Allá pasé una quinta parte de mi sacerdocio, entre 1983 y 1994, bajo la sabia guía del arzobispo Don Bartolomé Carrasco, apoyando su proyecto de pastoral indígena. Además, trabajaba como investigador en el Instituto de Investigaciones Sociológicas de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. Participé en importantes acontecimientos, a veces conflictivos. Dejé muchos conocidos. Sin embargo, los números
telefónicos que conservaba todavía tenían 5 dígitos; mientras que ahora tienen 7, por lo que mi directorio quedó obsoleto. Mis memorias se presentaron el 8 de agosto, en el patio de la dirección del IISUABJO, ante la asistencia de más de 25 personas, casi todas amigas (entre las cuales, cuatro sacerdotes exalumnos míos, quienes viajaron desde sus respectivas parroquias foráneas (Juquila, San Mateo Peras, San Bartolo Coyotepec). El director, Arturo Ruiz, se mostró muy amable. Comentaron mi libro dos colegas y compañeros de este centro de investigación, Dra. Olga Montes y el Dr. Fausto Díaz. Luego nos obsequiaron con vino y canapés.
Luz Elena Moctezuma y Antonio González prepararon la celebración en la Casa Íñigo, una casa de retiros sobre una loma, con una estupenda vista de la ciudad.
Estuvimos unas 17 personas. En la terraza conversamos sobre nuestros recuerdos del tiempo de Don Bartolomé Carrasco: cómo vivimos aquellos años, lo que nos dejaron, lo que prendimos, que sirvió de presentación. Concelebré la Eucaristía con mis amigos sacerdotes y después fuimos a comer a un restaurante (el Colectivo Tutuma). Oaxaca sigue siendo mi principal punto de referencia como sacerdote investigador. 
