Lc 21, 25-28; 34-36
Hoy inicia el nuevo Ciclo litúrgico (el Año Nuevo religioso), y comienza con el tiempo de Adviento -palabra del latín “ad-venire” = “venir-hacia-aquí”-, en referencia a la venida de Jesús ¿A qué venida se refiere? como sea el Adviento, será nuestra Navidad. Este tiempo litúrgico juega con la polisemia del verbo “venir”, por lo que para interpretarlo habrá que conjugarlo en algunos de sus tiempos:
- Jesús habría de venir.- perífrasis verbal de obligación, de poco uso fuera del ámbito religioso. El Adviento recoge los vaticinios multiseculares de los antiguos profetas, quienes oteando el horizonte futuro, vaticinaban: “cuando venga” (presente de subjuntivo), y entornaban sus ojos, soñando y vislumbrando un misterioso personaje esperanzador, que habría de venir… y lo anunciaban con alegría, expectación y fuertes imágenes poéticas que iremos leyendo como preparación a nuestra Navidad: “en cumplimiento de la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá –leemos hoy-, yo haré nacer de la casa de Israel, del viejo tronco de la familia de David yo haré nacer un vástago”, un pequeño retorno revivificador, “que ejercerá la justicia y el derecho sobre la Tierra”…
- Jesús vino (tiempo pasado).- En cumplimiento de aquellas profecías, vino Jesús: un hecho histórico, pues nació el año 6 A.C. (por los errores en el calendario), cuyo día y mes no sabemos precisar, y cuyo aniversario de natalicio nos preparamos a celebrar esta Navidad.
- Jesús viene (presente).- Jesús viene cada día, sobre cada altar, cuando el sacerdote consagra el pan y el vino para darnos en alimento su cuerpo y su sangre.
- Jesús suele venir.- tercera persona del presente de subjuntivo: un presente que podría acaecer ahora. “Jesús está viniendo: se trata del Kayrós o una venida del Señor que podría darse en cualquier momento. Viene con su Gracia, y quienes perciben, en los hechos históricos de la vida, esa presencia, se enriquecen con ella. Para ello tenemos que estar preparados para percibirla en los “signos de los tiempos”.
- Jesús va a venir- Es una perífrasis verbal futura que alude a un hecho futuro como resultado lógico de lo que sabemos en el presente y que consideramos ya evidente. Jesús va a venir esta Navidad. No se trata un simple aniversario, como la fiesta del nacimiento de Benito Juárez. La liturgia piensa en una presencia mistérica en esa fiesta: Jesús nacerá en algún rinconcito de nuestro mundo (o de nuestro corazón) en donde aún no se encuentra.
- Jesús vendrá.- Futuro con seguridad. Se trata de la última venida de Jesús al fin de los tiempos, cuando perezca el último sobreviviente de la especie humana, para juzgar la historia y la aventura humana sobre el Planeta, y poner en descubierto lo que cada persona contribuyó, para bien o para mal. El género usado por Jesús en estas profecías es el “apocalíptico”, utilizando imágenes cósmicas para impactar (“señales prodigiosas en el sol, la luna y las estrellas… olas del mar”); pero más que catastrófica (“se llenarán de angustia y de miedo”…”se morirá de terror y de angustiosa espera”), esta venida será esperanzadora (“pongan atención y levanten su cabeza, porque se acerca la hora de su liberación”) pues anuncia el fin de toda dominación. Es lo que acabamos de ver al final del pasado ciclo litúrgico: La serpiente mordiéndose la cola. Cristo volverá para llevar toda la creación de retorno a su origen, en Dios, su fuente.
Ante estas venidas, Jesús nos recomienda “estar alerta”, como el Centinela en su atalaya, pendiente de cualquier signo (ruido, luces), para dar la “alarma”. Nos invita a no vivir enajenados con “el vicio, el libertinaje, la embriaguez y las preocupaciones de la vida” y todo aquello que “entorpezca la mente”, “en vela” (con su velita), como los criados, como se espera a un ladrón cuando se ha tenido un “pitazo”… con toda atención y conciencia, para lo que ayuda “velar en oración”. Es la mejor preparación a la Navidad, la conciencia vigilante, salir de toda enajenación y adicción, para aprovechar todas estas “venidas” del Señor, y suplicar anhelantes con el mantram de los primeros cristianos: ¡”Maranhata”, ven Señor Jesús!”