Clase 02. ¿Qué es la religión?

Por lo general, cuando se comienza la materia de un curso, se parte de la definición del objeto de estudio (señalar los rasgos de un referente determinado). Sin embargo, la definición no es punto de partida, sino punto de llegada. Es probable que, ante la falta de elementos al alumnado le costaría aceptarla al inicio. La definición debiera ser al final, como elemento conclusivo.

Las reglas lógicas para cualquier definición, podrían ser las siguientes:

  1. Que sea breve
  2. Que lo definido no entre en la definición (Religión es el sistema que se ocupa de ideas y prácticas religiosas)
  3. Que sea más clara que lo que se define (no oscuro ni ambiguo) (Prólogo es un prolegómeno)
  4. Que no sea negativa (Dios es inefable, infinito, incognoscible, impecable, invisible)
  5. Que no sea ni demasiado amplia, ni demasiado específica (religión es la creencia de una revelación que Dios dio a algunos elegidos para ayudarnos a salvarnos después de la muerte)

Tipos de definiciones:

  • Etimológica- Atiende a los orígenes lingüísticos de la palabra (antropos- logos)
  • Lógica- Enuncia los atributos esenciales del género y especia (perro: “canis lupus domesticus”)
  • Descriptiva- Enumera los elementos del fenómeno (“un animal que tiene cuatro patas y cola, que es carnívoro, ladra y convive con los humanos”)
  • Deductiva- Se parte de lo que ya se conoce (perro, más pequeño que el lobo, domesticable)
  • Inductiva- Que pueda aplicarse a todas sus variantes y solo a ellas (perros: escuintle, gran danés, San Bernardo, mastín)

La definición de “religión desde las ciencias sociales, en concreto, habría de tener las siguientes características:

  • Definición teológica.- Por la“revelación”. Pero esta no sería científica.
  • Definición etimológica: “re-ligare”- “volver a unir” ¿qué, con qué? ¿Vincular una sociedad?
  • Definición lógica o esencial: se fija en el género y especie, lo cual no es fácil en este tema, pues se trata de un concepto primario, no subordinado a otro fenómeno más general.
  • Definición descriptiva.- Al antropólogo le basta calificar de “religiosos” los elementos aparentes de un fenómeno social reconocido como tal (mitos, ritos, agentes, moral).
  • Definición deductiva.- Se deduciría por su esencia; ¿pero cómo se conoce la esencia de la religión
    • Más bien, se parte de la idea que tienen los investigadores sobre “religión”, que suele coincidir a la suya o la que ya conocen (cristianismo)
    • Si alguna religión no corresponde a la definición previamente tomada, tanto peor para esa religión: queda descartada
  • Definición inductiva
    • Algo que sea común a todas las formas sociales religiosas (existentes o que hayan existido); pero esto es difícil, pues la experiencia de lo sagrado ha asumido innumerables modalidades.
    •  Algo que sea “exclusivo” de lo religioso. Pero esto es difícil, pues los límites no son siempre claros (se refleja parcialmente en fenómenos pararreligiosos)

FENÓMENOS PARARRELIGIOSOS SIMILARES: Fenómenos rituales que congregan a mucha gente, con cierta euforia colectiva y con manifestaciones reverenciales.

  • Algunos rituales cívicos de ideología fascista o dictatorial, que se rinde culto al gobernante (nazis)
  • Rituales cívicos actuales: el saludo a la bandera en las escuelas: brazo horizontal en el pecho, canto de un himno nacional ininteligible, paseo de un trapo de colores (bandera)
  • Festivales masivos de rock o torneos deportivos (campeonatos internacionales)
  • “Tribus” juveniles urbanos (darketos, punk)
  • Liturgia sabatina en los antros (luces estereoscópicas, sustancias alucinógenas)

Distintos autores han intentado encontrar el elemento esencial de la religión, que permita una definición lógica más precisa. Veamos algunas:

Definición por LO SANTO (SAGRADO) (Rudolph Otto): “Lo santo: lo racional y lo irracional en la idea de Dios”, Alianza, Barcelona, 20021

Siendo lo religioso un sentimiento primario, no tendrá ningún género al que subordinarse. Tampoco es fácil su definición, pues es un sentimiento inefable; pero existe y se da en todas las religiones, y sólo en las religiones. Solemos emplear el término “santo” para referirnos a una conducta ejemplar, sin defectos, y ciertamente lo santo es tal, totalmente bueno, impecable; pero más que eso. No puede enseñarse, sino tan sólo sugerirse. Algunas lenguas tienen un término específico: el “hagios” griego, el “sanctus” o “sacer” latino, el “qadoch” hebreo. No puede comprenderse, sino sólo delimitando por oposiciones: “no es esto, ni aquello”. Es un sentimiento de absoluta dependencia; pero no equivale a esto. Algo más que “bueno”: lo “numinoso”, lo “sagrado”.

El autor inventa un neologismo: lo “numinoso” (de “numen, divinidad. Igual que luminoso, de “lumen”, o “ominoso” del latín “ominosus”: algo abominable, condenable, aborrecido, execrable, ruin, vergonzoso). Se refiere a estados espirituales de conmoción devota (como el sentimiento estético); suscita gratitud, confianza, seguridad, amor. Se relaciona con el “sentimiento de creatura” (total dependencia de Dios, polvo, ceniza). Se centra en uno mismo, por devaluación; pero se refiere a algo fuera de mí.

Se le ha nombrado “Mysterium Tremendum”. Provoca una conmoción religiosa, una violencia conturbadora, que a veces parece un suave flujo; un sentimiento sosegado, devoción absorta; pero otras veces estalla de súbito entre embates y convulsiones. Unas veces, el arrobo o éxtasis; pero otras, el horror, formas feroces, demoníacas, causa “tremor” (pavor, algo siniestro, que aterroriza). Unas veces se define por lo negativo (lo que no es), y otras, por algo positivo: el “mysterium” (secreto, oculto). Se manifiesta sólo en sentimientos: lo “tremendo” (“tremor”, temblor) ante lo santo o demoníaco; pavor religioso: temor religioso; “santificar” una cosa. El “temor de Dios” (don del Espíritu); inaccesibilidad absoluta; la Soberana Majestad, Excelso. Una especie de espanto que no lo provoca nada de lo creado. El griego “Sabaoth”; el inglés “awe”. Lutero decía que “el hombre “natural” no puede temer a Dios”, no puede estremecerse ante fantasmas (que luego evoluciona en numen): (cuentos de duendes, que “ponen la carne de gallina”, hiela la espalda, se paran los pelos de punta). Los dioses conservan algo de ese pavor pánico, temor místico, la cólera de Dios. Desencadena la fuerza oscura de la naturaleza, como una electricidad acumulada; una pasión arbitraria. Se suscita a partir del “sentimiento de creatura” (“soy polvo y ceniza”).

Definición por “Otro Mundo” (Max Weber)

Se da cuando aparece el pensamiento dicotómico -“este mundo” / “otro mundo”-. Esta construcción mental da origen a la “soteriología” (la Salvación). Supone que debe haber cierto balance entre la existencia física del actor y su relación con el “otro mundo”, el cual puede entenderse:

  • Como la parte respecto al Todo: esta vida se entendería como una manchita en un Cosmos, entendido como amorfo, o como altamente estructurado; la realidad como algo total, holística.
  • Como un reflejo imperfecto de otra realidad parecida; pero más espiritualizada y verdadera (como en un espejo)
  • Emanacionista- Como la Idea hegeliana
  • Contingente-  Esta vida es precursora de otra más elevada; es como un “Valle de Lágrimas”, en la que se experimentan pruebas y será juzgada y castigada, sea en el Juicio Final, sea en intervalos (reencarnaciones)

Pero esta dicotomía no existe en muchas religiones. Aparece en el neolítico, con la llegada de las civilizaciones y la división de clases sociales.

Implicaciones (en cosmológía, escatología -postrimerías- y ética)

  • Para el “Otro Mundo” se requiere cierto comportamiento moral.
  • Pero esto no se da en algunas religiones siempre. Un ejemplo fue la herejía antinómica (“anti= contra; “nomos” “ley”), de Johannes Agricola (1537), en La Reforma, que defendía que la fe lo llenaba todo y que era lo único necesario, y que -como la ley de Moisés- era inútil para la salvación. Sería indiferente que un creyente pecase o no, pues no será juzgado por su pecado.
  • Idea de un Dios “ocioso”, lejano, a quien no le importa la conducta humana

Definición por lo “sobrenatural” (Durkheim lo cuestiona)

Para definir la “religión” -según Emile Durkheim- hay que comenzar por indagar ciertos signos exteriores que persistan en todos los fenómenos considerados como “religiosos”, y nota que si bien, muchas de las definiciones de “religión” parten de una contraposición dicotómica, “este mundo/Otro mundo”, parece más general el recurso a lo “sobrenatural”, según la tradicional dicotomía griega entre cuerpo y alma (otras culturas tienen un pensamiento más unitario). En este caso, la oposición se daría entre “lo natural” / lo “sobrenatural”, como si fueran dos pisos superpuestos. Con esto se supondría abarcar no sólo los fenómenos de la naturaleza y sus leyes, sino otros fenómenos que escapan de ella. Pero lo “sobre-natural” supondría un “orden natural de las cosas” (algo racional, sujeto a leyes), que no se plantearía antes de la modernidad. Los primitivos reconocen que un orden de sucesión puede ser alterado por causas extraordinarias (v. gr, un eclipse). Además. Se supone que el objeto propio de la religión no es explicar lo extraordinario, sino lo cotidiano, lo constante y regular.

Definición por el “Misterio” (Max Müller, Spencer)

Para estos autores, el objeto de la Religión sería colocarse ante lo Incognoscible, Inexpresable, Incomprensible…. La omnipresencia de algo que suscita miedo, que requiere explicación, que supera la inteligencia.

Pero esto -objeta Durkheim- aparece tardíamente en la historia de las religiones. Para los primitivos, tales realidades no eran extrañas, eran algo simple, lo cotidiano, lo obvio (v.gr., que una danza desencadene la lluvia, sería algo natural; acaso habría algunos, los especialistas, que sabrían hacerlo mejor; pero nada del otro mundo). Para los primitivos, tampoco existe lo “sobrenatural”, ni tampoco lo “natural”. Son simplemente fuerzas naturales, (no “leyes”), que empezaron siendo religiosas. La religión no tiene como objeto explicar lo extraordinario, sino más bien lo cotidiano, lo constante, lo regular.

Definición por lo “Sacro/Profano”

Para Mircea  Eliade y Durkheim, “Religión es un sistema unificado de creencias y prácticas relativas a las cosas sagradas (separadas y prohibidas) que unen en una sola comunidad (Iglesia) a todos los que se unen a ellas”

Esta dicotomía “Sagrado/Profano” sería la distinción más antigua. No existe otra separación en dos clases irreductibles más profundamente diferenciada que esta (ni Bien/Mal; salud/enfermedad…).

  • Lo sacro no se refiere tanto a los contenidos (parecen poco claros), sino que afecta a “actantes”, personas, ritos, palabras y cosas.
  • Se puede pasar de un orden a otro, mediante cierta metamorfosis (ritos de iniciación, profesión religiosa en que se muere al mundo).
  • Son las de mayor dignidad y poder; aunque a veces nos incomodan, como los amuletos; se puede castigar a una deidad (poner a San Antonio de cabeza)

Definición por la DIVINIDAD

“Religión es la determinación de la vida humana por el sentimiento de un vínculo que une al espíritu humano con el espíritu misterioso cuyo dominio sobre el mundo y sobre sí mismo reconoce y con el cual desea ser-uno con ella” (Réville).

  • Si se entiende por “Divinidad” algo preciso, se dejarán fuera muchos hechos religiosos que realizan otros actantes (almas de muertos, espíritus, genios, demonios, etc.)
  • Pero la idea de dios no ha existido siempre ni es universal:
    • El brahamanismo es ateo (sólo se reconoce al “Uno” impersonal). Da<n una explicación atea del universo.
    • El budismo es una moral sin dios. Buda sólo fue un gurú que llegó al nivel espiritual más elevado. Sólo se consideran sagradas Las Cuatro Verdades: (1) el dolor se deriva del mero transcurrir de las cosas; (2) El deseo es lo que causa el dolor (3)La supresión del deseo es lo que suprime el dolor (4) etapas para conseguirlo (meditación, sabiduría  plena posesión de la doctrina, Nirvana)
    • El Jainismo indio es ateo, Según él, no hay creación, pues el mundo es eterno.
  • Hay ritos independientes de la idea de Dios (En el libro del Levítico hebreo. Encontramos ritos sin Dios, como aislar a parturientas, prescripciones alimentarias, interdicciones; los sacrificios Vedas influyen en los astros; las prescripciones alimentarias)
  • Los dioses a veces no se consideran muy superiores: se les castiga (poner a San Antonio de cabeza, azotar una imagen)

Definición descriptiva:

Pareciera que las ciencias sociales no pueden hablar directamente de la Religión, sino sólo indirectamente (los fenómenos susceptibles del análisis empírico. La verdadera y última realidad de la religión es indefinible; queda fuera de toda comprensión racional. Esta ciencia sólo puede hablar de sus efectos o de experiencias personales. Es como ver un vitral de una catedral gótica desde fuera.

Si pensamos que lo religioso pertenece al ámbito de lo sagrado, podríamos enlistar todo aquello susceptible de ser con-sagrado:

  1. Actantes: gnomos, genios, dioses, demonios… pero también puede ser una piedra, un árbol, una fuente, una palabra… cualquier cosa.
  2. Ritos: palabras o fórmulas que solo pueden ser pronunciadas por personas consagradas. También actividades, sacrificios y ceremonias
  3. Personas y cosas: que se distinguen de lo profano, pues son superiores en dignidad y poder (para el avaro, su dios es el dinero; para el esclavo, sería su amo). Algunas cosas sagradas son menos intimidantes, como los amuletos, pues las personas no se sienten incómodos con ellas.

Estructura de la religión.

Nadel, observando a los Nupe, encuentra las principales competencias de la religión:

  • Competencia para promover ciertos complementos de la visión del mundo [mitos]
  • Competencia para anunciar y mantener valores morales [moral]
  • Competencia para mantener unidas a las sociedades y a sus estructuras [ritos]
  • Competencia para dar a los individuos experiencias y estímulos específicos [éxtasis]
  • En esta enumeración encontramos que Nadel emplea la palabra “competencia”, y no “funciones”, pues no indica que toda religión necesariamente lo hagan, sino que sólo es capaz de hacerlo.
  • Las tres primeras competencias se refieren al nexo entre la religión y otras esferas autónomas de la sociedad (el entendimiento del universo, la moralidad y el mantenimiento de la sociedad dada, como enfatiza el funcionalismo. Es decir, tales capacidades no las realiza sólo la religión. También las pueden realizar otras instituciones, como la ciencia, los actos cívicos, la filosofía ética. Acaso sea competencia de la religión las cuestiones últimas, imposibles de contestar (la creación, el significado de la vida, el destino).
  • Sin embargo, cuando otras epistemes -la ciencia, la política, la ética filosofía- se encargan de estas “competencias”, lo hacen de otra forma que la religión
  • La cuarta “competencia” -la que es específicamente religiosa- se refiere al significado emocional síquico subjetivo de la experiencia religiosa de la persona, no pertenece a las colectividades, sino al actor religioso. Pero no parece que sea muy común, e incluso quienes la experimentan la consideran inexpresable. Por eso se considera un elemento prescindible a la hora de pensar en una definición. W James piensa que lo específico de la religión es cierta emoción.

Aprovechando los elementos de Nadel, pasamos a ver los elementos que tradicionalmente se han visto constitutivos de todas las religiones:

  • Creencias. Muchos antropólogos, en su ansiedad por demostrar la interrelación entre las creencias con la estructura de la sociedad, exageran la unidad de tales sistemas de creencias; pero un buen etnólogo percibe que frecuentemente, tal sistematización se da sólo en informantes cualificados. La tradición ritual esotérica o teológica suele distribuirse de modo diferencial en una sociedad. Las creencias de tipo escatológicas existen en casi todos los creyentes de cualquier religión; pero cuestiones más teológicas se encuentran sólo en un pequeño grupo de especialistas (que suelen ser los informantes) y la mayoría los tienen de forma caótica. Por tanto, una sistematización exagerada de las creencias sólo la consideran primordial los análisis académicos.
  • Ritos: Lo ritual puede conectarse con una teología o cosmología; dependen de alguna teoría más amplia del mundo, de los agentes, del hombre; pero las creencias éticas, cosmológicas y escatológicas están normalmente incorporadas al comportamiento, no se hallan en fórmulas abstractas. Además, estos elementos no suelen revestir mayor importancia, sino sólo son latentes.

La acción ritual es distinguible de la acción “mundana”. En el hombre de culturas primitivas, las metas “empíricas” (siembra, defecación, beber cerveza, el trabajo) se alcanzan mediante acciones llamadas por nosotros “rituales”. También nosotros, aún científicos, tenemos otras motivaciones no racionales, a las que damos otros significados (la bata blanca del médico se debe a algo más que por higiene; también la esoteria de lenguaje médico); sólo que en los pueblos “primitivos” el campo científico es menor e importa más lo extratécnico (magia).

  • Ética. La religión es siempre potencialmente innovadora, y como tal, potencialmente perniciosa para los intereses creados. No es esencialmente ni conservadora ni revolucionaria. Puede introyectársele cualquier contenido sociopolítico. Cuando los movimientos religiosos son disidentes o revolucionarios, su potencial de innovación puede limitarse mediante poderes compensatorios (herejes quemados); aunque así se se crean mártires.
  • Mística.- Término infortunado, por las connotaciones europeas o asiáticas (gnosis, éxtasis); pero parece existir más frecuente de lo que se piensa.
  • Agentes- En todas las religionesactúan agentes específicos, reconocidos por el conjunto de fieles: los sacerdotes, para el culto oficial; el “rey” o autoridad, a quiencon frecuencia se le reconocen roles religiosos; los profetas, que desinstitucionalizan y se oponen a los sacerdotes o al rey en nombre de valores fundamentales revelados, y los magos o chamanes (muchas veces los sacerdotes de las antiguas religiones vencidas y dominadas), que actúan con prácticas mágicas más que religiosas propiamente dichas.

Para Durkheim, la religión es un todo, y como tal, se define por sus partes. Estas partes serán los fenómenos elementales de la religión: un sistema formado de mitos (dogmas, creencias) y ritos. Los ritosno se distinguen de las prácticas morales más que por su objeto: el objeto del rito se expresa en la creencia. Dichas creencias religiosas son representaciones que expresan la naturaleza de las cosas sagradas y las relaciones de unas con otras. Los ritos son reglas de conducta que prescriben cómo el hombre debe comportarse con las cosas sagradas. Pueden formar un sistema, relaciones de coordinación y subordinación, y forman religiones. Hay fenómenos religiosos que no pertenecen a ninguna religión propiamente tal, sino que son parte del “folklore”; muchas veces son supervivencias de religiones desaparecidas (en el cristianismo, algunas fiestas, como el carnaval, el árbol de mayo, el decir “salud” al estornudar, etc.).

Ya que el problema de definición de la religión requiere de clarificar otros elementos, más propios de la filosofía de la religión, comenzamos provisionalmente por la definición descriptiva, por sus elementos constitutivo, suficiente para nuestros propósitos del curso.

Pascua 2020: Desesperanza y reconforte

  • Recordaremos la Pascua del 2020 por la prolongada reclusión. Para algunos fue ocasión de crecimiento y espiritualidad; pero otros la vivieron en la frustración, depresión o desesperanza. La desesperanza está ahora muy extendida, viendo el poco tiempo que nos queda para enmendar el rumbo de nuestros modelos y estilos de vida: la viabilidad de nuestro Planeta –o al menos de la sobrevivencia de la especie humana en él- se haya gravemente amenazada. El poder de dominación, gracias a la tecnología, es casi todopoderoso y la clase hegemónica mundial parece ciega, incluso respecto a sus propios nietos. Para alentar los rescoldos de nuestra esperanza nos vendrá bien recordar el episodio que nos narra el Evangelio de hoy.
  • La escena nos muestra a dos caminantes, recorriendo la calzada que va de Jerusalén -lugar donde habían iniciado sus sueños- hacia Emaús -lugar del crudo despertar-. Emaús era un antiguo pueblo que contaba ya con interesante historia, pues hacia el año 165 AC los Macabeos vencieron allí a Gorgias, general invasor del ejército seléucida. Dos ciudades reivindican el nombre original del relato: una es la ciudad hebrea Hammat, que en árabe derivaría en Imaús (“primavera templada”), situada a 11 Kms de Jerusalén. La otra es “Amwas”, que aunque estaba situada a 30 kms, cuenta con mayor respaldo en la tradición (incluso es la que aparece en las versiones más antiguas de los Hechos de los Apóstoles), el nombre de la cual fue cambiado por el de Nicópolis. En cuanto al tiempo, se trataba de la tarde del sábado de la fiesta de Pésaj, que fue cuando Jesús Resucitó. Los caminantes eran discípulos suyos; pero al verlo tan muerto, en la tumba habían dejado sepultados también sus sueños. Por lo mismo, van tristes y desesperanzados, discutiendo con pasión.
  • Quizás se tomaron un descansito y al reanudar su marcha, otro viandante los alcanzó. Pronto reanudaron su charla, sobre cuyo tema el caminante mostró interés y les pidió que lo pusieran al tanto. Comentaban los sucesos recientes de cierto personaje, un profeta extraordinario, “poderoso en obras y palabras, delante de Dios y del pueblo”, a quien tres días atrás las autoridades religiosas en alianza con las del Imperio invasor habían dado muerte, entregándolo para ser crucificado. El hecho había conmovido a toda la ciudad, de modo que se sorprendieron de que ese forastero, al parecer, fuese el único que lo ignoraba. Le participaron sus esperanzas e ilusiones: habían pensado que podría tratarse del “libertador de Israel”; pero ya todo había terminado. Parecía ahora que no se trataba sino de un profeta más. Es verdad que ciertas personas cercanas a él afirmaban que lo habían vuelto a ver vivo; pero no parecían creíbles, y ante eso, había que regresar a su miserable cotidianidad.
  • El desconocido, entonces, intervino en la discusión y les estuvo exponiendo lo que las Escrituras hablaban de ese personaje esperado, el Mesías. Resaltaba los pasajes del Siervo de Yahvé, rechazado y perseguido; pero que finalmente consumaría su obra, así como de la posibilidad de una vida que vencería la muerte, el fracaso y el mal.
  • Justo cuando parecía que la lección había terminado, llegaban a una posada del camino donde los discípulos pensaban pernoctar aquella noche. El viandante se despidió para proseguir su camino. Era claro que no llevaba dinero suficiente y el camino no era seguro, de modo que nuestros protagonistas, que ya sentían renacer en su corazón aquel calor que en otro tiempo aún reciente les había inundado, le ofrecieron compartir el alojamiento y el alimento, y fue así cómo, al terminar de cenar, el viandante tomó pan y realizó el mismo memorial de Jesús en su última cena. Entonces reconocieron que ese viandante era nada menos que Jesús mismo, y en ese instante, desapareció.
  • Al comparar este relato con las otras narraciones de las apariciones del Resucitado, observamos que los evangelistas siguen un mismo esquema, pues son construcciones teológicas. Jesús resucitado se apareció a sus más íntimos, con quienes tenía mayor familiaridad, y sin embargo, de entrada no lo reconocen. Magdalena lo confundió con el jardinero; los apóstoles, con una alucinación; los que iban en la barca, con un forastero que desde la orilla podía ver mejor la mancha del cardumen, y nuestro par de discípulos, con un forastero ignorante. ¿Qué nos quisieron decir los evangelistas con esto? Dos hipótesis, la primera, que el cuerpo resucitado había sufrido ciertas transformaciones (de hecho, traspasa la puerta cerrada y se traslada rápidamente); la segunda, que sus amigos no estaban inclinados a confundir una alucinación debida a su afecto con su presencia real, sino que más bien estaban predispuestos a no dar crédito a sus sentidos. Finalmente lo reconocen, gracias a una señal que les da el Maestro: el nombre “María”, pronunciado con esa entonación tan singular; la pesca milagrosa, que les recordó la de una ocasión anterior; el esqueleto y las espinas, lo único que quedó del pescado comido; las llagas, en las que el apóstol introduce su dedo y su mano.
  • En el caso de los discípulos de Emaús, fue la fracción del pan; pero fue sólo esta señal, sino que el ritual fue precedido de la explicación de las Escrituras y del acto de caridad de invitar a un pobre transeúnte desconocido a compartir el alojamiento y el pan. Estos tres elementos –la Eucaristía, las Escrituras y la Caridad- forman una unidad indivisible; las tres áreas pastorales de cualquier Comunidad cristiana -la litúrgica, la profética y la social-, que no pueden darse una sin las demás. Quizás sea esta la señal que Jesús nos pida ahora para testimoniar comunitariamente nuestra fe en el Resucitado: la presencia de Jesús en el Sacramento, en la Palabra y en la misericordia (“cuando lo hicisteis con alguno de estos pequeños, a mí me lo hicisteis”). Con tales signos alentaremos la esperanza tan necesaria.
  • Una vez terminada la Cena y desaparecido Jesús, los dos discípulos, de inmediato, sin intimidarse por la hora y la distancia, se levantaron de la mesa y rápidamente regresaron, gozosos, con la comunidad de creyentes.

C-15 DE QUIÉN SOY PRÓJIMO O INDIFERENTE

Parábola: sucede en un camino: espacio entre el lugar donde «habitamos» (lo habitual) y el lugar de nuestro destino (los sueños). Espacio de incertidumbre, entre el «ya-no» y el «aún-no». Los siete personajes. Disposición de estar alerta, pues las interpelaciones a nuestra solidaridad pueden ocurrir en cualquier momento. Nada justifica que pasemos de largo (algo de nuestra humanidad quedará perdida para siempre). La solidaridad no es algo que podamos programar (sábados por la tarde voy al asilo), sino una actitud permanente. «Justo ahora», cuando el jefe está presionando por su informe, soy requerido. Si nunca salgo de vacaciones, «justo ahora», cuando logré por fin unos días, se me requiere. La indiferencia puede provenir del miedo, el «carrerismo» o una espiritualidad intimista y lejana de la vida. El samaritano se «aprojimó» al infeliz (se le hizo prójimo), y entraron en relación dos grupos separados por estereotipos; pero que ante la necesidad, únicamente importó la condición humana. Con una docena de verbos describe Lucas la acción compasiva del Samaritano.

Actualmente, las víctimas son cientos de millones (hambre, sin techo, presos, enfermos, sedientos): la TV nos los «aproxima» dentro de casa. Los mesoneos son filántropos oficiales, que si bioen auxilian, lo hacen por negocio o prestigio. Los samaritanos son muchos (altermundistas) y se están organizando. El escriba pregunta «quién es mi prójimo?, y Jesús da vuelta a la pregunta: «¿De quién te hiciste tú «próximo??