EL ARTE DE LA LECTURA EN VOZ ALTA

Decálogo de Consejos

  1. Comprende el texto. Lo primero que tienes que hacer es comprender lo que lees. Para ello, lee el texto tú primero y trata de entender cada frase. Tal vez haya alguna palabra cuyo significado desconoces. Búscala en el diccionario, escríbela en una libretita y trata de escribir una frase con dicha palabra.
  2. Observa el género literario del texto: Cada género requiere de una entonación propia: la poesía es declamativa; la información científica, monocorde; los textos políticos, convincente, enardecedor, con interrupciones para los gritos o aplausos; los textos graciosos, con mímica picaresca; los espirituales o sapienciales, con voz pausada y reflexiva; los narrativos, que se perciban los diálogos con cambio de voz y que mantengan cierto suspense, etc..
  3. Que tus ojos vayan antes de tu boca. Adelántate algunas palabras, para que si vez algún signo de puntuación, que lo vayas preparando.
  4. Mira a tu público. Cuando tengas práctica, lee mentalmente la frase (o parte de ella), levanta la vista y mirar a tu público. Así te prestarán más atención.
  5. Cada signo requiere una entonación especial. Coma, una ligera pausa. Punto y coma (;) pausa algo mayor. Punto y seguido, pausa larga. Punto y aparte, cambio de tema (requiere pausa aún mayor y cambio de voz para recomenzar). Punto final: lento, y conclusivo.
  6. Articula bien cada sílaba, abriendo bien la boca, despacio y sin correr. Si empleas micrófono, cuida su distancia (ni demasiado cerca, ni demasiado lejos), y si no lo tienes, procura hablar alto y fuerte. Aprende a sacar la voz, dirigiéndola hacia la cabeza o hacia el pecho de modo que sirvan de bocina y te canses menos.
  7. Siente lo que hablas. Al preparar su lectura, cae en la cuenta de los sentimientos que subyacen (ira, contemplación, amor, ternura, sabiduría, etc.). Haz tuyo esos sentimientos; siente lo que dices o lo que sienten los personajes. Si hay un diálogo y te es posible sin teatralizar o caricaturizar, modifica un poco el tono de tu voz.
  8. Resalta las frases importantes: haz una pequeña pausa antes, di la frase lentamente, quizás aumentando ligeramente el volumen de tu voz y otra breve pausa después.
  9. Cuida del ritmo. La narración misma te lo indica: si se está narrando un hecho, es posible que implique cierta prisa (cuando suceden rápido los acontecimientos: cuando se enumeran varias acciones de poca importancia) o cierta lentitud (frases de sabiduría). Prepara la última frase conclusiva.
  10. Atiende a las pausas. Las pausas son tan importantes como las palabras. Pausa para cambiar de tema (punto y aparte), pausas ligeras (comas). Si ves que viene una frase dicha por alguien, te recomiendo que hagas una ligera pausa antes y después, y acaso, modifica el tono. Termina y mira a tu público.

HISTORIA DEL LIBRO Y DE SU LECTURA

  • La lectura en voz alta antecedió a la lectura mental: En las universidades medievales, los alumnos (frailes), sentado en el piso de tierra aplanada y bajo la luz de las antorchas, escuchaban la “lectura” (“lectio” o lección). El maestro,  colocado sobre el estrado, en un atril, donde descansaba un libro grande, escrito con pluma de pavorreal, con letras capitulares y alegorías de color. Ordinariamente, se trataba del “Libro de las Sentencias” de Pedro Lombardo (un autor plotiniano), pues aunque en tales universidades había gran libertad de cátedra, las distintas teorías filosóficas eran más bien interpretaciones libres de tales “lecciones”. El maestro gozaba de gran autoridad (pues tenía “el libro”), de modo que cuando en una discusión, un antagonista exclamaba “magister dixit” (“lo dijo el maestro”), cesaba la discusión. Por eso, la lectura en voz alta conlleva la autoridad.
  • Con la invención de la imprenta, en 1440 por el alemán Johannes Gutemberg, aquella situación cambió: desde entonces, cada alumno tuvo su propio libro y aprendió a leerlo mentalmente. Con esto, la autoridad de quien lee en voz alta (el maestro) disminuyó, pues entonces, cada cual pudo interpretar el libro a su manera propia. La imprenta, pues, abrió la mente al sentido crítico. Ya que el primer libro impreso fue la Biblia, no fue casualidad que esta tecnología coincidiese con el  “libre examen” de Lutero, pues desde entonces, cada cual pudo leer la Biblia y entenderla a su manera.
  • La gran intuición de Marshall McLuhan es que los “media” condicionan toda una manera de pensar y de sentir, independientemente de su contenido.[1]  Los medios visuales burlan la conciencia crítica, ya que la imagen está cerca de la emoción, y esta, sin darnos cuenta, condiciona nuestras ideas, de ahí su frase: “el medio es el mensaje”.[2] Los “mass-media” visuales tuvieron su auge con la popularización de la televisión, a principios del siglo XX (debido a los avances de la fotoelectricidad, el análisis de fotografías y el uso de ondas hertzianas), y con ella, la manipulación masiva.
  • Ray Bradbury, en su gran novela “Fahrenheit 451” (la temperatura en que arde el papel), vincula las dictaduras al recelo por los libros. Su obra se sitúa en un futuro distópico, cuando la técnica logró un material de construcción incombustible, a prueba de incendios. El protagonista es, justamente, un bombero, pues dicha institución se conservó; aunque cambiando de función: quemar los libros de bibliotecas clandestinas. Los infractores eran exiliados a una isla, y para preservar el patrimonio impreso, cada uno de ellos se aprendía un libro de memoria y lo recitaba a algún oyente.
  • La gran transformación llegó con la Internet en 1969, cuando el Departamento de Defensa de los EEUU desarrolló el ARPANET –una red de computadoras creada durante la Guerra Fría- cuyo objetivo era eliminar la dependencia de un sistema de cómputo central, y así, hacer mucho menos vulnerables las comunicaciones militares norteamericanas. Con las redes sociales (el facebook, instagram, tic-toc, equis, etc.), cualquiera puede intercambiar puntos de vista o imágenes con gran número de interlocutores.
  • Con estas tecnologías llegaron sofisticadas formas de manipulación: las “granjas de bots”, las “fakenews”, la manipulación de fotografías o videos… de modo que ahora ya no se puede confiar en la imagen y ni siquiera en la transmisión en voz alta (ya se manipula hasta el movimiento de los labios). Es el momento de la “posverdad”, en la que se trasmiten cínicamente las mentiras, pues aunque se desmientan, al tercer día se olvidan, para dar lugar a la nueva mentira: lo que importa, no es ya la verdad o la mentira, sino el impacto político.

[1][1] MCLUHANN, Marshall: “El Medio es el Mensaje: Los media como extensiones del ser humano”, 1963

[2] Aprovecho una advertencia a los alumnos que pretendan una pastoral a través de los llamados “TICs”: ¡Cuidado con los 250 caracteres! Alejan de los libros y del pensamiento crítico; aunque se trate de mensajes religiosos del tipo “Dios de ama” y una bonita fotografía.

MÉTODO PASTORAL DE “REVISIÓN DE VIDA”

Comparto un método pastoral para la formación y el crecimiento de ciertos grupos, que puedo asegurar hay ayudado a la madurez cristiana con vistas a la transformación.

HISTORIA

  • El método proviene del movimiento de la Juventud Obrera Católica (JOV), rama de la Acción Católica especializada, propuesta inicialmente en Bélgica por el P Joseph Cardijn (1882-1965), quien en 1965 fue elevado al cardenalato por el Papa Pablo VI. Este sacerdote, desde joven hasta su muerte, fue un trabajador incansable en favor del mundo obrero.
  • Se basa en el concepto de “praxis” de origen maoísta, que describe la forma como espontáneamente procedemos ante los problemas: “VEMOS” un problema, lo “JUZGAMOS”, recurriendo a la propia reflexión, y si es posible, buscamos elementos teóricos conceptuales, y por último, “ACTUAMOS” de forma planificada.
  • Dado que la JOC estaba compuesta de militantes que se movían en los medios sindicales obreros dominados por el marxismo (eran los tiempos del duro comunismo antirreligioso stalinista), el “ACTUAR” se realizaba siempre a nombre propio, asumiendo la propia responsabilidad de los actos, para no implicar a la JOC como movimiento.
  • Posteriormente, el método fue adoptado por las Comunidades Eclesiales de Base, en las que el ACTUAR es ya colectivo y se mueve en ambientes territoriales, a diferencia de los jóvenes obreros que actuaban en ambientes laborales.

DESCRIPCIÓN

  • El grupo de “Revisión de Vida” que a mí me ha funcionado mejor, se integra por unas ocho personas, que el director elije directamente, tomando en cuenta sus posibles cualidades: preferentemente estaban constituidos por parejas, o al menos cuidando el equilibrio entre los géneros. Prefería que fuesen adultos relativamente jóvenes, cuyos hijos puedan quedarse solos en su casa; aunque también grupos de estudiantes de escolaridad media o superior.
  • Los participantes pueden ser todos de la misma parroquia o colonia; pero también pueden llegar de varios ambientes. La identidad católica o la filiación partidista no son condicionantes determinantes; pero se pide que, al menos, no haya bloqueos o prejuicios viscerales, ni hacia temas religiosos, ni hacia temas políticos, ni hacia temas de género.
  • La grupo decide la periodicidad de reunión (vg. semanal) y un tiempo definido de inicio y término para cada sesión (es importante ceñirse al tiempo acordado). Los encuentros serían de preferencia en las casas, y al final, los anfitriones ofrecen una cena (importante que sea sencilla, para que no se degraden en algo gravoso).
  • El director del grupo participa como uno más: da la palabra y con delicadeza, evita que alguno se alargue demasiado, o alienta a quienes les cuesta tomar la palabra, sin que con esto se pierda el ambiente de libertad y espontaneidad. En cada paso, el asesor consulta al grupo si ya se puede pasar al siguiente. La reflexión consta de tres partes, muy definidas:
  1. VER
    1. “Hechos de Vida”. Previo a la reunión, cada participante trae algún “hecho de vida” que haya vivido en la semana, y lo expone brevemente al grupo.

    Se puede presentar cualquier hecho: cuando el grupo comienza, suelen buscarse hechos significativos, inusuales, extraordinarios; pero a veces, son los hechos ordinarios, los que han dado pie a las mejores reflexiones. Pueden ser: noticias de la prensa o de las redes sociales (a nivel internacional, nacional o local), alguna película, algo conversado con otra persona, etc. Al principio cuesta trabajo encontrar alguno; pero después de un tiempo, suelen agolparse muchos hechos.

  • Elección del hecho. Una vez que se hayan mencionado cierto número, el director resume todos los hechos y cada cual selecciona alguno de los expuestos que desee se reflexione. Por votación abierta, se elige el que tenga mayoría de votos, y entonces, quien lo expuso, tiene derecho a abundar en él un poco más.

2. “JUZGAR”

  • Después de un breve silencio, espontáneamente, todos exponen sus propias reflexiones, desde cualquier episteme (sicología, religión, política, sociología, recuerdos, anécdotas, etc.). El grupo decide si las reflexiones se hacen por turno, según el lugar donde están sentados o si se deja a la espontaneidad.

El director procurará que las reflexiones no sean muy largas, evitará que se entablen discusiones entre algunos (a no ser que eso se vuelva una discusión grupal), evitará también que alguno hable demasiado o que caiga en el mutismo, cuidará que se respeten todas las opiniones, pedirá aclaraciones si algo no queda claro, evitará que se salga del tema…

Momento de generalización. El director estará atento cuando se llegue al punto en que varios miembros se identifican con el tema, relacionándolo con la propia vida. Este será el “momento de generalización”, que es signo de pasar a la siguiente etapa.

Reflexión de fe. Entonces, el director (o alguno de los participantes) introduce la reflexión teológica, o algunas líneas bíblicas que puedan explotarse. Todo el grupo entra en la reflexión de fe. Se busca alguna cita bíblica apropiada a la reflexión (pueden usarse para esto algunos buscadores en los celulares o en la Biblia Temática), y será lo que cierre la reflexión.

3. “ACTUAR”

  • Para no quedarse sólo en la mera reflexión, hay que pasar a algún compromiso de acción. Se sugiere que cada cual mencione en voz alta un propósito que tenga que ver con lo reflexionado. Si los integrantes no viven en el mismo territorio, el compromiso sería individual, y puede ser evaluado en la siguiente semana (en caso de que se proponga como un nuevo “hecho de vida”). Si todos los participantes viven y actúan en el mismo lugar y se enfrentan a un problema común (como en el caso de las comunidades “Eclesiales de Base”) el compromiso será grupal (“problemas comunes exigen soluciones comunes”) y se procurará irle dando continuidad, evaluando cada paso y celebrando los pequeños logros o asimilado las derrotas.

Oración. Finalmente, los integrantes, después de un momento de silencio, hacen en voz alta su propia oración, o se prepara una celebración, y se termina bendiciéndose unos a otros.