Jn 6, 24-35
- En todo símbolo se distingue el “significante” del “significado”. Todos los lunes, los niños en la escuela realizan un ritual, poniendo su bracito sobre el pecho significando una disposición “patriótica”, “saludar a la bandera”. Pero su disposición de mantenerse firme, no tiene como objeto un trapo de tres colores (significante), sino que su objeto es La Patria (ese conjunto de personas que habitan un mismo territorio y que están organizados en un Estado), a la que se comprometen a defender, de modo que sea una patria para todos y no sólo para unos cuantos (significado).
- La semana pasada hablamos de cómo Jesús, viendo a una muchedumbre hambrienta de su Palabra; pero también de pan, fue saciada de ambos satisfactores (el Evangelio no puede ser escuchado con el estómago vacío)
- Ahora San Juan ve aquel Pan como un símbolo de otros satisfactores más importantes que el pan material: el alimento necesario para resolver todas las carencias de todos.
- Jesús cuestiona a la gente por seguirlo por el “significante” (pan) y no por el “significado” (Jesús mismo). La gente, a su vez, cuestiona a Jesús y lo provoca para que les dé “pan del Cielo”, como lo hizo Moisés.
- Efectivamente, cuando el pueblo hebreo fue liberado de la esclavitud de Egipto, queda frente a la dureza del desierto. Un pueblo con mentalidad de esclavos, que ha perdido su dignidad ante el miedo. Mientras una postura digna hubiera sido “más vale morir de pie que vivir de rodillas”, ellos prefieren vivir postrados de rodillas esclavas, a cambio de tener su pan seguro y algo de carne de vez en cuando.
- Dios les promete que esa tarde comerán carne y que al día siguiente comerán pan hasta saciarse. En efecto, una parvada de codornices, cansadas por su larga travesía por el desierto, vuela bajito y lento. La gente las coge de las patitas y esa tarde come carne. Al día siguiente el campamento aparece cubierto de una pelotitas blancas –el pequeño fruto de una planta que allí se daba- y los hebreos descubren que de ellas, machacadas, se pueden hacer unas tortitas de pan.
- Jesús da el salto, y da al significante (pan) su auténtico “significado”: Jesús mismo es el verdadero Pan del Cielo, dando Juan un significado eucarístico, que ya era comprendido así en su comunidad juánica.
- La Eucaristía tiene dos funciones: Misterio de Cristo, Hijo de Dios o Jesús, signo de comunión. Lo segundo es el significado principal. Si Jesús hubiese querido quedarse entre nosotros para ser adorado, hubiese elegido otro significante, como la nube luminosa que se decía moraba en el Santuario. Pero se quedó como pan, para ser comido, para que se convirtiera en carne nuestra, como “viático” para fortalecernos en el camino de la vida; como signo y fuente de comunión y comunidad.
- Como reacción ante los cristianos de la Reforma, que negaron la transubstanciación, el catolicismo de la Contrarreforma enfatiza los signos de adoración: aquellas grandes custodias enjoyadas, portadas bajo palio en las procesiones de Corpus; aquellos sagrarios jansenistas, elevados, entre rayos de gloria; las prohibiciones para comulgar a los no-dignos (indígenas); el exagerado respeto a minúsculas partículas (el sacerdote no despegaba los dedos después de la Consagración y después de comulgar se los lavaba, vaciando el agua en un receptáculo bajo el altar, etc.).
- Recuperemos el significado de la Eucaristía en el compromiso por alimentar a los pobres y crear así comunidad en un mundo global carente de comunión.