Clase 03. Origen de la religión I

La clase pasada tomamos, de manera provisional, una definición meramente descriptiva, suficiente para inicial el curso. Pero quedó pendiente la búsqueda necesaria sobre la esencia de la religión. A este propósito vamos a recurrir a Emile Durkheim, padre de la sociología moderna. Él parte de dos formas de proceder, ya vistas, para buscar una “definición”:

Definición deductiva de la RELIGIÓN: parte de la religión que tienen los investigadores, o al menos, la que más conocen (en nuestro medio, el cristianismo). Pero esto, dice el autor, se presta a mucho subjetivismo, y lo más probable que en una definición por este método descarte algunas religiones. (si no coinciden con nuestra religión, tanto peor para ellas)
Definición inductiva: es el método preferible, e implica la forma comparativa (las “religiones comparadas” de Mircea Eliade). Pero esto sería sumamente difícil, pues para hacerlo, deberíamos estudiar a TODAS las religiones, no sólo las que hay actualmente. Sino también las que ha habido y ya no existen. Lo cual, por supuesto, excedería nuestras posibilidades. Entonces, por lo menos, podríamos contentarnos por el conocimiento de las más significativas, aquellas que contengan los elementos esenciales, los más comunes, los más profundos, los fundamentales. Es lo que se han propuesto algunos investigadores, agrupados en torno a dos posturas opuestas:

  • Max Weber se reduce a las cinco más evolucionadas -catolicismo, protestantismo, judaísmo, islam y budismo. Es un método que ya Marx aconsejaba: “La clave para conocer la anatomía del mono es la anatomía del hombre”. Conociendo lo más evolucionado se comprendería mejor lo menos evolucionado, pues en aquella está más desarrollado.
  • Durkheim, al contrario, privilegia las menos evolucionadas: “las formas elementales de la vida religiosa” . Su método podría suscitar algunas dudas: ¿Por qué, para conocer la esencia de la religión, sería más conveniente analizar su forma más arcaica? ¿No sería esto rebajar las formas más altas de pensamiento, las elaboradas por las religiones más elevadas? El autor responde a esto:
    • No hay religiones “falsas”. Ninguna religión puede basarse en el error. Aunque las razones de sus fieles sean erróneas, las causas profundas son verdaderas, pues responden a funciones básicas en todos los grupos humanos
    • Las religiones “superiores” desempeñan el mismo papel que las “inferiores”; responden a las mismas necesidades y dependen de las mismas causas.
    • Por razones de método hay que preferir las religiones más primitivas:
      • Así se sigue mejor la evolución histórica, pues cualquier cadena evolutiva, el primer anillo desempeña un papel determinante.
      • En las religiones primitivas los hechos son más simples; las relaciones entre hechos, son más transparentes, hay menos interpretaciones deformantes.
      • En las religiones complejas hay más variedad de elementos, por lo que resulta más difícil separar lo secundario de lo esencial.

Así pues, con todo lo que se está argumentando, el conocimiento de la esencia de la religión nos v a llevar a la cuestión del origen de la religión. Durkheim propone tres hipótesis posibles, y nosotros proponemos una cuarta.

ANIMISMO

Esta teoría, propuesta principalmente por Taylor y Spencer, parte de que el primer elemento que aparece fue la existencia de seres espirituales (divinidades, almas, espíritus, genios demonios, hadas, etc.). Para fundamentar esta teoría habría que demostrar lo siguiente:

  • Que la creencia en las ánimas fue una creencia original, sin influencia de otra creencia anterior.
  • Cómo las almas llegaron a ser objeto de culto
  • Que el culto a la naturaleza tan extendido se derivó de esta creencia.

Los investigadores animistas imaginan que los primitivos humanos llegaron a la creencia en el alma se gestó por el espectáculo de la doble vida -sueño/vigilia-. objetivaron las representaciones oníricas (sus sueños), creyendo que efectivamente, en la noche, la persona viajaría a otro lugar lejano. Pero pronto esta creencia pronto quedaría descartada (la mujer certifica que en la noche estuvo roncando). Cuando el soñador comenta con un vecino su experiencia compartida en el sueño (una fiesta con seductoras mujeres y embriaguez), el otro lo refuta (viajo a su terreno y paso la noche arando, muy liviano y sin cansarse). A veces se sueña en recuerdos del pasado, o se viaja al “lugar de los muertos” o habla con difuntos, etc… Entonces se corrige la interpretación: supuestamente, cada persona tendría un “doble”, y uno de sus componentes -el alma- es el que viaja durante el sueño, mientras el otro -el cuerpo- se quedaría acostado. Por cierto, el alma tendría los mismos rasgos que el durmiente, sale por su nariz o por la boca. Este “doble” sería etéreo, maleable, viajaría rápidamente. Esta creencia se corroboraría por experiencias semejantes a los sueños (éxtasis, catalepsia, plantas alucinógenas).

El alma no es “espíritu”, propiamente dicho, pues está vinculada al cuerpo y condicionada por él; pero en al momento de la muerte (pensada como un sueño prolongado), el alma regresaría de su viaje y descubre que su cuerpo-sostén está muerto; habría entre ambos una separación sin límite y por tanto, no puede entrar en él. Quedaría vagando, convertida en “espíritu”. Con el tiempo, habría en el espacio una población grande de ánimas similares, con sentimientos y pasiones, amores y odios similares a cuando estaba en la vigilia, y podían mezclarse entre los vivos para ayudarlos o para perjudicarlos. A estos espíritus se les atribuyen todos los acontecimientos extraordinarios (enfermedades, infortunios, inspiraciones, etc.). Habría, pues, que conciliarlos de alguna manera y ganar su benevolencia. Así comenzaron a ofrecerles ruegos, sacrificios y posteriormente, ritos mortuorios (los primeros rituales), para terminar, convirtiéndolos en divinidades.

Entonces se presta atención a daños no atribuibles a las ánimas, sino a fuerzas de la naturaleza (ciclones, lluvia, plagas, germinación de las plantas, etc). Por un mecanismo semejante a lo que notamos en los niños, se tiende a pensar los objetos de la naturaleza a modo humano (árbol, rayo, sol, piedra). Aquellos humanos se dieron cuenta de que dependen más de estos fenómenos que de los efectos de las “ánimas”.

Lo que queda por demostrar es cómo, a partir de la creencia en los espíritus, se llegaría el culto a los antepasados y a una Religión de la Naturaleza. Para que un “doble” de la persona se convirtiera en objeto de culto, habría que dejar de ser una simple réplica del individuo y convertirse en un ser sagrado. Esto tendría que hacerse mediante el suceso de la muerte. Pero la muerte en sí misma sólo añade mayor libertad de movimiento al “espíritu” (no estaría condicionada al despertar del cuerpo). Más bien podría pensarse que el alma también fuese afectada por la muerte del cuerpo: el alma se enferma, envejece. Hay un abismo entre lo sagrado y lo profano que la muerte no basta para cruzarlo. El alma y el cuerpo son de la misma naturaleza. Lo sagrado implica temor y majestad (“mysterium tremendum”), y el alma no está investida de este carácter. Por otra parte, si el animismo fuese la forma más original de religión, el culto a los espíritus debiera ser el rito más antiguo; pero no fue así. El culto a los antepasados se observa en China, Egipto, Grecia, Roma, pero no en las religiones primitivas australianas que Durkheim investigó. El “culto” no es sinónimo de “rito”. El culto requiere actos repetitivos; mientras que los ritos funerarios sólo se dan después de la muerte. Además, en los espíritus de los fenómenos de la naturaleza son concebidos antropomórficamente (con rasgos humanos; pero esto no se observa entre los pueblos originarios, que más bien los conciben zoomórficamente.

NATURALISMO

(Max Müller, Adalbert Kuhn, Schwartz, Stendhal)

Los animistas fueron etnógrafos o antropólogos; estudiaron las religiones primitivas, más “groseras”; convivieron con ellos, realizaron su observación participante. En cambio, los naturalistas fueron lingüistas; nunca salieron de sus bibliotecas. Estudiaron las religiones de las grandes civilizaciones antiguas. Los hermanos Grimm (los autores de sus famosos cuentos de hadas) ya habían estudiado las mitologías, especialmente las los pueblos indoeuropeos (abarcaron una vasta extensión, desde la India hasta España), encontrando en las diversas religiones de estos pueblos, similitudes y los mismos personajes míticos, que curiosamente, cumplían las mismas funciones. Esto indicaría una comunidad de origen, y una religión primitiva desaparecida, de la cual se habrían derivado las demás. El vestigio más antiguo son los libros Los Vedas (de los que entonces se exageraba su antigüedad), los cuales utilizan la filología para rastrear una lengua anterior a la germánica. Los autores principales fueron Max Müller (1856: Oxford Essay) y Adalbert Kuhn (1859: “Origen del fuego y de la bebida divina); pero hay que reconocer, además, a Schwartz, Stenhal y Michel Brèal (francés). Los Vedas están escritos en “sánscrito”, lengua muerta que ellos se encargaron de estudiarla y comprenderla. Se fijaron en las etimologías de dicha lengua, que trataron de rehacer. A diferencia del animismo, para el que la religión, en su origen, no expresaría ninguna realidad experimental, para Müller, la religión estaba basada en una experiencia sensible fundada en la realidad (“Nihil est in intellectu quod prius non erit in sensu”). En aquella supuesta religión primitiva, ya desaparecida, los nombres antiguos asignados a los dioses habrían sido originalmente nombres comunes de fenómenos naturales, y basándose en etimologías, recompusieron un panteón original de todos los dioses de los pueblos que descienden de los indoeuropeos. Argumentan los naturalistas que las fuerzas naturales fueron las primeras en ser divinizadas. Los espectáculos de la naturaleza cumplen todas las condiciones para despertar la idea religiosa: nada parece menos “natural” que la Naturaleza. Suscitan sorpresa, temor, maravilla; tienen cualidades de inmensidad, infinitud… por lo menos, hasta que descubrieron que tenían un carácter constante y por lo mismo, se trataba de seres “naturales” (sujetos a sus leyes). Intrigados por estas fuerzas, ya no las representaron en forma abstracta, sino como agentes personales. Esto se operó por medio del lenguaje: pensar es construir ideas, y esto requiere de palabras. Sus vestigios se ven en las raíces de lenguas indoeuropeas. Pero el lenguaje tiende a deformarse, y esto llevó a representaciones religiosas.
• El Dios del Fuego se habría derivado del fuego mismo (sin importar si el origen haya sido el rayo o la fricción), el cual cumple las funciones culturales de ser al mismo tiempo destructor y protector. Puede observarse de las etimologías de lenguas derivadas del sánscrito:

Agni = sanscrito
Ugni= lituano
Ogny= eslavo
Ignis = latino

• El Dios del Cielo: el cielo diurno, brillante, el día, que sería el dios principal:

Dyaus= sanscrito
Zeus= griego
Iovis= Rumano
Zio= alemán
Día, Dios = español

Tales fuerzas no expresan cosas particulares (individuos), sino tipos generales. Representan los temas más abstractas y generales del pensamiento. Además, antes que “sustantivos”, son tipos de acciones; antes que de objetos. son maneras de actuar (golpear, subir, frotar). Así, el “rayo”, es algo que cae y se hunde en el suelo; el “viento”, algo que gime y sopla; el “sol”, algo que arroja flechas doradas; el “río”, algo que corre.
Los fenómenos naturales son asimilados a los actos humanos. Originalmente, habrían sido algo como metáfora, y luego pasaron a significar algo literal. Así como en nuestras lenguas actuales, el artículo otorga un género a las cosas, de acuerdo al rol que cumplan (el sol masculino, la luna, femenino, por los ciclos de menstruación. Igual la escoba o el martillo, según el rol de género asignado). Fue así que primero se forjaron palabras; de ellas, surgieron personalidades, y de las personalidades, reflexionadas, surgieron los enigmas (mitos). Una nota curiosa, el “Cielo”, en sanscrito recibe veinte nombres. La mitología forma con ellos familias y genealogías.

Crítica de Durkheim

  • A Durkheim le parece que los postulados lingüísticos de estos investigadores son discutibles. Quizás frutos tardíos o préstamos culturales de otras religiones (v.gr., el culto al sol).
  • Además, las raíces etimológicas no se dieron en estado aislado. Por lo mismo, no se puede, desde ellas, reconstruir toda la lengua primitiva europea.
  • Aunque es verdad que los primitivos se interesaron por conocer el mundo, su finalidad fue poder utilizarlo, no para convertirlo en religión. La regularidad monótona de los astros o estaciones no suscita admiración; los milagros son excepcionales.
  • Para ellos, las fuerzas cósmicas no se consideran superiores a los objetos. Por lo tanto, realmente los fenómenos cósmicos no aptos para una interpretación religiosa.
  • • Las personificaciones de tales fenómenos son tardías, alucinatorias, metáforas sin valor objetivo.

Clase 02. ¿Qué es la religión?

Por lo general, cuando se comienza la materia de un curso, se parte de la definición del objeto de estudio (señalar los rasgos de un referente determinado). Sin embargo, la definición no es punto de partida, sino punto de llegada. Es probable que, ante la falta de elementos al alumnado le costaría aceptarla al inicio. La definición debiera ser al final, como elemento conclusivo.

Las reglas lógicas para cualquier definición, podrían ser las siguientes:

  1. Que sea breve
  2. Que lo definido no entre en la definición (Religión es el sistema que se ocupa de ideas y prácticas religiosas)
  3. Que sea más clara que lo que se define (no oscuro ni ambiguo) (Prólogo es un prolegómeno)
  4. Que no sea negativa (Dios es inefable, infinito, incognoscible, impecable, invisible)
  5. Que no sea ni demasiado amplia, ni demasiado específica (religión es la creencia de una revelación que Dios dio a algunos elegidos para ayudarnos a salvarnos después de la muerte)

Tipos de definiciones:

  • Etimológica- Atiende a los orígenes lingüísticos de la palabra (antropos- logos)
  • Lógica- Enuncia los atributos esenciales del género y especia (perro: “canis lupus domesticus”)
  • Descriptiva- Enumera los elementos del fenómeno (“un animal que tiene cuatro patas y cola, que es carnívoro, ladra y convive con los humanos”)
  • Deductiva- Se parte de lo que ya se conoce (perro, más pequeño que el lobo, domesticable)
  • Inductiva- Que pueda aplicarse a todas sus variantes y solo a ellas (perros: escuintle, gran danés, San Bernardo, mastín)

La definición de “religión desde las ciencias sociales, en concreto, habría de tener las siguientes características:

  • Definición teológica.- Por la“revelación”. Pero esta no sería científica.
  • Definición etimológica: “re-ligare”- “volver a unir” ¿qué, con qué? ¿Vincular una sociedad?
  • Definición lógica o esencial: se fija en el género y especie, lo cual no es fácil en este tema, pues se trata de un concepto primario, no subordinado a otro fenómeno más general.
  • Definición descriptiva.- Al antropólogo le basta calificar de “religiosos” los elementos aparentes de un fenómeno social reconocido como tal (mitos, ritos, agentes, moral).
  • Definición deductiva.- Se deduciría por su esencia; ¿pero cómo se conoce la esencia de la religión
    • Más bien, se parte de la idea que tienen los investigadores sobre “religión”, que suele coincidir a la suya o la que ya conocen (cristianismo)
    • Si alguna religión no corresponde a la definición previamente tomada, tanto peor para esa religión: queda descartada
  • Definición inductiva
    • Algo que sea común a todas las formas sociales religiosas (existentes o que hayan existido); pero esto es difícil, pues la experiencia de lo sagrado ha asumido innumerables modalidades.
    •  Algo que sea “exclusivo” de lo religioso. Pero esto es difícil, pues los límites no son siempre claros (se refleja parcialmente en fenómenos pararreligiosos)

FENÓMENOS PARARRELIGIOSOS SIMILARES: Fenómenos rituales que congregan a mucha gente, con cierta euforia colectiva y con manifestaciones reverenciales.

  • Algunos rituales cívicos de ideología fascista o dictatorial, que se rinde culto al gobernante (nazis)
  • Rituales cívicos actuales: el saludo a la bandera en las escuelas: brazo horizontal en el pecho, canto de un himno nacional ininteligible, paseo de un trapo de colores (bandera)
  • Festivales masivos de rock o torneos deportivos (campeonatos internacionales)
  • “Tribus” juveniles urbanos (darketos, punk)
  • Liturgia sabatina en los antros (luces estereoscópicas, sustancias alucinógenas)

Distintos autores han intentado encontrar el elemento esencial de la religión, que permita una definición lógica más precisa. Veamos algunas:

Definición por LO SANTO (SAGRADO) (Rudolph Otto): “Lo santo: lo racional y lo irracional en la idea de Dios”, Alianza, Barcelona, 20021

Siendo lo religioso un sentimiento primario, no tendrá ningún género al que subordinarse. Tampoco es fácil su definición, pues es un sentimiento inefable; pero existe y se da en todas las religiones, y sólo en las religiones. Solemos emplear el término “santo” para referirnos a una conducta ejemplar, sin defectos, y ciertamente lo santo es tal, totalmente bueno, impecable; pero más que eso. No puede enseñarse, sino tan sólo sugerirse. Algunas lenguas tienen un término específico: el “hagios” griego, el “sanctus” o “sacer” latino, el “qadoch” hebreo. No puede comprenderse, sino sólo delimitando por oposiciones: “no es esto, ni aquello”. Es un sentimiento de absoluta dependencia; pero no equivale a esto. Algo más que “bueno”: lo “numinoso”, lo “sagrado”.

El autor inventa un neologismo: lo “numinoso” (de “numen, divinidad. Igual que luminoso, de “lumen”, o “ominoso” del latín “ominosus”: algo abominable, condenable, aborrecido, execrable, ruin, vergonzoso). Se refiere a estados espirituales de conmoción devota (como el sentimiento estético); suscita gratitud, confianza, seguridad, amor. Se relaciona con el “sentimiento de creatura” (total dependencia de Dios, polvo, ceniza). Se centra en uno mismo, por devaluación; pero se refiere a algo fuera de mí.

Se le ha nombrado “Mysterium Tremendum”. Provoca una conmoción religiosa, una violencia conturbadora, que a veces parece un suave flujo; un sentimiento sosegado, devoción absorta; pero otras veces estalla de súbito entre embates y convulsiones. Unas veces, el arrobo o éxtasis; pero otras, el horror, formas feroces, demoníacas, causa “tremor” (pavor, algo siniestro, que aterroriza). Unas veces se define por lo negativo (lo que no es), y otras, por algo positivo: el “mysterium” (secreto, oculto). Se manifiesta sólo en sentimientos: lo “tremendo” (“tremor”, temblor) ante lo santo o demoníaco; pavor religioso: temor religioso; “santificar” una cosa. El “temor de Dios” (don del Espíritu); inaccesibilidad absoluta; la Soberana Majestad, Excelso. Una especie de espanto que no lo provoca nada de lo creado. El griego “Sabaoth”; el inglés “awe”. Lutero decía que “el hombre “natural” no puede temer a Dios”, no puede estremecerse ante fantasmas (que luego evoluciona en numen): (cuentos de duendes, que “ponen la carne de gallina”, hiela la espalda, se paran los pelos de punta). Los dioses conservan algo de ese pavor pánico, temor místico, la cólera de Dios. Desencadena la fuerza oscura de la naturaleza, como una electricidad acumulada; una pasión arbitraria. Se suscita a partir del “sentimiento de creatura” (“soy polvo y ceniza”).

Definición por “Otro Mundo” (Max Weber)

Se da cuando aparece el pensamiento dicotómico -“este mundo” / “otro mundo”-. Esta construcción mental da origen a la “soteriología” (la Salvación). Supone que debe haber cierto balance entre la existencia física del actor y su relación con el “otro mundo”, el cual puede entenderse:

  • Como la parte respecto al Todo: esta vida se entendería como una manchita en un Cosmos, entendido como amorfo, o como altamente estructurado; la realidad como algo total, holística.
  • Como un reflejo imperfecto de otra realidad parecida; pero más espiritualizada y verdadera (como en un espejo)
  • Emanacionista- Como la Idea hegeliana
  • Contingente-  Esta vida es precursora de otra más elevada; es como un “Valle de Lágrimas”, en la que se experimentan pruebas y será juzgada y castigada, sea en el Juicio Final, sea en intervalos (reencarnaciones)

Pero esta dicotomía no existe en muchas religiones. Aparece en el neolítico, con la llegada de las civilizaciones y la división de clases sociales.

Implicaciones (en cosmológía, escatología -postrimerías- y ética)

  • Para el “Otro Mundo” se requiere cierto comportamiento moral.
  • Pero esto no se da en algunas religiones siempre. Un ejemplo fue la herejía antinómica (“anti= contra; “nomos” “ley”), de Johannes Agricola (1537), en La Reforma, que defendía que la fe lo llenaba todo y que era lo único necesario, y que -como la ley de Moisés- era inútil para la salvación. Sería indiferente que un creyente pecase o no, pues no será juzgado por su pecado.
  • Idea de un Dios “ocioso”, lejano, a quien no le importa la conducta humana

Definición por lo “sobrenatural” (Durkheim lo cuestiona)

Para definir la “religión” -según Emile Durkheim- hay que comenzar por indagar ciertos signos exteriores que persistan en todos los fenómenos considerados como “religiosos”, y nota que si bien, muchas de las definiciones de “religión” parten de una contraposición dicotómica, “este mundo/Otro mundo”, parece más general el recurso a lo “sobrenatural”, según la tradicional dicotomía griega entre cuerpo y alma (otras culturas tienen un pensamiento más unitario). En este caso, la oposición se daría entre “lo natural” / lo “sobrenatural”, como si fueran dos pisos superpuestos. Con esto se supondría abarcar no sólo los fenómenos de la naturaleza y sus leyes, sino otros fenómenos que escapan de ella. Pero lo “sobre-natural” supondría un “orden natural de las cosas” (algo racional, sujeto a leyes), que no se plantearía antes de la modernidad. Los primitivos reconocen que un orden de sucesión puede ser alterado por causas extraordinarias (v. gr, un eclipse). Además. Se supone que el objeto propio de la religión no es explicar lo extraordinario, sino lo cotidiano, lo constante y regular.

Definición por el “Misterio” (Max Müller, Spencer)

Para estos autores, el objeto de la Religión sería colocarse ante lo Incognoscible, Inexpresable, Incomprensible…. La omnipresencia de algo que suscita miedo, que requiere explicación, que supera la inteligencia.

Pero esto -objeta Durkheim- aparece tardíamente en la historia de las religiones. Para los primitivos, tales realidades no eran extrañas, eran algo simple, lo cotidiano, lo obvio (v.gr., que una danza desencadene la lluvia, sería algo natural; acaso habría algunos, los especialistas, que sabrían hacerlo mejor; pero nada del otro mundo). Para los primitivos, tampoco existe lo “sobrenatural”, ni tampoco lo “natural”. Son simplemente fuerzas naturales, (no “leyes”), que empezaron siendo religiosas. La religión no tiene como objeto explicar lo extraordinario, sino más bien lo cotidiano, lo constante, lo regular.

Definición por lo “Sacro/Profano”

Para Mircea  Eliade y Durkheim, “Religión es un sistema unificado de creencias y prácticas relativas a las cosas sagradas (separadas y prohibidas) que unen en una sola comunidad (Iglesia) a todos los que se unen a ellas”

Esta dicotomía “Sagrado/Profano” sería la distinción más antigua. No existe otra separación en dos clases irreductibles más profundamente diferenciada que esta (ni Bien/Mal; salud/enfermedad…).

  • Lo sacro no se refiere tanto a los contenidos (parecen poco claros), sino que afecta a “actantes”, personas, ritos, palabras y cosas.
  • Se puede pasar de un orden a otro, mediante cierta metamorfosis (ritos de iniciación, profesión religiosa en que se muere al mundo).
  • Son las de mayor dignidad y poder; aunque a veces nos incomodan, como los amuletos; se puede castigar a una deidad (poner a San Antonio de cabeza)

Definición por la DIVINIDAD

“Religión es la determinación de la vida humana por el sentimiento de un vínculo que une al espíritu humano con el espíritu misterioso cuyo dominio sobre el mundo y sobre sí mismo reconoce y con el cual desea ser-uno con ella” (Réville).

  • Si se entiende por “Divinidad” algo preciso, se dejarán fuera muchos hechos religiosos que realizan otros actantes (almas de muertos, espíritus, genios, demonios, etc.)
  • Pero la idea de dios no ha existido siempre ni es universal:
    • El brahamanismo es ateo (sólo se reconoce al “Uno” impersonal). Da<n una explicación atea del universo.
    • El budismo es una moral sin dios. Buda sólo fue un gurú que llegó al nivel espiritual más elevado. Sólo se consideran sagradas Las Cuatro Verdades: (1) el dolor se deriva del mero transcurrir de las cosas; (2) El deseo es lo que causa el dolor (3)La supresión del deseo es lo que suprime el dolor (4) etapas para conseguirlo (meditación, sabiduría  plena posesión de la doctrina, Nirvana)
    • El Jainismo indio es ateo, Según él, no hay creación, pues el mundo es eterno.
  • Hay ritos independientes de la idea de Dios (En el libro del Levítico hebreo. Encontramos ritos sin Dios, como aislar a parturientas, prescripciones alimentarias, interdicciones; los sacrificios Vedas influyen en los astros; las prescripciones alimentarias)
  • Los dioses a veces no se consideran muy superiores: se les castiga (poner a San Antonio de cabeza, azotar una imagen)

Definición descriptiva:

Pareciera que las ciencias sociales no pueden hablar directamente de la Religión, sino sólo indirectamente (los fenómenos susceptibles del análisis empírico. La verdadera y última realidad de la religión es indefinible; queda fuera de toda comprensión racional. Esta ciencia sólo puede hablar de sus efectos o de experiencias personales. Es como ver un vitral de una catedral gótica desde fuera.

Si pensamos que lo religioso pertenece al ámbito de lo sagrado, podríamos enlistar todo aquello susceptible de ser con-sagrado:

  1. Actantes: gnomos, genios, dioses, demonios… pero también puede ser una piedra, un árbol, una fuente, una palabra… cualquier cosa.
  2. Ritos: palabras o fórmulas que solo pueden ser pronunciadas por personas consagradas. También actividades, sacrificios y ceremonias
  3. Personas y cosas: que se distinguen de lo profano, pues son superiores en dignidad y poder (para el avaro, su dios es el dinero; para el esclavo, sería su amo). Algunas cosas sagradas son menos intimidantes, como los amuletos, pues las personas no se sienten incómodos con ellas.

Estructura de la religión.

Nadel, observando a los Nupe, encuentra las principales competencias de la religión:

  • Competencia para promover ciertos complementos de la visión del mundo [mitos]
  • Competencia para anunciar y mantener valores morales [moral]
  • Competencia para mantener unidas a las sociedades y a sus estructuras [ritos]
  • Competencia para dar a los individuos experiencias y estímulos específicos [éxtasis]
  • En esta enumeración encontramos que Nadel emplea la palabra “competencia”, y no “funciones”, pues no indica que toda religión necesariamente lo hagan, sino que sólo es capaz de hacerlo.
  • Las tres primeras competencias se refieren al nexo entre la religión y otras esferas autónomas de la sociedad (el entendimiento del universo, la moralidad y el mantenimiento de la sociedad dada, como enfatiza el funcionalismo. Es decir, tales capacidades no las realiza sólo la religión. También las pueden realizar otras instituciones, como la ciencia, los actos cívicos, la filosofía ética. Acaso sea competencia de la religión las cuestiones últimas, imposibles de contestar (la creación, el significado de la vida, el destino).
  • Sin embargo, cuando otras epistemes -la ciencia, la política, la ética filosofía- se encargan de estas “competencias”, lo hacen de otra forma que la religión
  • La cuarta “competencia” -la que es específicamente religiosa- se refiere al significado emocional síquico subjetivo de la experiencia religiosa de la persona, no pertenece a las colectividades, sino al actor religioso. Pero no parece que sea muy común, e incluso quienes la experimentan la consideran inexpresable. Por eso se considera un elemento prescindible a la hora de pensar en una definición. W James piensa que lo específico de la religión es cierta emoción.

Aprovechando los elementos de Nadel, pasamos a ver los elementos que tradicionalmente se han visto constitutivos de todas las religiones:

  • Creencias. Muchos antropólogos, en su ansiedad por demostrar la interrelación entre las creencias con la estructura de la sociedad, exageran la unidad de tales sistemas de creencias; pero un buen etnólogo percibe que frecuentemente, tal sistematización se da sólo en informantes cualificados. La tradición ritual esotérica o teológica suele distribuirse de modo diferencial en una sociedad. Las creencias de tipo escatológicas existen en casi todos los creyentes de cualquier religión; pero cuestiones más teológicas se encuentran sólo en un pequeño grupo de especialistas (que suelen ser los informantes) y la mayoría los tienen de forma caótica. Por tanto, una sistematización exagerada de las creencias sólo la consideran primordial los análisis académicos.
  • Ritos: Lo ritual puede conectarse con una teología o cosmología; dependen de alguna teoría más amplia del mundo, de los agentes, del hombre; pero las creencias éticas, cosmológicas y escatológicas están normalmente incorporadas al comportamiento, no se hallan en fórmulas abstractas. Además, estos elementos no suelen revestir mayor importancia, sino sólo son latentes.

La acción ritual es distinguible de la acción “mundana”. En el hombre de culturas primitivas, las metas “empíricas” (siembra, defecación, beber cerveza, el trabajo) se alcanzan mediante acciones llamadas por nosotros “rituales”. También nosotros, aún científicos, tenemos otras motivaciones no racionales, a las que damos otros significados (la bata blanca del médico se debe a algo más que por higiene; también la esoteria de lenguaje médico); sólo que en los pueblos “primitivos” el campo científico es menor e importa más lo extratécnico (magia).

  • Ética. La religión es siempre potencialmente innovadora, y como tal, potencialmente perniciosa para los intereses creados. No es esencialmente ni conservadora ni revolucionaria. Puede introyectársele cualquier contenido sociopolítico. Cuando los movimientos religiosos son disidentes o revolucionarios, su potencial de innovación puede limitarse mediante poderes compensatorios (herejes quemados); aunque así se se crean mártires.
  • Mística.- Término infortunado, por las connotaciones europeas o asiáticas (gnosis, éxtasis); pero parece existir más frecuente de lo que se piensa.
  • Agentes- En todas las religionesactúan agentes específicos, reconocidos por el conjunto de fieles: los sacerdotes, para el culto oficial; el “rey” o autoridad, a quiencon frecuencia se le reconocen roles religiosos; los profetas, que desinstitucionalizan y se oponen a los sacerdotes o al rey en nombre de valores fundamentales revelados, y los magos o chamanes (muchas veces los sacerdotes de las antiguas religiones vencidas y dominadas), que actúan con prácticas mágicas más que religiosas propiamente dichas.

Para Durkheim, la religión es un todo, y como tal, se define por sus partes. Estas partes serán los fenómenos elementales de la religión: un sistema formado de mitos (dogmas, creencias) y ritos. Los ritosno se distinguen de las prácticas morales más que por su objeto: el objeto del rito se expresa en la creencia. Dichas creencias religiosas son representaciones que expresan la naturaleza de las cosas sagradas y las relaciones de unas con otras. Los ritos son reglas de conducta que prescriben cómo el hombre debe comportarse con las cosas sagradas. Pueden formar un sistema, relaciones de coordinación y subordinación, y forman religiones. Hay fenómenos religiosos que no pertenecen a ninguna religión propiamente tal, sino que son parte del “folklore”; muchas veces son supervivencias de religiones desaparecidas (en el cristianismo, algunas fiestas, como el carnaval, el árbol de mayo, el decir “salud” al estornudar, etc.).

Ya que el problema de definición de la religión requiere de clarificar otros elementos, más propios de la filosofía de la religión, comenzamos provisionalmente por la definición descriptiva, por sus elementos constitutivo, suficiente para nuestros propósitos del curso.

9. SIGLO XIX. GÉNESIS DEL ESTADO LIBERAL

Este período es difícil de entender. A primera vista, nos parece una simple serie de asonadas y golpes militares y sucesiones de Gobiernos (en 26 años hubo 21 presidentes, en 43 ocasiones, Santa Anna fue 11 veces presidente). La única forma de entenderlo es desde la emergencia del nuevo modo de producción capitalista (MPC) y su Estado liberal. La construcción de este Estado será oponerse al Modo de Producción Feudal hegemónico, sostenido por la Iglesia (acumulación de tierras).

Cuando la Nueva España se independizó de la Metrópoli, dado el centralismo de los Borbones, quedó un vacío de poder. Además, faltaban estructuras autónomas y no había dinero. Entonces, los sectores más identificados con el virreinato (el Consulado de Comerciantes de Veracruz, orientado al consumo interno; la aristocracia criolla, en especial los terratenientes del centro, el ejército pretoriano, y los peninsulares que habían optado por quedarse antes de ser expulsados a causa de la revolución del P Arenas),[1] fueron aglutinándose en torno a la institución entonces la más sólida: la Iglesia Católica.  

El nuevo sujeto liberal tuvo como aliados a los protestantes y al Gobierno norteamericano de Lincoln. El norte del país estaba muy despoblado e inseguro; pero los posibles colonos estadunidenses, a quienes se les ofrecieron tierras, condicionaban la colonización y modernización del Norte, a la libertad religiosa.

Las corporaciones

En aquel entonces, los liberales buscaban situar en el lugar que le corresponde a un Estado moderno y subordinar a las poderosas instituciones heredadas de la Colonia. Su modelo era el régimen republicano, según de la Constitución de Cádiz de 1812; y precisando, además, como república federal, según la de 1824. Ante esto, la Iglesia y todas las fuerzas identificadas con la Colonia (especialmente las “corporaciones”: Iglesia, haciendas, gremios artesanales, cofradías, Comunidad indígena con sus ejidos y tierras comunales, etc.) trataron de resistir. Se oponían al capitalismo y a la modernización.

En las corporaciones, el “bien común” prevalecía sobre el individual. El individuo quedaba totalmente negado. Ante esto, el liberalismo resalta los derechos del individuo y la propiedad privada. Los campesinos se sentían amenazados por el régimen liberal de repartición de tierras. Veían cómo los latifundistas pretendían la acumulación de riqueza, mediante la apropiación de tierras laborales, por lo que hubo protestas y revoluciones. Además, se sentían agobiados por la Iglesia y sus excesos en cobros por servicios religiosos (diezmos, obvenciones, mercantilización de servicios.), con lo que estos adquirían un carácter comercial (Juárez, en Candelaria, luchó legalmente contra el cura, por tal motivo). Los conservadores difundieron la imagen de que la lucha era contra la religión. Ya aparece embrión de cierto socialismo tipo Fourier (Plan de Chalco 1868): volver a lo comunitario; pero sin opresión al individuo: contra la apropiación de las tierras comunales, explotación de hacenderos, robo de tiendas de raya, esclavitud por deudas de los padres a hijos, jornadas miserables. “El socialismo -decía Fourier- es la forma más perfecta de convivencia social”.

La corporación más importante era la Iglesia (por medio de la “parroquia”, que aglutinaba a la gente). Por ello, el objetivo principal era diseñar un Estado laico, que superase el Estado Confesional colonial. Era previsible que, ante esta necesidad se gestase cierto espíritu anticlerical, no necesariamente antirreligioso (“que reine la religión; pero nunca la Iglesia y menos los curas”).

Frente a este bloque clerical-terrateniente fue irrumpiendo un nuevo sujeto, portador de otro modelo social: los liberales, que en Europa se proponían la formación de Estados Nacionales y la aplicación de la industrialización inglesa a la siderurgia. En México, este sujeto histórico estuvo compuesto por grupos reducidos pequeño-burgueses -burócratas, cuadros bajos del ejército o del clero, profesionistas, abogados, periodistas, exseminaristas- con gran habilidad para hacer alianzas y recabar adhesiones. La burguesía liberal, este sujeto histórico emergente, se propondrá la industrialización capitalista. Para ello “hay que fabricar al fabricante” y “liberar” al proletario del tutelaje corporativo. Que sólo tenga su fuerza de trabajo “libre” (no esclavo). También se proponían construir un Estado laico no confesional. Pero ante la intransigencia del clero, se generó en ellos cierto espíritu de animadversión -anticlerical, sí; más no antirreligioso- (“que reine la religión; pero nunca la Iglesia y menos los curas”)-. No sólo en este sujeto: mucha gente empobrecida estaba también protestando contra la Iglesia (extracción abusiva de diezmos, obvenciones, mercantilización de servicios y olvido pastoral, etc.).

Al bloque conservador-terrateniente, curiosamente, se aliaron las “corporaciones” (el gremio, la parroquia, la cofradía, la comunidad indígena). Hay que tener en cuenta que, en la ideología corporativista, el “bien común” prevalecía sobre el bien individual, y en cambio, el liberalismo en Francia se centraba en el individuo. Así proponía el Derecho del Hombre y del Ciudadano (individual, contra la opresión corporativa), así como la propiedad privada de la tierra, por lo que temían que se les expropiaran sus tierras comunales.

Como todo Modo de Producción, el capitalismo para consolidarse requirió de estructuras políticas e ideológicas. En Alemania, con Lutero, revistió la forma de heterodoxia; en Inglaterra, el deísmo; en Francia, la Ilustración y el galicanismo. En España e Hispanoamérica, donde la Iglesia era más fuerte, aparecieron iglesias nacionales supeditadas al Estado.

Inevitablemente, un Modo de Producción no puede transformarse en otro sin fuertes conflictos. En Francia, el modo cómo el liberalismo burgués llegó al poder fue la toma violenta de La Bastilla por parte de las masas populares. Sin embargo, este fue el único país en que el poder se tomó por asalto –durante la Revolución Francesa, rodaron guillotinadas cabezas de aristócratas y obispos–. Esta es la vía llamada “jacobina” (el club liberal que la posibilitó se reunía en la Iglesia de Santiago, “Saint Jacob”); la toma violenta del aparato del Estado; pero fuera de este caso, en todos los demás países, el capitalismo burgués pasó a ser hegemónico empleando la táctica de la “revolución pasiva” -revolución, sin revolución; pero finalmente, revolución-. Se trata de una serie de alianzas, negociaciones, avances y retrocesos; quizás confrontaciones armadas de menor importancia… y así se fue colando entre los poros del bloque feudal dominante, aprovechando sus fisuras… hasta que, finalmente, logran que el grupo hegemónico se degradase, de ser dominante y dirigente, a ser solamente dominante: la dirigencia se alcanza cuando su proyecto es aceptado por amplias capas sociales (en concreto, un Estado laico, nacional, unificado). A pesar de que italianos hayan sido los primeros en diseñar este tipo de Estado y su táctica de lograrlo, debido a la fuerza del Papado, Italia fue el último país europeo donde se impuso el capitalismo.

En México, la correlación de fuerzas era incapaz de tomar violentamente el aparato del Estado. El recuerdo de las masas de Hidalgo y Morelos (vía jacobina) les atemorizaba. Prefirieron aliarse a miembros de la vieja clase. Aplicaron (sin proponérselo) la “revolución pasiva”, táctica que se presta a oportunismos y caudillismos personalistas (Santa Anna).

El enfrentamiento comenzó en las logias masónicas mismas: yorquinos y escoceses, clubs políticos conservadores y liberales, ambos Partidos liberales (vinculados a Francia o a EEUU). Los liberales se ganaron parte de la oligarquía: terratenientes del Norte y del Bajío, orientados hacia el exterior: inversiones. Ambos Partidos fueron indiferentes hacia el pueblo al que utilizaron como carne de cañón; ambos eran liberales y masónicos, y ambos pretendían mantener el Concordato con la Santa Sede. Pero cada cual tenía un proyecto diferente de Estado:

CARACTERÍSTICAS Y DIFERENCIAS DE AMBOS PARTIDOS

LIBERALES CONSERVADORES
Sujeto emergente dominadoSujeto hegemónico dominador
Propugnan un régimen liberal republicano federalistaProponían una Monarquía constitucional o una República centralista
Se inspiran en la Constitución de Cádiz de 1812 Luchan por una nueva (1857) (libertad religiosa)Reconocen la Constitución 1824 El catolicismo como religión de Estado
Proponen un Estado laico, reduciendo el monopolio católico, expropiando bienes del cleroApoyan al alto clero. Son legitimados por este
Buscan una economía industrialUna economía en haciendas rurales
Su mayor fuerza estuvo en el Norte y SurSu mayor fuerza en el Centro y Bajío
Liberalismo estadounidense Galicanismo francésLiberalismo francés
Rito masónico YorquinoRito masónico Escoses

Momento conservador

            Ya sabemos que la Independencia de México, iniciada con ideas liberales, se consumó sobre bases insanas. Ante la debilidad de las fuerzas insurgentes, se tuvo que pactar con quienes podían aceptar la soberanía nacional de la hasta entonces “Nueva España”, a condición de no perder sus privilegios del viejo régimen, de modo que el Congreso Nacional de 1824 aceptó un régimen monárquico para la nueva nación, nombrando como emperador a Agustín de Iturbide. No tardó mucho en ser destituido, siendo el primer presidente D Guadalupe Victoria. Los peninsulares que habían decidido quedarse, temiendo la incertidumbre, desde Cuba, en 1827, reconocieron como rey de la Nueva España a Fernando VII, con el liderazgo del fraile franciscano Joaquín Arenas. Fueron derrotados por Guerrero y condenados a muerte.

En 1833 se instauró la Primera República, bajo la presidencia de D Antonio López de Santa Anna y la vicepresidencia de Valentín Gómez Farías. Fue un momento liberal, ya que el Presidente dejó hacer a Gómez Farías, retirándose a su Hacienda Manga del Clavo. El vicepresidente, cristiano connotado, decretó algunas leyes que restringían al clero y sus propiedades, lo que provocó una reacción muy violenta. En esa década, los gobiernos liberales desterraron a varios obispos. Los conservadores fueron a traer a Santa Anna, celebrando su regreso a México en 1834 con un glorioso triduo.

Desde 1830, los texanos, lidereados por los dos terratenientes más importantes, Stephen Austin y Lorenzo de Zavala, habían presentado a Gómez Farías sus inconformidades con la Gobierno de México, manifestando su intención de separarse e independizarse, siendo abiertamente alentados por el Gobierno de Estados Unidos, que quería comprar territorios mexicanos. En una Convención realizada en Washington, el 2 de marzo de 1836, los texanos declararon su independencia, basándose en que muchos colonos formaban un conglomerado distinto del resto de la nación mexicana, por su idioma y religión. En 1845 se incorporaron a los Estados Unidos.

En 1837, el bloque conservador cambió la Constitución y con ella, el régimen, convertido en República Centralista. Al año siguiente, Francia detuvo un barco cerca de Veracruz. Un panadero francés había vendido unos pasteles a la autoridad y ésta rehusó pagarlos, y con tal pretexto, los franceses bombardearon Veracruz e hicieron una guerra (la “Guerra de los Pasteles”). Esto mostró la debilidad del Gobierno. En efecto, los peninsulares que salieron del país se habían llevado consigo todo el dinero del erario.

Ante los graves problemas del momento, parecía que lo único que les preocupaba a los eclesiásticos eran sus bienes. En 1847, cuando los Estados Unidos invadieron México, los liberales trataron de defender al país como pudieron, incluso los soldados no tenían ni siquiera botas… tuvieron que pedir a la Iglesia -la Corporación que tenía más dinero- un préstamo forzado (sólo los carmelitas de Sn Luis Potosí mostraron una generosidad ejemplar). Cuando a Paredes le apremiaban recursos para enfrentar la invasión, en Puebla, unos jóvenes les organizaron un motín (el “Motín de los Polkos”, pues la polka era entonces la música que bailaban en los salones)

En 1853 vuelve Santana y ocupa la Presidencia. Fue entonces cuando nuevamente Estados Unidos declaró la guerra a México y el 13 de septiembre tomó la Capital. Asaltaron el Castillo de Chapultepec, donde entonces funcionaba una escuela para cadetes, y éstos trataron en vano de defender el edificio (los “niños héroes”). En tal situación de guerra fue cuando Estados Unidos le “compró” al Gobierno Nuevo México, California y parte de Tamaulipas (Tratado de Guadalupe), en tan sólo $15 millones de dólares. Santa Anna decretó la abolición de las leyes contra la Iglesia, y puso algunos impuestos ridículos (sobre los coches, las ventanas y los perros).

Fue en 1854, cuando Juan Álvares proclamó el “Plan de Ayutla”, destituyendo a Santana. Entonces liberales recuperaron el Congreso y proclamaron una nueva Constitución; pero todavía, al año siguiente, Santa Anna asaltó el poder, y entonces vendió a Estados Unidos La Mesilla. 

Momento liberal

Los liberales no tuvieron muchas posibilidades de triunfar hasta que, por fin, principal (la Iglesia), y cuál, el medio adecuado para enfrentarlo (“desamortización de los bienes eclesiásticos”).

Durante la Colonia, la Iglesia había recibido muchas atribuciones –el monopolio educativo, la salud, la asistencia social, registro demográfico, etc.–; varios eclesiásticos ocuparon cargos políticos (el obispo Portugal fue ministro de justicia y negocios eclesiásticos, el arzobispo Lizama Beaumont fue nombrado Virrey). La Iglesia acumuló considerable fortuna (diezmos, legados testamentarios, bienes de capellanías, cofradías, obras pías, dotes monásticas). Ella era el principal propietario, y sus tierras eran de “manos muertas”, es decir, no se trabajaban modernamente, sino que se utilizaban para préstamos cómodos. El Dr Mora calculó la fortuna eclesiástica en $180 millones, para algunos, esto equivalía a la ½ de la riqueza nacional; para Mariano Otero ¾, y para Ian Basan, serían $100 millones, 1/5 de toda la riqueza nacional.

Para desamortizar los bienes eclesiásticos, se requirió una delicada operación de bisturí: aislar al clero de sus aliados terratenientes, ofreciéndoles a estos, los bienes expropiados. El intelectual que realizó esto fue un sacerdote, el Dr. José María Luis Mora y su arma, un discurso teológico.

   “La disertación sobre los bienes eclesiásticos”

En 1831 el Congreso de Zacatecas convocó un concurso para la mejor disertación sobre el problema de los bienes eclesiásticos. El premio lo ganó un sólido intelectual, el Dr. Mora, sacerdote liberal, nacido en Chumacero, Gto., el 12 de 0ctubre de 1794.

El ganador pretende ser el fiel de la balanza. Mora se coloca entre dos adversarios, los “impíos” y los “fanáticos”, quienes se descalificaban recíprocamente, tachándose de “apátridas” y de “herejes”. Pretende ser el “fiel de la balanza”: comprueba, con sus numerosos artículos y su trabajo en la Constitución de 1824, que no es “apátrida”; y como sacerdote, doctor en teología y catedrático de San Ildefonso, que tampoco es “hereje”.

El enemigo no era la Iglesia, sino el clero, y no todos sus elementos (el bajo clero vivía pobremente), sino más bien la Jerarquía. Estos “fanáticos” Identificaban sus intereses económicos con la religión. Los “impíos”, por su parte, no luchaban contra la “superstición”, sino contra la religión, con lo que dañaban al país. (algunos reformadores -Gómez Farías o Mariano Otero- eran laicos cristianos reconocidos)

El objetivo principal del discurso: desbaratar la identidad entre religión y enriquecimiento episcopal. Para ello, toma de Gaspard Real de Curbán la distinción entre la Iglesia como “cuerpo místico” y la Iglesia como “comunidad política”.  En la primera, la Iglesia es independiente (tiene derecho a los bienes que requiera su misión); lo segundo, es obra de los gobiernos civiles (galicanismo). Su epígrafe: “Dad (‘devolved’, según traduce Crisóstomo) al Cesar lo que es del Cesar”.

Como ideólogo de la burguesía, teme que una expropiación sentase precedente para los grandes terratenientes. Por eso, aclara: “la propiedad es un derecho natural, sagrado e inviolable… en él descansa todo el orden social”.

El Vaticano, se oponía a un Concordato; pero al mismo tiempo, exigía que el Estado sustentase al clero y mantuviese sus fueros y tribunales. Presionaba, dejando diócesis vacantes. Los Gobiernos liberales reclamaban las “libertades galicanas” (derecho de nombrar obispos).

Benito Juárez

Indudablemente, Benito Juárez García fue el hombre del siglo XIX en México. Nació en San Pablo Guelatao, municipio de Ixtlán, el 21 de marzo de 1806. Hijo de padres zapotecas, quienes fallecieron cuando Benito tenía 3 años. Su abuelo y su tío se hicieron cargo de él, encomendándole el pastoreo de las ovejas. Se cuenta que, a los 13 años, estando a la orilla de la Laguna Encantada tocando la flauta, se desprendió el trozo de tierra donde se encontraba y el viento lo alejó de la orilla. No se preocupó mucho y esperó que volviera a tocar tierra firme de nuevo; pero al juntar las ovejas notó que se había extraviado por lo menos una de ellas. Temiendo una fuerte reprimenda o algún castigo, se fue de su casa a la ciudad de Oaxaca, cuando aún no hablaba castellano.

Infancia
Presidencia
La Reforma

Llegó a la casa de Don Antonio Maza, donde su hermana trabajaba de sirvienta, y después de tres semanas lo encargó a un lego terciario carmelita, Fray Antonio Salanueva, quien tenía un taller de encuadernación y algunos libros liberales pasaron por sus manos. A sus 15 años se consumaba la Independencia y Morelos se encontraba en Oaxaca, Frente al taller estaba la Iglesia de los padres Carmelitas, los cuales apoyaban a los Insurgentes; mientras que el obispo de Oaxaca, Mons Bergoza Bastallón, había organizado un destacamento militar con los seminaristas, llamado “el batallón de la mermelada” (por su vestimenta).

Su tutor, además del trabajo, le enseñó el castellano, y viendo sus cualidades, lo encaminó al Seminario diocesano, que era la mejor institución para la formación profesional. Allí se aplicó a estudiar la teología, el castellano y las ciencias, pues el colegio contaba con un buen laboratorio. Al término de la carrera, en el examen reglamentario para su titulación, sacó “Excelente nemine discrepante”. Uno de los sinodales -un obispo “in partibus infidelis” (una diocesis ya inexistente) le regaló como premio, la obra de Campomanis “La desamortización de los bienes eclesiásticos”

En esos días, los padres dominicos abrieron el Colegio de Ciencias y Artes, en el que también se abrió la carrera de Derecho. En aquel tiempo, había un vacío de esa carrera, pues existían dos corrientes jurídicas para calificar la máxima autoridad, la corriente realista (el rey lo era) y la corriente “ultramontana” (más allá de los Alpes), es decir, el Papa lo sería), por lo que a los liberales ninguna de las dos corrientes les satisfacía, y para la constitución del nuevo Estado liberal, necesitaban profesionistas que conocieran de leyes. Su compañero Marcos Pérez le dio el empujón. Resulta que, para la inauguración del Instituto, estuvieron presentes unos pocos seminaristas a quienes les habían concedido permito; pero después de la ceremonia hubo baile, y las damas de la oligarquía se escandalizaron de que estuvieran los seminaristas, por lo que les retiraron los permisos. Benito, ya para entonces, estaba convencido de lo que quería, por lo que dejó el seminario.

            Su carrera fue meteórica: en 1930 lo vemos como encargado del aula de Física, del Seminario. Al año siguiente fue nombrado rector; en 1832, Gobernador de Oaxaca; en 1833, fue nombrado Ministro Suplente de la Corte de Oaxaca y en ese mismo año, Diputado por Oaxaca; en 1847 fue electo Gobernador de Oaxaca.

            En 1855, Santa Anna lo encierra en San Juan de Ulúa y lo destierra a Cuba. Juárez viajó a Nueva Orleans, donde, ayudado por los masones de allá y de otros exiliados (como Melchor Ocampo), apoya el “Plan de Ayutla” de Juán Ávarez, para derrocar a Santa Anna. Este tomó la Presidencia en forma provisional, y nombró a Juárez como Ministro de Justicia y Educación, puesto al que correspondía la presidencia en caso de faltar quien la tenía. Desde este cargo, decretó la “Ley Juárez”, que quitaba a la Iglesia sus fueros, para someterla al poder judicial. Ignacio Comonfort, uno de los que apoyaron el “Plan de Ayutla”, fue elegido Presidente interino Ignacio Comonfort, nombrando a Juárez en su gabinete, junto con Manuel Delgado. Comonfort juró la Constitución liberal y las nuevas leyes; aunque la Iglesia decretaba la excomunión a quien firmara la Constitución del 57. Comonfort, por presión de su madre (y del P Miranda), abjuró del juramento. Quiso, en vano, reconciliarse con los conservadores. Metió a la cárcel a Juárez y a otros. Luego lo liberó y quiso congraciarse con él; pero Juárez puso como condición que lo nombrase Presidente de la Suprema Corte de Justicia, lo que equivalía a la Vicepresidencia. Al retirarse Comonfort, Juárez ocupó su lugar, ejerciendo una presidencia interina. Esto provocó una guerra de tres años, en la que pelearon indígenas y obreros en ambos partidos.

La “Guerra de Reforma” (1857-1860)

Al derrocar a Santa Anna con el Plan de Ayutla, los liberales regresan y decretan algunas leyes para desamortizar los bienes del clero y acabar con algunos atributos propios de Estado de Cristiandad, conforme a la constitución de 1824. Lerdo expidió algunas leyes, precursoras de la Reforma en 1858.

Constitución del 5 de febrero de 1857- Varios eclesiásticos, de ambas partes, participaron en su elaboración (en Morelia, el cura Ladrón de Guevara). Los obispos se opusieron al Plan de Ayutla para derrocar a Santa Anna y lo apoyaron, con lo que perdieron legitimidad.

Encontrar un estado o lugar propio para la Iglesia era una demanda, no sólo de los liberales, sino incluso, de la Iglesia misma. La situación explica la necesidad de leyes anticlericales -no antirreligiosas, como fue la imagen que dio la Iglesia-: leyes sobre el registro civil, el matrimonio civil, el panteón civil; una ley sobre la tolerancia (1860), para que los protestantes tuvieran derecho de serlo; el cese de la obligación del Estado para cobrar el diezmo y obvenciones, el salario a los curas, la garantía de los votos religiosos como atentado a la libertad (los religiosos, algunos españoles, eran muy revoltosos), la libertad de imprenta, etc.

En 1859, Juárez decretó la nacionalización de los bienes eclesiásticos. Para justificar la expropiación, los liberales alegaban que los bienes de la Iglesia eran de la nación; pero el principal interés de hacerlo fue secar la fuente de financiamiento del Partido Conservador. La Iglesia era prestamista y ayudaba; pero ahora que se quedó sin bienes, dejó de brindar ese servicio. La venta de los bienes del clero fracasó. Habría podido dar lugar a una burguesía media extensa; pero al darse en situación caótica, los aprovechados fueron los terratenientes. Tales bienes eclesiásticos se dilapidaron en guerras y préstamos que no regresaron (tanto por los liberales como por los conservadores).

La guerra había dejado exhaustas las arcas para comprar armas. Ambas facciones pidieron préstamos al extranjero, aumentando con ello la deuda externa; pero tampoco se devolvieron tales préstamos. Entre los bienes eclesiásticos, también se afectaron las Cofradías, que en el medio indígena pertenecían a la Comunidad y no a la Iglesia, conservado seguro ante eventuales desastres.

Constitución de 1857
Guerra de Reforma
Defensa contra los franceses

Tratado McLane/ Ocampo (1859)- Fue un acuerdo entre los Estados Unidos y el gobierno liberal de México, encabezado por Benito Juárez, firmado en el puerto de Veracruz en México, el 14 de diciembre de 1859. Su objetivo era obtener dinero, que luego México devolvería; pero EEUU no lo permitió. Con el acuerdo, en cambio, México debía vender a perpetuidad el derecho de tránsito por tres pasos francos para las tropas de EU: en el Istmo, en Sinaloa y en Matamoros-Guaymas. El tránsito por el istmo de Tehuantepec a los Estados Unidos fue por un pago de cuatro millones de dólares, ​ desde el puerto de Tehuantepec, en el sur, hasta Coatzacoalcos en el golfo de México, y con la responsabilidad de México de emplear fuerzas militares para la seguridad de las personas que transitasen (artículo V); el segundo paso franco cedido a perpetuidad, fue el derecho de tránsito a favor del vecino país del norte, desde la ciudad de Guaymas, y el tercero, sería desde cualquier punto entre Camargo y Matamoros, u otro punto conveniente de la frontera de Tamaulipas, vía Monterrey, hasta Mazatlán (artículo VII). Es verdad que México mantenía su soberanía sobre los tres pasos y soberanamente podía modificar el tratado. ​

Juárez huyó al Norte disfrazado de arriero. Pasó por Guanajuato, donde nueve gobernadores liberales le dan la Presidencia itinerante, como única forma de salvar el proyecto liberal. En Veracruz, entonces sitiado por España, redacta las Leyes de Reforma. Como la nave española no tenía bandera (para evitar problemas), Juárez invocó un tratado con EEUU contra la piratería y así pudo atacar la nave.

En 1961, con facultades extraordinarias, González Ortega, vencedor de la guerra de Reforma, exigió la presidencia; pero lo hizo un año antes de la fecha establecida, por lo que Juárez maniobró para desplazarlo.

La intervención francesa

Ante las dificultades que tenía el país para pagar la deuda a países extranjeros, en 1861 estas potencias concertaron una triple alianza (España, Francia e Inglaterra). Ya que Juárez se comprometió a pagarla, España e Inglaterra se retiraron; pero Francia se quedó para apoyar a los confederados en la Guerra de Secesión en EEUU, y por aspiraciones que tenía Napoleón III. Los conservadores vieron la presencia de franceses como una salvación y los ayudaron; mientras que los liberales los atacaron. Juárez seguía siendo formalmente el presidente; pero el poder lo tenía Juan Nepomuceno Almonte (hijo de Morelos) y el arzobispo, D Pelagio Labastida y Dávalos.

Los conservadores fueron a Miramar a invitar a un príncipe extranjero: Fernando Maximiliano José María de Habsburgo-Lorena, archiduque de Austria y príncipe real de Hungría, quien hizo una entrada triunfal en la Ciudad de México, siendo coronado el 14 de abril de 1864. Habitó en el Castillo de Chapultepec y bautizó el Paseo de la Reforma (por el que se trasladaba hasta el Palacio Nacional) como “Paseo de la Emperatriz”.

El Emperador decepcionó a los conservadores que esperaban en él; pero resultó claramente liberal. Invitó a Juárez a unirse a su Gobierno, excluyendo a los conservadores; pero Juárez lo rehusó. Maximiliano rechazó un concordato del nuncio y propuso a cambio un Patronato más liberal. Nacionalizó los bienes de la Iglesia, legisló la libertad de cultos, etc. Los obispos pretendieron rechazar la legislación; pero Maximiliano les tachó de miopía. Pretendía que todas las corporaciones se sometieran al Estado. Planteó una interesante política indigenista, reconociendo a los verdaderos dueños de esta tierra. Lo que único que consiguió fue mejorar su suerte (condiciones laborales, salario, esclavitud por deudas, prohibición de la leva.

En cuanto a la Iglesia, en este tiempo se reestructuraron las diócesis u se crearon otras siete. La educación dejó de ser monopolio del clero. Algo a destacar fue el protagonismo de algunos laicos católicos en la prensa (La Cruz, el Tiempo).

Entre tanto, en 1864, Juárez estableció su Gobierno en Chihuahua, En Washington, su hijo murió de frío su hijo, pues su esposa, Margarita, no tenía recursos. Maximiliano quiso apresarlo en Chihuahua; pero Napoleón le había retirado su apoyo. Los franceses tomaron Chihuahua; pero Juárez ya había huido al Norte. Los franceses persiguen a Juárez; pero cruza la frontera. El nuevo Gobierno de EEUU apoyaba a Juárez, apoyado en la Doctrina Monroe. Maximiliano se quedó solo. La Iglesia lo apoyó económicamente. Pudo salir del país; pero prefirió quedarse. Fue aprehendido en Querétaro y fusilado el 19 de junio de 1867, en el Cerro de las Campanas, estando Juárez presente.

A la muerte de Maximiliano, los conservadores se habían dividido, por lo que Juárez, pudo reelegirse por primera vez, de 1968 a 1872 (Guerra de Reforma). Santa Anna regresó a Veracruz y se rebeló contra Juárez; pero Estados Unidos bombardeó su barco. El 15 de julio 1867, Juárez entra triunfante en la Capital. Margarita también regresó; pero murió en 1871.

Cuando Juárez terminó su período, Lerdo de Tejada ganó las elecciones (1872-1876). Incluyó las Leyes de Reforma en la Constitución y las aplicó estrictamente. Persiguió a religiosos que vivían en comunidad (por ser muy politiqueros), expulsó a los jesuitas y a otros religiosos. La Iglesia respondía con resistencia pacífica, humildad y paciencia. Los laicos adquieren protagonismo y la Iglesia los dejaba hacer. La consolidación del Estado mexicano ayudó a la Iglesia a reconocer los límites de su actividad en la vida política. Lerdo murió antes de terminar su período. Juárez buscaba ser reelegido, haciendo fraude contra Porfirio Díaz; pero este lo derrotó, con el grito: “¡No reelección!”. Finalmente, Benito Juárez falleció el 18 de julio de 1872.  


[1] En 1827, el P. Joaquín Arenas, fraile de una rama de los franciscanos descalzos que vivió la transición de la Independencia, conspiró en Cuba para restaurar a Fernando VII como rey de Nueva España. Al desembarcar lo aprehenden, lo enjuician y lo condenan a muerte. Guerrero expulsa a los peninsulares; pero éstos se llevaron la riqueza del Gobierno.