Clase 05. El origen de la religión IV: La magia

¿QUÉ ES LA MAGIA?

Por magia entenderemos cierto ritual destinado a apoderarse de las fuerzas naturales a fin de obtener el efecto deseado. James G Frazer distingue dos clases distintas de magia:

  • Magia imitativa u homeopática, movida por la “ley de semejanza”, según la cual, el mago produce un efecto, imitándolo. El principio en que se basa es que “lo semejante produce lo semejante”, es decir, que los efectos se asemejan a las causas.
    • Para dañar al enemigo, se daña su imagen (foto, muñeco, etc.).
    • Para beneficiar a la persona, se simula el acto demandado (nacimiento). En Juquila, por ejemplo, los peregrinos, en el “Pedimento”, hacen figuras de lodo, juguetitos u otro objeto semejante a lo que se va a pedir (una bellota, dinero de juguete, un cochecito, un toro de lodo, etc.).
    •      Curación ejecutada en la persona del doctor en vez de la del paciente (se retuerce por supuestos espasmos, para curar el vómito)
    • Para la caza o pesca, se imita al animal.
    • Para hacer llover, se imita la lluvia.
    • Alimentos: se comen ciertas plantas para adquirir propiedades de ellas, o se evitan otras (guerrero que no come un gallo muerto en la pelea)
    • Infidelidad de la esposa, trae consigo ataque de un león. A veces la matan como castigo
  • Magia contaminante o contagiosa, movida por la “ley de contagio”, según la cual, el mago produce un efecto en la persona, actuando sobre un objeto que estuvo en contacto con ella (un mechón de pelo, uña, dientes, prenda de vestir). El principio en que se basa es que, una vez que estuvieron en contacto, las cosas actúan recíprocamente a distancia, aun cuando se hubiese roto el contacto
  • Existe un supuesto elemento, un intermedio material parecido al éter, que une objetos distantes: ejs: al tirar el diente de leche de un niño, si otro animal (puerco) lo come, tendrá el diente nuevo como el de este. Se entierra el cordón umbilical.
  • Relación entre un hombre herido y el agente de la herida (curan la punta de flecha, en lugar de la herida). La sangre de la herida, aún lejos, sigue sintiendo (por eso arrojan al mar las vendas, para que no las hallen animales o enemigos); ropas (la chaqueta del ladrón olvidada, se apalea y el ladrón enferma).

DOS PARADIGMAS

EL EVOLUCIONISMO

  • Isaac Francisco Augusto Comte (1758- 1857), fue quien impulsó este paradigma, especialmente en principal libro “Curso de filosofía positiva” (1830- 1853), influido por Darwin y por el empirismo inglés. Este paradigma propugna que la humanidad evoluciona linealmente hacia estadios cada vez más perfectos. (Fukuyama: “El fin de la historia”). La burguesía, en ascenso, propugnaba su lema “Orden y Progreso” para todos. Pero cuando alcanzó al poder y se legitimó, se quedó sólo con el “Orden”
  • Comte piensa ingenuamente que la ciencia (sociología) mejorará la sociedad, organizándola científicamente.
  • Ley de la Historia: toda sociedad debe atravesar necesariamente tres estadios en forma evolutiva lineal, tal como sucede en las edades del ser humano.
  • SALVAJISMO – BARBARIE – CIVILIZACIÓN (Morgan)
  • MILITARISTA – DEFENSIVA – INDUSTRIAL
  • TEOLÓGICO (ficticio)– METAFÍSICO (abstracto – POSITIVISTA (científico)

Este paradigma ha justificado las colonizaciones, con la propuesta de “llevar el progreso” a las culturas atrasadas.

  • El estado teológico, a su vez, ha pasado por sus tres respectivos estadios:
  • MAGIA – RELIGIÓN- CIENCIA.
  • La RELIGIÓN, a su vez, evoluciona:

FETICHISMO- POLITEÍSMO- MONOTEÍSMO

Sir James George Frazer (1854 – 1941). Antropólogo escocés y erudito, publicó este trabajo en su famoso libro “The Golden Bought”, publicado en el Reino Unido en 1890.[1] Desde el paradigma evolucionista comptiano, compara la caracterización de la magia, la religión y la ciencia.

MAGIA, RELIGIÓN Y CIENCIA

MAGIA Y CIENCIA.

  • Tanto la magia como la ciencia creen en el orden y uniformidad de la naturaleza. La sucesión de acaecimientos se supone que es perfectamente regular y puede preverse con exactitud. Las mismas causas producen los mismos efectos
  • En la ciencia, la cuidadosa ejecución de los procedimientos señalados, y en la magia, la cuidadosa ejecución de las ceremonias producirán INDEFECTIBLEMENTE los efectos deseados (salvo que la contrarreste otro hechicero más poderoso)
  • El mago no se humilla ni ruega a un alto poder, con tal de que se atenga minuciosamente a las reglas de su arte. Igual sucede con las leyes de la naturaleza: quien descuidan sus reglas, se expone a peligros extremos. En esto hay semejanza entre magia y ciencia; pero difieren en que las dos leyes fundamentales del pensamiento (semejanza o contagio) se aplican con presunciones equivocadas. Los principios en sí mismos son válidos; pero aquí su aplicación es incorrecta. Si la magia fuese verdadera sería ciencia.
  • La ciencia nace de la experiencia; la magia, fabricada por la tradición.
  • La ciencia se guía por la razón y se corrige por la observación. La magia es impermeable a ambas, pues vive de misticismo.
  • La ciencia está abierta a todos; la magia se oculta.
  • La frontera entre ambas no siempre está clara.

MAGIA Y RELIGIÓN.

Parte de su definición de religión: “la propiciación o conciliación de los poderes superiores al hombre que, se cree, gobiernan el curso de la naturaleza o de la vida humana”.

  • En la religión existen la creencia y el rito: ofrendas y oraciones; pero también práctica de la caridad, castidad, etc. Se trata de persuadir o inducir a los seres poderosos, lo cual implica variabilidad y flexibilidad, a diferencia de la ciencia y la magia, que son rígidos. La cuestión sería saber si tales fuerzas son concientes y personales. Si los magos creen en seres sobrenaturales, de todos modos los tratan como a las fuerzas impersonales, por coacción.
  • Históricamente, desde antiguo ha habido hostilidad implacable entre el sacerdote y el mago: la arrogancia del mago subleva al temeroso sacerdote (la Santa Muerte). Los sacerdotes persiguen a los brujos, les indigna su arrogancia hacia lo divino; usurpan su prerrogativa de mediación
  • A veces la magia está amalgamada de religión; al principio se combinaban (ritos religiosos y mágicos se mezclaban, pues el dios mismo lo requería). Los magos amenazan a los dioses si no les conceden lo que ellos demandan. Esto se conservó, evolucionado, en las religiones superiores. La parte inteligente de la sociedad evolucionó primero. Sus rituales no requieren ni dioses ni diablos. Aún en Europa medieval, se atribuían poderes especiales a los sacerdotes, que sabían ciertos conjuros a riesgo de su condenación, por lo que cobraban bastante (ej.: la misa eficacísima de San Secario, al Espíritu Santo).
  • La magia fue anterior a la religión. Hasta los animales actúan por el principio de contigüidad; pero no piden a seres superiores. En todas las culturas la magia precedió a la religión. (Australia, hay magia y no religión)- Supervivencias mágicas (supersticiones) aún dentro del catolicismo.
  • Causas por las que se pasó de la magia a la religión.- un tardío reconocimiento de la falsedad de la magia y su esterilidad llevó a un mejor conocimiento de la naturaleza. Cuando se descubrió esto, las cosas seguían sucediendo como antes, pero todo parecía distinto; habían caído sus telarañas: él no era el que dominaba a la naturaleza, sino otros seres semejantes a él; pero más poderosos. A ellos habría que dirigirse, confesando su subordinación, tratando de convencerlos, implorando su misericordia. Esto sucedió durante un largo y paulatino proceso
  • Supervivencias: “ex opere operato”

EL PARADIGMA FUNCIONALISTA

Este paradigma parte de algunos supuestos conceptuales:

  • La personalidad es un sistema de impulsos, necesidades y propensiones a responder y actuar que existen en situaciones socialmente estructuradas.
  • El sistema social.- Tales necesidades provocan situaciones socialmente estructuradas. La sociedad implementa un sistema equilibrado de instituciones que cumplen las respectivas funciones, para satisfacer dichas necesidades, y para modelar la actividad humana: normas compartidas sujetas a ser legitimadas y adoptadas. Este complejo de instituciones constituye el complejo social: cada parte es interdependiente de todas las demás; cualquier cambio en una parte afecta a las demás y al conjunto; a medida que se acercan al centro, se conectan con todas las demás. ¿Cuál es la contribución de cada complejo institucional a la conservación del sistema social? Puede ser obvia o sutil (funciones manifiestas o latentes).
  • La cultura es un cuerpo de conocimientos, creencias, valores; un sistema simbólico de significados (para conocimientos y para normas), explícitos o implícitos. En su contexto, la vida puede vivirse significativamente.

En el ejemplo de arriba nos limitamos a ocho necesidades básicas. Tylor en su definición de cultura, puso algunas pautas como ejemplo; pero el antropólogo brasileño Antonio Rübbo Müller elaboró una taxonomía completa de todas las necesidades -humanas, sociales y culturales- que, todas ellas y sólo ellas, existen en la humanidad (“Teoría de la Organización Humana”).

NECESIDAD PERSONALINSTITUCIÓNCULTURA- VALORES
-1- SEXOMATRIMONIOamor, fidelidad
2- SALUD, MUERTEHOSPITALES, FUNERARIASCuidado
3- MANTENIMIENTO (casa, vestido, sustento)MERCADO  textil, mercado, agriculturaJusticia conmutativa
4- LEALTADASOCIACIONESReciprocidad solidaria
5- DIVERSIÓNTURISMO, ESPECTÁCULO, DEPORTEDescanso
6- COMUNICACIÓNTRANSPORTE, LENGUAJE, MCSdiálogo
7- PEDAGÓGICOESCUELAAprender, conocer
8- PATRIMONIALRÉGIMEN DE PROPIEDADTener. 
9- PRODUCCIÓNEMPRESAS, AGRICULTURALaboriosidad
10- RELIGIÓNIGLESIASFe
11- SEGURIDADFUERZAS ARMADAS, POLICÍACastigo
12- POLÍTICA, ORGANIZACIÓN organizaciónPARTIDOS POLÍTICOS, GOBIERNOParticipar
13 JURÍDICO (normas escritas o no)PODER LEGISLATIVOObedecer
14- PRECEDENCIAPROTOCOLOSRespeto

Dos tipos de necesidades y dos tendencias a la acción

(a) El hombre debe de actuar sobre el medio, sea ajustándose a él, sea dominándolo.

(b) El hombre expresa sentimientos; responde en forma no utilitaria; se relaciona.

  • Supone que todas las instituciones son útiles o necesarias y cumplen funciones positivas (si no fuera así, no se mantendrían).
  • La religión es una de las estructuras institucionales que integra el sistema social total: el “más allá” tiene implicaciones en la vida personal y social; trasciende la experiencia cotidiana en el medio natural.
  • Responde a interrogantes existenciales: ¿por qué el hombre necesita “algo que trascienda la experiencia”, algo más allá de lo empírico? ¿por qué las sociedades requieren de tales creencias, prácticas e instituciones?

Implicaciones de la Religión en la vida en sociedad

A) Funciones explícitas:

  1. Incertidumbre.- El ser humano vive en condiciones de contingencias que amenazan su seguridad y bienestar. Todas las aventuras humanas están amenazadas de fracaso, y esto ocasiona perjuicios. Se necesitan algunas seguridades en qué confiar.
  2. Impotencia.- Nadie es capaz de controlar todas las condiciones de su vida. Existimos en “contexto de imposibilidad”; no todo lo que se desea es alcanzable: la muerte, el sufrimiento y la coerción, manifiestan nuestra vulnerabilidad.
  3. Precariedad.– Una tercera manifestación de nuestra vulnerabilidad proviene del hecho que vivir en sociedad implicaría una distribución ordenada de funciones, recursos y recompensas. Esto nos lleva a jerarquizar las relaciones. Las condiciones de escasez causan una distribución diferencial de los bienes y valores, y esto lleva a una privación relativa. Hay ricos y hay miserables. El orden requiere de subordinación y coartar la libertad. A veces, el control y la supervisión son frustrantes: ¿por qué obedecer reglas y leyes, cuando imponen tales penalidades, máxime cuando se cargan más sobre unos que sobre otros?

Ante esta situación, constatamos que las técnicas y las prescripciones sociales son insuficientes. Nos enfrentamos a “puntos de ruptura” y a “problemas de significado”: ¿Por qué morir? ¿Cómo podremos conservar la moral ante un fracaso?

  • A no ser que estos “porqués” sean respondidos, la convivencia se desplomaría. La religión es importante en aquellas áreas de la vida en donde el conocimiento y la destreza dejan de proporcionar los medios necesarios para la adaptación: contingencia, impotencia y escasez.
  • La religión en general aporta funcionalidad para la cultura, la sociedad y la personalidad.
  • Proporciona una perspectiva más amplia de un más allá mejor.
  • El hombre no sólo requiere respuestas de orden cognitivo; también se relaciona y requiere ajustes emocionales a las frustraciones y privaciones. Los rituales facilitan la relación con el más allá y con una comunidad, lo que proporciona seguridad.
  • La religión santifica las normas del sistema. Brinda confianza para mantener su moral. Pero en determinadas situaciones, la religión también legitima rebeliones y subversiones (lo que no ven los funcionalistas).

B) Funciones latentes:

  1. La religión engloba las aspiraciones humanas más sublimes; es bastión de moralidad, orden, paz individual y ejerce una función civilizadora.
  2. Ante la incertidumbre, brinda apoyo, consuelo y reconciliación.
  3. Ofrece una relación trascendental a través del rito, lo cual posibilita una nueva seguridad y una identidad más firme.
  4. Proporciona puntos de referencia en medio de los conflictos. Contribuye a estabilizar, ordenar, mantener el statu quo.
  5. Sacraliza normas y valores de la sociedad establecida. Contribuye al control social.
  6. Proporciona estándares de valores, en función de los cuales, las normas institucionalizadas pueden ser examinadas críticamente (función profética). Presenta rituales en los que la culpa puede ser expiada.
  7. Cumple funciones de identidad; desarrolla en los individuos el concepto que tienen de sí mismos y de su autodefinición.
  8. Se relaciona con el crecimiento y maduración del individuo, distinguiendo las diversas edades por las que los individuos se ubican en la sociedad y ayuda a los problemas que desafían a cada edad; contribuye así al desarrollo de la identidad del individuo.

Crítica al funcionalismo:

  • El funcionalismo supone una sociedad bien integrada. No es apta para dar cuenta del conflicto social.
  • Cumplió funciones adaptativas para el régimen colonialista: dominar a los nativos con menores costos sociales.
  • Las contribuciones de la religión a la sociedad pueden ser positivas o negativas. Pueden apoyar su existencia o debilitarla. Puede ser un obstáculo al progreso, promueve fanatismos, ignorancia, oscurantismo.
  • A veces dificulta su proceso de maduración (marco demasiado autoritario de protección)
  • La teoría funcionalista se ha concentrado en las funciones positivas latentes. Los historiadores iconoclastas, en las funciones negativas.
  • Supone que los sistemas sociales están completamente integrados y que todos sus elementos son funcionales e indispensables.
  • Su enfoque es parcial e incompleto. Tiende a poner énfasis en las funciones de conservación de la religión, olvidando su potencial revolucionario o creativo. Distorsión apologética (los que se oponen a la religión están equivocados).
  • Olvida el proceso de secularización moderna.

FUNCIONES QUE CUMPLE LA RELIGIÓN EN LA SOCIEDAD

Funciones manifiestas que responden a algunas necesidades existenciales:

  1. Impotencia- Es imposible controlar todas las condiciones de la vida: muerte, sufrimiento, coerción, vulnerabilidad- ¿Por qué morir?
  2. Incertidumbre- Todas las aventuras humanas están amenazadas de fracaso.  Contingencias arriesgan bienestar
  3. Precariedad- Condiciones de escasez. Causas: una diferencial de bienes y valores. Privación relativa.

Funciones latentes de la religión:

  1. Engloba las aspiraciones más sublimes: moralidad, orden, paz individual, función civilizadora.
  2. Apoyo, consuelo, reconciliación ante la incertidumbre.
  3. Ofrece una relación trascendental para obtener seguridad e identidad más firme (caxcanes).
  4. Estabiliza y ordena los conflictos; mantiene el “status quo”.
  5. Sacraliza normas y valores de la sociedad establecida. Contribuye al control social.
  6. Proporciona estándares de valores, desde los cuales las normas pueden ser reexaminadas.
  7. Presenta rituales en los que la culpa puede ser expiada.
  8. Desarrolla la identidad del individuo y del clan.
  9. Se relaciona con el crecimiento y maduración del individuo, así como su paso por diversas edades.

EL FUNCIONALISMO DE MALINOWSKI

BRONISLAW MALINOWSKI (1884-1942) Este antropólogo, en 1914 viajó a Papúa, donde realizó un trabajo de campo en Mailly y en las Islas Trobriand. La obra que ahora resumimos es “Magic, Science, and Religion” (publicada en 1948).[2]

Sostiene su teoría de que, entre los primitivos, la magia, la ciencia y la religión no se sucedieron evolutivamente, sino que coexisten en todas las culturas. No existen pueblos primitivos sin magia, sin religión y ni sin ciencia. En toda realidad se distinguen, tanto la bina “sagrado / profano”, como la triada “magia / religión / ciencia”. En las diversas culturas se pueden distinguir actos y observancias tradicionales, reglas y prohibiciones vinculados a creencias en fuerzas sobrenaturales (magia) y a seres espirituales (muertos, espíritus en Tylor, o culto a las fuerzas naturales en Spencer (religión), o culto a una fuerza impersonal omniabarcante (el “mana”, en el totemismo de Durkheim). No hay arte ni oficio primitivos que no se lleve a cabo sin observar las regularidades de la naturaleza y el poder de la razón (ciencia). El primitivo consulta la naturaleza para fines prácticos -esto le interesa más que sus teologías- (ciencia), y los lleva a cabo mediante conjuros y rituales para obligar al viento o lluvia (magia) y también suplica a los seres sobrenaturales (religión). Se cree que el primitivo tiene horror al razonamiento, y que únicamente tienen pensamiento prelógico (Levy Bruhl). Pero investigaciones recientes muestran una inquietud por la observación definida y correcta, y esto ya sería una forma rudimentaria de ciencia. En los oficios “profanos” se observa una actitud del todo distinta de la religiosa y magia, y mantienen separados estos razonamientos.

La ciencia (nace de la experiencia) se distingue de la magia (nace de la tradición). La ciencia se guía por la razón y se corrige por la experiencia. La magia es impermeable a ambas (misticismo). La ciencia es abierta a todos; la magia es oculta. Es un embuste decir que los primitivos no tenían religión. Para ellos lo que no existe es justamente lo “profano”.

Refiere sus observaciones entre los melanesios de Nueva Guinea. (y eso que los melanesios tienen fama de ser demasiado dados a la magia). Los Trobriand son pescadores, comerciantes, horticultores y artesanos. Denotan gran capacidad de observación y de apego escrupuloso a reglas agrónomas. Pero al mismo tiempo, se tiene la magia y religión, distinguiendo sus respectivos planos. Creen que la magia es indispensable para estas labores (no se sabe qué sucedería sin esos ritos, pues siempre se hacen), no conciben que sólo fuese magia sin las técnicas. Las actividades técnicas y mágicas se hacen esos juntamente; pero no se inmiscuyen. Incluso, a veces, el mismo brujo es quien conduce trabajos empíricos, y distinguen sendos campos con nombres, tiempos y lugares diversos. En la construcción de sus piraguas utilizan la ingeniería náutica; pero también temen las tempestades y allí es donde entra la magia. Igual en las guerras, la horticultura o el cuidado de la salud: utilizan remedios; pero si la enfermedad es grave y se espera la muerte o si presumen influencia de brujería, recurren a la religión.


[1] Edición consultada: FRAZER, James George; La rama dorada: magia y religión. Estudio comparativo entre mitología y religión” Fondo de Cultura Económica, México, 1951

[2] Utilizamos su versión en español: “Magia, ciencia y religión, Planeta Agostini, Barcelona, 1993 (pp. 3-10).

Clase 04. El origen de la religión II: El totemismo

Después de exponer las dos teorías vistas sobre el origen de la religión -animismo y naturalismo-, pasa a exponer la suya propia. Ambas teorías concuerdan en buscar el origen de la religión en algo natural -físico o biológico (el sueño)-. Sería, en ambos casos, un hecho de la experiencia común, la que originaría una experiencia fuera de lo común; pero esto no parece que fuese capaz de suscitar sacralidad (sería una interpretación delirante). Pero en el mundo primitivo, debe haber algo más que el mero mundo físico, Ya antes de Durkheim había habido otros investigadores a quienes le había llamado la atención la organización de las tribus en clanes, en relación con el “totemismo”[1], en relación con la religión y con la organización social por medio de “clanes”. Durkheim lo estudió entre los pueblos primitivos de Australia entre los indios de Norteamérica.

1. El “totem” como nombre

  • Clan (en lengua gaélica, inglés: clann=familia, raza (pasó al latín, significando “planta”, al modificar el prefijo cl a pl). Equivale al “gens” entre los romanos: Individuos unidos por un vínculo de parentesco (no necesariamente consanguineo). Así, el adjetivo “gentilicio” para denotar a quienes se consideran de la misma familia, con los deberes mutuos de parentesco (asistencia, venganza, exogamia). En griego “genos” (genealogía)
  • Además, el “totem” comprende el nombre de una especie, preferentemente animal (aunque en algunos casos también puede ser una planta o un fenómeno metereológico), con quien se presume parentesco. En Australia hay unos 500 totems. No se trata de determinado animal individual, sino de toda la especie.
  • Adquisición- Con frecuencia el niño tiene el tótem de la madre; aunque viva en el clan del padre, pues este debe pertenecer a un clan distinto (exogamia). Entonces el clan está territorialmente disperso. (sería matrilineal y patrilocal)
    • Otras veces tiene el tótem del padre y vive en el mismo territorio (endogamia). Entonces sólo las mujeres casadas son extranjeras (sería patrilineal y patrilocal). El clan, por tanto, no tiene base territorial
    • Otras veces, el totem no es ni el del padre, ni el de la madre, sino el de un antepasado mítico.
  • Tótems de fratrías: A veces, los clanes se agrupan en “fratrías” (suelen ser dos), por vínculos de fraternidad: -cacatúa blanca / cacatúa negra-; posiblemente un clan que se dividió. También hay clanes matrimoniales (determina con que clan deben ser los casamientos).
  • Hay restricciones alimenticias e interdicciones de la carne de cierto animal (posiblemente, para evitar disputas por esa carne y que alcance a otros clanes).

2. El “totem” como emblema

  • Es como el blasón medieval.
  • Cada tótem tiene su color y una figura, muy estilizada y convencional, que colocan arriba en su casa, lo pintan en su cuerpo, lo graban con cicatrices.
  • A veces plasman la figura en una máscara, o plasman su color y su pintura en postes esculpidos (a veces de 15 mts.). Ponen su insignia donde sea (animal disecado en la puerta).
  • Los miembros del clan intentan reproducir el aspecto exterior de su tótem (máscara, plumas, corte de pelo, tatuaje, cicatrices, mutilaciones (desdentar), o imitan gritos y gestos del animal, con lo que rememoran el símbolo del clan.).
  • También tatúan su símbolo: el “Tathoo” es una antigua práctica originada cuando las personas cobran conciencia de su vinculación en una vida común. La práctica más antigua fue en Samoa, en cuya lengua significa: “golpear o marcar dos veces”

3. Totem como objeto religioso o etiqueta colectiva

El totem es un objeto empleado en algunos cultos (churinga): trozos de madera o piedra pulida, de formas variadas; suele ser de madera con el dibujo del tótem, con carácter de sagrado. No se revela su nombre, ni los pueden ver o tocar mujeres y niños; con ataduras (cabellos) se hacen girar como trompos con zumbido. Se guardan en lugares escondidos (cavidades), que se vuelven lugares sagrados (asilo). Su pérdida se considera una catástrofe para la comunidad. Tiene propiedades maravillosas: curativas, poderes de la especie animal del tótem; asegura la reproducción de esa especie, da fuerza y coraje a los del clan, a veces se considera residencia del alma de un antepasado. Lo que cambia el carácter de profano a sagrado del objeto de culto es la marca o dibujo del tótem que lleva, que es convencional y cuyo significado sólo los del clan conocen. Suelen ser más sagrados que el animal mismo.

Cada miembro del clan está investido de un carácter sagrado no inferior al del animal. El hombre cree ser a la vez humano y animal de esa especie; lleva su nombre (entre los primitivos, el nombre no es sólo palabra, tiene algo de ser); hay una identidad de naturaleza, se considera igual al animal. Esto lo expresan algunos mitos: relaciones genealógicas entre el hombre y el animal, remisión a un antepasado, que una potencia mítica transformó en animal; un hombre estuvo largo tiempo conviviendo con esa especie y fue adquiriendo sus caracteres, y cuando se reintegró los demás lo confundieron con el animal. No se trata de zoolatría, pues no se adora el tótem como dios. Más bien son dos seres del mismo nivel, vinculados entre sí (hermanos) (a lo más, ligeramente más elevados, por ser abuelos). Hay un derecho místico de propiedad sobre el tótem: interdicción de matarlo, sólo a los del clan; a veces los del clan tienen derecho de matarlo antes que los demás.

Sirve para fines clasificatorios

Así, una tribu puede dividirse en dos “fratrías” – las cuales, antes pudieron ser un solo tótem (v.gr., clan “oso”) que, al multiplicarse sus miembros más de lo conveniente, se dividieron en dos (oso/negro/oso café). Cada una de estas fratrías comprende, a su vez, tres clanes. En el ejemplo que ponemos, la primera fratría tiene estos tres animales: tortuga, águila y zorro; mientras que los tres clanes de la otra fratría serían: salmón, cacatúa y canguro.  Si se observa, cada una de las ternas tiene un animal de agua, uno de aire y otro de tierra. Esto tiene la importante función de regular los matrimonios en una tribu exógama: el intercambio de mujeres se da únicamente entre clanes de animales del mismo elemento.

4. El animal totémico como “tabú”.

  • “Tabú” es una palabra polinesia que denota lo sagrado, lo inquietante, lo peligroso, lo prohibido y lo impuro. Al contrario de la palabra noa, que denotaría lo profano. De modo que la dicotomía polinesia tabú/noa, equivaldría a la dicotomía greco latina “sacro/profano”, que es la oposición más antigua que existe (antes de bueno/malo, bello/feo, verdadero/falso)
  • Los tabúes son restricciones a las que se someten los pueblos primitivos, y que no se derivan de algo racional, pues no se saben los motivos para tales prohibiciones, Sin embargo, consideran que su violación atraerá los peores castigos, sin importar que haya o no conciencia de ello.
  • Totem y tabú.
    • El tabú más antiguo es concomitante con el totemismo: la prohibición de matar o comer la carne del animal totémico; a veces, tocarlo (al menos alguna parte del animal, por ejemplo, la cabeza del búfalo), e incluso, ni siquiera mirarlo (las mujeres). Quebrantar esto es un sacrilegio que puede producir la muerte (hay mitos que explican esto). Sin embargo, cuando van de cacería miembros de distintos clanes y aparece un animal, se le pide al miembro del clan correspondiente el privilegio de matarlo (aunque se considera algo de ilícito y les resulta doloroso).
    • Sin embargo, a veces se come a modo de sacramento: por ejemplo, en la fiesta del totem, todos los miembros del clan deben comerlo (o al menos, el jefe). También hay excepciones, como cuando ese alimento es necesario (ej: si el tótem es el agua, se puede beber, con restricciones: otro debe darle de beber); los ancianos quedan exentos, pues también ellos son “santos”.
    • Quizás esto pueda explicarse por la función de satisfacer mejor las necesidades de toda la tribu: restringiendo a cada clan el consumo de un animal específico, la tribu en su conjunto tendrá más acceso a la diversidad alimentaria
    • De la misma manera, en la mayoría de los clanes (exogámicos), los varones no pueden tener contraer matrimonio, ni tener relaciones sexuales con las mujeres del mismo clan (“lo prohibido es lo que más se desea”).
    • El castigo a quien haya violado el tabú, le llega de forma automática (como una descarga eléctrica); aunque lo haya hecho inadvertidamente. Pero el sujeto que haya contraído esa impureza, puede purificarse y librarse de sus consecuencias, mediante ciertos ritos o sacrificios expiatorios.
    • Transmisibilidad, es una característica de las prohibiciones tabú. Esto lleva a distinguir dos especies o modos de contraer el tabú: el “natural” (directo) y el “adquirido” (indirecto). El tabú “natural” es una cualidad inherente a ciertas personas o cosas, producto de una fuerza misteriosa (mana). En cambio, el tabú adquirido es el que fue transmitido, que puede ser cuando el sujeto es tocado por una persona portadora de un tabú natural (el rey o el sacerdote), o también cuando alguna persona toca o come algo prohibido y se convierte él mismo en tabú, contagiando a quien tiene contacto con él.
    • Desplazamientos: Freud descubre semejanzas entre la prohibición tabú de los primitivos y la prohibición de los neuróticos obsesivos. Ejemplos:
      • Un jefe maorí sopla a la fogata y contamina el fuego; el fuego contamina la olla que está encima; la olla contamina a la sopa que se esta cocinando; la sopa contamina a quienes de ella comen.
      • Una mujer que tiene horror a un florero nuevo que trajo su esposo. Se explica porque su marido compró ese florero en la calle “Ciervo”. La mujer tenía una amiga entrañable mientras era soltera; pero esa amistad de disminuyo cuando la mujer se casó. Resulta que el apellido de su esposo era “Ciervo”
      • Un niño descubre que siente placer al tocarse los genitales; pero su madre lo reprende fuertemente. El regaño le suscita temor de tocarse los genitales; pero como reprimió ese deseo y no lo procesó debidamente, sigue deseando tocar sus genitales. Luego olvida la causa, y puede desplazar ese temor a tocar otra cosa que sustituya a los genitales (deseo de tocar y miedo a hacerlo). Muchas neurosis provienen de la autoridad paterna.
    • Hay también otros elementos que por lo general también se tienen por tabú: tocar la sangre humana, incluso, sin conciencia, Tampoco tener relaciones sexuales con una mujer en su menstruación. Igualmente, pronunciar ciertas palabras.

5. Tabú y la ambivalencia de sentimientos

  • Dado que tales restricciones son primordiales, distintas a las prohibiciones morales o religiosas, nos interesa especialmente para nuestro curso, ya que la moralidad (junto con la mitología y el ritual) son los tres elementos comunes a toda religión. Hay relación entre moral, tabú y prohibiciones.
  • Sigmund Freud, en su libro “Totem y Tabú”,[2] relaciona el tabú del totemismo primitivo con la neurosis obsesiva. Explica la motivación de estas restricciones por la finalidad de proteger a jefes, sacerdote, objetos cultuales, cadáveres o personas débiles y vulnerables, del “mana” de los sacerdotes o jefes. Otra motivación sería la de preservarse de ciertas perturbaciones que suelen darse en diversas etapas de la vida (nacimiento, iniciación de adolescentes, menstruación, funciones sexuales). También existe temor de que su violación provoque la cólera de los dioses o demonios.

Principales tabúes ambivalentes

  1. Tabú a los enemigos matados.- En algunas tribus, cuando un guerrero mata a un enemigo, le corta la cabeza. Luego, se la lleva a su casa y se impone ciertas restricciones para expiar su falta (por miedo al espíritu del asesinado) y para tratar de reconciliarse con el: se aísla quedando él solo en otra cabaña durante dos meses; trata a la cabeza con mucho cariño: le da de comer en la boca, muestra arrepentimiento y remordimiento, le pide perdón; no ve a su mujer durante cierto tiempo, etc. En realidad, le tiene miedo: no toca sus cosas, etc.

En psicoanálisis, la ternura exagerada esconde hostilidad. Lo conciente (la ternura) es aparente; pero lo que hay en la realidad es inconciente.

  1. Tabú a los reyes.- Los reyes poseen un mana muy fuerte, y su contacto, contamina. Pero a la vez, ese mismo mana faculta al soberano a controlar la naturaleza (lluvia, inundaciones, vientos, ciclones, etc.).
    1. El súbdito debe, a la vez, preservarse de ellos y protegerlos. Si alguien toca al rey, se vuelve tabú; pero si es el rey quien toca a alguien, depende si desea ayudarlo o dañarlo. Puede ayudarlo (algunos reyes medievales sanaban las escrófulas (inflamación de los ganglios del cuello), o también, puede ocasionarle algún daño.
    1. Ya que el rey tiene poder sobre los fenómenos meteorológicos, no debe dejar su trono (si se inclina en alguna dirección, cambia de rumbo el ciclón). Pero también, el rey se ve amenazado por fuerzas muy peligrosas, de las cuales los súbditos tienen que protegerlo por su bien. Por eso, le ponen ciertas restricciones para protegerlo (por ejemplo,  sus pies no pueden tocar la tierra, de modo que lo llevan en andas).
    1. Diseñan un ceremonial demasiado meticuloso, que le sirva como muralla defensiva; pero también, lo aíslan. Lo colman de atenciones; pero eso mismo lo inmoviliza.
    1. Detrás del exceso de cariño se encierra una hostilidad inconciente; se trata de una venganza. Un delirio persecutorio, pues los súbditos le atribuyen todos al rey todos sus males.
  • Tabú a los muertos:
    • Los muertos son poderosos. Por lo cual, por ser enemigos, se les trata con veneración y temor. Incluso a los deudos les llega este temor, por lo que les dan un trato especial.
    • Pareciera que el muerto se volviese “demonio”, enemigo. La muerte causa angustia; es un mal terrible. Se advierte que el muerto esté encolerizado y deseoso de venganza; tiene celos de los vivos y querrá llevárselos.
    • Quien toca al muerto, se vuelve impuro; incluso lo son quienes asistieron al entierro. SE evita pronunciar su nombre, ya que es como extensión de su persona, por lo que le cambian de nombre, para no invocarlo; se les mantiene alejados. También a los deudos se les trata a un brazo de distancia. Se destruyen sus vasijas y sus ropas.
    • A los viudos se les aisla durante el duelo. Se ponen espinas alrededor de la cama, para evitar que llegue el muerto
    • Actualmente, ante la muerte de un ser querido se generan reproches obsesivos o sentimientos de culpa por eventuales, por eventuales descuidos en su atención. Esto se explica porque, inconcientemente, esa muerte se deseaba y la defunción le dio satisfacción. Nuevamente, hay hostilidad detrás de un tierno amor, y al cobrar conciencia de esta hostilidad, se la proyecta al difunto, de quien habrá que defenderse; pero esto mismo produce culpa, que debe ser expiada.

Tabú y la ambivalencia de sentimientos:

  • Se ha mostrado la ambivalencia de sentimientos (afecto y hostilidad), así como los mecanismos de proyección, como medio de defensa: hay temor a los demonios y culto a los antepasados.
  • Al inicio, el tabú no venía como impureza, sino como temor a lo demoníaco. De ahí, el doble significado de la palabra “tabú”,  “sagrado” e “impuro”.
  • El tiempo lo disminuye. Lo vemos en el duelo al difunto y en el retroceso del tabú entre nosotros. Ambivalencia de deseo y de repulsión (culpa)
  • “Conciencia angustiante” La conciencia tiene afinidad con la angustia. Cuando hay represión de deseos, la libido que conlleva se transforma en angustia. Lo inconciente desconocido es, justamente, lo angustiante.
  • Si el tabú se presenta como prohibiciones, habrá que descubrir cuales eran los deseos inconcientes iniciales (no se prohíbe lo que no se desea): tentación de matar a sus reyes y sacerdotes, al incesto y a maltratar a sus muertos.

6. Lugar del hombre en el sistema de cosas sagradas

Significado psicoanalítico.

Sigmund Freud escribió su libro “Totem y Tabú”, una interpretación de este aspecto antropológico de los primitivos.

Piensa que al origen de esta organización habría tenido lugar un parricidio (complejo de Edipo): un padre -como su antecedente, el chimpancé Alfa- que no sólo se quedaba con la mejor porción del alimento, sino que se reservaba para él a todas las mujeres del clan. Los hijos, sintiéndose despojados de sus derechos, se habrían confabulado y dado muerte a su padre, y todavía más, después se lo comieron (apropiarse de su fuerza). Pero luego, angustiados por su complejo de culpabilidad, divinizaron al padre zoomorfizado e introyectaron la prohibición de aparearse con las mujeres del clan, y en la fiesta totémica, comieron la carne de su animal

Supervivencias.

Podemos rastrear algunas reminiscencias simbólicas de este sistema totémico en ciertas instituciones contemporáneas:

  • En el sacramento católico de la Eucaristía, en el que comemos la carne del “cordero de Dios” y bebemos su sangre, para configurarnos con Él.
  • Quizás sucede otro tanto en la “tribu” de los alumnos del IFFIM. Los religiosos de cada Congregación religiosa que asisten al Instituto, se sienten hijos de un ancestro común (el Santo Fundador), visten como él (hábito) y se configuran con su espíritu (“carisma”), y tienen su logo que los identifica.
  • Quizás también en los equipos de futbol, muchos de ellos con nombre de animal totémico (“águilas”, “pumas”, “chivas”) y sus aficionados visten sus colores y emblema.

Sistema cosmológico del totemismo y Género

El totemismo también comprende toda una concepción del universo. No se ha estudiado este aspecto, porque se tiene una visión estrecha de la tribu (como si sólo fuese formada únicamente por seres humanos). Para el australiano, los seres del universo son subdivisiones de la tribu; todas las cosas que pueblan el universo son parte de la Gran Tribu, a cuyas divisiones pertenece el clan.  La naturaleza está dividida según los nombres de las fratrías (animales, plantas, sol, luna, estrellas, árboles, estaciones del año, nubes) pertenecen a una de las dos fratrías.

Género, especie, clase.

  • Las categorías esenciales del pensamiento son producto de factores sociales (noción de categoría). Así como la dicotomía más antigua en el pensamiento provino de la división “Sacro”/”Profano”, anterior a cualquier otra (cuerpo/alma, bueno/malo, bello/feo, etc.). Los australianos clasifican todos los seres, por afinidades con los diversos clanes o fratrías. Estas clasificaciones son las primeras de la historia y lo que permitió formar todas las demás clasificaciones, desde género, especie y clase. Las clasificaciones se modelaron a partir de la organización social (las fratrías serían el género y los clanes, la especie). Sólo porque los seres humanos se hallaban agrupados, se pudieron agrupar y clasificar todas las cosas. Las distintas clases de cosas no están yuxtapuestas, sino ordenadas en un plan unitario, así como los clanes y las fratrías se unen en un todo orgánico (tribu; unidad de la sociedad).

TOTEM INDIVIDUAL Y TOTEM SEXUAL

Junto a los totems colectivos, hay otros tótems individuales, que son objeto de culto privado. Se trata del nombre de pila de un individuo (ordinariamente, un animal). La persona lleva consigo algo del animal (piel, pluma, tatuaje). Tiene vínculo con el animal: es de su misma naturaleza (si su tótem es el águila, tendrá buena vista; si su totem es grulla, será buen orador)). Cree que, en caso de peligro, puede tomar la  forma del animal; este es su “alter ego”: Lo que le suceda a uno, repercute en el otro. Hay que impedir que lo maten. El animal protege al hombre; le comunica sus poderes. El individuo puede actuar sobre el animal (le da órdenes). No tiene vínculo con la especie entera de su totem individual, sino con un animal individual concreto (el nagual mexicano). En este, se permite que otros maten y coman a la especie; pero el individuo defiende a su tótem. El tótem del clan es hereditario; mientras que el del individuo, lo asigna el azar o mediante ritos, por un acto deliberado (lo conoce por ayunos, drogas, sueños: tiene la visión del animal).                                                                

ORIGEN DE ESTAS CREENCIAS

Estas creencias son de naturaleza religiosa (clasificación de cosas en sagradas o profanas). Sin ella sería imposible la organización por clanes: no pudo existir el clan sin el tótem (no se ha encontrado ninguna sociedad con un solo clan). Es la religión más primitiva.

Tylor lo deriva del animismo; por tanto, no sería un hecho primitivo, sino producto de una religión más compleja (de los melanesios de Java). Se originaría en la trasmigración de las almas: un alma humana habría trasmigrado a un animal (de allí las “razas inferiores”). Dice que comenzó, cuando se observan ciertos rasgos animales (físicos o sicológicos) en una persona; se supone que el alma animal reencarnó en él, y de allí se llegó al culto a algunos animales. Pero las observaciones se dan en sociedades tardías (dioses de toda la tribu). En Australia no hay culto a los muertos, ni existe la doctrina de la trasmigración de las almas. Pero en el totemismo no se da culto a animales; el hombre es su igual; dispone de ellos como cosa propia; deja que los extranjeros consuman su carne. El culto no se dirige al animal, sino al emblema (tótem).

Jacobs lo deriva del culto a la naturaleza: ante la sorpresa de las irregularidades surge la necesidad de entenderse con dichas fuerzas, y luego se piensa en un parentesco con ellas (se asisten mutuamente). Para ganarse su apoyo, se adoptan como parientes (el rayo, el viento).

Crítica.- Para conseguirse protectores era preferible tener varios y poderosos; pero sólo se tiene un solo tótem, y muchas veces no es poderoso, sino los más simples (cucaracha, ciruelo).

Estas teorías no resuelven el problema de la existencia de dos totemismos, el individual y el del clan. Las similitudes hicieron ver que uno derivaba del otro. ¿Cuál es el más original? Si fuera el totemismo individual, la religión habría nacido de la conciencia del individuo (aspiraciones individuales): así, la mitología habla de un antepasado humano eminente, quien habría tenido cierta relación con un animal fabuloso, y este le dio su emblema, experimentando así el valor de ese tótem individual, elegido libremente, y entonces lo transmitió a sus descendientes en herencia, quienes posteriormente formaron una familia y un clan. Se comprueba con los indios de Norte América, donde hay totems individuales y pocos de clan; y viceversa con Australia, donde hay totems de clan y pocos individuales: uno provendría de otro. Otro argumento: el alma puede separarse del cuerpo y depositarse en un objeto para ponerse a salvo cuando corre peligro o para escapar de los maleficios. Por eso se introduce en un animal y se mantuvo unido a él; luego se le creyó de la misma naturaleza.

Crítica.- No hay pruebas positivas. Se comprueba que primero fue el tótem del clan y luego el individual, pues el modelo australiano es más primitivo. El tótem individual es desconocido en Australia. ¿Cómo habría creído el primitivo que su alma estaría segura en un animal? En caso de correr algún peligro. la depositaría en un lugar inaccesible, y no se arriesgaría entrando en un animal, vulnerable a ser cazado. Además, el individuo protege su tótem individual; mientras que el clan ofrece su carne a los extranjeros. Además, no hay dos clanes con el mismo tótem, lo que no tendría sentido si fuera sólo para proteger su alma. Nada impediría que dos individuos eligieran el mismo tótem individual.

La noción del Principio del Mana totémico y la Idea de Fuerza

I.- El totemismo se encuentra

(1) En las cosas sagradas que figuran el tótem;

(2) En los animales o plantas cuyo nombre llevan

(3) En los miembros del clan.

Los sentimientos semejantes de estos tres tipos distintos que despiertan en la conciencia y que constituyen su naturaleza sagrada sólo pueden provenir de un principio común a todos (emblemas, gente, animales o plantas). El culto se dirige a ese principio común… El tótem y su religión no se dirigen a tales animales, ni a hombres, ni a imágenes, sino a una especie de fuerza anónima impersonal que se encuentra en todos estos seres, sin confundirse con ninguno de ellos. Nadie la posee por entero, todos participan de ella. Ese es el dios que cada culto adora; pero es un dios impersonal, sin nombre ni historia, difuminado… Pero en los australianos no se representa esta fuerza personal en una forma abstracta, sino encarnada bajo la especie de animal o planta. El tótem es la forma material en que se representa a la imaginación esta sustancia inmaterial, esa energía difusa, que es el verdadero objeto de culto (los del clan Cuervo son cuervos, no en sentido material, sino que participan de la misma fuerza.

               El universo está atravesado, animado, por una cierta cantidad de fuerzas que la imaginación representa como tomadas del reino animal o vegetal. Son fuerzas materiales que engendran efectos físicos al ser tocados (tabú): como una descarga eléctrica que puede ocasionar la muerte. Asegura la reproducción de las especies. El tótem tiene también un carácter moral (deben seguirse sus ritos), es un imperativo que hay que obedecer; se sienten moralmente obligados a ello (como en todas las religiones, en los primitivos australianos hay moral).

II- No es un poder definido. Es el poder de manera develada; es una potencia mística, inherente a todos los cuerpos del medio en que se vive (piedras, árboles, ríos, animales, plantas…) (“orenda”). Lo tiene el chamán; pero también el guerrero, en mayor o menor cantidad. Otros nombres: en Melanesia, “mana”. Una fuerza absolutamente distinta que la fuerza material que actúa en todas las formas. A veces se combina con el tótem individual y el del clan, que no son sino formas particulares del wakan (entre los omaha, de Norteamérica). El tótem es el medio por el cual el individuo entra en relación con esa fuente de energía.

III.- Esto afecta al pensamiento religioso general. No es verdad que el primitivo sólo se mueva por lo concreto (dioses de la naturaleza), como quiere el naturalismo, sino que esa fuerza vaga, esa energía o “potencialidad” se va individualizando en determinados animales, ritos, etc. (como si esa fuerza “se detuviera” en ellos). Si el sol, estrellas, etc. se divinizaran, no sería debido a su naturaleza intrínseca, sino en tanto participantes de esa fuerza. Igualmente, las almas de los muertos no se divinizan en sí mismas, sino en cuanto que poseen algo de esa fuerza (contra los animistas). En la base del pensamiento religioso no están objetos o seres de carácter sagrado, sino poderes indefinidos, fuerzas anónimas, más o menos numerosas según las sociedades, a veces reducidas a la unidad. Aún las divinidades personalizadas tienen ese carácter abstracto, indefinido, que es lo que hace posible los sincretismos. La magia está basada en la noción de “mana” (Herbert, Gauss); igualmente la religión. La noción de alma o de espíritu es posterior a la de “mana”, esa fuerza impersonal.

IV-Esta noción tiene también importancia laica (en la ciencia): la noción de “fuerza”, por la que la ciencia explica los fenómenos naturales. El wakan es la causa de todos los movimientos que se producen en el Universo: hace que sople el viento, que el sol ilumine, que las plantas crezcan, que el hombre sea hábil. La noción de “fuerza” es de origen religioso. De esta proviene toda vida, todo lo que se mueve o es movido. Gracias al mana el primitivo tiene éxito en la caza o en la guerra. La filosofía y la ciencia las tomaron de la religión.

Génesis y noción del principio o mana totémico

  1. Las sensaciones que despiertan en las conciencias las cosas que sirven de tótem es frecuentemente insignificante (un ratón, un ciruelo); no producen grandes impresiones (el sol, el viento son posteriores). Por consiguiente, no se debe a la naturaleza intrínseca de las cosas cuyo nombre lleva el clan lo que los hace objeto de culto. El objeto de culto son las representaciones o la figurilla. El tótem es ante todo un símbolo de algo. ¿Pero cuál es su significado? Son dos cosas: (1) los principios o dios totémico y (2) esa sociedad que es el clan; es como su bandera.
    • Si el tótem es el dios
    • y el totem es la sociedad;
    • luego, Dios es la sociedad, el clan hipostasiado.

II-Una sociedad tiene todo lo necesario para despertar la sensación de lo divino, por la acción que ejerce sobre los individuos. La sociedad es a sus miembros lo que el Dios es a sus fieles. Un dios es un ser que el hombre se representa como superior a él mismo; es de quién depende; sujeto a sus normas que le son impuestas (igual que la sociedad). La sociedad tiene una naturaleza distinta de la naturaleza de los individuos. Exige que olvidemos nuestros intereses; que seamos sus servidores; nos obliga a molestias, sacrificios, privaciones, sin los cuales la vida social no sería posible. Nos sometemos a reglas de conducta y de pensamiento no queridos. Pero si sólo fuera por obligación material, se trataría sólo de una fuerza síquica a la que debemos ceder por necesidad, y no una potencia moral que adoramos; una autoridad moral que respetamos (no sólo por coacción). Inspira respeto: Suscita e inhibe actos con abstracción relativa a los efectos útiles o perjudiciales. Seguimos sus consejos, no porque nos parezcan sabios, sino porque a la idea que nos hacemos de la persona es inmanente cierta energía síquica que hace plegar nuestra voluntad.

Hay circunstancias en donde particularmente se manifiesta esta acción vivificante de la sociedad: una asamblea, dónde arde una pasión común. Hay períodos históricos de conmoción colectiva, las interacciones sociales son en ellas más frecuentes y numerosas; efervescencia general; pasiones, actos violentos, heroísmos, barbarie sangrienta… (Noche de San Bartolomé, Juana de Arco, Rev Francesa, las Cruzadas). Todos esos procesos mentales son tan semejantes a los de la religión, que no pueden menos de expresarse religiosamente. Hay transmisión de tesoros culturales, que encontramos ya al nacer (lengua, derecho, instrumentos). Son producto de la sociedad. No vemos de dónde vienen. Son potencias benefactoras que asisten y protegen, y que son presiones sobre nosotros. Se nos presentan como diferentes de las que despiertan las influencias colectivas. Por tanto, consideramos dos tipos de realidades distintas entre sí: lo sagrado y lo profano.

Proyectamos esas fuerzas fuera de nosotros (como las causas objetivas de nuestras sensaciones). La sociedad incesantemente crea cosas sagradas (una persona divinizada): investida de majestad, inspira respeto; problemas para hablar con él (reyes): carácter sagrado. También se consagran cosas, ideas (creencias), a las que se prohíbe tocar o negar. Se divinizan cosas laicas (La Patria, La Libertad, La Razón), con dogmas, altares

               Una reminiscencia de esto sería la fiesta patronal: la imagen del Santo Patrono es el santo mismo, y al mismo tiempo, es el emblema de la Comunidad. En su fiesta, el pueblo se festeja a sí mismo, y todo mundo entra en esa efervescencia que le es propia. En algunos casos en que la imagen del santo haya sido robada, todo el pueblo entra en angustia y anomia, hasta que o se encuentra, o se encarga otro, que debe legitimarse por algún hecho portentoso (fue “encontrado”; se “regresó” cuando lo quisieron trasladar a otro sitio, etc.

III Las sociedades australianas tienen dos fases: (a) dispersión por familias, para ocupaciones diferentes (caza, pesca) (b) concentración en determinados puntos; el ritual de un clan (“corrobori”[fiesta]). En estos, todo cambia; facultades unitivas y pasionales; hay una especie da electricidad, de exaltación extraordinaria (gritos, saltos). Para meter algo de orden: cantos y danzas. Hay desorden: todo se hace al revés; se rompen prescripciones. Efervescencia, las pasiones se desencadenan. Se practica el incesto (no obstante estar fuertemente condenado); sobreexcitación violenta (ejemplos: danza frenética con antorchas). En Australia, las actividades religiosas sólo tienen lugar durante las fiestas; nada en el tiempo ordinario. El clan despierta la idea de fuerzas exteriores que dominan o exaltan al individuo (que sería el tótem).

IV.El tótem como el animal que da nombre al clan y como emblema.- Los sentimientos que una cosa despierta se comunican al símbolo que la representa. Explicación: la idea de la cosa y la idea que su símbolo representa están unidas en nuestro espíritu. Las emociones provocadas por uno se trasladan a la otra. Es más fácil que la emoción se centre en el símbolo, pues es más abarcable, menos abstracto (morir por la bandera, es morir por la Patria). El tótem es la bandera del clan. El primitivo no ve que sus impresiones provengan de la colectividad; que la reunión de numerosos hombres asociados libere energías nuevas, y siente que está elevado; que vive una vida diferente de la ordinaria. La atribuye al objeto totémico, o las marcas del tatuaje, centro del culto. Parece que de ese objeto emanaran las fuerzas misteriosas.

V- Se ha atribuido a la religión un sentimiento de debilidad y dependencia. Sentimiento de temor, pues cuando el hombre se relacionó con el mundo, se topó con potencias terribles y ritos agresivos; pero luego percibió que no es así. El hombre no vio originalmente a los dioses como seres malévolos, sino amistosos, parientes y protectores; como poderes útiles. Los ritos religiosos (salvo los funerarios) son alegres. La religión, antes que interpretar el mundo, representa la sociedad: relaciones oscuras, íntimas… representaciones metafóricas, simbólicas. Los ritos estrechan vínculos. El dios es expresión figurada de la sociedad. En ellos, se da la exaltación síquica, el delirio.

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[1] “totem”, palabra de la lengua de la tribu Ojiwa, de Norteamérica

[2] FREUD, Sigmund; “Totem y Tabu”, en Obras Completas, Vol.II, Biblioteca Nueva, Madrid, 1981 (pp. 1758-1794).

Clase 03. Origen de la religión I

La clase pasada tomamos, de manera provisional, una definición meramente descriptiva, suficiente para inicial el curso. Pero quedó pendiente la búsqueda necesaria sobre la esencia de la religión. A este propósito vamos a recurrir a Emile Durkheim, padre de la sociología moderna. Él parte de dos formas de proceder, ya vistas, para buscar una “definición”:

Definición deductiva de la RELIGIÓN: parte de la religión que tienen los investigadores, o al menos, la que más conocen (en nuestro medio, el cristianismo). Pero esto, dice el autor, se presta a mucho subjetivismo, y lo más probable que en una definición por este método descarte algunas religiones. (si no coinciden con nuestra religión, tanto peor para ellas)
Definición inductiva: es el método preferible, e implica la forma comparativa (las “religiones comparadas” de Mircea Eliade). Pero esto sería sumamente difícil, pues para hacerlo, deberíamos estudiar a TODAS las religiones, no sólo las que hay actualmente. Sino también las que ha habido y ya no existen. Lo cual, por supuesto, excedería nuestras posibilidades. Entonces, por lo menos, podríamos contentarnos por el conocimiento de las más significativas, aquellas que contengan los elementos esenciales, los más comunes, los más profundos, los fundamentales. Es lo que se han propuesto algunos investigadores, agrupados en torno a dos posturas opuestas:

  • Max Weber se reduce a las cinco más evolucionadas -catolicismo, protestantismo, judaísmo, islam y budismo. Es un método que ya Marx aconsejaba: “La clave para conocer la anatomía del mono es la anatomía del hombre”. Conociendo lo más evolucionado se comprendería mejor lo menos evolucionado, pues en aquella está más desarrollado.
  • Durkheim, al contrario, privilegia las menos evolucionadas: “las formas elementales de la vida religiosa” . Su método podría suscitar algunas dudas: ¿Por qué, para conocer la esencia de la religión, sería más conveniente analizar su forma más arcaica? ¿No sería esto rebajar las formas más altas de pensamiento, las elaboradas por las religiones más elevadas? El autor responde a esto:
    • No hay religiones “falsas”. Ninguna religión puede basarse en el error. Aunque las razones de sus fieles sean erróneas, las causas profundas son verdaderas, pues responden a funciones básicas en todos los grupos humanos
    • Las religiones “superiores” desempeñan el mismo papel que las “inferiores”; responden a las mismas necesidades y dependen de las mismas causas.
    • Por razones de método hay que preferir las religiones más primitivas:
      • Así se sigue mejor la evolución histórica, pues cualquier cadena evolutiva, el primer anillo desempeña un papel determinante.
      • En las religiones primitivas los hechos son más simples; las relaciones entre hechos, son más transparentes, hay menos interpretaciones deformantes.
      • En las religiones complejas hay más variedad de elementos, por lo que resulta más difícil separar lo secundario de lo esencial.

Así pues, con todo lo que se está argumentando, el conocimiento de la esencia de la religión nos v a llevar a la cuestión del origen de la religión. Durkheim propone tres hipótesis posibles, y nosotros proponemos una cuarta.

ANIMISMO

Esta teoría, propuesta principalmente por Taylor y Spencer, parte de que el primer elemento que aparece fue la existencia de seres espirituales (divinidades, almas, espíritus, genios demonios, hadas, etc.). Para fundamentar esta teoría habría que demostrar lo siguiente:

  • Que la creencia en las ánimas fue una creencia original, sin influencia de otra creencia anterior.
  • Cómo las almas llegaron a ser objeto de culto
  • Que el culto a la naturaleza tan extendido se derivó de esta creencia.

Los investigadores animistas imaginan que los primitivos humanos llegaron a la creencia en el alma se gestó por el espectáculo de la doble vida -sueño/vigilia-. objetivaron las representaciones oníricas (sus sueños), creyendo que efectivamente, en la noche, la persona viajaría a otro lugar lejano. Pero pronto esta creencia pronto quedaría descartada (la mujer certifica que en la noche estuvo roncando). Cuando el soñador comenta con un vecino su experiencia compartida en el sueño (una fiesta con seductoras mujeres y embriaguez), el otro lo refuta (viajo a su terreno y paso la noche arando, muy liviano y sin cansarse). A veces se sueña en recuerdos del pasado, o se viaja al “lugar de los muertos” o habla con difuntos, etc… Entonces se corrige la interpretación: supuestamente, cada persona tendría un “doble”, y uno de sus componentes -el alma- es el que viaja durante el sueño, mientras el otro -el cuerpo- se quedaría acostado. Por cierto, el alma tendría los mismos rasgos que el durmiente, sale por su nariz o por la boca. Este “doble” sería etéreo, maleable, viajaría rápidamente. Esta creencia se corroboraría por experiencias semejantes a los sueños (éxtasis, catalepsia, plantas alucinógenas).

El alma no es “espíritu”, propiamente dicho, pues está vinculada al cuerpo y condicionada por él; pero en al momento de la muerte (pensada como un sueño prolongado), el alma regresaría de su viaje y descubre que su cuerpo-sostén está muerto; habría entre ambos una separación sin límite y por tanto, no puede entrar en él. Quedaría vagando, convertida en “espíritu”. Con el tiempo, habría en el espacio una población grande de ánimas similares, con sentimientos y pasiones, amores y odios similares a cuando estaba en la vigilia, y podían mezclarse entre los vivos para ayudarlos o para perjudicarlos. A estos espíritus se les atribuyen todos los acontecimientos extraordinarios (enfermedades, infortunios, inspiraciones, etc.). Habría, pues, que conciliarlos de alguna manera y ganar su benevolencia. Así comenzaron a ofrecerles ruegos, sacrificios y posteriormente, ritos mortuorios (los primeros rituales), para terminar, convirtiéndolos en divinidades.

Entonces se presta atención a daños no atribuibles a las ánimas, sino a fuerzas de la naturaleza (ciclones, lluvia, plagas, germinación de las plantas, etc). Por un mecanismo semejante a lo que notamos en los niños, se tiende a pensar los objetos de la naturaleza a modo humano (árbol, rayo, sol, piedra). Aquellos humanos se dieron cuenta de que dependen más de estos fenómenos que de los efectos de las “ánimas”.

Lo que queda por demostrar es cómo, a partir de la creencia en los espíritus, se llegaría el culto a los antepasados y a una Religión de la Naturaleza. Para que un “doble” de la persona se convirtiera en objeto de culto, habría que dejar de ser una simple réplica del individuo y convertirse en un ser sagrado. Esto tendría que hacerse mediante el suceso de la muerte. Pero la muerte en sí misma sólo añade mayor libertad de movimiento al “espíritu” (no estaría condicionada al despertar del cuerpo). Más bien podría pensarse que el alma también fuese afectada por la muerte del cuerpo: el alma se enferma, envejece. Hay un abismo entre lo sagrado y lo profano que la muerte no basta para cruzarlo. El alma y el cuerpo son de la misma naturaleza. Lo sagrado implica temor y majestad (“mysterium tremendum”), y el alma no está investida de este carácter. Por otra parte, si el animismo fuese la forma más original de religión, el culto a los espíritus debiera ser el rito más antiguo; pero no fue así. El culto a los antepasados se observa en China, Egipto, Grecia, Roma, pero no en las religiones primitivas australianas que Durkheim investigó. El “culto” no es sinónimo de “rito”. El culto requiere actos repetitivos; mientras que los ritos funerarios sólo se dan después de la muerte. Además, en los espíritus de los fenómenos de la naturaleza son concebidos antropomórficamente (con rasgos humanos; pero esto no se observa entre los pueblos originarios, que más bien los conciben zoomórficamente.

NATURALISMO

(Max Müller, Adalbert Kuhn, Schwartz, Stendhal)

Los animistas fueron etnógrafos o antropólogos; estudiaron las religiones primitivas, más “groseras”; convivieron con ellos, realizaron su observación participante. En cambio, los naturalistas fueron lingüistas; nunca salieron de sus bibliotecas. Estudiaron las religiones de las grandes civilizaciones antiguas. Los hermanos Grimm (los autores de sus famosos cuentos de hadas) ya habían estudiado las mitologías, especialmente las los pueblos indoeuropeos (abarcaron una vasta extensión, desde la India hasta España), encontrando en las diversas religiones de estos pueblos, similitudes y los mismos personajes míticos, que curiosamente, cumplían las mismas funciones. Esto indicaría una comunidad de origen, y una religión primitiva desaparecida, de la cual se habrían derivado las demás. El vestigio más antiguo son los libros Los Vedas (de los que entonces se exageraba su antigüedad), los cuales utilizan la filología para rastrear una lengua anterior a la germánica. Los autores principales fueron Max Müller (1856: Oxford Essay) y Adalbert Kuhn (1859: “Origen del fuego y de la bebida divina); pero hay que reconocer, además, a Schwartz, Stenhal y Michel Brèal (francés). Los Vedas están escritos en “sánscrito”, lengua muerta que ellos se encargaron de estudiarla y comprenderla. Se fijaron en las etimologías de dicha lengua, que trataron de rehacer. A diferencia del animismo, para el que la religión, en su origen, no expresaría ninguna realidad experimental, para Müller, la religión estaba basada en una experiencia sensible fundada en la realidad (“Nihil est in intellectu quod prius non erit in sensu”). En aquella supuesta religión primitiva, ya desaparecida, los nombres antiguos asignados a los dioses habrían sido originalmente nombres comunes de fenómenos naturales, y basándose en etimologías, recompusieron un panteón original de todos los dioses de los pueblos que descienden de los indoeuropeos. Argumentan los naturalistas que las fuerzas naturales fueron las primeras en ser divinizadas. Los espectáculos de la naturaleza cumplen todas las condiciones para despertar la idea religiosa: nada parece menos “natural” que la Naturaleza. Suscitan sorpresa, temor, maravilla; tienen cualidades de inmensidad, infinitud… por lo menos, hasta que descubrieron que tenían un carácter constante y por lo mismo, se trataba de seres “naturales” (sujetos a sus leyes). Intrigados por estas fuerzas, ya no las representaron en forma abstracta, sino como agentes personales. Esto se operó por medio del lenguaje: pensar es construir ideas, y esto requiere de palabras. Sus vestigios se ven en las raíces de lenguas indoeuropeas. Pero el lenguaje tiende a deformarse, y esto llevó a representaciones religiosas.
• El Dios del Fuego se habría derivado del fuego mismo (sin importar si el origen haya sido el rayo o la fricción), el cual cumple las funciones culturales de ser al mismo tiempo destructor y protector. Puede observarse de las etimologías de lenguas derivadas del sánscrito:

Agni = sanscrito
Ugni= lituano
Ogny= eslavo
Ignis = latino

• El Dios del Cielo: el cielo diurno, brillante, el día, que sería el dios principal:

Dyaus= sanscrito
Zeus= griego
Iovis= Rumano
Zio= alemán
Día, Dios = español

Tales fuerzas no expresan cosas particulares (individuos), sino tipos generales. Representan los temas más abstractas y generales del pensamiento. Además, antes que “sustantivos”, son tipos de acciones; antes que de objetos. son maneras de actuar (golpear, subir, frotar). Así, el “rayo”, es algo que cae y se hunde en el suelo; el “viento”, algo que gime y sopla; el “sol”, algo que arroja flechas doradas; el “río”, algo que corre.
Los fenómenos naturales son asimilados a los actos humanos. Originalmente, habrían sido algo como metáfora, y luego pasaron a significar algo literal. Así como en nuestras lenguas actuales, el artículo otorga un género a las cosas, de acuerdo al rol que cumplan (el sol masculino, la luna, femenino, por los ciclos de menstruación. Igual la escoba o el martillo, según el rol de género asignado). Fue así que primero se forjaron palabras; de ellas, surgieron personalidades, y de las personalidades, reflexionadas, surgieron los enigmas (mitos). Una nota curiosa, el “Cielo”, en sanscrito recibe veinte nombres. La mitología forma con ellos familias y genealogías.

Crítica de Durkheim

  • A Durkheim le parece que los postulados lingüísticos de estos investigadores son discutibles. Quizás frutos tardíos o préstamos culturales de otras religiones (v.gr., el culto al sol).
  • Además, las raíces etimológicas no se dieron en estado aislado. Por lo mismo, no se puede, desde ellas, reconstruir toda la lengua primitiva europea.
  • Aunque es verdad que los primitivos se interesaron por conocer el mundo, su finalidad fue poder utilizarlo, no para convertirlo en religión. La regularidad monótona de los astros o estaciones no suscita admiración; los milagros son excepcionales.
  • Para ellos, las fuerzas cósmicas no se consideran superiores a los objetos. Por lo tanto, realmente los fenómenos cósmicos no aptos para una interpretación religiosa.
  • • Las personificaciones de tales fenómenos son tardías, alucinatorias, metáforas sin valor objetivo.