B-34 ¡¡¡VIVA CRISTO REY!!!

Jn 18, 33-37

En el último domingo del Año Litúrgico, la Iglesia cierra el ciclo con la fiesta de Cristo Rey. Obviamente la advocación es una metáfora, que ha sido entendida de diversos modos:

  1. La Señoría cósmica de Cristo. Dios Padre creó el universo por medio de Dios Hijo, “por quien todo fue hecho”. Todo emana de Él y todo tiende hacia Él como a su meta y su fin: el “reino” mineral es asumido por el “reino vegetal”, que está en función del “reino animal”. Los animales son para los humanos y la humanidad, evoluciona y tiende a Cristo, quien siendo verdadero hombre y al mismo tiempo, verdadero Dios, es puente y culmen de la Creación.
  2. La advocación “Cristo Rey” también puede ser entendida al estilo de las monarquías mundanas. La iconografía de un Jesús con corona, cetro y capa. Pero el régimen monárquico concentra un poder absoluto, implica una dinastía de la misma familia (“sangre azul”) y suele ser despótico y parasitario. Se dice que nosotros tenemos añoranzas monárquicas, desde Iturbide y Maximiliano hasta la visita de Peña Nieto a la reina de Inglaterra.
  3. Evoca una “teocracia” o un gobierno ejercido por Dios, así como la “aristo-cracia” sería supuestamente el gobierno de los “mejores” (los oligarcas) y la “demo-cracia”, el gobierno del “pueblo” (o sus representantes). Pero como Dios está lejos, en el Cielo, lo deja a sus “representantes”, las jerarquías eclesiásticas. Connota la identidad entre religión y política, como en los Estados confesionales, en los que las autoridades religiosas de alguna manera controlan a quienes ejercen el poder político. En Occidente, la religión ungía a los gobernantes –el arzobispo, al rey, y el Papa al emperador-. Si el monarca no obedecía las directrices de la Iglesia, era excomulgado, y con ello, se quitaba al pueblo la obligación de obedecerlo (por eso Enrique IV, de Francia, fue a pedir perdón al Papa por su rebeldía, y se le oyó musitar: “Paris bien vale una misa”). Esto terminó cuando Napoleón, llegado de la Revolución Francesa en nombre de una supuesta “democracia”, le arrebató la corona al Papa, él mismo se coronó y coronó a la emperatriz.
  4. ¡Viva Cristo Rey!” fue el grito con que en México grupos de campesinos católicos –especialmente de Los Altos de Jalisco-, apoyados por clases medias urbanas (la Liga por la Defensa Religiosa) se levantaron en armas en defensa de su derecho a profesar su fe, y que llegaron a asesinar a un presidente electo. Ese grito evoca todavía reminiscencias de La Cristiada, esta etapa de nuestra historia dejó unos 300,000 muertos (de ambas partes), la mayoría civiles, y entre ellos un buen número de mártires. La advocación podría encerrar resentimientos y revanchismos que añoran una situación de poder político y animadversión a un Estado laico.
  5. Para comprender el reinado de Cristo es preciso recordar sus antecedentes bíblicos. Vemos que Dios fue renuente a la monarquía, pues prefería el régimen de los “jueces” o liderazgos naturales que surgían ante un peligro. De hecho, en el libro de Samuel aparece una de las críticas antimonárquicas más duras (I Sam 8, 10-18). Sin embargo, David fue visto como el prototipo de rey, pues a pesar de sus crímenes, supo llevar a Israel a su mayor grandeza. Su reinado fue utilizado como modelo para el “mesías” anunciado y con el que fue tentado Jesús mismo.
  • Jesús responde a Pilato: “mi Reino no es de este mundo”… “mi Reino no es de aquí”. En efecto, no es de este mundo, si entendemos por “mundo” todo el tinglado estructural de dominación; pero tampoco es extraterrestre, ni únicamente para el más allá. Comienza a construirse aquí en la Tierra; aunque su plenitud sea escatológica. Se trata de un rey que no reina desde el Poder, sino que “empodera” a los débiles, los oprimidos, las víctimas. Es ir trabajando y orando para que “venga a nosotros su Reino”, haciéndose aquí en la Tierra la voluntad divina, que ya se hace en el Cielo.
  • Hacer que Cristo reine no es construirle monumentos a guisa de supuesto desagravio, ni consagrarle países, ni pasear el Santísimo por las calles como si tomara posesión de la ciudad. Tampoco se trata de una irreversible recuperación del poder político de la Iglesia… es construir día a día una sociedad mejor. Comprender a este rey implica hacerlo desde el Reino cuya venida Él anunciaba. Sus características las enumera el Prefacio en la misa de hoy –“Reino de la verdad y de la vida, Reino de la santidad y de la gracia, Reino de la Justicia, del Amor y de la Paz”-. Se trata del primer proyecto de globalización: hacer de todos los habitantes del Planeta una sola familia, que tenga como Padre a Dios (y que, por tanto, todos seamos hermanos). Esta fue su “utopía”, su ideal.
  • Este “Reino” no nos llegará desde las nubes. Es tarea de los cristianos ir realizando lo que Jesús ya inició, para que cuando venga al final de los tiempos, pueda tomar posesión de lo iniciado en la Tierra, para que sea consumado plenamente en el “Cielo”.

B-33 ¿SE ACERCA EL FIN DEL MUNDO?

Mc 13, 24-32

  • En algunos comercios comienzan ya a aparecer símbolos navideños. El calendario litúrgico marca que este ciclo está próximo a cerrarse (El Adviento comenzará el primer domingo de diciembre). A la liturgia, pues, le parece pertinente una reflexión sobre “el fin de los tiempos” o “el fin del mundo”
  • “El sol se apagará y la luna no dará brillo”. Científicamente comprobado: nuestro sistema planetario no es eterno. La edad del Universo se calcula en unos 13,700 millones de años; la Tierra se originaría hace unos 4,470 millones, y el sistema solar tiene más o menos la misma edad (la Luna tiene entre 95 y 35 millones de años tras el inicio del sistema solar). Faltarían, según cálculos científicos, otros 5,000 millones de años para que el Sol se apague y por tanto, que la luna (si queda) deje de reflejar la luz solar. No sería improbable que antes algún gran meteorito (“estrella cayendo del cielo”.
  • “La gran tribulación”– Muchísimo después: cuando ya no existan condiciones para la sobrevivencia de la especie humana (“el fin del mundo” humano). Vivimos un Planeta con recursos limitados y la demografía, como preveía Malthus, puede provocar que supere dichos recursos.
  • Pero además, la irresponsabilidad, la ambición y falta de previsión humanas están acelerando mucho ese momento. Hay quien piensa que estamos al borde (si es que no llegamos ya) a un punto de “no-retorno”, por ejemplo, en el calentamiento global: de no haber correcciones a tiempo, podría poner en peligro al plancton de los océanos (la vida subacuática). El agua potable podría llegar a su límite, al menos en algunas megápolis, como Sao Paolo o ciudades de California, al punto de un colapso hídrico. La desaparición de especies necesarias para el equilibrio ecológico, los desechos industriales estarían contaminando el aire y el agua a límites desconocidos. Algunos eventos de extinción masiva, en los que los desastres medioambientales irán acompañados de violencia, como las guerras actuales… En fin, algunos imaginan la distopía final para este mismo siglo.
  • “Entonces verán venir al Hijo del Hombre sobre las nubes (divinidad) con gran poder y majestad”.- El “juicio final”. Cuando muera el último sobreviviente de la especie, la aventura humana habrá terminado en la Tierra, con la “resurrección de la carne”. Así como hay un juicio individual, el Señor de la Historia también nos juzgará como especie: “A ver, hijitos: ¿Qué hicieron ustedes con este Planeta, que yo les di bien bonito?” Las respuestas se individualizarán, separándose los seguidores de Cristo y el de los del Anti-Cristo, sin ubicar ideológicamente quienes estén a la Derecha y a la Izquierda. El criterio del juicio no serán los diez mandamientos, sino las “obras de misericordia”, según haya sido la actitud preponderante respecto a las víctimas. Obviamente esta separación no es tan tajante, pues la línea de separación entre víctimas y victimarios pasa por en medio de cada uno de nosotros.
  • Nadie conoce el día ni la hora. Ni los ángeles del Cielo, ni el Hijo. Solamente el Padre”. Una curiosidad apremiante es el cuándo y el cómo del fin del mundo. Jesús mismo dice desconocer esto:
  • Cuando las hojas de las higueras se ponen tiernas y brotan las hojas, es señal de que el verano está cerca”. No es previsible el cuándo, ya que depende de la libertad humana. Pero se nos insta a estar atentos a los signos de los tiempos: a los indicadores económicos, ecológicos, políticos y culturales, no sólo del polo dominante, sino también del polo alternativo -el de los movimientos contestatarios y de resistencia-, que se suele ocultar y dejarse en la invisibilidad, pero que ciertamente están operando. Estamos en un conflicto apocalíptico: El Espíritu de Cristo o el espíritu del anti-cristo
  • “No pasará esta generación sin que todo esto suceda”. Es probable que la profecía haya aludido también a la destrucción del “mundo” judío: la destrucción de Jerusalén, a manos de Tito, en el año 70 de nuestra era Visto desde el fin de la historia, podemos considerar cuál es nuestra misión generacional en el momento actual.
  • Podrán dejar de existir el Cielo y la Tierra; pero mis palabras no dejarán de cumplirse”. Es seguro que la historia tendrá un final. Cada cual está colaborando con su granito de arena a cualquiera de los dos proyectos: sea acelerar la destrucción con tal de beneficiarse de privilegios egoístas ambiciosos, sea colaborar por el proyecto de “desarrollo sustentable”, de un mundo que se garantice para el mayor número de generaciones futuras posibles, aprendiendo a vivir dentro de los límites del crecimiento, en el equilibrio, en la justicia y la solidaridad. Así podríamos retrasar el “fin del mundo” por varias generaciones más, pues la Tierra sigue teniendo recursos suficientes: “Mira, Señor, nos costó trabajo aprender a cuidar nuestra Casa Común, a resolver nuestros conflictos con el diálogo, a organizar nuestra economía desde los más vulnerables…; pero finalmente “nos cayó el veinte”. Aquí tienes la Tierra que nos diste.” Y nos dirá: “Vengan, benditos de mi Padre, a disfrutar del Cielo que les tengo preparado”, y gocen de los “nuevos cielos y la nueva Tierra”

B-32 EL SER Y LA APARIENCIA

Mc 12, 38-44

  • Se dice que el rostro es la ventana del alma; que la altura espiritual se refleja en el semblante de una persona. Puede ser verdad; y por lo mismo, cuando no se tiene suficiente calidad, se despierta mucho interés por parecer lo que no se es. Vivimos un mundo en el que el ser y el aparecer se escinden; la apariencia no refleja el ser, sino que más bien lo esconde; “las apariencias engañan”. ¿Qué sentimientos tiernos se ocultan detrás de un rostro hosco? ¿Qué traiciones anidan detrás de una sonrisa al parecer ingenua? ¿Qué soledad enmascara un vestido lujoso adornado con joyas? ¿Qué calidad humana y sabia se oculta en aquel anciano indígena? ¿Qué fachada de inseguridad y miedo esconde el cuerpo intimidante o amenazador del adolescente tatuado y perforado por piercings? ¿Qué vacuidad de cerebro subyace bajo el peinado de estilista? ¿no disimula el vacío existente dentro de ella?
  • Hay varios mecanismos de ficticio parecer destinados a disimular o engañar. En primer lugar, los signos de status: el “tener” contrapuesto al “ser”: reloj de oro, joyas, ropas de diseño personalizado, auto caro… objetos inaccesibles para la mayoría, exhibidos para impresionar: si su propietario gana tanto dinero, debe ser importante, es que vale más: “como te ven, te tratan”.
  • Otro tanto sucede con los símbolos de prestigio religioso: los ornamentos sagrados en los sacerdotes de todas las religiones; vestidos complicados reservados a ellos en exclusiva, no son sólo muestra de distinción entre lo sacro y lo profano -la separación más antigua-, sino que se utilizan como legitimación o aspecto de santidad.
  • Jesús presenta dos cuadros al respecto: el primero, los escribas paseando por las plazas con amplios ropajes y reclamando los primeros lugares en las sinagogas o en los banquetes. Eran reverenciados en las calles, pues las personas los tenían como “hombres de Dios”. Esto es la apariencia; pero su ser, era un corazón ambicioso y duro (se echan sobre los bienes de las viudas haciendo ostentación de largos rezos). En cambio, hay viudas que parecen pobres; pero en realidad son ricas, pues tienen más capacidad de dar más; se dan ellas mismas, como la viuda que alimentó a Elías con lo último que le quedaba en la tinaja. Rico no es el que tiene mucho, sino el que sabe dar.
  • El segundo cuadro, desde el revés, muestra una colecta por la reconstrucción del templo, para la cual se organiza una pasarela de grandes donadores. Un escriba de “amplios ropajes” va anunciando los nombres. Llega un gran terrateniente, con varios camellos con sacos de trigo. La gente embobada aplaude. Sigue otro gran funcionario, con su séquito de esclavos cargando varias vasijas de plata… Nadie (salvo Jesús) apenas se fijan en una pobre mujer; viuda y por tanto, indefensa y pobre, quien deposita en la alcancía dos pequeñas moneditas. En apariencia, casi no dio nada; pero Jesús percibe la entrega de toda su vida, ella se dio con esas moneditas (todo lo que tenía para vivir), con ellas se encomendaba a las manos de Dios. Aquellos ricos que hacían donativos al templo, más que “dar”, invertían en prestigio. No todos los pobres son desprendidos. Hay algunos que se aferran a sus vejestorios, basuras que para ellos son signos de seguridad, de posesión de algo familiar.
  • Juzgar a alguien por su apariencia es como juzgar a un libro por su cubierta, o comprar un producto de mala calidad por su empaque atractivo y su publicidad engañosa. Ante este culto por las apariencias, habría que enfatizar la autenticidad, la transparencia congruente entre el ser y la apariencia. No dejarse encandilar con lo ilusorio o postizo. Si vemos las realidades con los ojos de Dios, todo resulta transparente.
  • En lo político, funcionarios o candidatos cuidan de la apariencia para encubrir una pobreza sicológica o moral. Recuerdo lo que se comentó sobre el debate televisivo previo a las elecciones de 1994, de cómo los asesores de imagen se preocuparon del color de la corbata o la sonrisa forzada de los candidatos, más que en sus mensajes. La TV es una fábrica de apariencias,