Utopía 8. MPE, MPF, MPC

¿Qué entendía Marx como “modo de producción? 

Para vivir, los humanos, como todos los seres vivientes, tenemos que consumir, y para ello, necesitamos producir (después del tiempo de la cacería y recolección). La tesis central de Marx es que las sociedades se caracterizan por el modo de producir los bienes y servicios, así como la forma en que tales productos son distribuidos. Más en concreto, interesan las capacidades que tiene una colectividad para producir y cómo se participa en las relaciones sociales que se entablan. También nota que estas relaciones sociales están en conflicto con el creciente desarrollo de las capacidades productivas humanas (en nuestros días han alcanzado niveles que asombrarían a Marx mismo). Así pues, habrá que distinguir entre las “fuerzas productivas” y las “relaciones de producción”. Las fuerzas productivas incluyen la fuerza de trabajo humano y el nivel tecnológico que tienen sus medios de producción (v. g. herramientas, equipamiento, edificios, tecnologías, materiales, tierras fértiles, etc.). Las relaciones de producción se refieren a las relaciones sociales que establecen quienes gobiernan los recursos (la propiedad de los medios, el poder y el control sobre los mismos), y que a veces se codifican en leyes, formas de asociación y clases sociales que de eso se derivan. Esta modalidad puede durar siglos y hasta milenios, por lo que los individuos particulares no pueden modificarlas, e incluso, ni siquiera son concientes de su estructura. 

La combinación de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción denotan el modo en que las personas se relacionan, sea con el mundo físico, sea socialmente. Y esto, de manera necesaria y específica, y este conjunto constituye la estructura económica de la sociedad, es decir, la base real sobre la cual se alza una superestructura jurídica y política y a la cual corresponden formas determinadas de la conciencia social (ideología). En general, el modo de producción material condiciona el proceso social, político y espiritual de la vida. (educación, religión, lenguaje, arte, etc.). No es la conciencia de los hombres lo que determina su ser, sino al contrario, es su ser social el que determina su conciencia.

El Comunismo Primitivo: Recolección y cacería (MPC1).

Vimos cómo la Paleografía y la Arqueología nos expusieron el estilo de vida de nuestros ancestros (desde hace unos 300,000 años, hasta apenas unos 6,000). Si esta no fue precisamente una “Edad de Oro”, no la pasaban tan mal como se la supone. La dieta (recolección y caza) era variada y no les llevaba mucho tiempo. En la cueva repartían la pieza de su cacería, dando a cada cuál según su necesidad.

A) Modo de Producción Asiático o despótico tributario (MPA).

Hace apenas unos 6,000 años, durante el “Neolítico”, se empezó a domesticar el trigo y los animales. Los primitivos descubrieron que el trigo y los cereales en general, se podían sembrar cerca de la cueva o lugar de residencia, lo cual daba seguridad y facilitaba la conservación del alimento. En realidad, “más que domesticar al trigo, el trigo domesticó a los humanos”:1 el trigo necesitaba terreno libre de piedras y agua abundante. Gracias al alimento abundante y seguro, creció la demografía. Multitudes trabajaron limpiando terrenos en espacios más amplios y se hicieron canales para llevar agua hasta las viviendas. Estas tuvieron que acomodarse mejor y surgieron las primeras ciudades, con sus acueductos, trazado de calles, almacenes y calzadas, y se requirió mejorar la organización social. Se formó un grupo con mayores capacidades para repartir los trabajos y lugares comunes para almacenar las cosechas. El saber que allí había trigo almacenado, atrajo a tribus de saqueadores, por lo que había que defender la propiedad. Con más gente disponible, entrenaron un ejército para la defensa. Como había que mejorar la organización social, se formó así un grupo dirigente que, en la práctica, reclamó la propiedad de toda la ciudad, concediendo a los campesinos el uso de una parcela, a cambio de ciertos trabajos comunitarios. La dominación pudo tener cierta justificación mientras se hacían los trabajos colectivos necesarios; pero cuando, aprovechando el ejército, el déspota exigió a los campesinos que le construyeran sendos palacios para él y a sus funcionarios, ya esa justificación no bastaba. Se creyó en la existencia de ciertos agentes espirituales (almas de los muertos, espíritus de seres de la naturaleza: montes, árboles, astros), y se trató de influir en ellos y propiciar su ayuda (magia). Luego aparecieron religiones de tipo dicotómico -contraposiciones natural / sobrenatural; cuerpo / alma: material / espiritual–, que reflejaban la Gran Dicotomía: clase dominadora / clase subordinada. Estas religiones presuponen grandes edificios para los sacrificios y culto público, con sus propios agentes para administrarlo.2 Además de la religión, una vez descubierto el valor de la mano de obra, se propusieron la construcción de grandes obras simbólicas que legitimaran al Imperio. 

Cuando los hebreos fueron desterrados a Asiria, allá en la ciudad de Babel, encontraron los “zigurtats”, grandes torres de ladrillo sin terminar, y narraron el conocido mito sobre su construcción. Alardeando de su poder, los asirios pretendieron “construir un edificio tan alto que llegara hasta el Cielo”, es decir, mostrar que ellos, por sí mismos, podían hacer cualquier cosa, sin necesitar de los dioses, o sea, nada menos que la divinización su Imperio. Ahora bien, esa torre no la construyeron los babilónicos, sino esclavos de otras Ciudades-Estado vecinas. Estos pueblos sometidos recurrieron, como estrategia de resistencia, negarse a aprender la lengua del Imperio, lo que les permitió recobrar su libertad.

B) Modo de Producción Esclavista (MPE)

Los romanos usaron la esclavitud por conquista como fundamento de su Imperio, y esto se convirtió en el nuevo “modo de producción” dominante. Los pueblos conquistados proveían a Roma de tributo -en metal o en especie- y de esclavos. En Roma, la plebe de ciudadanos era libre, y aunque no tuviesen trabajo, el Estado los proveía de “pan y circo”. Semanalmente, cada ciudadano recibía su porción de trigo traído de las colonias, y eran frecuentes las exhibiciones en el “Coloseo” o circo romano. Este gran estadio podía adaptarse, inundándolo, para batallas navales, o convertido en monte agreste, para exhibir cacerías de animales exóticos de las colonias. También para presenciar luchas a muerte entre grupos entrenados de gladiadores esclavos, pertenecientes a poderosos senadores (quien perdía, podía ser ejecutado, según decisión del emperador, previa consulta al pueblo, pulgar abajo). Posteriormente, el espectáculo preferido fue ver cómo las fieras devoraban a los cristianos. Este sistema terminó siendo demasiado gravoso: Había senadores que tenían 3,000 esclavos o más. En caso de insubordinación de algunos de ellos, se hacía una crucifixión general. (se dice que había un senador que en su piscina tenía un tiburón… y que a veces se extraviaba algún niño pequeño…). Los costos de mantenimiento para tan gran población esclava y la disolución perversa de las élites, habrían de terminar con este modo productivo, a lo que se añadieron las incursiones de vándalos del Norte (mongoles, sajones, daneses, etc.). Estas fueron las causas de la caída del Imperio Romano.

C) Modo de Producción Feudal (MPF)

Con la caída del Imperio, las ciudades fueron abandonadas y sus habitantes emigraron hacia la campiña, convertidos en campesinos. Sin embargo, bandas extranjeras de saqueadores llegaban cada vez en mayor número. Los campesinos organizados poseían armas apenas suficientes para defenderse; pero descuidaban su campo. Por esto, algunas personas con destreza para guerrear, se les ofrecieron a los campesinos como defensores, a fin de que aquellos pudieran dedicarse tranquilamente a su trabajo, en tanto que el pequeño ejército, bien entrenado y armado, se encargaría de los invasores. En compensación, aquellos les pedían una parte de la cosecha. Pero contando ya con armas, las emplearon, no ya como defensa, sino para intimidar a los campesinos mismos, exigiéndoles cada vez mayor pago. Como las invasiones vandálicas eran cada vez más fuertes, los “cuidadores” sugirieron edificar fortalezas y guardar en ellas ciertas provisiones de alimento y agua, para que todos pudieran refugiarse en el castillo en caso de invasión. Los jefes de esos grupos armados mantenían relación con otras fuerzas afines y hacían alianzas para guerrear contra un enemigo más poderoso, recibiendo como premio “títulos de nobleza” -barones, duques, marqueses, condes, etc.-. Los nobles observaban una jerarquía de prestigio: los de una misma región rendían pleitesía al noble más poderoso, que ostentaba el título de “rey”, y varios reyes, a su vez, se subordinaban al emperador.  

De este modo, el grupo armado se convirtió en Señor del Feudo, y los campesinos, en vasallos y siervos suyos. El noble seguía comprometido a darles protección y refugio; pero la tierra les dejó de pertenecer a ellos y pasó a ser propiedad del Señor Feudal, quien concedía al siervo trabajarla, a cambio de que le entregase una parte de la cosecha a modo de tributo. Como ya en los últimos años del Imperio Romano, el cristianismo había sido declarado la “religión oficial”, la jerarquía eclesiástica gozó de gran poder de legitimación (los reyes y el emperador mismo eran coronados por el respectivo rey o por el Papa mismo), de modo que se constituyó la “Alianza Trono-Altar”: la nobleza protegía a la Iglesia local y a su vez, el obispo legitimaba la autoridad del monarca (o el Papa, al emperador).

D) Modo de Producción Capitalista Mercantil (MPCm)

El feudalismo empobrecía más y más a los siervos. Por eso, muchos de ellos huían de la gleba y se refugiaban en las “villas” o antiguas ciudades romanas abandonadas, donde, entre arbustos, ahora campeaban las fieras. Allí fue donde algunos artesanos se abrieron camino e instalaron sus talleres. Otros siervos del feudo los siguieron más tarde y les pidieron trabajo en sus talleres, y así se fueron organizando los gremios: entraban como aprendices y luego llegaban a ser “maestros”; mientras que los que llegaron primero fueron dueños del taller. Los nobles adinerados acudían a las villas a encargar a los prósperos comerciantes, trajes lujosos o joyas, a pedido, y estos a su vez, frecuentaban los talleres artesanales a demandarles a los “villanos” que se los hicieran. Los nobles empobrecidos iban también a solicitar dinero a los “prestamistas”. Así surgió el “capitalismo mercantil”. Con el tiempo, los feudos se fueron arruinando y los talleres, con nueva tecnología, prosperaron: estaba naciendo un capitalismo embrionario.  

Los talleres artesanales introdujeron mejoras y reclutaron obreros, pagándoles un bajo salario. Es verdad que los “proletarios” ya eran “libres”, pues no dependían de sus “corporaciones” (la comunidad campesina, los gremios, la “gleba feudal, la familia extensa, la parroquia, etc,). Pero visto desde otra perspectiva, perdían el respaldo que les daban las mismas corporaciones. Ahora, los “proletarios” ya no tenían más posesión que su propio trabajo (además de su “prole”, pues la descendencia les daría protección). Así nació el capitalismo industrial, que permitía a los empresarios propietarios quedarse con la plusvalía de los bajos salarios. 

En el siglo XIX surgió la “Revolución Industrial”, gracias a los avances científicos aplicados a las máquinas industriales. La utilización del carbón fósil como energético y el fordismo, con su banda móvil, pudieron aprovechar la plusvalía de numerosos obreros, explotados al máximo, y acumular grandes ganancias.

E) Modo de Producción Comunista (MPC).

En todos los modos de producción anteriores, la clase subordinada, con el tiempo y mediante conflictos, se fueron convirtiendo en la clase dominante, y explotaba, a su vez, al nuevo sujeto que surgía. Este cambio de sujetos no solía transitar de forma pacífica, sino por la inevitable “lucha de clases”, que podría asumir el carácter de huelgas o de revolución armada. Tal como sucedió con los anteriores “modos de producción”, cuando el nuevo sujeto histórico triunfaba, construía un Estado propio que respaldara sus intereses, confeccionara sus propias instituciones (los aparatos legal y judicial) y sus aparatos de justificación y control (aparatos ideológicos legitimadores: los medios de comunicación, la escuela, la familia, la religión o la cultura populares).  

Sin embargo, al aparecer el capitalismo, su clase correlata -el proletariado, no teniendo ya ninguna otra clase que explotar y apropiándose de los medios de producción las máquinas), daba término a la lucha de clases, y cuando el proletariado se volviera Estado, la propiedad privada ya no tendría cabida, todo se iría volviendo propiedad comunista, y terminaría la historia, con una sociedad utópica de justicia, paz y tranquilidad.

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