Clase 01. Introducción

OBJETIVOS: En este curso nos proponemos dar a conocer a los alumnos los elementos constitutivos de toda religión, concretizados en algunas religiosidades populares de México.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS: 

  1. Conocer algunos tópicos propios de esta disciplina. 
  2. Indagar la naturaleza y el origen de las religiones. 
  3. Investigar el sincretismo de las religiosidades étnicas de México 
  4. Analizar la religiosidad popular indígena: (elementos, orígenes, transformaciones) 

OBJETIVOS ESPECÍFICOS: 

  1. Algunas teorías antropológicas 
  2. Alguna religiosidad popular de México (Oaxaca), como ejemplo de referencia 
  3. Persistencia y transformación de los elementos de las religiosidades tradicionales. 
  4. Comprensión científica de algunos elementos culturales de la religión 
  5. Diferenciar el pensamiento filosófico del pensamiento mítico 

Habilidades a desarrollar:

  1. Capacidad de asombro, ante la variedad y riqueza construidas por nuestras culturas étnicas y su creatividad sincrética
  2. Capacidad de entender y cuestionar formas de la religiosidad popular, así como formas inadecuadas de pastoral en referencia a la inculturación de la fe 
  3. Capacidad inicial para algunas técnicas de investigación antropológica. 
  4.  Capacidad mínima para una investigación antropológica

Actitudes para con el curso: 

  1. Comprensión respetuosa de la religión del pueblo (nuestra identidad de origen y familia) y pistas pedagógico-pastorales para con ella.  
  2. Objetividad crítica, no neutral, ante los fenómenos sociales 
  3. Empatía / ectopatía hacia sus manifestaciones religiosas 
  4. Intuición antropológica

¿QUÉ ES LA ANTROPOLOGÍA DE LA RELIGIÓN? 

Antes de iniciar un curso es bueno saber de qué se va a tratar. Para hablar de “Antropología de la Religión” hay que clarificar dos términos: “antropología” y “religión” 

ANTROPOLOGÍA 

Etimológicamente, “antropología” sería una disciplina que estudia al ser humano. Pero esto es sumamente general. Hay muchas disciplinas cuyo objeto es el ser humano, según su aspecto biológico (anatómico, fisiológico), su comportamiento (ética), su origen (antropología física evolutiva), su desarrollo (Historia), etc. La primera distinción se da entre dos enfoques metodológicos distintos: las ciencias positivas y las humanidades. Entre las humanidades esta la “antropología filosófica”, es decir, la pregunta filosófica sobre “¿Qué es el ser humano?”, y las diversas concepciones que de él se tienen. También estaría la “Teología Antropológica”, o sea, lo que las religiones piensan acerca de él (su creación, su composición, su destino).  

De entrada, decimos que nuestra disciplina serán las ciencias positivas (desde la biología- razas, evolución, etc.). Pero junto con esto, La “Antropología de la Religión” es una de las ciencias sociales, junto con el derecho, las ciencias políticas, la sicología social, la sociología, la economía, la demografía, la ética, etc., que son campos interactuantes entre sí. Estas no son “ciencias duras”, como serían la física, la química, las matemáticas, sujetas a comprobación empírica, que requieren de fórmulas estrictas para ser aplicadas o comprobadas. En las ciencias sociales, el investigador está implicado en su objeto de estudio, por lo tanto, tiene una perspectiva subjetiva para su observación. Sus condicionamientos sicológicos, sociales o hasta su cosmovisión le pueden hacer proyecciones de su persona y afectar su objetividad. “La vista de un punto, siempre es un punto de vista” y siempre la realidad ser “del color del cristal con que se mira.” De ahí que sea conveniente conocer explícitamente la situación del observador, como su clase social. En estas ciencias -como en todas- la objetividad es exigible; pero esto no quiere decir “neutralidad”. Somos parte interesada en nuestras investigaciones sociales y tenemos un proyecto político, explícito o implícito, que motiva nuestro conocimiento. 

La Antropología, como ciencia positiva (deslindándonos ya de las humanidades), se divide en tres grandes ramas: la Antropología biológica (o “antropología física”), que estudia medidas craneanas, razas, epidemiología, antropología forense, evolución, antropología genética, etc.  La Arqueología (o Paleografía), que estudia las antiguas civilizaciones o culturas, que ya no existen en la actualidad; y la Antropología social, Antropología Cultural, Etnología, que estudia las formas de vida de las colectividades (lingüística, creencias, religión, hábitos, creencias, etnohistoria, etc.), y es en esta rama donde se coloca la Antropología de la Religión. Esta ciencia estudia el fenómeno religioso de una cultura o colectividad, sin plantearse su veracidad o falsedad (teología, filosofía), sino comprenderla como fenómeno existente en sí mismo, tal y como se da, sin juzgarlo, sino tratando de comprender su significado. 

MÉTODOS Y TÉCNICAS

Toda ciencia requiere de herramientas o instrumentos para su observación. En las ciencias sociales hemos de distinguir dos tipos: los métodos y las técnicas. 

La realidad se resiste a ser conocida en su secreta intimidad. Requiere que se le ejerza cierta violencia, para obligarla a entregarla. No se pueden conocer directamente los objetos reales. El conocimiento de sólo algunos pocos casos, únicamente sirve para engañar al observador. Con frecuencia caemos en subjetivismos (las primeras impresiones) y las generalizaciones espontáneas (entramos a un pueblo, y nos topamos con un borracho tumbado en la calle. Seguimos otro poco, nos estacionamos, y encontramos otro, y a la entrada del comercio al que vamos, otro más. Entonces, precipitadamente concluimos: “en ese pueblo. todo el mundo está borracho”; pero en realidad se trataba sólo de tres juerguistas). Tampoco basta el simple levantamiento de datos (los muestreos pueden generar diversas conclusiones de los mismos datos. Y en todo caso, no nos dan interpretaciones. Se requiere de una teoría social, que ha sido elaborada a lo largo de la historia. Las ciencias han progresado, sea por descubrimientos o novedades fácticas, sea por inventos o novedades teóricas, sin que sea fácil separar ambas vías. Los descubrimientos no son eventos aislados, sino episodios que siguen una estructura que se va repitiendo. Junto con la teoría, necesitamos de construcciones mentales, ficciones, simulacros o modelos (p.ej., para conocer mejor una ciudad lo hacemos con un modelo en miniatura -el “mapa”, en papel o en localizador-. Ningún modelo se adecúa plenamente a la realidad; pero necesitamos forzosamente de alguno. 

Las ciencias sociales han recurrido a diversas metáforas inspiradoras. En sus orígenes, la sociedad se asemejaba a una máquina (con sus engranes, palancas, correas, etc.), Luego, de la física se pasó a la biología. Las sociedades eran comparadas a los animales, con sus respectivos “aparatos” y funciones (aparato digestivo, respiratorio, circulatorio, sexual, etc.). Hoy, con el desarrollo de la lingüística, está teniendo éxito comparar la sociedad a un drama, con su propio, guion, actores, escenario, etc. 

Quien mejor ha desarrollado esta necesidad de modelos o “paradigmas” (como los llamó) es Thomas S Kuhn, en su conocido libro “La Estructura de las Revoluciones Científicas” (editado en 1962; pero con material de cursos desde 1942). Investigando la historia de las ciencias, este autor descubre que el desarrollo de cualquiera de ellas no sigue siempre un proceso lineal (al que se van acumulando nuevos descubrimientos). Quizás al inicio de la ciencia, en su etapa pre-científica, pudo ser así. Pero ya ahora, toda ciencia requiere siempre de un método. Ningún método es capaz de dar cuenta plenamente de la realidad, o sea, adecuarse plenamente a ella. Siempre quedan enigmas sin responder. Es así como funciona la llamada “ciencia normal”, la de los manuales. Muchas veces, tales supuestas “fallas” no importan mucho y pueden despreciarse. Pero se llega a un punto en que tales anomalías van siendo cada vez más frecuentes e importantes, de modo que ya no se pueden despreciar. Entonces, la comunidad científica se agita, se pone a investigar, se procura una exploración prolongada, hasta que, finalmente, aparece alguien que propone otro método que, al tiempo que da cuenta de todos los fenómenos abordados con el modelo anterior, puede, demás, responder a algunas de aquellas anomalías irresolubles. A esto es a lo que Kuhn denomina “revolución científica” o “paradigma”. Después de esto, continúa la ciencia -ahora en su fase “normal”- asimilando el cambio, comprobándolo, haciéndole ajustes teóricos, utilizándolo para nuevos descubrimientos… hasta que nuevamente se toma con otras anomalías.

La historia de la ciencia revela esto, y Kuhn explica su teoría con algunos ejemplos connotados tomados de las llamadas “ciencias duras”: 

  • A la química le preocupaba la causa del fenómeno de la combustión de los cuerpos. Tradicionalmente se explicaba por el “flogisto”, un elemento que tenían en común los metales, a diferencia de los minerales, hasta que se descubrió que se debía al oxígeno del aire. Es curioso que este descubrimiento se haya atribuido a varios científicos, más o menos hacia 1770 (Scheele, Priestley, Lavoissiere), cada uno con sus fallas. Esto se debe a que flotaba en el ambiente sesta preocupación, lo que estimulaba su estudio.   
  • La óptica física se ocupaba del fenómeno de la luz. Newton la atribuía a pequeñísimas partículas o corpúsculos sin masa, con cualidades mecánico-cuánticas (fotones), emitidos por las fuentes luminosas que se movían en línea recta con gran rapidez. El científico holandés Christian Huygenes, su contemporáneo, pensaba que “la luz emitida por una fuente estaba formada por ondas, que correspondían al movimiento especifico que sigue la luz al propagarse a través del vacío por un medio insustancial e invisible llamado eter”. La anomalía no explicada era el fenómeno ondulatorio, como las interferencias. Esta explicación fue preponderante, hasta que Max Plank propuso otro paradigma, que combinaba las dos teorías anteriores (partículas y ondas). Explicaba la luz por ondas lumínicas en movimiento ondulante transversal. Este nuevo paradigma prevaleció hasta el siglo XIX. 
  • En astronomía, la explicación prevalente seguía siendo la de Ptolomeo (siglo II DC), que utilizaba los ciclos y epiciclos para construir un modelo explicativo de los movimientos de los planetas, en un universo, cuyo centro era una Tierra inmóvil. Todavía en la actualidad se sigue utilizando su paradigma, para distancias relativamente cortas; pero a medida que las observaciones astronómicas se hicieron más precisas, afloró la complejidad de los mecanismos cíclicos y epicíclicos, que no explicaban las posiciones observadas por algunos planetas.  
  • Fue entonces cuando Nicolás Copérnico (1543) propuso un sistema que tenía como centro al Sol, alrededor del cual orbitaban los planetas, uno de los cuales era la Tierra. Sus contemporáneos rechazaron sesta teoría, pues el parecía adolecer de credibilidad.  

No fue sino hasta fines del siglo XVI cuando Galileo Galilei cambio de paradigma introduciendo sus nuevas ideas del movimiento (intuimos que cuando un objeto se pone en movimiento, finalmente se detiene). Ya Aristóteles sostenía que para que el movimiento se mantenga, algo debe continuar poniéndolo en movimiento.  

Galileo lo corrige introduciendo el elemento de la fricción: el movimiento se detiene porque está siempre sujeto a determinada fricción. Sin fricción que frene el móvil su tendencia inherente es mantener la misma velocidad, sin necesidad de aplicarle ninguna fuerza adicional.  

Johannes Kepler (1630) abandona totalmente el paradigma de Ptolomeo, explicando la posibilidad de que Marte tuviera una órbita elíptica. En lugar de circular; pero no pudo encontrar una fórmula la forma en que se modificaba la velocidad angular, hasta que Kepler dio con una segunda ley. 

Isaac Newton (1642-1727) se separa de Kepler al atribuir a la luna la causa de ciertos movimientos ondulatorios (péndulos, mareas, planos inclinados), lo cual se explica por la fuerza de atracción (la famosa manzana que le cayó en la cabeza). Sin embargo, entonces el número de aplicaciones a esta teoría era muy reducido e impreciso. Pero Newton demostró que las tres leyes de Kepler podían reducirse a una única teoría del movimiento y en concreto, del movimiento planetario, solidificando así el cambio de paradigma iniciado por Kepler y Galileo. Pero nuevamente se encontraron enigmas y anomalías, por ejemplo, explicar movimientos simultáneos de dos o más cuerpos que se atraen mutuamente. Ya en el siglo XIX, científicos como Laplace y Gauss, con el desarrollo de las matemáticas, dieron más coherencia a la hipótesis de Newton y solidificaron su paradigma. 

  • Finalmente, llegó Albert Einstein con un nuevo paradigma, su “Teoría de la Relatividad”. No falsea los anteriores paradigmas, válidos para nuestros cálculos uso ordinario; pero es capaz de explicar mejor en las grandes distancias, aplicadas al universo. (v.gr. las líneas paralelas, que según la física de Newton nunca se unen; no funciona en una macro realidad esférica, como el globo terráqueo. Donde los meridianos se unen en los polos). 

Ya que las ciencias sociales no son “ciencias duras” (como la física, la química, la astronomía, tienen características específicas. Por ejemplo, son “objetivas”, como las demás ciencias (no se deja llevar por razones subjetivas); pero no son “neutrales”. El punto de vista del observador condiciona la percepción de la realidad (“la vista de un punto es un punto de vista”). Esto es verdad, ya que el investigador mismo está inmerso en la realidad misma que está estudiando. Por ejemplo, si el antropólogo tiene nacionalidad británica, al estudiar a los nativos de una colonia de su Imperio, no le resulta fácil desprenderse de sus condicionamientos de clase social, raza, nacionalidad, religión, estudios académicos, etc. 

Otra diferencia es que, mientras en las ciencias duras el nuevo paradigma sustituye al anterior, en esta ciencia diversos paradigmas pueden coexistir y se enfrentarse. Su opción por determinado paradigma puede deberse a cuestiones ideológicas; pero también por el propio objeto de estudio, ya que algunos paradigmas parecen más apropiados que otros para la finalidad que se pretende alcanzar. Los paradigmas más comunes en Antropología Social y cultural han sido, por ejemplo, el evolucionismo o neoevolucionismo comparan culturas por el supuesto nivel que haya alcanzado. El funcionalismo hace menos juicios calificativos, ya que piensa que todas las culturas son diferentes y no pueden considerarse mejores o peores (relativismo cultura); pero justifica todas las realizaciones de la cultura que está estudiando, pues si queriendo ayudar, transforma alguna pauta que le parece injusta, toda la estructura cultural queda afectada. Al estructuralismo le interesan más las cuestiones epistemológicas: Se acerca a los “primitivos” para estudiar el origen de algunas categorías mentales o conceptos (origen de las distinciones o de las clasificaciones, el origen de la familia, del Estado, de la Religión, del patriarcado, etc.). El culturalismo le interesa estudiar, sobre todo, el impacto de la modernidad sobre los pueblos originarios, y el paso del campo a la ciudad. La hermenéutica cultural se preocupa sobre todo por la interpretación de las pautas culturales, lo que estas significan. 

TECNICAS DE INVESTIGACIÓN 

Siendo la Antropología una ciencia social, utiliza técnicas para colectar su información con rigor metodológico; aunque selecciones preferentemente algunas propias para conocer su campo de estudio. Por ejemplo, la sociología privilegia la cantidad de datos (encuestas), haciendo pocas preguntas a mucha gente; en cambio, la antropología, prefiere lo cualitativo, entrevistando a pocos informantes, representativos de la colectividad, y trata de profundizar lo más posible es su vida o situación. Las técnicas preferidas por los antropólogos son, la confección de mapas (jardines, campos de cultivo, localización de lugares religiosos, localización de lugares públicos y privados, las sendas, etc. También realiza genealogías o mapas de parentesco; hace entrevistas -formales o informales-, organiza grupos de discusión entre sus informantes, recoge historias de vida o autobiografías, etc. Sin embargo, el método más propio de los antropólogos sigue siendo “la observación participante”. 

Instructivo para una observación participante.

Se trata de recabar información confiable, en forma metódica, desde la vida misma del investigador. Hay muchas formas de realizarla. Propondré un ejercicio simple, en condiciones ideales:  

OBSERVACIÓN DE CALLE. –

  • Fase de observación: suponemos un equipo de tres observadores, que juntos van recorriendo una calla durante un cuarto de hora. Van en silencio, sin comunicarse entre ellos. No llevan ningún instrumento de ayuda (cámara, libreta, grabadora, etc). Observan con los cinco sentidos. Ordinariamente privilegiamos la vista. Ahora utilizamos el oído, el olfato, incluso el gusto si se puede (comprar algún antojito propio del lugar), el tacto (temperatura). NO hay que fijarse sólo en las unidades espaciales (casas o terrenos), sino en los eventos temporales (transeúntes, frases escuchadas, música, ladridos, olores, sensación al pisar (lodo, pavimento, hierba). 
  • Fase de redacción. – Tan pronto sea posible, se redacta lo observado, describiendo todo con detalle (colores del vestuario, etc). NO poner adjetivos calificativos en los que suelen estar juicios de valor (pequeño, feo, ridículo, pobre). De preferencia no llamar las cosas por su nombre (sobre todo si los objetos son propios del lugar). Sin ningún subjetivismo.

La hoja puede dividirse en cuatro columnas desiguales

  1. Número de clasificación, según la tabla de clasificación de los sistemas, que expongo en seguida 
  2. Enumerar unidades espaciales (E) (casas, tiendas, baldíos) o eventos temporales (T) transeúntes (describir edad, género, vestimenta, objetos), música, ladridos, olores (de fritangas), etc. 
  3. Se hace la descripción detallada
  4. Se ponen aquí los juicios de valor, los sentimientos, sensaciones, impresiones.  
#  E  T Descripción detallada Comentarios subjetivos.   Aquí los juicios de valor 

E- unidades espaciales 

T sucesos temporales 

Número de clasificación de sistema 

SISTEMAS CULTURALES (Antonio Rubbo Müller) 

  1. PARENTESCO. SEXO 
  2. SALUD. MUERTE 
  3. MANTENIMIENTO: (casa, vestido, sustento, drogas) 
  4. LEALTAD 
  5. PLACER (ocio, diversiones, deporte) 
  6. COMUNICACIÓN (lenguaje, transporte, Internet o celular, teléfono) 
  7. PEDAGÓGICO (educación formal e informal) 
  8. PROPIEDAD (tierras privadas o comunales, propiedades colectivas) 
  9. PRODUCTIVIDAD (trabajo remunerado o doméstico) 
  10. RELIGIÓN 
  11. SEGURIDAD 
  12. POLÍTICA (organización) 
  13. JURÍDICO (escrita o no escrita) 
  14. PRESTIGIO.
  • Fase de revisión.- El equipo intercambia sus libretas. SE subraya en colores, según se hicieron juicios de valor o no fue clara la descripción. SE comenta y de ser posible, se entrega a la gente la observación (teatro, exposición fotográfica, canción, etc.)

Otras observaciones

  • Además de esta observación de calle, puede haber:  
  • Observación de esquina (la tienda de la esquina o la parada del camión. En esta, el observador no se mueve; tiene que pensar en alguna coartada que justifique su presencia (tomarse en la tienda un refresco, estar esperando el camión) y son moverse, observa, escucha todo lo que suceda o se diga 
  • Observación de altura.  El observador sube a un campanario o azotea donde pueda ver toda la panorámica en su conjunto. 
  • Creación de eventos.  
  1. Ejemplos: Tres observadores en un autobús, hacen todo el recorrido: uno a la subida, otro a la bajada y otro, sentado, e la mitad. Observan todo lo que sucede, relacionándolo con las colonias o rumbos que recorre el camión. Una sugerencia: quien está sentado, únicamente se fija en los zapatos (tenis, calzado, huaraches…, según el rumbo). 
  2. Una fiesta. SE hace presente el equipo, autoinvitándose. Se elige alguno (con buena voz, que sobresalga), quien se pone al centro. Cuando pasan las bebidas, el dice (con voz ensayada, que no se sienta agresivo o protagónico; pero que se escuche) “Gracias, no tomo”. Se registran las reacciones. Para medir actitudes hacia el alcohol. 
  3. Una misa. Uno atrás observa a la gente de su lado; otro delante, observa lo que sucede en el presbiterio; otro en la zona de los devotos. Se registra según el momento litúrgico. 

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