla de razas debilitaba y degradaba los genes. Por supuesto, para los nativos (“indios”) sólo había desprecio. Los criollos mismos, exaltaban a los “indios” y exaltaban a sus héroes a nivel de clásicos; pero sólo a nivel discursivo, puesto que, en la práctica, para ellos sólo había la explotación y el desprecio. Fueron los criollos, especialmente quienes no se les permitió vivir aquí -como los jesuitas Alegre y Clavijero- y que desde el destierro exaltaron las nuevas tierras. Negros y mulatos, igualmente, quedaban debajo de la pirámide de castas. Se les daba nombres específicos a cualquier mezcla racial: morisco (mulato y española), chino (morisco con española), salta-pa-atrás (chino con india) morisco y española), lobo (salta-pa-atrás y mulata), zambo (negro con mestiza), calpamulato (cambujo con india), tente-en-el-aire (calpamulato con cambujo), etc

La secularización de las parroquias (1749 – 1789).- El Concilio de Trento había impulsado al clero diocesano (secular). Ya desde 1583, con los Habsburgo, se había intentado en vano hacerlo; pero ahora, los Borbones tenían interés de impulsarlo. En 1748, el liberalismo de las Juntas de Madrid, llevaban una política adversa a los regulares, y en la Nueva España, la aversión que tenían los criollos hacia los peninsulares se reflejaba en esto, ya que con esta medida, el clero diocesano sería en su mayoría criollo o mestizo; mientras que hasta entonces, las misiones y “doctrinas” rurales se encomendaban a los frailes (dominicos, franciscanos o agustinos), y se trataba de recluir a los religiosos en las ciudades (v.gr., el convento de Santo Domingo en Oaxaca llegó a tener hasta 150 frailes peninsulares). La pugna entre clero regular y el clero diocesano se traslapaba con la pugna entre criollos-mestizos y peninsulares. Lamentablemente, el desconocimiento de Trento hacia la realidad novhispana pedía que el párroco fuera “residente” (había párrocos que apenas se paraban en su parroquia, dejándole al vicario todo el trabajo; mientras ellos se quedaban con el “beneficio”. Ahora los indios tenían que acudir hasta la sede parroquia, ordinariamente lejos, en vez de que fuesen los frailes, en su pastora itinerante, quienes los visitaran a ellos. Los nuevos párrocos revisaban la administración de las cofradías y metían mano a los fondos, cuando en realidad no eran de la Iglesia, sino de las comunidades indias. Esto se reflejó en la iconografía: v.gr., en Tonanzintla, Puebla, a las imágenes de San Francisco o de Santo Domingo se les despojó de sendos hábitos para ponerles sotana y cuellecillo clerical. Con esta hostilidad hacia las poderosas Órdenes religiosas, los jesuitas fueron expulsados de todo el territorio español el año 1767. También la demografía en los pueblos tradicionales se estaba modificando, pues también llegaban a ellos algunos mestizos o mulatos, afectando a la recomposición social.

La evangelización del territorio norte.- Sonora y en general la región Noroeste constituía Aridoamérica. Los pueblos del Norte (eran chichimecas o “bárbaros”, yaquis, mayos, rarámuris, etc.). Eran nómadas, colectores y cazadores; no pasaron por el “modo de producción asiático” (neolítico), es decir, no se concentraron en ninguna ciudad o núcleo, por lo que los españoles no pudieron conquistarlos, y la Iglesia no diseñó una política pastoral. La estrategia colonizadora fue fundar, en pleno desierto, una guarnición militar y una misión. En el siglo XVIII la evangelización de aquellos pueblos se encomendó a los jesuitas, con el P Francisco Kino (1645-1711). Con una nueva teología, se pensaba que ya en todo pueblo existían las “semillas del Verbo”, por lo que había que aprovechar sus elementos culturales, en lugar de destruirlos. Como a veces a los soldados se les retrasaba su salario, con los indios cambiando rifles y caballos por pieles. En el siglo XVIII se les encomendó a los jesuitas su evangelización el Siglo XVIII, con la teología de las “Semillas del Verbo”, ayudaron a congregarlos. Con la expulsión de los jesuitas, los conversos desarrollaron una espiritualidad ignaciana que les dio su impronta.

El sincretismo religioso

  • Entendemos por “sincretismo”, según Manuel Marzal, “la formación -a partir de dos sistemas religiosos que se ponen en contacto- de un nuevo sistema, que será producto de la interacción dialéctica de los elementos de los dos sistemas originales”.
  • La iniciativa de este proceso puede ser iniciativa, sea de los nativos, sea de los evangelizadores. Para los primeros, se trata de una forma de resistencia ante la “conquista espiritual”, para salvar elementos religiosos autóctonos. Para los segundos, es una estrategia deliberada para facilitar la evangelización, mediante algunos símbolos ya conocidos; pero que ahora reciben otra interpretación distinta. Todas las religiones adoptan, más o menos, esta estrategia. El cristianismo, en especial, ha manifestado un gran poder sincrético.
  • En el caso de la “conquista espiritual”, la religión que trajeron los españoles, ya en ella misma, contenía elementos de otras religiones:
    • De Bizancio recibió la devoción a los santos y el gusto por sus reliquias.
    • De los monjes irlandeses recibió los rituales de penitencia pública: con sus capuchas terminadas en punta para conservar el anonimato, flagelantes encapuchados que iban de pueblo en pueblo exhortando a la penitencia expiatoria (v.gr., cuando la peste negra)
    • De los árabes, recientemente expulsados de la Península, el ritual “mosárabe” y algunos amuletos. Igualmente, de los judíos, también expulsados del Reino.
    • De los celtas y del paleolítico.- El dios cornudo, Cernunnus, que los romanos difundieron bajo la figura Dionisios o Baco, deidad de la embriaguez, la danza y el éxtasis. Por ser un dios tan singular -no tenía una fiesta en el calendario, sino que simplemente “emergía” a su voluntad, con su séquito de adoradoras (las “bacantes”, convertidas en brujas durante el Medievo).
    • De los romanos, tomaron algunas fiestas del calendario ritual, comenzando por la Navidad (25 de diciembre, antigua fiesta del Sol Invictus y las Saturnalia).
  • En la nueva síntesis sincrética, los elementos de las dos religiones originales, pueden: o bien, persistir o desaparecer o cristalizar en una nueva síntesis distinta de ambas religiones originales. Las tácticas o recursos utilizaron los nativos para salvaguardar su antigua religión, ante las presiones de los evangelizadores, fueron las siguientes:
    • La yuxtaposición, según la cual, se aceptan o practican las nuevas creencias o prácticas, de forma más o menos sinceras; pero al mismo tiempo, de un modo semiclandestino, continúan con la antigua cosmovisión. Por ejemplo, para bendecir las labores agrícolas, ante el cambio de las estaciones, la Iglesia colonial tenía las “témporas”, o procesiones que salían del templo para recorrer los campos de labranza. Los indios asistían a ellas; pero al mismo tiempo, iban por las noches a las cuevas para pedir el buen tiempo a las antiguas deidades que allí se refugiaban.
    • El disfraz, que aceptaban los nuevos símbolos cristianos, a guisa de significantes, sustituyendo el significado por algunos dioses antiguos. Así, San Isidro Labrador, San Juan Bautista o San Marcos, sustituyeron al viejo Tlaloc, dios de la lluvia. Algunas veces, los ídolos eran escondidos, no sólo en las cuevas, sino en las peanas de las cruces o debajo del altar cristiano mismo. Las plegarias que hacían en su lengua, no se dirigían a la imagen cristiana, sino a su ídolo oculto.
    • La reinterpretación fue el recurso que finalmente se impuso. Es decir, el elemento de una religión se comprende desde el significado de la otra religión. Por tanto, puede ser en una u otra dirección:
      • El elemento autóctono se reinterpreta en un significante cristiano: Por ejemplo, la antigua práctica de llevar al neonato al letrado para que averiguara su nombre correspondiente, consultando el tonalámatl o libro del destino (con los 20 nombres y números del antiguo mes), es reemplazada aún hoy por llevar al niño al Síndico del pueblo para averiguar el nombre del niño, según lo marca el “libro sagrado” (el calendario de Galván que está en el municipio)
      • El elemento cristiano se reinterpreta en un significado autóctono: por ejemplo, los responsos, que la Iglesia elaboró en sufragio de los difuntos, como ayuda en el Purgatorio, que ahora es reinterpretado como oraciones eficaces para evitar que los muertos molesten a los vivos (de ahí que, para bendecir una casa, se tengan que hacer tantos responsos cuantos difuntos tenga la familia)
      • La nueva síntesis, a la que finalmente se llega, combinando significantes y significados de ambas religiones. El ejemplo más admirable lo tenemos en el relato guadalupano y en la imagen misma, cuyo autor, el indio Antonio Valeriano, un siglo después de las “apariciones” presenta un texto con admirables símbolos nahuatls y una teología a la que ni los frailes mismos lograron, y que fue lo que favoreció más una genuina conversión. O también podemos ejemplificar con el ubicuo cruciforme del Ollín, que centraba toda la filosofía atribuida a Quetzalcóatl y al mismo tiempo, toda la fe cristiana (en muchos poblados, la gran cruz del atrio del templo, en el centro, y sendas cruces en los cerros de los cuatro puntos cardinales.

12. EL PRIATO I

I: El desesarrollo estabilizador (M.A.V. – A.R.C. – A.L.M).

A finales del avilacamachismo, la imagen revolucionaria de México era muy pobre en el consorcio internacional. Se pensaba en México como un país en donde todo se arreglaba a balazos: donde los caciques locales imponían a su arbitrio su voluntad; donde bandas armadas asaltaban a campo traviesa; donde los creyentes todavía eran asesinados sin más crimen que sus creencias religiosas; donde no había seguridad para los inversionistas extranjeros… Era necesaria mejorar la imagen y ceder el mando a los “cachorros de la Revolución”: pasar la estafeta, de los militares a los profesionistas civiles, jóvenes modernos (los licenciados), y así, limpiar la incipiente democracia de tan descarados fraudes (robo de urnas), industrializar el país y procurar cierta estabilidad económica. La II Guerra Mundial estaba acabando; pero aún quedaban en Latinoamérica grupos influyentes que simpatizaban con los países del Eje. Por eso, a Estados Unidos le era muy importante seguir –e influir- en las elecciones de 1946, resultando electo el Lic Miguel Alemán Valdez (MAV)[1]

  1. MIGUEL ALEMÁN VALDEZ
  1. Biografía.

Miguel Alemán Valdez nació el 29 de septiembre de 1900 en Sayula de Alemán, Veracruz.  Su infancia fue difícil por la situación económica de la familia, la cual tuvo que mudarse con frecuencia para facilitarle a Miguel sus estudios (Acayucan, Oluta, Coatzacoalcos, Orizaba, Ciudad de México). Estudió licenciatura en Derecho en la Universidad, titulándose en 1928. Tuvo como compañeros: Antonio Ortiz Mena, Gabriel Ramos Millán y otros, con quienes formaron un grupo de amigos para ir escalando. Se obligaron, mediante pacto, a prestarse mutua ayuda. Ya como abogado, defendió a los mineros de Pachuca y al sindicato de petroleros en Las Choapas, Veracruz. Con algunos de sus amigos, abrió una pequeña firma de abogados con especialidad en derecho laboral, ayudando a los mineros de Real del Monte y a los petroleros de El Águila. En 1931 contrajo matrimonio con Beatriz Velasco y tuvieron tres hijos

En 1929 ingresó al Partido Nacional Revolucionario. Gabriel Ramos Millán convenció a todos los socios del bufete a incursionar en el mundo de los negocios, para los cuales Alemán mostró grandes aptitudes desde pequeño. El licenciado Alemán adquirió, a un precio muy bajo, los terrenos de un rancho, en los que después se formó Ciudad Satélite. En 1933, Alemán dirigió la campaña presidencial de Lázaro Cárdenas en Veracruz, quien en reciprocidad, le dio la magistratura del Tribunal Superior de Justicia del Distrito y Territorios Federales. Ante el asesinato del Gobernador de Veracruz, aprovechando su cercanía con el general Cárdenas, fue nombrado candidato y elegido Gobernador de Veracruz en 1936, Integrando su gabinete con sus amigos y antiguos compañeros de estudio. Con ellos, mezclando política y negocios (“modernizar la administración pública y consolidar la política constructiva”). En 1945, el general Manuel Ávila Camacho sacó a Alemán de la gubernatura para hacerlo coordinador de su campaña presidencial y luego lo nombró Secretario de Gobernación. Con la muerte inesperada de Maximino, hermano del Presidente y rival suyo, presentó su candidatura a la presidencia de 1946, contendiendo contra Ezequiel Padilla, por el Partido Democrático Mexicano y por el Partido Acción Nacional; el Gral. Agustín Castro por el Partido Nacional Constitucionalista y el Gral. Enrique Calderón por el Partido Reivindicador Popular Revolucionario. Su opositor más fuerte fue Ezequiel Padilla, exsecretario de Relaciones Exteriores, preferido por Estados Unidos por su posicionamiento contra el fascismo; pero Miguel Alemán les demostró su disposición de secundar la campaña anticomunista de Truman, y fue así que obtuvo la presidencia, pese a acusaciones de fraude electoral.

Últimos años

            MAV recibió  algunos reconocimientos internacionales. El Presidente Adolfo López Mateos le asignó el Consejo Nacional de Turismo, ejerciendo este cargo por 25 años, hasta su muerte, acaecida el 14 de mayo de 1983, a sus 83 años.

            Su gestión pasará a la historia por haber fomentado la cultura de corrupción en nuestro país, incluyendo la educación superior; por iniciar el enriquecimiento personal desde la política, por solapar el narcotráfico y por ser informante de la CIA, etc., al punto de llegar a ser el hombre más rico de México.

 

Presidente de México (1946 a 1952)

 

Política económica

  • Nombró como Secretario de Hacienda y Crédito Público a Ramón Beteta Quintana, un excelente economista, fautor del llamado “milagro mexicano”: crecimiento sin inflación, el llamado “Desarrollo Estabilizador”
  • Se modificó el artículo 27 constitucional, en el que se otorgaba mayor extensión a la pequeña propiedad, para favorecer a los grandes propietarios.
  • Al incrementar el gasto público por obras de gran magnitud y por falta de inversiones en áreas productivas, el crédito externo se incrementó a 346 millones de dólares. Como resultado, el peso fue devaluado un 90% y se cotizó a $8.65 pesos por dólar.
  • Durante este sexenio, el país aumentó considerablemente su red de carreteras, vías férreas y obras públicas; se mejoraron los sistemas de riego, el reparto agrario y se favoreció la inversión privada. Se incentivaron los electrodomésticos, la compra a crédito y las industrias automotrices. Se Impulsó el turismo, sobre todo en el puerto de Mazatlán.

Política interna

  • Para organizar a burócratas y maestros, se fundó la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP).
  • En 1947 se creó la Dirección Federal de Seguridad, adscrita a Gobernación, contando con mecanismos de espionaje y recibiendo entrenamiento del FBI.

Política educativa y cultural

Política obrera y campesina

  • La política laboral del Gobierno fue antiobrera y anticampesina. Hubo algunas manifestaciones obreras protestando por el bajo salario y contra la imposición de líderes «charros», ilegítimos y corruptos. Entre el campesinado había gran descontento, ya desde la presidencia de MAC (cuando se disminuyó la dotación de tierras y se favorecieron las grandes haciendas).

LA IGLESIA

  • Siendo Gobernador de Veracruz, con el apoyo de Cárdenas, había puesto fin a veinte años del conflicto religioso en su Estado y concedió de buena gana la reapertura de las iglesias. Esto contribuyó a reafirmar su imagen de civilidad y modernización. Dejó de perseguir a la Iglesia; pero no modificó la normativa constitucional. Esto contribuyó a la simulación, pues como dijo Méndez Arceo: “quebrantó los artículos anticlericales de la Constitución y el pueblo, agradecido, le permitió quebrantar todos los demás artículos.”
  • La epístola “Rerum Novarum” de León XIII impactó al mundo, pues ahora la Iglesia se comprometía con la justicia hacia los trabajadores, pretendiendo arrebatar el monopolio de esta causa, a los marxistas. De ahí el entusiasmo que despertó el “Catolicismo Social”. En muchas diócesis se organizaron “Semanas Sociales”, “Congresos Sociales”, “Secretariados Sociales”, etc. La Acción Católica se especializó por sectores. Así, la ACJM, siguiendo la línea abierta por Mons. Cardijn para la JOC, se diversificó en la JAC (juventud de agricultores católicos), JEC (de estudiantes), JIC (intelectuales), JOC (obreros), JUC (universitarios). Destaca el Movimiento de Trabajadores Católicos (MTC) (cercana a los Obreros Guadalupanos); la Unión Social de Empresarios de México (USEM),[2] etc. No se puede dejar de mencionar al P Manuel Velázquez, incansable apóstol de este movimiento.
  • La Guerra Mundial le había reportado buenos dividendos a Estados Unidos (su economía pasó del 18% al 50% de la producción mundial), el contar con un enemigo poderoso (el nazifascismo). Al fin de las confrontaciones bélicas, Harry Truman (1945-1053) quiso mantener esta política, simplemente cambiando de antagonista: la amenaza fascista fue cambiada por la amenaza comunista. La “Guerra Fría” (en realidad, bastante calientita) ponía a elegir, entre la alternativa “Mundo Libre” y el “Comunismo Totalitario”, y presionaba para que se persiguiera a los “comunistas”. La Doctrina Social Cristiana, en principio, pretendía mantenerse en un proyecto intermedio, tomando, del Capitalismo, la Libertad, y del Comunismo, la Justicia (como una “socialdemocracia”); pero por las presiones anticomunistas, tuvo que hacer una distinción: en principio, al Capitalismo se le podría quitar su elemento “salvaje”; pero el Comunismo, por ser ateo, sería “intrínsecamente perverso.” Analizado en concreto el modelo, se acercaba a las corporaciones gremiales precapitalistas, que la inclinaban más hacia el fascismo, por las ideas del orden y del corporativismo (tenía recelo de Estados Unidos, por el protestantismo, el liberalismo y en general, el reprobado “americanismo”.
  • Miguel Alemán, siendo México aliado de Estados Unidos, tenía que secundar dicha política, y así creó un comité de actividades anticomunistas cuyo principal objetivo era hostigar a intelectuales y políticos de filiación marxista y a otros militantes de asociaciones políticas de dicha tendencia. Así, quedaron proscritos, por sus tendencias izquierdistas, el Partido Político Obrero y el Partido Popular. ​

El Partido Comunista Mexicano (PCM) conservaba mucho poder dentro del PRI, debido al influyente líder Vicente Lombardo Toledano. La Izquierda estaba irritada contra el Presidente, pues había traicionado a la Revolución Mexicana. Por esto mismo, MAV chantajeó a la Iglesia: la paz que el Gobierno le concedía esperaba, en reciprocidad, que ésta liderara la lucha anticomunista. Los obispos aceptaron, pues también le temían al comunismo ateo y perseguidor de la URSS de Stalin. En el Vaticano mismo, el Papa Pío XII secundado a la alternativa, traducida ahora como optar por “Roma o Moscú”. [3]

La Iglesia encomendando la lucha anticomunista a los “Secretariados Sociales” estatales.[4] Estos actores, por supuesto, no fueron los únicos. Algunos años más tarde, sectores de la ultraderecha aprovecharon la coyuntura, bajo el cobijo del arzobispo de Puebla, D Octaviano Márquez y Toris y de los empresarios textiles poblanos. Así aparecieron grupos porriles de jóvenes, auspiciados por sendas universidades: el MURO en la ciudad de México; los FUAS, de la Universidad Popular Autónoma del Estado Puebla (UPAEP); los TECOS, de la Universidad Autónoma de Guadalajara, etc. Un lamentable exceso de esta ideología fue el linchamiento de algunos trabajadores de la Universidad de Puebla. que fueron a acampar en las faldas de La Malinche, en el pueblo de Canoa. Alarmados por sermones virulentos del párroco-

  1. ADOLFO RUIZ CORTÍNEZ

(Veracruz,  18891973)

Biografía

  • Adolfo Tomás Ruiz Cortines fue el último de los presidentes de México que participara en la Revolución mexicana. Fue contador, militar, revolucionario y  político. Hijo de un agente aduanal de abolengo andaluz, muerto antes de que Adolfo naciera, fue criado por su familia materna. Cursó la primaria en la “Escuela Amiga” (dirigido por unos jesuitas), donde le inculcaron que el valor supremo era la honradez. Desde los 12 años estudio contaduría y sociología en el Instituto Veracruzano de Contabilidad; pero a los 16 años tuvo que suspender su carrera para apoyar económicamente a su familia. Esto no le impedía frecuentar el Café “La Parroquia” para jugar dominó, así como los locales donde se bailaba el danzón, los prostíbulos y el juego de béisbol, que aprendió a hacerlo bien.
  • En 1913, apoyó como civil a la Revolución Mexicana, contra el dictador Victoriano Huerta. Al triunfo de la revolución constitucionalista, en 1914, figuró como colaborador del Gobernador del Distrito Federal, Robles Domínguez, quien fue nombrado gobernador de Guerrero, y puso a ARC  como Oficial de Órdenes en el cuartel general de la División del Sur. Participó en algunas batallas a las órdenes de Jacinto B. Treviño. ​ En 1920 se incorporó al Plan de Agua Prieta y al desaparecer el gobierno de Carranza, entregó el tesoro nacional al presidente Adolfo de la Huerta. Con el grado de Mayor, en 1926 se dio de baja del Ejército Mexicano. ​
  • ARC tomó un curso de tres meses de estadística, impartido por el economista Daniel Cosío Villegas. Cuando Álvaro Obregón fue elegido Presidente, se creó el Departamento Autónomo de Estadística Nacional, ARC fue ascendido a director de Estadística Nacional. De 1926  a1935, pasó a ser Oficial Mayor del Gobierno del Distrito Federal, y luego, Diputado Federal por Veracruz. A principios de 1941 contrajo matrimonio con María Izaguirre, viuda y divorciada de su segundo matrimonio. En 1939 fue designado tesorero de la campaña presidencial de Manuel Ávila Camacho y en 1940 ocupó la Secretaría General de Gobierno de Veracruz con el entonces gobernador Miguel Alemán. De 1941 a 1944 se desempeñó como oficial mayor de la Secretaría de Gobernación de la que era titular Alemán. El puesto le permitió conocer a personas de todos los sectores (empresarios, líderes campesinos y obreros, etc.). Fue gobernador de Veracruz de 1944 a 1948. Una iniciativa de su gobierno fue contar con el pueblo, alentando las Juntas de Vecinos para las obras, comprometiéndose a que “por cada peso que pongan, el Gobierno pone otro peso”. En julio de 1948 se hizo cargo de la Secretaría de Gobernación. ​El 14 de octubre de 1951, Ruiz Cortines se lanzó como candidato a la Presidencia, por el Partido Revolucionario Institucional, teniendo como contendientes a Miguel Henriquez Guzmán del Partido Constitucionalista Mexicano; a Efraín González Luna por el PAN, y a Vicente Lombardo Toledano, por el PP y por el PCM. En las elecciones de 1952 salió electo como Presidente de la República.

Después de su administración

Presidió la Comisión Fideicomisaria de Metales no Ferrosos y la Nacional Financiera. Se retiró a la vida privada después de la muerte de su hijo en 1962 y no volvió a intervenir en la política nacional. Murió en el puerto de Veracruz el 3 de diciembre de 1973.

Presidente de la República

(1952 a 1958).

Sus principales virtudes como político fueron su intachable honradez y su austeridad en el gasto público. A sus 62 años tomo posesión presidencial en una ceremonia austera en el Palacio de Bellas Artes. Su discurso inaugural se centró en la justicia social. Advirtió sobre la «escasez de los recursos nacionales y la necesidad de usarlos con razonada moderación”. Reconoció las carencias de los ciudadanos y anunció un plan de emergencia: «poner al alcance del pueblo el maíz, el frijol, el azúcar o el piloncillo, las grasas comestibles, la manta, la mezclilla y el percal», advirtiendo que sus colaboradores «se sujetarían a patrones de honestidad administrativa y preocupación patriótica más rígidos que nunca” Hizo pública su declaración patrimonial, bastante modesta, ordenando que sus funcionarios hicieran lo mismo.

Economía popular    

       Medidas sociales antes de 1954

  • México tenía entonces 32,650.000 de personas; pero el 60% de la población recibía el 20% del ingreso nacional y 19 millones de campesinos vivían al día.
  • Para muchos, la única salida era irse de “espaldas mojadas”, es decir, a EEUU
  • Llevó el Seguro Social a todos los lugares del campo, vigilando el despilfarro en el gasto médico y medicinas

Obras importantes a partir de 1954 

  • Se aumentaron los salarios reales de los trabajadores
  • Se financiaron importantes obras petroleras, mediante la emisión de bonos, sin recurrir a la deuda externa (a su término, el sexenio dejó deuda por $798 millones de dls.)
  • Campañas exitosas para erradicar el paludismo, la tuberculosis y otras enfermedades.
  • Creó las “Juntas de Mejoramiento Cívico y Moral”, fomentó el ahorro nacional desde la niñez Y el Instituto Mexicano de Vivienda
  • Apoyó la construcción de caminos, redes ferroviarias, presas, escuelas y hospitales
  • A efecto de promover medidas para resolver la necesidad de casas habitación, creó el Instituto Nacional de la Vivienda; dio estímulos a la industria, particularmente a la mediana y pequeña; puso las bases para el desarrollo de la petroquímica e impulsó la creación de empleos. ​Conociendo los adelantos técnicos logrados en el campo de la energía nuclear, creó la Comisión Nacional de Energía Nuclear.

La Marcha al Mar

El Presidente, por su experiencia demográfica y estadística y por su conocimiento en su vida, sabía que México tenía la ventaja de sus 10,000 kms. en sus dos extensos litorales. Motivado por esto, puso en práctica el plan La Marcha al Mar, para desplazar los excedentes de población del altiplano a las zonas costeras y aprovechar los recursos marítimos. Implementó el Programa de Progreso Marítimo, destinándole $750 millones de pesos y mejoró o construyó 70 puertos. Se establecieron enlaces del Altiplano a las costas y comunicaciones interoceánicas, y se erradicó el paludismo.

Política Interna

  • El voto femenino.  Desde fines del siglo XIX se venía ventilando la necesidad de reconocer el derecho femenino al voto. A inicios de su Gobierno, en 1953, Ruiz Cortines envió una iniciativa de ley para reformar el artículo 34 de la Constitución, con la finalidad de reconocer el derecho de las mujeres al voto, y ya en las elecciones para diputados, resultaron elegidas cuatro diputadas (por los Estados de México, Nuevo León, Jalisco y Chiapas); aunque varios gobernadores renunciaron por sus desacuerdos con esta reforma.
  • Política hacia el Ejército. El Presidente disminuyó 2% el presupuesto al Ejército y acotó su poder. Tuvo conflictos con algunos generales, dispuestos a tomar las armas. Disolvió la Federación de Partidos del Pueblo -donde estaban organizados-, los expulsó del PRI y les dio de baja en el Ejército; aunque aceptó el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM), donde otros generales se refugiaron.
  • La cuestión agraria. En este sexenio ya no quedaban tierras qué repartir; pero campesinos disgustados invadían tierras de algunos latifundios. El Presidente expropió tierras de algunos y en cambio, reprimió y encarceló a los líderes de otras invasiones. Por el otro lado, se dio cierto impulso al reparto agrario, se expropiaron latifundios de en manos de extranjeros; pero se respetó la pequeña propiedad. ​ También puso en práctica el Seguro Agrícola, para proteger a los agricultores de los desastres naturales y se impulsaron programas de Bienestar Social Rural.  ​

El Magisterio.

  • Muchos maestros de la Sección IX del SNTE estaban en desacuerdo con sus líderes y se revelaron, estando al frente Othón Salazar y Encarnación Pérez. En julio de 1956 los maestros se movilizaron negándose al ridículo aumento que ofrecía el líder “charro” Manuel Sánchez Vite. Abandonaron el sindicato y crearon el Movimiento Revolucionario del Magisterio. Los disidentes, encabezados por Othón Salazar, tomaron el edificio de la SEP. Organizaron una manifestación en la Plaza de la Constitución, en abril de 1958, siendo reprimidos por los granaderos, encarcelando a Othón Salazar en Lecumberri. Como la opinión pública apoyaba a os maestros, Ruiz Cortines les concedió algunas mejoras sociales.

Movimiento ferrocarrilero.

  • Los ferrocarrileros estaban muy inconformes con la política represiva de Jesús Díaz de León, secretario general del “Sindicato Nacional de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana”. Sus salarios habían bajado el 1.35%. Por esto, en 1958, los inconformes crearon la Gran Comisión de Salarios, y empezó a destacar el representante de la Sección XII, Demetrio Vallejo. El Gobierno pasó los $200 que ofrecía el líder charro; pero sólo $15, mientras los trabajadores exigían $300. El problema se heredó para el siguiente sexenio.

Educación

  • Se construyeron varias escuelas y se realizó una gran campaña contra el analfabetismo (era el 42%). Hubo algunas manifestaciones estudiantiles en 1954, pretexto para que se clausuraran la Escuela Nacional de Maestros y la Escuela Normal Superior, y varios planteles dependientes del Instituto Politécnico Nacional tuvieron que cerrar, por carencia de aulas y de instalaciones. Se impulsaron la educación primaria y especialmente, la politécnica y la universitaria, equipando las instalaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México y subsidiando las  universidades del país. ​

CEIMSA

  • En 1956 se restableció La Compañía Exportadora e Importadora Mexicana S.A. (CEIMSA), que se había fundado desde 1937. Estaba destinada a los barrios más pobres de la Ciudad de México, llevando alimento básico (lenteja, arroz, frijoles, huevo, leche) a precios 30% o 40% más barato que en los establecimientos comerciales. Sin embargo, la corrupción la echó a perder.

La devaluación del peso

  • En 1954 surgieron problemas económicos debido a la ley antimonopolio y a la creación de CEIMSA, de modo que los empresarios no querían invertir en México. Todo esto propició las fugas de capitales y en que no se crearan nuevos empleos. El pueblo mexicano vivía en la incertidumbre y esto provocó la devaluación del peso a $12.50, durante la Semana Santa de 1954. ​

LA IGLESIA CATÓLICA

Después de la reconciliación con el Estado -favorecido en buena parte por la gestión del arzobispo primado Luis María Martínez- y gracias al apoyo dado a la lucha anticomunista -impuesta a México por Truman, después de la Guerra Fría-, la Iglesia Católica vivió este sexenio con gran empuje y tranquilidad. Era el tiempo del “modus vivendi”, en el que, aparentando radical separación, se deban encuentros clandestinos y discretos para acuerdos cupulares, entre sendos representantes del Gobierno y del Episcopado (“relaciones nicodémicas”, como las llamó el Arz. D. Sergio Méndez Arceo, recordando el encuentro nocturno solicitado por el escriba Nicodemo con Jesús).

A la Iglesia le estaba dando magníficos dividendos la política de reconciliación: fluyeron las vocaciones y los seminarios se llenaron, las organizaciones apostólicas laicales tuvieron numerosa membresía, hubo profusión de publicaciones religiosas, el clero obtuvo recuperación económica, etc. La pastoral sacramentaria se centraba en las ciudades (las que la migración interna hacía crecer enormemente). Hoy no resultarían increíbles que hubiese enormes colas para confesarse y comulgar los Primeros Viernes de cada mes; tampoco los concurridos ofrecimientos de flores en el mes de mayo, etc. Se tuvieron varias celebraciones solemnes con motivo de la proclamación dogmática de la Asunción de María en 1950 por parte de Pío XII.

La Iglesia velaba por la moralidad pública: en los templos, la Liga de la Decencia repartía hojitas con la clasificación moral de las películas exhibidas en los cines públicos (aparte de la censura del cura en los numerosos cines parroquiales). Pero esta moralina no era exclusiva de la Iglesia. En Estados Unidos estaban muy fuertes las asociaciones prohibicionistas de cuño evangélico hacia las bebidas alcohólicas y –con mayor razón-, para el consumo de marihuana (se consideraba esta droga tan aditiva como la morfina, como denunció en su Informe el alcalde de Nueva York, Fiorello Laguardia). La historia demostrará que estas prohibiciones más bien alientan su consumo (p. ej.: en los cafés, se servía alcohol en tasitas). No fue casual que aquellos fueran los tiempos de Al Capone y sus “gangsters”.

Si el camino de Miguel Alemán hacia la Presidencia fueron los negocios, la corrupción desde el Gobierno y las grandes obras en favor de las élites, el camino de Adolfo Ruiz Cortines fue la burocracia, la honestidad y la austeridad económica en bien de los sectores más empobrecidos. A pesar de esto, la economía del país tuvo un alto crecimiento. Los salarios de los trabajadores crecieron a un nivel superior al costo de la vida y se instituyó la gratificación anual del aguinaldo para los servidores públicos. Finalmente, el 1° de diciembre de 1958 entregó el poder a su sucesor Adolfo López Mateos. ​

  1. ADOLFO LÓPEZ MATEOS

(Atizapán de Zaragoza, Edo. De México 1909 a Ciudad de México 1969)

Biografía

Adolfo López Mateos (ALM) fue el menor de cinco hijos de Elena Mateos, su madre, de gran cultura, amante de la ópera y poetisa, proveniente de familia de liberales del siglo XIX (Francisco Zarco, Ignacio Ramírez “El Nigromante”, el camarógrafo Gabriel Figueroa). Ante una situación económica difícil, Adolfo pudo cursar la primaria en el Colegio Francés, de los Hermanos Maristas, gracias a la beca que le proporcionó una fundación. La familia vivió en la Colonia Santa María. Como amigo, fue fiel, amable y simpático. Obtuvo buenas calificaciones y desarrolló habilidades deportivas en futbol, box y buenas caminatas, en unión de algunos amigos. Entre 1923 y 1925, López Mateos estudió de manera irregular en la Escuela Nacional Preparatoria. En 1926, viviendo en Toluca, estudió la secundaria y el bachillerato en el Instituto Científico y Literario. Para costearse sus estudios, aceptó el puesto de bibliotecario. No se distinguió como un alumno brillante; pero destacó en la oratoria, el campismo y el amor. Gracias a su energía e inteligencia, se ganó el afecto de varios profesores, entre ellos el del licenciado Enrique González Aparicio, quién lo aceptó como pasante en su bufete y más tarde le consiguió un empleo en la Editora Popular, donde Adolfo reforzó su gusto por la lectura. El joven Adolfo, ya a sus 18 años, destacó como orador, en varios concursos, como el organizado por el célebre Ateneo de la Juventud (de donde salieron personalidades tan brillantes como Salvador Azuela, Xavier Villaurrutia. Jaime Torres Bodet y Salvador Novo) o compitiendo con oradores brillantes (como Enrique Ramírez Ramírez y Guillermo Islas Lea).

Incursión en la política

Con sus dotes oratorias, en 1929 impulsó la candidatura de José Vasconcelos para la presidencia; pero resultó ganador el Ing. Ortiz Rubio, desatándose entonces la represión a los vasconcelistas. De ahí que Adolfo tuvo que irse una breve temporada para Guatemala y luego a Chiapas, donde trabajó como periodista. En 1930 regresó a México y estudió en la Escuela de Economía de la UNAM, en la Facultad de Jurisprudencia. Se recibió de abogado en 1934 y estuvo litigando en asuntos agrarios, en la Unión de Estudiantes pro Obrero y Campesino. En 1941 se le eligió como director de educación extraescolar y estética en la SEP, y ese cargo, pronunció un discurso que impresionó a Isidro Fabela, el hombre fuerte del Estado. Entre 1944 y 1946 ejerció como profesor y director aquella institución. Nuevamente por influencias de Isidro Fabela, fue candidato a la Senaduría Federal como suplente, por el Estado de México, y cuando Fabela dejó la senaduría, debido a su nombramiento como embajador a la Corte Internacional de La Haya, y ALM ocupó su lugar. Desde este puesto, destacó como orador en reuniones de la UNESCO y en la junta de cancilleres en EEUU, etc. Durante el sexenio de Ruiz Cortines fungió como secretario de Trabajo (1952-1957). Se postuló como candidato para la Presidencia de la República, logrando vencer a su rival Luis H Álvarez.

Sus últimos años

En 1965 le sobrevino un ataque cerebral que le hizo renunciar al cargo. Se le diagnosticó “aneurisma cerebral”, siete de ellas. El Dr. James Leonard Poppen, de Boston, lo operó el 26 de noviembre de 1965, Su cuerpo quedó inmovilizado, perdió el habla y pasó dos años en estado vegetativo por muerte cerebral. Falleció el 22 de septiembre de 1969 en la Ciudad de México a la edad de 60 años de edad.

PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA (1958-1964)

  1. Política Económica
  2. ALM encontró la economía en situación crítica, con déficit en la balanza comercial y la dejó en auge –el “milagro mexicano”-, gracias al pragmatismo del secretario de hacienda, Antonio Ortiz Mena: se obtuvo crecimiento sin inflación, y equilibrio de las ganancias empresariales con las reivindicaciones sociales.
  3. Hasta entonces, la generación de electricidad la generaban empresas extranjeras; pero el 27 de septiembre de 1960, López Mateos nacionalizó la industria eléctrica y se creó la “Compañía Mexicana de Luz y Fuerza”
  4. Economía Social
  5. El Desarrollismo

En este tiempo, Latinoamérica comienza a tener conciencia de su unidad continental. Hasta entonces, cada país se ocupaba de su territorio y no se tomaban en cuenta otros países y menos aún, una unidad continental. Ahora, al conocer la problemática de los distintos países del subcontinente, fue notoria su gran similitud, y no se podía menos que atribuir situaciones comunes a causas comunes, es decir, la infame dependencia respecto a los Estados Unidos. En aquel tiempo, había un factor que agravaba el malestar: el precio de las materias primas había bajado; mientras que la Unión Soviética aumentaba sus ayudas a Latinoamérica. Por lo tanto, las campañas anticomunistas ya eran contraproducentes.

La irritabilidad continental se evidencio en el famoso viaje –muy bien preparado-  del presidente Richard Nixon en 1958. Pero, cuando en Venezuela (donde Estados Unidos, recientemente, había derrocado al dictador Marcos Pérez Jiménez), la caravana de Nixon fue atacada por la muchedumbre y el vehículo presidencial, fue volcado. El Presidente norteamericano percibió que la actitud congraciante tenida durante el alemanismo -el famoso “Mister Amigo” y la película propagandista de Walt Disney, “Los Tres Caballeros” (los inseparables amigos: el gallo mexicano, el loro brasileño y el Pato Donald norteamericano)- había dejado de ser creíble. El Gobierno norteamericano notó que el anticomunismo ya no se aplicaba y que era necesario cambiar la política hacia el Sur.

Fue entonces que John F Kennedy, recién llegado a la Presidencia el 13 de marzo de 1961, convocó a una “Alianza para el Progreso”, destinando 20,000 millones de dólares en 10 años, para el desarrollo de la región («mejorar la vida de todos los habitantes del continente«). Este fondo se obtendría reuniendo varias ayudas dispersas, a través de la Fundación Panamericana de Desarrollo. La palabra “Desarrollo” pasó a ser un oráculo mágico de aquel tiempo. Según los teóricos desarrollistas, ante la modernidad, todos los países modernos tendrían que atravesar por tres etapas: Subdesarrollo – Período de Despegue – Desarrollo. Se pensaba que, con ayuda tecnológica y créditos generosos, Latinoamérica pronto sería una región próspera y feliz.

  • LA CEPAL

   En 1948 se creó la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) -una de las cinco comisiones similares de la ONU- para apoyar el desarrollo sustentable de este continente, teniendo su sede en Chile. Los principales objetivos de esta Comisión fueron la cooperación para la integración a escala regional, la planificación de proyectos de cooperación técnica, la organización de Conferencias y reuniones intergubernamentales y de expertos, etc. En 1950, el sociólogo argentino Raúl Previsch asumió la Secretaria Ejecutiva, que hasta hace poco desempeñó exitosamente la mexicana Alicia Bárcena Ibarra.

  • Política Social
  • En este sexenio se creó el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), para dar servicios médicos, pensiones y jubilaciones a los burócratas del sector público.
  • Se decretó el derecho que tiene el trabajador sobre una parte de las ganancias, recibir un aguinaldo a fin de año, en base de los días trabajados.
  • Gracias a la capacidad de su esposa, la maestra Eva Sámano de López Mateos, se creó el Instituto Nacional de Protección a la Infancia, antecesor del DIF. Se difundieron los desayunos escolares en las escuelas públicas, con que se combatió la desnutrición infantil.
  • Obras Públicas
  • Se construyeron, el Centro Hospitalario Veinte de Noviembre (del ISSSTE), Unidades habitacionales tales como el Conjunto Urbano Nonoalco Tlaltelolco, el Conjunto Habitacional Unidad Independencia, la delegación Magdalena Contreras, los primeros edificios del Instituto Politécnico Nacional y la autopista México-Puebla
  • Política de Gobernabilidad

Una crítica a su Gobierno es la represión de las protestas sociales (en realidad, los problemas habían sido heredados del Gobierno anterior). La violencia de las represiones y los homicidios concomitantes, constituyeron la llamada “guerra sucia”, iniciada en este período.

  1. Represión a ferrocarrileros.

Las movilizaciones de ferrocarrileros continuaban, y en marzo de 1959 se declararon en huelga en todo el sistema ferroviario del país, pues se extendió a otros sindicatos del gremio. El Gobierno encarceló a los dirigentes y despidió a muchos trabajadores. Entre los detenidos, estaba el Secretario General del Sindicato de Ferrocarrileros, Demetrio Vallejo, encarcelado en Lecumberri.

  • Represión a maestros.

       De igual forma, el levantamiento de los maestros, iniciado en el sexenio anterior, continuó quizás con más fuerza, con el claro liderazgo de Othón Salazar. Con el pretexto de que se alteraba la paz pública, se aprehendieron a líderes magisteriales y estudiantiles del Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM), adjudicándoles el delito de “disolución social”

  • Represión a campesinos

     La represión también se dejó sentir en el medio rural, sobre aquellos líderes agrarios que criticaban la política agraria del Régimen, asesinando a algunos, como Lucio Cabañas y Rubén Jaramillo y su familia, sacándolos de su casa y asesinándolos el 22 de mayo de 1952, en Xochicalco, Morelos.

  • Política Educativa y Cultural

Gracias a las capacidades de otro miembro insigne del Gabinete –el Secretario de Educación pública, Jaime Torres Bodet-, en el sexenio se impulsó mucho los aspectos educativo y cultural. En lo posible, se trató de equilibrar a los conservadores y los progresistas.

  • Se crearon importantes museos: el Museo Nacional de Antropología, (en el bosque de Chapultepec), el Museo del Virreinato en el Convento de Tepotzotlán, el Museo de la Ciudad de México, el Museo de Arte Moderno, el Museo de Historia Natural, etc.
  • Se formó la Comisión Nacional de Textos Gratuitos, en 1959, que publicaba los libros de texto para los alumnos de la educación primaria y se reconoció el derecho a la educación pública, en consonancia con la educación laica y gratuita normada por la Constitución. El pilar educativo eran los maestros y maestras, considerados por el Presidente como un “ejército de evangelizadores laicos en permanente lucha contra la ignorancia.” En este sexenio, la educación pública y la educación privada se equiparaban en calidad
  • La revista Política, iniciada en 1961 tuvo amplia popularidad, y en ella escribieron famosas personalidades de la política y la cultura.
  • Política Exterior
  • El Presidente realizó sendas visitas oficiales por varias naciones, para posicionar al país: Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Chile, Indonesia, Filipinas, Japón, India, Belice, etc., etc. (de allí su mote, “López Paseos”).
  • Obtuvo del Comité Olímpico Internacional, que la sede de las XIX Olimpiadas fueran en la Ciudad de México en 1968.
  • Rompió relaciones con Guatemala (y estuvo a punto de declararle la guerra), debido a que una flotilla de aviones del ejército de aquel país, acribillara a unas embarcaciones de pescadores matando a cinco de ellos.
  • López Mateos negoció con John Kennedy la devolución del territorio “El Chamizal”, debido a que, por variaciones del Río Bravo, su cause se había adentrado en Estados Unidos. El Presidente Kennedy visitó la ciudad de México en 1962.
  • Aunque López Mateos se declaró “de extrema izquierda”, en 1962, condicionado por el anticomunismo tan introyectado en ciertos ambientes, declaró que la política de Cuba era “ajena a las aspiraciones y valores de los pueblos latinoamericanos”.
  • La Iglesia Católica

En general, la Iglesia siguió disfrutando de la misma tranquilidad del sexenio anterior; aunque tuvo algunos conflictos con el Gobierno, principalmente por los textos gratuitos, debido a su orientación laica.

  1. Pastoral Social

La nueva coyuntura presentaba a la Iglesia otros desafíos. La ampliación de perspectivas -ahora a nivel continental- No podía estar al margen de “la Década de Desarrollo”. La Iglesia también estuvo presente, incluso desde los más altos niveles jerárquicos: Juan XXIII publicó su famosa encíclica “Mater et Magistra” (15 de mayo de 1961) y Pablo VI, la “Populorum Progressio” (26 de marzo 1967), ambas aportaron al desarrollismo su fundamento teológico.

  • En México, la Pastoral Social[5] no quedó al margen, debido a la incansable labor del P Pedro Velásquez, con su red de Secretariados Sociales y la organización de numerosas Semanas Sociales, Congresos y asociaciones especializadas, como la Unión Social de Empresarios de México (USEM).
  • La Iglesia Latinoamericana

Al igual que en lo político, también a nivel eclesiástico, países y diócesis fueron cobrando conciencia de su pertenencia común al subcontinente latinoamericano. Problemáticas afines requieren soluciones afines, y no fue difícil detectar la causa común que explicaría el porqué, siendo Latinoamérica una región con grandes riquezas naturales, la mayoría de su población fuese pobre. La causa más obvia era la dominación estadunidense. Salir de esta hegemonía requerirá de un trabajo ampliamente organizado, incluyendo las Iglesias.

  • La CELAM

Para cobrar esta conciencia de pertenencia continental, fue la organización de las Conferencias Episcopales Latinoamericanas (CELAM). Ya en 1955, con motivo del Congreso Eucarístico Internacional, en Río de Janeiro, el Papa Pío XII convocó la I Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, en la que se ventilaron algunos problemas intraeclesiales comunes (la secularización, disminución de vocaciones, influencia del comunismo entre obreros y estudiantes, etc. De allí surgió el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), teniendo como presidente al arzobispo de Río de Janeiro, cardenal Jaime Barrios Cámara y como vicepresidentes, los arzobispos Miguel Darío Miranda (de México) y Manuel Larraín (Talca, Chile), cuya tarea principal en este tiempo fue la vinculación y estudios entre las diversas Conferencias Episcopales nacionales. 

  • Sociología de la Religión

   Para la conciencia de la problemática sociopolítica de la región, mucho contribuyeron las investigaciones sociológicas de la Federación Internacional de Investigaciones (FERES, 1958-1976), una red de la sociología de la religión entre América Latina y Europa, fundada por el célebre sociólogo de la religión belga, François Houtart. A partir de 1964, la Federación tuvo su base en Bogotá, contando con la gestión del sociólogo colombiano, Gustavo Pérez. Se propusieron elaborar un proyecto científico que coadyuvara al compromiso social, desde las premisas de la Teología de la Liberación. Otro proyecto similar -aunque en principio, se trató de un programa para enviar misioneros a América Latina- fue la fundación de la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA) a fines de los años 50’s, la cual editó varios estudios sociológicos sobre la situación de la Iglesia en Latinoamérica.

            A pesar de la represión de líderes populares, gracias a su carisma personal, su carácter jovial y algunos grandes logros, como la expropiación de la Industria eléctrica y su política social, Adolfo López Mateos es quizás el de mayor popularidad entre los presidentes del siglo XX.


[1] En este texto, para el ahorro del espacio y evitar redundancias, utilizaré las conocidas iniciales de los Presidentes.

[2] En mi parroquia Corazón de María, de Monterrey, la empresa La Vidriera de la familia Garza Sada, construyó una colonia para sus empleados de confianza, dándoles vivienda, sendos colegios dirigidos por religiosos o religiosas para niños y para niñas, jardín, biblioteca, templo, etc,

[3] Su recelo al Comunismo perseguidor era evidente:  en Rumania había 8 obispos encarcelados; en Polonia 700 sacerdotes y obispos presos: en Yugoslavia, 400 sacerdotes asesinados; en Hungría, el encarcelamiento aislacionista y tortura al Cardenal Midzenti- En España, 1,200 sacerdotes muertos en la guerra civil.

[4] Manuel Velázquez afirmaba: “Es verdad que la Iglesia no puede ser comunista… pero tampoco, anticomunista”. Lo importante era la defensa de las justas reivindicaciones obreras, más que pelearse por liderazgos.

[5] El nombre de “Pastoral Social” fue dado por el P Pedro Velázquez, que fue exitoso para toda la Iglesia.

Pascua 2020: Desesperanza y reconforte

  • Recordaremos la Pascua del 2020 por la prolongada reclusión. Para algunos fue ocasión de crecimiento y espiritualidad; pero otros la vivieron en la frustración, depresión o desesperanza. La desesperanza está ahora muy extendida, viendo el poco tiempo que nos queda para enmendar el rumbo de nuestros modelos y estilos de vida: la viabilidad de nuestro Planeta –o al menos de la sobrevivencia de la especie humana en él- se haya gravemente amenazada. El poder de dominación, gracias a la tecnología, es casi todopoderoso y la clase hegemónica mundial parece ciega, incluso respecto a sus propios nietos. Para alentar los rescoldos de nuestra esperanza nos vendrá bien recordar el episodio que nos narra el Evangelio de hoy.
  • La escena nos muestra a dos caminantes, recorriendo la calzada que va de Jerusalén -lugar donde habían iniciado sus sueños- hacia Emaús -lugar del crudo despertar-. Emaús era un antiguo pueblo que contaba ya con interesante historia, pues hacia el año 165 AC los Macabeos vencieron allí a Gorgias, general invasor del ejército seléucida. Dos ciudades reivindican el nombre original del relato: una es la ciudad hebrea Hammat, que en árabe derivaría en Imaús (“primavera templada”), situada a 11 Kms de Jerusalén. La otra es “Amwas”, que aunque estaba situada a 30 kms, cuenta con mayor respaldo en la tradición (incluso es la que aparece en las versiones más antiguas de los Hechos de los Apóstoles), el nombre de la cual fue cambiado por el de Nicópolis. En cuanto al tiempo, se trataba de la tarde del sábado de la fiesta de Pésaj, que fue cuando Jesús Resucitó. Los caminantes eran discípulos suyos; pero al verlo tan muerto, en la tumba habían dejado sepultados también sus sueños. Por lo mismo, van tristes y desesperanzados, discutiendo con pasión.
  • Quizás se tomaron un descansito y al reanudar su marcha, otro viandante los alcanzó. Pronto reanudaron su charla, sobre cuyo tema el caminante mostró interés y les pidió que lo pusieran al tanto. Comentaban los sucesos recientes de cierto personaje, un profeta extraordinario, “poderoso en obras y palabras, delante de Dios y del pueblo”, a quien tres días atrás las autoridades religiosas en alianza con las del Imperio invasor habían dado muerte, entregándolo para ser crucificado. El hecho había conmovido a toda la ciudad, de modo que se sorprendieron de que ese forastero, al parecer, fuese el único que lo ignoraba. Le participaron sus esperanzas e ilusiones: habían pensado que podría tratarse del “libertador de Israel”; pero ya todo había terminado. Parecía ahora que no se trataba sino de un profeta más. Es verdad que ciertas personas cercanas a él afirmaban que lo habían vuelto a ver vivo; pero no parecían creíbles, y ante eso, había que regresar a su miserable cotidianidad.
  • El desconocido, entonces, intervino en la discusión y les estuvo exponiendo lo que las Escrituras hablaban de ese personaje esperado, el Mesías. Resaltaba los pasajes del Siervo de Yahvé, rechazado y perseguido; pero que finalmente consumaría su obra, así como de la posibilidad de una vida que vencería la muerte, el fracaso y el mal.
  • Justo cuando parecía que la lección había terminado, llegaban a una posada del camino donde los discípulos pensaban pernoctar aquella noche. El viandante se despidió para proseguir su camino. Era claro que no llevaba dinero suficiente y el camino no era seguro, de modo que nuestros protagonistas, que ya sentían renacer en su corazón aquel calor que en otro tiempo aún reciente les había inundado, le ofrecieron compartir el alojamiento y el alimento, y fue así cómo, al terminar de cenar, el viandante tomó pan y realizó el mismo memorial de Jesús en su última cena. Entonces reconocieron que ese viandante era nada menos que Jesús mismo, y en ese instante, desapareció.
  • Al comparar este relato con las otras narraciones de las apariciones del Resucitado, observamos que los evangelistas siguen un mismo esquema, pues son construcciones teológicas. Jesús resucitado se apareció a sus más íntimos, con quienes tenía mayor familiaridad, y sin embargo, de entrada no lo reconocen. Magdalena lo confundió con el jardinero; los apóstoles, con una alucinación; los que iban en la barca, con un forastero que desde la orilla podía ver mejor la mancha del cardumen, y nuestro par de discípulos, con un forastero ignorante. ¿Qué nos quisieron decir los evangelistas con esto? Dos hipótesis, la primera, que el cuerpo resucitado había sufrido ciertas transformaciones (de hecho, traspasa la puerta cerrada y se traslada rápidamente); la segunda, que sus amigos no estaban inclinados a confundir una alucinación debida a su afecto con su presencia real, sino que más bien estaban predispuestos a no dar crédito a sus sentidos. Finalmente lo reconocen, gracias a una señal que les da el Maestro: el nombre “María”, pronunciado con esa entonación tan singular; la pesca milagrosa, que les recordó la de una ocasión anterior; el esqueleto y las espinas, lo único que quedó del pescado comido; las llagas, en las que el apóstol introduce su dedo y su mano.
  • En el caso de los discípulos de Emaús, fue la fracción del pan; pero fue sólo esta señal, sino que el ritual fue precedido de la explicación de las Escrituras y del acto de caridad de invitar a un pobre transeúnte desconocido a compartir el alojamiento y el pan. Estos tres elementos –la Eucaristía, las Escrituras y la Caridad- forman una unidad indivisible; las tres áreas pastorales de cualquier Comunidad cristiana -la litúrgica, la profética y la social-, que no pueden darse una sin las demás. Quizás sea esta la señal que Jesús nos pida ahora para testimoniar comunitariamente nuestra fe en el Resucitado: la presencia de Jesús en el Sacramento, en la Palabra y en la misericordia (“cuando lo hicisteis con alguno de estos pequeños, a mí me lo hicisteis”). Con tales signos alentaremos la esperanza tan necesaria.
  • Una vez terminada la Cena y desaparecido Jesús, los dos discípulos, de inmediato, sin intimidarse por la hora y la distancia, se levantaron de la mesa y rápidamente regresaron, gozosos, con la comunidad de creyentes.