13. EL PRIATO II

II: La crisis (G.D.O. – L.E.A. – J.L.P.).

GUSTAVO DÍAZ ORDAZ

Biografía

(De San Andrés Chalchicomula, Pue. 12/03/1911 a CDMX 15/07/1979)

De connotada familia liberal. Estudió la preparatoria en el Instituto de Ciencias y Artes, de Oaxaca. A los 26 años se recibió de abogado en el Colegio del Estado. Desempeñó varios cargos públicos en su división administrativa natal, entre ellos, la presidencia de la Junta Federal de Conciliación, y árbitro y magistrado del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Puebla. Fue vicerrector de la Universidad de Puebla; posteriormente lo vemos como Secretario General de Gobierno. En 1943 se postuló y fue elegido como diputado federal a la XXXIX Legislatura, por el Distrito 1 de Puebla. En las Legislaturas XL y XLI fungió como senador de su Estado entre 1943 y 1952. Ruiz Cortines lo nombró director general jurídico de la Secretaría de Gobernación y algunos meses más tarde, ocupó la Oficialía Mayor de dicha dependencia.

Últimos años

En abril de 1977 fue nombrado embajador en España, al reanudarse las relaciones diplomáticas entre ambos países de interrupción, después de 38 años contados desde la instauración del franquismo. Pocos meses después, renunció a su cargo, debido a las críticas que recibió tanto en México como en España, debido a los acontecimientos en Tlatelolco. Según documentos desclasificados en 2017, Gustavo Díaz Ordaz, al igual que su antecesor Adolfo López Mateos, fue reclutado por la CIA. Murió el 15 de julio de 1979 en la Ciudad de México

Presidente de la República (1964-1979)

Economía

En su gestión presidencial, GDO siguió el modelo del “Desarrollo Estabilizador”. La economía nacional tuvo uno de sus mayores crecimientos (entre el 6% y el 8% del Producto Interno Bruto – PIB). La inflación (2.7%) se mantuvo en los mínimos, lo que no volverían a tenerse en el país en las siguientes décadas (en el de Echeverría creció un 15%).

Gestión administrativa

Pueden adjudicársele otros logros, como sus gestiones para la celebración en México los mayores eventos deportivos internacionales: los Juegos Olímpicos en 1968, y la Copa Mundial de Fútbol en 1970. Pero, pese a varios, Díaz Ordaz pasará a la historia por su cruel e insensata represión al movimiento estudiantil de 1968.

  1. El Movimiento Estudiantil del 68.

            El 26 de julio de 1968, después de un partido de futbol americano entre los clásicos Politécnico y UNAM, se dio una bronca entre sendas porras. Para calmar los ánimos, intervino un violento grupo policial llamado “los granaderos”, lo que provocó que los estudiantes antagonistas de unieran contra los militares. Los estudiantes se refugiaron en la Escuela Nacional Preparatoria, y los militares utilizaron una bazuca para destruir la puerta. Ante la desproporcionada fuerza de seguridad, se formó un movimiento de apoyo, primero, para demandar la libertad de los estudiantes detenidos, a los que posteriormente se añadieron nombres de presos políticos líderes de los movimientos de trabajadores heredados del anterior sexenio – Demetrio Vallejo, Valentín Campa, Othón Salazar-. El movimiento fue creciendo, gracias a los diversos Comités de Huelga, con claro respaldo de la gente y de connotadas personalidades (Barrios Sierra, el rector mismo de la UNAM). Los rebeldes tomaron el Zócalo y alzaron una bandera rojinegra frente a la catedral, en el asta del Zócalo que ya habían “tomado”.

La investigación posterior de la fiscalía mexicana determinó que desde el Gobierno, para extinguir al movimiento social, presente en Ciudad de México y en otros estados de la república, se realizaron detenciones ilegales, maltratos, torturas, persecuciones, desapariciones forzadas, espionaje, criminalización, homicidios y ejecuciones extrajudiciales…. El Presidente justificó su política con la hipótesis de una conexión entre el movimiento estudiantil y el comunismo internacional, que pretendía sabotear los juegos olímpicos. ​De ahí, supuestamente, se seguiría una revolución de ideología comunista apoyada por la Unión Soviética, Cuba y China. Así consta en los informes policiacos del Departamento del Distrito Federal y de la Dirección Federal de Seguridad. Ante esta causa –no demostrada- se desató una fuerte represión contra las organizaciones comunistas más visibles: el Partido Comunista Mexicano y la Central Nacional de Estudiantes Democráticos, cuyas oficinas fueron allanadas y sus miembros detenidos, ya desde el mismo 27 de julio. Se​ implementó una campaña en los medios de comunicación, difundiendo en la ciudadanía, la idea de la «conjura comunista», con el fin de justificar una represión a gran escala, pretextando riesgo a la seguridad y soberanía populares.

La orden final dada por Díaz Ordaz, culminó en la implementación del operativo militar llamado Operación Galeana, que culminó en la matanza de la Plaza de las Tres Culturas (Tlatelolco, ciudad de México), el 2 de octubre de 1968, convirtiéndose así, el Presidente, en responsable intelectual del asesinato, detención y desaparición de varias centenas de estudiantes (junto con sus secretarios de Gobernación Luis Echeverría Álvarez y de la Defensa Nacional Marcelino García Barragán). En el operativo participaron la Secretaría de Gobernación, el Ejército Mexicano, la Policía Secreta y un cuerpo paramilitar formado específicamente para la represión a este movimiento, llamado “Batallón Olimpia”. El 1 de septiembre de 1969, en su quinto Informe de gobierno, Díaz Ordaz tuvo la valentía y honestidad de hacerse responsable: “Por mi parte, asumo íntegramente la responsabilidad personal, ética, social, jurídica, política e histórica, por las decisiones del gobierno en relación con los sucesos del año pasado.

La “Teoría de la Dependencia” y la Liberación

               Se trata de una teoría elaborada en los años 60’s y 70’s por un grupo de sociólogos sudamericanos de renombre, entre ellos, Theotônio dos Santos, Ruy Mauro Marini, André Gûnder Frank, E. Faletto, F. Cardoso, Anibal Quijano, etc., convocados por Raúl Prebish y respaldados por la CEPAL. Partían de la realidad Centro / Periferia, y sostenían que “el subdesarrollo no es consecuencia de la supervivencia de instituciones arcaicas y de la falta de capitales en las regiones alejadas del torrente de la historia del mundo (como defendían los desarrollistas)… por el contrario, el subdesarrollo ha sido y es aun generado por el mismo proceso histórico que genera el desarrollo económico del propio capitalismo”. Probaron que, mientras se mantuvieran las mismas estructuras, para las naciones periféricas no era posible alcanzar el desarrollo de las industrializadas, pues el proceso realmente beneficiaba a estas últimas economías: por cada dólar que el Centro otorgaba para el supuesto desarrollo de los países de la Periferia, sacaba tres dólares, pues mantenía una relación de explotación. El “desarrollismo”, tal como se sostenía entonces, era un mito, y la única vía para salir de la pobreza sería “la liberación”.

            Esta nueva palabra –“liberación”-,en las décadas 60’s y 70’s, era prestigiada por la Revolución Cubana. Por todo el Continente se multiplicaba los “Movimientos de Liberación Nacionales”, referidos al legendario Ché Guevara. El socialismo desplazaba al viejo anticomunismo.

LA IGLESIA CATÓLICA

  1. La CELAM II: Medellín 68

La Iglesia no podía permanecer al margen de esta avalancha. Los Católicos Sociales de los 40’s se radicalizaron y se volvieron “revolucionarios” (no necesariamente por la vía armada). El momento del lanzamiento se dio en la II Conferencia Episcopal Latinoamericana, reunida en Medellín Colombia (CELAM II), del 26 de agosto al 7 de septiembre de 1968, inaugurada por el Papa Pablo VI. La mayoría de los obispos asistentes, respaldados por asesores bien preparados, aprobaron el documento final. En este conclave, los obispos cobraron conciencia de los resultados de las investigaciones de la FERES: Latinoamérica era un subcontinente pobre. Los religiosos no conocían esta realidad, pues sus miembros atendían -en sus parroquias, colegios y hospitales- a los sectores de las clases altas y medio altas. Congruentes con esta conferencia, los religiosos se comprometieron a desplazar parte de su personal a las barriadas y poblados rurales, instando, además, a sus miembros, a desplazarse a tales situaciones para vivir “experiencias de inserción”, adaptados a los mismos estilos de vida de sus feligreses. Se alentaba también a una reflexión teológica que “partiera-de” y “potenciara-a” experiencias de mayor compromiso. La forma de pastoral más recomendada eran las “Comunidades Cristianas de Base”[1] que, con la dinámica de la “revisión de vida” -VER-JUZGAR-ACTUAR-, organizaba los ambientes empobrecidos y los lanzaba a la lucha por mejorar el entorno, así como a conectarse con otras CCBs, a los niveles más amplios posibles.

  • La Teología de la Liberación

            La teología es una medicación entre la Palabra de la Biblia y su recepción en determinada comunidad de creyentes. Como toda “mediación”, ninguna podrá adecuarse plenamente, pues no hay sistema racional alguno que se adecúe plenamente al Misterio, con el agravante de que las comunidades receptoras cambian con los condicionamientos espacio- temporales. Sin embargo, forzosamente, se requiere de alguna mediación. La mayoría de las teologías tienen cierto fundamento filosófico, y desde el siglo XIII, con Santo Tomás de Aquino, la teología oficial tuvo como base mediadora a Aristóteles (mezclado con cierto neoplatonismo). Su teología se oficializó y sirvió de base a la mayoría de las formulaciones dogmáticas del magisterio eclesiástico.

Con el tiempo, la sociedad abandonó el latín y la escolástica. A partir del Concilio Vaticano II, la teología abandonó el monopolio de la Escolástica y se fundó más en la Biblia. En la Latinoamérica del tiempo de la CELAM II, la filosofía hegemónica era el marxismo. Esta era la corriente se enseñaba en las universidades y la que entendían los jóvenes, especialmente los comprometidos con la transformación de las realidades injustas. Si Santo Tomás tomó como mediación al pagano Aristóteles, no sería desacertado tomar ahora al ateo Carlos Marx (quien, por cierto, conocía y utilizaba lenguaje de los profetas vetero-testamentarios).

Este nuevo enfoque resultó heurístico y fecundo. En los diversos países de Latinoamérica, aparecieron sendas obras de autores inspirados en este espíritu: Gustavo Gutiérrez, Frank Hinckelambert, Hugo Assman, Ignacio Ellacuría, Jon Sobrino, Raúl Vidales, Luis Alberto Gómez de Souza, Ignacio González Fauss, José Comblin, Frei Beto, Enrique Angelelli, Enrique Dussel, Jorge Pixley, Pablo Richard, Miguel Concha, Leonardo Boff… y muchos más. 

En tiempos de la hegemonía de Carlos Marx en la Academia y en la militancia política de oposición, parecería obvio que la clara visión de este filósofo pudiera coadyuvar como mediación en esta reflexión política contestataria. Por supuesto, había tesis que se contrapondrían a la fe cristiana (comenzando por el ateísmo, que era más bien cuestión de sociología de la religión realmente existente en el contexto del filósofo alemán). Esta reflexión teológica -así como la sociología de los “teóricos de la dependencia- fueron grandes aportes originales de nuestro subcontinente latinoamericano a la episteme mundial.

En lo pastoral, con todas sus variantes, esta teología fue catalizadora de muchos movimientos político-religiosos del Continente. Aportó obispos ejemplares (como Sergio Méndez Arceo, Helder Cámara, Leónidas Proaño, Samuel Ruiz, Bartolomé Carrasco, etc.) santos y mártires (Oscar Arnulfo Romero, Pedro Casaldaliga, etc.). Algunos de ellos, asumieron un pacto durante el Concilio Vaticano mismo (“El Pacto de las Catacumbas”). El movimiento fue muy bien acogido, incluso por movimientos contestatarios, como las revoluciones nicaragüense y salvadoreña, y en numerosos movimientos populares urbanos.

Respecto al movimiento estudiantil de 1968, la participación de la Iglesia fue bastante pobre. Cabe mencionar, la declaración de apoyo Al movimiento de 37 sacerdotes, el 10 de septiembre de 1968, encabezados por el Secretariado Social Mexicano. Pero, por el lado contrario, a Medellín, Colombia, durante la II CELAM misma, llegaban informaciones de lo que sucedía en México. Se rumora que el influyente arzobispo de Puebla, Mons. Octaviano Márquez y Toriz, convocó a los obispos mexicanos, advirtiéndoles que, ante esos graves hechos, los obispos no podían quedar callados, por lo que proponía… ¡una carta de apoyo al Presidente Díaz Ordaz! Mons. Darío Miranda, personalmente, envió una carta conciliadora a los contendientes, instándolos a dialogar.

LUIS ECHEVERRÍA ÁLVAREZ

                       (CDMX 1922 a Cuernavaca 2022)

Datos biográficos:

  • Licenciado en Derecho (1946), fue secretario particular del presidente del PRI Rodolfo Sánchez Taboada. En 1958, López Mateos lo nombro subsecretario de Gobernación, y en 1963 ascendió a Secretario de Gobernación tras la renuncia de Díaz Ordaz. En 1945, contrajo matrimonio con María Esther Zuno, hija de José Guadalupe Zuno, gobernador de Jalisco, entre 1923 y 1926, y de ellos nacieron ocho hijos.
  • Después de su presidencia fue Embajador de México ante la Unesco (1977-1978) y embajador en Australia. Fundó y dirigió la Universidad del Tercer Mundo. En 2002 la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP), lo declaró, junto con Díaz Ordaz, haber fraguado la represión, así como también culpable del terrorismo de Estado, durante de la llamada “guerra sucia”. En 2009 fue acusado de violaciones graves a derechos humanos. de al menos 2 500 personas, por medio de la Dirección Federal de Seguridad DFS). Recibió la orden de aprehensión, que cumplió en su domicilio, más de dos años. Varias veces fue hospitalizado por diversas afecciones, en clínicas reconocidas. La última vez que se le vio en público fue el 21 de abril de 2021, para recibir su segunda vacuna de COVID19. El 17 de enero de 2022, con motivo de su cumpleaños número 100, varios amigos le rindieron un homenaje a través de una sesión de Zoom. Murió en Cuernavaca, el 8 de julio de ese mismo año, a los 100 años de edad. ​

Campaña electoral

  • Después del desprestigio y la rabia que dejó Días Ordaz y pese a las obvias responsabilidades que tuvo Luis Echeverría en la represión al movimiento estudiantil del 68, parecería imposible que su sucesor fuera nada menos que su Secretario de Gobernación. Pero LEA realizó una existosa campaña como candidato: un buen slogan (“ARRIBA Y ADELANTE”), recorrió gran parte del país y logró convencer a los votantes mediante un discurso en que se deslindaba de los “emisarios del pasado”, exculpándose cobardemente de su responsabilidad, en contraposición a Díaz Ordaz quien, al menos, tuvo la honestidad de asumirla.

 “Cuando me preguntan ¿usted mandó a los soldados a Tlatelolco? siempre contesto: «No, el comandante supremo era el entonces Presidente, yo no lo fui hasta el día primero de diciembre de 1970.»  (entrevista a Jorge Castañeda).

Presidente de México (1979 – 1976)

ECONOMIA

  • En el sexenio, la economía creció el 6.1%. Desarrollo los puertos de Madero y Lázaro Cárdenas. El sector burocrático pasó de 600,000 en 1972, a 2.2 millones en 1976 (muchos de ellos, egresados universitarios de los 60’s).
  • Como en aquellos años se intensificó la migración del campo a las ciudades, se adolecía de falta de vivienda. Para remediar esta carencia, creó algunas instituciones de vivienda, tales como el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda de los Trabajadores, o para privatizar tierras ejidales, la Comisión de Regulación de Tierras Ejidales (CORET). También se fundó el Instituto Mexicano de Comercio Exterior.
  • Hubo una crisis internacional debida a la escasez de petróleo, y con tanto gasto público como realizó, se hizo circular dinero sin respaldo de divisas y se tuvo que devaluar la moneda a $25.50 por dólar. La deuda externa aumentó de $6,000 millones de dólares, a $20,000 mdd.

POLÍTICA

Política interior

  • “Excélsior”- Hacia 1976, Echeverría ordenó sabotajes al periódico Excélsior, dirigido por Julio Scherer García y que tenía una postura crítica de su gobierno. Valiéndose de su sindicato, Echeverría ordenó una estrategia para censurar la libertad de expresión del periódico. El director y los articulistas prefirieron salir dignamente y fundaron otro periódico.[2]
  • “El Halconazo del Jueves de Corpus”- 10 de junio de 1971 tuvo lugar una manifestación estudiantil en Ciudad de México en apoyo a los estudiantes de Monterrey. Estos fueron recibidos por un grupo paramilitar, llamado los “Halcones” El presidente ordenó la represión, aunque, nuevamente, se desligó públicamente de ella, y chantajeó al jefe del Departamento del Distrito Federal, Alfonso Martínez Domínguez, para que se responsabilizara, viéndose obligado a renunciar.
  • “La Guerrilla”- Ante el cinismo represivo, diversas organizaciones de izquierda analizaron la situación del país y sacaron la conclusión de que ya se habían agotado las vías institucionales para frenar la política represiva, y que, incluso, se notaba la resolución de aniquilar físicamente toda resistencia. Por tanto, no quedaba otro recurso que pasar a la clandestinidad y optar por la vía armada de la guerrilla. Entre los grupos más radicales, estaban la “Liga Comunista 23 de Septiembre”, las “Fuerzas Armadas Revolucionarias”, los grupos afines a Genaro Vázquez y Lucio Cabañas y el “Partido de los Pobres” (Prof. Martínez Alavez). Estos grupos, para obtener recursos, asaltaron bancos (“expropiación revolucionaria”) y secuestraron a magnates, como al empresario regiomontano Eugenio Garza Sada y al suegro de Echeverría, José Guadalupe Zuno.

Política exterior.

            Echeverría realizó una intensa y acertada política exterior: viajó a países de los cinco continentes. Se acercó a los países socialistas (la Cuba de Fidel Castro y el Chile de Salvador Allende) después del golpe de Estado de Pinochet de 1973. Asiló a su esposa, así como a gran número de exiliados de las dictaduras del Cono Sur. Promovió la igualdad y su contribución para la paz de las mujeres, en la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer de la ONU. Equiparó el racismo del sionismo al Aparheit Sudafricano, lo que le provocó el boicot turístico de la comunidad judía estadounidense.

Política Cultural

La Contracultura “Ondera”

A fines de los años 60’s, la juventud contestataria se dividía: los “revolucionarios” (del movimiento estudiantil) y los “onderos” (los “xipitecas”). El intelectual Italiano Antonio Gramsci observaba que cuando en una situación política los controles hegemónicos (económico-políticos) son muy rígidos, es posible, y hasta recomendable, trabajar en el plano contracultural: las clases hegemónicas controlan la “coerción” y el “consenso”, es decir, la “dominación” y la “dirigencia”. Cuando en un trabajo contracultural se logra infiltrar la parte del “consenso”, puede llegarse, incluso, a arrebatar la “dirigencia” al grupo hegemónico, dejándole tan sólo la dominanción coercitiva, lo que ya es signo de su debilidad. 

            Esto fue lo que hicieron los jóvenes “onderos”, en sus guetos (“comunas”). El movimiento hippie se importó de Estados Unidos. Allá era contestatario de la Guerra de Vietnam, y Luther King defendía los Derechos Civiles. La “beat generation” -jóvenes traumados por la postguerra- se dejó crecer el cabello y consumieron drogas fuertes. Los “hippies” (los pequeños) consumieron drogas sicoactivas (marihuana y LSD) y se conectaron con los Rosacruces (el grado 17 de la masonería), que les dio la esoteria, la astrología, la ecología y el naturalismo. Los guetos negros les aportaron el rock, que se convirtió en música contestataria a partir del asesinato de Luther King.

            A México llegó este movimiento; aunque adaptado a la propia realidad: prefirieron las drogas suaves (marihuana) y naturales (peyote, hongos alucinantes); adaptaron el atuendo traído de los pueblos originarios (mazatecos y huicholes), así como elementos de su religiosidad sincrética. Esta mexicanización del movimiento, tarde o temprano tendría que reflejarse en el rock; pero hubo boicot de los medios de comunicación. Los grupos que comenzaron a componer música y letra en nuestra realidad, tuvieron que abrirse espacios en los barrios populares (los “hoyos funkies”), hasta que salieron a luz en el festival de Avándaro.

            El 11 de septiembre de 1971, apenas tres meses después del “halconazo del jueves de corpus”, tendría lugar, en un bello paraje cerca de Avándaro, una carrera de coches para los jóvenes “juniors”. Uno de sus organizadores -Armando Molina, que, por cierto, era el manager de algunos grupos rockeros mexicanos-, tuvo la idea de invitar a estos grupos rockanrroleros para amenizar la carrera. La propaganda se realizaba por Radio Educación, y para sorpresa de todos, fueron llegando y llegando… Eran chavos jovencitos de colonias populares, y se calcula, conservadoramente, que llegaron a unos 300,000. Nadie previó esto. No había alimentos, ni agua, ni sanitarios. Sobre una frágil tarima, desde un par de días antes, algunos grupos aficionados fueron preparando el ambiente. Durante el concierto cayó un chaparrón. A nadie importaba. El ambiente era muy eufórico, en el espíritu de “paz y amor”. El saldo fue blanco y no hubo nada que lamentar. La marihuana circuló libremente (los soldados cuidaban el orden, sin intervenir si veían a alguien fumando). Pero ya de madrugada, cuando el grupo rockero “Peace and Love” tocaba su rola (en inglés), “We got the power” y hacía al público corear el estribillo –primero en inglés y luego en español, “Tenemos el poder”, un telefonema de Gobernación mandó a Radio Educación interrumpir la transmisión.

            El siguiente día amaneció con el linchamiento mediático por consigna: se armó un escándalo fenomenal (luego ser sospecharía de la rivalidad entre Echeverría y Hank González, Gobernador del Estado), y a partir de entonces, creció la hostilidad contra el Rock mexicano y contra la “Onda”.

LA IGLESIA

El “Postmedellín”

El Postconcilio y la II CELAM de 1968 tuvieron favorables repercusiones en Latinoamérica y particularmente, en el México de Echeverría. Baste señalar lo siguiente:

  • La metodología teológico pastoral estructuralista, del VER-JUZGAR-ACTUAR, para los análisis de proyectos y reflexiones, aplicada a las Comunidades Cristianas de Base (CCB´s)
  • El Primer Congreso Nacional de Teología “Fe y Desarrollo”, en 1971, organizado por la Sociedad Teológica Mexicana, que contó con gran participación y se popularizó la Teología de la Liberación.
  • Primer Congreso sobre Desarrollo Integral, en 1969, organizado por la Conferencia de Organizaciones Católicas Nacionales (CON), asesoradas por el SSM.
  • Se formaron en México, como en otros países del Continente, algunos movimientos, tales como “Sacerdotes para el Pueblo” y el “Grupo Améyalli”, que aglutinaron a más de 200 sacerdotes de varias regiones del país; “Cristianos por el Socialismo”, originarios en el Chile de Allende , compuesto más bien por laicos; “Iglesia Solidaria”, con personal de las CEBs.
  • Algunas organizaciones de apoyo, surgidas del mismo episcopado; pero que después se emanciparon, como el Centro Nacional de Comunicación Social (CENCOS de José Álvarez Icaza), Centro Nacional de Misiones Indígenas (CENAMI, de Clodomiro Siller y Eleazar López).

Informe Rockefeller

Después de aquel mal andado viaje por Sudamérica, de 1958, el presidente Nixon encomendó al senador Nelson A. Rockefeller una investigación bien financiada sobre la situación real de Latinoamérica. El Informe final fue presentado el 30 de agosto de 1969. El senador magnate reconoce que Estados Unidos habría ejercido cierto paternalismo hacia los países del Sur, creyendo saber lo que más les convendría, mejor que los países mismos afectados, y también reconocía las intervenciones, arrogantes, de su país en los asuntos internos de los de Latinoamérica. Pero el Informe también advertía sobre los sectores más peligrosos para la seguridad “nacional” de Estados Unidos. Elencó 10 sectores álgidos, entre ellos, la Teología de la Liberación, catalogada por arriba de la guerrilla misma (“La Iglesia Católica ha dejado de ser confiable”). A partir de entonces, Estados Unidos pasó a financiar y apoyar a la “Nueva Derecha Cristiana”. Esta corriente religiosa neoliberal promueve, es verdad, la religión; pero no aquella de las exquisiteces teológicas, sino la religiosidad tradicional del conservadurismo, “para recomponer el tipo de trabajador honrado, austero, laborioso, exigido por la economía, y que el hedonismo consumista había perdido” (Daniel Bell). Este informe influyó mucho para frenar la fuerza que tomaba el progresismo católico en México, que se manifestará en la siguiente década.

JOSÉ LÓPEZ PORTILLO (1977-1983)

Biografía:

José Guillermo Abel López Portillo y Pacheco​ (CDMX, de 1920 a 2004). Abogado, profesor, escritor y político. Director general de la Comisión Federal de Electricidad (1972). Secretario de Hacienda y Crédito Público por LEA (1973).

Casado con Carmen Serrano hacia 1951, se divorció de ella en 1991, para unirse con la actriz Sasha Montenegro, y a la muerte de su esposa, casarse con  ella  por la Iglesia. Su hermana, Margarita, tuvo gran relevancia como encargada de los mass media oficiales. Hacia los fines de su vida, sufrió una embolia y diabetes. Falleció el 17 de febrero del 2004 en la CDMX a los 83 años.

JLP Fue un hombre frívolo, obsesionado con el ejercicio (practicaba esgrima, equitación y gimnasia). Sin sentimientos; pero con dotes para fingirlos (lloró, pidiendo perdón). Se construyó una mansión en la “Colina del Perro” (“defenderé el peso como un perro”, dijo en vísperas de la devaluación), compró un palacio en España, etc. 

PRESIDENTE DE MÉXICO.

ECONOMIA

  • Su política económica fue monetarista. Apostó al petróleo, atendiendo el descubrimiento de supuestos grandes yacimientos en aguas profundas. Si bien, en los dos primeros años México alcanzó el mayor crecimiento económico de su historia («México ha estado acostumbrado a administrar carencias y crisis. Ahora, con el petróleo…, tenemos que acostumbrarnos a administrar la abundancia»), en 1981 el precio de este energético se vino abajo, teniendo que enfrentar una grave crisis, agravada por la dilapidación de recursos petroleros. Esto se agravó debido a los aumentos de la tasa de interés por parte de Estados Unidos, que incrementó la deuda externa -contraída, supuestamente, para desarrollar las reservas de petróleo recientemente descubiertas-, hasta convertirse en la mayor de todo el mundo. Esto condujo a la fuga masiva de capitales empresariales “sacadólares”, ante lo cual, a finales de su mandato, nacionalizó la Banca (“Ya nos saquearon. No nos volverán a saquear”), aplicar el control de cambios y soportar una gran devaluación (acabando de decir: “defenderé el peso como un perro”). Los indicadores macroeconómicos fueron desastrosos, aumentados por la gran corrupción y el nepotismo:
    • Devaluación del peso: 400%, pasó de $28.50 a $46 (llegó a $70 y hasta $100)
    • Burocracia obesa, que gasto más de 100 mmdd, agotando los excedentes petroleros
    • Inflación- Fue muy oscilante: antes de 1982 se mantuvo entre 16% y 30%; pero después tuvo gran incremento, hasta el 100% alcanzó los tres dígitos en algunos momentos.
    • Empleo- Fue el último Gobierno que generó empleos: 981,496 plazas anuales, suficientes para dar oportunidades a la población económicamente activa (PEA) que creció en promedio en 753 mil personas al año, con un superávit de un millón 370 mil 976 empleos.

POLÍTICA

Reforma Política de 1977

LEA asignó como sucesor a JLP, en lugar de Mario Moya Palencia, por ser, como era costumbre, su Secretario de Gobernación[3]. Para la contienda electoral, los partidos políticos estaban desencantados de la ficción democrática, y decidieron no presentar candidatos, esto, aparte de la crisis que tenía el PAN y de que el Partido Comunista Mexicano estaba proscrito (Valentín Campa, de todos modos, se postuló, obteniendo un millón de votos), de modo que JLP fue el único candidato que se presentó, sin contendientes. Con todo, realizó su campaña, bajo el lema “La Solución Somos Todo.” La imagen del país estaba por los suelos, de modo que restituir la confianza, por enésima vez, era la prioridad para el Priato. Por tanto, no tuvo más remedio que presentar una Reforma Política

Esta Reforma fue orquestada por el Secretario de Gobernación, el relevante Jesús Reyes Heroles: político, jurista e historiador. Se trataba de transitar hacia una democracia pluripartidista real, con participación efectiva en el Congreso. Esto se lograría, mediante los diputados “plurinominales”, esto es, añadir cierto número de diputados en proporción al porcentaje de votos alcanzados, los cuales habían de asignarse, no por votación directa, sino en base a una lista previa, realizada por las cúpulas partidistas.

Política Interior: Arturo Durazo

  • Desde el inicio de su Gobierno, JLP nombró a su amigo Arturo Durazo, Jefe de la extinta Dirección General de Policía y Tránsito de la Ciudad de México. Es conocido por sus ostentosas propiedades (el “Partenón” en Zihuatanejo, su mansión fortaleza en el cerro de El Ajusco) lograda por el “entre” o “mordida” de sus subalternos.
  • En 1976 creó l División de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia, corporación de siniestra fama, dirigida por Francisco Baca Sahagún. Sus policías protegían a delincuentes probados y los liberaban, condicionados a facilitar la corrupción, gozando de impunidad (asaltos a bancos, extorción, secuestros, “siembra” de delitos, tráfico, homicidio, robo, violación, etc.).
  • Durazo fue nombrado por el Presidente como General de División, sin cursar la carrera militar, lo que provocó el disgusto de muchos militares, como Félix Galván, Secretario de Defensa Nacional.
  • Algunos crímenes que más escandalizaron a la población, fueron el hallazgo de 14 cadáveres flotantes en el drenaje del Río Tula, y el asesinato de Gilberto Flores Galván y su esposa, supuestamente perpetrado por su nieto, quien, confeso, fue recluido.

Política Internacional

  • A dos años de la muerte de Francisco Franco, en 1977, se restablecieron relaciones diplomáticas con el rey Juan Carlos I de España y con el régimen de Adolfo Suárez, siendo designado embajador el expresidente Gustavo Díaz Ordaz.
  • México se opuso al régimen de Anastasio Somoza en Nicaragua, y tras el triunfo de la revolución sandinista, en 1979, se ofreció como mediador entre el nuevo Gobierno y Estados Unidos; pero con la llegada de Ronald Reagan a la Presidencia, tuvo que desistir.
  • En ese mismo año, JLP invitó a Fidel Casto, presidente de Cuba, y se entrevistó con él en Cozumel, Quintana Roo, para dialogar sobre la situación de Centroamérica.
  • México también reconoció, junto con Francia, al Frente Farabundo Martín de Liberación Nacional como beligerante en la revolución salvadoreña contra la dictadura.
  • Finalmente, JLP nombró como sucesor a Miguel De La Madrid Hurtado, quien se habrías de separar del Desarrollo Estabilizador, para introducir el Neoliberalismo

LA IGLESIA CATÓLICA

La CELAM III: Puebla 1977

            A diez años de la II CELAM de Medellín, habría de celebrarse la III CELAM, cuyo objetivo sería la adecuación de la realidad latinoamericana a las exigencias conciliares. Sin embargo, el secretario del Consejo Episcopal, Alfonso López Trujillo, ofreció el Consejo Episcopal para Latinoamérica a las fuerzas más conservadores del Vaticano, las mismas que habían sido derrotadas en el Concilio; pero que no fueron destruidas, y que ahora pretendían neutralizar MedellÍn y condenar a la Teología de la Liberación. Esta corriente teológica era vilipendiada por la Nueva Derecha Norteamericana, propiciada, principalmente, por grupos evangélicos fundamentalistas (iban contra el evolucionismo, el aborto, los homosexuales, etc.), con la que algunos clérigos conservadores se sumaban, además de contare con la simpatía de los dictadores sudamericanos, habituados a que los espiscopados solapaban. Entre sus teólogos católicos estaba un tal Novak, quien fue al Vaticano a entrevistarse con miembros de la Curia.

Todo lo anterior dio origen a lo que tal vez haya sido el mayor debate teológico continental, en los diferentes países y durante un año entero. Fueron frecuentes artículos y declaraciones en la prensa internacional, además de la circulación de documentos y posicionamientos de organismos cristianos y de sectores sociales laicos, etc. La nueva Secretaría del CELAM se valió de todas las maniobras -no siempre legítimas- para impedir la presencia del mayor número posible de obispos progresistas (Helder Cámara, Proaño, Samuel Ruiz, Méndez Arceo, etc.). En 1976 se convocó en Roma a connotados teólogos de todo el mundo para hacer fuertes cuestionamientos a la Teología de la Liberación, acusada de promover una Iglesia paralela, meramente sociológica, con elementos ateos de marxistas infiltrados desde Moscú. En el reglamento de la Conferencia se prohibía la participación de asesores (que tanto habían ayudado en la de Medellín). Se escogió cuidadosamente el lugar donde se llevaría a cabo en Puebla, ciudad mexicana conservadora, dominada, desde los sesentas, por grupos fascistoides, y eclesiásticamente presidida por el Arzobispo ultraconservador Octaviano Márquez y Toriz, y más en concreto, en el Seminario Palafoxiano, defendido por una gran muralla construida por Espinoza Iglesias, dueño de Bancomer, pues en esas instalacioens se cuidaban los autos de la VW en casos de huelga.

            Las fuerzas progresistas, entonces muy prestigiadas en el Continente, decidieron hacerse presentes, encomendándole a México la organización local. El célebre arzobispo Don Sergio Méndez Arceo convocó a los directores de organismos laicales de México que apoyaban la Pastoral de Liberación (CENCOS, CRT, CENAMI, CAM, CDHFV, etc). Los trabajos preparatorios se tuvieron que realizar de forma un tanto clandestina, evitando, en lo posible, manifestar los nexos entre dichas organizaciones. Se contaba con la colaboración de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), por ese entonces dirigida por el rector izquierdista Luis Rivera Terrazas, que facilitó algunas instalaciones.

El viaje de Juan  Pablo II

Entretanto, murió el Papa Juan Pablo I y se eligió como sucesor a Karol Wojtyla, quien tomó el nombre de Juan Pablo II. Uno de los primeros actos de su pontificado fue dar luz verde a los preparativos de la III CELAM, e incluso, decidió hacerse presente (como Pablo VI lo hizo en Medellín Colombia). Esto planteaba delicados problemas al Gobierno de México. Ya previamente, LEA se había entrevistado, en Roma, con el Papa; pero ahora era el Papa quien venía al país: Empezando desde su llegada, la visita conllevaba algunos riesgos diplomáticos: según la Constitución de entonces, no se podía portar la sotana en lugares públicos: ¿se tendría que quitar el Papa su sotana al bajar del avión? JLP estaba necesitado de legitimación, y la religiosa no era desdeñable. Decidió él mismo presentarse y recibirlo en su descenso del avión. Entonces preguntó a cuanto ascendía la multa por usar la sotana en público. Como no se había actualizado la cotización, haciendo cálculos resultaban $50. Entonces el Presidente sacó un billete y dijo que el pagaba la multa de su propio dinero. Quedaba también una misa en lugar abierto, en la inauguración de la III CELAM; pero optaron por hacerse de la vista gorda. El viaje resultó un éxito para Juan Pablo II, dada la calidez del pueblo mexicano, al punto de que este primer viaje le sugirió la idea de convertir sus numerosos viajes que iba a realizar, como el eje de su Pontificado.

El Golpeteo

Ya en vísperas de la llegada del Papa, la indiscreción de uno de los sacerdotes poblanos simpatizantes, en cuyo templo se llevaría a cabo un evento, consistente en que diversos obispos de los distintos países del Subcontinente celebrarían misa en la parroquia elegida, exponiendo los problemas de dicho país. Al párroco se le ocurrió imprimir el programa, encabezándolo “CELAM III”, que sonaba como “CELAM PARALELO”. En efecto, la prensa publicó que el obispo “rojo” Méndez Arceo se haría presente para presidir un “CELAM PARALELO” con un grupo de sacerdotes poblanos… y daba sus nombres. El arzobispo de Puebla llamó a dichos sacerdotes y les dijo que los respaldaba, a condición de que se deslindaran de nosotros.

            Entonces hubo un asalto a una gasolinera. Curiosamente los asaltantes llevaban propaganda contra el Papa y credenciales de la UAP. Entonces se concertó una “sumit”: Reyes Heroles (Secretario de Gobernación), Alfredo Toxqui (Gobernador del Estado), Rosendo Huesca (Arzobispo de Puebla) y Rector Rivera Terrazas (rector de la UAP), a quien le prohibieron terminantemente que apoyara a los cristianos progresistas.  Todo parecía complicarse: el Vicario de la Diócesis amenazó con excomulgar a las familias que hospedaran Al grupo “Mujeres para el Diálogo”, que cabildeaban para permitir sacerdotisas; los encargados del Barrio del Parián cancelaron un evento cultural de exiliados de sendos países sudamericanos; en las ruedas de prensa oficiales, 75 periodistas devolvieron sus gafetes en protesta por haberles negado sendas credenciales a cinco connotados periodistas católicos progresistas.

            El ambiente era ardiente. Se sabía que estaban presentes espías de la CIA, de la KGB, de los dictadores sudamericanos, etc. En la puerta del Seminario, las madres salvadoreñas mantenían un plantón. Las conferencias de prensa alternas fueron muy concurridas. A ellas asistían bastantes periodistas y miembros de ONGs de muchos países y fueron organizadas por el Centro de Comunicación Social (CENCOS). Allí hablaron Oscar Arnulfo Romero (pidió apoyo para que no lo mataran y 50 obispos se lo dieron9, Ernesto Cardenal (sacerdote y ministro de cultura del Gobierno sandinista), Gustavo Gutiérrez (padre de la teología de la liberación), entre otros. CENCOS publicaba un boletín diario, con noticias de diversos periódicos, que se introducían al bunker seminarístico por misteriosos conductos.

            Dentro del aula, los conservadores recriminaban a los progresistas de no buscar la unidad eclesial, y ellos respondían que no podía haber unidad con exclusión de los católicos disidentes. La confrontación se resolvió favorablemente con el lema “COMUNIÓN Y PARTICIPACIÓN”, que fue el eje del evento. Los resultados de la Asamblea fueron evaluados como positivos: la Teología de la Liberación no se condenó, las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) se recomendaron como la pastoral más adecuada para el Continente , se refrendó la “Opción por los Pobres” hecha en Medellín (si bien con añadidos innecesarios “no exclusiva ni excluyente”).


[1] Poco después, a insistencia de varios obispos, cambiaron su nombre por el de “Comunidades Eclesiales de Base” (CEBs).

[2] “Uno más uno”, que luego dirigió Becerra Acosta, y el equipo fundó la cooperativa La Jornada.

[3] El famoso caricaturista Abel Quezada fue el encargado del “destape. Lo hizo dibujando varios “tapados” (con capucha tipo ku-kux-klan), uno de los cuales tenía sus anteojos en la bolsa de su traje, como solía hacer JLP…. Y luego llegó “la cargada”

Presentación del libro «El Padre Enrique Marroquin y la Contracultura en México»

Hace un año, en aquella espléndida conmemoración de 50 años de Avándaro, percibí –como probablemente también mis contemporáneos sobrevivientes- que estábamos en el cierre de una época. Nostalgias aparte, por fortuna, también pudimos constatar que, entre las nuevas generaciones, hay sectores que no son ajenos a nuestros sueños utópicos de antaño, y como me comentó Alberto Rodríguez (Beto Cronopio), el autor del libro que ahora presentamos, es momento de pensar pasar la estafeta a nuestros relevos, y este texto podemos verlo como un legado.

Este libro nos ofrece una recopilación cronológica de varios articulitos o entrevistas, lo que me permitió ver cómo fueron tomando forma testimonios, recuerdos, lecturas y reflexiones de un cura treintañero que, como dice Esteban Cisneros en el prólogo, rehuía actitudes apologéticas, dogmáticas, proselitistas o clericalistas, pues yo, simplemente, acompañaba a aquellos jóvenes “xipitecas”, aprendiendo de ellos. El prólogo también menciona que este movimiento fue para mí como un “signo de los tiempos”, categoría teológica, en referencia al rumbo que marca la dirección por donde el Espíritu va actuando en la historia. Pero como el Espíritu de Cristo no es el único que actúa, sino también el espíritu del Anticristo, se requiere de la vigilancia epistemológica para discernir el trigo de la cizaña. De ahí la observación acuciosa y el espíritu crítico, utilizando mi bagaje conceptual de cura treintañero.

Este “relevo de estafeta” no se imaginaría como mera continuidad de lo que nos tocó vivir. Nuestro contexto es irrepetible: la emergencia de la juventud como sujeto histórico y su protesta contra un moralismo caduco, la ilusión revolucionaria, aquí el movimiento estudiantil del 68 y su represión, en el hipismo gabacho, la injustificable guerra de Vietnam y las luchas no-violentas por los derecho civiles, de Luther King (de ahí el lema “Paz y Amor” hippi); aquí una clase media en su afán consumista de los nuevos electrodomésticos, justo cuando, paradójicamente, disminuían las oportunidades de adquirirlos (de ahí el anticonsumismo xipiteca).

Con esperanza y expectativa, vemos hoy a jóvenes que tienen otros sueños parecidos; en otro contexto: las redes sociales y su fragmentación. Amenaza de distopía realista e inminente.

Con toda humildad, les recomendaría algunas de las propuestas por Peter Bergier, a modo de lecciones aprendidas de nuestro fracaso.

Recomienda que las contradefiniciones impliquen formas de desafiliación y de oposición al Sistema, las cuales habrían de ser más sociales que individuales: aquellos pequeños guetos de apariencia estrafalaria resultaron inocuos al sistema, el cual medró con ellos (el rock como “el mayor negocio del siglo XX”)

Evitar que la rebelión contracultural sea adaptativa al sistema, sino que más bien lo toque en su núcleo central (hay contraculturas inocuas, como los menonitas o los neonazis)

Que ofrezca formas de acción y proyectos de vida que incorporen estructuras alternativas (como fueron las comunas hippies), de modo que en caso de que se acentúe la crisis distópica que se vislumbra, la contracultura podría ser como anticipación embrionaria para nuevos estilos de vida ya en gestación (ecología, new age, no-violencia, anhelos de paz “Arcas de Noé” acuarianas).

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PASTORAL JUVENIL VOCACIONAL[1]

El desafío de la modernidad


I CRISIS EN OCCIDENTE DEL CATOLICISMO Y DE LAS VOCACIONES

Hecho de vida

Un ejemplo personal: pasé 15 años como maestro en el Instituto de Formación Filosófica Intercongregacional de México (IFFIM), institución donde dieciocho congregaciones religiosas se encargan de los estudios filosóficos de sus formandos. En los primeros años como maestro, tenía tres grupos de 25 alumnos cada uno; más tarde se redujeron a dos grupos de 25 alumnos y luego a uno solo. En 2021, último año en que impartí clases, tuve un solo grupo, de 10 alumnos y en total eran 35 (para 15 maestros). Algunas casas de formación –varias ubicadas en grandes terrenos a las orillas de la ciudad- están siendo vendidas. Es evidente que la vida consagrada en México, ha dejado de ser atractiva para las nuevas generaciones.

Crisis de práctica religiosa.

  • El problema no es exclusivo de la Provincia claretiana, ni de algunos institutos (incluso los más importantes la padecen), ni tampoco es exclusivo de nuestro país (el fenómeno es más angustioso en otros países católicos occidentales). La crisis no es sólo del sector juvenil de la población, pues las estadísticas registran disminución de filiación confesional y de práctica sacramental: sólo el 50% de las parejas católicas en México se casan por la Iglesia. En 1950, los católicos pasabamos del 99% de los mexicanos, y en el 2020, éramos el 77.7%, con tendencia hacia la baja (22 puntos porcentuales en 70 años).
  • Esta crisis de la práctica religiosa se circunscribe más bien países euroamericanos. A Latinoamérica llegó más tarde, por su reservorio de religiosidad popular; pero ahora, el consumismo occidental aprendió a aprovecharla convirtiéndola en folklore, o a degradarla en magia o en mercancía. Por lo mismo, las nuevas generaciones ya no se identifican tanto con sus prácticas. La crisis vocacional no se resiente tanto en las Iglesias católicas de Asia y África: hay regiones -de la India, del sudeste asiático, de la Polinesia y de África, que son una reserva vocacional, al punto que se habla de la “orientalización de la vida religiosa”.

El discurso religioso se desplaza del templo a las aulas

  • Esta crisis no significa que a la población abandone la fe, ni que deje de interesarle lo que el cristianismo opine acerca de los principales problemas que les inquieta. Un indicador de esto, son las numerosas investigaciones que se realizan en el campo de las ciencias sociales: cada año, en México, hay ocho congresos de investigadores sobre lo religioso, y en muchas universidades hay algún centro de estudios de ciencias sociales y religión. Cuando estuve participando en el medio académico mexicano, la religión fue el tema que suscitaba mayor interés, quizás debido al tipo jacobino de laicismo jurídico de México, que extendía la prohibición de hablar de este tema en las aulas, a hablar de lo religioso como fenómeno social, lo cual afectaba al desarrollo científico del tema, respecto a otros  países latinoamericanos.

Inquietudes religiosas insatisfechas  de la juventud actual

  • Platicando con un maestro de preparatoria, me decía que sus alumnos tienen muchas inquietudes religiosas; pero que nadie los escucha: sus padres no lo hacen -sea por no sentirse capaces o por no querer dedicarles tiempo para este asunto irrelevante-. En las librerías, el estante que suele haber sobre religión, está ocupado por tendencias religiosas orientalistas o de evangélicos, y en cuanto a las librerías católicas (que los jóvenes no frecuentan), la mayoría de sus publicaciones, salvo pocos importantes escritos teológicos o espirituales, son textos catequéticos de la teología oficial y no abordan las grandes cuestiones de nuestro tiempo. Al último a quien consultan es al párroco.

II  INCULTURACIÓN DEL EVANGELIO

La catolicidad de la Iglesia implica la inculturización del evangelio, del carisma y de la misión. Esto es parte del ser de la Iglesia misma. El destino misionero “ad gentes” se cumplía en una situación distinta y distante de donde se dio la llamada -otra cultura, otra época, otro contexto-. Por tanto, había que salir de la propia “zona de confort” e “ir a la periferia”. La crisis vocacional hizo que aquel eurocentrismo occidental se haya debilitado, pues ahora, los países “evangelizados” (Iglesia “en misión”) se fueron volviendo países “evangelizadores” (Iglesia misionera), y en los países “misioneros” se ven párrocos de razas “de color” atendiendo la feligresía “blanca”.

INCULTURACIÓN DE LAS ÉPOCAS Y DE LOS TIEMPOS: LA MODERNIDAD

  1. LA SECULARIZACIÓN[1]

La “inculturación” de la fe no se reduce a los espacios geográficos, sino también a los tiempos históricos. Desde hace ya unos tres o cuatro siglos, Occidente derivó hacia la emergente cultura  de la modernidad: el agotamiento de la monarquía y su alianza “trono y altar”, el liberalismo de los siglos XVII y XVIII, los avances de la ciencia y de la técnica, la filosofía positivista de Augusto Comte (veía el “estadio religioso” como “la infancia de la humanidad, producto del miedo y la ignorancia”); [2] el desarrollo de las ciudades, el aumento del nivel de conocimiento y escolaridad, el ansia de libertad y el rechazo de la población a ser controlada, la emancipación del Estado respecto a los controles eclesiásticos, etc. Todo esto generó un cambio cultural importante, la “secularización”: aquel proceso irreversible, por el que las “culturas sacrales” pasan, de una sociedad centrada en la religión, a otra donde lo religioso ha perdido relevancia:

  • En las culturas sacrales  (con sus “cuatro emes”: maravillosismo, milagros, misterio, magia). La religión era la cosmovisión compartida por todos, con la firme adhesión del sentido común. La Iglesia, rica y poderosa, informaba todos los sistemas culturales y se encargaba de muchas funciones sociales: la educación, los registros demográficos, el arte, la beneficencia social, la regulación de la sexualidad (los matrimonios), la legitimación y deslegitimacion de la autoridad política (si el rey desobedecía al obispo, este lo excomulgaba, con lo que se le dispensaba al pueblo la obligación de obedecerlo) y hasta la dieta alimenticia (la cuaresma).
  • En las sociedades seculares hay poca asistencia al templo, los sacramentos son meros signos de status, faltan vocaciones a los seminarios, disminuye la influencia de la Iglesia, el Estado se emancipa de los controles eclesiásticos, etc. Estas sociedades tienen las siguientes características:
    • Racionalización:Las sociedades son más burocráticas y menos jerárquicas; las verdades no se aceptan por autoridad, sino por coherencia argumentativa.
    • Diferenciación funcional:la religión se relega a una sola área específica. Las funciones que antes ejercía la Iglesia ahora son sustituidas por instituciones autónomas, independientes (los sacerdotes asumen roles de sicólogos, trabajadores sociales, entrenadores deportivos, etc. Ahora la Iglesia se pertrecha en la erótica, como último bastión… y que ya la sexología actual se lo disputa). Las Iglesias dejan de ser las que legitiman y pierden plausibilidad y monopolio del control social. Las anteriores tareas de las que se ocupaba la Iglesia, ahora son llevadas por instituciones especiales más pragmáticas (registro civil, panteón civil, hospital civil, escuela pública), la autoridad moral de la Iglesia es sustituida por éticas seculares, etc.
    • Individuación: el capitalismo, a fin de explotar mejor al trabajador, lo “libera” de los apoyos corporativos que regulaban su vida cotidiana (familia, poblado, parroquia, gremio). El individuo queda fragmentado e inerme, y se refugia en la religión, pero separada de las Iglesias; como cosa de la vida privada.
  • Secularización y cristianismo.
    • Algunos analistas ven en el judeocristianismo mismo, el origen de la secularización: La creencia en la creación “desencantó” a la naturaleza y a la consecuente idolatría: ni el sol, ni la luna, ni el cocodrilo, ni el rayo… son deidades, sino simples creaturas de Dios y no imágenes de piedra o de madera. La predicación de los profetas se oponía al fetichismo del dinero (Mammón) y a los ídolos de la fertilidad (Baal). Jesús la retoma esta misma denuncia y deslinda: “el que sirve a dos señores, con alguno queda mal: no se puede servir al mismo tiempo, a Dios y al dinero”, o confronta los “tabúes” de las “impurezas” de los fariseos; contrapone la compasión a la Ley (convertir el Sábado, de día festivo del Señor, a agobiante impureza tabú).
    • El viejo “Estado Confesional” corrompió a la Iglesia, debido a su connivencia con el poder temporal, le delegó el control al pueblo y el sometimiento a las autoridades neoliberales.
    • La evangélica “opción por los pobres” es retorno a lo más auténtico del Evangelio
  • EL ESTADO LAICO
  • El “Estado laico” es una adquisición de la modernidad. Se contrapone al “Estado Confesional”, es decir, a la “Alianza Trono y Altar”, como la que se dio a partir de la legación de Constantino (los Estados Pontificios). Al inicio, la Iglesia era una institución más fuerte que las monarquías. El obispo coronaba al rey, y el Papa al emperador. Este esquema se mantuvo incluso después de la Reforma de Lutero: para evitar confrontaciones bélicas, se llegó al acuerdo: “cujus regis, ejus religio” (“la religión oficial de cada Estado, será la que tenga el rey).En la Nueva España asumió la forma del “Patronato Real”: los Reyes Católicos eran los responsables de la Iglesia Colonial (envío de misioneros, construcción de templos y conventos, cobro del diezmo, monopolio católico, etc.), a cambio de que el Papa, para nombrar obispos, tuviera que elegir entre la terna que la Corona le enviara. Este modelo terminó con el Galicanismo, cuando el poder real trató de imponerse sobre la Iglesia (los conflictos de investiduras):
  • El Estado Laico, en una sociedad plural como la del México actual -en la que los católicos ya sólo somos el 75% de la población-, ninguna denominación (religiosa, agnóstica o atea) tiene el derecho de valerse del aparato de Gobierno para imponer a toda la sociedad su propia visión del mundo. A la Iglesia católica en México le cuesta mucho trabajo renunciar a sus privilegios, y recurre a la filosofía jurídica del “iusnaturalismo” o “derecho natural” (aun cuando los católicos ya no fuésemos mayoría, la Iglesia no puede aceptar leyes inmorales, sino que nos guiamos por la “ley natural”, es decir, la que Dios escribió en la naturaleza misma y que todo mundo la conoce por instinto). Se objeta que según épocas o culturas, muchas veces se confunde esa “ley natural” con costumbres dominantes (para Locke, la propiedad era derecho natural, en otras partes lo es la subordinación de la mujer al varón). Por eso, el “positivismo jurídico” parece más práctico para la convivencia social, en aquellas sociedades donde existan concepciones éticas o religiosas opuestas, con tal de que las defiendan con argumentos suficientes. El Estado laico tiene que velar para que ninguna institución imponga su opinión a toda la sociedad, ni le corresponde optar por alguna de las partes, sino más bien convocar a todas, para que lleguen a un acuerdo, desde la “ética de los mínimos”.
  • LOS DERECHOS HUMANOS
  • La modernidad comenzó con la Revolución francesa, uno de sus legados fundamentales fue la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente, el 26 de agosto de 1789. Dicha Declaración fue muy bien recibida y actualmente tiene un valor universal. El mundo acordó reconocer a todos los humanos los derechos civiles y políticos que han de tener cabida en cualquier democracia moderna.
  • La primera generación de los derechos humanos: Los derechos civiles y políticos,  reconoció las libertades  de pensamiento, de expresión, de mercado, etc: La primera modernidad fue gestada por el Primer Mundo para la legitimación del Capitalismo.
  • La segunda generación de derechos humanos: Los derechos económicos y sociales. Los DH “de primera generación” fueron creación del “Primer Mundo”, y en el clima de la “Guerra Fría”, de la posguerra, utilizarlos para desprestigiar al “Segundo Mundo” -la URSS y el bloque socialista, incluyendo a China y a los países europeos de la órbita soviética- aprovechando las inocultables violaciones a los derechos humanos de aquellas las tremendas dictaduras (las atroces persecuciones religiosas durante el comunismo leninista-stalinista).  Para ello, requerían el reconocimiento de todos los países. Pero este bloque condicionaba su firma de aceptación a la Declaración Universal, a la aceptación del Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) (derechos laborales, derechos a la vivienda, a la alimentación, la salud, a la no-discriminación, etc.). De modo que los países occidentales se vieron en la necesidad de incluir estos derechos, y sólo así se pudo firmar en la Declaración de las Naciones Unidas de 1948.
  • La Tercera Generación de derechos humanos -los de “solidaridad” o “derechos colectivos”- proclaman los derechos a la paz, al desarrollo, a un ambiente sano, a la asistencia humanitaria (al apoyo internacional ante desastres naturales, guerras), etc.
  • “La Cuarta Generación son lo derechos diferenciados”: si los derechos anteriores obligaban a todos los humanos, por igual o en colectividad, ahora obligan de forma diferenciada: el respeto a los diferentes: los ancianos, los niños, los negros, los minusválidos, las mujeres, los homosexuales, de los pueblos indígenas, etc. (Ahora se pretende extender derechos a los no humanos: la Madre Tierra, los animales, etc.).

Todo este conjunto de derechos han ido sensibilizando a las personas, especialmente jóvenes, concientes de lo afirmado en la Declaración de Viena de 1993: “Todos los derechos son universales, indivisibles e interdependientes y están relacionados entre sí”.

III  LA CRISIS VOCACIONAL EN OCCIDENTE

DESDE LA CULTURA MODERNA

  • Si la crisis vocacional no es exclusiva de la Provincia claretiana de México, sino que es común a todos los institutos religiosos;
  • si tampoco es exclusiva de México, sino de los países de Occidente, y no de otros continentes;
  • si la crisis no es únicamente vocacional, sino que afecta a la práctica religiosa y a la disminución de católicos en general,
  • si esto no indica que haya desinterés por lo religioso (el creciente interés por el tema religioso en el medio universitario y académico)

Entonces, queda la hipótesis de que esta crisis obedece a una falta de inculturación pastoral ante la cultura emergente: la “modernidad”.

Esto ya se había demostrado en el Concilio Vaticano II: El evento empezó a despertar gran interés en los mass-media, cuando el Papa Juan XXIII hizo su conocida proclama: “Abramos las ventanas para que entre el aire fresco de la modernidad”. A partir de esta declaración, el Concilio sacudió de la inercia en que se había pertrechado la Iglesia, sintiéndose acechada, como una fortaleza, justamente, debido a la modernidad. La renovación conciliar provoco entusiasmo en los sectores progresistas, y a la vez, temores y confusión entre los conservadores, dividiéndose así la Iglesia. Este gran “tsunami” arrollador, en Latinoamérica, después de reafirmarse en la II CELAM de Medellín, se fue desvaneciendo a partir de la CELAM III de Puebla, cuando las fuerzas tradicionalistas –golpeadas; pero no vencidas, y apoyadas por la Nueva Derecha neoconservadora y neoliberal- lograron recuperarse y elevar al solio pontificio al Papa Juan Pablo II, y que actualmente, ahora contra el Papa Francisco, están volviendo al ataque.

En este contexto cuando resuena la voz del Papa Francisco, con esta obviedad:

El modo en que estábamos acostumbrados a desarrollar esta pastoral [“Juvenil Vocacional] en la Iglesia ya no va más, porque no responde a las inquietudes, necesidades, problemáticas y heridas de los jóvenes”. (Papa Francisco, “Christus Vivit”).[3]   

Cambios en la realidad juvenil de México.

La situación de la juventud en México es muy distinta actualmente respecto a la que teníamos los claretianos mayores hace apenas 50 años, cuando entramos al seminario:

  • La Iglesia ya perdió el control social: cuando Ruiz Cortines, había enormes colas de penitentes para confesarse y poder comulgar los Primeros Viernes, y los jóvenes teníamos que presentarles a nuestros padres la calificación de las películas en cartelera, publicadas por la Liga de la Decencia, distribuidas en los templos.
  • México ha transitado, de una sociedad rural a otra urbana. Los claretianos mayores, provenientes de comunidades pueblerinas, confirmarán que sus pueblos natales se han convertido en ciudades pobladas, con calles pavimentadas y con mucho tráfico. En aquellos espacios, donde de chicos cuidaban sus animales y jugaban futbol, ahora sus sobrinos tienen estudios preparatorianos o universitarios, tienen familiares en el extranjero, visten a la moda, tienen celular e internet y en las fiestas religiosas, hay más jóvenes en las ferias y juegos mecánicos, que en las misas.

Ya ni pensar aquellas “cosechas” de niños que, en las giras vocacionales, traía el reclutador de vocaciones (le llamaban “robachicos”), pues sus padres estaban contentos de que su muchacho entrase al seminario, donde tendría facilidades para estudiar su secundaria en la ciudad, tenía control y disciplina, y estaban más contentos todavía, si después se salía. No podemos, seguir haciendo lo mismo, esperando tener ahora mejores resultados que antes (pensando, simplemente, con un “vocacionero” mejor).

Reubicación de la pastoral juvenil vocacional

  • Se tiende a ver la “pastoral juvenil vocacional” como dirigida a un sector específico, desmembrado de la pastoral de conjunto de la comunidad parroquial. Es verdad que se puede estudiar la sicología social de la juventud actual -al menos la de México- y es probable que esto ayude al discernimiento vocacional por parte del sacerdote encargado; pero la causa determinante de la crisis vocacional es la cultura moderna, en la que los jóvenes están inmersos; la reciben en las clases de preparatoria, en las universidades, en los libros que leen y películas que ven en  el cine, en “Netflix”, en las series de TV, en las redes sociales, en YouTubes, las modas, etc…. Esta cultura ambiental les plantea desafíos a su fe, pues además, crecieron ya en ambientes secularizados. Sus mismos padres no saben o no les interesa responderles, y recurren a sus compañeros, igual de confundidos que ellos… Al último lugar al que recurren es a los templos, cuyos sacerdotes y feligreses pertenecen a otras generaciones, y que tal vez comprendan menos que ellos a la cultura moderna.

Respuesta al gran desafío

  1. Si queremos que en nuestros templos y en nuestros seminarios haya más jóvenes (o no tan jóvenes, pues algunos entran al seminario con carrera universitaria y dejando una novia), toda la comunidad cristiana tiene que cambiar: la pastoral juvenil no puede entenderse como una pastoral desvinculada de la pastoral de conjunto. Una pastoral juvenil vocacional eficaz interpela y desafía a toda la Iglesia, al menos en Occidente, cuya viabilidad histórica dependerá de que dé una respuesta relativamente pronta a este desafío. Por tanto, queda fuera de nuestras posibilidades provinciales actuales, e incluso, hasta de las posibilidades reales de la cúpula eclesial, incluyendo al Papa Francisco mismo, cada vez más cuestionado. Esto no quiere decir que no hagamos nada y que nos sentemos a rezar, en espera que una solución nos venga del Cielo. La aportación de este trabajo pretende, simplemente, detectar la causa principal, esto, además de no desanimarnos, espero que aliente a continuar con nuestros pequeños pasitos, que si los damos en la dirección correcta, podríamos contribuir, con nuestros granitos de arena, a la inclinación de la balanza, ¿En qué dirección?
  2. Convertirnos hacia la cultura moderna actual: verla con otros ojos, tratar de comprenderla y no defendernos de ella… Quizás esta crisis vocacional y de identidad cristiana sea un “signo de los tiempos”, por dónde el Espíritu esté actuando en este momento de la historia. No nos arriesguemos a “estar dando coces contra el aguijón”.
  3. La “crítica de las culturas”. Toda tarea de inculturación de la fe conlleva esta tarea para la Iglesia: todaslas culturas tienen sus valores y sus contravalores. Evangelizar las culturas implica potenciar sus “Semillas del Verbo”, sus valores tendenciales hacia el Reino de Dios, y denunciar sus antivalores, sin pretender ir a “enseñarles”, sino caminar junto con ellos hacia la realización plena de la utopía de Jesús.
  4. Perdón; pero no olvido: Se requiere de una reconciliación cultural; pero sin caer en ingenuidades: persisten en la memoria las dos primeras formas de modernidad -el liberalismo jacobino capitalista y el comunismo leninista/stalinista-. En ambas, miles de cristianos fueron asesinados por persecuciones, y la Iglesia fue despojada de bienes y privilegios, que juzgada desde su misión, no les pertenecían, pues fueron acumulados en los Estados Confesionales, y le tocó pagar su precio.
  5. Pasitos de conversión: Que en nuestros templos se escuche hablar de derechos humanos, de las reivindicaciones femeninas, del respeto a la comunidad gay, de ecología, de los derechos a los ancianos, de los obstáculos a la paz, de las injusticias, de la inmoralidad de la llamada “posverdad” y las “fakenews”, etc. Que busquemos dar a los sacramentos y a las devociones populares un sentido más teológico, evitando su degradación.
  6. Que la formación permanente vaya en esta dirección, y que se facilite a los misioneros más jóvenes, una mejor formación, especialmente en carreras universitarias.
  7. Desvincularnos, como Iglesia, de esos movimientos semejantes a los ProVida (infiltrados por la ultraderecha y por fuertes capitales empresariales, como es la minería). Por ejemplo: oponernos proféticamente al aborto; pero no desde el poder (los aparatos de Estado), sino mediante el diálogo con otras corrientes, presentando nuestro punto de vista con humildad y respeto, como correspondería a un auténtico Estado Laico, etc.
  8. Necesitamos también revisar nuestros prejuicios a todo lo que huela a “izquierda” (o a los denigrados “populismos”) y tener más criticidad hacia la Derecha. Quizás nos sorprenda descubrir que la primera posición está más cerca del Evangelio, que la segunda.

Este es mi aporte; quizás sea un sueño; pero sin sueños no hay cambio posible.


[1] Se distingue la “secularización” –proceso sociocultural irreversible- del “secularismo” -ideología que califica a lo religioso como falsedad, producto del miedo y la ignorancia-.

[2] B. Malionowski y antropólogos funcionalistas, basados en sus trabajos de campo, afirman que en las culturas primitivas, magia, religión y ciencia no son estadios sucesivas, sino que siempre han coexistido; pero cumpliendo funciones distintas

[3]“Christus vivit”, num. 202-247, cita del conversatorio “Dimensión Juvenil y Vocacional, “El Papa Francisco y los Jóvenes” pag. 3. Idea que se repite en la parte “sueño congregacional y los jóvenes” (p. 4).