100 DÍAS DE ENCIERRO MUNDIAL

Surgido hace apenas 100 días en una lejana ciudad desconocida, un virus ha recorrido ya todo el planeta y ha obligado a encerrarse en sus hogares a miles de millones de personas. Algo sólo imaginable en las ficciones posapocalípticas”.

Ignacio Ramonet, periodista de “Le Mond Diplomatique”, 25 de abril 2020

La pandemia del Covid 19 / SARS-COV-2, es un evento histórico, que algunos comparan a la II Guerra Mundial o a la crisis económica de 1929. Se trata de la primera amenaza en la historia, hacia toda la especie humana en su conjunto, con propagación pronta, planetaria y simultánea; pero que, al mismo tiempo, es afrontada con una respuesta global y organizada, por encima de fronteras, razas, credos, ideologías, partidos políticos y -esperamos- clases sociales. Este evento seguramente será recordado por los sobrevivientes, quienes lo relatarán a las siguientes generaciones. Hoy, 25 de abril, según balance general de la Universidad Johns Hopkins, la pandemia deja ya 2,790,086 contagiados y 195,220 defunciones. En México, amanecimos con 12,872 casos confirmados, de los cuales 4,502 son activos y hay 1,221 defunciones. Como habitantes del Planeta y como cristianos, merece prestarle toda nuestra atención. Utilizo para presentar este artículo la metodología expositiva, ya tradicionalmente utilizada en la Iglesia latinoamericana, en torno a los tres verbos conocidos -VER, JUZGAR- ACTUAR-, y que corresponden a las tres fases que la pandemia ha tenido en la regulación sanitaria en nuestro país.

I VER

  • Durante la Fase I (desde el 1 de febrero hasta el 23 de marzo), estuvimos bombardeados de sobre información (tan lamentable como la falta de información). Lo primero que infectó el virus fue el discurso: nuestra conversación se volvió monotemática. De pronto, todos nos volvimos expertos. Juntamente con la intensidad de información, por las redes sociales circularon muchos rumores, algunos abundando en información y otros, desinformando.
  • El juicio vigilante queda en el pasmo. El riguroso escrutador se confunde con la credulidad más ingenua. Algunos, víctimas de los rumores sensacionalistas de la teoría conspirativa, aceptaron sin pruebas la atribución del virus a algún genio malévolo que deliberadamente lo sembrara en China, sea, según unos, de norteamérica para afectar la creciente competitividad comercial del gigante asiático, sea, según otros, como el presidente Trump mismo, de China, para afectar a Estados Unidos. Algunos escépticos, imprudentemente, voceaban que la epidemia era algo benigno que no merecía nuestra preocupación, y se oponían a las medidas “draconianas” de las autoridades sanitarias. Hipercriticidad ante estas autoridades sanitarias y credulidad ante cualquier articulista “chayotero” que adopta al presidente como “chivo expiatorio” de todos los males existentes en México. Obviamente, aún conocemos muy poco acerca de este virus, pese a larga experiencia cumulada en otras epidemias por las vías respiratorias; la realidad es más extensa que los registros estadísticos; pero tampoco hay que esperar a una exactitud de cifras para tomar medidas urgentes. En México, al frente de la lucha contra el virus está un equipo de especialistas de primer nivel (médicos, epidemiólogos, especialistas en el manejo de las encuestas, etc.), que cuentan con el asesoramiento de universidades y centros de investigación, que mantienen contacto permanente con la OMS y con otros Gobiernos. En esta contingencia, la politización de la pandemia resulta negativo e irresponsable.
  • Quien más quien menos, todos tenemos miedo. El miedo puede ser amigo -es la tendencia instintiva para alejarnos del peligro-; pero también, el miedo suele ser mal consejero (“hay que tener miedo de nuestros miedos”). A veces, del miedo se pasa al pánico, y esto, entre otras cosas, ha llevado a la discriminación: primero se dirigieron hacia las razas orientales o hacia los vioiajeros, en especial los migrantes que regresaban al país. Ahora se lamentan numerosos actos de violencia contra el personal de salud, esas personas heroicas que se arriesgan -y hasta mueren- para evitar nuestro contagio. Pero finalmente, las discriminaciones se dirigen hacia los pobres. Se trata de la “aporofobia” (odio, miedo, repugnancia u hostilidad ante el pobre). Las élites mundiales estaban creídas de que las infecciones venían del subdesarrollado Sur; pero las primeras infecciones en nuestro país llegaron de las clases altas, que son las que frecuentan los viajes internacionales, por turismo, negocio o estudios. Pero finalmente, la sospecha se centró en los de siempre: los pobres, los no pueden “quedarse en casa” porque tienen que salir diariamente a buscar el alimento de cada día para los suyos, y que viajan en camión, cambian de cubreboca cuando pueden y se lavan las manos cuando alcanza el agua que les dota su colonia, teniendo que racionan el gel… pero la verdad es que ahora son de ellos de quienes dependemos para adquirir alimento, retirar la basura, tener vigilancia,  contar con el adecuado servicio de agua… y a pesar de eso, los vemos como peligrosos.
  • Podemos redimensionar mejor nuestras actitudes al comparar esta pandemia con otras acaecidas a lo largo de la historia. El jesuita Andrea Vicini SJ cita las dolorosas víctimas que suceden en nuestros días:[1]
    •  En 2019, el año pasado, había 37,9 millones de personas en todo el mundo portando el virus del VIH, y si consideramos la letalidad general desde el comienzo de esta epidemia, se lamentan 32 millones de muertes debidas al SIDA.
    • En 2018, 3.200 millones de personas vivían en zonas con riesgo de transmisión de malaria con 219 millones de casos clínicos y 435.000 defunciones.
    • En 2018, según la Organización Mundial de la Salud, 10 millones de personas en todo el mundo enfermaron de tuberculosis, con más de 1,2 millones de muertes.
    • Entre 290.000 y 650.000 personas mueren cada año a causa del virus de la influenza. Tan sólo en Estados Unidos, en la pasada temporada (registrada el 18 de enero 2020), hubo 15 millones de casos de influenza, 140.000 hospitalizaciones y 8.200 muertes.
    • Apenas hace un siglo acaeció la epidemia más grave de influenza. con la gripe española de 1918-19, propagada por todo el mundo. Se estima que alrededor de 500 millones de personas -un tercio de la población mundial- fueron infectadas por el virus, con al menos 50 millones de muertes.

Si no prestamos, a estas pandemias, la misma atención que al coronavirus, tal vez sea porque se trata de personas fuera del campo visual occidental o tengan características de alguna “otredad” discriminatoria (homosexualidad).

II REFLEXIONAR:

La segunda fase (23 marzo al 21 de abril) es cuando las medidas ante la contingencia nos obligaron a recluirnos. Teníamos tiempo, teníamos miedo, teníamos necesidad de interpretar… y esto nos llevó a modificar el ansia de información (de la que ya estábamos saturados) para pasar al momento de la reflexión, buscando el significado que representa esta pandemia y el obligado confinamiento al que ésta nos obligó. Las redes sociales, junto con “memes” banales y chuscas, también difunden sugerentes reflexiones.

  • Una característica del estilo de vida en que estamos metidos es el ritmo frenético de nuestras actividades diarias: lo que el Papa Francisco llama “rapidización”, es decir, “intensificación de ritmos de vida y de trabajo, que contrastan con la natural lentitud de la evolución biológica [o cultural] (EG #17-19). Vivimos en el ajetreo cotidiano, trabajando demasiado y apenas nos alcanza para nuestro sustento o nuestra dosis de consumismo. Ahora se nos obliga a recluirnos. Pareciera como si se nos privara de algo necesario: satisfacer otros tipos de necesidades, como son las relaciones interpersonales, los contactos afectivos y la comunicación. Estamos colocados ante una situación que nos brinda (supuestamente) más tiempo disponible, y ahora, sin excusa ni pretexto, podemos ponernos a pensar.
  • La reclusión nos ayuda a relativizar nuestros valores y cosas que teníamos por intocables. Entre ellas, el pretensioso modelo tecnocientífico y su concreción de globalización económica. Nos parecía que este modelo era el único posible para sostener el tremendo ritmo de crecimiento demográfico. Detrás de esto, escondidita, estaba la verdadera motivación: estrujar ciegamente el Planeta, hasta sus límites extremos, que al llegar a su agotamiento, podría destruir el propio hábitat de la especie humana, y todo, finalmente, para posibilitar la maximalización de la ganancia para un grupúsculo elitista que, además, compite entre ellos para disminuir más y más el número de comensales y devorar impune e indisputadamente, porciones cada vez mayores del pastel terráqueo (el 99% de recursos para el 1% de ganones). Se nos hizo creer a todos que este era un modelo blindado contra cualquier eventualidad, y que habría que defenderlo a toda costa, y se publicitaba la alegoría aquellas fuentes italianas de tres bandejas superpuestas, del tamaño mayor al menor arriba y que, por un efecto de “escurrimiento”, finalmente todo el mundo resultaría beneficiado. Para posibilitarlo, fue necesaria la “globalización” económica, y considerar al Planeta como una sola unidad, con procesos modulares que permitirían numerosos ahorros, según las condiciones más favorables a cada paso (p. ej., dónde hay abundancia de recursos naturales, facilidades legales, mano de obra barata y cualificada, clientes potenciales, etc.). Lo peor es que este modelo suicida se nos vende como inevitable; como “el mejor de los mundos posibles”. La pandemia destruyó nuestra soberbia y tuvimos que reconocer, con la humildad del creyente, la extrema vulnerabilidad de instrumentos e instituciones que considerábamos omnipotentes, y fue así que, repentinamente, el orgullo tecnócrata fue puesto en jaque por una criaturita invisible, sumamente frágil y vulnerable; pero con gran capacidad de apoderarse de la potencia reproductiva de ciertas células, y desde ellas, propagar su enorme capacidad de contagio y letalidad.
  • Además de la humildad, otra virtud religiosa y ahora secularizada sería la templanza (no digo “austeridad”), pues del encierro aprendemos a adquirir sólo lo que realmente necesitamos y reciclar lo que podíamos. Aprendimos revisar nuestros hábitos de consumo, pues nuestro insensato estilo de vida nos lleva a adquirir bienes supuestamente “necesarios”; pero que en realidad su satisfacción era inducida artificialmente. Los productos que adquirimos se obtienen destruyendo recursos naturales de un Planeta imaginado como inagotable. La insensatez de este consumo se evidencia al ver que tales productos son diseñados para ser efímeros y de rápida obsolescencia planificada, los cuales, una vez desechados, se convierten en toneladas de basura acumuladas cada día.
  • Revisemos, por ejemplo, nuestra dieta alimenticia con exceso de grasa animal, provocando la obesidad, en la que México ocupa el segundo lugar mundial. Las agroindustrias no tienen suficiente cuidado en la cría industrial de animales en confinamiento. La investigadora Silvia Ribeiro abunda cómo esto redunda contra nuestra salud: “Estas grandes concentraciones de animales, hacinados, genéticamente uniformes, con sistemas inmunológicos debilitados, a los que se administran continuamente antibióticos, son la principal causa de generar resistencia a antibióticos a escala global, y ahora sabemos, un perfecto caldo de cultivo para producir mutaciones de virus más letales y bacterias multirresistentes a los antibióticos, que con los tratados de libre comercio se distribuyen por todo el globo”. [2]  Es en base a esto que el filósofo Enrique Dussel, tomando con ocasión del rumor complotista, afirma que, en cierto modo, es verdad que este virus sea un producto de laboratorio, pues ante el afán de su rápida engorda y la obtención de prontas ganancias, los atiborramos de antibióticos, haciendo que los virus transmuten. [3]  Es perfectamente posible que se hayan dado procesos similares en las recientes epidemias provocadas por virus de origen animal (las gripes aviar y porcina, ébola, zika, VIH y otros). Se ha dicho que el coronavirus que proviene de murciélagos; pero no directamente transmitido a los humanos, sino por intermediarios, y siguiendo su secuenciamiento genómico, indica a los “pangolines”, pequeños mamíferos asiáticos. Pero, opina Silvia Ribeiro, también podrían haber provenido de los megacriaderos de cerdos que existen en Hubei, provincia de la que Wuhan es capital.

REFLEXIÓN TEOLÓGICA:

La fe cristiana es connaturalmente “profética”, es decir, va adquiriendo claridad y concreción ante las eventuales situaciones históricas, algunas de las cuales se vuelven “signos” de la presencia del Espíritu de Cristo resucitado. Para un creyente, los avatares de la vida, cuando se los mira con los ojos de Dios, no son vistos como contratiempos, sino como oportunidades. Esto obliga a la reflexión, y es así como esta actividad se convierte en teología.

Fue significativo que la “cuarentena/cincuentena” haya coincidido con la Cuaresma/ Pascua. En este tiempo litúrgico, muerte y sufrimiento/ vida y alegría se imbrican, se condicionan recíprocamente. La muerte nos angustia, pues, primeramente, nos coloca ante la incertidumbre. La muerte es privilegio exclusivo de la especie humana (los demás seres vivos simplemente “perecen”). Podemos preverla, saber que es inevitable y que nos acecha, independientemente de nuestra edad o condición. Tendemos a ocultarla y así nos enajenamos -como dice Heidegger-, sumergiéndonos en la gran cantidad de “entretenimientos” o escapes que hemos fraguados para distraernos de lo único realmente importante: la certeza de que vamos a morir. Muchas veces -entre los jóvenes esto es más explicable- vemos esta posibilidad como remota; pero cuando ya vamos llegando a la ancianidad, cuando el “más allá” está para nosotros “más acá”, sentimos la necesidad de dar un digno cierre a nuestra vida. La pandemia de coronavirus se ceba en la “tercera edad” (especialmente si se padece de hipertensión, diabetes u obesidad, que son las más graves epidemias que tenemos en México, debido a la mala alimentación a que se nos induce). Sabemos que una vez comprobada nuestra infección y su requerimiento de internación, difícilmente saldremos, y que sólo nueve días bastan para irnos. Esto nos hace sentir vulnerables, especialmente los ancianos y conduce a la depresión, irritación, soledad e incluso, desesperación. Pero el hecho que la cincuentena haya coincidido con la Pascua, la angustia del morir puede mantenernos alegres y esperanzados. Jesús mismo sintió la angustia ante la muerte inminente, en Getsemaní y en la soledad de la cruz. Victimizado, fracasado, torturado, abandonado -de sus apóstoles -incluso, de su mismo Abbá/Dios-, se reconfortó poniendo en Él su confianza, y termino por reconocer que su vida, más breve de lo que hubiese querido y necesitado para su proyecto mesiánico, finalmente, había dejado sólidos fundamentos: “Todo está consumado”. Por la esperanza sabemos que esta pandemia -termine cómo y cuándo termine- redundará en bien de los hijos del Dios amoroso y providente.

               Es normal que en casos de contingencias sociales tipo catastrófico nos acordemos, más de Dios, pues es cuando somos sacudidos en la profundidad de nuestro ser. Sin embargo, viene bien preguntarnos sobre las imágenes de Dios más frecuentes que, en estos momentos, podemos encontrar entre la gente. Una imagen muy extendida, pero claramente inadecuada, es la que podría llamar la “imagen antropomorfizada de Dios”, es decir, imaginar a Dios al modo humano, con sentimientos y hasta con actitudes moralizantes. Pero Dios no tiene sentimientos, ya que estos, por definición, son temporales y volátiles; mientras que lo propio de Dios es la eternidad -un eterno e inmediato presente-, y que por tanto, si cambiara de actitud emotiva, ya no sería Dios. Así, solemos decir que “Dios está enojado con nosotros” (las causas, sobran: sea porque nos olvidamos de Él, por jugar a ser dioses a pesar de nuestra impotencia, por castigo de pecados colectivos, etc.). Entonces, lo que procedería sería la “expiación”, para obtener su clemencia, lo que muchas veces se traduce en infligirnos algún sufrimiento suplementario. También podemos tratar de moverlo a compasión, mediante nuestros ruegos, o incluso, prometiéndole una especie de soborno, alguna “manda”, por ejemplo (oraciones continuadas durante cierto tiempo, peregrinación a algún santuario o usar el vestido de algún santo, etc.) o pensar que el remedio estaría en la “consagración del país” -o del mundo- al Sagrado Corazón de Jesús o de la Virgen. Seria incongruente imaginar que a Dios se le conmueve presentándole el sufrimiento voluntario de sus hijos. Pero Dios de ninguna manera quiere nuestro dolor, siendo Él infinitamente bueno y misericordioso. Sería degradarlo tratar de convencerlo para que quite este mal social, pues en el caso imposible que Él estuviera dispuesto a hacerlo, movido por nuestros ruegos, cabría preguntarse si podría haber evitado este virus, y si así fuera, ¿entonces por qué lo permitió? Pero Dios actúa a través de las “causas segundas”, es decir, a través de su Creación, que es su milagro más maravilloso. Dios no suple nuestras irresponsabilidades y nuestras indolencias, y ha encomendado a los seres humanos “dominar” (custodiar) la naturaleza, su creación.

               La imagen anterior podría ser modificada por otra mejor, aquella que el capuchino Michael P. Moore califica como “Dios en la pandemia”, [4] y la basa en el pasaje de Mt 25, del Juicio Final, donde Jesús se hace presente en el necesitado y el sufriente; mientras que nosotros seremos juzgados según nuestra indiferencia o nuestro involucramiento (“tuve hambre y me diste de comer, tuve ser y me diste de beber, etc.”). Dios no estaría fuera de la pandemia, distante, indiferente, permisivo o peor aún, como causante directo. Con ojos de la fe, Dios se encuentra sufriendo en los infectados y en sus familias (“estuve enfermo y me visitaste, te preocupaste por mí”). Pero también, Dios está presente en todos los que están actuando en contra de la pandemia. En primerísimo lugar, en los médicos, enfermeros y personal de salud (incluyendo los intendentes que lavan la ropa en los hospitales), en quienes atienden directamente a los enfermos a riesgo de ser contagiados ellos mismos, y que, en algunos lamentables casos, son discriminados por personas inconcientes. También está a los científicos que están descubriendo los puntos vulnerables del virus, para exterminarlo o para encontrar medicamentos o vacunas; está en los epidemiólogos que elaboran estadísticas útiles para la administración de la pandemia y en las autoridades sanitarias o civiles que buscan influir en el comportamiento general de la población para evitar los contagios. La salud -como sucede con cualquier otro sistema cultural- se relaciona con todo: con la educación, la violencia, los servicios públicos (alcantarillado, recolección de basura). Dios está en todos los miles de “samaritanos” que prestan atención a los campesinos, en los periodistas que objetiva y responsablemente difunden -aunque moleste- la verdad de los hechos, en el voluntariado que se organiza en entreayuda para hacer compras en común, etc. Cristo se está encarnando, no solamente en quien da físicamente el pan o el vaso de agua, y ni siquiera, sólo en quien atiende al enfermo, sino que se hace presente en todos aquellos que están colaborando, según sus posibilidades, en esta pandemia. En cambio, tendrá juicio severo contra quienes irresponsablemente, pretendan lucrar con el sufrimiento de las mayorías, encareciendo o acumulando medicamentos, aprovechando saqueos, no por hambre, sino por ambiciones, o quienes siembran rumores irresponsables para fomentar el pánico en aras de inconfesables motivaciones.

III ACTUAR

               Estamos iniciando la tercera fase de la pandemia en México, que según parece será la más difícil. Nuestro ACTUAR, en lo inmediato, se centra más en la reclusión. Es probable que las medidas se hagan más rigurosas y, por otra parte, ya vamos sintiendo nuestra fatiga, tedio, impaciencia o urgencia de continuar nuestras actividades normales, y nos inquieta la situación económica que no tardará en hacerse sentir. Así como en la fase I se privilegió el VER (la demanda de información), y en la fase II se sintió la necesidad de REFLEXIÓN. En la fase III es ya importante plantearnos el qué hacer una vez terminada la pandemia. El ACTUAR se proyecta en tres momentos: en el actual de reclusión, en el inmediatamente posterior al levantamiento del encierro, y finalmente, en el nivel social y este, a corto, mediano y largo plazo.

  1. Espiritualidad de la reclusión
  • Las medidas disciplinarias ante la pandemia han sido contundentes: “quedarnos en casa”. Para algunos esta medida fue exagerada; mientras que otros exigen mayor endurecimiento, incluso llegar al “toque de queda”. El caso es que un gran número de la población aceptamos la reclusión, como medida prudente, si bien, muchos pobres -que merecen nuestro respeto y reconocimiento- no tienen más remedio que exponerse en la calle. Los padecimientos más gravosos para la mayoría de nosotros pueden provenir de la estrechez espacial, de la amenaza de la enfermedad y de la muerte, del sufrimiento por nuestro desamparo… y tales sufrimientos son difíciles de sobrellevar, en situaciones que nosotros mismos no buscamos. Como quiera, aquí estamos, y lo mejor es tratarle de sacar el mayor provecho posible a nuestro confinamiento.
  • Los reclusorios prolongados pueden ser ocasión de profundos aprendizajes; pero también, pueden dejarnos afectados negativamente. Tenemos testimonios de grandes tensiones y depresiones en reclusiones forzadas: un capitán de marina relata que, como parte de su entrenamiento, se les obliga a los reclutas a pasar un mes en alta mar sin tocar tierra. El capitán testifica cómo, después de dos semanas, aumentan las tensiones al punto que, a veces, se llega a los golpes, a depresiones y a trastornos de cierta gravedad. La “claustrofobia” es una sensación que se expresa como agresividad, susceptibilidad, irritabilidad, insatisfacción y falta de metas. El encarcelamiento obliga a los reclusos a moverse en espacios muy reducidos y a convivir con delincuentes, quizás proclives a la violencia. El hacinamiento en algunas prisiones mexicanas, es tal, que varios presos tienen que atarse a las rejas de la puerta de la celda para dormir de pie, pues no hay sitio en el suelo. Sin embargo, otras condiciones de difícil encarcelamiento no fueron obstáculo para desarrollar grados de fecundidad espiritual o de desarrollo intelectual. Parece que fue Newton quien aprovecho un confinamiento como este para elaborar algunos de sus estudios científicos más importantes. La jovencita Ana Frank narra en su Diario, cómo pasó su familia, con crecimiento de conciencia, durante gran parte de la Guerra Mundial, en el estrecho escondite proporcionado en casa de unos amigos. Conocemos relatos de solidaridad heroica en los campos de concentración nazi (como el de Auchwitz, por ejemplo). Es conocida la experiencia del cardenal vietnamita Franҫois-Xavier Nguyên Van Thuân, quien pasó 13 años en la cárcel, 9 de ellos en régimen de aislamiento riguroso, por el régimen comunista de su país: incomunicado, sin ventanas ni horarios para calcular siquiera los días y las horas, logró profundizar maravillosamente la virtud de la esperanza, legándonos escritos que han enriquecido a muchos.
  • Estos días de reclusión me recuerdan mi año de noviciado o los años de seminarista de mediados del siglo pasado -¡Cuántas cosas han cambiado ya en los seminarios!-. Una de las principales características de la vida religiosa es la comunidad. Profesamos caminar hacia Dios, siguiendo a Jesús en la construcción de su Reino, que ya desde ahora puede iniciarse; pero profesamos lograrlo en comunidad. Este estilo de vida se vuelve estilo contracultural ante el ambiente de individualismo consumista que nos envuelve –“cada quien sus cosas”, se decía hace poco (ahora, cada cual su celular, prolongación narcisista de su ego)-, y la vida familiar no se da ya ni siquiera a la hora de comer (el horno de microondas). Muchas familias se desintegran en hogares monoparentales o en vidas solitarias. También entre religiosos, incluso con quienes convivimos, a veces rehuimos un encuentro real y nos refugiamos en conversaciones intrascendentes. Tal vez la causa sea que de lo que realmente estamos intentando huir, sea de nosotros mismos. Curiosamente, parece que, ante esta pandemia, muchas sociedades están intuyendo que la forma más eficaz de afrontarla sea “en comunalidad” (se le pide al familiar que se encarga de hacer las compras: “cuídate, para que nos cuides”). Entonces, quizás los religiosos y las religiosas podamos aportar nuestro estilo comunitario de vida; aunque éste sea a veces más un ideal a construir que realizaciones ejemplares.
  • El confinamiento ha puesto a prueba nuestra pastoral. Ya que el cierre de los templos y la ausencia del culto nos privó de limosnas, nos ingeniamos para vivir nuestro voto de pobreza, para ir satisfaciendo nuestros apremios por otros medios. Pero si algo nos queda claro, es que no basta con remediar nuestras necesidades corporales básicas; ni siquiera nuestras necesidades mentales derivadas del encerramiento. Los religiosos buscamos el “retiro espiritual” y los “ejercicios espirituales”, teniéndolos como un don precioso en medio de las fatigas del apostolado. Tenemos, gracias a su Carisma, el ejemplo del enclaustramiento monacal. Los monjes y las monjas son personas que hacen profesión de permanecer en el mismo monasterio hasta la muerte, conviviendo con los mismos hermanos, a quienes les tocará enterrar o ser enterrados por ellos. El benedictino Anselm Grün, reconocido autor en materia de espiritualidad, nos obsequia con la experiencia de estos monjes, probada y enriquecida a lo largo de sus 1,500 años de existencia. Grün extrae, de entre las normas de la antigua Regla de San Benito, la advertencia siguiente: “Se observará cuidadosamente si de veras (el novicio) busca a Dios, si (muestra que) pone todo su celo en la obra de Dios, en la obediencia y en las humillaciones”. Buscando una descripción secularizada de aquel “celo en la obra de Dios” podría ejemplarizarse en “el hombre espiritual que disfruta de todas las dimensiones de la existencia humana, que se dirige hacia algo otro, que sigue los pasos de sus anhelos, y que por cierto, lo hace de manera constante y continua, no solo en momentos de entusiasmo y arrebato religiosos, sino con celo”.
  • Este “algo otro” es, sin duda, Dios; pero no se reduce a la búsqueda narcisista de Dios, sino incorporando a los hermanos, tanto con quienes compartimos la reclusión, como con nuestros feligreses, ante quienes tenemos la misión de servicio. El celo misionero puede ser ejercido de otras maneras creativas, por ejemplo, aprovechando las tecnologías de la informática. Veo con admiración, cómo mis compañeros jóvenes y los seminaristas con quienes convivo, se las ingenian para comunicarse con otras personas, haciéndolas cercanas en el encierro y en la lejanía.
  • Varias familias religiosas misioneras, entre ellas los claretianos, somos impelidos a ser “oidores de la Palabra”, y por lo tanto, estamos en disponibilidad de escuchar la Palabra Sagrada; pero esto también se aplica en escuchar al hermano. La contingencia nos está sirviendo para revalorizar reencuentros entre hermanos o familiares algo alejados o con quienes llevamos relaciones meramente formales. Ahora que nos encontramos más cercanos y con más tiempo, es buena ocasión para interesarnos en los demás: en interesarnos cómo están viviendo el encierro, cuáles son sus metas, sus sueños, sus inquietudes para una vez superada la pandemia. La “obediencia” y las “humillaciones”, de las que habla el citado texto de la Regla de San Benito, son concomitantes en toda convivencia íntima y cerrada, como en la que estamos. Implica evitar que nadie se sienta aislado, programar diálogos en grupo, tratando de consensuar acuerdos, y luego, obedecerlos. Es recomendable para ello una buena dosis de humildad y de paciencia; pero, sobre todo, disponibilidad de servicio, pues ahora, cuando nos encontramos sin los empleados que nos ayudan habitualmente en las llamadas “labores domésticas”, sería recomendable saber “meter el hombro”. Disculpando una confesión propia, esta reclusión me está sirviendo para “deseducarme” de mis hábitos burgueses y machistas y redescubrir que mis dedos sirven para otras muchas cosas más que para el teclado de la computadora, y lo que más me sorprende, que en estos prosaicos menesteres se facilita la proximidad fraterna. Grün continúa exponiendo con humildad su estilo monacal de vida, y por su experiencia recomienda, para esta situación de confinamiento forzado, momentos en común que combinen esparcimiento y trabajo; ejercicio físico y lectura; servicio y oración. Insiste en la implementación de rutinas, hábitos y costumbres, pues nos ayudan a estructurar nuestro día y hacer más llevadero el encierro.

B) LA POSTPANDEMIA

  • En nuestro aislamiento es aconsejable no perder de vista que la pandemia tendrá un término. De lo contrario, dejamos pasar el tiempo, dejando que se gaste sin sentido, simplemente dejándolo correr. Es bueno pensar en lo que vayamos a hacer al salir de la pandemia (por supuesto, en caso de sobrevivir, a ella, algo que ahora no está asegurado). Se escuchan muchas voces que auguran que las cosas no seguirán igual que cómo eran antes de la pandemia… y esto comienza por nosotros mismos y por nuestra familia o comunidad. En esta reclusión habremos valorado muchas cosas y aprendido otras. Ahora caemos en la cuenta de tantas cosas que teníamosque comprar, y que ahora, cuando no salimos, vemos que no eran tan necesarias. Igual sucede con nuestras salidas: ¡cuántas de ellas se evidencian un simple escape! Nos damos cuenta de formas de pastoral que creíamos muy arraigadas entre la gente, y que nos damos cuenta que para ellos no eran tan imprescindibles. Al mismo tiempo, sentimos la demanda de otras necesidades religiosas (por ejemplo, la ventaja de ofrecer formación cristiana entre adultos, mediante cursos “on-line”, en horas favorables; pero que la gente no sale a causa de la inseguridad actual). También podemos ver la necesidad de fomentar más el sentido comunitario en torno a nuestros templos, para alentar más el sentido solidario de entre ayuda ante situaciones similares, y así evitar que nuestros templos se conviertan en simples lugares para el mercadeo religioso, en los que cada cual busca y encuentra lo que le parece más a su medida; pero olvidando el compromiso por la transformación y la justicia sociales. Caemos en la cuenta de que vivimos cada vez más en un mundo con fronteras “líquidas”, y que no podemos auto-encerrarnos en el gueto parroquial. Creo que a eso se refiere el Papa cuando habla de “Iglesia en salida”. Los jóvenes nos están enseñando que, gracias a las nuevas tecnologías, podemos “salir” sin dejar nuestro estudio u oficina. Por eso nos sorprendemos cuando alguna videoconferencia registra cientos de reproducciones…, y no es que nuestra charla haya sido cosa del otro mundo, sino que muchas veces damos por supuesto que la gente ya sabe lo mismo que quienes tuvimos la fortuna de hacer una carrera eclesiástica.
  • Apenas empezamos la fase III de la pandemia y ya avizoramos, con temor, la crisis económica que se nos viene encima, o mejor, en la ya estamos metidos, y que podría ser, incluso, más dolorosa que la enfermedad misma. Pensando en un ACTUAR a un plazo no demasiado largo, puede inspirarnos la autorizada opinión de Enrique Dussel, filósofo argentino domiciliado en México. Para él, esta pandemia es nada menos que un ataque y una interpelación a la naturaleza humana como tal. “Nunca la humanidad desde hace 200 mil años que existe el homo sapiens, nunca había vivido un acontecimiento de este tipo”; pero más concretamente, se remite al acontecimiento que hace 500 años dio origen a la modernidad: el Descubrimiento de América. A partir de entonces, el ser humano se sitúa como centro, y la naturaleza, como objeto cuantificable y explotable. El “progreso” de ahí derivado, se presenta como incuestionable, prestigiado por la ciencia y la tecnología. Hay que reconocer que estos grandes instrumentos han dado aportes innegables; pero junto a ellos, han engendrado problemas gravísimos de los que no se habla. Su diagnóstico, radical e incontrovertible, es que la Tierra no tiene capacidad de reciclar los efectos negativos de la irracionalidad de la modernidad. Ante esto, plantea dos escenarios para la humanidad: o bien “seguimos con un individualismo competitivo, donde el triunfo significa la riqueza de unos y la inmensa pobreza de los otros, y entonces, la humanidad se suicida. O bien, la otra alternativa opuesta: que empecemos a tomar la vida como criterio de desarrollo, economía y humanismo, y entonces tenemos que cambiar todos los instrumentos de la civilización”. Con lo que concluye “o la humanidad cambia de objetivos o se va a suicidar”. [5]
  • Nos encontramos, pues, en una coyuntura favorable a plantearnos la alternativa. Lo primero en que se piensa es que después de que pase nuestro confinamiento, simplemente regresemos a lo que nos era habitual, y que la superemos mediante las mismas recomendaciones ofrecidas por los organismos mundiales (el FMI, el BM, la OCDE, etc.). Sus “recetas”, presentadas como inevitables por sus sesudos asesores, se resumen en el ofrecimiento de créditos, tipo “fondos buitres”; de préstamos cuasi forzosos con onerosos intereses a plazos, calculados para que no se paguen nunca, y que sus élites económicas afines y mundialmente hegemónicas, descargarán, finalmente, sobre las mayorías de la población; mientras que los privilegiados de siempre saldrán con mayor riqueza acumulada. Con tales medidas, la economía del país en cuestión, aparentemente se fortifique y parezca más saludable, y hasta es posible que lleguen inversiones extranjeras con empresas robotizadas según el modelo de la “revolución 4.0”; pero lo que pueblo sencillo nota es que su economía doméstica empeoró y que las desigualdades se acentuaron. Pero puede haber otras alternativas. Históricamente, algunas contingencias similares a la actual han dado lugar a cambios radicales de paradigmas. Ojalá que aprovechemos la ocasión para optar por soluciones “heterodoxas” que blinden la economía popular y que los sectores más vulnerables sufran lo menos posible; aunque los sectores más pudientes tengan que moderar eventuales ganancias. Proporcionar trabajos, créditos y posibilidades de estudio a la parte menos favorecida de la población; mientras, al mismo tiempo, que se creen condiciones para inversiones nacionales que tengan viabilidad, de preferencia en los lugares más descuidados del país. Quizás la economía no registre indicadores de crecimiento (que muchas veces éste se concentra sólo en las grandes fortunas de siempre y el pueblo, finalmente, es quien tendrá luego que pagarlo). Cualquier cambio “heterodoxo” implica riesgos; pero lo más riesgoso es continuar con los modelos conocidos y reconocidos como inoperantes.
  • La pandemia nos enseñó de que somos una sola y misma raza humana, que habita en un solo y mismo Planeta. Que el secreto de la fuerza que está permitiendo vencer esta amenaza global es actuar como un solo sujeto, por encima de países, razas, credos, ideologías y condiciones sociales. Pensar que si los más vulnerables son los más protegidos (empezando con los ancianos), todos saldremos ganando. La solidaridad, la unión, la economía, la política y la sociedad en conjunto… todo está en cuestión, y necesitamos plantearlo de nuevo, para prevenirnos de otra contingencia similar, que seguramente será peor. El coronavirus mostró que la “globalización neoliberal” actualmente hegemónica (posibilidad de que las élites económico políticas obtengan mayores ahorros en vista de maximalizar sus ganancias), está demostrando sus límites. La alternativa estará en la “Globalización de la Solidaridad”, en expresión del Papa San Juan Pablo II, que será la única posibilidad de tener un mundo con mayor seguridad, en base a mayor justicia, paz, democracia, derechos humanos y conciencia ecológica.

NIVEL ECLESIAL

  • Los cristianos sabemos que el Espíritu de Cristo resucitado sigue actuando en la historia. No en una forma “providente”, mal entendida, como una milagrosa y sobrenatural conducción de los acontecimientos hacia el ideal de Jesús, y que va a llegar indefectiblemente, desde las nubes. El Espíritu actúa, ciertamente; pero a través de las motivaciones que algunos “visionarios” alcanzan a percibir y que tienen capacidad de señalamiento, guiando a las mejores voluntades a actuar en ese sentido. Se trata de series de acontecimientos que muestran por dónde el Espíritu va consiguiendo la voluntad de Dios. Son los “Signos de los Tiempos”, que a partir del Concilio Vaticano II constituyen un “lugar” teológico. Se abusa a veces del término, y se los confunde con las tendencias que en determinado momento “están de moda”. El criterio de que alguna serie de eventos y acontecimientos puedan gozar de significado teológico es que vayan en la misma línea de la utopía de Jesús; lo que Él entendía por Reino de Dios; pero también, de acuerdo a los “dones” del Espíritu: sabiduría y clarividencia; consejo y prudencia; fortaleza y tesón; templanza (sacrificio de algunos satisfactores) y ciencia y entendimiento para investigar, estudiar, debatir y clarificar.
  • El discernimiento de los signos se da eclesialmente, es decir, en comunidad social. Por cierto, la “Iglesia” podría extenderse más allá de las fronteras institucionales (como en los manicomios, en que “ni están todos los que son, ni son todos los que están”). Me parece que ahora que circulan por las redes sociales tantos mensajes que se neutralizan unos a otros, se requiere del discernimiento comunitario. No irse con la finta de la bonita imagen o una escena chusca, para darle nuestro “like”. Más bien apoyar aquellas ideas o propuestas se indiquen rutas a seguir en los tiempos posteriores a la pandemia.
  • Sueño con una Iglesia llena de “profetas” (“ojalá que todos profetizaran”). El profetismo es para la Iglesia un don gratuito, y al mismo tiempo, una necesidad. Tendencialmente, todos los bautizados recibimos esta unción, pero como todo lo humano, lo que no se ejercita, se atrofia. El profeta no mira el porvenir en una especie de bola de cristal, sino que, contemplando la realidad con los ojos de Dios -es decir, desde el pobre-, alza su voz, aunque no sea políticamente correcta. Con ella denuncia rumores malintencionados, “fake news”, espejismos que encandila el mercado, justificaciones prefabricadas, etc. Al mismo tiempo, anuncia un futuro esperanzador, que no excluye catástrofes; pero que finalmente, “todo concurrirá el bien de los elegidos”. El profeta sabe dar razón a su esperanza en tiempos de oscuridad y desconcierto. Y todo esto lo hace -no podía ser de otra forma- con amor, especialmente a los más vulnerables.

[1] “La vida en tiempos del Coronavirus”, en COVID 19, Editorial MA Editores, 1 abril 2020. Selección de artículos de Marcelo Alarcón Álvarez, marzo 31, pp 49 – 65.

[2] Investigadora del grupo ETC.: “Gestando la próxima pandemia, en La Jornada, 25 de abril 2020

[3] Aristegui Noticias, 2 de abril 2020

[4]¿Un Dios ‘anti-pandemia’, un Dios ‘post-pandemia’ o un Dios ‘en-pandemia’?”, en Covid19, o.c., pp 38 – 28

[5] Aristegui Noticias, 2 de abril 2020

POSICIONARNOS AL FINAL DEL PRIMER SEMESTRE DE GOBIERNO DE AMLO

A MEDIO AÑO DE GOBIERNO

POSICIONAMIENTO POLÍTICO

Enrique Marroquín

Nos encontramos a un año de la elección de Andrés Manuel López Obrador como Presidente de México y a medio año de su Administración.  Ya es tiempo suficiente para una primera evaluación, así como para posicionarnos concientemente ante este gobierno (apoyo incondicional, colaboración, acomodo pragmático, crítica razonada e informada, conformidad con las críticas mediáticas, etc.). Se perfila ya su estilo de Gobierno, así como su programa y las dificultades contra las que se enfrenta.  Dado el interés que hemos de tener todos, –en cuanto ciudadanos y miembros de la sociedad civil–, de participar de alguna manera en este momento histórico que nos toca vivir, les presento este análisis, elaborado con la mayor objetividad posible (que no “neutralidad”, pues todo analista se encuentra socialmente situado, y en lo personal tengo una posición al respecto). Soy conciente de lo limitado de las fuentes consultadas;[1] pero la presento como una contribución a los numerosos análisis (periodísticos o televisivos) que en estos días irán apareciendo. Lo he cerrado el 31 de mayo, justo antes del II Informe Trimestral prometido por el Presidente. Se organiza de la siguiente manera:

I ANTECEDENTES
Contexto mundial y nacionalPeriodización de la gestión de AMLO
II POSICIONAMIENTO POLÍTICO
Las Derechas y sus cuestionamientosLas Izquierdas y sus cuestionamientos
III ¿QUÉ HACER?
Posicionarse, elaborar análisis, diagnóstico, escenarios, tácticas

I ANTECEDENTES

Pocas veces en la historia de México habíamos comenzado un sexenio con una polarización tan marcada como en el presente. No puede ser otra manera, sabiendo todo lo que está en juego.

  1. El contexto económico mundial:  Límites de posibilidad permitidos.

“Una de las formas de dominación del imperialismo neoliberal y neoconservador es la privatización del sector público de los estados metropolitanos y periféricos en procesos que al realizarse incrementan la corrupción y la criminalidad organizada, con ésta bajo la sombra de corporaciones y estados, o contratada, en caso necesario, para actos criminales contra pueblos, comunidades o personas, en acciones destinadas a despojarlos de sus propiedades, de su libertad o de su cuerpo. (…) Esto ha hecho de los funcionarios públicos agentes de ventas de las propiedades nacionales y sociales o cómplices pasivos de la corrupción y la represión de que a menudo se sirven para incrementar su personal patrimonio y poder.(…) En las nuevas circunstancias, el crimen organizado combina sus conocimientos políticos con los económicos, y todos con los criminales y tecnológicos (…) Se urden medidas de especulación y depredación que estructuran en el propio siglo XXI nuevas formas de acumulación primitiva, despojo, así como, de esclavismo, de servidumbre, de tributación y de salarios o ingresos de hambre que en gran parte del mundo pesan sobre la inmensa mayoría de una población” (Pablo González Casanova “A dónde va México” 7/ IV/19).

  • Contexto político mundial:  Derechas e Izquierdas.

Estas categorías, tomadas de la geometría, emigraron desde la Asamblea Legislativa Constituyente en 1791 después de la Revolución Francesa, para ubicar respectivamente a los grupos hegemónicos y los grupos de oposición emergentes dentro de una filosofía evolutiva de la historia, en la línea de la libertad, la justicia y la paz. Esta oposición antagónica se fue relevando respectivamente en sendas dicotomías: oligarquía monárquica/ republica liberal; burguesía capitalista/ proletariado, y ahora se expresa como la oposición dicotómica entre “proyecto de muerte” neoliberal/ “proyecto de vida” altermundista. Lo que este último antagonismo pone ahora en juego es, o bien la organización económico-política desde la “maximalización de la riqueza de las élites mundiales”, o bien la garantía de satisfacción mínima de las necesidades básicas de las mayorías y de los recurses del Planeta.

Una vez que el informe de Mueller descartó una relación complotista de Donald Trump con Rusia, queda la posibilidad, nada remota, sobre su próximo triunfo electoral, ya que su política en conjunto parece satisfacer, increíblemente, a una mayoría de electorado estadunidense. Lo cual, por lo demás, parece corroborar enfáticamente la idea de que, en el mundo en su conjunto, se imponen las ideas de la Derecha, incluso extrema. La Izquierda, por su parte, se encuentra muy debilitada, entre otros factores, por el papel que juegan los medios de comunicación masiva que suelen estar en manos de oligarquías, prontos a criticar acremente cualquier idea que se aproxime a los esquemas socialistas, desprestigiados desde el estalinismo, incluso mediante mentiras y falsificaciones históricas acaudalados. En Latinoamérica, la derecha se ha fortalecido extraordinariamente; pero las izquierdas, acaso desarticuladas, no han desaparecido. (Víctor Flores Olea: “El mundo entre la Izquierda y la Derecha”. La Jornada 13 mayo 2019)

II PASOS PARA CONSOLIDAR LA GESTIÓN PRESIDENCIAL

He estado elaborando sendos análisis sobre cada una de las etapas por las que se fue conduciendo la gestión gubernativa de Andrés López Obrador (AMLO). Estos artículos se encuentran a su disposición en mi Blog La Atalaya del Centinela.[2] Me remito a ellos para conocer las respectivas etapas con más detalle.

  • Antecedentes del contexto nacional- Durante hace por lo menos seis sexenios, la política económica dejó de ser nacionalista, y se convirtió en el instrumento de privatización y entrega al exterior, lo que favoreció gran corrupción, saqueo a los pueblos originarios, impunidad y violencia (mediante la vinculación entre algunos políticos y el crimen organizado). Fueron aumentando las desigualdades, la pauperización, las migraciones y la degradación de la democracia. En el sexenio de Enrique Peña Nieto (EPN), la situación sobrepasó los límites de tolerancia y la sociedad en su conjunto estaba convencida de la necesidad de un fuerte cambio; si bien no había acuerdo sobre el rumbo en que habría de darse sobre el cómo hacerlo, sus agendas y los agentes que las conducirían. Mientras algunos se conformaban con una suerte de maquillaje, existían grupos que acariciaban la vía de la violencia.
  1. La campaña electoral (del 30 de marzo al 27 de junio de 2018).

Candidato de tres campañas electorales, AMLO recorrió varias veces el país. La sociedad estaba polarizada; pero no se notaba tanto, debido al generalizado repudio a la gestión de EPN. No había mucho consenso en agendas, lo que dividió a los Partidos opuestos a MORENA, un nuevo “movimiento” que se perfilaba como ganador. Se preveía gran abstención; pero a medida que llegaba la fecha aumentó el interés de participar, si bien no eran tan claras las preferencias. Los debates, finalmente, no modificaron las encuestas. Aunque AMLO no se mostró especialmente brillante, dejó que sus contendientes se desprestigiaran mutuamente y los analistas le auguraban el triunfo, con el 27% de preferencias.

  • Las elecciones del 1° de julio 2018.

Durante las campañas, la sociedad civil mejoró tanto su conciencia crítica como su conciencia participativa y su capacidad de vigilancia. Fue así como se evitaron los inveterados fraudes electorales. La actuación del INE y del TRIFE, pese a haberse dejado llevar por presiones, fue bastante decente, y aunque hubo denuncias de compra de votos, no modificaron los resultados. El electorado votó con lógica: el camino del continuismo, aparentemente el más seguro, a la postre se evidenciaba como el menos seguro, pues con un deterioro tal, de seguir el país como íbamos, iría al colapso. Las campañas visibilizaron la polarización existente de la sociedad. Según las encuestas, la mitad de la población brindaba su apoyo entusiasta a AMLO y la otra mitad, dividida entre candidatos, externaba su rotunda oposición, por miedo (20%) o por aversión (80%). Se intuía que no se estaba votando por una alternancia más, sino por una alternativa, y que más que un cambio de presidente o de Partido, se trataba de un cambio de régimen político. El triunfo fue incontrovertible. La alianza JUNTOS HACEMOS HISTORIA obtuvo más del 53% de los electores (30 millones de votos), y el resto se diluyó entre los demás Partidos. Además, MORENA obtuvo más de 300 escaños en el parlamentario (de los 500).

  • La Transición: (del 1° julio 2018 al 1° de diciembre 2019).

El aplastante triunfo de MORENA consternó a los opositores –¿Qué fue lo que sucedió?–. Había ganas de participar en esta experiencia histórica; pero… ¿cómo? ¿hacia dónde?

       El presidente electo parecía tener claro dónde ir, y aceleraba su implementación a ritmo frenético, al punto que parecía que ya estaba gobernando. Cambiaban muchas rutinas de nuestros inveterados rituales políticos. Comenzaron a sentarse medidas que facilitarían su gestión, tales como el bosquejo del marco legal necesario: Un paquete de reformas anunciadas el 10 de agosto, tipificaba como delitos graves sin derecho a fianza, la corrupción, el fraude electoral, el robo de hidrocarburos y el robo de casas habitación. También seleccionó sus principales colaboradores: quizás no los deseables (MORENA apenas es un movimiento en vías de convertirse en Partido); pero al menos no le harían sombra al caudillo. Dejó en claro que no toleraría ninguna corrupción comprobada, so pena de separarlos de inmediato de sus cargos. El Presupuesto 2019 pareció demasiado ambicioso. Augura para este año un crecimiento del 2%, que si garantiza el pago de la deuda, la magnitud del gasto social deja poco margen para imprevistos del contexto mundial.

Tuvo algunas intervenciones discutibles. La principal fue la suspensión del nuevo aeropuerto (NAIM). Había razones técnicas, económicas, socioambientales; pero también se trataba de una cuestión de gobernanza (mostrar quién es el que manda). Si como dice AMLO, “la política es el arte de elegir entre dos males, el menor”, tal vez desde el punto de vista económico la decisión tomada haya sido la acertada (los costos aumentaron mucho y el mantenimiento requeriría cuantiosos gastos); pero desde el punto de vista político fue una decisión errónea: desde ahora, las inevitables críticas hacia el aeropuerto ya no recaerán sobre EPN (NAIM), sino sobre AMLO mismo (Santa Lucía). Con todo, la aceptación al Gobierno aumentó el porcentaje de los votantes, superando el 65%

  • Los primeros cien días: (1° diciembre a 9 de marzo de 2019).

El “estilo personal de gobernar”, como lo llamó Reyes Heroles, deja ineludible marca en el Gobierno de cualquier presidente; pero más en el caso de una personalidad tan compleja como la de AMLO. Para que este factor sea útil hay que distinguir entre la persona y sus hechos. Hay personalidades con grandes defectos y con grandes resultados; mientras que otras personalidades equilibradas y agradables logran apenas resultados mediocres.

  • Su persona: En sus ruedas de prensa “mañaneras” afloran algunos de sus rasgos de personalidad. En ellas informa sobre la agenda del día, la explica didácticamente, educa, ideologiza, moraliza… pero también provoca, ironiza (“fifís” y “conservadores”), polemiza, polariza, presume (“nunca antes”) y manifiesta su protagonismo (ahora ya está invitando a sus colaboradores a participar).
    • Sus hechos:  Los100 primeros días –a partir del presidente norteamericano Benjamín Franklin, en 1933– suelen ser “días de gracia”, en los que no se publican críticas al mandatario. Sin embargo, en la presente Administración ya desde el primer día sus adversarios no han dejado de golpear.
    • Aciertos importantes: En lo tocante a las líneas prioritarias de la 4T (aquellas por las que votamos), parecen haber recibieron un buen impulso inicial.
  • Combate a la corrupción.- Aunque “la corrupción se combate de arriba hacia abajo, como se barren las escaleras”, dado todo nuestro pasado histórico, el cambio es lento, pues se fomentó una cultura de corrupción difícil de erradicar. En este tiempo se constataron varios resultados:
    • Respecto a la corrupción.- Fue exitoso el desmantelamiento del “huachicoleo”. El robo de gasolina en PEMEX era escandaloso: una mafia, perfectamente organizada, operaba desde la Torre misma de PEMEX, dirigida por los encargados mismos del monitoreo, con técnicos especializados que desviaban combustible a ductos paralelos a depósitos clandestinos en las refinerías (Salamanca). El combustible era distribuido por pipas de PEMEX a gasolineras que llevaban una doble facturación. Empero, su sorpresivo combate ocasionó una crisis de desabasto solucionada mediante la compra precipitada de pipas en el extranjero.
    • Respecto al combate contra la impunidad, mucha gente esperaba ver más resultados. Fueron cesados algunos jueces que viciaban procesos, de modo que los acusados salían de inmediato, indemnes o con ridículas penalidades.
    • Respecto a la violencia, no se notó aún descenso suficiente –el número de homicidios incluso creció–; pero se perfilaron las nuevas tácticas y se presentó al Congreso el andamiaje jurídico para la nueva Guardia Nacional.
    • Respecto a la “austeridad republicana”, se tomaron medidas contra el derroche y los lujos innecesarios; pero a veces con mengua de la eficiencia. Respecto a los Programas de Bienestar, se echaron a andar múltiples y generosos programas de ayudas, que serán depositadas directamente a tarjetas bancarias.
    • Respecto a las relaciones exteriores- AMLO recupera la tradicional política exterior, la llamada “Doctrina Estrada” o “Doctrina Mexicana” (1930), cuyos principios son: la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de controversias internacionales, la cooperación internacional para el desarrollo y la lucha por la paz y la seguridad internacional. El canciller Marcelo Ebrard hace buen papel.

  • Desaciertos: Ha habido medidas que fueron repudiadas por la mayoría de analistas. Entre estas, podríamos mencionar las consultas. Es encomiable la pretensión de impulsar la democracia participativa, y que la expresión de la voluntad ciudadana no se reduzca al mero voto sexenal de las elecciones (la consulta, el plebiscito, la revocación de mandato); pero la forma que se realizaron las dos consultas “vinculantes” no satisficieron los requisitos de confiabilidad. La Consulta para el aeropuerto y otros programas desarrollistas obtuvo un millón de respuestas, y la de la Termoeléctrica de Morelos, 55,750. Las fallas cuestionadas es que parecieron consultas simuladas sobre decisiones ya previamente tomadas, que su formulación estuvo sesgada, que su diseño no fue bueno y que el Gobierno fue juez y parte. Esperemos que estos defectos se corrijan; pero que se mantenga este recurso.

Pese a las críticas, a los cien días de su mandato AMLO conservaba aún el apoyo de la ciudadanía, que inicialmente fue del 60%; pero que después del desmantelamiento del huachicol superó el 80%.

  • Segundo trimestre de Gobierno (del 1° marzo al 31 de mayo de 2019).

En las principales líneas de Gobierno, aquellas que merecieron nuestro voto, hubo Indiscutibles mejoras respecto a los gobiernos neoliberales:

  • En Pemex.- El “huachicoleo”, robo calculado en 56 mil barriles diarios. La limpieza de este increíble fraude hizo que disminuyera, de 700 pipas robadas cada día (llegó a 1,000) a apenas unas 4 pipas. Los ahorros se calculan en unos 60 millones de pesos (mmdp). Pero además del robo de gasolina, se descubrió corrupción en múltiples contratos (la empresa alemana Siemens tiene una demanda de PEMEX por 500 mdd. ya que quien recibía los sobornos estaba coludido con el dueño de la Inmobiliaria Cima Brisas en Acapulco).
  • En la CFE se destinan para compra de combustible en el extranjero entre 100 y 150 mmdp (de los $500 mmdp del presupuesto), equivalente a la mitad del que consumimos. Se abandonaron las 60 centrales hidroeléctricas del país, pese a ser una energía limpia y barata, y se dieron facilidades para producir o importar energía eléctrica con gas, que nos generó una gran dependencia y muchos más costos. Ya se localizaron los procedimientos de corrupción.
  • En la venta de medicamentos, se supo que un consorcio –el Grupo Fármacos Especializados– en el sexenio pasado acaparó el 35.2% de las compras de medicamentos por el IMSS y el ISSTE, con ganancias de unos 106. 813 mmdp del total de 303 mmdp. Diez empresas concentraron el 80% de las compras de medicinas (unos 80 mmdp), y sin embargo, hubo desabasto de medicinas en los hospitales. El gasto anual era de 90 mil millones de pesos: Se hacía una licitación, incluso una compra consolidada de 1,500 claves; pero nada más vendían mil, y quedaban 500 sin compromiso de venta, las cuales eran adquiridas posteriormente a precio de urgencia, ya sin ningún control. Mientras se ahorraban en mil productos un 10% o 20%, en las 500 que no se ofrecían se perdía entre el 200% y el 300%.
  • La condonación de impuestos a los grandes contribuyentes: Según el SAT, entre 2007 y 2018 fue de 400 mmdp, del cual, 45 beneficiarios concentraron el 33%. Sin embargo, la organización FUNDAR, Centro de Análisis e Investigación, opinó que la condonación de aquel período pudo alcanzar los 630 mmdp; y según el IFAI, si se incluyen los créditos fiscales condonados, la cifra alcanzaría 1.1 billones de pesos.
  • Los libros de texto de Educación que se requieren son 176 millones. La empresa Bio.PAPPEL, de Miguel Rincón se había comprometido a entregarlos; pero cuestionado por su cercanía con el Presidente, se le canceló la licitación, lo que produjo retraso en la entrega.
  • Los fertilizantes, de la empresa Agronitrogenados a AHMSA, que en 2014 Pemex había comprado en 275 millones de dólares. Los recursos de la petrolera, ya en aprietos financieros, se gastaron en una transacción en la que recibió instalaciones que tenían 14 años sin operar y 60 por ciento de la maquinaria era inservible.
  • Pagos a columnistas y analistas (más de mil millones a 34, de los cuales, el 25% a cuatro empresas periodísticas (entre ellos, Joaquín López Dóriga y Enrique Krauze). Estas subvenciones no entran dentro de la publicidad oficial (legal y necesaria) y que el año pasado ascendió a $10 mmdp, una cuarta parte se dio a 15 periodistas, y que para el próximo año se pretende reducirla a $4 mmdp.
  • Hay otras formas de corrupción que se están combatiendo, tales como el influyentismo o nepotismo, causa por la que se presionó a renunciar la Secretaría del Medio Ambiente (SEMARNAT) Josefa González Blanco Ortiz Mena, quien pidió a su amigo, gerente de la aerolínea, que retrasara media hora un vuelo, porque iba a llegar tarde a su compromiso.
  1. Combate a la impunidad, vicio que va del brazo con la corrupción, también va teniendo avances; aunque muchos desearíamos ver más. Contando con la división de Poderes y que el Ejecutivo respeta la autonomía del Judicial, este rubro es más delicado. El Fiscal General de la Federación, Alejandro Gertz Manero, estaría dispuesto a agilizar las investigaciones y a actuar con valentía; pero no cuenta con personal suficiente para atender las 300,000 carpetas pendientes (30,000 en curso). Entre las más importantes investigaciones presentes están la “Estafa Maestra” de Sedesol, que pudo haber causado daño por casi 6 mmdp., así como la corrupción que propició la empresa Oderbrecht para obtener contratos de obra pública, calculada en 6,400 mmdd. Estas investigaciones no son fáciles, pues cuentan con los abogados más caros y más duros. Por lo pronto se ha arrestado al Director General de Pemex, Emilio Lozoya y a Alonso Ancira, Director de Altos Hornos.
  • El combate a la violencia es un clamor de toda la sociedad, pues la inseguridad ha llegado al límite de soportabilidad. Hasta ahora no se ha notado mucho avance, e incluso los homicidios han aumentado. Las reuniones de madrugada, la Comisión de Seguridad elaboró un mapa de la delincuencia y se detectan las necesidades específicas de las 265 regiones. El principal recurso que se piensa utilizar es la Guardia Nacional, cuya creación recientemente fue aprobada constitucionalmente, así como su reglamentación secundaria. Se esperan ver resultados dentro de unos meses.
  • El combate al derroche en la administración pública era un reclamo impostergable. Los gastos administrativos y los salarios de la “burocracia dorada” eran escandalosos. Además de eso, vivían en el derroche a cargo del erario (autos de lujo, aviones, viajes, edificios, etc.). Fue necesario poner orden, dada la condición de pobreza generalizada del país (“No más Gobierno rico y pueblo pobre”). Había varias instancias que duplicaban funciones (por ejemplo, las 200 Subdirecciones adjuntas). Sin embargo, la austeridad republicana no renunció sólo a los gastos superfluos, sino también a otros gastos que sí eran convenientes. Los recortes a veces conducen a la ineficiencia, y buenos profesionales que podría contratar la administración pública prefieren emigrar hacia la iniciativa privada. La medida de que nadie gane más que el Presidente, parece buena; pero se arriesga a quedarse con colaboradores medianos. Ahora, la Suprema Corte aceptó un amparo en contra y solicita que sea el Congreso sea quien fije el monto del salario presidencial, así como los criterios para hacerlo.

OTROS ASPECTOS IMPORTANTES

  1. La nueva Reforma Educativa.- Se había criticado la anterior “mal llamada” reforma educativa de EPN, bajo el supuesto de que se trataba más de una reforma laboral, que se tradujo en un conflicto con los maestros, al no habérseles tomado en cuenta. Se oponían a que sus evaluaciones fuesen forzosas y “punitivas”, y se denunciaban los dispendiosos gastos de imagen o publicidad del titular de Educación, Aurelio Nuño, los cuales, entre 2016 y 2017 fueron de 3 mmdp. Ante eso, el 12 de diciembre de 2018 AMLO propuso su derogación. A fines de marzo presentó su propuesta de reforma al Congreso, siendo aprobadas algunas enmiendas a la Constitución.[3] Sin embargo, las reglas secundarias fueron rechazadas por la CNTE, y dada la importancia de contar con los maestros, el 16 de abril AMLO mandó un memorándum para que se eche abajo dicha reforma, y convocó a ambos sindicatos, acordándose elaborar juntos propuesta para las reglas secundarias.
  • La Ley laboral.- El Senado aprobó el 29 de abril de 2019 la Reforma Laboral, para lo cual se modificaron varias leyes existentes y se ratificó el Convenio 98 de la OIT, sobre el derecho de sindicación y negociación colectiva, y se cumplieron los compromisos asumidos con la firma del TMEC, que demandaba mejorar las condiciones laborales de los trabajadores. La nueva ley tiene algunos puntos interesantes.[4]

TEMAS A DEBATIR

Junto a estas líneas prioritarias, que en general fueron acertadas, hubo otras decisiones muy cuestionadas. Algunas críticas se revelan exageradas, poco informadas o malintensionadas; en otras subyacen ideologías o posiciones políticas en las que conviene ver el lugar social de donde proceden; otras más merecen prestarle cuidadosa atención con vistas a su enmienda. Con todo, AMLO mantuvo las preferencias de la población; aunque bajando 10 punto (70%). Me fijo en las siguientes cuatro puntos.

  1. La economía.- Los opositores consideran que apartarse de la economía neoliberal es riesgoso, puesto que dicha economía lleva el prestigio de la “eficiencia”. Algo que no es tan cierto, pues lo que se constatamos es que conduce a la insultante diferenciación social, por medidas contra el pueblo y por la corrupción que facilita. Con todo, la economía puede ser el talón de Aquiles de esta administración. Se nota el cuidado que tiene AMLO en cumplir con los acreedores y en no aumentar la deuda; pero su ansia por abarcar muchas iniciativas en aras de un proyecto exitoso, podría llevarlo a descuidar factores importantes, tales como la marcha de la economía mundial (hay muchos especialistas que advierten la inminencia de otra crisis de gran magnitud, que arrastraría a las economías de muchos países como el nuestro). Economistas ligados al sector empresarial, encuestas, informes de calificadoras externas e incluso, declaraciones de funcionarios del propio Gabinete, señalan que la desconfianza persiste y que ronda el fantasma de la contracción, o al menos de la desaceleración. No creen que México llegue a alcanzar la expectativa de crecimiento del 4%, y auguran que este año no alcanzará el 2%.[5] Ante estas advertencias, AMLO responde que las grandes calificadoras no tienen en cuenta que al disminuir la corrupción se contará con mayores recursos. Es posible que así sea; aunque quizás en un monto menor a lo esperado. El crecimiento sólo pueda darse cuando hay producción y esta dependerá de que haya inversiones. Estas vendrán si se disminuye la incertidumbre sobre las capacidades financieras del Gobierno y si se controla la inseguridad y la violencia. Hay que hacer notar que también hay voces prestigiadas del empresariado y del extranjero que sí ven posibilidades de sortear estos peligros.
    1. Un respiro de confianza fue el acuerdo firmado por el Presidente con tres bancos, HSBC, JP Morgan y Mizuho Securities, para impulsar las finanzas de Pemex y ampliar un fondo revolvente a disposición de la empresa estatal; aunque no se puede ignorar que la deuda de esta empresa sobrepasa los dos billones de pesos.
    1. El Banco Santander dio un mensaje de confianza en México. “Es la nación que más rápido crece en clientes digitales. Lo hizo a un ritmo de 60% en el primer trimestre del año, el doble que Brasil”[6].
      1. El Bank of America Merrill Lynch ofreció al Presidente montos importantes de inversión, y dijeron estar dispuestos a seguirlo apoyando en la medida que vayan saliendo los proyectos, hasta que sean una realidad.
      1. El Director general de KPMG para la región afirmó que según su encuesta levantada entre 1,300 ejecutivos en el mundo, el 76% consideró que México crecerá de manera positiva en los próximos tres años. Pero la inseguridad es el principal riesgo operativo. Están pendientes hacia donde van las políticas públicas de inversiones. 
  •  “Populismo”, palabra con la que ahora se desprestigia a cualquier Gobierno con tendencia social. Algunos Gobiernos latinoamericanos de principios del siglo pasado (Argentina, Brasil, Perú, México) ensayaron con relativo éxito ciertas políticas sociales, que finalmente se revelaron tramposas. En México, el Cardenismo hablaba en nombre del “pueblo” (los sectores populares); pero detrás del discurso estaban los intereses de una incipiente burguesía nacional, que convocaba a campesinos y obreros a una alianza contra la oligarquía extranjerizante, a cambio de satisfacerles ciertas demandas, y que al tiempo se los copó. Hace una década se volvió a emplear el término para descalificar a los Gobiernos latinoamericanos que intentaron beneficiar a los sectores empobrecidos; pero cualquier medida que huela a “populismo” es indefectiblemente descalificada por la Derecha. Los sectores privilegiados se sienten con derecho a la maximalización de la ganancia, vociferan su convencimiento de que toda medida dirigida a que el pueblo satisfaga mejor sus necesidades básicas, lleva indefectiblemente la economía al fracaso, hace dependiente a los empobrecidos y fomenta su pasividad. Los generosos programas de “Bienestar” que implementa la 4T ¿proponen realmente remediar la pobreza, mediante cambios estructurales que rompan situaciones de dependencia? ¿O más bien se trata de otra forma de “populismo”, con dadivosos paliativos para fines clientelistas?
  • Autoritarismo.- Los prejuicios de la Derecha propagan que los regímenes populistas tienden a convertirse en dictaduras (relacionan cualquier gobierno con política social con el Comunismo estalinista, del que la Izquierda no acaba de deslindarse). Desde sus anteriores campañas electorales, e incluso desde su puesto de Jefe de Gobierno del D.F., AMLO ha sido blanco de la acusación de autoritarismo. Reiteradamente se recuerda su frase “al diablo las instituciones”[7], e incluso, se alerta contra una posible dictadura populista como la venezolana. Parece más plausible que se trate de cierta tendencia centralista y protagónica propia de su personalidad, de la que parece ser conciente. Hasta ahora se muestra muy cuidadoso con el orden institucional y manifiesta ser un demócrata convencido (de ahí que se proponga castigar severamente el fraude electoral, haya presentado la posibilidad de revocación de mandato y renuncie al fuero de los servidores públicos). Posiblemente lo que en este Gobierno se está construyendo son condiciones para pasar de un régimen presidencialista deforme, a otro donde haya una real de división de poderes, donde se respeten las leyes y donde se separen los intereses económicos y mediáticos de los intereses políticos. De todos modos, el Presidente requerirá de mucha autovigilancia para no dejarse llevar por tentaciones autoritarias.
  • La Guardia Nacional. Según la percepción social, el problema más grave de México es la delincuencia, y en particular, la violencia. México es uno de los países más inseguros del mundo y el número de víctimas no parece disminuir. La delincuencia organizada -y en especial, el narcotráfico- cuenta con la complicidad y alianza de autoridades y empresas. Ante esto, desde hace doce años, la táctica oficial fueron los operativos militares, que además de mostrarse poco eficaces, ocasionaron numerosas violaciones a los derechos humanos de la población. De ahí la reticencia de muchos sectores de confiar la seguridad pública a militares –en especial en la Guardia Nacional–. Otros observan que la capacidad armamentista está superando a la del Ejército, y citan al respecto al menos tres sucesos en la última semana de mayo, en los que los criminales violentaron y humillado a los soldados.[8] En caso de que fuese verdad que el Estado no pueda garantizar ya la seguridad interior, se requerirá entonces, no ya de la Guardia Nacional, sino del Ejército mismo.

II POSICIONAMIENTO POLÍTICO

Pocas veces se había visto tanta pasión en la asunción de posturas por parte de los actores sociales, como en este inicio de sexenio. La división de la sociedad -que atraviesa familias, lugares de trabajo, círculos de relaciones, etc.- asume a veces polarización visceral (“fifís” vs “chairos”), que connota el antagonismo simplista clásico entre “buenos” y “malos” (poniéndonos cada cual en el primer término del binomio). Pero la dicotomía blanco/negro no conviene a nadie, y los análisis más objetivos se colocan entre los diversos matices del gris. Ante este desconcierto, muchas personas buscan posicionarse racionalmente. Fundamentalmente hay tres actitudes generales:

I LOS INDIFERENTES

En años recientes se había venido dando un desgaste hacia lo político –a veces sinónimo de corrupción, ambición o actividades poco dignas–. Se escuchaba con frecuencia: “es lo mismo de siempre”, “todos son iguales”, etc. Esta actitud parece la menos correcta, pues connota poco interés por la vida pública y delega en otros el destino propio o colectivo. Las peores políticas se implementan gracias a los indiferentes. En esto coinciden algunas posiciones radicales, cuyo proyecto se plantea a tan largo plazo, que dado que en el presente no hay condiciones de cambio, se abstienen de participar para no robustecer este sistema caduco, pues cualquier Gobierno nacional sería enemigo.

II LA DERECHA

Apenas pasado el pasmo electoral, la oposición de Derecha comenzó a organizarse, con su obsesión de hacer fracasar el sexenio. Con todo, habría que distinguir matices:

  1. Existe, por supuesto, una Derecha ilustrada, que cuenta con soportes teóricos y profesionales, influenciada acaso por prejuicios difundidos por académicos del extranjero, que recela de todo lo que huela a “populismo”: empresarios atentos a cuidar su patrimonio, calificadoras o certificadoras del extranjero, académicos atrapados por mitos y dogmas económicos, pero que poseen buen nivel de información y conocimientos teóricos. Con esta Derecha se podría dialogar. Sus argumentos han de ser escuchados, y sus expresiones de disconformidad suelen hacerlas con serenidad.
  2. Junto a ella existe otra Derecha, visceral y prejuiciosa, cuya actitud obedece a motivos vindicativos, y confundiendo derechos con privilegios, se sienten víctimas de la injusticia. Esta oposición cuenta con muchos recursos, y al ser machacona, indudablemente va haciendo mella en la población; aunque no sea tan eficaz como ellos creen. Es compartida por grupos diversos que la conforman:
    1. Los afectados y resentidos: expresidentes, funcionarios de la “burocracia dorada” que fueron desplazados de sus trabajos, sufrieron mengua de prestaciones o desplazo territorial (v.gr., por envío de Secretarías al Interior, etc.).
    1. Los Partidos políticos derrotados, atentos a los inevitables errores de cualquier nuevo Gobierno para ver si pueden recuperarse del desastre electoral sufrido. Por ahora no se les ve mucho futuro, pues la vida política se centra cada vez menos en los partidos y más en movimientos populares u organizaciones de la sociedad civil, o como dice Víctor Flores Olea: “carecen del rigor reglamentario del sistema de los partidos, por lo que se permiten una expresión de lo político y social más informal y espontánea, dando lugar a la creación de nuevas formas de expresión política y de nuevos hábitos y costumbres”.
    1. La Derecha mediática –la prensa chayotera– de la que se valen los grupos anteriores, que recibe pagos indebidos para atacar a AMLO y hacerlo fracasar. Este sector tergiversa, invisibiliza lo bueno y amplifica lo malo, miente (la “posverdad” de los fake news), ridiculiza, propala rumores, utiliza las “redes sociales” mediante bots y fabricación de memes. [9]
    1. Los poderes fácticos: Sectores del empresariado mexicano, que se caracterizan por su voracidad y sus miedos. Quizás su discurso opositor haya menguado un poco; pero sus supuestos apoyos no pasan de buenas palabras.
    1. La oposición del exterior no puede soslayarse. En momentos en que está por comenzar la campaña para elecciones estadounidenses y conociendo a su Presidente, sabe que entre sus partidarios les agrada denigrar a México. Por supuesto que se requiere de mucha prudencia y astucia; pero también de firmeza ante cuestiones que nos importan más -la política migratoria y las negociaciones del T-MEC. En estos días, la amenaza de aumentar unilateralmente y sin razones los aranceles será todo un desafío. Por fortuna, en este punto la gran mayoría de los mexicanos está respaldando a su Presidente.

III LA IZQUIERDA

Entre quienes votaron por la Coalición de MORENA, hubo muchos electores de la Izquierda, convencidos de que se darían pasos hacia una transformación que transitaría hacia cambios estructurales más profundos. Era obvio que la correlación de fuerzas no permitiría ir más allá de ciertos límites; pero podría esperarse que cuando se consiguiera más fuerza, se podría empujar hacia ellos. A seis meses de Gobierno muchos de estos militantes se sienten desconcertados o desilusionados. Se trata de una crítica distinta de la de la Derecha, y por tanto, es necesario distinguirla de aquella y hacer los deslindes pertinentes.

“En México los críticos neoliberales de la 4T desesperan. Sin cesar, día a día, subrayan las barbaridades o los errores cometidos por el íaobierno de AMLO. Como criaturas del discurso neoliberal sólo les es dado leer el mundo de ese modo. No señalan los errores cometidos por el gobierno en el ejercicio de intentar alcanzar los cometidos que se ha propuesto el programa de la 4T, no, esos no los registran; detectan como errores las acciones confusas o discordantes con la operación normal de una democracia moderna. Ya se sabe, de la mano de la democracia va el libre mercado, una libertad fundamental stricto sensu. (…) Fueron parte del poder; pero ahora se les escapa de las manos. Intentan desde ya recuperarlo, y por eso no cesan. Combatir cada día el discurso y los hechos de AMLO es su modus vivendi. (José Blanco: Críticos neoliberales. La Jornada 28 de mayo 2019)

Las objeciones hechas desde la Izquierda responsable no suelen ser de “enfrentamiento” antagónico, sino que tratan de impulsar más la 4T, para lo cual ofrecen su interlocución. Expongo algunas:

  • ¿De qué se trata la “Cuarta Transformación”? Parecería claro que el eventual “cambio de régimen” político anunciado y la supuesta 4T que lo transformaría, irían en línea de continuidad con la historia evolutiva: México, constitucionalmente tiene un “régimen republicano, democrático, representativo, federal, laico”. Se esperaría que la 4T añadiera el calificativo de “social” (más que “popular” por la ambigüedad que el adjetivo ha cobrado), en referencia a una política que se tienda hacia la digna satisfacción de las necesidades básicas de todos. Si AMLO denuncia reiteradamente la inoperancia de los seis Gobiernos neoliberales anteriores, se supone que posibilitaría cierta ruptura que sentase las bases para transitar hacia estructuras más justas e igualitarias. Sin embargo, muchas de las decisiones que el Presidente está tomando, no parecen acercarlo a estos modelos. En realidad, AMLO nunca se ha pronunciado por un régimen “de izquierda”, sino que se reconoce como “liberal” (incorporando a esta calificación a los gobiernos emanados de la Revolución Mexicana). Más bien pareciera dirigirse hacia un Estado capitalista nacional, quizás en continuidad con el “Desarrollo Estabilizador” –modelo clausurado desde la presidencia de Díaz Ordaz- sólo que sin corrupción, más igualitario, con mayor democracia y sin derroches (Armando Bartra)[10], o quizás en un “neoliberalismo populista” (González Casanova)[11]. Algo que la Izquierda cuestiona es justamente esa falta de definición de lo que entiende por “Cuarta Transformación”. AMLO propone demasiadas agendas, algunas ya expuestas en su campaña; pero otras, quizás válidas por su valor simbólico de ruptura –sus adversarios los tachan de “ocurrencias”- estarían fungiendo como “cortinas de humo” para desviar la atención hacia discusiones de menor importancia, y poder filtrar otras medidas que le importen más.
  • Las “Políticas de Bienestar”. El presidente ha tratado de canalizar buena parte del ingreso público hacia el gasto social, con más de 25 programas.[12] Trata de que esta forma de ayuda no se otorgue bajo la mediación de instituciones, sino que vaya directamente a cada beneficiado, mediante tarjeta bancaria, lo cual, por añadidura, favorecería la “bancarización” y la cobertura del Internet a todo el país. Se estima que el monto total de estos programas superará los $40 mmdp y beneficiará a más del 42% de los mexicanos. Con esto, la gente tendrá más dinero, supuestamente disminuirá la violencia y se incentivará el mercado interno. La intensión que tiene AMLO con esto es mejorar la redistribución de la riqueza; aunque, por otra parte, suscita algunas críticas:
    • Tales programas parecen “dádivas paternalistas” (aunque algunos puedan considerarse como “promoción social” (becas) o como “asistencialismo justificado” (incapacitados o adultos mayores). También se cuestionan porque podrían prestarse a fines de clientelismo, si bien no condicionan el voto.
    • La forma de ayudas que se están dando-quizás paliativos necesarios- no es la mejor forma para la redistribución de la riqueza. Se requieren políticas públicas productivas, con salarios y precios de los productos agrícolas más justos: pero, sobre todo, se requiere del aumento de impuestos y extender más la recaudación especialmente a quienes más ganan (como el decreto emitido al respecto).
    • Un verdadero cambio estructural no se dará sino mediante la organización autónoma de la sociedad civil, con vistas a mejorar las condiciones de pobreza con remuneraciones justas; mientras que este modo de redistribución individualiza, desmoviliza y hace depender del Estado, y nada garantiza que posteriormente dejen de aplicarse.
  • La militarización de la Seguridad Pública.- En nuestra historia los militares no han dejado de ser un poder fuerte, y aunque no han sido golpistas ni se oponen abiertamente, sí vigilan a las autoridades civiles para que los vaivenes políticos no hagan peligrar la seguridad interior, de modo que de no contar con su consentimiento, sería difícil gobernar. Hasta ahora, parece que AMLO mantiene buenas relaciones con ellos (quizás haya habido cierto acuerdo). Les ha dado demasiado (la concesión del aeropuerto de Santa Lucía, la responsabilidad de la Guardia Nacional, construcciones, obras…). Con todo, hay que mantenerse vigilantes, pues al no tener experiencia en seguridad pública (cuidar a la gente), sino sólo en la seguridad exterior e interior, no están demasiado convencidos de las limitaciones de los derechos humanos y ha habido ciertos abusos en sus combates contra el narco.

La Guardia Nacional es el instrumento por el que optó el actual Gobierno para mejorar la tranquilidad y seguridad. Si bien toda la sociedad coincide en la necesidad de buscar una solución a la delincuencia, y este recurso de la Guardia Nacional parece viable, despertó fuertes temores, dada su dirección militarizada. Con todo, modificaciones legales a las leyes secundarias realizadas por el Congreso, garantizan su carácter civil y permitiendo a exmilitares la asesoría sólo por cinco años. Con esto se espera que no obstante los nexos establecidos por el narcotráfico con algunas autoridades, disminuya la delincuencia que tanto afecta al tejido social y que vaya modificando las pautas culturales de la población.

  • El concepto de desarrollo.- La inquietud primordial de AMLO es mitigar las grandes desigualdades existentes en el país -de las mayores del mundo-. A nivel personal, la solución elegida fueron los Programas de Bienestar; pero junto a ella existe la desigualdad regional. Al descuido que injustamente han padecido estas zonas, se añade el aspecto demográfico: su población ha crecido y la pobreza los empuja a la peligrosa y difícil aventura de emigrar. El problema se complica con el repentino aumento del flujo migratorio centroamericano. Las migraciones, para nuestro Presidente, no son deseadas por sí mismas, sino coaccionadas ante la pobreza y la violencia de los lugares de expulsión. La solución para la desigualdad regional, por tanto, estaría en programas de desarrollo en regiones empobrecidas, de México, por supuesto, pero incluso, de los países vecinos de sur. Concretamente, se insiste en el Tren Maya y en el Ferrocarril Transístmico en Oaxaca.

Estos proyectos están suscitando fuerte resistencia de parte del sector de Izquierda más radical, ligada a varios movimientos populares. Advierten que la apertura indiscriminada a inversiones en desarrollo parece riesgosa, dando como ejemplo los temores de los cafeticultores de Veracruz hacia la trasnacional Nestlé, que inicialmente contó con el equivocado apoyo oficial, dado el riesgo de bajar de calidad del café de la región. Otro ejemplo es el controvertido Proyecto Integral de Morelos -dos termoeléctricas en Huexca y un gasoducto de 160 kms.- De parte del Gobierno, hay argumentos económicos para mantenerlo: los ductos ya están ahí, y dado que no pertenecen a la CFE y se rentan caros, aunque no pase gas por ellos. Con tal hidroeléctrica se generaría electricidad sin tener que importarla, y por otra parte, la UNESCO garantizaría la calidad del agua que salga de la Central. Por parte de la oposición, reclaman que antes de iniciarla se estudien bien las condiciones ambientales del volcán Popocatépetl, y que se haga otra consulta más creíble que la realizada entre las poblaciones afectadas.

Estos movimientos populares son respaldados por numerosos ambientalistas, activistas, defensores de los pueblos originarios contra megaproyectos desarrollistas (minerías, hidroeléctricas, etc.), Alegan basarse en el Convenio 169 de la Organización Mundial del Trabajo de 1989, que propugna la obligación de consultar a los pueblos antes de ser afectados por este tipo de proyectos. Cuentan en su favor muchos años de resistencia durante los Gobiernos neoliberales, con represiones y despojos, por lo que gozan de simpatía entre mucha gente favorable al cambio. Además de razones ecocidas, afirman que serían pocos los beneficios para los habitantes de las localidades y efectos culturales negativos (el turismo que llegaría con el Tren Maya sería del tipo que ahora llega a la Costa de Quintana Roó, que ya es uno de los lugares de mayor delincuencia y violencia). Sobre todo, cuestionan la modalidad de “desarrollo” e incluso su noción misma, por mantener la dependencia y provocar más daños que beneficios. Sería de desear menos premura y mayor consulta para mejorar estos programas, que en principio parecen necesarios.

Entre estos grupos radicales destacan los zapatistas, el Congreso Nacional Indígena y Consejos Indígenas Popular de Guerrero, que se quejan de que este Gobierno no está impidiendo la violencia, sino que más bien colabora con ella, y que con últimamente se ha incrementado la presencia de militares. Concluyen que estos actos de intimidación y hostigamiento significan una agresión a su derecho a la autonomía y representan un riesgo a la vida, integridad y seguridad de toda la población.[13] Estos movimientos populares se oponen frontalmente al nuevo Gobierno, al que consideran como otro Gobierno neoliberal más, disfrazado; pero igual que los demás. Esto último, además de no ser verdad, justificaría la indiferencia política y favorecería a la oposición de la Derecha con la lógica de que todos los Gobiernos son igualmente enemigos. Es verdad que quizás dentro de unos 30 años, la mejor forma de trabajar fuese la coordinación global de organizaciones locales autónomas (especie de “Arcas de Noé”), con miras a que dadas las tecnologías que se ven venir (la robótica y la inteligencia artificial) la cada vez más números “población sobrante” pueda sobrevivir; pero al menos mientras existan los Estados Nacionales, entramparse en localismos es perder de vista la realidad nacional y no tomar en cuenta que, aun proyectando los esfuerzos hacia un lejano futuro, no se trabaja igual con un Gobierno de régimen social perfectible, que con uno neoliberal represor. Algunos estudios advierten que una de las causas del fracaso de los recientes Gobiernos progresistas Sudamericanos fue su deficiente integración con una infaltable Izquierda, más radical que la del Gobierno.[14] Es esperanzador que el nombramiento de Víctor Toledo al frente de la SEMARNAT seguramente tenderá puentes, que es lo que se necesita.

  • Reconocer la Sociedad Civil. Existe otro sector de Izquierda cercano a grupos de la sociedad civil, que parece más responsable y dialogante que el anterior. También ellos se encuentran inconformes con el Gobierno; pero ofrecen una interlocución. Se ejemplifica en el manifiesto que un Frente de más de 300 organizaciones de la sociedad civil y algunos expertos, dirige a la sociedad mexicana.[15]
    • Se muestran preocupados por la ríspida relación con el Presidente. Si bien reconocen que muchas de estas organizaciones de la “sociedad civil” han recibido cuantiosos apoyos oficiales sin el debido control, hay que tomar en cuenta que la sociedad civil es amplia y diversa, y muchas de éstas han realizado durante años un invaluable trabajo sobre los más diversos temas y acontecimientos, enfrentando a poderes económicos y políticos coludidos… La mayoría de las veces lo han realizado sin recursos públicos y sin detentar cargos de representación popular. Por tanto, se muestran molestos por las descalificaciones de que son objeto, de “conservadoras” y de que “no están en la izquierda” o que son simples receptores de “moches”, lo que revela, o un poco creíble desconocimiento de la realidad nacional por parte del Gobierno o el ánimo de asumirse como exclusivo representante de los intereses populares. Defienden el derecho de las organizaciones civiles a recibir financiamiento gubernamental; aunque subrayan que la discusión fundamental no es sobre dinero, sino sobre la concepción de democracia y sobre el ejercicio irrestricto de los derechos humanos. Agregan que puede haber colaboración entre un gobierno que pretenda hacer cambios a fondo y estos organismos que impulsan la organización social para tales fines, siempre que su punto de partida sea el diálogo y el reconocimiento mutuo. No puede contraponerse al pueblo y a la sociedad civil. Esta surge cuando aquél se organiza para defender sus derechos, y como organizaciones de la sociedad civil, concluyen: “también somos pueblo conciente de sus derechos”.
  • Propugnan que la gestión gubernamental sea incluyente (como la de Mandela) y no excluyente de organizaciones cercanas a la gente. Critican que proyecto político oficial no esté creando ni ciudadanía, ni redes de poder, y que en su campaña, AMLO se había mostrado sensible a los movimientos populares que ahora descalifica. Insisten en que la mayor riqueza de la sociedad es su organización, y el mayor crimen, pervertirla. El Gobierno cometería un grave error si pretendiese suplantar a la sociedad civil, descuidando el sentido social de la democracia. Observan que la actual administración se preocupe más de los derechos económicos de la población que de los derechos civiles, pero que estos no deben contraponerse. Apelan la necesaria alianza entre la izquierda social y la izquierda partidaria (si ésta se asume como tal). Pienso que esto requeriría, por parte del Gobierno, mayor vinculación a los movimientos populares para escuchar sus planteamientos y adecuar los proyectos de desarrollo a las realidades sufridas por los habitantes; pero por otro parte de los movimientos populares actitudes de disposición a la interlocución y diálogo; aunque en algunos casos haya que sacrificar algunas reivindicaciones legítimas por el bien de la mayoría nacional.

III ¿QUÉ HACER?

  1. Posicionarnos.- Vivimos una coyuntura histórica que indudablemente dejará huella. Ante ésta, lo recomendable es informarse lo mejor posible y tomar posición, para evitar las manipulaciones. La actitud más inmadura sería la indiferencia y el apoliticismo, pues deja que las cosas marchen fuera de control, con lo que los problemas crecerán. La participación en la política pública puede hacerse desde cualquier frente, sea dentro de los Partidos políticos, que hasta ahora venía siendo la forma más normal, o incluso desde fuera, como parece que muchos van prefiriendo: desde las asociaciones, organizaciones o movimientos populares de la sociedad civil, o incluso, para algunos, la vía armada. Frente al Gobierno actual, hay toda una gama de opciones, teniendo en cuenta que la correlación de fuerzas reales está en su contra (las fuerzas fácticas). Las actitudes posibles ven desde el rechazo obtuso y la apuesta a su fracaso (como la Derecha convencida de que no es posible ningún Gobierno de interés social), la indiferencia, la crítica constructiva (que señala inevitables errores, pero da sugerencias positivas para superarlos), la interlocución (el diálogo), hasta la colaboración decidida.
  • Elaborar análisis. Es recomendable hacerlo personalmente, detectando los actores principales, su peso o fuerza política real, sus objetivos y programas, sus estrategias y tácticas, etc. En esto no se pueden omitir los factores externos a niveles mundial y regional. Igualmente, no hay que perder de vista los procesos históricos, en especial los más recientes. Es conveniente la participación conciente por opción tomada; aunque sujeta a rectificación. Para esto se recomienda pensar en los diversos escenarios futuros.
  • Plantearse diversos escenarios y para diversos tiempos. Propongo un ejemplo:
  1. Ante el referéndum del 2020, la mayoría decide seguir apoyando a AMLO el resto del sexenio:
    1.  El Presidente se fortalece y puede empujar más su programa, para ir más a fondo. Probablemente implicaría algunos cambios en su Gabinete, y diseñará mejor sus consultas, para hacerlas más confiables a la ciudadanía.
    1. No se acepta la revocación de mandato; pero la oposición habría ido creciendo, y AMLO, debilitado, tendrá que moderarse y hacer algunas concesiones para poder terminar su mandato, con lo que sus partidarios se sentirían defraudados.
  2. Se acepta la revocación y se convoca a elecciones.
    1. Posiblemente habría cambios en las alianzas. Tal vez contienda un solo Partido que aglutine la oposición (PRIANRD), y el otro contendiente sería una alianza más claramente de Izquierda, en torno a MORENA; pero compartiendo con una Izquierda más definida, la cual impondría algunas agendas, v.gr., en apoyo a movimientos populares y organizaciones de la sociedad civil.
    1. Ante esto, crecería la oposición de Derecha, denunciando el supuesto “populismo”, y con apoyos extranjeros, podría consolidarse una Derecha moderada que diera marcha atrás a lo logrado.
    1. En caso que la diferencia entre Derecha e Izquierda no fuese muy significativa, las tensiones subirían de tono. Podría aparecer una izquierda más radical y su contraparte de ultraderecha, la que tendría mayores posibilidades, con lo que la represión iría aumentando.
  • Perfilar estrategias y tácticas

Partiendo de nuestra disposición de participar de alguna forma en la marcha del país, concientes de nuestros derechos y deberes en cuanto ciudadanos e integrantes de la sociedad civil, y descartando la indiferencia del apoliticismo, aparte del posicionamiento que hayamos tomado ante la actual Administración, y después de imaginar diversos escenarios posibles, quedan aún por establecer tácticas y estrategias de actuación.

  1. Valoramos la información que disponemos y revisamos la confiabilidad de nuestras fuentes habituales y otras que podamos allegar.
  2. Con todo esto, podremos hacer una evaluación de este medio año de Gobierno, tratando de que nuestro análisis sea lo más objetivo posible. Seguramente que en los próximos meses se realizarán artículos o páneles con analistas serios que lo complementarán.
  3. Haremos un diagnóstico de la situación, que proyectaremos hacia un futuro próximo (el referéndum de 2021), hacia un plazo medio (elecciones de 2024) e incluso, hacia un futuro distante a nivel global (2050), distinguiendo sendos escenarios posibles.
  4. Entonces podremos posicionarnos mejor ante este Gobierno, evitando la polarización visceral –“chairos” o “fifís”-, que no benefician al país, pues no se trata de las discusiones lúdicas de aficionados futboleros, cuando es el país lo que está en juego.
  5. Descubrimos distintas actitudes: estas van en un continuum, desde la aceptación acrítica, la colaboración conciente, la interlocución, el diálogo, el rechazo, la oposición adoptada o el antagonismo abierto. Dependiendo del grado de nuestra eventual participación, elegiremos la estrategia u objetivo de nuestro actuar, así como sus tácticas.
  6. Una táctica que asumimos (sin planteárnosla explícitamente) es influir en la formación de la opinión pública –que no es poco–, según las posibilidades que tengamos de incidencia. Las redes sociales pueden ayudar; pero son poco confiables y a veces no pasan de la mera descalificación del adversario.
  7. La formación y organización de la sociedad civil es una tarea impostergable, que puede hacerse fuera de los causes oficiales, reclamando el derecho de trabajar, y mejor de ser posible, en alianza -no necesariamente colaboración- con el Gobierno.

Guadalajara, Jal., a 31 de mayo de 2019


[1] Mis fuentes han sido, las ruedas de prensa “mañaneras” del presidente, el diario La Jornada y el diario Mural de Guadalajara (versión local de Reforma). Además tuve la oportunidad de entrevistarme con algunos amigos mejor informados.

[2] https://wordpress.com/stats/day/enriquemarroquinz.wordpress.com

[3] Algunas de los nuevos cambios: En la nueva reforma desaparece el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), cuya principal tarea era evaluar la calidad, el desempeño y los resultados del Sistema Educativo Nacional. Este organismo ahora será sustituido por el Centro Nacional para la Revalorización del Magisterio y la Mejora Continua de la Educación, con funciones más amplias, pues la evaluación nos será sólo a los maestros, sino al Sistema Educativo mismo e incluso, a las autoridades». Se subraya la gratuidad de la educación en todos los niveles, por lo que el Gobierno federal procederá a la construcción de 100 universidades públicas.  En el artículo 3° constitucional se mencionan como principios básicos la integralidad, equidad y excelencia educativos. La propuesta incluye el fortalecimiento de las escuelas normales y las instituciones de educación superior que forman a los docentes. Además, en el nuevo Plan de Estudios se incluirá el civismo, valores, la cultura, el arte, la música, el deporte y el respeto al medio ambiente. Se propone una visión regional de la educación, con contenidos diferenciados, con énfasis en la educación indígena, bilingüe y bicultural. Incluye, por último, un plan de becas, para evitar la deserción de los alumnos en niveles básico, a la gente con más necesidad y a los universitarios. Los sindicatos del magisterio, tendrán libertad y autonomía para elegir a sus dirigentes; pero exigiéndoseles que elecciones sean secretas y universales.

[4] — Los patrones tendrán la obligación de entregar a sus trabajadores un ejemplar impreso del contrato colectivo de trabajo inicial o de su revisión, el cual se revisará al menos una vez cada cuatro años.

—Los trabajadores y los patrones, tienen derecho de constituir los sindicatos, federaciones y confederaciones que estimen convenientes, así como afiliarse a las mismas, libremente, y no pueden ser obligados a formar, o no, parte de dichas agrupaciones.

— La elección de directivas de sindicatos y federaciones “deberá ser mediante voto personal, libre, directo y secreto de sus miembros, y el periodo de duración de las directivas no podrá ser indefinido.

— Desaparecen las Juntas de Conciliación y Arbitraje. En su lugar se creará el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, que realizará la función conciliadora en materia federal y llevará el registro de todos los contratos colectivos de trabajo.

— A las sanciones existentes a trabajadores por actos de hostigamiento o acoso sexual, ahora se añaden al patrón que cometa cualquier acto o conducta discriminatoria en el centro de trabajo; hostigamiento sexual o que tolere o permita actos de acoso u hostigamiento sexual en contra de sus trabajadores.

Sin embargo, se lamenta que algunas prácticas inconvenientes, como la del ”outsourcing”, no hayan sido prohibidas.

[5] En el primer trimestre del año el PIB se contrajo 0.2 por ciento en comparación con igual periodo previo y el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) disminuyó 0.6 por ciento en marzo frente al mes anterior (INEGI). No es alarmante; pero hay que prestarle atención.

[6] Roberto González Amador: “La disputa China-EEUU, una oportunidad para México” Periódico La Jornada, Miércoles 29 de mayo de 2019, p. 22

[7] Parece ser que lo que en realidad dijo fue “al diablo sus instituciones”, cuando se le acorralaba con legalismos su proyecto de beneficiar la comunicación de un hospital.

[8] – En La Huacana, municipio michoacano de Nueva Italia, un grupo de civiles jaloneó, desarmó y retuvo a soldados que previamente habían desarmado a presuntos autodefensas.

-El 23 de mayo, cerca de Chilapa, Guerrero, fueron privados de la libertad Bartolo Hilario Morales e Isaías Xanteco Ahuejote, integrantes de la policía comunitaria en las comunidades nahuas de Tula y Xicotlán, el primero comandante, promotores del Cipog-EZ y miembros del CNI, quienes fueron encontrados descuartizados el 24 de mayo.

-En un video que circuló por las redes, el domingo 26 de mayo, se ve una fila de varias camionetas blindadas con el logo del Cartel Jalisco Nueva Generación, que desafió a la policía municipales de Zamora, Michoacán, matando a tres guardias e hiriendo a 10 más

[9] Recomendamos los siguientes artículos: Luis Linares Zapata: “Problemas y soluciones”, La Jornada, 29 de mayo 2019. José Blanco: “Críticas neoliberales”, La Jornada, 28 de mayo 2019.

[10] Armando Bartra: “Los cien días que conmovieron a México”, La Jornada, 7 de marzo 2019

[11] Pablo González Casanova: A donde va México”, La Jornada 7 de abril 2019. Se mencionan, entre otros: aumento al doble de la pensión para adultos mayores, pensiones para personas discapacitadas, siembra de un millón de hectáreas con árboles frutales y maderables, becas de 2,400 pesos mensuales para jóvenes en universidades y de 3,600 pesos para aprendices en empresas, becas para todos los estudiantes de preparatoria, apoyo a los cultivos básicos para alcanzar la soberanía alimentaria,  establecimiento de una canasta básica de alimentos, otorgamiento de créditos ganaderos a la palabra, zona franca a lo largo de la frontera norte, apoyo a pequeñas y medianas empresas (pymes), desarrollo de la infraestructura eléctrica y energías alternativas, atención médica y medicamentos gratuitos para toda la población.

[12] Se mencionan, entre otros: aumento al doble de la pensión para adultos mayores, pensiones para personas discapacitadas, siembra de un millón de hectáreas con árboles frutales y maderables, becas de 2,400 pesos mensuales para jóvenes en universidades y de 3,600 pesos para aprendices en empresas, becas para todos los estudiantes de preparatoria, apoyo a los cultivos básicos para alcanzar la soberanía alimentaria,  establecimiento de una canasta básica de alimentos, otorgamiento de créditos ganaderos a la palabra, zona franca a lo largo de la frontera norte, apoyo a pequeñas y medianas empresas (pymes), desarrollo de la infraestructura eléctrica y energías alternativas, atención médica y medicamentos gratuitos para toda la población.

[13]Magdalena Gómez: “La impunidad y la amenaza sin freno”, La Jornada, 27 de mayo 2019). Peter Rosset: “Apoyos individualizados: ¿contrainsurgencia o contención social”. La Jornada 1 de junio 2019

[14] Cito el excelente Dossier “Qué (no) hacer: lecciones de los gobiernos latinoamericanos de izquierda”, en el 40 Aniversario de la revista NEXOS (diciembre 2018, N° 492, Año 41, Vol XL)

[15] “Formarán un frente más de 300 ONG para reivindicar su labor social”. Resumen aparecido en La Jornada, 2 de mayo 2019, primera Página. Entre las firmantes está “Todos los Derechos para Todos”, “Verapaz”, Centro de Derechos Humanos Francisco de Vitoria”, etc.