I. Introducción

EL CONFLICTO RELIGIOSO. OAXACA 1976-1992

El presente curso es resumen de mi tesis para el Doctorado en Ciencias Sociales, defendida en la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco en marzo de 1997. Mi asesor de tesis fue el Dr. Gilberto Giménez, nacido en Paraguay en 1927 (tiene actualmente 96 años), con prestigio internacional como sociólogo de la cultura. En ese entonces, él solía viajar cada año a Francia, para averiguar y adquirir la bibliografía reciente sobre su especialidad. Gentilmente me prestó los libros que iba necesitando, razón por la cual, la mayoría de mi bibliografía está en francés. Un resumen de esta tesis fue publicada por el Centro de Investigaciones Interdisciplinares en Ciencias y Humanidades de la UNAM, junto con el Instituto de Investigaciones Sociológicas de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca en 2007. Como se verá, ejemplifico con una multitud de ejemplos en caos concretos. La mayor parte los tomo de mi propio trabajo de campo (mis publicaciones: libro “La Cruz Mesiánica”,[1] “El Botín Sagrado”[2]) o relatos de sacerdotes amigos de Oaxaca.

I TEORÍA DEL CONFLICTO

  • Las ciencias sociales registran un cambio de orientación  reciente, en cuanto a la dimensión conflictiva de la realidad. Hasta el siglo XIX privaba la visión armónica de la naturaleza, sujeta siempre a leyes inmutables y precisas; en cambio, actualmente, crece la atención sobre los elementos del “caos”, de la turbulencia y del desorden -incluso en las ciencias exactas mismas­-, motivo que desarrolló de la teoría del conflicto. En los conflictos, las caretas suelen caer, de modo que son momentos privilegiados para el estudio de los fenómenos sociales.
  • Pareciera de entrada, que la religión, portadora de los valores más sublimes, y el poder, el demoníaco Leviatán, estarían en polos antagónicos, sin contacto entre sí; sin embargo, suelen imbricarse, al punto que los conflictos de mayor intensidad son –junto con los de motivaciones nacionalistas- los provocados por motivaciones religiosas y lo religioso no está ausente de muchos conflictos sociales de otras instancias.
  • Una advertencia en mi calidad de autor: siempre he tratado de combinar mi identidad de sacerdote católico en ejercicio ministerial, con mi profesionalidad como científico social. Las ciencias sociales han ayudado a la comprensión de la antigua cultura hebrea y el desempeño de la Iglesia en la historia, y mi teología, a las investigaciones del fenómeno religioso. Es verdad que la vista de cualquier punto, es siempre un punto de vista, de ahí la necesidad de una doble vigilancia epistemológica: fidelidad a la realidad social y fidelidad a mi profesión de creyente. Consciente de que la objetividad no equivale a neutralidad, una teología crítica, abocada a la transformación de la realidad hacia estructuras más justas, lejos de distorsionar la percepción de la realidad están en consonancia con los postulados científicos debidamente fundamentados, y que estos no encontraron ninguna contradicción con el “corpus revelado”, ni con una dogmática eclesial actualizada.  
  • El curso propone una teoría del conflicto religioso
    • Que precise un campo de acción e incidencia,
    • Que describa los contendientes (objetivos, estrategias, capacidad de negociación),
    • Que defina una tipología,
    • Que dé una perspectiva sincrónica de su proceso,
    • Que desde una perspectiva diacrónica, ilustre la estructura operativa de los contendientes.
  • El conflicto puede visualizarse, sea desde un punto de vista procesual (sincronía), sea desde lo estructural (diacronía), estudiarlo en sus diversas etapas de desarrollo o en la forma como está estructurado; pero sería muy difícil analizarlo simultáneamente desde estos dos niveles. Una imagen que puede ilustrar esta distinción: el cable grueso de las antiguas computadoras: lo sincrónico sería dicho cable; pero si le hiciéramos un corte en alguna parte del cable, notaríamos que en su interior hay varios cablecitos de colores, que sería los diversos actores relacionándose y estructurándose.
  1. SINCRONÍA DEL CONFLICTO

Para visualizar aspecto sincrónico, se presenta la “parábola del conflicto” en las distintas fases que se explicarán en seguida (Freund 1976, 25).

Esquema 1. Parábola del conflicto
  1. Condicionamientos remotos- aquellos factores que, en ciertas circunstancias podrían desencadenar un conflicto (v.gr., la mitología utópica –los cuatro soles azteca, los milenarismos medievales, la destrucción apocalíptica, etc-; la sociobiología, que dio pie a la filosofía política de los siglos XVII y XVIII -si el ser humano es bueno o malo por naturaleza-.)
  2. La antecrisis- Se trata de las motivaciones subjetivas que suscitan la crisis ante lo que el actor espera o teme de otro actor, cuyas expectativas pueden frustrarse.  Pueden deberse a cualquiera de los siguientes defectos:
    1. Comunicación de las expectativas: pues como cualquier comunicación, nunca es perfecta (los “malentendidos”).
    1. Aprobación o rechazo de lo expuesto (aún cuando se haya entendido bien)
    1. Insuficientes motivaciones para que la acción se adecúe a la norma dada: que el beneficio esperado o que el significado que tendría la aprobación del otro
    1. Discrepancia en el control normativo de los fines
    1. Discrepancia en el control normativo de los medios.

Los cambios, con sus alteraciones o rupturas, pueden ser también factor de tensiones. Las innovaciones, aunque suelen ser refrescantes y vitalizadoras, pueden generar conflictos cuando tales modificaciones aparecen de modo repentino y turban el desarrollo ordinario de vida, provocando incertidumbre.

  • La crisis.
  • En ese momento salen a la luz las intrigas, anteriormente encubiertas; caen máscaras y se hace manifiesta la estructura social. Son momentos cruciales, peligrosos y decisivos; forman parte de la vida misma, tanto de los organismos biológicos, como de las sociedades. Son situaciones colectivas caracterizadas por contradicciones, rupturas, tensiones que hacen dudar sobre la línea de conducta a seguir (“cernir”= separar, juzgar); momentos en que se disciernen o se deciden rumbos. Pueden ser producto de un factor exógeno que altera el desarrollo normal, o bien, puede provenir de un desarrollo interno, por el desarrollo paulatino de pequeños cambios que se van juntando (de desarrollo o de retraso).
  •   En las crisis aumenta el número de mensajes y de manifestaciones significantes; se observan más movimientos de los actores, o más desordenados, entran nuevos protagonistas; una dramatización del espectáculo, un embrollo de los aparatos en juego, etc.
  • No toda crisis es necesariamente negativa. Hay crisis de crecimiento que revitalizan a las sociedades cansadas o rutinarias. No todo cambio desemboca en crisis, así como tampoco, toda crisis da lugar a conflictos. Pero todo conflicto es precedido por alguna crisis. Toda crisis tiene posibilidad en convertirse en conflicto, pero hay algunos factores que lo facilitan (falta de voluntad, de sensibilidad, mentalidades, tipo de sociedad, frecuencia de las crisis en esa sociedad –generan mecanismos de bloqueo a crisis-, etc).
  • El nudo crítico o “axial”

      Pasando ya al conflicto propiamente dicho, se requiere un modelo metodológico, que permita visualizarlo en su totalidad. Así como en cada una de sus etapas. Curiosamente, son las categorías religiosas las que ofrecen el mejor modelo para la “teoría del conflicto.” Así, Víctor Turner advierte que la realidad total sólo se conoce por una “metáfora radical”. Y que estas han ido pasando, de las más estáticas (tradicionales) a otras más dinámicas. Así, para comprender a la sociedad en su conjunto, en el siglo XVIII se pensaba en una máquina (con sus engranes, palancas, etc); el funcionalismo la comparó con un animal (con sus distintos “aparatos” digestivo, respiratorio, circulatorio, sexual, etc); y hoy, gracias a las ciencias del lenguaje, las metáforas más sugerentes son el “juego”, el “rito” y el “drama”, etc.

  • La resolución del conflicto

Finalmente, todo conflicto tiene un término, un anticlímax, un momento de resolución. Su forma de resolución puede variar: va desde la victoria por aniquilamiento del contrario, al compromiso, la negociación, la reconciliación, una nueva coexistencia… o la desviación para que se genere, desde allí, una nueva crisis. Puede resultar el triunfo de una de las partes, el reconocimiento de los derechos de ambos, una decisión legal, un acuerdo amistoso, etc. (Freund: 1976 p 105).

    Para el funcionalismo, el conflicto se resolverá cuando se satisfagan los factores que los generaron (aquellos mismos señalados por Rex, 1985, 9-18):

  • Los malentendidos surgidos del significado de las palabras y frases se resuelven negociando nuevas definiciones.
  • Las expectativas y la conducta mutua se modifican mediante las negociaciones, cuando el uso de la fuerza puede resultar más costoso para ambos. También por reconstruir totalmente la relación, sobre nuevas bases.
  • El desacuerdo normativo sobre los fines o los medios considerados legítimos, pueden resolveré con el conflicto abierto (¿guerra?) o resolución discursiva, apelando a valores de orden superior, o por la sumisión de una de las partes.
  • 2. LA DIACRONÍA DEL CONFLICTO

Analiza cómo se confrontan dos o más voluntades hostiles, a causa de algún derecho mantenido o recuperado. El conflicto se ha ejemplificado con una metáfora, la cual, nuevamente, nos lleva a la religión: la catarsis de la fiesta y el trance estático, donde también aparecen períodos de ruptura. Para muchos antropólogos, la fiesta es la disolución momentánea de la vida social organizada; es una ruptura de las rutinas laborales, de la división del trabajo, de los roles establecidos para los actores, etc. Entonces todo es posible (la noche se convierte en día, los hombres se visten de mujeres, etc.). En las fiestas, los sentimientos calificados por estos autores sería “efervescencia”, “exaltación”, “explosión” (Duvignaud, 1977, 71).

     Estas características alborotadas de las festividades colectivas podrían compararse –con todas las reservas al caso-, con los conflictos en su momento más álgido: los diversos actores implicados, sus objetivos propuestos, sus estrategias, etc.

Tipología de los conflictos. Toda teoría desemboca en alguna tipología, prefiriendo llegar a una taxonomía.[3] Los teóricos de conflictos distinguen tipos diversos de acuerdo a determinados parámetros, que para mayor precisión, podrían visualizarse desde una perspectiva más amplia, en torno a dos coordenadas, según diversos aspectos (Melucci 1982):[4]

Esquema 2. Niveles de cambio social
  1. Según su intensidad. Según este criterio, los dos ejes variarían, el eje vertical, iría entre CONFLICTO  — NO CONFLICTO; mientras el eje horizontal iría, cuando los límites de compatibilidad del sistema en referencia implican RUPTURA — NO RUPTURA. Con lo cual, el esquema queda dividido en cuatro  bloques; dos en la parte superior: la ACCIÓN CONFLICTUAL (X- Y) y los MOVIMIENTOS SOCIALES (X-Y´), y dos en la parte inferior: CONDUCTAS DE AGREGADO (Y- X´) y DESVIACIÓN (X´y Y´).
    1. Según el lugar en que se den: la pareja, la familia, los pequeños estados vecinos, las facciones de una misma organización política, sindical, religiosa, etc. Los de mayor intensidad se desencadenarían por motivaciones religiosas, nacionalistas o ideológicas; pero también depende del grado de intimidad entre contendientes (Simmel)
    1. Según razones subjetivas, incluso inconcientes, o que obedecen causas colectivas consideradas imparciales o muy nobles.
    1. Según el sistema de referencia: del”sistema o “en” el sistema.- El sistema, a su vez, puede ser el “modo de producción”, el “sistema político” o a nivel de “institución”.
  1. Los actores: Su número: Pareciera que lo propio del conflicto es la polarización de dos actores (amigos/enemigos). Pero junto a estos actores diádicos, existen otros multipersonales, v.gr., los empresarios compiten entre sí, sea para ganarse más clientes, sea ante determinados proveedores, y los compradores, a su vez, buscarán las mejores ofertas, etc.

  Algunos señalan  la importancia del “tercer actor”, que tiende a disminuir las tensiones, disminuyendo la dimensión afectiva del conflicto. Este nuevo actor puede fungir como un “tercer ladrón”, o como un déspota que “divide y vencerás”, o el estadista del “bonapartismo”, que puede fungir como “instigador de problemas” para sacar ventaja, etc….: pero también se observa que al surgir un tercer actor la crisis no evoluciona en conflicto; el tercero es el actor de la “tolerancia”, del soporte de las contradicciones, del pluralismo, del mediador, del árbitro, etc. (Birnbaum, 1992: 237-239).

  • El peso de cada uno:  Recursos, alianzas, legitimación  
    • Su intencionalidad: Para el marxismo, los sujetos históricos son condicionados estructuralmente y persiguen claros objetivos de clase social. Algunos, aceptando esta visión determinante (o mejor, “condicionante”), tratan de salvar el factor de libertad, si bien restringida. Algunos protagonistas son capaces de influir en otros actores para producir ciertos “efectos contrainductivos” no buscados. Quienes insisten en el individualismo metodológico lo ejemplifican en la tendencia a la “cooperación”, en acciones colectivas que les dan seguridad entre compañeros y que confían en valores comunes. Estudiosos de la “acción colectiva” indagan, no sólo los motivos por los que los actores se involucran en conflictos, sino también los motivos por qué no se involucran en ellos. Un ejemplo de no involucración sería una acción colectiva de barriada en favor de los servicios públicos: hay vecinos que no lo hacen, pues saben que, de todos modos, si llegan tales servicios, también ellos serán beneficiados. Por fortuna, la realidad da la razón a los solidarios, pues hay más personas dispuestas a la colaboración, aún a costa de sacrificios.
    • Sus estrategias: Para conseguir sus objetivos, cada actor pone en juego sus fuerzas materiales o humanas: amenazas, intimidación, negociación, violencia si fuese adecuada. Thomas Schelling (1960) clarifica esto recurriendo la metáfora del juego: hay “juegos de suma cero” (lo que uno gana, el otro lo pierde), y los “juegos diversos de suma cero”, en los que ambos jugadores, separados e incomunicados, pero estando en la misma situación  de peligro si no concuerda, ponen en práctica acciones encaminadas a descubrir lo que el otro jugador haría en su lugar. Un ejemplo sería un juego de guerra: un helicóptero lanza en paracaídas a dos terroristas con encargos distintos, a quienes se les dio un mapa de la región, advirtiendo que no podrá aterrizar más que una sola vez, por corto tiempo y a determinada hora. Viendo el mapa y la situación, cada uno de ellos imaginaría adónde iría su compañero. Si logran encontrarse, ambos ganan, y si no, ambos pierden.
  • Los objetivos:
  • Estructura:
  • Para los fines de esta introducción, podemos suponer, teóricamente, que cada actor obra por objetivos conscientes, racionales y definidos, y que persigue objetivos o metas claros. En la práctica, vemos que los objetivos de muchos actores son ambiguos, imprecisos o variados, y que, por tanto, pueden cambiar a mitad del camino, a veces obedeciendo a una “falsa conciencia” respecto a sus intereses reales. Además, al interior de cada grupo contendiente habrá individuos que tengan sus propios objetivos más o menos divergentes.
  • Víctor Turner, nuevamente, recurre al ritual para clarificar la teoría del conflicto, y la asemeja de un drama, en donde vemos que ambos –conflicto y drama- presentan intensas acciones concentradas, en tiempos muy breves y en juegos de alianzas y oposiciones.
  • Quien mejor ilustra esto es el lingüista Greimas (1976, 263-281) en su modelo actancial mítico.[5] Después de haber estudiado al libro de Vladimir Propp: “los cuentos maravillosos rusos” (un corpus de 100 cuentos, según la antología más confiable), concluye que en este corpus de 100 cuentos de este género, sólo existen 7 “actantes” (no personajes, que son múltiples) y 30 funciones. También estudió a Saussure (“Las 200,000 situaciones en los escenarios teatrales”), y las funciones de la gramática misma. Con todo este material elabora un esquema muy simple, que se repite en cualquier situación conflictiva. En su esquema, existe únicamente seis actantes y 32 funciones (no necesitan aparecer todas; pero las que aparecen, guardan siempre al mismo orden. Greimas las ejemplifica en uno de los cuentos maravillosos rusos más clásicos: el de “Iván y el dragón”
    • Destinador (Dr): El rey, quien ante un grave daño recibido,
    • Sujeto (S): recurre a Iván y le encomienda una tarea:
    • Objeto (O): matar al dragón, que secuestró a la princesa. Para motivar a eventuales héroes, promete entregar por esposa a la princesa.
    • El Destinatario (Do) Es la princesa misma, a quien el rey desea liberar del dragón.
    • Un Aliado (A): Otro actante que ayudará al héroe, a cambio de alguna prueba (una anciana pobre que fue ayudada por Iván, y que en realidad era un hada, y que le da, en pago, un anillo mágico (o un caballo volador)
    • Oponente (O). El héroe tropieza con un adversario, quizás envidioso del éxito de Iván. Podría ser un falso héroe que reivindique la muerte del dragón

Como se ve, hay entre actores juegos de alianzas y oposiciones de diversa intensidad. Siendo dicha intensidad de vital importancia para el análisis de los conflictos, la complementamos con el “Cuadrado Semiótico” de Greimas, citado por Landowski (1989: 38). En el cuadro vemos las zonas de oposición o alianza posibles, presentes en todos los conflictos analizados aquí.

Esquema 3. Cuadrado de Greimas

Ahora sí con este cuadro podemos entender mejor cuál es el modelo actancial mítico de Greimas.

Esquema 4. Modelo actancial mítico

Aveces el destinador es un metadestinador divino: (“Dios lo quiere”, La Historia, el Destino) o demasiado amplio (“toda la humanidad”, “el mundo entero”, “el fin de los tiempos”). Y el destinatario puede ser muy genérico (el pueblo, los pobres). Por tal razón, preferimos excluirlos del esquema:

Esquema 5.

De este modo, modificado el esquema de Greimas, para los fines del curso, quedaría así:

Esquema 6. Modelo actancial mítico actualizado

Para su aplicación en este curso le damos un giro al esquema del modelo actancial para incorporar las posibilidades de los conflictos del curso.

Modelo actancial aplicado al curso
  • Objetivo a alcanzar:

Objetivo perseguido por dos antagonistas. Este conflicto, a su vez, permite dos posibilidades:

  • Cuando ambos persiguen un mismo objetivo
  • Cuando dos antagonistas persiguen objetivos distintos; pero que tales objetivos se encuentran situados en un mismo espacio cultural compartido, teniendo que enfrentar dificultades en su respectiva actuación.
Esquema 7. Posibilidad de conflicto I
Esquema 8. Posibilidades de conflicto II

Aunque el curso queda delimitado en Oaxaca, durante la gestión del Arzobispo Carrasco, está sobredelimitado por el contexto nacional y mundial:

  1. En México, el campo religioso está transitando:
    1. De una situación de monopolio, a otra de pluralismo religioso.
    1. De un Estado confesional o jacobino, a otro auténticamente laico.
    1. Del uniformismo eclesial, a la diversidad de catolicismos (camino a  la sinodalidad).
  2. El mundo vive una democracia de libre mercado. La que incentiva la conflagración étnica y guerras localistas. Occidente va pasando una etapa denominada “posmodernidad”, que más bien es la modalidad de la modernidad tardía; menos racionalista y más subjetiva. Las redes sociales favorecen la comunicación de la imagen y permiten la simultaneidad comunicativa global

ESQUEMA DEL CURSO

Esquema 9. Tipología del conflicto religioso

Observaciones para el curso

  1. Delimitación espacial.  El curso es resultado de una investigación realizada en el Estado de Oaxaca, con población dispersa en sus 570 municipios (aparte de sus comunidades, rancherías, etc.). Como se sabe, es un Estado pobre, dividido en 7 regiones. Además, es un Estado de gran riqueza étnica (su habla de 16 grupos étnicos, siendo los principales, las familias mixteca y zapoteca). Esta riqueza étnica condiciona lo religioso, por su propia forma de sincretismo, y recientemente, presencia de grupos evangélicos. La Iglesia Católica, en su demarcación canónica, la arquidiócesis metropolitana, con sus 115 parroquias, tiene otras diócesis sufragáneas (Tehuantepec, Tuxtepec y Huajuapan, así como las prelaturas Mixepolitana y Huautla). En aquel tiempo, el territorio nacional estaba dividido en 18 zonas pastorales, Oaxaca pertenecía a la Región Pastoral del Pacífico Sur, junto con las tres diócesis chiapanecas (San Cristóbal, Tuxtla y Tapachula).
  2. Delimitación temporal. La investigación se realizó durante el tiempo del arzobispo Don Bartolomé Carrasco Briseño, cuya gestión fue desde su toma de posesión, el 1| de agosto de 1976 hasta su renuncia por motivos de edad, el 18 de agosto de 1992, el mismo día de su cumpleaños. Durante este tiempo, su prioridad fue la población indígena y su orientación más afín a la teología de la liberación.
  3. Estructura del curso. Estará dividido según los tipos de conflicto religioso. Quizás se trate de una taxonomía.

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SOCIOLOGÍA DEL CONFLICTO RELIGIOSO

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[1] “La Cruz Mesiánica: una aproximación al sincretismo católico indígena”, Palabra Ediciones, México, 1999

[2] IISUABJO, Oaxaca, 1992

[3] “tipología” es cuando se enuncian sólo algunas formas, sin excluir otras posibles; mientras que una “taxonomía” es cuando se dan por agotados los tipos expuestos, probando que ya no hay otros posibles. 

[4] Véase el esquema

[5] Greimas considera “actante” a los actores considerados según las funciones que realizan en un género narrativo

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