LA PROYECCIÓN DISTÓPICA DE LA CIENCIA
Hasta hace apenas unos sesenta años, prevalecía la cosmovisión ingenua de estar viviendo en un Planeta con recursos ilimitados y con grandes capacidades para reintegrar automáticamente los sobrantes de la producción. El Club de Roma nos advirtió que, de no poner algún remedio, el aumento demográfico -que duplica la población cada tres décadas- difícilmente podrá satisfacer en el futuro las necesidades básicas. El Informe sobre el Desarrollo Humano (HDR), realizado por el Banco Mundial en 1967 y actualizado varias veces hasta el 2016. Nos habla de cómo está distribuida la riqueza mundial, según los diversos países. La riqueza del grupo de 40 países más ricos es 150 veces más grande que la del grupo de los 40 países más pobres. Las cosas que compramos, utilizamos y tiramos, ocultan su historia: Las empresas extractivas -minería, petroleras, forestales, etc- utilizaban innovaciones tecnológicas pensando que, ni ellos ni sus hijos, tendrían de qué preocuparse. La industria no se preocupaba por los “desechos” que irreponsablemente arrojaba a la naturaleza (ríos, aire, mar). El consumismo moderno consistía en consumir más y más, productos innecesarios, desechados pronto como obsoletos, para engrosar gigantescos basureros. El modelo tecno-científico, que en el siglo XVIII se pensaba que sería el que nos salvaría de nuestros problemas, hoy se evidencia ser la principal causa de ellos, más que su solución. Veamos con más detalle esto:
I EL CLUB DE ROMA
Yo vine al mundo en el año 1939 y encontré un planeta con 1,500 habitantes. En 1969, en la ciudad de Roma se reunieron 100 científicos notables, reclutados entre los más connotados del mundo. Tuvieron a su disposición toda la información que solicitaron, y enormes computadoras controladas por técnicos de batita blanca (por cierto, eran menos potentes que nuestras laptops actuales). El análisis de las cifras reveló que en aquel 1969, el mundo tenía 3,000 mil millones de habitantes, es decir, a mis 30 años, la población mundial se había duplicado. Los científicos del “Club de Roma” advirtieron que, de no tomarse las medidas pertinentes, en los 30 años siguientes la población mundial se volvería a duplicarse. Y efectivamente, el mundo en 1999 se preparaba a la entrada del III milenio con una población mundial de 6,000 millones de habitantes. De seguir este ritmo, en el 2039 alcanzaríamos los 12,000 millones. Aunque parece que ya se han adoptado correctivos, considerando que ahora andaremos por los 7,800 millones de personas, no sería descabellado suponer para el 2030 andaremos por los 8,500 millones. Por tanto, tenemos que prepararnos para alimentar, sanar, educar, proporcionar vivienda a toda esta nueva población.
II “INFORME SOBRE EL DESARROLLO HUMANO” (Human Developent Report)
El Banco Mundial –el regulador más importante de la economia mundial– presentó este estudio en 1967. Se distribuyeron a todos los países del mundo en cinco grupos iguales de países, ordenados según su riqueza (México esta en el segundo grupo). Luego, correlacionaron esta gráfica con el PIB mundial. El resultado no pudo ser más impactante: Como puede verse en la grafica, el grupo del 20% de países más ricos poseen el 80% de la riqueza mundial; mientra que el 20% de los países más pobres sólo poseen el 1% de la riqueza mundial (la riqueza de los países más ricos fue 150 veces mayor que la de los más pobres). La imagen de la derecha, inspirada en la anterior, se conoce, entre los economistas, como “la parábola de la copa de champagne”. El estudio volvió a repetirse treinta años después (en 1997), y la desigualdad, en vez de disminuir, había aumentado. Esto falsea la llamada “teoria del escurre” o de “filtración descendente” (tomada de la imagen de una fuente con tres bandejas superpuestas según su tamaño, de menor a mayor, de arriba a abajo. Esta “teoría” supondría que, si los de más arriba poseen mayor riqueza, como en la fuente, la riqueza automáticamente hará un “escurre” hacia las bandejas inferiores. La realidad es justamente lo contrario: la bandeja superior, en lugar de “escurrir” riqueza, se agranda más y más.
III “LA HISTORIA DE LAS COSAS”
Se trata del célebre video, producido por Annie Leonard en 2010.1 La autora explica, en forma sencilla y pedagógica (con dibujos en el pizarrón), cómo el sistema capitalista actual es un proceso lineal que nos está llevando al fin de la vida humana, como podemos verlo analizando los cinco factores de la producción de bienes (extracción – producción – distribución – consumo- sobrantes):
A) Extracción- Sin reciclar, ya se ha devastado un tercio de la creación. Cuando el país extractor ve que en su país se agotan los recursos, va a otro más pobre y continúa allá su proceso destructor.
B) Producción- Para que la materia prima se convierta en bienes de consumo, se requieren -además de dichos recursos-, energía (petróleo) y fuerza de trabajo barata. Muchos de estos obreros son emigrados de países que agotaron sus propios recursos; el salario es sumamente bajo y extenuante, p.ej., en las maquilas, donde para no alterar la banda en la cadena de embalaje fordista, se les prohíbe el descanso o atender sus necesidades fisiológicas, o están expuestos veces manipular materia tóxica durante toda la jornada (por cierto, esas mismas toxinas químicas pasan a los productos para ser consumidos). Una vez terminado el producto, sus “desechos” (en realidad “sobrantes”) se arrojan a la atmósfera, a los mares o a los ríos.
C) Distribución- El comercio exige que la venta de los productos se realice lo más rápido posible. A veces se encuentran bienes a precios más bajos de su costo real (es decir, explotando recursos y mano de obra de países más pobres).
D) Consumo- La publicidad y la producción ahora tienden a fomentar la “obsolescencia” Esta podría ser de dos clases:
a) obsolescencia planificada, cuando se fabrican bienes que no sean muy durables (a veces, las computadoras, sólo le cambian la forma de pequeño chip, que ya no se encuentra en el modelo anterior; los celulares ahora revierten los adelantos, para disminuir su duración);
b) Obsolescencia inducida. La publicidad magnifica la importancia de la “moda” y hace aparecer anticuados y ridículos los modelos anteriores. Así, compramos ropa para cada estación (a diferencia de antes, cuando el vestido de la abuela lo heredaba la nieta, con bordados confeccionados para apoyar la personalidad de la abuela). Al comprar p.ej. un IPhon de último modelo, uno se alegra; pero esa alegría no dura mucho, pues pronto sale otro modelo nuevo, y uno queda frustrado. Por eso, el índice de infelicidad es mayor en los países ricos consumistas.
E) Descarte- Los productos comprados son de corta duración, por lo que, al poco tiempo, se descartan. De una u otra manera, todos contaminamos. Tomamos de la naturaleza lo que necesitamos y quedan sobrantes, que eliminamos como “basura”. En los tiempos antiguos, la naturaleza se encargaba de reciclar los “desechos”: Pero con la industrialización la producción en serie y el consumismo, el proceso se volvió incontrolable.
IV MODELO TECNOCIENÍFICO DE DESARROLLO (“Laudato Si”: Papa Francisco, n. 106)
Otro elemento a tomar en cuenta para la explicación del futuro distópico lo proporciona la ciencia. Pero hay que discernir entre los científicos, pues muchos opinan que, justamente, el “Modelo Tecno-científico del Desarrollo” preevalente, más que solución, es parte del problema. Quien con más claridad lo expone, es nada menos que el Papa Francisco (Jorge Bergoglio), en su encíclica “Laudato Si’: Sobre el Cuidado de la Casa Común” (14-V-2015).
Para el Papa, el problema fundamental que tiene este modelo de desarrollo es que, junto a él, la tecnología ha asumido un paradigma homogéneo y unidimensional en el que subyace un sujeto que, en el proceso lógico racional, progresivamente ha ido abarcando el objeto que se halla fuera de él. Este sujeto se despliega estableciendo el método científico en base a la experimentación, que ya en sí misma es una técnica de posesión. Es como si lo informe estuviese plenamente disponible para su delimitación. Esto, de alguna manera, siempre ha acontecido; pero durante mucho tiempo se plegaba a las posibilidades que las mismas cosas ofrecían (era como si las cosas mismas ofreciesen lo que tenían para ser aprovechado); en cambio ahora, lo que importa es extraer todo lo posible de ellas, ignorando u olvidando la realidad circundante. De ahí se pasa a la idea de un crecimiento infinito e ilimitado, y se difunde la mentira de que el Planeta cuenta con una infinidad de recursos, y que, por tanto, podemos estrujarlo hasta el límite, e incluso más allá del límite, confiando que este maltrato puede ser regenerado después.
El efecto de este paradigma, es que no sólo degradan el ambiente, sino que los bienes industriales que produce no son neutros, sino que condicionan la vida de las personas y de la sociedad, crean un entramado que condicionan y orientan las posibilidades sociales de los grupos de intereses y de poder. No puede pensarse que se pueda cambiar de paradigma con estos “adelantos”, y utilizar estas técnicas como meros “instrumentos” neutrales, pues ahora ya se han vuelto tan dominantes que nos son imprescindibles. También ejercen su dominio en los campos de la economía y la política: se asume todo este desarrollo en función del rédito, sin importar los daños que impliquen para el ser humano. Se busca maximizar el beneficio y que sus propietarios se enriquezcan inmoderadamente; mientras, al mismo tiempo, crece un “subdesarrollo derrochador y consumista.”
- La OXFAM
Esta importante Organización No Gubernamental mundial, hizo las siguientes denuncias en el Foro Económico Mundial (FEM) (Davos, enero 2019):
- 26 empresarios acumulan más riqueza que la mitad más pobre del mundo (3,600 millones)
- El 1% de la población (77 millones) concentra el 99% de la riqueza mundial;
- mientras que el 99,9% de la población posee el 19% de la riqueza-
- El 0.1% de la población tiene el 32% de la riqueza.
- El 0.01% de la población, el 19% de la riqueza
- El 0.001% de la población, el 30% de la riqueza (vid. gráfica más abajo).
En el mismo FEM de Davos, OXFAM constató:
- De 2018 a 2019, los grandes multimillonarios en el mundo bajaron, de 43 a 26.
- Estos multimillonarios son ahora más ricos que nunca. Su riqueza se incrementó ese año en 900,000 mdd (2,500 mdd diarios)
- Este grupúsculo posee la misma riqueza que 3,800 millones de personas (la mitad más pobre de la humanidad). El 1% de la fortuna de Amazon (Jeff Benzos) equivale al presupuesto sanitario de Etiopía (112,000 mdd.)
LA POBREZA TAMBIÉN AUMENTA
La economía de los pobres, de 2018 a 2,019, disminuyó 11% (3,400 millones de personas ganan menos de $dls 5.50/día)
- La ONU constata que hay en el mundo 2,200 millones de pobres, entre los cuales, 850 millones en pobreza alimentaria grave.
- 2,800 millones de personas sobreviven con menos de dos dólares diarios.
- La UE subsidia cada vaca con 2,2 dls diarios