B-18 EUCARISTÍA: MISTERIO DE ADORACIÓN Y SIGNO DE COMUNIÓN

Jn 6, 24-35

  • En todo símbolo se distingue el “significante” del “significado”. Todos los lunes, los niños en la escuela realizan un ritual, poniendo su bracito sobre el pecho significando una disposición “patriótica”, “saludar a la bandera”. Pero su disposición de mantenerse firme, no tiene como objeto un trapo de tres colores (significante), sino que su objeto es La Patria (ese conjunto de personas que habitan un mismo territorio y que están organizados en un Estado), a la que se comprometen a defender, de modo que sea una patria para todos y no sólo para unos cuantos (significado).
  • La semana pasada hablamos de cómo Jesús, viendo a una muchedumbre hambrienta de su Palabra; pero también de pan, fue saciada de ambos satisfactores (el Evangelio no puede ser escuchado con el estómago vacío)
  • Ahora San Juan ve aquel Pan como un símbolo de otros satisfactores más importantes que el pan material: el alimento necesario para resolver todas las carencias de todos.
  • Jesús cuestiona a la gente por seguirlo por el “significante” (pan) y no por el “significado” (Jesús mismo). La gente, a su vez, cuestiona a Jesús y lo provoca para que les dé “pan del Cielo”, como lo hizo Moisés.
  • Efectivamente, cuando el pueblo hebreo fue liberado de la esclavitud de Egipto, queda frente a la dureza del desierto. Un pueblo con mentalidad de esclavos, que ha perdido su dignidad ante el miedo. Mientras una postura digna hubiera sido “más vale morir de pie que vivir de rodillas”, ellos prefieren vivir postrados de rodillas esclavas, a cambio de tener su pan seguro y algo de carne de vez en cuando.
  • Dios les promete que esa tarde comerán carne y que al día siguiente comerán pan hasta saciarse. En efecto, una parvada de codornices, cansadas por su larga travesía por el desierto, vuela bajito y lento. La gente las coge de las patitas y esa tarde come carne. Al día siguiente el campamento aparece cubierto de una pelotitas blancas –el pequeño fruto de una planta que allí se daba- y los hebreos descubren que de ellas, machacadas, se pueden hacer unas tortitas de pan.
  • Jesús da el salto, y da al significante (pan) su auténtico “significado”: Jesús mismo es el verdadero Pan del Cielo, dando Juan un significado eucarístico, que ya era comprendido así en su comunidad juánica.
  • La Eucaristía tiene dos funciones: Misterio de Cristo, Hijo de Dios o Jesús, signo de comunión. Lo segundo es el significado principal. Si Jesús hubiese querido quedarse entre nosotros para ser adorado, hubiese elegido otro significante, como la nube luminosa que se decía moraba en el Santuario. Pero se quedó como pan, para ser comido, para que se convirtiera en carne nuestra, como “viático” para fortalecernos en el camino de la vida; como signo y fuente de comunión y comunidad.
  • Como reacción ante los cristianos de la Reforma, que negaron la transubstanciación, el catolicismo de la Contrarreforma enfatiza los signos de adoración: aquellas grandes custodias enjoyadas, portadas bajo palio en las procesiones de Corpus; aquellos sagrarios jansenistas, elevados, entre rayos de gloria; las prohibiciones para comulgar a los no-dignos (indígenas); el exagerado respeto a minúsculas partículas (el sacerdote no despegaba los dedos después de la Consagración y después de comulgar se los lavaba, vaciando el agua en un receptáculo bajo el altar, etc.).
  • Recuperemos el significado de la Eucaristía en el compromiso por alimentar a los pobres y crear así comunidad en un mundo global carente de comunión.

B-17 DEL HAMBRE Y DEL DESPERDICIO

Homilía del domingo 26 julio (XVII-B: Jn 6, 1-15)

  • En el mundo existen casi 1,000 millones de personas que sufren hambre crónica. Cada 3,6 segundos muere un niño enfermedades vinculadas con la desnutrición (6 millones de niños menores de 5 años).
  • Esto, no porque la Tierra no pueda producir alimento suficiente -de hecho, se producen alimentos para 12 mil millones de personas. Sin embargo, se desperdician 1,300 millones de toneladas anualmente en el mundo. La mitad de los alimentos que se desperdician bastaría para alimentar al Planeta entero. El problema es la distribución de alimentos y la falta de voluntad política. De hecho, estas miles de toneladas de alimento destruidas lo fueron para que no bajasen el precio y la ganancia de las grandes agroindustrias y acaparadores. Los gases de estos desperdicios afectan al cambio climático.
  • Los alimentos “chatarra”, los transgénicos, refrescos, ocasionan obesidad y diabetes, aún en zonas subalimentadas. No sabemos comer. México ocupa el primer lugar mundial en obesidad infantil. Los animales sufren maltrato, se les considera sólo como un producto efímero; no se cuidan suficientemente de la salud de la población (como las semillas transgénicas), y los trabajadores, también son “desechables” como los migrantes, encarcelados y deportados, despojándolos cruelmente de sus hijos, por el único de alimentar a los policías que los arrestaron.
  • Los gobiernos del mundo se comprometieron para el inicio del Milenio (“Millenium Goals”) a reducir a la mitad para el 2015 las personas con hambre (mil millones); pero la meta no se cumplió. Según la FAO, no fue por falta de posibilidades (podría hacerse sin cambios estructurales), sino por falta de voluntad política.
  • Hoy vemos nuevamente a Jesús ante una multitud hambrienta de su Palabra; pero también de pan. Da a entender que no puede recibirse el Evangelio con el estómago vacío, pues no se trata de una doctrina abstracta, sino de una buena noticia concreta: la satisfacción de toda carencia, simbolizada por el pan. Muchos de sus interlocutores son pastores nómadas: nunca viajan sin su “itacate”. Pero muchos otros salieron precipitadamente, y el encuentro con Jesús duró más de lo previsto. Se notaba cierta intranquilidad.
  • ¿De qué habría estado hablando Jesús? De lo que acostumbraba: hay que amar al prójimo como a sí mismo, hay que compartir, los problemas comunes exigen soluciones comunes… y un muchacho lo comprendió: “Señor: aquí tengo mi pan, es todo lo que traje. Si te sirve, tómalo”… y entonces vino el milagro: en momentos de pánico, lo normal es que cada cual se aferre a lo poco que trae; que cada cual “se rasque con sus propias uñas”… pero ante el ejemplo del chico, cada cual se fue desprendiendo de lo suyo, de su seguridad alimentaria… y alcanzó para todos y sobró todavía.
  • El mundo actual está marcado por el individualismo. Cada cual busca sus propias ambiciones, satisfacer sus deseos, aún a costa del “entredevoramiento”; pero esto nos lleva al suicidio colectivo. Los deseos son ilimitados. Satisfacer nuestros caprichos es lo que está conduciendo a agotar los recursos de la Tierra. Necesitamos potenciar una ética social solidaria. Los problemas del Planeta y de la humanidad son los nuestros, y es preocupándonos por estos grandes problemas como mejor podremos solucionar los propios. Decir “pan” es decir techo, salud, vestido, educación, libertad… Sólo restringiendo nuestros apetitos tendremos Mundo para algunos siglos más. Somos corresponsables de los hambrientos en el mundo, y por eso habremos de ser juzgados (“tuve hambre y me diste de comer”). Experimentemos la alegría de compartir el “pan nuestro de cada día”-

B-16 ACCIÓN Y ACTIVISMO

(Mc 6, 30-34)

  • La acción es lo que nos permite remediar nuestras necesidades, crecer, expandirnos, transformar nuestro entorno, construimos a nosotros mismos y ayudar a los demás.
  • Para ello, es necesario que las actividades: los actos derivados de la reflexión, para que estén planificadas. El “activismo”, en cambio, es su degradación en actividades compulsivas, a lo espontáneo, que nos dan sólo ilusión de eficacia.
  • Para los antiguos griegos, el objetivo último al que había que aspirar era la “ataraxia” o el otium, el ocio creativo del artista, el ocio contemplativo del monje. Para obtener ese estado, eran inevitables las actividades utilitarias, vistas como negación de “ocio” –el “nec-otium”, el “no-ocio”, convertido en “negocio”. En el momento actual, mientras los desempleados tiene tiempo de tedio, muchas personas se sobrecargan de actividades. A veces, estas son ineludibles (mujeres que trabajan fuera del hogar, se transportan, cuidan los hijos, hacen el quehacer doméstico, etc); pero otras veces se trata de un activismo frenético para ganar más y comprar más bienes de consumo; aunque luego no haya tiempo para disfrutar lo adquirido. El ocio entonces está en función del negocio.
  • En momentos de actividad intensa se requiere más de tiempos de descanso y reflexión. Pero un trabajo enajenado conlleva un descanso igualmente enajenado y pasivo, “estar de ocioso” (la tv, futbol, internet). Se requiere recuperar otro tipo de re-creación, para que nuestras actividades se realicen con goce y eficacia. Necesitamos del reposo (hasta las máquinas lo necesitan), de actividades lúdicas, de la contemplación, de estar con quienes queremos… para conservar nuestra salud mental. Tenemos que recuperar el domingo como día de descanso, como Día del Señor, y aprovecharlo para la creatividad artística, para el contacto con la naturaleza, para convivir con la familia y los amigos…
  • Jesús era un poeta contemplativo, no un espontáneo improvisador. Sin embargo, tuvo realizaciones sorprendentes, debido a la planificación (no fue un “espontáneo improvisador”) y a su pasión evangelizadora caritativa. Cuando envió a sus apóstoles lo hizo definiendo claramente los fines de su misión: preparar el ambiente en los poblados que pensaba visitar y entrenar a sus futuros sucesores para que continuasen con eficacia su obra. También puso en claro los medios con que habrían de contar: no recursos materiales, sino la Palabra y el testimonio.
  • En continuidad con el domingo anterior, ahora sus apóstoles regresaban, asombrados ellos mismos de los resultados de su acción planificada. Llegaban cansados, cargados de experiencias, necesitados de comentar sus aventuras y sus dudas, y hablaban todos al mismo tiempo. Jesús comprendió que era necesario hacer una evaluación, propiciar una comunicación, tener unos momentos de intimidad, de oración y de un merecido descanso. Les un retiro en una playita tranquila y solitaria…
  • La gente advirtió hacia dónde se dirigían Jesús y sus amigos y se les adelantó. Los apóstoles seguramente se habrán sentido algo contrariados. Jesús miró con atención a la multitud. La primera imagen que le vino de inmediato fue la de un rebaño sin pastor: sin el callado y sin la vara, las ovejas se extravían, se pelean, se desbalagan, quedan indefensas. Era preciso congregarlas y responder a sus demandas. Una programación debe siempre ser flexible y un pastor planificador tiene que priorizar sus decisiones y no sujetarse a un esquema inamovible. El descanso tendrá que esperar ante el apremio caritativo del evangelizador… de modo que “se puso a enseñarles muchas cosas