2. ¿QUIÉN ES JESÚS? (Caps. I, 2 y 3)

Marcos encomienda a Juan Bautista -el “mensajero que preparará el camino”- que introduzca a Jesús. Hombre del desierto, que detectó la crisis decisiva de la Alianza de Dios con su pueblo, y diseñó un rito fluvial original, como signo de consagración a su movimiento renovador. Jesús se hace presente como buscador de una misión presentida, que se la revela en el momento de su bautismo.

El bautismo de Jesús (1, 1-13)

  • El título del evangelio de Marcos es “Comienzo de la Buena Noticia de Jesús”, reconocido como Mesías. A continuación, presenta al presentador -Juan el Bautista-, con una caracterización tomada de Isaías -“mensajero que preparará el camino” (10,3)- o sea, un pregonero que “grita en el desierto”. Juan es un  habitante del desierto: vestido como ellos -“piel de camello, ceñido con cinturón de cuero”- y se alimenta como ellos –“chapulines y miel silvestre”-. Juan presenta a Jesús: “alguien que viene detrás de mí y con más autoridad que yo”.
  • Hijo del sumo sacerdote Zacarías y de la anciana estéril Isabel, a Juan le hubiese correspondido suceder a su padre en el servicio al Templo; pero siendo todavía joven, se retiró al desierto para analizar la situación religiosa del pueblo. Diagnosticó que Israel, el “pueblo de Dios”, se había desviado de la misión, encargada por Dios a Abraham, sellada por un solemne pacto de alianza: ser “luz de las naciones”. Tratando de recuperar la actitud que tuvieron los primeros israelitas al cruzar el Río Jordán, para entrar a la tierra prometida. Juan, se instaló en la Perea, en un recodo en la parte oriental del río. Desde allí, exhortaba a sus discípulos con su slogan: “Dios ya está harto de tanta prevaricación. Ya el hacha está puesta a la raíz del árbol. Esta es la última oportunidad”, ypara comprometerlos, debían someterse a un ritual fluvial. Ya había algunas piscinas de carácter lustral (en Qumram , en el Templo mismo y en otros sitios religiosos); pero el ritual de Juan implicaba agua “corriente”, pues su “bautismo” constaba de dos partes: la primera era arrepentirse de las complicidades personales con la degradación de la Alianza (de ahí la inmersión en el río, para que al agua se llevase los pecados), y la segunda, consagrar su vida a la recuperación de la Alianza. El bautizado atravesaba el río, sumergido bajo el agua (allí el río no era muy profundo) para salir frente a Jericó, repitiendo así, liderado por Josué, aquella entrada de Israel a la tierra prometida. Se trataba, pues, de un bautismo, que si bien implica arrepentimiento de pecados personales, se trataba de algo mucho más allá: un “bautismo detonante de un cambio de vida”; una vocación a consagrar la propia vida a la recuperación personal de la misión del antiguo Israel (“metanoia”).[1] Esta idea fue muy bien recibida en aquel momento crítico para el pueblo, y “toda la gente de Judea y Jerusalén acudía a él.”  
  • Jesús, por su parte, allá en Nazaret de Galilea, vagamente se sentía ser llamado por Dios para una misión especial. Buscando alguna luz, se dedicó a revisar las principales corrientes religiosas de su tiempo: los “esenios” (los “piadosos”), secta judía fundada desde el siglo II A.C., que vivían en el desierto, aislados del pueblo; los monjes del Qumrán (los “elegidos”), se encerraban en su “kibutz” sobre una meseta de calcita cercana a Jericó, para practicar mejor la ley; Los zelotas, al menos, se preocupaban por la situación de un pueblo humillado y conquistado por una potencia pagana a la que trataban de expulsar, a base de guerrillas, imitando la gesta de los Macabeos; pero, aparte de que su lucha era suicida, a Jesús lo repugnaba la violencia… la propuesta con la que más se identificaba Jesús era la del movimiento desencadenado por su primo Juan en el río Jordán. Su discernimiento se volvió acuciante con a la muerte de José. El patriarcado recaería en el varón de mayor edad. No sabemos la edad que tendrían sus primos; pero, independientemente, habría consenso entre los miembros del clan para que Jesús ocupara el patriarcado. Cuando comunicó a sus familiares su decisión de incorporarse al movimiento de su primo Juan, se provocó un fuerte conflicto familiar; pero para Jesús, los primero era seguir el llamamiento divino, antes que acatar las expectativas familiares.
  • Jesús localizó a su primo y escuchó con interés su diagnóstico y sus propuestas. Fundamentalmente las compartía; aunque no le parecía adecuada la imagen justiciera de Dios que Juan parecía tener. Jesús le pidió a su primo que lo bautizara, orando al mismo tiempo a Dios, para que le dijera la misión que le tenía reservada. Cuando Jesús salió del agua, Jesús y Juan vieron el cielo abierto y que el Espíritu bajaba sobre aquel, como lo hace una paloma, y se posaba sobre su cabeza (Marcos interpreta esto como una “unción”) [2], y se oyó una voz del cielo que exclamó: “Tú eres mi Hijo querido, mi predilecto”. Los evangelios no mencionan ningún cambio de la gente hacia Jesús (los discípulos de Juan probablemente sólo habrían escuchado un trueno). Jesús saldría del río anonadado, y Juan le recomendaría irse un tiempo al desierto, como él ya lo había hecho, con provecho.
  • El Espíritu, pues, llevó a Jesús al desierto, donde pasó cuarenta días (recordando los 40 años de travesía de Israel). Los pobladores del desierto -recolectores y cazadores-, para alimentarse dedican mucho tiempo: recogen raíces y hierbas, preparan trampas para atrapar alguna ratita, encienden fogatas (sin leña, ni cerillos, ni gasolina)… y esto les ocupa gran parte del día. Lo más práctico para Jesús, fue ayunar todo este tiempo (lo cual incluso algunos naturistas recomiendan). Entonces, Jesús inició su discernimiento para diseñar su misión. Podemos suponer que Jesús empezaría sistemáticamente, comenzando por la idea de “mesías” que sostenían las autoridades religiosas y difundían los letrados: una misión desde el poder (personal y social), rey-guerrero poderoso y milagrero. Sería tarea sencilla y contaría con el apoyo de los fariseos y quizás, hasta de los mismos sumos sacerdotes. Pero sabía que Yahvé prefiere siempre lo discreto y el no-poder.

Planificando su campaña

  • Además de ayunar y superar tentaciones, Jesús realizó un trabajo sistemático de discernimiento y diseño estratégico para su misión. Suponemos que fue así, “a posteriori” (“a toro jugado”, dicen en Jalisco), pues la narración de Marcos  presupone una planificación detallada (con cierta flexibilidad). Repasemos algunos elementos:
  • Formular un objetivo principal
    • Jesús comenzó clarificando una “utopía” como su objetivo principal. La llamó “Reino de Dios”, expresión de resonancias teocráticas (su modelo tomado del reino davídico), que tampoco era original: los distintos grupos sociales lo esperaban, desde otros contenidos: los “saduceos” (grupo de escribas helenizantes), legitimaban el reinado de Roma. Los “fariseos” lo interpretaban como el cumplimiento general de la Ley, y creían que el pueblo, con sus inobservancias, lo retrasaba.  Los monjes del Qumram creían que sólo iba a ser para ellos y lo ganaban a base de purificaciones lustrales. Los “zelotas” lo reducían a este mundo, y debían lograrlo mediante la expulsión de los romanos, profanadores del Pueblo de Dios. Poco tiempo atrás, en la rebelión de Judas y Sadoc, ya se había hablado del “Imperio (“basileia”) de Dios”, y la gente del pueblo esperaba un “milenio” similar, en el que Israel reinaría sobre todas las naciones.
    • Jesús no se opondría directamente a Roma (aunque implícitamente lo haría): aunque el poder romano era muy poderoso y recelaba de las sediciones, los romanos no vieron en Jesús un peligro: Herodes no lo detuvo (quizás temía el descontento popular por la muerte del Bautista) y Jesús ya le había enviado un mensaje tranquilizador: “díganle a esa zorra” que no se preocupe, que ya iba a ir de sus dominios. A Pilato tampoco le preocupaba demasiado. Jesús pensaba que ir contra Roma hubiese significado no denunciar la ideología religiosa del Centro, que para Jesús, era su adversario principal. Jesús, recogiendo esa expresión arraigada, le dio otro contenido, que deducido de su práctica, lo podíamos describir como una sociedad basada en la fraternidad, con los valores de justicia, verdad, paz, libertad.
  • Slogan. La difusión exitosa de cualquier campaña, crea uno. El de Jesús (a diferencia del de Juan) era: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está entre ustedes: cambien su vida y crean en esta Buena Noticia.”
  • Estrategia.
    • Territorial- Comenzar por Galilea y de allá, ir bajando hasta llegar a Jerusalén. Aquella región tenía algunas ventajas: por ahí cruzaban importantes rutas comerciales, había cierto mestizaje (griegos y cananeos) y tenían buena formación religiosa, debido a dos causas: (a) habían sido trabajados por grandes profetas, como Elías y Eliseo. (b) Con el exilio y el cautiverio en Asiria, Galilea había sufrido fuerte despoblamiento, y siendo una tierra fecunda y bien comunicada, el Centro en Jerusalén diseñó una política demográfica, alentando una migración de judíos formados en la religiosidad del sur y dándoles, para ello, facilidades para instalarse allá.
    • Ubicación- En principio, podría instalarse en algún poblado (Nazaret) y que la gente fuera allá a buscarlo; pero se inclinaba más por una misión “itinerante”: ir recorriendo los pueblos y haciéndose de discípulos que lo siguieran.  
    • Práctica- Mientras caminaba de un pueblo a otro, iría instruyendo a sus seguidores por medio de parábolas, para acercarles el Reino a su vida cotidiana; al llegar al pueblo, curaría a sus enfermos, expulsaría demonios, anunciaría su Buena Nueva, denunciaría aquella religiosidad legalista y acartonada difundida por los omnipresentes fariseos y los sábados, en las sinagogas, predicaría un sermón bien construido.
    • Los milagros. Jesús era conciente de tener todo el poder divino para realizarlos; pero también sabía que su Abbá prefería una misión muy discreta, realizada desde el no-poder. Siendo Jesús “imagen visible del Dios invisible”, no realizaría milagros que no fuesen motivados por la compasión y la misericordia para con los enfermos y sufrientes, y no para el propio beneficio de su Hijo (p.ej., bajarse de la cruz), y ni siquiera para su misión; aunque esta pareciese un fracaso (“¿Por qué me has abandonado?”).
  • Hacerse de un equipo central de colaboradores: elegiría doce, connotando las “doce tribus de Israel”.
  • Preparar un “lanzamiento”. Toda campaña exitosa planifica uno, pensando sus elementos de lugar, tiempo y forma (tal como hacen actualmente los comerciantes, cuando “lanzan” al mercado un nuevo producto, o como los políticos “lanzan” su campaña), había descartado la tentación de un “lanzamiento” literal: desde el pináculo del Templo, en un día de fiesta y ante la multitud de peregrinos, “lanzarse” al vacío, confiando en que los ángeles lo  tomaran con la punta de sus alas y lo depositaran suavemente en el suelo (aplauso general). El  delanzamiento de su misión podría ser en la sinagoga de Nazaret, comentando una profecía de Isaías que la describía.
  • En cuanto al tiempo, Jesús esperaba un signo, y éste llegó con el arresto de su primo Juan Bautista por parte de Herodes (1, 14). Jesús, que al regreso del desierto se había quedado ayudando a su primo, vio que era el momento de tomar su relevo, no prosiguiendo con los bautizos en el Jordán, pues ya tenía claro que su misión sería itinerante. De modo que se puso en camino hacia el norte.

I  EL REINO Y LA VIDA DEL PUEBLO (de 1,14 a 8, 21)

Un día en la vida (1, 16-39)

   Hay una dinámica sicológica que nos permite conocer cómo es nuestra vida (nuestros tiempos perdidos, las ocupaciones poco importantes que nos absorben, etc.), y también los antropólogos utilizan este recurso como técnica “de campo” para conocer una colectividad, y consiste en registrar detalladamente un día cualquiera (puede también elegirse un día especial). Un ejemplo lo tenemos en el libro de Oscar Lewis “Antropología Cultural”, que describe un día en la vida de cinco familias de Tepoztlán (Morelos), emigrantes a unas vecindades de Tepito. Para esto, el antropólogo tuvo que pasar varias semanas sin su trabajo de campo, hasta notar que su presencia ya no influía en sus habitantes (hábitos, lenguaje, conflictos, etc.). De manera similar, Marcos nos presentó “un día en la vida” de Jesús, el primer día de su misión.

La víspera, Jesús la habría dedicado a viajar hacia Cafarnaúm. Ayudando a su primo Juan en sus bautizos, éste le envió dos excelentes prospectos para su equipo central de colaboradores, uno de ellos era Andrés, el cual invitó a su hermano Simón a conocer a Jesús, y había habido mucha empatía entre Jesús y ellos. Le dijeron que eran pescadores en Cafarnaúm, un pueblo pequeño; pero de cierta importancia. Estaba situada junto al Lago de Genezaret, donde podría comunicarse por agua y por tierra, cruzaban por allí importantes rutas comerciales. Por estos factores, a Jesús le pareció un buen lugar para su centro de operaciones.

Calculó bien el tiempo para llegar temprano a la playa del pueblo, justo a la hora en que los pescadores tendían sus redes para la pesca, y no habiendo muchos, no fue difícil localizarlos. Se veía que eran pescadores de vocación, y Jesús no pretendió quitarles esa vocación, sino elevársela a un nivel superior: ser “pescadores de hombres”. Ellos, dejando inmediatamente sus redes, lo siguieron (v 18). Simón le presentó a sus socios, Santiago y a Juan, hijos de Zabedeo, quien además era el propietario de la barca, de la que Simón era capitán. Estos hermanos, también, dejando a su padre en la barca con los jornaleros, siguieron a Jesús. En aquel día fueron a instalarse en la casa de Simón para  descansar un poco, y en ese mismo día (si fuese sábado) o al sábado siguiente, Jesús fue a la sinagoga, donde se puso a enseñar “como quien tiene autoridad (en nombre propio) y no como los escribas” (que se reducen a comentar las escrituras). Allí realizó su primer milagro: expulsar a un endemoniado, como signo de su lucha contra el Maligno. Marcos hace que sean los demonios mismos –ciertamente conocedores a Dios- los primeros en reconocerlo (“Se quién eres, el Consagrado de Dios”), obviamente, al “balconearlo”, se proponían obstaculizar su misión, para que la gente le demandase milagros espectaculares que denotase poder, por lo que Jesús hizo callar al demonio y lo expulsó del enfermo.

Al regresar a la casa, encontraron a la suegra de Simón con algo de fiebre; Jesús la sanó, y la mujer, agradecida, se puso a servirles (el agradecimiento se volvió servicio). Tal vez después de la comida, Jesús haya querido platicar un poco con los niños del clan, y al atardecer, todo el pueblo se congregó, llevándole sus enfermos para que los sanara. Ya que allí la vida en terminaba temprano, Jesús se retiró a descansar. Al día siguiente, muy temprano, Jesús se levantó y subió a un cerro a hacer oración.

Cuando los evangelistas hablan de que Jesús pasa la noche en oración, se trata de un discernimiento importante -imaginemos cómo serían esas oraciones de Jesús, en comunión íntima con su Padre-. Pero entonces, los discípulos subieron al monte adonde estaba Jesús: “Todos te están buscando”; pero Él les comunicó su decisión por una misión itinerante: “Vámonos de aquí a los pueblos vecinos, pues para eso he venido”. ¡Así pasó Jesús su primer día de misión!

Preguntas:

  1. ¿Ha tenido tu vida alguna conversión profunda en tu pensar y en tu actuar?
  2. ¿Esa conversión fue preparada por alguna búsqueda en discernimiento y oración?
  3. ¿Planificas detalladamente tus metas importantes?
  4. ¿Qué haces ante una tentación que quiera alejarte de tus buenos propósitos? ¿Simplemente la tratas de reprimir?
  5. ¿Recuerdas un día decisivo en tu vida?
  6. ¿Cómo empleas tu tiempo cotidiano?

[1] El bautismo de Jesús tiene poco que ver con el de Juan: el compromiso del seguidor de Jesús, será la inmersión del “neófito” en su sangre crucificada, y su salida de la piscina bautismal, será significante de su resurrección gloriosa.

[2] “Ungido”, en hebreo se dice “Mesías”, y en griego, “Cristo”

1. INTRODUCCIÓN

El evangelio de San  Marcos es el más antiguo, breve y fuente de inspiración de los otros dos sinópticos. Marcos fue primo y compañero de San Bernabé, escribano de San Pedro y fiel exponente de su enseñanza. Su lectura corrida permite comprender mejor su estructura y dar una mirada de conjunto de la vida de Jesús, que conocemos fragmentada por fines litúrgicos.

Preguntas iniciales

  1. ¿Por qué te parece importante conocer la vida de Jesús?
  2. ¿Has leído de corrido alguno de los evangelios?
  3. Al final del curso, escribe qué cambio de la imagen de Jesús que tenías.

Desde hace relativamente poco tiempo, se le había prestado poca atención a este evangelio; pero ahora es el que más estudios ha merecido. Es el Evangelio más antiguo, el más histórico y el que servido de base a los otros dos sinópticos. De entrada nos preguntamos: ¿Qué genero tienen los “evangelios”? ¿Se trata de una biografía? de entrada, vemos que no es igual a las biografías modernas; ni siquiera sería una “vida” novelada. ¿Un testimonio? En tal caso, sorprendería en nuestro texto la ausencia de la primera persona. ¿Una obra catequética? Es lo que opina la mayoría de los exégetas. En todo caso, es una Memoria de la primera comunidad cristiana.

Sus fuentes:

Los “logion”, término que en la antigua Grecia se designaba a una frase breve de la divinidad. En el cristianismo se comenzó a designar ciertas sentencias breves atribuidas a Jesús de Nazaret. La recopilación más importante se debe a Papías, obispo de Hierápolis (c. 60-139): “Exposiciones de los oráculos del Señor: Marcos recopiló las “logia” en lenguaje hebreo, y cada persona las interpretaba como podía”. El nombre “Logia Jesu” (“Jesús dice”) fue propuesto para una hoja de papiro encontrada en una excavación, en Oxirrinco, 1987, escrita a mitad del siglo III. En 1903 fue descubierto  un fragmento de papiro del siglo III, que se encuentra actualmente en el Museo Británico.

El autor.

San Marco era primo de San Bernabé. Acompañó a este y a San Pablo en el primer viaje misionero que hicieron estos dos apóstoles; pero a mitad del viaje, a donde -según San Pablo- “había peligro de ladrones, peligro de asaltos en los caminos, peligros de asaltos en la soledad” (II Cor.), Marcos se apartó de los otros dos misioneros y se volvió a su patria, quizás por temor. E el segundo viaje misionero, Bernabé quiso llevar consigo a su primo Marcos; pero San Pablo se opuso (no le daba garantías), por lo que los dos apóstoles se separaron y se fueron, cada uno por su lado, a misionar. Poco tiempo después, ya los vemos nuevamente muy amigos. Marcos llegó a ser secretario e íntimo de San Pedro, quien en sus cartas lo llama “hijo mío”. Marcos escucho directamente de San Pedro sus sermones y recuerdos de los hechos y palabras de Jesús. Cuando San Pablo le escribe a Timoteo desde su prisión de Roma, le dice “Traeme a Marcos. Necesito de su colaboración”. Se dice que San Marcos fue nombrado obispo de Alejandría en Egipto, donde fue martirizado un 25 de abril. La ciudad de Venecia (Italia) lo nombró su patrono y le dedicó su famosa catedral. En Roma señalan una casa donde, supuestamente, escribió su evangelio (se encuentra en la monumental plaza que lleva el nombre de “Piazza Venezia”.

El Evangelio

Marcos escribió su evangelio a petición de los cristianos de Roma; pero no está clara ni siquiera la fecha en que se escribió (¿años 70, 40, 26?). Es el primer evangelio que se escribió y el más corto; los otros tres evangelistas tomaron de él gran parte de su material, fue escrito en lengua hebrea. San Su fuente directa fue San Pedro, a quien servía como secretario, y recoge lo que Pedro presenció y retuvo en su memoria. Quizás por eso da la impresión de estar escuchando a un testigo ocular, que se fijaba en todo y repite con agrado, lo que ha escuchado del apóstol. Atiende más a los hechos de Jesús que a sus discursos. Sus narraciones son agradables por lo frescas y espontáneas. Alguien lo compara a un reportero gráfico, narrando lo que sus ojos vieron y lo que sus oídos escucharon, y otro lo califica como “un artista de la narración”. No deja de narrar lo que ayude a hacer agradable su relato. No es un texto triunfalista ni apologético, es la narración de un fracasado; es una “versión de los vencidos”, escrito desde un crucificado, un fracasado, desde los márgenes, el conflicto y la persecución.

Lógica narrativa

El método expositivo de este evangelio sigue el esquema A- B- A: El desarrollo de un tema (“A”) es interrumpido, a modo de “relax”, por el adelanto del tema siguiente (“B”), para volver nuevamente al tema que está tratando. Este nuevo tema (“B”) es nuevamente interrumpido por el adelanto del tema “C”  (B- C- B) y así sucesivamente.

Anotaciones a la lectura conjunta del evangelio de San Marcos:

  1. El género del curso será la teología bíblica, con perspectiva pastoral y  priorizando la hermenéutica sobre la imprescindible exégesis. Posibilitará una mirada de conjunto a la misión de Jesús -algo no fácil, de atendemos únicamente a la liturgia, en donde, de un domingo a otro, puede cambiar de evangelista (si bien cada ciclo privilegia a uno de ellos) y salta de una parte de la vida de Jesús a otra, perdiendo el contexto espacio temporal.
  2. El hilo conductor del curso será el excelente libro de Carlos Bravo, “Jesús, hombre en conflicto”, restringiendo mucho su formidable aparato crítico, para hacerlo más accesible.[1]
  3. Gustaré del género narrativo, disculpándome, si para mejor comprensión del texto, incorporo pasajes de otros evangelistas, o sin alejarme de fuentes teológicas confiables, recurro al género literario para mayor realismo.
  4. Seguramente, la lectura nos sugerirá reflexiones sobre nuestro actuar personal y comunitario, que es algo que se propone Marcos, pues escribe a los seguidores de Jesús, y no sólo los de su tiempo.
  5. Ya que el objetivo del curso no es tanto conocer a San Marcos, sino valernos de este evangelista para conocer mejor a Jesús, este gran personaje que bien merito que los siglos giraran en torno a su nacimiento.

Estructura.

Introducción: ¿Quién es Jesús? Presentado por Juan Bautista (1, 1-13).

  1. Reino y vida del pueblo (1, 14 a 8, 21) Galilea, Fenicia.
  2. Crisis y cambio de práctica: del ciego de Betsaida (8, 22-26) al ciego de Jericó (10, 52),  sucedido en Cesarea de Filipo (9, 49), Judea y Perea.
  3. En Jerusalén (11,1 -entrada- a 15, 47)

Epílogo: De Jerusalén a Galilea (16, 1-8)


[1] Libros consultados: BRAVO, Carlos S.J.: “Jesús; Hombre en Conflicto”, Centro de Reflexión Teológica. Universidad Iberoamericana, A.C., 1986, México. Lo complemento con otros libros que tuve a mano: BELLO, Fernando: “Lectura materialista del Evangelio de Marcos”, Ed. Verbo Divino, Pamplona, 1974. VILLALOBOS MENDOZA, Manuel: “Cuerpos Abyecytos en el Evangelio de Marcos”, Ediciones El Almendro/ Uniclaretiana, Córdoba, Argentina, 2014.  PAGOLA, José Antonio: “Jesús: Aproximación histórica”, PPC, Madrid, 2007, 8ª° edición. (Libro clásico por sus estudios arqueológicos, lingüísticos y ciencias afines).


PASTORAL JUVENIL VOCACIONAL[1]

El desafío de la modernidad


I CRISIS EN OCCIDENTE DEL CATOLICISMO Y DE LAS VOCACIONES

Hecho de vida

Un ejemplo personal: pasé 15 años como maestro en el Instituto de Formación Filosófica Intercongregacional de México (IFFIM), institución donde dieciocho congregaciones religiosas se encargan de los estudios filosóficos de sus formandos. En los primeros años como maestro, tenía tres grupos de 25 alumnos cada uno; más tarde se redujeron a dos grupos de 25 alumnos y luego a uno solo. En 2021, último año en que impartí clases, tuve un solo grupo, de 10 alumnos y en total eran 35 (para 15 maestros). Algunas casas de formación –varias ubicadas en grandes terrenos a las orillas de la ciudad- están siendo vendidas. Es evidente que la vida consagrada en México, ha dejado de ser atractiva para las nuevas generaciones.

Crisis de práctica religiosa.

  • El problema no es exclusivo de la Provincia claretiana, ni de algunos institutos (incluso los más importantes la padecen), ni tampoco es exclusivo de nuestro país (el fenómeno es más angustioso en otros países católicos occidentales). La crisis no es sólo del sector juvenil de la población, pues las estadísticas registran disminución de filiación confesional y de práctica sacramental: sólo el 50% de las parejas católicas en México se casan por la Iglesia. En 1950, los católicos pasabamos del 99% de los mexicanos, y en el 2020, éramos el 77.7%, con tendencia hacia la baja (22 puntos porcentuales en 70 años).
  • Esta crisis de la práctica religiosa se circunscribe más bien países euroamericanos. A Latinoamérica llegó más tarde, por su reservorio de religiosidad popular; pero ahora, el consumismo occidental aprendió a aprovecharla convirtiéndola en folklore, o a degradarla en magia o en mercancía. Por lo mismo, las nuevas generaciones ya no se identifican tanto con sus prácticas. La crisis vocacional no se resiente tanto en las Iglesias católicas de Asia y África: hay regiones -de la India, del sudeste asiático, de la Polinesia y de África, que son una reserva vocacional, al punto que se habla de la “orientalización de la vida religiosa”.

El discurso religioso se desplaza del templo a las aulas

  • Esta crisis no significa que a la población abandone la fe, ni que deje de interesarle lo que el cristianismo opine acerca de los principales problemas que les inquieta. Un indicador de esto, son las numerosas investigaciones que se realizan en el campo de las ciencias sociales: cada año, en México, hay ocho congresos de investigadores sobre lo religioso, y en muchas universidades hay algún centro de estudios de ciencias sociales y religión. Cuando estuve participando en el medio académico mexicano, la religión fue el tema que suscitaba mayor interés, quizás debido al tipo jacobino de laicismo jurídico de México, que extendía la prohibición de hablar de este tema en las aulas, a hablar de lo religioso como fenómeno social, lo cual afectaba al desarrollo científico del tema, respecto a otros  países latinoamericanos.

Inquietudes religiosas insatisfechas  de la juventud actual

  • Platicando con un maestro de preparatoria, me decía que sus alumnos tienen muchas inquietudes religiosas; pero que nadie los escucha: sus padres no lo hacen -sea por no sentirse capaces o por no querer dedicarles tiempo para este asunto irrelevante-. En las librerías, el estante que suele haber sobre religión, está ocupado por tendencias religiosas orientalistas o de evangélicos, y en cuanto a las librerías católicas (que los jóvenes no frecuentan), la mayoría de sus publicaciones, salvo pocos importantes escritos teológicos o espirituales, son textos catequéticos de la teología oficial y no abordan las grandes cuestiones de nuestro tiempo. Al último a quien consultan es al párroco.

II  INCULTURACIÓN DEL EVANGELIO

La catolicidad de la Iglesia implica la inculturización del evangelio, del carisma y de la misión. Esto es parte del ser de la Iglesia misma. El destino misionero “ad gentes” se cumplía en una situación distinta y distante de donde se dio la llamada -otra cultura, otra época, otro contexto-. Por tanto, había que salir de la propia “zona de confort” e “ir a la periferia”. La crisis vocacional hizo que aquel eurocentrismo occidental se haya debilitado, pues ahora, los países “evangelizados” (Iglesia “en misión”) se fueron volviendo países “evangelizadores” (Iglesia misionera), y en los países “misioneros” se ven párrocos de razas “de color” atendiendo la feligresía “blanca”.

INCULTURACIÓN DE LAS ÉPOCAS Y DE LOS TIEMPOS: LA MODERNIDAD

  1. LA SECULARIZACIÓN[1]

La “inculturación” de la fe no se reduce a los espacios geográficos, sino también a los tiempos históricos. Desde hace ya unos tres o cuatro siglos, Occidente derivó hacia la emergente cultura  de la modernidad: el agotamiento de la monarquía y su alianza “trono y altar”, el liberalismo de los siglos XVII y XVIII, los avances de la ciencia y de la técnica, la filosofía positivista de Augusto Comte (veía el “estadio religioso” como “la infancia de la humanidad, producto del miedo y la ignorancia”); [2] el desarrollo de las ciudades, el aumento del nivel de conocimiento y escolaridad, el ansia de libertad y el rechazo de la población a ser controlada, la emancipación del Estado respecto a los controles eclesiásticos, etc. Todo esto generó un cambio cultural importante, la “secularización”: aquel proceso irreversible, por el que las “culturas sacrales” pasan, de una sociedad centrada en la religión, a otra donde lo religioso ha perdido relevancia:

  • En las culturas sacrales  (con sus “cuatro emes”: maravillosismo, milagros, misterio, magia). La religión era la cosmovisión compartida por todos, con la firme adhesión del sentido común. La Iglesia, rica y poderosa, informaba todos los sistemas culturales y se encargaba de muchas funciones sociales: la educación, los registros demográficos, el arte, la beneficencia social, la regulación de la sexualidad (los matrimonios), la legitimación y deslegitimacion de la autoridad política (si el rey desobedecía al obispo, este lo excomulgaba, con lo que se le dispensaba al pueblo la obligación de obedecerlo) y hasta la dieta alimenticia (la cuaresma).
  • En las sociedades seculares hay poca asistencia al templo, los sacramentos son meros signos de status, faltan vocaciones a los seminarios, disminuye la influencia de la Iglesia, el Estado se emancipa de los controles eclesiásticos, etc. Estas sociedades tienen las siguientes características:
    • Racionalización:Las sociedades son más burocráticas y menos jerárquicas; las verdades no se aceptan por autoridad, sino por coherencia argumentativa.
    • Diferenciación funcional:la religión se relega a una sola área específica. Las funciones que antes ejercía la Iglesia ahora son sustituidas por instituciones autónomas, independientes (los sacerdotes asumen roles de sicólogos, trabajadores sociales, entrenadores deportivos, etc. Ahora la Iglesia se pertrecha en la erótica, como último bastión… y que ya la sexología actual se lo disputa). Las Iglesias dejan de ser las que legitiman y pierden plausibilidad y monopolio del control social. Las anteriores tareas de las que se ocupaba la Iglesia, ahora son llevadas por instituciones especiales más pragmáticas (registro civil, panteón civil, hospital civil, escuela pública), la autoridad moral de la Iglesia es sustituida por éticas seculares, etc.
    • Individuación: el capitalismo, a fin de explotar mejor al trabajador, lo “libera” de los apoyos corporativos que regulaban su vida cotidiana (familia, poblado, parroquia, gremio). El individuo queda fragmentado e inerme, y se refugia en la religión, pero separada de las Iglesias; como cosa de la vida privada.
  • Secularización y cristianismo.
    • Algunos analistas ven en el judeocristianismo mismo, el origen de la secularización: La creencia en la creación “desencantó” a la naturaleza y a la consecuente idolatría: ni el sol, ni la luna, ni el cocodrilo, ni el rayo… son deidades, sino simples creaturas de Dios y no imágenes de piedra o de madera. La predicación de los profetas se oponía al fetichismo del dinero (Mammón) y a los ídolos de la fertilidad (Baal). Jesús la retoma esta misma denuncia y deslinda: “el que sirve a dos señores, con alguno queda mal: no se puede servir al mismo tiempo, a Dios y al dinero”, o confronta los “tabúes” de las “impurezas” de los fariseos; contrapone la compasión a la Ley (convertir el Sábado, de día festivo del Señor, a agobiante impureza tabú).
    • El viejo “Estado Confesional” corrompió a la Iglesia, debido a su connivencia con el poder temporal, le delegó el control al pueblo y el sometimiento a las autoridades neoliberales.
    • La evangélica “opción por los pobres” es retorno a lo más auténtico del Evangelio
  • EL ESTADO LAICO
  • El “Estado laico” es una adquisición de la modernidad. Se contrapone al “Estado Confesional”, es decir, a la “Alianza Trono y Altar”, como la que se dio a partir de la legación de Constantino (los Estados Pontificios). Al inicio, la Iglesia era una institución más fuerte que las monarquías. El obispo coronaba al rey, y el Papa al emperador. Este esquema se mantuvo incluso después de la Reforma de Lutero: para evitar confrontaciones bélicas, se llegó al acuerdo: “cujus regis, ejus religio” (“la religión oficial de cada Estado, será la que tenga el rey).En la Nueva España asumió la forma del “Patronato Real”: los Reyes Católicos eran los responsables de la Iglesia Colonial (envío de misioneros, construcción de templos y conventos, cobro del diezmo, monopolio católico, etc.), a cambio de que el Papa, para nombrar obispos, tuviera que elegir entre la terna que la Corona le enviara. Este modelo terminó con el Galicanismo, cuando el poder real trató de imponerse sobre la Iglesia (los conflictos de investiduras):
  • El Estado Laico, en una sociedad plural como la del México actual -en la que los católicos ya sólo somos el 75% de la población-, ninguna denominación (religiosa, agnóstica o atea) tiene el derecho de valerse del aparato de Gobierno para imponer a toda la sociedad su propia visión del mundo. A la Iglesia católica en México le cuesta mucho trabajo renunciar a sus privilegios, y recurre a la filosofía jurídica del “iusnaturalismo” o “derecho natural” (aun cuando los católicos ya no fuésemos mayoría, la Iglesia no puede aceptar leyes inmorales, sino que nos guiamos por la “ley natural”, es decir, la que Dios escribió en la naturaleza misma y que todo mundo la conoce por instinto). Se objeta que según épocas o culturas, muchas veces se confunde esa “ley natural” con costumbres dominantes (para Locke, la propiedad era derecho natural, en otras partes lo es la subordinación de la mujer al varón). Por eso, el “positivismo jurídico” parece más práctico para la convivencia social, en aquellas sociedades donde existan concepciones éticas o religiosas opuestas, con tal de que las defiendan con argumentos suficientes. El Estado laico tiene que velar para que ninguna institución imponga su opinión a toda la sociedad, ni le corresponde optar por alguna de las partes, sino más bien convocar a todas, para que lleguen a un acuerdo, desde la “ética de los mínimos”.
  • LOS DERECHOS HUMANOS
  • La modernidad comenzó con la Revolución francesa, uno de sus legados fundamentales fue la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente, el 26 de agosto de 1789. Dicha Declaración fue muy bien recibida y actualmente tiene un valor universal. El mundo acordó reconocer a todos los humanos los derechos civiles y políticos que han de tener cabida en cualquier democracia moderna.
  • La primera generación de los derechos humanos: Los derechos civiles y políticos,  reconoció las libertades  de pensamiento, de expresión, de mercado, etc: La primera modernidad fue gestada por el Primer Mundo para la legitimación del Capitalismo.
  • La segunda generación de derechos humanos: Los derechos económicos y sociales. Los DH “de primera generación” fueron creación del “Primer Mundo”, y en el clima de la “Guerra Fría”, de la posguerra, utilizarlos para desprestigiar al “Segundo Mundo” -la URSS y el bloque socialista, incluyendo a China y a los países europeos de la órbita soviética- aprovechando las inocultables violaciones a los derechos humanos de aquellas las tremendas dictaduras (las atroces persecuciones religiosas durante el comunismo leninista-stalinista).  Para ello, requerían el reconocimiento de todos los países. Pero este bloque condicionaba su firma de aceptación a la Declaración Universal, a la aceptación del Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) (derechos laborales, derechos a la vivienda, a la alimentación, la salud, a la no-discriminación, etc.). De modo que los países occidentales se vieron en la necesidad de incluir estos derechos, y sólo así se pudo firmar en la Declaración de las Naciones Unidas de 1948.
  • La Tercera Generación de derechos humanos -los de “solidaridad” o “derechos colectivos”- proclaman los derechos a la paz, al desarrollo, a un ambiente sano, a la asistencia humanitaria (al apoyo internacional ante desastres naturales, guerras), etc.
  • “La Cuarta Generación son lo derechos diferenciados”: si los derechos anteriores obligaban a todos los humanos, por igual o en colectividad, ahora obligan de forma diferenciada: el respeto a los diferentes: los ancianos, los niños, los negros, los minusválidos, las mujeres, los homosexuales, de los pueblos indígenas, etc. (Ahora se pretende extender derechos a los no humanos: la Madre Tierra, los animales, etc.).

Todo este conjunto de derechos han ido sensibilizando a las personas, especialmente jóvenes, concientes de lo afirmado en la Declaración de Viena de 1993: “Todos los derechos son universales, indivisibles e interdependientes y están relacionados entre sí”.

III  LA CRISIS VOCACIONAL EN OCCIDENTE

DESDE LA CULTURA MODERNA

  • Si la crisis vocacional no es exclusiva de la Provincia claretiana de México, sino que es común a todos los institutos religiosos;
  • si tampoco es exclusiva de México, sino de los países de Occidente, y no de otros continentes;
  • si la crisis no es únicamente vocacional, sino que afecta a la práctica religiosa y a la disminución de católicos en general,
  • si esto no indica que haya desinterés por lo religioso (el creciente interés por el tema religioso en el medio universitario y académico)

Entonces, queda la hipótesis de que esta crisis obedece a una falta de inculturación pastoral ante la cultura emergente: la “modernidad”.

Esto ya se había demostrado en el Concilio Vaticano II: El evento empezó a despertar gran interés en los mass-media, cuando el Papa Juan XXIII hizo su conocida proclama: “Abramos las ventanas para que entre el aire fresco de la modernidad”. A partir de esta declaración, el Concilio sacudió de la inercia en que se había pertrechado la Iglesia, sintiéndose acechada, como una fortaleza, justamente, debido a la modernidad. La renovación conciliar provoco entusiasmo en los sectores progresistas, y a la vez, temores y confusión entre los conservadores, dividiéndose así la Iglesia. Este gran “tsunami” arrollador, en Latinoamérica, después de reafirmarse en la II CELAM de Medellín, se fue desvaneciendo a partir de la CELAM III de Puebla, cuando las fuerzas tradicionalistas –golpeadas; pero no vencidas, y apoyadas por la Nueva Derecha neoconservadora y neoliberal- lograron recuperarse y elevar al solio pontificio al Papa Juan Pablo II, y que actualmente, ahora contra el Papa Francisco, están volviendo al ataque.

En este contexto cuando resuena la voz del Papa Francisco, con esta obviedad:

El modo en que estábamos acostumbrados a desarrollar esta pastoral [“Juvenil Vocacional] en la Iglesia ya no va más, porque no responde a las inquietudes, necesidades, problemáticas y heridas de los jóvenes”. (Papa Francisco, “Christus Vivit”).[3]   

Cambios en la realidad juvenil de México.

La situación de la juventud en México es muy distinta actualmente respecto a la que teníamos los claretianos mayores hace apenas 50 años, cuando entramos al seminario:

  • La Iglesia ya perdió el control social: cuando Ruiz Cortines, había enormes colas de penitentes para confesarse y poder comulgar los Primeros Viernes, y los jóvenes teníamos que presentarles a nuestros padres la calificación de las películas en cartelera, publicadas por la Liga de la Decencia, distribuidas en los templos.
  • México ha transitado, de una sociedad rural a otra urbana. Los claretianos mayores, provenientes de comunidades pueblerinas, confirmarán que sus pueblos natales se han convertido en ciudades pobladas, con calles pavimentadas y con mucho tráfico. En aquellos espacios, donde de chicos cuidaban sus animales y jugaban futbol, ahora sus sobrinos tienen estudios preparatorianos o universitarios, tienen familiares en el extranjero, visten a la moda, tienen celular e internet y en las fiestas religiosas, hay más jóvenes en las ferias y juegos mecánicos, que en las misas.

Ya ni pensar aquellas “cosechas” de niños que, en las giras vocacionales, traía el reclutador de vocaciones (le llamaban “robachicos”), pues sus padres estaban contentos de que su muchacho entrase al seminario, donde tendría facilidades para estudiar su secundaria en la ciudad, tenía control y disciplina, y estaban más contentos todavía, si después se salía. No podemos, seguir haciendo lo mismo, esperando tener ahora mejores resultados que antes (pensando, simplemente, con un “vocacionero” mejor).

Reubicación de la pastoral juvenil vocacional

  • Se tiende a ver la “pastoral juvenil vocacional” como dirigida a un sector específico, desmembrado de la pastoral de conjunto de la comunidad parroquial. Es verdad que se puede estudiar la sicología social de la juventud actual -al menos la de México- y es probable que esto ayude al discernimiento vocacional por parte del sacerdote encargado; pero la causa determinante de la crisis vocacional es la cultura moderna, en la que los jóvenes están inmersos; la reciben en las clases de preparatoria, en las universidades, en los libros que leen y películas que ven en  el cine, en “Netflix”, en las series de TV, en las redes sociales, en YouTubes, las modas, etc…. Esta cultura ambiental les plantea desafíos a su fe, pues además, crecieron ya en ambientes secularizados. Sus mismos padres no saben o no les interesa responderles, y recurren a sus compañeros, igual de confundidos que ellos… Al último lugar al que recurren es a los templos, cuyos sacerdotes y feligreses pertenecen a otras generaciones, y que tal vez comprendan menos que ellos a la cultura moderna.

Respuesta al gran desafío

  1. Si queremos que en nuestros templos y en nuestros seminarios haya más jóvenes (o no tan jóvenes, pues algunos entran al seminario con carrera universitaria y dejando una novia), toda la comunidad cristiana tiene que cambiar: la pastoral juvenil no puede entenderse como una pastoral desvinculada de la pastoral de conjunto. Una pastoral juvenil vocacional eficaz interpela y desafía a toda la Iglesia, al menos en Occidente, cuya viabilidad histórica dependerá de que dé una respuesta relativamente pronta a este desafío. Por tanto, queda fuera de nuestras posibilidades provinciales actuales, e incluso, hasta de las posibilidades reales de la cúpula eclesial, incluyendo al Papa Francisco mismo, cada vez más cuestionado. Esto no quiere decir que no hagamos nada y que nos sentemos a rezar, en espera que una solución nos venga del Cielo. La aportación de este trabajo pretende, simplemente, detectar la causa principal, esto, además de no desanimarnos, espero que aliente a continuar con nuestros pequeños pasitos, que si los damos en la dirección correcta, podríamos contribuir, con nuestros granitos de arena, a la inclinación de la balanza, ¿En qué dirección?
  2. Convertirnos hacia la cultura moderna actual: verla con otros ojos, tratar de comprenderla y no defendernos de ella… Quizás esta crisis vocacional y de identidad cristiana sea un “signo de los tiempos”, por dónde el Espíritu esté actuando en este momento de la historia. No nos arriesguemos a “estar dando coces contra el aguijón”.
  3. La “crítica de las culturas”. Toda tarea de inculturación de la fe conlleva esta tarea para la Iglesia: todaslas culturas tienen sus valores y sus contravalores. Evangelizar las culturas implica potenciar sus “Semillas del Verbo”, sus valores tendenciales hacia el Reino de Dios, y denunciar sus antivalores, sin pretender ir a “enseñarles”, sino caminar junto con ellos hacia la realización plena de la utopía de Jesús.
  4. Perdón; pero no olvido: Se requiere de una reconciliación cultural; pero sin caer en ingenuidades: persisten en la memoria las dos primeras formas de modernidad -el liberalismo jacobino capitalista y el comunismo leninista/stalinista-. En ambas, miles de cristianos fueron asesinados por persecuciones, y la Iglesia fue despojada de bienes y privilegios, que juzgada desde su misión, no les pertenecían, pues fueron acumulados en los Estados Confesionales, y le tocó pagar su precio.
  5. Pasitos de conversión: Que en nuestros templos se escuche hablar de derechos humanos, de las reivindicaciones femeninas, del respeto a la comunidad gay, de ecología, de los derechos a los ancianos, de los obstáculos a la paz, de las injusticias, de la inmoralidad de la llamada “posverdad” y las “fakenews”, etc. Que busquemos dar a los sacramentos y a las devociones populares un sentido más teológico, evitando su degradación.
  6. Que la formación permanente vaya en esta dirección, y que se facilite a los misioneros más jóvenes, una mejor formación, especialmente en carreras universitarias.
  7. Desvincularnos, como Iglesia, de esos movimientos semejantes a los ProVida (infiltrados por la ultraderecha y por fuertes capitales empresariales, como es la minería). Por ejemplo: oponernos proféticamente al aborto; pero no desde el poder (los aparatos de Estado), sino mediante el diálogo con otras corrientes, presentando nuestro punto de vista con humildad y respeto, como correspondería a un auténtico Estado Laico, etc.
  8. Necesitamos también revisar nuestros prejuicios a todo lo que huela a “izquierda” (o a los denigrados “populismos”) y tener más criticidad hacia la Derecha. Quizás nos sorprenda descubrir que la primera posición está más cerca del Evangelio, que la segunda.

Este es mi aporte; quizás sea un sueño; pero sin sueños no hay cambio posible.


[1] Se distingue la “secularización” –proceso sociocultural irreversible- del “secularismo” -ideología que califica a lo religioso como falsedad, producto del miedo y la ignorancia-.

[2] B. Malionowski y antropólogos funcionalistas, basados en sus trabajos de campo, afirman que en las culturas primitivas, magia, religión y ciencia no son estadios sucesivas, sino que siempre han coexistido; pero cumpliendo funciones distintas

[3]“Christus vivit”, num. 202-247, cita del conversatorio “Dimensión Juvenil y Vocacional, “El Papa Francisco y los Jóvenes” pag. 3. Idea que se repite en la parte “sueño congregacional y los jóvenes” (p. 4).