Parece ser que lo más antiguo fue la creencia en una divinidad total, genérica (el “mana” polinesio) o un dios vago, lejano (“Deus Otiosus”), que no interviene en la tierra.
Más tarde, algo que afectó intensamente (un sitio sobrecogedor, un chamán, rayo, fiesta, principio de causalidad, etc.) provoca la intuición de lo “numinoso” (“Mysterium Tremendum”), y recibe un nombre. Son los “daimones” o “divinidades dema”. Para Cassirer y otros lingüistas, ese nombre, originalmente, era una interjección, quizás honomatopéyica (“buuuum” para un rayo que cayó y lo cuenta así). Son los “dioses instantáneos”, que luego ganan más estabilidad (los fenómenos naturales) y se personifican.
Cuando el contacto entre religiones, surgieron las teogonías. Al entrar en contacto con otros pueblos, se emparentan los dioses (cónyuges, hijos) y de ahí, el politeísmo.
Finalmente, se condensan y aparece el monoteísmo
En Mesoamérica, originalmente fue una deidad genérica –el “tloque-Nahuaque”-, que recibía varios nombres. Los zapotecos, “Pitao” (Gran Espíritu), que luego se condensa (”Pitao-Xee= dios de los terremotos; “Pitao Cosijo” = dios de la lluvia, Pitao Gocec = dios de la caza, etc.).
Luego, el “naturalismo”: se veneran (aún hoy) algunos fenómenos naturales: Los Cuatro Vientos, el Santo Padre Sol, el rayo, Volcán (Goyo), etc.
Cuando tales manifestaciones se personificaron, aquella deidad genérica se la pensó como un “Dios superior” (el “dios 13”)
También están dioses locales, en cada pueblo o región, del tipo totémico (santo patrono)
DIOSES INDOEUROPEOS
Como vimos en la clase pasada, según la investigación de Gorge Dumézil en la basta área de los pueblos indoeuropeos, siempre se encuentra una trinidad (el número tres, en toda esta área, es número de referencia general). Son tres dioses con sus respectivas funciones:
Un dios Creador; la soberanía mágica y jurídica; que regula el curso del universo
Un dios Guerrero, heroico, poseedor del vigor, es un salvador.
Un dios Santificador, dios del éxtasis, la danza, la salud, el erotismo
Los lingüistas prefieren llamarlos “actantes” y no “personajes”, pues una de esas funciones puede corresponder a una pareja de dioses (cónyuges o gemelos).
En Mesoamérica, la preferencia del número 3 se convierte en el 4.
SANTOS
Los santos suelen ser concreciones de deidades antiguas (fenómenos de la naturaleza), que, con la evangelización, se convirtieron en santos. Así, por ejemplo, Tlaloc se pudo disfrazar de San Isidro Labrador, San Juan Bautista o San Marcos.
El santo patrono sustituyó al antiguo dios local. El santo es su imagen. Su historia s la historia de la imagen; sino la suerte que ha corrido (si sobrevivió a un incendio, si apareció milagrosamente, si se trasladó ella misma a otro pueblo, o se regresó al suyo después de algún traslado a otro lugar, etc), púes no se conoce la biografía del santo. La imagen del Santo es emblema de la comunidad (como el antiguo tótem). En su fiesta, el pueblo se celebra a sí mismo.
Hay santos “especialistas” en algunas peticiones (San Antonio hace que aparezcan los objetos perdidos, o consigue novio; San Blas es bueno para la enfermedad de la garganta), o bien, requieren de cierto ritual propio (dos velas cruzadas en el cuello, para San Blas; carreras de caballos en la fiesta de Santiago).
Algunas imágenes introyectan de los dominadores; en algunos se admira su “fuerza” (Santiago, representado como uno de los conquistadores, incluso hay alguna imagen que el caballo tiene una pata sobre un moro o un indio).
Hay santos sin reconocimiento eclesial (la Santa Muerte, San Jesús Malverde, algunas devociones a San Judas
VIRGEN MARÍA
La cosmovisión mesoamericana era dual: el Cielo (arriba) es el elemento fecundante / la Tierra (abajo), el elemento (fecundado. Sus dioses eran venerados en parejas, masculino y femenino (Ometecuhtli / Omecíhuatl; Mitlantecuhtli / Mitlancíhuatl). La Virgen fungió como el rostro femenino ausente de Dios.
Así como en Jesús se celebra su nacimiento y su muerte, así en María se celebra su pre-nacimiento (Inmaculada) y su post-muerte (Asunción).
La iconografía mariana suele ser vertical (fálica: Lourdes, Fátima) o triangular (en México, son locales)
La relación con María es local. Son las “matrias”, referidas a los clanes; contra las “patrias” o Estados nación. Las devociones marianas más populares son las vírgenes locales o regionales. Sólo cuando las comunidades étnicas tienen ya conciencia de pertenecer a un “Estado-nación Sus advocaciones (“Virgen de los Remedios”, Virgen del Carmen (muerte)
La Virgen de Guadalupe cobra importancia con la conciencia de la Patria o Estado Nación”, aumenta la devoción a la Virgen de Guadalupe.
ASTROS: Levi-Strauss: El Sexo de los Astros (mitos y organización clánica)
Estudio realizado entre los indios de Norteamérica. Entre las tribus y sus respectivos clanes, su identidad -similar a la totémica- se construye también según el género que les atribuyen al Sol y a la Luna, divinizados. Expongo una tabla que resume el artículo:
No basta el modelo binario:
Ejemplo: Mito sherenté: el sol y la luna son (1) disyuntos (2) masculinos (3) aliados por matrimonio (4) humanos (5) homogéneo (6) sincrónico
Mito del incesto: el sol y la luna son (1) disyuntos (2) mujer y hombre (3) hermanos (4) celestes (5) homogéneo (6) diacrónico
EL DIABLO
Satán, el diablo hebreo. El tentador
CERNNUNUS
El dios cornudo: Supervivencia de un dios indígena europeo, del paleolítico, y su interacción entre este y la religión exótica (cristianismo) que finalmente se impuso. Según algunos vestigios, las divinidades más primitivas eran o un hombre cornudo o una diosa madre. Los cultos más primitivos que se conocen están en una pintura en la caverna de “Trois Frères”, en Algèrie, Francia (17,000 a 10,000 A.C.), en el que aparecen signos de un culto a un dios cornudo. Los creyentes en esta deidad sobrevivieron en la parte más al norte de Gran Bretaña, desde tiempos glaciares. La población era descendiente de las razas del Paleolítico [cazadoras], del Neolítico y de la Edad de Bronce temprana [agricultoras y pastoras]). Entre estos grupos “atrasados” importaba el animal (caza y pastoreo), los grandes ciervos (alces, renos). Las tribus feroces que introdujeron en aquella región la Edad del Hierro (celtas) destruyeron todo, salvo a los descendientes del Paleolítico, que, si lograron sobrevivir, no obstante tener armas menos poderosas que las tribus de la Edad de Bronce (los celtas), fue debido a que conocían bien el terreno -los marismas y colinas-, y que; aunque más bajitos, eran más ágiles, combatieron en escaramuzas de “guerra de guerrillas”. Los celtas les temían y creían que su belicosidad se debía a un dios cornudo muy poderoso. Pensaban que la única forma de protegerse de aquel dios era con un amuleto, una cruz precristiana que esculpieron en cal (la Cruz de Whiteleaf). Tenía cuatro brazos iguales dentro de un círculo, y ya era un símbolo sagrado, a lo único que temían los íncubos. y Las tribus feroces de la Edad del Hierro (celtas) destruyeron todo, salvo a estas tribus del paleolítico, con los que llegaron a cierta convivencia, y de ellos recibieron al dios Cernnunus. En la Edad de Bronce, el dios cornudo se encuentra en toda Europa.
En aquellos tiempos, cada pueblo tenía un solo dios o diosa. Cuando dos pueblos se fusionaban en uno, sus respectivos dioses “se casaban”. Si uno de los pueblos era más fuerte que el otro, la fusión dependía si se daba o por vía pacífica -en este caso el dios más débil era “hijo” del dios más fuerte-; pero si la fusión se daba en forma violenta, el dios vencido se convertía en el dios del mal-. Con el cristianismo, todo dios quedó convertido en demonio. Se divide el poder en dos dioses, uno bueno y otro malo. El dios vencido era convertido en demonio, a veces más poderoso y temido que el bueno (por supervivencias).
Los europeos conquistaron aquella región y con ello, llegó el cristianismo. Esta religión no echó raíces en Gran Bretaña y poco en Galia. Continuaron las antiguas deidades. El cristianismo se estableció entre el pueblo; pero no entre los jefes. Cuando la Iglesia se volvió más organizada, no fue contra el pueblo, sino contra las familias reales. Pero el paganismo del pueblo recibió refuerzo con emigrantes (noruegos, daneses), que no se mezclaron con los antiguos. El cristianismo logró imponerse como religión exótica a los gobernantes; pero el pueblo, empecinado, permaneció pagano, con gobernantes y aristocracia cristianos. Los sacerdotes (y hasta obispos) a veces atendían ambas deidades. Con la Reforma, el pueblo siguió con su paganismo, y fue entonces que su dios se equiparó con el demonio, según estrategia misionera cristiana (ya San Pablo decía que las ofrendas a las deidades paganas en realidad se hacían a los demonios): los dioses nativos eran demonios.
DYONISOS
Cuando los romanos conquistaron Gran Bretaña, el dios cornudo fue sincretizado en el dios griego Dyonisos. Seguramente antes del siglo VII A.C., entra en esta cultura como “extranjero” y como “el dispensador del vino”. Se trata como un dios loco, beodo. No tiene una fiesta en fecha fija del calendario, sino que irrumpe de repente. También se le conoce como “el frenético”, pues su presencia enloquece y lleva a cometer actos salvajes. Su vida fue muy dura: fue el “perseguido”, el “sufriente”, el “moribundo”…, y todos los acompañantes o amigos corrieron la misma suerte, teniendo un trágico fin.
Fue hijo de Zeus y de una mujer mortal (Semele); pero Hera, esposa de Zeus, celosa, quiso matar al niño, por lo que su padre lo escondió en su muslo para protegerlo de los celos. Hera, astutamente, metió celos a Selene, diciéndole que el padre de su hijo no era Zeus. Semele entra en celos y presiona a Zeus a que se manifieste en lo que es realmente. Zeus no quiere hacerlo; pero presionado, se manifiesta en toda su gloria, entre rayos, y uno de esos rayos mata a Seleme. Poco antes, nace el niño y Zeus lo entrega a Hermes para que lo oculte y éste lo entrega a Atlante y la tía del niño. La pareja, para ocultarlo, lo visten de niña y así lo educan.
Ya crecido, se manifiesta públicamente; pero su epifanía le granjea enemistad de los demás dioses, de modo que a todo aquel que se apiade del muchacho le sobreviene una muerte violenta. Dionisos, derrotado, se refugia en lo profundo del mar, y después de cierto tiempo regresa convertido en un toro salvaje. Siempre se hace acompañar de un coro de mujeres (posesión de mujeres), la “ménades”.
El culto a Dyonisos se da cuando irrumpe en una ciudad; adormeciendo a los varones y convocando a las mujeres a salir a la foresta y allí danzar. no tiene fiesta fija en el calendario. Llega de improvisto, provocando cierta locura “pánica” en ellas. Varias mujeres salen entonces y se reúnen en las forestas, quizá en torno a un macho cabrío negro. Son las Menades.
Es el dios de la embriaguez, de la danza, del éxtasis, de la orgía, de la embriaguez, de la salud. Tiene otros seres cercanos, como Sileno, con quien se asocia, y sus acompañantes son los faunos (patas de cabra y flauta), con Pan, dios de las praderas (también con cuernos y piernas de ciervo), y otros personajes como los “sátiros” (con hipersexualidad), los silenos, los “sátiros infantiles”, etc. Incluso, se le relaciona con el Minotauro y el Centauro. La iconografía de Diosisos y sus acompañantes fue inspirada por el dios Cernnunus (cueros y patas de ciervo o de cabra). Cuando los romanos invadieron Bretaña y los celtas, se llevaron consigo esta singular deidad, convirtiéndola en Baco, el dios del vino y la embriagués, y las “menades” o mujeres acompañantes, en las “bacantes”. La política evangelizadora del cristianismo, había sido convertir antiguas deidades en santos cristianos; pero no supieron qué hacer con este popular dios, y conforme a la costumbre de dividir los actantes en el bien y el mal, y convertir al dios pagano en demonio, la iconografía de Dyonisos-Cernnunos fue la del Diablo (aunque, siguiendo el estudio de Dumézil sobre los dioses indoeuropeos, la tercera función correspondería al Espíritu Santo, dios del éxtasis, la salud, la fecundidad).
Parece ser que los rituales dionisíacos perduraron durante la edad media en forma clandestina. Se sabía que varias mujeres, en ciertas noches, iban al “Sabbath”, el “aquerrale”, y por ello fueron convertidas en “brujas”, alegando que tenían relación con el chivo negro-Satanás, quien con su uña, dejaba en su cuerpo una verruga.
En la Edad Media, la mujer gozó de una muy mala fama y reputación y muchos de los sucesos inexplicables o malos eran atribuidos a las acciones de las mujeres siempre guiadas por el demonio. Las mujeres que estaban a favor del Demonio y que se encargaban de “hacerle” daño a los demás, “especialmente a los hombres”, eran las brujas. Una bruja era la esposa del Diablo y estaba entregada en cuerpo y alma a sus caprichos. La cacería de brujas entre 1450 y 1650, no en forma constante: se encausó a 200,000; se llevó a los tribunales a 100,000; se ejecutó a 50,000. Torturas (punzones, busca de verrugas insensibles, principalmente en Suiza y países germánicos.
Los “benandati” italianos, eran secta de especie de brujos.
El diablo indígena, no es tan malo como el europeo. Es el “Señor del Cerro”, que cuida las minas y los animales de los furtivos cazadores, y puede dar riquezas a cambio del alma (en una cueva). Los vecinos oyen el caballo del diablo. Se presenta en figura del capataz mestizo, un charro negro con espuelas de plata. Crítica a los ricos o mestizos. Galante y perfumado.
Los “espantos”: el hombre tecolote, la Matlacintla. Lo contiene la cruz (por eso, en la boca de las cuevas ponen una criz, para impedir que salgan los “demonios” (los dioses autóctonos). Aparece en forma de animal: perro negro, cerdo, chango, toro.
“Se te va a aparecer el diablo” (o sus espantos). Tal vez fuera una institución femenina para disuadir a maridos jueguistas. El diablo infundía temor (a borrachos o chicos desobedientes). Por eso no entra a las casas (espacio femenino, del orden social).
Se aparecía hasta los años 50’s, cuando aún era posible controlar a los jóvenes. Ahora “el diablo está dentro de nosotros”. Ya no aparece. Representa la rebeldía, la trasgresión.
Hoy en el cine y TV: imagen celta, druida. En los años setenta en Inglaterra, más de la mitad de los habitantes creían en el demonio y una gran cantidad de jóvenes se sentían atraídos hacia la brujería (curiosamente antes ligada al demonio)[1], (por ejemplo: la película El exorcista). Una ojeada a la cartelera (fantasmas, brujería). Retornó la imagen diabólica en los 80’s, en el cine películas actual (“Al diablo con El Diablo”); el diablo se representa como mujer.
“Desde el terrible mito satánico de la brujería hasta las infamias más corrientes a que se prestaban sus cuerpos insaciables, las mujeres eran consideradas las desorganizadoras del mundo. Por consiguiente, era necesario controlarlas con el máximo rigor. El sexo prohibido, las mujeres vigiladas; estos temas proclamaban que lo esencial sucedía en la esfera del cuerpo”[2]
SIMBOLOGÍA DEL DIABLO EN EL IMAGINARIO POPULAR
El diablo en la cultura popular no aparece antes del siglo XII. Tiene su auge en siglos XV y XVI; y luego decae. Provoca el terror sobrenatural.
Puede aparecer como perro negro. No se le nombra, (sería invocarlo), sino con otros nombres (“el Malo”, “el Patas de Cabra”, “el catrín”, “el chamuco”, etc.)
Crítica a los capataces mestizos ricos: el charro negro.
El diablo tiene su lado amable: puede enriquecer (aunque a cambio del alma), puede ser guardián ecológico (cuida las minas, los animales).
Simboliza la rebelión (rock) la inconformidad contra el “status quo-”
Cultos satánicos, a veces contra Iglesia.
Deja de ser temido en los 50’s (cuando ya no se controla a los jóvenes). Regresa en los 80’s, haciéndose presente en el cine, en la música, en novelas.
[1] NEIL-SMITH Christopher. Los exorcistas. Editorial ATE.
[2] MUCHEMBLED Robert, Historia del Diablo. Siglos XII-XX. México D.F. Fondo de Cultura Económica 2002 2ed. p. 133.
El mito es un relato tradicional, referido a acontecimientos prodigiosos arcaicos, protagonizados por personajes fantásticos, que buscan explicar hecho o un fenómeno natural.
Vulgarmente se piensa que los mitos son “falsedades” (los griegos oponían mythos y logos); entre la imaginación y los conceptos (científicos). Platón los emplea
En realidad, son verdades profundas, historias que se debe descifrar.
Con ellos las tribus expresan su cosmovisión, responden a sus interrogantes más profundos, proporcionan modelos de conducta, confieren significación a la existencia, etc.
Hay conexión íntima entre la palabra sagrada de la tribu y sus actos rituales (se narran en ciertas ocasiones); fundamentan sus acciones morales, legitiman su organización social e incluso, sus actividades prácticas. Confieren valor y significación a la existencia
Registran episodios prototípicos verdaderos de su historia. Cuenta una historia sagrada, un acontecimiento que tuvo lugar durante un “estado primordial”; los tiempos primigenios, fabulosos, de los “comienzos” (“in illo tempore”), que explican cómo tuvieron lugar algunos accidentes geográficos, cosmología, o ritos y costumbres sociales.
2. Origen
El estudio de los mitos ha interesado a investigadores de diversas disciplinas científicas: lingüistas, naturalistas, historiadores, sicoanalistas, antropólogos, etc.
Para los naturalistas, los mitos se fraguaron como esfuerzos de los primitivos por conocer los fenómenos naturales, que posteriormente urdieron en forma de cuento.
Para los historiadores, los mitos fueron, originariamente, registros históricos de episodios trascendentales para el pueblo, elaborados en forma fantasiosa.
Para los sicoanalistas, Los mitos provienen del inconciente colectivo; son arquetipos comunes a todos los pueblos, empleados para significar realidades profundas
3. Tipología:
Se distinguen diversas clases.
Mitos cosmogónicos. Intentan explicar la creación del mundo. Son los más universalmente extendidos (Popol Vuh, Génesis).
Mitos teogónicos. Relatan el origen de los dioses. (Atenea nace de la cabeza de Zeus)
Mitos antropogénicos. Narran la aparición del ser humano (Génesis, del maíz). Normalmente están vinculados a los mitos cosmogónicos.
Mitos etiológicos. Explican el origen de los seres, las cosas, las técnicas y las instituciones (maíz, cóndor, Prometeo, torre de Babel, el Nazareno de Etla, las catacumbas).
Mitos morales. Explican la existencia u origen del bien y del mal (pecado original, Caín y Abel)
Mitos fundacionales. Cuentan cómo se fundaron las ciudades por voluntad de dioses (Roma, Tenochtitlán), o episodios importantes de su historia.
Mitos escatológicos. Anuncian el futuro, el fin del mundo (por agua o fuego). Pueden anunciarse por catástrofes naturales (‘Apocalipsis‘).
4. Otras narraciones análogas:
Fábulas. Los personajes suelen ser animales que se comportan como humanos, y el relato tiene una moraleja educativa
Leyendas. relato de hechos reales o sobrenaturales (situado entre el mito y el suceso verídico), en un tiempo y lugar familiares, transmitido de generación en generación (Fraile sin cabeza)
Memoratas. Son narraciones que hacen personas sobre hechos prodigiosos que les sucedieron a ellos o a conocidos suyos.
Cuentos maravillosos. Se presentan como ficciones, para entretener, es sencillo, transmite valores
5. MITOS BÍBLICOS
La biblia es un libro que recoge textos de diversos géneros literarios. En general utiliza frecuentemente símbolos y metáforas. No será extraño, pues, que también tenga mitos, pues como vimos, los mitos no son falsedades, sino que en forma simbólica expresan verdades fundamentales y respuesta a preguntas existenciales, que es necesario interpretarlas, pues si los consideramos al pie de la letra (como lo hace el “fundamentalismo”) no se comprenden. Algunos ejemplos.
El pecado original. Dios al crear al ser humano “a su imagen y semejanza”, lo hizo libre, y le otorgó el poder de continuar con el proceso de la creación, comenzando por la tarea de definir el futuro de la propia especie; una decisión trascendental, pues quedaría incrustado en el ADN de toda la descendencia. El proceso evolutivo de la especie, se dio desde la rama de los primates, de la familia de los grandes antropoides. Entre los más cercanos a nuestra especie, había al menos dos probabilidades: los “chimpancés” y los “bonobos”: en los primeros, el líder era el “chimpancé alfa”, el más fuerte y capaz del grupo, que se reservaba siempre la mejor parte del botín de cacería y se reservaba a todas las hembras para sí. En la otra alternativa -los bonobos-, la hembra ocupaba el liderazgo, por tanto, lo propio de la maternidad, se preocupaba de todo el grupo en su conjunto, atendiendo a los más vulnerables. La elección se daría entre ambas alternativas, la primera -el poder de dominación del fuerte sobre los débiles- era “el fruto prohibido”, pues Dios deseaba que la nueva especie se caracterizara porque cada miembro de ella se hiciera cargo de toda la especie y que los fuertes defendieran y apoyaran a los débiles y enfermos. Pero la tentación (el Diablo, en figura de serpiente, dios de los cananitas o pueblos comarcanos), le sugirió que al comerlo “serían como dioses, conocedores del bien y del mal). La serpiente convenció a Eva, y ella, a su vez, a Adán su compañero. Con esto, fueron expulsados del paraíso y un ángel les impide regresar. De ahí nuestra tendencia al poder de dominación: (el “homo hominis luppus” de Hobbs). El retorno fue ya imposible, y no quedaba sino avanzar hacia adelante, cuando Dios les diera una segunda oportunidad, enviando a su Hijo a “quebrantar la cabeza de la serpiente”.
Caín y Abel. El segundo mito, el de los primeros hijos de la pareja originaria, Caín, el agricultor y Abel, el pastor, narra el primer fratricidio y la entrada de la violencia estructural al mundo. En la especie sapiens sapiens -los 300,000 primeros años de la humanidad-, seguramente ya habría pequeñas violencias, más bien poco frecuentes, como la lucha por la mejor porción del botín o la defensa de las pobres pertenencias del clan (pieles, algún cinto o hacha de piedra, de otro clan que los atacara). Pero la violencia estructural comenzó en el Neolítico, hará apenas unos cinco o seis mil años, con el inicio de la agricultura, cercana de algún río (el Éufrates, probablemente), con la pugna entre grupos de pastores y de agricultores. Esta pugna ya es tradicional, y en nuestros días, la agresividad viene de los ganaderos, que echan los animales a las siembras, pero entonces, el poder lo tuvieron primero los agricultores, que se establecieron e los márgenes del Río, de modo que durante alguna sequía en la que Abel condujo sus rebaños al río, ya Caín se había apropiado de esas tierras, su “propiedad privada” y le impidió que sus animales entraran. De este modo, Caín mató a Abel: los pueblos de pastores sucumbieron a los sedentarios agricultores, donde, más tarde, asentarían sus ciudades y civilización.
La Torre de Babel. La experiencia que tuvo Israel de destierro, fue fuente de muchos interrogantes existenciales, tales como: ¿Por qué los diversos pueblos hablan lenguas distintas? En su exilio de Babilonia, cerca del Río Éufrates, seguramente les habrían llamado la atención los “zigurats” o gigantescas torres (de varios pisos), algunas no terminadas. El modo de producción de los asirios era el modelo asiático de domesticación del trigo (despotismo oriental). Tenían abundante mano de obra gratuita, pues los campesinos sembraban las tierras comunes, apropiadas por el Déspota. Además del tiempo dedicado a la siembra, debían atender a obras comunitarias (acueducto para llevar agua a los sembradíos), y de allí, los palacios del déspota y de sus nobles y para la construcción de su templo. Pero después, las clases imperiales quisieron dejar un memorial de su poderío, haciendo una torre alta, que “llegara hasta el Cielo”. Para ello utilizaron mano de obra de sus esclavos, reclutados entre los pueblos vecinos conquistados. Estos pueblos, pertenecientes a diversas etnias, halaban cada cual su propia lengua, y utilizaron esta diversidad lingüística como táctica de resistencia -no aprender la lengua unificadora el Imperio-, y por lo mismo, no entendiéndose entre ellos, fue imposible terminar esta magna obra y se dispersaron. Pero, si bien no hubo ya este trabajo forzado, tampoco pudieron tales pueblos realizar nada importante: ni la lengua unificadora del Imperio, ni los localismos desde lo que no se puede lograr algo importante.
Sólo después de la resurrección de Jesús, cuando el pueblo ya había retornado a su país, en la fiesta judía de Pentecostés, a la que muchos prosélitos y judíos emigrantes, provenientes de las ciudades grecolatinas del Mediterráneo (la “Diáspora”) visitaban Jerusalén, cuando encerrados en el Cenáculo los apóstoles recibieron al Espíritu Santo, la casa se cimbró, y el ruido de un ventarrón llamó la atención de los peregrinos, quienes se aglomeraron frente a la puerta. San Pedro la abrió y en arameo, anunció la resurrección de Jesús. Extrañamente, cada cual entendió perfectamente el sermón, en su propia lengua. Lo contrario de la confusión de lenguas de Babel.
6. TIEMPO Y ESPACIO MÍTICOS
El tiempo y el espacio no existen en la realidad, sino que son simples construcciones mentales (no existe un reloj cósmico que mida horas o días, ni un espacio mensurable; y Dios campea en una eternidad y en un infinito y atemporal). Pero se trata de las categorías fundamentales y referencias, por medio de las cuales, el cerebro humano puede manejarse y relacionarse. La mitología demanda un espacio y un tiempo aparte, como parte de la dimensión sacral de la vida. Por tanto, hay que distinguir el tiempo y el espacio sagrados y profanos.
Tiempo y espacio profanos- Son uniformes, un continuum lineal, homogéneo, dividido en segmentos iguales: el reloj y el metro. Hipotéticamente se pueden siempre dividir en fragmentos más pequeños, algunos medidos (cronometro y vernier), hasta que -matemáticamente- podemos concebir el instante y el punto, sin dimensiones espaciales o temporales (imposibles de imaginar). Existe un planteamiento curioso: una carrera en la que compitieron, Aquiles, un corredor olímpico muy veloz y una tortuga. Aquiles le dio 100 mts de ventaja (se puso la marca de salida). En efecto, Aquiles llegó al punto en que la tortuga inició la carrera; pero para entonces, la tortuga había recorrido un metro. Nueva salida, Aquiles llega, y la tortuga se había desplazado 10 cms. Geométricamente, Aquiles nunca podrá alcanzar a la tortuga, pues, aunque sea ínfimo, siempre se habrá movido.
Tiempo y espacio sagrados- No son homogéneos, sino específicamente distintos: los tiempos y los lugares sagrados serán “fastos” o “nefastos” (“pesados”), y se imbrican mutuamente. Tiempo y lugar “fasto” son favorables y los “nefastos” son adversos. Ejemplos de lo “nefasto: el martes 13, en general los martes y los viernes; mientras que el domingo será “fasto”. El panteón, sobre todo por la noche, es “nefasto” (quienes deben pasar por ahí, deben ir fumando tabaco, para protegerse de los “malos aires” (espíritus); la casa donde espantan, o donde murió el avaro, o el árbol donde hubo un ahorcado. En cambio, el doce de octubre en la basílica de Zapopan es lugar y tiempo “fasto”, propicio al cumplimiento de peticiones.
TIEMPOS SAGRADOS
Tiempo primigenio- Es el tiempo de los orígenes. Una historia sagrada que narra un acontecimiento sucedido durante aquel tiempo fabuloso, cuando el mundo no tenía aún su forma actual y la naturaleza era maleable. Explica los fenómenos de la naturaleza o el origen de las tradiciones culturales. (ejemplos: La imagen del Nazareno, en Etla, Oax., se muestra en una roca una cavidad que es la rodilla, conde el Nazareno cayó con la cruz. En la cárcel Mamertina, en Roma –donde supuestamente fueron encerrados San Pedro y San Pablo y donde bautizaron al carcelero– muestra una cavidad junto a la escalera, donde Pedro se dio un cabezazo.
Registros históricos fantaseados- Son aquellas historias de un pueblo, que se convierten en leyendas fantásticas; pero que, interpretadas, revelan aspectos de hechos reales.
Mito y rito- A veces, la narración de un rito tiene un momento central en algún rito, y entonces, el protagonista se hace presente en la reunión; se hace contemporaneo (cuando se narra la historia del caballo volador, la gente escucha las pisadas del caballo que se hace presente. La narración de lo sucedido en la Última Cena de Jesús, cuando instituye la Eucaristía, hace posible la Transfiguración, se vuelve real lo narrado (“la víspera en que fuera entregado a su Pasión…”)
LUGARES SAGRADOS
Algunas fábulas narran cómo se originaron ciertos accidentes geográficos (los volcanes).
Hay lugares cargados de sacralidad, específicamente diferentes de los lugares profanos. La configuración del paisaje propicia una hierofanía
7. PARADIGMAS Y MITOLOGÍAS
1. El sicoanálisis de Carl Gustav Jung (1875-1961)
Mito es la formulación colectiva de un proceso simbólico arquetípico, adaptado a la visión del mundo y realidad de cada pueblo.
Estudia el inconciente, un fenómeno natural que produce símbolos, en unidad de sentido entre dos polos diádicamente opuestos: lo manifiesto y lo oculto.
La capa superficial del inconciente descansa sobre otra capa más profunda que no procede de la experiencia personal, sino que es innata: el inconciente colectivo (arquetipos). Estos son iguales en todos los pueblos. No son perceptibles en sí mismos, sino en las imágenes en las que se proyectan.
Los símbolos se vuelven figuras míticas cuando pasan a formar parte de una creación colectiva, en determinada cultura.
2. El Estructuralismo de Claud Lévi Strauss (1908- 2009)
El estructuralismo analiza el mito como un discurso, buscando significaciones culturales o sicológicas, así como la estructura lógica subyacente de los fenómenos sociales, en el pensamiento primitivo.
Los mitos responden a preguntas existenciales, referentes a la creación de la Tierra, la muerte, el nacimiento y similares.
Localiza en ellos elementos binarios: contrarios o complementarios (creación / destrucción; vida / muerte; dioses / humanos; bien / mal). Busca la manera cómo se relacionan entre sí, y proporciona la reconciliación de esos polos, a fin de conjurar nuestra angustia.
3. El Funcionalismo de Bronislaw Malinowski (1894- 1943)
El funcionalismo investiga las funciones que cumplen los mitos en la vida cotidiana de cualquier tribu:
Función explicativa: los mitos explican, justifican o desarrollan el origen, la razón de ser y la causa de las instituciones culturales
Función pragmática: los mitos son la base de ciertas estructuras sociales y acciones (v.gr., marcar una línea genealógica, determinar quiénes pueden gobernar o no, etc.). Especifican y justifican por qué una situación es de una manera determinada y no de otra.
Función de significado: Los mitos también otorgan un consuelo, el objetivo de la vida o calma a los individuos (mitos que hablan de la muerte, del sufrimiento o de la victoria). Funcionan como un asidero existencial; un motivo.
ESTRUCTURALISMO
FUNCIONALISMO
Corriente antropológica y lingüística que indaga la estructura subyacente de los fenómenos sociales, buscando encontrar la estructura lógica del pensamiento primitivo. Analiza el mito como un discurso, buscando sus significaciones culturales o sicológicas. Los mitos no son “falsedades”, sino verdades profundas, historias verdaderas, que hace falta descifrar
Corriente antropológica que estudia la cultura como un organismo integral, en la que los distintos elementos cumplen funciones diferentes e importantes para la cultura misma No le interesa el mito como texto narrativo, consultado en el escritorio, sino como una realidad que vive la tribu. El mito expresa, da bríos, codifica el credo, salvaguarda la moralidad, responde a la eficacia del ritual, proporciona modelos de conducta, confiere valor y significación.
UN EJEMPLO DE ESTRUCTURALISMO:MODELO ACTANCIAL MÍTICO DE ALGIRDAS JULIUS GREIMAS (1917- 1992)
Este lingüista realizó una formidable investigación, buscando un modelo mítico subyacente en el pensamiento colectivo de los pueblos indoeuropeos (existieron desde el 5° o 4° milenio A.C., y su área abarcó una vasta región, desde la India, la Siberia y la Europa Central). Para ello, se valió de tres importantísimas investigaciones previas:
Georges Dumézil (1898- 1986): “Los dioses soberanos de los indoeuropeos” (Herder, 1999)
Este historiador francés estudió la estructura mental de los pueblos indoeuropeos, y de ellos elaboró su teoría de las tres funciones. En este libro, después de comparar todas las teogonías de estos numerosos pueblos, observó que, pese a lo abigarrado de las teogonías, subyacían únicamente tres deidades con sus respectivas funciones (era posible, por ejemplo, que una función la cumpliera una pareja de dioses -gemelos- o que uno fuese masculino y otro femenino, etc.; pero siempre las siguientes funciones:
Dios soberano, administrador regular del mundo
Héroe cultural. Juego del vigor físico
Fecundidad: voluptuosidad, salud, mística
Vladimir Propp (1895-1970): “Morfología del Cuento” (1928)
Este antropólogo ruso estudió la estructura subyacente en todos los cuentos populares rusos (“cuentos de hadas”). Para ello, tomó simplemente, de la antología de Aarne, la más reconocida, la cual distingue los “cuentos de hadas” formando un corpus entre los números 300 a 749, de la cual Propp escogió para analizarlos los cuentos numerados secuencialmente. entre el 50 y el 151. En su análisis encontró una serie de funciones recurrentes que creaban una estructura constante, cuyo número fue sorprendente mente reducido -únicamente 32 funciones-; pero por lo general, ningún cuento tiene las 32, y las funciones que aparecen siguen, sin embargo, el mismo orden. Dichas funciones son ejecutadas en sólo 7 personajes posibles, que actúan en sus correspondientes funciones:
traidor (agresor)
agraviado (princesa, padre: escondido, raptado)
héroe
ordenante (destinador)
bienhechor (auxiliar)
Donante (da un objeto mágico)
usurpador (falso héroe)
De este modo, cada cuento puede ser descrito, atendiendo a sus funciones, pudiéndose clasificar en una fórmula (ej; αγbgjxy)
Souriau: “Las doscientas mil representaciones escénicas” (Paris, 1950)
También este dramaturgo, estudiando un corpus muy grande de posibles escenas teatrales, encuentra sólo 6 “actantes” posibles (personajes) posibles, los cuales sólo pueden encontrarse en 36 situaciones posibles. Dichos actantes son los siguientes:
León…. … La fuerza orientada
Sol…….— Representante del bien deseado, del valor orientante
Tierra…… Obtenedor virtual del Bien
Marte…… Oponente
Balanza… Árbitro, atribuidor del Bien
Luna…….. Auxilio, reduplicación de una de las fuerzas precedentes
Greimas, valiéndose de estas tres investigaciones estructuralistas (a las que añade la distinción de la lingüística, entre sujeto – objeto (destinador – destinatario), con lo que se integra un único esquema, que denomina “Modelo Actancial Mítico”.
El cristianismo de nuestro pueblo ha sido producto de un largo proceso, en el que se han integrado elementos de la antigua religión autóctona y el catolicismo hispano del siglo XVI..
I SINCRETISMO MESOAMERICANO
Sincretismo es la formación -a partir de dos sistemas religiosos que se ponen en contacto, siendo uno de ellos el dominante- de un nuevo sistema que será producto de la interacción dialéctica de los elementos de los dos sistemas originales
De alguna manera, todas las religiones son sincréticas, siendo el cristianismo uno de los que más lo han sido.
El sincretismo religioso que emergió en la Nueva España es visto como un proceso creativo de acomodamiento, adaptación y transformación experimentado por el juego de símbolos, ideas, dogmas y creencias que ocurrió como resultado del choque violento de dos ricas tradiciones religiosas, ambas asociadas con sociedades complejas, burocratizadas y expansionistas. Al no poder, ni querer, borrar totalmente la religiosidad indígena los frailes de la Iglesia renacentista mostraron tolerancia al proceso de sincretismo, apoyándolo y guiándolo como parte de la estrategia de evangelización. Desde la perspectiva de la teología y de la práctica religiosa, especialmente a nivel popular, la Iglesia hizo concesiones. Pero a la larga esta capacidad de absorción e indulgencia salvó las mismas pretensiones católicas de la Iglesia… (Shadow 30).
En la nueva síntesis que resulta de cualquier proceso sincrético, los elementos de las dos religiones originales pueden tener alguno de estos resultados:
Persistir
Desaparecer
Sintetizarse
Reinterpretarse
Los elementos de la antigua religión, para subsistir, utilizan las siguientes estrategias:
a) Sincretismo de disfraz, p.ej., en el vudú caribeño, algunos “orishas” africanos (fuerzas naturales) se “disfrazaron” de santos católicos, de modo que Babalú Ayé se convirtió en San Lázaro, y Changó, en la Virgen de la Caridad. En las étnias mesoamericanas, Tlaloc, el dios de la lluvia, pudo convertirse en San Juan Bautista, San Isidro Labrador (Veracruz) o San Marcos (tlapanecos). O también, ocultan bajo las peanas de las cruces o dentro del altar mismo, el ídolo autóctono, que es a quien le oran sin que el cura lo advierta.
b) Sincretismo de yuxtaposición. Se da cuando el pueblo participa fervorosamente en los rituales cristianos; pero al mismo tiempo, a veces clandestinamente, recurren a sus prácticas nativas (p.ej., para pedir por las cosechas, las “rogativas” durante Témporas, y luego van a la cueva donde tienen su ídolo escondido. O en la mesa donde tienen sus santos, puede hallarse la tosca figura de San Marcos (Tlaloc).
c) Sincretismo de reinterpretación. Es la forma más socorrida: un significante adquiere el significado de la otra religión, lo cual puede darse en ambas direcciones:
El ritual autóctono es reinterpretado desde el catolicismo: p.ej., en los antiguos nahuals, cuando nacía un niño, lo llevaban al “letrado” (sacerdote autoctono), quien veía el “tonalámatl” o “Libro del Destino”, en donde estaban los glifos de cada día del mes, que muchas veces tomaba el nombre de un animal, y le decía cuál era su “tono” (alter ego animal). Esta práctica prosigue hasta nuestros días en varias partes; pero ahora se lleva el niño al Síndico (agente de la cabecera municipal encargado de cuestiones indígenas), quien consulta el Calendario de Galván, y según sea la hora en que nació el niño, le dice el nombre que le corresponde (Eustaquio, Teódulo, etc.).
El ritual católico es reinterpretado desde la concepción autóctona(a la inversa). Un ejemplo, los responsos, las oraciones por las almas de los difuntos, del ritual oficialmente aprobado, que la Iglesia promueve para que el alma del difunto salga pronto del purgatorio y llegue al Cielo, es utilizada por los indígenas actuales como un ritual para evitar que las almas de los difuntos vengan a molestar a los vivos. Entre los mixes, al bendecir una casa, la anciana mayor tenía una larga lista de todos los antepasados fallecidos, y el rezandero hacía sendos responsos -en latín- por cada uno de ellos (si omitiera alguno, ese vendría a molestar).
El signo de la Cruz: LA cruz era el instrumento de tortura usado por los romanos para disuadir las rebeliones de los pueblos conquistados. Jesús, el Hijo de Dios, fue crucificado para nuestra redención salvadora, por lo que los cristianos, desde la primitiva Iglesia (la legión tebana) lo usaron como signo identitario de la religión cristiana, por lo que ponía la cruz en algún monte o en el centro del atrio, somo signo de dominación de la cristiandad colonial. Pero ese signo de cruz ya existía en la religión mexica: el “ollin yollixtli”, símbolo de lo estable en el movimiento, que, estilizado de múltiples maneras, constituía su símbolo religioso por excelencia (J Soustelle). Se formó por observaciones astronómicas: trazando una línea desde el lugar preciso desde donde sale el sol en oriente, hasta el lugar donde se pone el sol en el solsticio de verano; y otra línea semejante; pero en el solsticio de invierno. De ahí resulta una cruz (que no es de 90°) (Alessandro Luppo). También, de otra forma también astronómica: se toma de las constelaciones de 7 estrellas de la Osa Mayor y 5 de la Osa menor, las cuales giran en torno equinoccios de las cuatro estaciones, cuyo trazo es la cruz gamada. (Elena Landa).
d) Sincretismo por Adición.- A un elemento profano se le añaden otros elementos “profanos” para complementarlo. Un ejemplo sería la fiesta religiosa patronal, a la que se añaden aspectos de arte, diversión, economía, integración comunitaria, etc.
e) Sincretismo de Síntesis– Cuando elementos de ambas religiones se funden con un significado diferente a los dos orígenes. Tenemos un excelente ejemplo en la imagen de la Virgen de Guadalupe, una imagen de la Inmaculada Concepción renacentista, a la que se añadieron elementos de la religión mexica, quizás de los jóvenes neófitos de la nobleza india formados por Fr Pedro de Gante. La iconografía muestra en el vientre fecundado de la Virgen, el símbolo del Ollin. En el velo que cubre el vestido, están los glifos toponímicos: “tepetl”=cerro, y “yacatl”= nariz, punta: el cerro de Tepeyac, donde se rendía culto a la diosa Tonanzin (Coatlicue). El moño negro era propio de las mujeres embarazadas. La aparición sucedió en 1531 y 208 años antes (12x4x4), la fundación de Tenochtitlan, y 208 años atrás, la salida de los aztecas del mítico Aztlán: una fecha mágica en el calendario.
II GENEALOGÍA DEL SINCRETISMO MESOAMERICANO
De una u otra forma, todas las religiosidades populares de Latinoamérica son producto sincrético de dos tradiciones, las religiones nativas de este continente y el catolicismo español del siglo XVI.
La religión de los aztecas de Tenochtitlán
Vamos a reducirnos a la realidad religiosa de la región dominada por los mexicas, ya establecidos en Tenochtitlán. Llegaron del mítico Aztlán, tierra de los aztecas, ubicada probablemente en Hidalgo, llegados de Nayarit. En una peregrinación de más de 200 años, por los Estados de Hidalgo, México y CDMX, antes de establecerse en el lago.
Siendo nómadas los mexicas, se guiaban por los astros, por lo que sus principales dioses eran Huitzilopochtli -dios del Día, cuyo tótem era el águila (y el colibrí)- y Tezcatlipoca, dios de la noche y de los brujos, cuyo tótem era el jaguar.
En su estancia en Tula o cercanías, entraron en contacto con los Olmecas, la civilización más antigua de América (data de hace unos 3,000 años) y la más civilizada. La religión azteca se sincretizó con la de ellos. Los principales dioses olmecas eran Quetzalcóatl, “serpiente emplumada”, dios de la cultura. Existió realmente, siendo un rey sabio y prudente de Tepoztlán; pero fue expulsado por los brujos y exiliado en Yucatán, donde fue conocido como Ku-kux-klan. Su otro dios era Tlaloc, cuyo totem era la serpiente de agua, dios de la lluvia, el agua y la fertilidad.
El la síntesis sincrética de ambas religiones, los cuatro dioses se repartieron los cuatro puntos cardinales y sus respectivos paraísos y colores. Para facilitar la síntesis sincrética, se formaron otras dos nuevas parejas, emparentando Quetzalcóatl y Tezcatlipoca, a través del mito, y Huitzilopochtli y Tlaloc, a través del rito. El mito versaba sobre la creación del hombre. Para ello, era preciso que un dios se inmolara en el fuego. El candidato principal era el príncipe Tezcatlipoca, alto, gallardo y lujosamente vestido. El otro era Quetzalcóatl, juboso y jorobado. Pero cuando la hoguera ya estaba preparada, Tezcatlipoca tuvo miedo y no se arrojó, y entonces Quetzalcóatl lo hizo, y le lanzo un conejo a la cara de Tezcatlipoca (razón por la cual se ve en la luna un conejo).
Sobre el Templo Mayor de Tenochtitlan se encontraban dos nichos, uno dedicado a Huitzilopochtli y otro a Tlaloc, uniéndose así ritualmente sendos dioses azteca y Olmeca. El rito sacrificial en la fiesta de Huitzilopochtli, se sacrificaba un esclavo, a quién un año antes se le había entronizado y vestido como el dios, y venerado como tal, sacándole el corazón. Subía altivo y valiente, consciente que su corazón alimentaba a la deidad. El mito dice que su madre, la Coatlicue, barriendo el templo se encontró una pluma de águila y la puso en su vientre, con lo que quedó embarazada. A Coyoxautli, la hija de Coatlicue, no le agradó ese embarazo y convenció a sus 400 hermanos (las estrellas) a que matarán al niño al nacer; pero Huitzilopochtli nació con un mazo con piedras afiladas de obsidiana y un escudo, con lo que mató a sus hermanos. En el rito memorial, mientras se llevaba a cabo el sacrificio, 400 guerreros danzaban alrededor del templo.
El catolicismo español del siglo XVI
Toda religión es sincrética, y el cristianismo, es una de las religiones que más lo han sido. El Papa Gregorio Magno mismo, hablando de la evangelización de los anglosajones, aconsejaba: “No olvidéis nunca que no debéis estorbar ninguna creencia tradicional que pueda armonizarse con el cristianismo”. El catolicismo mismo que nos llegó fue producto de influencias ajenas: el culto a las reliquias y santos de las iglesias ortodoxas de Bizancio, los flagelantes y penitencias públicas de los monjes itinerantes irlandeses, amuletos y talimanes moriscos y judíos, minorías recién expulsadas de España, peregrinaciones y romerías de los monjes cluniacenses (camino de Santiago), recuperación de fiestas y ceremonias de los antiguos romanos (las “Saturnalia” el 25 de diciembre, fiesta del “Sol Invictus”), la iconografía del Diablo procedente del dios cornudo Cernnunus de los Celtas, etc.
Ortodoxos bizantinos
Monjes irlandeses
Monjes Cluny
Mozárabes judios
Fiestas romanas
Cernunnus celtas
Amuletos árabes
En lo político, el Imperio Carolingio originado desde el siglo IX, con la dinastía de los Habsburgo, en el siglo XVI, se amplió hacia España, Nápoles, Austria, Polonia. Con los Reyes Católicos -el Matrimonio de Isabel de Catilla y Fernando de Aragón, había dado a la nueva unidad de España gran poderío. La península Ibérica, ante el bloqueo de los árabes y la heterodoxa Reforma europea, estaba obligada a encontrar nuevas rutas para adquirir las demandadas especias de la India (canela y pimienta). Por tanto, se impulsaba la navegación y los descubrimientos. Fue así que Cristóbal Coló, convencido que la tierra era redonda. Y que, por tanto, se podría llegar a la India dándole la vuelta al mundo (que se creía mucho más pequeño), descubrió este continente, creyendo haber llegado a la India, el 12 de octubre de 1492.
Rasgos del catolicismo español.- La herejía protestante había dividido la Cristiandad y se difundía con rapidez. El Papa vio en los Reyes Católicos, aliados para la defensa de la Iglesia. En este mismo año de la llegada de los europeos, España había vencido al Islam, y después de ocho siglos de dominación, fueron expulsados. Del mismo modo, se expulsaron a los “judaizantes” (judíos supuestamente convertidos al cristianismo, pero que en la clandestinidad seguían creyendo y practicando su religión judía). La Inquisición, con Torquemada, perseguía a los luteranos, desterrándolos de los territorios españoles o torturándolos. Es decir, el tipo de catolicismo de la España de entonces era integrista, baluarte de la ortodoxia y cerrado en sí mismo. El Concilio de Trento (1545- 1563) significaba la Contrarreforma, enfatizando los símbolos de los dogmas negados por la Reforma (la Virgen María, el Papa y el culto eucarístico). Pero al mismo tiempo, fue el “Siglo de Oro español” con figuras relevantes como Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, San Ignacio de Loyola y grandes literatos y pintores (Lope de Vega, Francisco Quevedo, Murillo, Velázquez, etc.
ENCUENTRO DE DOS MUNDOS
El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón piso la tierra de este continente, que después el cartógrafo Américo Vespucio le llamó “América”. Quinientos años después, España quiso hacer una celebración festiva; pero encontró que en Latinoamérica las cosas se veían de otro modo. Visto desde aquí, los nativos no fueron “descubiertos”, sino más bien ellos fueron invadidos por quienes, con superioridad de armamentos, los conquistados. Las discusiones entre ambas visiones llegaron a un acuerdo de llamar al evento “Encuentro de Dos Mundos”; aunque más bien haya sido un encontronazo. Visto desde los aztecas, que era la etnia dominante y dominadora, se trató del inicio de una conquista, la cual fue armada, espiritual y cultural a la vez.
La conquista armada se logró por dos causas: una superioridad de armamento: Los conquistadores tenían recursos ignorados en estas tierras: el acero de las espadas y las armaduras, que blindaban a las armas rústicas de mazos con piedras de obsidiana afiladas y escudos de piel; la pólvora, con lo que se atacaba a distancia, a penas comparada a las piedras lanzadas con ondas o resorteras. Balas de rifles y bolas de cañones tronaron de mortandad el ambiente; perros y mastines bravos y los caballos, bestias desconocidas (al principio se pensó que los conquistadores eran seres mitológicos, llegados desde las nubes en caravelas asemejadas a monstruos marinos. Pero también, los invasores supieron aprovechar el descontento de los grupos de nativos agobiados con los fuertes tributos de los aztecas, y quienes fueron reamente quienes llevaron a cabo la Conquista.-
Las epidemias, de enfermedades desconocidas (viruela, sífilis y la peste negra), para las cuales los indios no tenían anticuerpos, diezmaron la población autóctona: de los 16 millones que se calculan los habitantes de la Nueva España, en una década se habían reducido a millón y medio.
Los trabajos forzados para los cuales el cuerpo del indio no podía resistir, esclavizados en las minas y obrajes (hasta que no importaron esclavos negros, que los esclavistas de Europa “cazaban” con sus redes en África, arrancados de su tierra y de su familia), provocaron esta crisis demográfica.
La conquista espiritual fue, si cabe, más dolorosa, pues ahora se robaban el alma nativa, Se impuso con la fuerza un nuevo modo de ver el mundo, destruyendo la lengua, la religión, la ciencia y toda una gran civilización, muy desarrollada, estuvo desde entonces, en una lamentable destrucción. A penas terminada la guerra de conquista, Hernán Cortez pidió a la Corona que enviase misioneros, entre más sabios y santos mejor, para apaciguar, y dominar mejor a los vencidos, pues sólo así podían los vencedores recabar cierta legitimidad. Fue así como llegaron de la Península los primeros Doce franciscanos.
Estos fueron personas extraordinarias, ilustrados y entregados. Eran seguidores de Erasmo de Roterdam y participaban en la utopía de Joaquín de Fiore, quien auguraba que en América se gestaba la “Primavera de la Iglesia”, pues se trataba nada menos que de la Tercera Edad en la revelación cristiana -la Primera, había sido la Edad del Padre, en el Antiguo Testamento, la creación fundamental. La segunda Era, fue la del Hijo, en su encarnación en el siglo I de nuestra historia y nuestra redención. La tercera Era, la actual, correspondería a la del Espíritu Santo, el tiempo de la santidad. En efecto, para muchos religiosos misioneros, veían a los indios nativos, muy dispuestos, humildes, sabios y santos. Pareciera que no les había alcanzado el pecado original. Era como si el Espíritu hubiese reservado en esta tierra los renovadore de la Iglesia, que gracias a la Evangelización de estos misioneros, cumpliría tareas históricas. Claro que esta visión idílica no era compartida por la mayoría de los españoles. Abundan textos contradictorios, pues algunos se pronunciaban por esta imagen idealizada de los indios; mientras que para otros, eran esclavos de satanás, con sus idolatrías, sacrificios humanos, rituales de antropofagia, sensuales y belicosos.
La Corona española de los Habsburgos, eran católicos devotos y se guiaban por las orientaciones del Papa y por los informes de aquellos doce Apóstoles; en las discusiones teológicas, frailes dominicos prudentes negaban la legitimidad de la Conquista, sólo, quizás, aceptable por fines de evangelización y salvación de las almas indias. Para tutelar la cultura e integridad de los indios y para no contaminare con los malos ejemplos de los encomenderos, se dividió la residencia, entre República de Indios y República de Españoles, con leyes diversas aplicados a cada raza. Los pueblos indios pagaban directamente su tributo a la Corona en especie, a diferencia de los españoles, quienes tenían que hacerlo en metálico o en grana cochinilla.
También los Reyes se oponían a una evangelización coercitiva, pues la conversión debía ser voluntaria. En efecto, para ello, los Doce convocaron a las autoridades a coloquios sobre la conversión, los cuales invitaron después a los sacerdotes y letrados aztecas. Se trataba del primer Diálogo entre Religiones, conducido con mucho respeto por ambas partes, y con confianza y sinceridad. Los misioneros intentaron persuadirlos que el Papa (no sabían que autoridad tenía ni de dónde) había repartido el mundo y les daba autoridad a los españoles para que gobernaran esta tierra e implantaran su religión. Las autoridades civiles y religiosas, con interés y respeto, escucharon con atención; pero luego respondieron que no era justo ni prudente abandonar unos dioses y una fe que les había dado protección y seguridad, y que seguramente no agradaría a sus antepasados dicha ingratitud, por lo que, con todo respeto, declinaron la conversón. Este diálogo entre religiones fue continuado, nada menos que por la Virgen de Guadalupe, en su imagen y en la narración del Nican Mopohua, con elementos cristianos y autóctonos.
Con todo, el proceso de evangelización se echó a andar, si bien, respetando las disposiciones de la Corona (“obedézcase; pero no se cumpla”). Se les leía un requerimiento, en latín, y aquellos indios que rehusasen la conversión, no podían vivir en los nuevos pueblos de cristianos, por lo que tenían que refugiarse en el bosque, con lo que fueron sufriendo una degradación sicológica (“se convirtieron en monos”, o en la forma legendaria del “Salvaje”, del que algunos viajeros decían haber visto).
IIICARACTERÍSTICAS DE LA PRIMERA EVANGELIZACIÓN
Se realizó desde el poder de los conquistadores: El Real Patronato, es decir, el concordato de la Santa Sede con la Corona Española, el Papa encargaba a los Reyes Católicos la vigilancia respecto a las herejías, el paganismo y la apostasía (judaizantes o neoconversos); también la reforma del clero mundano y sus costumbres; se encargaban de la evangelización de nuevas tierras, del envío de misioneros, del mantenimiento de templos y monasterios yd el cobro y administración el diezmo. En cambio, los Reyes tenían “derecho de presentación” de los candidatos a obispados, entre una terna que enviaban a la Santa Sede. La Iglesia, también debía apoyar y legitimar las disposiciones virreinales del Gobierno de la Nueva España, lo que incluía la explotación de nativos para los obrajes de los colonos. Un ejemplo ilustrativo de esta situación fue el arzobispo de Puebla, D Juan de Palafox y Mendoza, quien fungió al mismo tiempo como arzobispo y como virrey. La Iglesia se sentía atada y los teólogos y por otro lado, los juristas regalistas protestaban contra la injerencia del Papa en asuntos de Estado.
Precipitada y masiva: Entre 1524 y 1531, se bautizaron 1,200,000 indios (cada fraile, a unos 3,000); Motolinía calculaba que cada fraile habría bautizado unos 100,000 indios. Para 1537 se habrían bautizado unos 5 millones de nativos. Obviamente, tales bautizos se realizaban por aspersión desde el campanario, simplificando ritos y sin preparación previa.
Coactiva: Aunque se les leía un “requerimiento” (en latín, que no entendían), rehusar la conversión tenía implicaciones (el destierro de la comunidad, “ostracismo”). Ej.: Fr. Domingo de Grijelvo, auxiliado del brazo secular, amenazando a 15 indios de quemarlos si no se convertían, los ató a sendos palos y puso leña. Los indios se mofaban, pues sabían que por ley eso no era permitido; pero accidentalmente (el viento cambió de dirección) se prendió fuego. Mientras el fraile invocaba a Dios. Se creyó que había hecho bajar fuego del Cielo.
Creativa:En los inicios, se permitió gran creatividad a los misioneros. Implementaron una catequesis táctil y sincrética, aprovechando la cultura (las “posadas” traídas de Andalucía, el dibujo, dibujo, las pastorelas, etc.)
Desculturalizadora: Si bien, la fe debe “inculturarse” en las culturas, también, a veces, es necesario ser crítica de las culturas, p.ej., los sacrificios humanos. Pero también se perdieron muchas formas culturales religiosas que podrían haberse permitido (la religiosidad popular resistió más que los grandes cultos oficiales, como esos idolitos entre la milpa o en altares domésticos).
Itinerante:Los misioneros recorrían los poblados. Existían circuitos atendidos por un convento, del que salían dos parejas de frailes, en direcciones opuestas, para visitar comunidades distanciadas una de otra a una jornada de camino. En cada localidad se quedaban para atención espiritual (catequesis, celebrar una fiesta religiosa, etc), y recorrían el círculo para regresar al convento. Allí descansaban y salían otras dos parejas. También había una ruta de Oaxaca a la Ciudad de México, con conventos a una jornada de camino.
Celosa y compasiva: Muchos frailes fueron defensores de los derechos humanos de los indios, y los defendían ante los encomenderos. Les impactaba a los indios cómo esos patrones tan crueles y déspotas se arrodillaban y acataban a frailes andrajosos.
Humanista: Del diálogo entre los frailes ilustrados y los jóvenes indios educador en Tlaltelolco, salieron las primeras descripciones etnocientíficas (etnobotánica, crónicas) y lingüísticas, exigidas por la Corona de los Borbones, lo cual posibilitó el desarrollo científico en Europa.
Educativa: Los misioneros implementaron ingeniosos métodos pedagógicos, para formar a los indios, en especial en colegios para la joven nobleza, por r Pedro de Gante.
Desarrollista: juntamente con los nuevos obrajes de los Colonos, los frailes compartieron innovaciones tecnológicas y elementos artesanales europeos en los pueblos indios.
Los Mártires de Cajonos
Un ejemplo de esta situación, lo tenemos en el caso de “los mártires de Cajonos”: La tarde del 14 de septiembre de 1700, en San Francisco Cajonos, el párroco dominico recibe la delación de los dos fiscales -Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles-, de que al día siguiente, el pueblo iba a idolatrar. Para que el fraile se cerciorara, lo suben al campanario y desde ahí ven que en la casa vecina están desplumando unos guajolotes para una comida (luego dirán que era para una mayordomía). El párroco, alarmado, escribe sendas cartas, a su Provincial y a la parroquia vecina de Villa Alta, donde había una guarnición. Retiene a dos viajeros que iban de paso y llama a los dos oficiales del municipio. Por la tarde, ven al presidente municipal entrar a la casa, con una capita especial.
Al anochecer el grupo de los españoles, los dos frailes y los dos fiscales, descubren al pueblo “in fraganti”, con una venada sacrificada. Secuestran la ofrenda y les asestan algunos golpes a los presentes. El atrio se va llenando de gente de ese pueblo y de otros comarcanos. Un tamborcito repiquetea invitado a la rebelión. El cura sale al balcón para calmarlos, con un estandarte de la Virgen y alguien grita que la quiten a esa imagen. El aguardiente ha circulado y la gente lleva la cara pintada para no ser reconocidos. El pueblo ha abierto el almacén donde tenían la ofrenda, y algunos ya habían podido subir al techo y estaban quitando las tejas. Entonces, el presidente municipal, con miedo, sale al balcón y les dice que les entregarán a los delatores a condición que les aseguren que no les harán nada. Los fiscales piden confesión y comunión y son entregados, con lo que la revuelta se disuelve.
Al día siguiente llega la guarnición de Villa Alta, y delante de ellos, la gente quema las casas de los fiscales. Días más tarde, encuentra sus restos con signos de linchamiento. En escarmiento, arrestan a las autoridades de los 15 pueblos rebeldes, los decapitan y cuelgan sus cabezas en postes para que las devórenlas aves de rapiña.
Estos son los “Mártires de Cajonos”, beatificados por el Papa Juan Pablo II, en la Basílica de Guadalupe, el 1 de agosto 2002; aunque el acto fue antecedido por un debate en que se renunciaron en contra del proceso historiadores, maestros del pueblo, y en favor, un sacerdote oriundo del pueblo y las autoridades del mismo.
Grandes Figuras de los Evangelizadores:
Entre los frailes que llevaron a cabo la primera evangelización, destacan grandes figuras, como: Fr. Bernardino de Sahagún, padre de la Antropología en México, por sus descripciones de la cultura mexica; Fr. Toribio de Benavente, conocido como “Motolinía” (el “pobre”), por su testimonio, que viajaba descalzo: Fr. Pedro de Gante, célebre educador del Colegio de Tlaltelolco, para jóvenes de la nobleza india; Vazco de Quiroga, el “Tata” Vazco, desarrollista, que especializó a los pueblos purépechas en talleres de artesanías, y Fray Bartolomé de las Casas, arzobispo de Chiapas (que comprendía Guatemala), quien fue incansable defensor de los derechos humanos de los indios, y que, con fr. Francisco de Victoria, tuvieron la célebre discusión contra Antonio de Sepúlveda, sobre la legitimidad o deslegitimación de la conquista.
IV. BREVE HISTORIADE LA EVANGELIZACIÓN DE LA RELIGIOSIDAD POPULAR EN MÉXICO
Creatividad evangelizadora (1522-1550). Este período se destaca por la gran creatividad y libertad de los misioneros, para aprovechar elementos culturales y religiosos tradicionales, para una adaptación de la Fe, desde su propia cultura.
La etapa normatizadora (1550-1585)- Concilio de Trento y los concilios mexicanos. A dicho Concilio no asistió ningún obispo novhispano. Por tanto, si bien las disposiciones disciplinares respondían a las necesidades europeas, para América resultaron, en la práctica, restrictivas: por ejemplo, la prohibición de bailar en los templos (los canónigos rusos bailaban en la noche de Pascua rusa), la prohibición de las danzas quitó una magnífica oportunidad de incorporar danzas de indios en la liturgia). Se obligaba a los párrocos a ser “residentes” para la atención de los fieles (había párrocos que tenían el “beneficio” de la parroquia y casi no iban a ella, dejando que el vicario hiciera esas tareas), hizo que se terminara esa pastoral “itinerante”, cuando los frailes visitaban todas las comunidades, y ahora, eran los nativos que tenían que trasladarse a la sede parroquial para atender sus trámites. En la Nueva España, se suponía que ya todos los nativos estaban bautizados, que ya eran, pues, cristianos, y entonces, lo que hacía falta era prohibir la “apostasía”, de donde las “campañas antiidolátricas”, como vimos en el pueblo de Cajonos.
Período de síntesis creativa (1585- 1650). Ya para este tiempo, los letrados nativos veían que ya la situación era irreversible. Que ya no era posible a volver a la antigua religión como antes. Necesitaban una síntesis, para que desde un cristianismo impuesto y a media comprensión, pudieran conservarse algunas de sus creencias y rituales. Fue el momento sincrético, con las manifestaciones ya vistas. Se requería de una estrategia de simulación. (El dios 13:No pararía inadvertido ponerle a una imagen 13 velas; pero encontraron la forma. Ponían sendas velas a 13 santos). Recurrir a veces al disfraz (esconder ídolos en las peanas de las cruces o en los altares mismos), aprovechar el consultorio del curandero para las consignas y prácticas antiguas, el sincretismo de yuxtaposición o de reinterpretaciones. Algunas de estas formas de síntesis fueron bastante bien logradas (el fenómeno guadalupano) y otras que requerían de astucia o de clandestinidad.
La secularización de las misiones (1650-1770). Una medida disciplinaria que afectó mucho, fue la recomendación conciliar de Trento, de formar un clero autóctono. Los impulsos independentistas de los clérigos criollos exigían relevo del personal en el campo. Se decidió “secularizar” las parroquias, es decir, la creación de un clero diocesano, que habría de ser criollo, mestizo o mulato. Este nuevo clero ya no tenía aquel impulso evangelizador de los frailes peninsulares, pues eran más comodinos. Incluso las imágenes de santos religiosos, fueron sustituidas vistiéndolos, a los mismos santos, de traje talar diocesano (sotana y cuellecillo). Los frailes conventuales (franciscanos, dominicos, agustinos y posteriormente, los jesuitas) tuvieron que dejar las parroquias para recluirse -y aglomerarse- en los conventos de las ciudades (Santo Domingo, en Oaxaca, tenía 150 frailes). ¿Y qué hacía tanto fraile en esos conventos? Pues, además de participar en las procesiones, se dedicaban a leer libros liberales prohibidos (entraban de contrabando como oleo para consagrar, organizado por el inquisidor mismo) y conjuraban para implementar el liberalismo y, quizás, la Independencia. Los pueblos originarios fueron desatendidos (algunos pasaron 40 años sin ver a ningún sacerdote), lo que permitió que la religión antigua pudiera manifestarse más.
Indigenismo criollo (1770-1824) Los criollos, descendientes de los primeros colonos; los que habían llevado a cabo las conquista y la colonización y organizado los obrajes, ya pugnaban por mayor autonomía. La Metrópoli, recelosa de posibles inquietudes independentista, no les daban ningún cargo de importancia, que los ocupaban los peninsulares (gachupines) recién llegados. Esto exacerbaba más los ánimos y aspiraban a la autonomía. Para ello, fue necesario forjar una nueva identidad, un nacionalismo criollo. Algunos jesuitas ilustrados que habían sido expulsados (Alegre, Clavijero), desde el exilio, exaltaban la tierra de este México, vituperada por los prejuicios, incluso por los científicos (Buffon, Hegel), y para ello, se volvieron a los indios -a los indios muertos, pues a los indios vivos seguían explotándolos- y los elevaron a nivel de los personajes clásicos (Cuauhtemoc, Moctezuma, Tezozomoc), y tomaron a la Virgen de Guadalupe para hacerse de su nueva identidad (“non fecit aliter omni natione”)
La reforma liberal (1824- 1910). Finalmente, la Independencia, tan temida por los españoles, llegó. En los “Sentimientos de la Nación”, Morelos abolió el régimen de castas, dando los mismos derechos a los indios y a los criollos. En la realidad, la igualdad entre desiguales se vuelve mayor injusticia, y los “indígenas”[1] y entre las luchas entre conservadores y liberales. Los gobiernos liberales fueron ciegos hacia los indígenas y simplemente, los utilizaron. Benito Juárez, al desamortizar los bienes del clero, también expropió las tierras de las “Cofradías”, las cuales no eran del clero, sino del pueblo, pues era un “tesoro” del Santo Patrono, que el mayordomo en turno simplemente administraba, y era su orgullo entregarlo incrementado. Muchas tierras comunales fueron afectadas durante el Porfiriato y entregadas a las haciendas, en las cuales los indígenas se convirtieron en peones, y las fiestas religiosas perdieron esplendor. La Iglesia, preocupada por defender sus bienes, se olvidó de la pastoral rural, y su religiosidad se degradó.
El moderno indigenismo (1910-1950). Con la Revolución Mexicana, los gobiernos revolucionarios se preocuparon de la suerte de los empobrecidos -campesinos y obreros-, y la educación trató de llegar a los lugares más apartados, que coincidían con los de los indígenas. Los “maestros rurales” eran jóvenes idealistas, sin mucha preparación; pero que se aventuraban por aquellos parajes para llevar a aquellas comunidades los logros de la Revolución. La ideología hegemónica era el ateísmo anarquista, que veía la religión como un impedimento para el progreso, y él sincretismo indígena fue considerado como superstición y fue tratado de eliminarse. Se prohibieron todas las manifestaciones fuera de los templos y se perseguía a los sacerdotes no autorizados. La identidad indígena, compuesta en mucho por elementos religiosos, se debilitó, lo que favorecía su explotación.
El desarrollismo en las comunidades indígenas (1950-1965). En los tiempos modernos se abrió camino la conciencia de un “retraso” social (subdesarrollo), que podría ser superado mediante programas de desarrollo. Se invirtieron fondos para ello y se implementaron políticas económicas “desarrollistas”, que a la postre no dieron resultado. En la Iglesia se impulsó el Catolicismo Social, con proyectos desarrollistas, como Semanas Sociales, Cajas de Ahorro, cooperativas, etc. Sin embargo, una nueva generación de sociólogos latinoamericanos -los “Teóricos de la Dependencia”- probaron que más que retraso, lo que se constataba era una situación de dependencia, respecto a la explotación extranjera. Por lo tanto, más que la “Ayuda para el Progreso”, lo que se requería era la Liberación Nacional, siguiendo el ejemplo de Cuba.
La crisis y sus repercusiones (1965- 1979). La crisis en el campo provocó migraciones hacia las ciudades; pero nacía un nuevo impulso libertario, del que la Iglesia misma compartió en algunos sectores, la “Teología de la Liberación”. La Conferencia Episcopal Latinoamericana de Medellín, Colombia (1968) y la de Puebla (1979) impulsaba a los cuadros de religiosos y religiosas de desplazar parte de su personal a las periferias urbanas y al campo, que estaban muy abandonados. Nuevos agentes religiosos bien preparados tuvieron experiencias de inserción y se esforzaron en comprender la cultura de la pobreza.
Pastoral liberacionista (1968-1990). Lo anterior dio lugar a experiencias pastorales de “inculturación” y la renovación de la pastoral social desde la línea de un cambio sociopolítico, que permitió que se generara un espíritu de creatividad y organización popular autónoma.
Neoconservadurismo (1990-2014). Lamentablemente, este nuevo espíritu fue sofocado por influencia de la Nueva Derecha norteamericana y el anticomunismo, remanente de la “guerra fría”, por miedo a que esta toma de conciencia se saliera de los causes e impulsara la necesaria liberación económica, pudieron obstaculizar la nueva teología. Ahora volvía a impulsarse la religiosidad popular; pero con fines de recuperar la hegemonía religiosa, ya cuestionada por la penetración de las iglesias evangélicas. SE trataba de permitir sus expresiones, sin reprimirlas; pero al mismo tiempo, evangelizándolas con “sano” adoctrinamiento, hasta la llegada del Papa Francisco.
[1] “Indígenas”, nuevo nombre dado a los indios por Pimentel. Ya no había castas, todos eran legalmente iguales; pero en justicia, había que darles cierto trato especial. Se les daba, no por ser “indios”, sino por ser “indigentes” (indigio= necesitar, necesitados).
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