Clase 06. Historia de las religiosidades populares en México

El cristianismo de nuestro pueblo ha sido producto de un largo proceso, en el que se han integrado elementos de la antigua religión autóctona y el catolicismo hispano del siglo XVI..

I SINCRETISMO MESOAMERICANO

Sincretismo es la formación -a partir de dos sistemas religiosos que se ponen en contacto, siendo uno de ellos el dominante- de un nuevo sistema que será producto de la interacción dialéctica de los elementos de los dos sistemas originales

De alguna manera, todas las religiones son sincréticas, siendo el cristianismo uno de los que más lo han sido.

El sincretismo religioso que emergió en la Nueva España es visto como un proceso creativo de acomodamiento, adaptación y transformación experimentado por el juego de símbolos, ideas, dogmas y creencias que ocurrió como resultado del choque violento de dos ricas tradiciones religiosas, ambas asociadas con sociedades complejas, burocratizadas y expansionistas. Al no poder, ni querer, borrar totalmente la religiosidad indígena los frailes de la Iglesia renacentista mostraron tolerancia al proceso de sincretismo, apoyándolo y guiándolo como parte de la estrategia de evangelización. Desde la perspectiva de la teología y de la práctica religiosa, especialmente a nivel popular, la Iglesia hizo concesiones. Pero a la larga esta capacidad de absorción e indulgencia salvó las mismas pretensiones católicas de la Iglesia… (Shadow 30).

  • En la nueva síntesis que resulta de cualquier proceso sincrético, los elementos de las dos religiones originales pueden tener alguno de estos resultados:
  • Persistir
  • Desaparecer
  • Sintetizarse
  • Reinterpretarse
  • Los elementos de la antigua religión, para subsistir, utilizan las siguientes estrategias:
    • a) Sincretismo de disfraz, p.ej., en el vudú caribeño, algunos “orishas” africanos (fuerzas naturales) se “disfrazaron” de santos católicos, de modo que Babalú Ayé se convirtió en San Lázaro, y Changó, en la Virgen de la Caridad. En las étnias mesoamericanas, Tlaloc, el dios de la lluvia, pudo convertirse en San Juan Bautista, San Isidro Labrador (Veracruz) o San Marcos (tlapanecos). O también, ocultan bajo las peanas de las cruces o dentro del altar mismo, el ídolo autóctono, que es a quien le oran sin que el cura lo advierta.
    • b) Sincretismo de yuxtaposición. Se da cuando el pueblo participa fervorosamente en los rituales cristianos; pero al mismo tiempo, a veces clandestinamente, recurren a sus prácticas nativas (p.ej., para pedir por las cosechas, las “rogativas” durante Témporas, y luego van a la cueva donde tienen su ídolo escondido. O en la mesa donde tienen sus santos, puede hallarse la tosca figura de San Marcos (Tlaloc).
    • c) Sincretismo de reinterpretación. Es la forma más socorrida: un significante adquiere el significado de la otra religión, lo cual puede darse en ambas direcciones:
      • El ritual autóctono es reinterpretado desde el catolicismo: p.ej., en los antiguos nahuals, cuando nacía un niño, lo llevaban al “letrado” (sacerdote autoctono), quien veía el “tonalámatl” o “Libro del Destino”, en donde estaban los glifos de cada día del mes, que muchas veces tomaba el nombre de un animal, y le decía cuál era su “tono” (alter ego animal). Esta práctica prosigue hasta nuestros días en varias partes; pero ahora se lleva el niño al Síndico (agente de la cabecera municipal encargado de cuestiones indígenas), quien consulta el Calendario de Galván, y según sea la hora en que nació el niño, le dice el nombre que le corresponde (Eustaquio, Teódulo, etc.).
      • El ritual católico es reinterpretado desde la concepción autóctona (a la inversa). Un ejemplo, los responsos, las oraciones por las almas de los difuntos, del ritual oficialmente aprobado, que la Iglesia promueve para que el alma del difunto salga pronto del purgatorio y llegue al Cielo, es utilizada por los indígenas actuales como un ritual para evitar que las almas de los difuntos vengan a molestar a los vivos. Entre los mixes, al bendecir una casa, la anciana mayor tenía una larga lista de todos los antepasados fallecidos, y el rezandero hacía sendos responsos -en latín- por cada uno de ellos (si omitiera alguno, ese vendría a molestar).
      • El signo de la Cruz: LA cruz era el instrumento de tortura usado por los romanos para disuadir las rebeliones de los pueblos conquistados. Jesús, el Hijo de Dios, fue crucificado para nuestra redención salvadora, por lo que los cristianos, desde la primitiva Iglesia (la legión tebana) lo usaron como signo identitario de la religión cristiana, por lo que ponía la cruz en algún monte o en el centro del atrio, somo signo de dominación de la cristiandad colonial. Pero ese signo de cruz ya existía en la religión mexica: el “ollin yollixtli”, símbolo de lo estable en el movimiento, que, estilizado de múltiples maneras, constituía su símbolo religioso por excelencia (J Soustelle). Se formó por observaciones astronómicas: trazando una línea desde el lugar preciso desde donde sale el sol en oriente, hasta el lugar donde se pone el sol en el solsticio de verano; y otra línea semejante; pero en el solsticio de invierno. De ahí resulta una cruz (que no es de  90°) (Alessandro Luppo). También, de otra forma también astronómica: se toma de las constelaciones de 7 estrellas de la Osa Mayor y 5 de la Osa menor, las cuales giran en torno equinoccios de las cuatro estaciones, cuyo trazo es la cruz gamada. (Elena Landa).                                                          
    • d) Sincretismo por Adición.- A un elemento profano se le añaden otros elementos “profanos” para complementarlo. Un ejemplo sería la fiesta religiosa patronal, a la que se añaden aspectos de arte, diversión, economía, integración comunitaria, etc.
    • e) Sincretismo de Síntesis– Cuando elementos de ambas religiones se funden con un significado diferente a los dos orígenes. Tenemos un excelente ejemplo en la imagen de la Virgen de Guadalupe, una imagen de la Inmaculada Concepción renacentista, a la que se añadieron elementos de la religión mexica, quizás de los jóvenes neófitos de la nobleza india formados por Fr Pedro de Gante. La iconografía muestra en el vientre fecundado de la Virgen, el símbolo del Ollin. En el velo que cubre el vestido, están los glifos toponímicos: “tepetl”=cerro, y “yacatl”= nariz, punta: el cerro de Tepeyac, donde se rendía culto a la diosa Tonanzin (Coatlicue). El moño negro era propio de las mujeres embarazadas. La aparición sucedió en 1531 y 208 años antes (12x4x4), la fundación de Tenochtitlan, y 208 años atrás, la salida de los aztecas del mítico Aztlán: una fecha mágica en el calendario.

II GENEALOGÍA DEL SINCRETISMO MESOAMERICANO

De una u otra forma, todas las religiosidades populares de Latinoamérica son producto sincrético de dos tradiciones, las religiones nativas de este continente y el catolicismo español del siglo XVI.

La religión de los aztecas de Tenochtitlán

  • Vamos a reducirnos a la realidad religiosa de la región dominada por los mexicas, ya establecidos en Tenochtitlán. Llegaron del mítico Aztlán, tierra de los aztecas, ubicada probablemente en Hidalgo, llegados de Nayarit. En una peregrinación de más de 200 años, por los Estados de Hidalgo, México y CDMX, antes de establecerse en el lago.
  • Siendo nómadas los mexicas, se guiaban por los astros, por lo que sus principales dioses eran Huitzilopochtli -dios del Día, cuyo tótem era el águila (y el colibrí)- y Tezcatlipoca, dios de la noche y de los brujos, cuyo tótem era el jaguar.
  • En su estancia en Tula o cercanías, entraron en contacto con los Olmecas, la civilización más antigua de América (data de hace unos 3,000 años) y la más civilizada. La religión azteca se sincretizó con la de ellos. Los principales dioses olmecas eran Quetzalcóatl, “serpiente emplumada”, dios de la cultura. Existió realmente, siendo un rey sabio y prudente de Tepoztlán; pero fue expulsado por los brujos y exiliado en Yucatán, donde fue conocido como Ku-kux-klan. Su otro dios era Tlaloc, cuyo totem era la serpiente de agua, dios de la lluvia, el agua y la fertilidad.
  • El la síntesis sincrética de ambas religiones, los cuatro dioses se repartieron los cuatro puntos cardinales y sus respectivos paraísos y colores. Para facilitar la síntesis sincrética, se formaron otras dos nuevas parejas, emparentando Quetzalcóatl y Tezcatlipoca, a través del mito, y Huitzilopochtli y Tlaloc, a través del rito. El mito versaba sobre la creación del hombre. Para ello, era preciso que un dios se inmolara en el fuego. El candidato principal era el príncipe Tezcatlipoca, alto, gallardo y lujosamente vestido. El otro era Quetzalcóatl, juboso y jorobado. Pero cuando la hoguera ya estaba preparada, Tezcatlipoca tuvo miedo y no se arrojó, y entonces Quetzalcóatl lo hizo, y le lanzo un conejo a la cara de Tezcatlipoca (razón por la cual se ve en la luna un conejo).
  • Sobre el Templo Mayor de Tenochtitlan se encontraban dos nichos, uno dedicado a Huitzilopochtli y otro a Tlaloc, uniéndose así ritualmente sendos dioses azteca y Olmeca. El rito sacrificial en la fiesta de Huitzilopochtli, se sacrificaba un esclavo, a quién un año antes se le había entronizado y vestido como el dios, y venerado como tal, sacándole el corazón. Subía altivo y valiente, consciente que su corazón alimentaba a la deidad. El mito dice que su madre, la Coatlicue, barriendo el templo se encontró una pluma de águila y la puso en su vientre, con lo que quedó embarazada. A Coyoxautli, la hija de Coatlicue, no le agradó ese embarazo y convenció a sus 400 hermanos (las estrellas) a que matarán al niño al nacer; pero Huitzilopochtli nació con un mazo con piedras afiladas de obsidiana y un escudo, con lo que mató a sus hermanos. En el rito memorial, mientras se llevaba a cabo el sacrificio, 400 guerreros danzaban alrededor del templo.

El catolicismo español del siglo XVI

  • Toda religión es sincrética, y el cristianismo, es una de las religiones que más lo han sido. El Papa Gregorio Magno mismo, hablando de la evangelización de los anglosajones, aconsejaba: “No olvidéis nunca que no debéis estorbar ninguna creencia tradicional que pueda armonizarse con el cristianismo”. El catolicismo mismo que nos llegó fue producto de influencias ajenas: el culto a las reliquias y santos de las iglesias ortodoxas de Bizancio, los flagelantes y penitencias públicas de los monjes itinerantes irlandeses, amuletos y talimanes moriscos y judíos, minorías recién expulsadas de España, peregrinaciones y romerías de los monjes cluniacenses (camino de Santiago), recuperación de fiestas y ceremonias de los antiguos romanos (las “Saturnalia” el 25 de diciembre, fiesta del “Sol Invictus”), la iconografía del Diablo procedente del dios cornudo Cernnunus de los Celtas, etc.
Ortodoxos bizantinos
Monjes irlandeses
Monjes Cluny
Mozárabes judios
Fiestas romanas
Cernunnus celtas
Amuletos árabes
  • En lo político, el Imperio Carolingio originado desde el siglo IX, con la dinastía de los Habsburgo, en el siglo XVI, se amplió hacia España, Nápoles, Austria, Polonia. Con los Reyes Católicos -el Matrimonio de Isabel de Catilla y Fernando de Aragón, había dado a la nueva unidad de España gran poderío. La península Ibérica, ante el bloqueo de los árabes y la heterodoxa Reforma europea, estaba obligada a encontrar nuevas rutas para adquirir las demandadas especias de la India (canela y pimienta). Por tanto, se impulsaba la navegación y los descubrimientos. Fue así que Cristóbal Coló, convencido que la tierra era redonda. Y que, por tanto, se podría llegar a la India dándole la vuelta al mundo (que se creía mucho más pequeño), descubrió este continente, creyendo haber llegado a la India, el 12 de octubre de 1492.
  • Rasgos del catolicismo español.- La herejía protestante había dividido la Cristiandad y se difundía con rapidez. El Papa vio en los Reyes Católicos, aliados para la defensa de la Iglesia. En este mismo año de la llegada de los europeos, España había vencido al Islam, y después de ocho siglos de dominación, fueron expulsados. Del mismo modo, se expulsaron a los “judaizantes” (judíos supuestamente convertidos al cristianismo, pero que en la clandestinidad seguían creyendo y practicando su religión judía). La Inquisición, con Torquemada, perseguía a los luteranos, desterrándolos de los territorios españoles o torturándolos. Es decir, el tipo de catolicismo de la España de entonces era integrista, baluarte de la ortodoxia y cerrado en sí mismo. El Concilio de Trento (1545- 1563) significaba la Contrarreforma, enfatizando los símbolos de los dogmas negados por la Reforma (la Virgen María, el Papa y el culto eucarístico). Pero al mismo tiempo, fue el “Siglo de Oro español” con figuras relevantes como Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, San Ignacio de Loyola y grandes literatos y pintores (Lope de Vega, Francisco Quevedo, Murillo, Velázquez, etc. 

ENCUENTRO DE DOS MUNDOS

El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón piso la tierra de este continente, que después el cartógrafo Américo Vespucio le llamó “América”. Quinientos años después, España quiso hacer una celebración festiva; pero encontró que en Latinoamérica las cosas se veían de otro modo. Visto desde aquí, los nativos no fueron “descubiertos”, sino más bien ellos fueron invadidos por quienes, con superioridad de armamentos, los conquistados. Las discusiones entre ambas visiones llegaron a un acuerdo de llamar al evento “Encuentro de Dos Mundos”; aunque más bien haya sido un encontronazo. Visto desde los aztecas, que era la etnia dominante y dominadora, se trató del inicio de una conquista, la cual fue armada, espiritual y cultural a la vez.

La conquista armada se logró por dos causas: una superioridad de armamento: Los conquistadores tenían recursos ignorados en estas tierras: el acero de las espadas y las armaduras, que blindaban a las armas rústicas de mazos con piedras de obsidiana afiladas y escudos de piel; la pólvora, con lo que se atacaba a distancia, a penas comparada a las piedras lanzadas con ondas o resorteras. Balas de rifles y bolas de cañones tronaron de mortandad el ambiente; perros y mastines bravos y los caballos, bestias desconocidas (al principio se pensó que los conquistadores eran seres mitológicos, llegados desde las nubes en caravelas asemejadas a monstruos marinos. Pero también, los invasores supieron aprovechar el descontento de los grupos de nativos agobiados con los fuertes tributos de los aztecas, y quienes fueron reamente quienes llevaron a cabo la Conquista.-

Las epidemias, de enfermedades desconocidas (viruela, sífilis y la peste negra), para las cuales los indios no tenían anticuerpos, diezmaron la población autóctona: de los 16 millones que se calculan los habitantes de la Nueva España, en una década se habían reducido a millón y medio.

Los trabajos forzados para los cuales el cuerpo del indio no podía resistir, esclavizados en las minas y obrajes (hasta que no importaron esclavos negros, que los esclavistas de Europa “cazaban” con sus redes en África, arrancados de su tierra y de su familia), provocaron esta crisis demográfica.

La conquista espiritual fue, si cabe, más dolorosa, pues ahora se robaban el alma nativa, Se impuso con la fuerza un nuevo modo de ver el mundo, destruyendo la lengua, la religión, la ciencia y toda una gran civilización, muy desarrollada, estuvo desde entonces, en una lamentable destrucción. A penas terminada la guerra de conquista, Hernán Cortez pidió a la Corona que enviase misioneros, entre más sabios y santos mejor, para apaciguar, y dominar mejor a los vencidos, pues sólo así podían los vencedores recabar cierta legitimidad. Fue así como llegaron de la Península los primeros Doce franciscanos.

Estos fueron personas extraordinarias, ilustrados y entregados. Eran seguidores de Erasmo de Roterdam y participaban en la utopía de Joaquín de Fiore, quien auguraba que en América se gestaba la “Primavera de la Iglesia”, pues se trataba nada menos que de la Tercera Edad en la revelación cristiana -la Primera, había sido la Edad del Padre, en el Antiguo Testamento, la creación fundamental. La segunda Era, fue la del Hijo, en su encarnación en el siglo I de nuestra historia y nuestra redención. La tercera Era, la actual, correspondería a la del Espíritu Santo, el tiempo de la santidad. En efecto, para muchos religiosos misioneros, veían a los indios nativos, muy dispuestos, humildes, sabios y santos. Pareciera que no les había alcanzado el pecado original. Era como si el Espíritu hubiese reservado en esta tierra los renovadore de la Iglesia, que gracias a la Evangelización de estos misioneros, cumpliría tareas históricas. Claro que esta visión idílica no era compartida por la mayoría de los españoles. Abundan textos contradictorios, pues algunos se pronunciaban por esta imagen idealizada de los indios; mientras que para otros, eran esclavos de satanás, con sus idolatrías, sacrificios humanos, rituales de antropofagia, sensuales y belicosos.

La Corona española de los Habsburgos, eran católicos devotos y se guiaban por las orientaciones del Papa y por los informes de aquellos doce Apóstoles; en las discusiones teológicas, frailes dominicos prudentes negaban la legitimidad de la Conquista, sólo, quizás, aceptable por fines de evangelización y salvación de las almas indias. Para tutelar la cultura e integridad de los indios y para no contaminare con los malos ejemplos de los encomenderos, se dividió la residencia, entre República de Indios y República de Españoles, con leyes diversas aplicados a cada raza. Los pueblos indios pagaban directamente su tributo a la Corona en especie, a diferencia de los españoles, quienes tenían que hacerlo en metálico o en grana cochinilla.

También los Reyes se oponían a una evangelización coercitiva, pues la conversión debía ser voluntaria. En efecto, para ello, los Doce convocaron a las autoridades a coloquios sobre la conversión, los cuales invitaron después a los sacerdotes y letrados aztecas. Se trataba del primer Diálogo entre Religiones, conducido con mucho respeto por ambas partes, y con confianza y sinceridad. Los misioneros intentaron persuadirlos que el Papa (no sabían que autoridad tenía ni de dónde) había repartido el mundo y les daba autoridad a los españoles para que gobernaran esta tierra e implantaran su religión. Las autoridades civiles y religiosas, con interés y respeto, escucharon con atención; pero luego respondieron que no era justo ni prudente abandonar unos dioses y una fe que les había dado protección y seguridad, y que seguramente no agradaría a sus antepasados dicha ingratitud, por lo que, con todo respeto, declinaron la conversón. Este diálogo entre religiones fue continuado, nada menos que por la Virgen de Guadalupe, en su imagen y en la narración del Nican Mopohua, con elementos cristianos y autóctonos.

Con todo, el proceso de evangelización se echó a andar, si bien, respetando las disposiciones de la Corona (“obedézcase; pero no se cumpla”). Se les leía un requerimiento, en latín, y aquellos indios que rehusasen la conversión, no podían vivir en los nuevos pueblos de cristianos, por lo que tenían que refugiarse en el bosque, con lo que fueron sufriendo una degradación sicológica (“se convirtieron en monos”, o en la forma legendaria del “Salvaje”, del que algunos viajeros decían haber visto).

III CARACTERÍSTICAS DE LA PRIMERA EVANGELIZACIÓN

  • Se realizó desde el poder de los conquistadores: El Real Patronato, es decir, el concordato de la Santa Sede con la Corona Española, el Papa encargaba a los Reyes Católicos la vigilancia respecto a las herejías, el paganismo y la apostasía (judaizantes o neoconversos); también la reforma del clero mundano y sus costumbres; se encargaban de la evangelización de nuevas tierras, del envío de misioneros, del mantenimiento de templos y monasterios yd el cobro y administración el diezmo. En cambio, los Reyes tenían “derecho de presentación” de los candidatos a obispados, entre una terna que enviaban a la Santa Sede. La Iglesia, también debía apoyar y legitimar las disposiciones virreinales del Gobierno de la Nueva España, lo que incluía la explotación de nativos para los obrajes de los colonos. Un ejemplo ilustrativo de esta situación fue el arzobispo de Puebla, D Juan de Palafox y Mendoza, quien fungió al mismo tiempo como arzobispo y como virrey. La Iglesia se sentía atada y los teólogos y por otro lado, los juristas regalistas protestaban contra la injerencia del Papa en asuntos de Estado.
  • Precipitada y masiva: Entre 1524 y 1531, se bautizaron 1,200,000 indios (cada fraile, a unos 3,000); Motolinía calculaba que cada fraile habría bautizado unos 100,000 indios. Para 1537 se habrían bautizado unos 5 millones de nativos. Obviamente, tales bautizos se realizaban por aspersión desde el campanario, simplificando ritos y sin preparación previa.
  • Coactiva: Aunque se les leía un “requerimiento” (en latín, que no entendían), rehusar la conversión tenía implicaciones (el destierro de la comunidad, “ostracismo”). Ej.: Fr. Domingo de Grijelvo, auxiliado del brazo secular, amenazando a 15 indios de quemarlos si no se convertían, los ató a sendos palos y puso leña. Los indios se mofaban, pues sabían que por ley eso no era permitido; pero accidentalmente (el viento cambió de dirección) se prendió fuego. Mientras el fraile invocaba a Dios. Se creyó que había hecho bajar fuego del Cielo.
  • Creativa: En los inicios, se permitió gran creatividad a los misioneros. Implementaron una catequesis táctil y sincrética, aprovechando la cultura (las “posadas” traídas de Andalucía, el dibujo, dibujo, las pastorelas, etc.)
  • Desculturalizadora:  Si bien, la fe debe “inculturarse” en las culturas, también, a veces, es necesario ser crítica de las culturas, p.ej., los sacrificios humanos. Pero también se perdieron muchas formas culturales religiosas que podrían haberse permitido (la religiosidad popular resistió más que los grandes cultos oficiales, como esos idolitos entre la milpa o en altares domésticos).
  • Itinerante: Los misioneros recorrían los poblados. Existían circuitos atendidos por un convento, del que salían dos parejas de frailes, en direcciones opuestas, para visitar comunidades distanciadas una de otra a una jornada de camino. En cada localidad se quedaban para atención espiritual (catequesis, celebrar una fiesta religiosa, etc), y recorrían el círculo para regresar al convento. Allí descansaban y salían otras dos parejas. También había una ruta de Oaxaca a la Ciudad de México, con conventos a una jornada de camino.
  • Celosa y compasiva: Muchos frailes fueron defensores de los derechos humanos de los indios, y los defendían ante los encomenderos. Les impactaba a los indios cómo esos patrones tan crueles y déspotas se arrodillaban y acataban a frailes andrajosos.
  • Humanista: Del diálogo entre los frailes ilustrados y los jóvenes indios educador en Tlaltelolco, salieron las primeras descripciones etnocientíficas (etnobotánica, crónicas) y lingüísticas, exigidas por la Corona de los Borbones, lo cual posibilitó el desarrollo científico en Europa.
  • Educativa: Los misioneros implementaron ingeniosos métodos pedagógicos, para formar a los indios, en especial en colegios para la joven nobleza, por r Pedro de Gante.
  • Desarrollista: juntamente con los nuevos obrajes de los Colonos, los frailes compartieron innovaciones tecnológicas y elementos artesanales europeos en los pueblos indios.

Los Mártires de Cajonos

Un ejemplo de esta situación, lo tenemos en el caso de “los mártires de Cajonos”: La tarde del 14 de septiembre de 1700, en San Francisco Cajonos, el párroco dominico recibe la delación de los dos fiscales -Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles-, de que al día siguiente, el pueblo iba a idolatrar. Para que el fraile se cerciorara, lo suben al campanario y desde ahí ven que en la casa vecina están desplumando unos guajolotes para una comida (luego dirán que era para una mayordomía). El párroco, alarmado, escribe sendas cartas, a su Provincial y a la parroquia vecina de Villa Alta, donde había una guarnición. Retiene a dos viajeros que iban de paso y llama a los dos oficiales del municipio. Por la tarde, ven al presidente municipal entrar a la casa, con una capita especial.

Al anochecer el grupo de los españoles, los dos frailes y los dos fiscales, descubren al pueblo “in fraganti”, con una venada sacrificada. Secuestran la ofrenda y les asestan algunos golpes a los presentes. El atrio se va llenando de gente de ese pueblo y de otros comarcanos. Un tamborcito repiquetea invitado a la rebelión. El cura sale al balcón para calmarlos, con un estandarte de la Virgen y alguien grita que la quiten a esa imagen. El aguardiente ha circulado y la gente lleva la cara pintada para no ser reconocidos. El pueblo ha abierto el almacén donde tenían la ofrenda, y algunos ya habían podido subir al techo y estaban quitando las tejas. Entonces, el presidente municipal, con miedo, sale al balcón y les dice que les entregarán a los delatores a condición que les aseguren que no les harán nada. Los fiscales piden confesión y comunión y son entregados, con lo que la revuelta se disuelve.

Al día siguiente llega la guarnición de Villa Alta, y delante de ellos, la gente quema las casas de los fiscales. Días más tarde, encuentra sus restos con signos de linchamiento. En escarmiento, arrestan a las autoridades de los 15 pueblos rebeldes, los decapitan y cuelgan sus cabezas en postes para que las devórenlas aves de rapiña.

Estos son los “Mártires de Cajonos”, beatificados por el Papa Juan Pablo II, en la Basílica de Guadalupe, el 1 de agosto 2002; aunque el acto fue antecedido por un debate en que se renunciaron en contra del proceso historiadores, maestros del pueblo, y en favor, un sacerdote oriundo del pueblo y las autoridades del mismo.

Grandes Figuras de los Evangelizadores:

  Entre los frailes que llevaron a cabo la primera evangelización, destacan grandes figuras, como: Fr. Bernardino de Sahagún, padre de la Antropología en México, por sus descripciones de la cultura mexica; Fr. Toribio de Benavente, conocido como “Motolinía” (el “pobre”), por su testimonio, que viajaba descalzo: Fr. Pedro de Gante, célebre educador del Colegio de Tlaltelolco, para jóvenes de la nobleza india; Vazco de Quiroga, el “Tata” Vazco, desarrollista, que especializó a los pueblos purépechas en talleres de artesanías, y Fray Bartolomé de las Casas, arzobispo de Chiapas (que comprendía Guatemala), quien fue incansable defensor de los derechos humanos de los indios, y que, con fr. Francisco de Victoria, tuvieron la célebre discusión contra Antonio de Sepúlveda, sobre la legitimidad o deslegitimación de la conquista.

  • Creatividad evangelizadora (1522-1550). Este período se destaca por la gran creatividad y libertad de los misioneros, para aprovechar elementos culturales y religiosos tradicionales, para una adaptación de la Fe, desde su propia cultura.
  • La etapa normatizadora (1550-1585)- Concilio de Trento y los concilios mexicanos. A dicho Concilio no asistió ningún obispo novhispano. Por tanto, si bien las disposiciones disciplinares respondían a las necesidades europeas, para América resultaron, en la práctica, restrictivas: por ejemplo, la prohibición de bailar en los templos (los canónigos rusos bailaban en la noche de Pascua rusa), la prohibición de las danzas quitó una magnífica oportunidad de incorporar danzas de indios en la liturgia). Se obligaba a los párrocos a ser “residentes” para la atención de los fieles (había párrocos que tenían el “beneficio” de la parroquia y casi no iban a ella, dejando que el vicario hiciera esas tareas), hizo que se terminara esa pastoral “itinerante”, cuando los frailes visitaban todas las comunidades, y ahora, eran los nativos que tenían que trasladarse a la sede parroquial para atender sus trámites. En la Nueva España, se suponía que ya todos los nativos estaban bautizados, que ya eran, pues, cristianos, y entonces, lo que hacía falta era prohibir la “apostasía”, de donde las “campañas antiidolátricas”, como vimos en el pueblo de Cajonos.
  •  Período de síntesis creativa (1585- 1650). Ya para este tiempo, los letrados nativos veían que ya la situación era irreversible. Que ya no era posible a volver a la antigua religión como antes. Necesitaban una síntesis, para que desde un cristianismo impuesto y a media comprensión, pudieran conservarse algunas de sus creencias y rituales. Fue el momento sincrético, con las manifestaciones ya vistas. Se requería de una estrategia de simulación. (El dios 13:No pararía inadvertido ponerle a una imagen 13 velas; pero encontraron la forma. Ponían sendas velas a 13 santos). Recurrir a veces al disfraz (esconder ídolos en las peanas de las cruces o en los altares mismos), aprovechar el consultorio del curandero para las consignas y prácticas antiguas, el sincretismo de yuxtaposición o de reinterpretaciones. Algunas de estas formas de síntesis fueron bastante bien logradas (el fenómeno guadalupano) y otras que requerían de astucia o de clandestinidad.
  • La secularización de las misiones (1650-1770). Una medida disciplinaria que afectó mucho, fue la recomendación conciliar de Trento, de formar un clero autóctono. Los impulsos independentistas de los clérigos criollos exigían relevo del personal en el campo. Se decidió “secularizar” las parroquias, es decir, la creación de un clero diocesano, que habría de ser criollo, mestizo o mulato. Este nuevo clero ya no tenía aquel impulso evangelizador de los frailes peninsulares, pues eran más comodinos. Incluso las imágenes de santos religiosos, fueron sustituidas vistiéndolos, a los mismos santos, de traje talar diocesano (sotana y cuellecillo). Los frailes conventuales (franciscanos, dominicos, agustinos y posteriormente, los jesuitas) tuvieron que dejar las parroquias para recluirse -y aglomerarse- en los conventos de las ciudades (Santo Domingo, en Oaxaca, tenía 150 frailes). ¿Y qué hacía tanto fraile en esos conventos? Pues, además de participar en las procesiones, se dedicaban a leer libros liberales prohibidos (entraban de contrabando como oleo para consagrar, organizado por el inquisidor mismo) y conjuraban para implementar el liberalismo y, quizás, la Independencia. Los pueblos originarios fueron desatendidos (algunos pasaron 40 años sin ver a ningún sacerdote), lo que permitió que la religión antigua pudiera manifestarse más.
  • Indigenismo criollo (1770-1824) Los criollos, descendientes de los primeros colonos; los que habían llevado a cabo las conquista y la colonización y organizado los obrajes, ya pugnaban por mayor autonomía. La Metrópoli, recelosa de posibles inquietudes independentista, no les daban ningún cargo de importancia, que los ocupaban los peninsulares (gachupines) recién llegados. Esto exacerbaba más los ánimos y aspiraban a la autonomía. Para ello, fue necesario forjar una nueva identidad, un nacionalismo criollo. Algunos jesuitas ilustrados que habían sido expulsados (Alegre, Clavijero), desde el exilio, exaltaban la tierra de este México, vituperada por los prejuicios, incluso por los científicos (Buffon, Hegel), y para ello, se volvieron a los indios -a los indios muertos, pues a los indios vivos seguían explotándolos- y los elevaron a nivel de los personajes clásicos (Cuauhtemoc, Moctezuma, Tezozomoc), y tomaron a la Virgen de Guadalupe para hacerse de su nueva identidad (“non fecit aliter omni natione”)
  • La reforma liberal (1824- 1910). Finalmente, la Independencia, tan temida por los españoles, llegó. En los “Sentimientos de la Nación”, Morelos abolió el régimen de castas, dando los mismos derechos a los indios y a los criollos. En la realidad, la igualdad entre desiguales se vuelve mayor injusticia, y los “indígenas”[1] y entre las luchas entre conservadores y liberales. Los gobiernos liberales fueron ciegos hacia los indígenas y simplemente, los utilizaron. Benito Juárez, al desamortizar los bienes del clero, también expropió las tierras de las “Cofradías”, las cuales no eran del clero, sino del pueblo, pues era un “tesoro” del Santo Patrono, que el mayordomo en turno simplemente administraba, y era su orgullo entregarlo incrementado. Muchas tierras comunales fueron afectadas durante el Porfiriato y entregadas a las haciendas, en las cuales los indígenas se convirtieron en peones, y las fiestas religiosas perdieron esplendor. La Iglesia, preocupada por defender sus bienes, se olvidó de la pastoral rural, y su religiosidad se degradó.
  • El moderno indigenismo (1910-1950). Con la Revolución Mexicana, los gobiernos revolucionarios se preocuparon de la suerte de los empobrecidos -campesinos y obreros-, y la educación trató de llegar a los lugares más apartados, que coincidían con los de los indígenas. Los “maestros rurales” eran jóvenes idealistas, sin mucha preparación; pero que se aventuraban por aquellos parajes para llevar a aquellas comunidades los logros de la Revolución. La ideología hegemónica era el ateísmo anarquista, que veía la religión como un impedimento para el progreso, y él sincretismo indígena fue considerado como superstición y fue tratado de eliminarse. Se prohibieron todas las manifestaciones fuera de los templos y se perseguía a los sacerdotes no autorizados. La identidad indígena, compuesta en mucho por elementos religiosos, se debilitó, lo que favorecía su explotación.
  • El desarrollismo en las comunidades indígenas (1950-1965). En los tiempos modernos se abrió camino la conciencia de un “retraso” social (subdesarrollo), que podría ser superado mediante programas de desarrollo. Se invirtieron fondos para ello y se implementaron políticas económicas “desarrollistas”, que a la postre no dieron resultado. En la Iglesia se impulsó el Catolicismo Social, con proyectos desarrollistas, como Semanas Sociales, Cajas de Ahorro, cooperativas, etc. Sin embargo, una nueva generación de sociólogos latinoamericanos -los “Teóricos de la Dependencia”- probaron que más que retraso, lo que se constataba era una situación de dependencia, respecto a la explotación extranjera. Por lo tanto, más que la “Ayuda para el Progreso”, lo que se requería era la Liberación Nacional, siguiendo el ejemplo de Cuba.
  • La crisis y sus repercusiones (1965- 1979). La crisis en el campo provocó migraciones hacia las ciudades; pero nacía un nuevo impulso libertario, del que la Iglesia misma compartió en algunos sectores, la “Teología de la Liberación”. La Conferencia Episcopal Latinoamericana de Medellín, Colombia (1968) y la de Puebla (1979) impulsaba a los cuadros de religiosos y religiosas de desplazar parte de su personal a las periferias urbanas y al campo, que estaban muy abandonados. Nuevos agentes religiosos bien preparados tuvieron experiencias de inserción y se esforzaron en comprender la cultura de la pobreza.
  • Pastoral liberacionista (1968-1990). Lo anterior dio lugar a experiencias pastorales de “inculturación” y la renovación de la pastoral social desde la línea de un cambio sociopolítico, que permitió que se generara un espíritu de creatividad y organización popular autónoma.
  • Neoconservadurismo (1990-2014). Lamentablemente, este nuevo espíritu fue sofocado por influencia de la Nueva Derecha norteamericana y el anticomunismo, remanente de la “guerra fría”, por miedo a que esta toma de conciencia se saliera de los causes e impulsara la necesaria liberación económica, pudieron obstaculizar la nueva teología. Ahora volvía a impulsarse la religiosidad popular; pero con fines de recuperar la hegemonía religiosa, ya cuestionada por la penetración de las iglesias evangélicas. SE trataba de permitir sus expresiones, sin reprimirlas; pero al mismo tiempo, evangelizándolas con “sano” adoctrinamiento, hasta la llegada del Papa Francisco.

[1] “Indígenas”, nuevo nombre dado a los indios por Pimentel. Ya no había castas, todos eran legalmente iguales; pero en justicia, había que darles cierto trato especial. Se les daba, no por ser “indios”, sino por ser “indigentes” (indigio= necesitar, necesitados).

Clase 05. El origen de la religión IV: La magia

¿QUÉ ES LA MAGIA?

Por magia entenderemos cierto ritual destinado a apoderarse de las fuerzas naturales a fin de obtener el efecto deseado. James G Frazer distingue dos clases distintas de magia:

  • Magia imitativa u homeopática, movida por la “ley de semejanza”, según la cual, el mago produce un efecto, imitándolo. El principio en que se basa es que “lo semejante produce lo semejante”, es decir, que los efectos se asemejan a las causas.
    • Para dañar al enemigo, se daña su imagen (foto, muñeco, etc.).
    • Para beneficiar a la persona, se simula el acto demandado (nacimiento). En Juquila, por ejemplo, los peregrinos, en el “Pedimento”, hacen figuras de lodo, juguetitos u otro objeto semejante a lo que se va a pedir (una bellota, dinero de juguete, un cochecito, un toro de lodo, etc.).
    •      Curación ejecutada en la persona del doctor en vez de la del paciente (se retuerce por supuestos espasmos, para curar el vómito)
    • Para la caza o pesca, se imita al animal.
    • Para hacer llover, se imita la lluvia.
    • Alimentos: se comen ciertas plantas para adquirir propiedades de ellas, o se evitan otras (guerrero que no come un gallo muerto en la pelea)
    • Infidelidad de la esposa, trae consigo ataque de un león. A veces la matan como castigo
  • Magia contaminante o contagiosa, movida por la “ley de contagio”, según la cual, el mago produce un efecto en la persona, actuando sobre un objeto que estuvo en contacto con ella (un mechón de pelo, uña, dientes, prenda de vestir). El principio en que se basa es que, una vez que estuvieron en contacto, las cosas actúan recíprocamente a distancia, aun cuando se hubiese roto el contacto
  • Existe un supuesto elemento, un intermedio material parecido al éter, que une objetos distantes: ejs: al tirar el diente de leche de un niño, si otro animal (puerco) lo come, tendrá el diente nuevo como el de este. Se entierra el cordón umbilical.
  • Relación entre un hombre herido y el agente de la herida (curan la punta de flecha, en lugar de la herida). La sangre de la herida, aún lejos, sigue sintiendo (por eso arrojan al mar las vendas, para que no las hallen animales o enemigos); ropas (la chaqueta del ladrón olvidada, se apalea y el ladrón enferma).

DOS PARADIGMAS

EL EVOLUCIONISMO

  • Isaac Francisco Augusto Comte (1758- 1857), fue quien impulsó este paradigma, especialmente en principal libro “Curso de filosofía positiva” (1830- 1853), influido por Darwin y por el empirismo inglés. Este paradigma propugna que la humanidad evoluciona linealmente hacia estadios cada vez más perfectos. (Fukuyama: “El fin de la historia”). La burguesía, en ascenso, propugnaba su lema “Orden y Progreso” para todos. Pero cuando alcanzó al poder y se legitimó, se quedó sólo con el “Orden”
  • Comte piensa ingenuamente que la ciencia (sociología) mejorará la sociedad, organizándola científicamente.
  • Ley de la Historia: toda sociedad debe atravesar necesariamente tres estadios en forma evolutiva lineal, tal como sucede en las edades del ser humano.
  • SALVAJISMO – BARBARIE – CIVILIZACIÓN (Morgan)
  • MILITARISTA – DEFENSIVA – INDUSTRIAL
  • TEOLÓGICO (ficticio)– METAFÍSICO (abstracto – POSITIVISTA (científico)

Este paradigma ha justificado las colonizaciones, con la propuesta de “llevar el progreso” a las culturas atrasadas.

  • El estado teológico, a su vez, ha pasado por sus tres respectivos estadios:
  • MAGIA – RELIGIÓN- CIENCIA.
  • La RELIGIÓN, a su vez, evoluciona:

FETICHISMO- POLITEÍSMO- MONOTEÍSMO

Sir James George Frazer (1854 – 1941). Antropólogo escocés y erudito, publicó este trabajo en su famoso libro “The Golden Bought”, publicado en el Reino Unido en 1890.[1] Desde el paradigma evolucionista comptiano, compara la caracterización de la magia, la religión y la ciencia.

MAGIA, RELIGIÓN Y CIENCIA

MAGIA Y CIENCIA.

  • Tanto la magia como la ciencia creen en el orden y uniformidad de la naturaleza. La sucesión de acaecimientos se supone que es perfectamente regular y puede preverse con exactitud. Las mismas causas producen los mismos efectos
  • En la ciencia, la cuidadosa ejecución de los procedimientos señalados, y en la magia, la cuidadosa ejecución de las ceremonias producirán INDEFECTIBLEMENTE los efectos deseados (salvo que la contrarreste otro hechicero más poderoso)
  • El mago no se humilla ni ruega a un alto poder, con tal de que se atenga minuciosamente a las reglas de su arte. Igual sucede con las leyes de la naturaleza: quien descuidan sus reglas, se expone a peligros extremos. En esto hay semejanza entre magia y ciencia; pero difieren en que las dos leyes fundamentales del pensamiento (semejanza o contagio) se aplican con presunciones equivocadas. Los principios en sí mismos son válidos; pero aquí su aplicación es incorrecta. Si la magia fuese verdadera sería ciencia.
  • La ciencia nace de la experiencia; la magia, fabricada por la tradición.
  • La ciencia se guía por la razón y se corrige por la observación. La magia es impermeable a ambas, pues vive de misticismo.
  • La ciencia está abierta a todos; la magia se oculta.
  • La frontera entre ambas no siempre está clara.

MAGIA Y RELIGIÓN.

Parte de su definición de religión: “la propiciación o conciliación de los poderes superiores al hombre que, se cree, gobiernan el curso de la naturaleza o de la vida humana”.

  • En la religión existen la creencia y el rito: ofrendas y oraciones; pero también práctica de la caridad, castidad, etc. Se trata de persuadir o inducir a los seres poderosos, lo cual implica variabilidad y flexibilidad, a diferencia de la ciencia y la magia, que son rígidos. La cuestión sería saber si tales fuerzas son concientes y personales. Si los magos creen en seres sobrenaturales, de todos modos los tratan como a las fuerzas impersonales, por coacción.
  • Históricamente, desde antiguo ha habido hostilidad implacable entre el sacerdote y el mago: la arrogancia del mago subleva al temeroso sacerdote (la Santa Muerte). Los sacerdotes persiguen a los brujos, les indigna su arrogancia hacia lo divino; usurpan su prerrogativa de mediación
  • A veces la magia está amalgamada de religión; al principio se combinaban (ritos religiosos y mágicos se mezclaban, pues el dios mismo lo requería). Los magos amenazan a los dioses si no les conceden lo que ellos demandan. Esto se conservó, evolucionado, en las religiones superiores. La parte inteligente de la sociedad evolucionó primero. Sus rituales no requieren ni dioses ni diablos. Aún en Europa medieval, se atribuían poderes especiales a los sacerdotes, que sabían ciertos conjuros a riesgo de su condenación, por lo que cobraban bastante (ej.: la misa eficacísima de San Secario, al Espíritu Santo).
  • La magia fue anterior a la religión. Hasta los animales actúan por el principio de contigüidad; pero no piden a seres superiores. En todas las culturas la magia precedió a la religión. (Australia, hay magia y no religión)- Supervivencias mágicas (supersticiones) aún dentro del catolicismo.
  • Causas por las que se pasó de la magia a la religión.- un tardío reconocimiento de la falsedad de la magia y su esterilidad llevó a un mejor conocimiento de la naturaleza. Cuando se descubrió esto, las cosas seguían sucediendo como antes, pero todo parecía distinto; habían caído sus telarañas: él no era el que dominaba a la naturaleza, sino otros seres semejantes a él; pero más poderosos. A ellos habría que dirigirse, confesando su subordinación, tratando de convencerlos, implorando su misericordia. Esto sucedió durante un largo y paulatino proceso
  • Supervivencias: “ex opere operato”

EL PARADIGMA FUNCIONALISTA

Este paradigma parte de algunos supuestos conceptuales:

  • La personalidad es un sistema de impulsos, necesidades y propensiones a responder y actuar que existen en situaciones socialmente estructuradas.
  • El sistema social.- Tales necesidades provocan situaciones socialmente estructuradas. La sociedad implementa un sistema equilibrado de instituciones que cumplen las respectivas funciones, para satisfacer dichas necesidades, y para modelar la actividad humana: normas compartidas sujetas a ser legitimadas y adoptadas. Este complejo de instituciones constituye el complejo social: cada parte es interdependiente de todas las demás; cualquier cambio en una parte afecta a las demás y al conjunto; a medida que se acercan al centro, se conectan con todas las demás. ¿Cuál es la contribución de cada complejo institucional a la conservación del sistema social? Puede ser obvia o sutil (funciones manifiestas o latentes).
  • La cultura es un cuerpo de conocimientos, creencias, valores; un sistema simbólico de significados (para conocimientos y para normas), explícitos o implícitos. En su contexto, la vida puede vivirse significativamente.

En el ejemplo de arriba nos limitamos a ocho necesidades básicas. Tylor en su definición de cultura, puso algunas pautas como ejemplo; pero el antropólogo brasileño Antonio Rübbo Müller elaboró una taxonomía completa de todas las necesidades -humanas, sociales y culturales- que, todas ellas y sólo ellas, existen en la humanidad (“Teoría de la Organización Humana”).

NECESIDAD PERSONALINSTITUCIÓNCULTURA- VALORES
-1- SEXOMATRIMONIOamor, fidelidad
2- SALUD, MUERTEHOSPITALES, FUNERARIASCuidado
3- MANTENIMIENTO (casa, vestido, sustento)MERCADO  textil, mercado, agriculturaJusticia conmutativa
4- LEALTADASOCIACIONESReciprocidad solidaria
5- DIVERSIÓNTURISMO, ESPECTÁCULO, DEPORTEDescanso
6- COMUNICACIÓNTRANSPORTE, LENGUAJE, MCSdiálogo
7- PEDAGÓGICOESCUELAAprender, conocer
8- PATRIMONIALRÉGIMEN DE PROPIEDADTener. 
9- PRODUCCIÓNEMPRESAS, AGRICULTURALaboriosidad
10- RELIGIÓNIGLESIASFe
11- SEGURIDADFUERZAS ARMADAS, POLICÍACastigo
12- POLÍTICA, ORGANIZACIÓN organizaciónPARTIDOS POLÍTICOS, GOBIERNOParticipar
13 JURÍDICO (normas escritas o no)PODER LEGISLATIVOObedecer
14- PRECEDENCIAPROTOCOLOSRespeto

Dos tipos de necesidades y dos tendencias a la acción

(a) El hombre debe de actuar sobre el medio, sea ajustándose a él, sea dominándolo.

(b) El hombre expresa sentimientos; responde en forma no utilitaria; se relaciona.

  • Supone que todas las instituciones son útiles o necesarias y cumplen funciones positivas (si no fuera así, no se mantendrían).
  • La religión es una de las estructuras institucionales que integra el sistema social total: el “más allá” tiene implicaciones en la vida personal y social; trasciende la experiencia cotidiana en el medio natural.
  • Responde a interrogantes existenciales: ¿por qué el hombre necesita “algo que trascienda la experiencia”, algo más allá de lo empírico? ¿por qué las sociedades requieren de tales creencias, prácticas e instituciones?

Implicaciones de la Religión en la vida en sociedad

A) Funciones explícitas:

  1. Incertidumbre.- El ser humano vive en condiciones de contingencias que amenazan su seguridad y bienestar. Todas las aventuras humanas están amenazadas de fracaso, y esto ocasiona perjuicios. Se necesitan algunas seguridades en qué confiar.
  2. Impotencia.- Nadie es capaz de controlar todas las condiciones de su vida. Existimos en “contexto de imposibilidad”; no todo lo que se desea es alcanzable: la muerte, el sufrimiento y la coerción, manifiestan nuestra vulnerabilidad.
  3. Precariedad.– Una tercera manifestación de nuestra vulnerabilidad proviene del hecho que vivir en sociedad implicaría una distribución ordenada de funciones, recursos y recompensas. Esto nos lleva a jerarquizar las relaciones. Las condiciones de escasez causan una distribución diferencial de los bienes y valores, y esto lleva a una privación relativa. Hay ricos y hay miserables. El orden requiere de subordinación y coartar la libertad. A veces, el control y la supervisión son frustrantes: ¿por qué obedecer reglas y leyes, cuando imponen tales penalidades, máxime cuando se cargan más sobre unos que sobre otros?

Ante esta situación, constatamos que las técnicas y las prescripciones sociales son insuficientes. Nos enfrentamos a “puntos de ruptura” y a “problemas de significado”: ¿Por qué morir? ¿Cómo podremos conservar la moral ante un fracaso?

  • A no ser que estos “porqués” sean respondidos, la convivencia se desplomaría. La religión es importante en aquellas áreas de la vida en donde el conocimiento y la destreza dejan de proporcionar los medios necesarios para la adaptación: contingencia, impotencia y escasez.
  • La religión en general aporta funcionalidad para la cultura, la sociedad y la personalidad.
  • Proporciona una perspectiva más amplia de un más allá mejor.
  • El hombre no sólo requiere respuestas de orden cognitivo; también se relaciona y requiere ajustes emocionales a las frustraciones y privaciones. Los rituales facilitan la relación con el más allá y con una comunidad, lo que proporciona seguridad.
  • La religión santifica las normas del sistema. Brinda confianza para mantener su moral. Pero en determinadas situaciones, la religión también legitima rebeliones y subversiones (lo que no ven los funcionalistas).

B) Funciones latentes:

  1. La religión engloba las aspiraciones humanas más sublimes; es bastión de moralidad, orden, paz individual y ejerce una función civilizadora.
  2. Ante la incertidumbre, brinda apoyo, consuelo y reconciliación.
  3. Ofrece una relación trascendental a través del rito, lo cual posibilita una nueva seguridad y una identidad más firme.
  4. Proporciona puntos de referencia en medio de los conflictos. Contribuye a estabilizar, ordenar, mantener el statu quo.
  5. Sacraliza normas y valores de la sociedad establecida. Contribuye al control social.
  6. Proporciona estándares de valores, en función de los cuales, las normas institucionalizadas pueden ser examinadas críticamente (función profética). Presenta rituales en los que la culpa puede ser expiada.
  7. Cumple funciones de identidad; desarrolla en los individuos el concepto que tienen de sí mismos y de su autodefinición.
  8. Se relaciona con el crecimiento y maduración del individuo, distinguiendo las diversas edades por las que los individuos se ubican en la sociedad y ayuda a los problemas que desafían a cada edad; contribuye así al desarrollo de la identidad del individuo.

Crítica al funcionalismo:

  • El funcionalismo supone una sociedad bien integrada. No es apta para dar cuenta del conflicto social.
  • Cumplió funciones adaptativas para el régimen colonialista: dominar a los nativos con menores costos sociales.
  • Las contribuciones de la religión a la sociedad pueden ser positivas o negativas. Pueden apoyar su existencia o debilitarla. Puede ser un obstáculo al progreso, promueve fanatismos, ignorancia, oscurantismo.
  • A veces dificulta su proceso de maduración (marco demasiado autoritario de protección)
  • La teoría funcionalista se ha concentrado en las funciones positivas latentes. Los historiadores iconoclastas, en las funciones negativas.
  • Supone que los sistemas sociales están completamente integrados y que todos sus elementos son funcionales e indispensables.
  • Su enfoque es parcial e incompleto. Tiende a poner énfasis en las funciones de conservación de la religión, olvidando su potencial revolucionario o creativo. Distorsión apologética (los que se oponen a la religión están equivocados).
  • Olvida el proceso de secularización moderna.

FUNCIONES QUE CUMPLE LA RELIGIÓN EN LA SOCIEDAD

Funciones manifiestas que responden a algunas necesidades existenciales:

  1. Impotencia- Es imposible controlar todas las condiciones de la vida: muerte, sufrimiento, coerción, vulnerabilidad- ¿Por qué morir?
  2. Incertidumbre- Todas las aventuras humanas están amenazadas de fracaso.  Contingencias arriesgan bienestar
  3. Precariedad- Condiciones de escasez. Causas: una diferencial de bienes y valores. Privación relativa.

Funciones latentes de la religión:

  1. Engloba las aspiraciones más sublimes: moralidad, orden, paz individual, función civilizadora.
  2. Apoyo, consuelo, reconciliación ante la incertidumbre.
  3. Ofrece una relación trascendental para obtener seguridad e identidad más firme (caxcanes).
  4. Estabiliza y ordena los conflictos; mantiene el “status quo”.
  5. Sacraliza normas y valores de la sociedad establecida. Contribuye al control social.
  6. Proporciona estándares de valores, desde los cuales las normas pueden ser reexaminadas.
  7. Presenta rituales en los que la culpa puede ser expiada.
  8. Desarrolla la identidad del individuo y del clan.
  9. Se relaciona con el crecimiento y maduración del individuo, así como su paso por diversas edades.

EL FUNCIONALISMO DE MALINOWSKI

BRONISLAW MALINOWSKI (1884-1942) Este antropólogo, en 1914 viajó a Papúa, donde realizó un trabajo de campo en Mailly y en las Islas Trobriand. La obra que ahora resumimos es “Magic, Science, and Religion” (publicada en 1948).[2]

Sostiene su teoría de que, entre los primitivos, la magia, la ciencia y la religión no se sucedieron evolutivamente, sino que coexisten en todas las culturas. No existen pueblos primitivos sin magia, sin religión y ni sin ciencia. En toda realidad se distinguen, tanto la bina “sagrado / profano”, como la triada “magia / religión / ciencia”. En las diversas culturas se pueden distinguir actos y observancias tradicionales, reglas y prohibiciones vinculados a creencias en fuerzas sobrenaturales (magia) y a seres espirituales (muertos, espíritus en Tylor, o culto a las fuerzas naturales en Spencer (religión), o culto a una fuerza impersonal omniabarcante (el “mana”, en el totemismo de Durkheim). No hay arte ni oficio primitivos que no se lleve a cabo sin observar las regularidades de la naturaleza y el poder de la razón (ciencia). El primitivo consulta la naturaleza para fines prácticos -esto le interesa más que sus teologías- (ciencia), y los lleva a cabo mediante conjuros y rituales para obligar al viento o lluvia (magia) y también suplica a los seres sobrenaturales (religión). Se cree que el primitivo tiene horror al razonamiento, y que únicamente tienen pensamiento prelógico (Levy Bruhl). Pero investigaciones recientes muestran una inquietud por la observación definida y correcta, y esto ya sería una forma rudimentaria de ciencia. En los oficios “profanos” se observa una actitud del todo distinta de la religiosa y magia, y mantienen separados estos razonamientos.

La ciencia (nace de la experiencia) se distingue de la magia (nace de la tradición). La ciencia se guía por la razón y se corrige por la experiencia. La magia es impermeable a ambas (misticismo). La ciencia es abierta a todos; la magia es oculta. Es un embuste decir que los primitivos no tenían religión. Para ellos lo que no existe es justamente lo “profano”.

Refiere sus observaciones entre los melanesios de Nueva Guinea. (y eso que los melanesios tienen fama de ser demasiado dados a la magia). Los Trobriand son pescadores, comerciantes, horticultores y artesanos. Denotan gran capacidad de observación y de apego escrupuloso a reglas agrónomas. Pero al mismo tiempo, se tiene la magia y religión, distinguiendo sus respectivos planos. Creen que la magia es indispensable para estas labores (no se sabe qué sucedería sin esos ritos, pues siempre se hacen), no conciben que sólo fuese magia sin las técnicas. Las actividades técnicas y mágicas se hacen esos juntamente; pero no se inmiscuyen. Incluso, a veces, el mismo brujo es quien conduce trabajos empíricos, y distinguen sendos campos con nombres, tiempos y lugares diversos. En la construcción de sus piraguas utilizan la ingeniería náutica; pero también temen las tempestades y allí es donde entra la magia. Igual en las guerras, la horticultura o el cuidado de la salud: utilizan remedios; pero si la enfermedad es grave y se espera la muerte o si presumen influencia de brujería, recurren a la religión.


[1] Edición consultada: FRAZER, James George; La rama dorada: magia y religión. Estudio comparativo entre mitología y religión” Fondo de Cultura Económica, México, 1951

[2] Utilizamos su versión en español: “Magia, ciencia y religión, Planeta Agostini, Barcelona, 1993 (pp. 3-10).

Clase 04. El origen de la religión II: El totemismo

Después de exponer las dos teorías vistas sobre el origen de la religión -animismo y naturalismo-, pasa a exponer la suya propia. Ambas teorías concuerdan en buscar el origen de la religión en algo natural -físico o biológico (el sueño)-. Sería, en ambos casos, un hecho de la experiencia común, la que originaría una experiencia fuera de lo común; pero esto no parece que fuese capaz de suscitar sacralidad (sería una interpretación delirante). Pero en el mundo primitivo, debe haber algo más que el mero mundo físico, Ya antes de Durkheim había habido otros investigadores a quienes le había llamado la atención la organización de las tribus en clanes, en relación con el “totemismo”[1], en relación con la religión y con la organización social por medio de “clanes”. Durkheim lo estudió entre los pueblos primitivos de Australia entre los indios de Norteamérica.

1. El “totem” como nombre

  • Clan (en lengua gaélica, inglés: clann=familia, raza (pasó al latín, significando “planta”, al modificar el prefijo cl a pl). Equivale al “gens” entre los romanos: Individuos unidos por un vínculo de parentesco (no necesariamente consanguineo). Así, el adjetivo “gentilicio” para denotar a quienes se consideran de la misma familia, con los deberes mutuos de parentesco (asistencia, venganza, exogamia). En griego “genos” (genealogía)
  • Además, el “totem” comprende el nombre de una especie, preferentemente animal (aunque en algunos casos también puede ser una planta o un fenómeno metereológico), con quien se presume parentesco. En Australia hay unos 500 totems. No se trata de determinado animal individual, sino de toda la especie.
  • Adquisición- Con frecuencia el niño tiene el tótem de la madre; aunque viva en el clan del padre, pues este debe pertenecer a un clan distinto (exogamia). Entonces el clan está territorialmente disperso. (sería matrilineal y patrilocal)
    • Otras veces tiene el tótem del padre y vive en el mismo territorio (endogamia). Entonces sólo las mujeres casadas son extranjeras (sería patrilineal y patrilocal). El clan, por tanto, no tiene base territorial
    • Otras veces, el totem no es ni el del padre, ni el de la madre, sino el de un antepasado mítico.
  • Tótems de fratrías: A veces, los clanes se agrupan en “fratrías” (suelen ser dos), por vínculos de fraternidad: -cacatúa blanca / cacatúa negra-; posiblemente un clan que se dividió. También hay clanes matrimoniales (determina con que clan deben ser los casamientos).
  • Hay restricciones alimenticias e interdicciones de la carne de cierto animal (posiblemente, para evitar disputas por esa carne y que alcance a otros clanes).

2. El “totem” como emblema

  • Es como el blasón medieval.
  • Cada tótem tiene su color y una figura, muy estilizada y convencional, que colocan arriba en su casa, lo pintan en su cuerpo, lo graban con cicatrices.
  • A veces plasman la figura en una máscara, o plasman su color y su pintura en postes esculpidos (a veces de 15 mts.). Ponen su insignia donde sea (animal disecado en la puerta).
  • Los miembros del clan intentan reproducir el aspecto exterior de su tótem (máscara, plumas, corte de pelo, tatuaje, cicatrices, mutilaciones (desdentar), o imitan gritos y gestos del animal, con lo que rememoran el símbolo del clan.).
  • También tatúan su símbolo: el “Tathoo” es una antigua práctica originada cuando las personas cobran conciencia de su vinculación en una vida común. La práctica más antigua fue en Samoa, en cuya lengua significa: “golpear o marcar dos veces”

3. Totem como objeto religioso o etiqueta colectiva

El totem es un objeto empleado en algunos cultos (churinga): trozos de madera o piedra pulida, de formas variadas; suele ser de madera con el dibujo del tótem, con carácter de sagrado. No se revela su nombre, ni los pueden ver o tocar mujeres y niños; con ataduras (cabellos) se hacen girar como trompos con zumbido. Se guardan en lugares escondidos (cavidades), que se vuelven lugares sagrados (asilo). Su pérdida se considera una catástrofe para la comunidad. Tiene propiedades maravillosas: curativas, poderes de la especie animal del tótem; asegura la reproducción de esa especie, da fuerza y coraje a los del clan, a veces se considera residencia del alma de un antepasado. Lo que cambia el carácter de profano a sagrado del objeto de culto es la marca o dibujo del tótem que lleva, que es convencional y cuyo significado sólo los del clan conocen. Suelen ser más sagrados que el animal mismo.

Cada miembro del clan está investido de un carácter sagrado no inferior al del animal. El hombre cree ser a la vez humano y animal de esa especie; lleva su nombre (entre los primitivos, el nombre no es sólo palabra, tiene algo de ser); hay una identidad de naturaleza, se considera igual al animal. Esto lo expresan algunos mitos: relaciones genealógicas entre el hombre y el animal, remisión a un antepasado, que una potencia mítica transformó en animal; un hombre estuvo largo tiempo conviviendo con esa especie y fue adquiriendo sus caracteres, y cuando se reintegró los demás lo confundieron con el animal. No se trata de zoolatría, pues no se adora el tótem como dios. Más bien son dos seres del mismo nivel, vinculados entre sí (hermanos) (a lo más, ligeramente más elevados, por ser abuelos). Hay un derecho místico de propiedad sobre el tótem: interdicción de matarlo, sólo a los del clan; a veces los del clan tienen derecho de matarlo antes que los demás.

Sirve para fines clasificatorios

Así, una tribu puede dividirse en dos “fratrías” – las cuales, antes pudieron ser un solo tótem (v.gr., clan “oso”) que, al multiplicarse sus miembros más de lo conveniente, se dividieron en dos (oso/negro/oso café). Cada una de estas fratrías comprende, a su vez, tres clanes. En el ejemplo que ponemos, la primera fratría tiene estos tres animales: tortuga, águila y zorro; mientras que los tres clanes de la otra fratría serían: salmón, cacatúa y canguro.  Si se observa, cada una de las ternas tiene un animal de agua, uno de aire y otro de tierra. Esto tiene la importante función de regular los matrimonios en una tribu exógama: el intercambio de mujeres se da únicamente entre clanes de animales del mismo elemento.

4. El animal totémico como “tabú”.

  • “Tabú” es una palabra polinesia que denota lo sagrado, lo inquietante, lo peligroso, lo prohibido y lo impuro. Al contrario de la palabra noa, que denotaría lo profano. De modo que la dicotomía polinesia tabú/noa, equivaldría a la dicotomía greco latina “sacro/profano”, que es la oposición más antigua que existe (antes de bueno/malo, bello/feo, verdadero/falso)
  • Los tabúes son restricciones a las que se someten los pueblos primitivos, y que no se derivan de algo racional, pues no se saben los motivos para tales prohibiciones, Sin embargo, consideran que su violación atraerá los peores castigos, sin importar que haya o no conciencia de ello.
  • Totem y tabú.
    • El tabú más antiguo es concomitante con el totemismo: la prohibición de matar o comer la carne del animal totémico; a veces, tocarlo (al menos alguna parte del animal, por ejemplo, la cabeza del búfalo), e incluso, ni siquiera mirarlo (las mujeres). Quebrantar esto es un sacrilegio que puede producir la muerte (hay mitos que explican esto). Sin embargo, cuando van de cacería miembros de distintos clanes y aparece un animal, se le pide al miembro del clan correspondiente el privilegio de matarlo (aunque se considera algo de ilícito y les resulta doloroso).
    • Sin embargo, a veces se come a modo de sacramento: por ejemplo, en la fiesta del totem, todos los miembros del clan deben comerlo (o al menos, el jefe). También hay excepciones, como cuando ese alimento es necesario (ej: si el tótem es el agua, se puede beber, con restricciones: otro debe darle de beber); los ancianos quedan exentos, pues también ellos son “santos”.
    • Quizás esto pueda explicarse por la función de satisfacer mejor las necesidades de toda la tribu: restringiendo a cada clan el consumo de un animal específico, la tribu en su conjunto tendrá más acceso a la diversidad alimentaria
    • De la misma manera, en la mayoría de los clanes (exogámicos), los varones no pueden tener contraer matrimonio, ni tener relaciones sexuales con las mujeres del mismo clan (“lo prohibido es lo que más se desea”).
    • El castigo a quien haya violado el tabú, le llega de forma automática (como una descarga eléctrica); aunque lo haya hecho inadvertidamente. Pero el sujeto que haya contraído esa impureza, puede purificarse y librarse de sus consecuencias, mediante ciertos ritos o sacrificios expiatorios.
    • Transmisibilidad, es una característica de las prohibiciones tabú. Esto lleva a distinguir dos especies o modos de contraer el tabú: el “natural” (directo) y el “adquirido” (indirecto). El tabú “natural” es una cualidad inherente a ciertas personas o cosas, producto de una fuerza misteriosa (mana). En cambio, el tabú adquirido es el que fue transmitido, que puede ser cuando el sujeto es tocado por una persona portadora de un tabú natural (el rey o el sacerdote), o también cuando alguna persona toca o come algo prohibido y se convierte él mismo en tabú, contagiando a quien tiene contacto con él.
    • Desplazamientos: Freud descubre semejanzas entre la prohibición tabú de los primitivos y la prohibición de los neuróticos obsesivos. Ejemplos:
      • Un jefe maorí sopla a la fogata y contamina el fuego; el fuego contamina la olla que está encima; la olla contamina a la sopa que se esta cocinando; la sopa contamina a quienes de ella comen.
      • Una mujer que tiene horror a un florero nuevo que trajo su esposo. Se explica porque su marido compró ese florero en la calle “Ciervo”. La mujer tenía una amiga entrañable mientras era soltera; pero esa amistad de disminuyo cuando la mujer se casó. Resulta que el apellido de su esposo era “Ciervo”
      • Un niño descubre que siente placer al tocarse los genitales; pero su madre lo reprende fuertemente. El regaño le suscita temor de tocarse los genitales; pero como reprimió ese deseo y no lo procesó debidamente, sigue deseando tocar sus genitales. Luego olvida la causa, y puede desplazar ese temor a tocar otra cosa que sustituya a los genitales (deseo de tocar y miedo a hacerlo). Muchas neurosis provienen de la autoridad paterna.
    • Hay también otros elementos que por lo general también se tienen por tabú: tocar la sangre humana, incluso, sin conciencia, Tampoco tener relaciones sexuales con una mujer en su menstruación. Igualmente, pronunciar ciertas palabras.

5. Tabú y la ambivalencia de sentimientos

  • Dado que tales restricciones son primordiales, distintas a las prohibiciones morales o religiosas, nos interesa especialmente para nuestro curso, ya que la moralidad (junto con la mitología y el ritual) son los tres elementos comunes a toda religión. Hay relación entre moral, tabú y prohibiciones.
  • Sigmund Freud, en su libro “Totem y Tabú”,[2] relaciona el tabú del totemismo primitivo con la neurosis obsesiva. Explica la motivación de estas restricciones por la finalidad de proteger a jefes, sacerdote, objetos cultuales, cadáveres o personas débiles y vulnerables, del “mana” de los sacerdotes o jefes. Otra motivación sería la de preservarse de ciertas perturbaciones que suelen darse en diversas etapas de la vida (nacimiento, iniciación de adolescentes, menstruación, funciones sexuales). También existe temor de que su violación provoque la cólera de los dioses o demonios.

Principales tabúes ambivalentes

  1. Tabú a los enemigos matados.- En algunas tribus, cuando un guerrero mata a un enemigo, le corta la cabeza. Luego, se la lleva a su casa y se impone ciertas restricciones para expiar su falta (por miedo al espíritu del asesinado) y para tratar de reconciliarse con el: se aísla quedando él solo en otra cabaña durante dos meses; trata a la cabeza con mucho cariño: le da de comer en la boca, muestra arrepentimiento y remordimiento, le pide perdón; no ve a su mujer durante cierto tiempo, etc. En realidad, le tiene miedo: no toca sus cosas, etc.

En psicoanálisis, la ternura exagerada esconde hostilidad. Lo conciente (la ternura) es aparente; pero lo que hay en la realidad es inconciente.

  1. Tabú a los reyes.- Los reyes poseen un mana muy fuerte, y su contacto, contamina. Pero a la vez, ese mismo mana faculta al soberano a controlar la naturaleza (lluvia, inundaciones, vientos, ciclones, etc.).
    1. El súbdito debe, a la vez, preservarse de ellos y protegerlos. Si alguien toca al rey, se vuelve tabú; pero si es el rey quien toca a alguien, depende si desea ayudarlo o dañarlo. Puede ayudarlo (algunos reyes medievales sanaban las escrófulas (inflamación de los ganglios del cuello), o también, puede ocasionarle algún daño.
    1. Ya que el rey tiene poder sobre los fenómenos meteorológicos, no debe dejar su trono (si se inclina en alguna dirección, cambia de rumbo el ciclón). Pero también, el rey se ve amenazado por fuerzas muy peligrosas, de las cuales los súbditos tienen que protegerlo por su bien. Por eso, le ponen ciertas restricciones para protegerlo (por ejemplo,  sus pies no pueden tocar la tierra, de modo que lo llevan en andas).
    1. Diseñan un ceremonial demasiado meticuloso, que le sirva como muralla defensiva; pero también, lo aíslan. Lo colman de atenciones; pero eso mismo lo inmoviliza.
    1. Detrás del exceso de cariño se encierra una hostilidad inconciente; se trata de una venganza. Un delirio persecutorio, pues los súbditos le atribuyen todos al rey todos sus males.
  • Tabú a los muertos:
    • Los muertos son poderosos. Por lo cual, por ser enemigos, se les trata con veneración y temor. Incluso a los deudos les llega este temor, por lo que les dan un trato especial.
    • Pareciera que el muerto se volviese “demonio”, enemigo. La muerte causa angustia; es un mal terrible. Se advierte que el muerto esté encolerizado y deseoso de venganza; tiene celos de los vivos y querrá llevárselos.
    • Quien toca al muerto, se vuelve impuro; incluso lo son quienes asistieron al entierro. SE evita pronunciar su nombre, ya que es como extensión de su persona, por lo que le cambian de nombre, para no invocarlo; se les mantiene alejados. También a los deudos se les trata a un brazo de distancia. Se destruyen sus vasijas y sus ropas.
    • A los viudos se les aisla durante el duelo. Se ponen espinas alrededor de la cama, para evitar que llegue el muerto
    • Actualmente, ante la muerte de un ser querido se generan reproches obsesivos o sentimientos de culpa por eventuales, por eventuales descuidos en su atención. Esto se explica porque, inconcientemente, esa muerte se deseaba y la defunción le dio satisfacción. Nuevamente, hay hostilidad detrás de un tierno amor, y al cobrar conciencia de esta hostilidad, se la proyecta al difunto, de quien habrá que defenderse; pero esto mismo produce culpa, que debe ser expiada.

Tabú y la ambivalencia de sentimientos:

  • Se ha mostrado la ambivalencia de sentimientos (afecto y hostilidad), así como los mecanismos de proyección, como medio de defensa: hay temor a los demonios y culto a los antepasados.
  • Al inicio, el tabú no venía como impureza, sino como temor a lo demoníaco. De ahí, el doble significado de la palabra “tabú”,  “sagrado” e “impuro”.
  • El tiempo lo disminuye. Lo vemos en el duelo al difunto y en el retroceso del tabú entre nosotros. Ambivalencia de deseo y de repulsión (culpa)
  • “Conciencia angustiante” La conciencia tiene afinidad con la angustia. Cuando hay represión de deseos, la libido que conlleva se transforma en angustia. Lo inconciente desconocido es, justamente, lo angustiante.
  • Si el tabú se presenta como prohibiciones, habrá que descubrir cuales eran los deseos inconcientes iniciales (no se prohíbe lo que no se desea): tentación de matar a sus reyes y sacerdotes, al incesto y a maltratar a sus muertos.

6. Lugar del hombre en el sistema de cosas sagradas

Significado psicoanalítico.

Sigmund Freud escribió su libro “Totem y Tabú”, una interpretación de este aspecto antropológico de los primitivos.

Piensa que al origen de esta organización habría tenido lugar un parricidio (complejo de Edipo): un padre -como su antecedente, el chimpancé Alfa- que no sólo se quedaba con la mejor porción del alimento, sino que se reservaba para él a todas las mujeres del clan. Los hijos, sintiéndose despojados de sus derechos, se habrían confabulado y dado muerte a su padre, y todavía más, después se lo comieron (apropiarse de su fuerza). Pero luego, angustiados por su complejo de culpabilidad, divinizaron al padre zoomorfizado e introyectaron la prohibición de aparearse con las mujeres del clan, y en la fiesta totémica, comieron la carne de su animal

Supervivencias.

Podemos rastrear algunas reminiscencias simbólicas de este sistema totémico en ciertas instituciones contemporáneas:

  • En el sacramento católico de la Eucaristía, en el que comemos la carne del “cordero de Dios” y bebemos su sangre, para configurarnos con Él.
  • Quizás sucede otro tanto en la “tribu” de los alumnos del IFFIM. Los religiosos de cada Congregación religiosa que asisten al Instituto, se sienten hijos de un ancestro común (el Santo Fundador), visten como él (hábito) y se configuran con su espíritu (“carisma”), y tienen su logo que los identifica.
  • Quizás también en los equipos de futbol, muchos de ellos con nombre de animal totémico (“águilas”, “pumas”, “chivas”) y sus aficionados visten sus colores y emblema.

Sistema cosmológico del totemismo y Género

El totemismo también comprende toda una concepción del universo. No se ha estudiado este aspecto, porque se tiene una visión estrecha de la tribu (como si sólo fuese formada únicamente por seres humanos). Para el australiano, los seres del universo son subdivisiones de la tribu; todas las cosas que pueblan el universo son parte de la Gran Tribu, a cuyas divisiones pertenece el clan.  La naturaleza está dividida según los nombres de las fratrías (animales, plantas, sol, luna, estrellas, árboles, estaciones del año, nubes) pertenecen a una de las dos fratrías.

Género, especie, clase.

  • Las categorías esenciales del pensamiento son producto de factores sociales (noción de categoría). Así como la dicotomía más antigua en el pensamiento provino de la división “Sacro”/”Profano”, anterior a cualquier otra (cuerpo/alma, bueno/malo, bello/feo, etc.). Los australianos clasifican todos los seres, por afinidades con los diversos clanes o fratrías. Estas clasificaciones son las primeras de la historia y lo que permitió formar todas las demás clasificaciones, desde género, especie y clase. Las clasificaciones se modelaron a partir de la organización social (las fratrías serían el género y los clanes, la especie). Sólo porque los seres humanos se hallaban agrupados, se pudieron agrupar y clasificar todas las cosas. Las distintas clases de cosas no están yuxtapuestas, sino ordenadas en un plan unitario, así como los clanes y las fratrías se unen en un todo orgánico (tribu; unidad de la sociedad).

TOTEM INDIVIDUAL Y TOTEM SEXUAL

Junto a los totems colectivos, hay otros tótems individuales, que son objeto de culto privado. Se trata del nombre de pila de un individuo (ordinariamente, un animal). La persona lleva consigo algo del animal (piel, pluma, tatuaje). Tiene vínculo con el animal: es de su misma naturaleza (si su tótem es el águila, tendrá buena vista; si su totem es grulla, será buen orador)). Cree que, en caso de peligro, puede tomar la  forma del animal; este es su “alter ego”: Lo que le suceda a uno, repercute en el otro. Hay que impedir que lo maten. El animal protege al hombre; le comunica sus poderes. El individuo puede actuar sobre el animal (le da órdenes). No tiene vínculo con la especie entera de su totem individual, sino con un animal individual concreto (el nagual mexicano). En este, se permite que otros maten y coman a la especie; pero el individuo defiende a su tótem. El tótem del clan es hereditario; mientras que el del individuo, lo asigna el azar o mediante ritos, por un acto deliberado (lo conoce por ayunos, drogas, sueños: tiene la visión del animal).                                                                

ORIGEN DE ESTAS CREENCIAS

Estas creencias son de naturaleza religiosa (clasificación de cosas en sagradas o profanas). Sin ella sería imposible la organización por clanes: no pudo existir el clan sin el tótem (no se ha encontrado ninguna sociedad con un solo clan). Es la religión más primitiva.

Tylor lo deriva del animismo; por tanto, no sería un hecho primitivo, sino producto de una religión más compleja (de los melanesios de Java). Se originaría en la trasmigración de las almas: un alma humana habría trasmigrado a un animal (de allí las “razas inferiores”). Dice que comenzó, cuando se observan ciertos rasgos animales (físicos o sicológicos) en una persona; se supone que el alma animal reencarnó en él, y de allí se llegó al culto a algunos animales. Pero las observaciones se dan en sociedades tardías (dioses de toda la tribu). En Australia no hay culto a los muertos, ni existe la doctrina de la trasmigración de las almas. Pero en el totemismo no se da culto a animales; el hombre es su igual; dispone de ellos como cosa propia; deja que los extranjeros consuman su carne. El culto no se dirige al animal, sino al emblema (tótem).

Jacobs lo deriva del culto a la naturaleza: ante la sorpresa de las irregularidades surge la necesidad de entenderse con dichas fuerzas, y luego se piensa en un parentesco con ellas (se asisten mutuamente). Para ganarse su apoyo, se adoptan como parientes (el rayo, el viento).

Crítica.- Para conseguirse protectores era preferible tener varios y poderosos; pero sólo se tiene un solo tótem, y muchas veces no es poderoso, sino los más simples (cucaracha, ciruelo).

Estas teorías no resuelven el problema de la existencia de dos totemismos, el individual y el del clan. Las similitudes hicieron ver que uno derivaba del otro. ¿Cuál es el más original? Si fuera el totemismo individual, la religión habría nacido de la conciencia del individuo (aspiraciones individuales): así, la mitología habla de un antepasado humano eminente, quien habría tenido cierta relación con un animal fabuloso, y este le dio su emblema, experimentando así el valor de ese tótem individual, elegido libremente, y entonces lo transmitió a sus descendientes en herencia, quienes posteriormente formaron una familia y un clan. Se comprueba con los indios de Norte América, donde hay totems individuales y pocos de clan; y viceversa con Australia, donde hay totems de clan y pocos individuales: uno provendría de otro. Otro argumento: el alma puede separarse del cuerpo y depositarse en un objeto para ponerse a salvo cuando corre peligro o para escapar de los maleficios. Por eso se introduce en un animal y se mantuvo unido a él; luego se le creyó de la misma naturaleza.

Crítica.- No hay pruebas positivas. Se comprueba que primero fue el tótem del clan y luego el individual, pues el modelo australiano es más primitivo. El tótem individual es desconocido en Australia. ¿Cómo habría creído el primitivo que su alma estaría segura en un animal? En caso de correr algún peligro. la depositaría en un lugar inaccesible, y no se arriesgaría entrando en un animal, vulnerable a ser cazado. Además, el individuo protege su tótem individual; mientras que el clan ofrece su carne a los extranjeros. Además, no hay dos clanes con el mismo tótem, lo que no tendría sentido si fuera sólo para proteger su alma. Nada impediría que dos individuos eligieran el mismo tótem individual.

La noción del Principio del Mana totémico y la Idea de Fuerza

I.- El totemismo se encuentra

(1) En las cosas sagradas que figuran el tótem;

(2) En los animales o plantas cuyo nombre llevan

(3) En los miembros del clan.

Los sentimientos semejantes de estos tres tipos distintos que despiertan en la conciencia y que constituyen su naturaleza sagrada sólo pueden provenir de un principio común a todos (emblemas, gente, animales o plantas). El culto se dirige a ese principio común… El tótem y su religión no se dirigen a tales animales, ni a hombres, ni a imágenes, sino a una especie de fuerza anónima impersonal que se encuentra en todos estos seres, sin confundirse con ninguno de ellos. Nadie la posee por entero, todos participan de ella. Ese es el dios que cada culto adora; pero es un dios impersonal, sin nombre ni historia, difuminado… Pero en los australianos no se representa esta fuerza personal en una forma abstracta, sino encarnada bajo la especie de animal o planta. El tótem es la forma material en que se representa a la imaginación esta sustancia inmaterial, esa energía difusa, que es el verdadero objeto de culto (los del clan Cuervo son cuervos, no en sentido material, sino que participan de la misma fuerza.

               El universo está atravesado, animado, por una cierta cantidad de fuerzas que la imaginación representa como tomadas del reino animal o vegetal. Son fuerzas materiales que engendran efectos físicos al ser tocados (tabú): como una descarga eléctrica que puede ocasionar la muerte. Asegura la reproducción de las especies. El tótem tiene también un carácter moral (deben seguirse sus ritos), es un imperativo que hay que obedecer; se sienten moralmente obligados a ello (como en todas las religiones, en los primitivos australianos hay moral).

II- No es un poder definido. Es el poder de manera develada; es una potencia mística, inherente a todos los cuerpos del medio en que se vive (piedras, árboles, ríos, animales, plantas…) (“orenda”). Lo tiene el chamán; pero también el guerrero, en mayor o menor cantidad. Otros nombres: en Melanesia, “mana”. Una fuerza absolutamente distinta que la fuerza material que actúa en todas las formas. A veces se combina con el tótem individual y el del clan, que no son sino formas particulares del wakan (entre los omaha, de Norteamérica). El tótem es el medio por el cual el individuo entra en relación con esa fuente de energía.

III.- Esto afecta al pensamiento religioso general. No es verdad que el primitivo sólo se mueva por lo concreto (dioses de la naturaleza), como quiere el naturalismo, sino que esa fuerza vaga, esa energía o “potencialidad” se va individualizando en determinados animales, ritos, etc. (como si esa fuerza “se detuviera” en ellos). Si el sol, estrellas, etc. se divinizaran, no sería debido a su naturaleza intrínseca, sino en tanto participantes de esa fuerza. Igualmente, las almas de los muertos no se divinizan en sí mismas, sino en cuanto que poseen algo de esa fuerza (contra los animistas). En la base del pensamiento religioso no están objetos o seres de carácter sagrado, sino poderes indefinidos, fuerzas anónimas, más o menos numerosas según las sociedades, a veces reducidas a la unidad. Aún las divinidades personalizadas tienen ese carácter abstracto, indefinido, que es lo que hace posible los sincretismos. La magia está basada en la noción de “mana” (Herbert, Gauss); igualmente la religión. La noción de alma o de espíritu es posterior a la de “mana”, esa fuerza impersonal.

IV-Esta noción tiene también importancia laica (en la ciencia): la noción de “fuerza”, por la que la ciencia explica los fenómenos naturales. El wakan es la causa de todos los movimientos que se producen en el Universo: hace que sople el viento, que el sol ilumine, que las plantas crezcan, que el hombre sea hábil. La noción de “fuerza” es de origen religioso. De esta proviene toda vida, todo lo que se mueve o es movido. Gracias al mana el primitivo tiene éxito en la caza o en la guerra. La filosofía y la ciencia las tomaron de la religión.

Génesis y noción del principio o mana totémico

  1. Las sensaciones que despiertan en las conciencias las cosas que sirven de tótem es frecuentemente insignificante (un ratón, un ciruelo); no producen grandes impresiones (el sol, el viento son posteriores). Por consiguiente, no se debe a la naturaleza intrínseca de las cosas cuyo nombre lleva el clan lo que los hace objeto de culto. El objeto de culto son las representaciones o la figurilla. El tótem es ante todo un símbolo de algo. ¿Pero cuál es su significado? Son dos cosas: (1) los principios o dios totémico y (2) esa sociedad que es el clan; es como su bandera.
    • Si el tótem es el dios
    • y el totem es la sociedad;
    • luego, Dios es la sociedad, el clan hipostasiado.

II-Una sociedad tiene todo lo necesario para despertar la sensación de lo divino, por la acción que ejerce sobre los individuos. La sociedad es a sus miembros lo que el Dios es a sus fieles. Un dios es un ser que el hombre se representa como superior a él mismo; es de quién depende; sujeto a sus normas que le son impuestas (igual que la sociedad). La sociedad tiene una naturaleza distinta de la naturaleza de los individuos. Exige que olvidemos nuestros intereses; que seamos sus servidores; nos obliga a molestias, sacrificios, privaciones, sin los cuales la vida social no sería posible. Nos sometemos a reglas de conducta y de pensamiento no queridos. Pero si sólo fuera por obligación material, se trataría sólo de una fuerza síquica a la que debemos ceder por necesidad, y no una potencia moral que adoramos; una autoridad moral que respetamos (no sólo por coacción). Inspira respeto: Suscita e inhibe actos con abstracción relativa a los efectos útiles o perjudiciales. Seguimos sus consejos, no porque nos parezcan sabios, sino porque a la idea que nos hacemos de la persona es inmanente cierta energía síquica que hace plegar nuestra voluntad.

Hay circunstancias en donde particularmente se manifiesta esta acción vivificante de la sociedad: una asamblea, dónde arde una pasión común. Hay períodos históricos de conmoción colectiva, las interacciones sociales son en ellas más frecuentes y numerosas; efervescencia general; pasiones, actos violentos, heroísmos, barbarie sangrienta… (Noche de San Bartolomé, Juana de Arco, Rev Francesa, las Cruzadas). Todos esos procesos mentales son tan semejantes a los de la religión, que no pueden menos de expresarse religiosamente. Hay transmisión de tesoros culturales, que encontramos ya al nacer (lengua, derecho, instrumentos). Son producto de la sociedad. No vemos de dónde vienen. Son potencias benefactoras que asisten y protegen, y que son presiones sobre nosotros. Se nos presentan como diferentes de las que despiertan las influencias colectivas. Por tanto, consideramos dos tipos de realidades distintas entre sí: lo sagrado y lo profano.

Proyectamos esas fuerzas fuera de nosotros (como las causas objetivas de nuestras sensaciones). La sociedad incesantemente crea cosas sagradas (una persona divinizada): investida de majestad, inspira respeto; problemas para hablar con él (reyes): carácter sagrado. También se consagran cosas, ideas (creencias), a las que se prohíbe tocar o negar. Se divinizan cosas laicas (La Patria, La Libertad, La Razón), con dogmas, altares

               Una reminiscencia de esto sería la fiesta patronal: la imagen del Santo Patrono es el santo mismo, y al mismo tiempo, es el emblema de la Comunidad. En su fiesta, el pueblo se festeja a sí mismo, y todo mundo entra en esa efervescencia que le es propia. En algunos casos en que la imagen del santo haya sido robada, todo el pueblo entra en angustia y anomia, hasta que o se encuentra, o se encarga otro, que debe legitimarse por algún hecho portentoso (fue “encontrado”; se “regresó” cuando lo quisieron trasladar a otro sitio, etc.

III Las sociedades australianas tienen dos fases: (a) dispersión por familias, para ocupaciones diferentes (caza, pesca) (b) concentración en determinados puntos; el ritual de un clan (“corrobori”[fiesta]). En estos, todo cambia; facultades unitivas y pasionales; hay una especie da electricidad, de exaltación extraordinaria (gritos, saltos). Para meter algo de orden: cantos y danzas. Hay desorden: todo se hace al revés; se rompen prescripciones. Efervescencia, las pasiones se desencadenan. Se practica el incesto (no obstante estar fuertemente condenado); sobreexcitación violenta (ejemplos: danza frenética con antorchas). En Australia, las actividades religiosas sólo tienen lugar durante las fiestas; nada en el tiempo ordinario. El clan despierta la idea de fuerzas exteriores que dominan o exaltan al individuo (que sería el tótem).

IV.El tótem como el animal que da nombre al clan y como emblema.- Los sentimientos que una cosa despierta se comunican al símbolo que la representa. Explicación: la idea de la cosa y la idea que su símbolo representa están unidas en nuestro espíritu. Las emociones provocadas por uno se trasladan a la otra. Es más fácil que la emoción se centre en el símbolo, pues es más abarcable, menos abstracto (morir por la bandera, es morir por la Patria). El tótem es la bandera del clan. El primitivo no ve que sus impresiones provengan de la colectividad; que la reunión de numerosos hombres asociados libere energías nuevas, y siente que está elevado; que vive una vida diferente de la ordinaria. La atribuye al objeto totémico, o las marcas del tatuaje, centro del culto. Parece que de ese objeto emanaran las fuerzas misteriosas.

V- Se ha atribuido a la religión un sentimiento de debilidad y dependencia. Sentimiento de temor, pues cuando el hombre se relacionó con el mundo, se topó con potencias terribles y ritos agresivos; pero luego percibió que no es así. El hombre no vio originalmente a los dioses como seres malévolos, sino amistosos, parientes y protectores; como poderes útiles. Los ritos religiosos (salvo los funerarios) son alegres. La religión, antes que interpretar el mundo, representa la sociedad: relaciones oscuras, íntimas… representaciones metafóricas, simbólicas. Los ritos estrechan vínculos. El dios es expresión figurada de la sociedad. En ellos, se da la exaltación síquica, el delirio.

Se recomienda ver la película de Disney Tierra de osos


[1] “totem”, palabra de la lengua de la tribu Ojiwa, de Norteamérica

[2] FREUD, Sigmund; “Totem y Tabu”, en Obras Completas, Vol.II, Biblioteca Nueva, Madrid, 1981 (pp. 1758-1794).