3. LAS PRIMERAS CIVILIZACIONES EL NEOLÍTICO MESOAMERICANO

EL CONCEPTO DE “MODO DE PRODUCCIÓN”

Esta categoría sociológica -empleada por Marx; aunque ya había sido utilizada anteriormente por Morgan)-, resulta útil para distinguir mejor los períodos históricos. Se parte del supuesto de que los humanos deciden unirse en colectividades, primeramente, para producir lo necesario paralas necesidades básicas de todos, y luego, para reproducirse biológica y socialmente. La producción implica, por supuesto, novedades tecnológicas; pero es mucho más que eso. Implica toda una organización de la población que permita la obtención de los satisfactores necesarios. Históricamente, esto lleva a una estructura política dicotómica, es decir, el surgimiento de una clase dirigente, un grupo hegemónico que, justificado por la necesidad de una dirección central, aglutine y unifique a gran cantidad de trabajadores. No es difícil suponer que el grupo organizador aprovechará este espacio de dirección para su propio beneficio, mediante la explotación de fuerza de trabajo. Ahora bien, lograr esto requirió de una justificación del poder de dominación, para ser comúnmente aceptado. Para ello, se iría construyendo todo un sistema de ideas, hábitos, actitudes, etc., acorde a la nueva estructura. Esto nos queda más claro si lo comparamos con las sociedades capitalistas modernas (“la anatomía del mono se conoce mejor a partir de la anatomía humana”). En estas, se distingue una base económica (“infraestructura”), como las raíces del árbol, con un modo peculiar de organización del trabajo colectivo (en los casos modernos, obreros libres y cualificados) y medios laborales (la industria moderna). Luego vendrá lo que sería el tronco del árbol, significante de la dimensión política que respalde la explotación laboral. En las sociedades actuales, prepondera la forma democrática, que requiere la formación de distintos proyectos organizativos y que suelen agruparse en Partidos Políticos. Pero no sólo en estos, sino también movimientos sociales con diversas orientaciones. Las ramas del árbol corresponderían a los tres poderes básicos -ejecutivo (con su consiguiente monopolio de las armas), legislativo y judicial-. Finalmente, en la fronda del árbol, son todos los aparatos ideológicos que producen y difunden las ideas preponderantes: la escuela, la educación familiar (refranes, valores), los medios de comunicación y de diversión… y finalmente, las religiones e iglesias.

La sucesión de diversos “modos de producción” que se dieron en nuestro país nos permitirá comprenden mejor los regímenes, formas de gobierno, así como las tensiones y contradicciones que caracterizarán los distintos períodos en que dividimos el curso.

EL MODO DE PRODUCCIÓN DESPÓTICO TRIBUTARIO (ASIÁTICO)

La domesticación de plantas y animales.

            ¿Cómo fue posible que los “sapiens” decidiera cambiar un estilo de vida que les permitía una dieta balanceada, gran libertad, mucho tiempo de ocio y condiciones favorables a un desarrollo mental práctico y habilidoso (el llamado “modo de producción del comunismo primitivo”)? ¿Qué fue lo les motivó a esta gran equivocación histórica?

            En realidad, como dice Yubal Noah Harari, “más que domesticar el trigo, fue el trigo el que nos domesticó a nosotros”. Acaso algunas semillas de trigo silvestre trasportadas a la cueva, cayeron en tierra y las espigas crecieron solas. Las mujeres -quienes se encargaban de los sembradíos y de la alfarería- aprendieron a plantar mejor las semillas, cerca de la cueva, para lo cual consideraron cambiar su hábitat cerca de donde hubiera agua.

            Fue así que modificaron un estilo de vida más libre, sana, con mayor tiempo de ocio y dieta más variada (la “opulencia primitiva”), por el trabajo agrícola, más pesado, una dieta centrada en el monocultivo de un cereal (trigo, arroz, maíz) y un cuerpo más debilitado y enfermo (las enfermedades infecciosas llegaron con los animales domesticados). Quizás hayan creído que, si bien tenían que trabajar más, se tenía más seguridad alimentaria, sin alejarse mucho. Ahora tuvieron que vivir para el trigo: este cereal requiere de agua (canales) despeje de piedras, limpieza de otras plantas dañinas, etc. Así apareció la propiedad, pues había que defender los sembradíos y los animales. Tampoco previeron que esto traería mayor crecimiento demográfico, lo que implicaba, más brazos para trabajar; pero más bocas para comer.

Fue así que se implementa este nuevo modo de producción. El crecimiento de la sociedad implicaba obras mayores, y esto, a su vez, mayor organización. La sociedad se dividió, por primera vez en la historia, en clases sociales: un grupo dirigente, que poco después se convertirá en grupo dominante. Ahora, la tierra la poseerá el “déspota” (“tlatoani” entre los aztecas). Éste concedía a cada campesino una parcela para que la cultivara libremente, a cambio de destinar parte de su energía laboral para obras públicas (caminos, acueductos). Con el aumento poblacional, aumentó la mano de obra sobrante, la cual, el cacique y su clase de burócratas destinaría para construirle su castillo y algunas viviendas más cómodas. Pero como todavía seguía sobrando mano de obra, se la utilizó para la construcción de grandes monumentos simbólicos del Imperio mismo, signos de su grandeza y de su poder.

            No hace mucho más de 6,000 años apenas, los humanos aprendieron a domesticar algunas plantas y animales se gestó este tipo de sociedad. Lo más antiguo, hará unos 8,500 años en la región de Turquía e Irak. Pero no se extendió por contagio, sino más bien en forma simultánea: 7,000 AC en China, 3,000 en Nueva Guinea, 2,000 AC arriba de Florida, 4,500 AC en Mesoamérica y 3,500 AC en el área andina sudamericana.

            Quizás por necesidades administrativas de contabilidad de costales, hacia 3,000 AC apareció la escritura: Jeroglíficos en Egipto y escritura cuneiforme en asirios o fenicios. En 1,500 AC los chinos ya tenían una escritura completa e incluso, poesías. Hacia el 1,000 AC se escribió la Biblia y la Ilíada.

Aparición de las religiones

            La división dicotómica de la sociedad -los de “arriba” y los de “abajo”- favoreció el surgimiento de las religiones, caracterizadas también por el dualismo, “natural” / “sobrenatural”, cuerpo/alma; Cielo/tierra. Existe un orden sobrenatural, no sujeto a las veleidades humanas o a convenios obligatorios. Por otra parte, si bien ya dominaban la siembra y la cría de corderos, no dominaban aún las plagas, las sequías y muchas enfermedades. Así aparecieron deidades “funcionales”, para diferentes necesidades: diosas de la fertilidad, el Dios del Cielo (lluvias), dioses para las guerras o medicina, etc. Con el aumento del comercio y las comunicaciones con otras sociedades, se vio la necesidad de alguna deidad superior a los dioses locales que estableciese cierto orden superior. El politeísmo pudo derivarse de la unificación de varias sociedades, o finalmente, la deificación del Imperio (la Torre de Babel, en Asiria: “una torre que llegase hasta el Cielo”). Por lo que sabemos, el “animismo” primitivo no desapareció del todo, como tampoco el “naturalismo” (montaña o árboles sagrados), ni creencias totémicas. Fue este modelo social el que se impuso en Mesoamérica

NEOLÍTICO MESOAMERICANO

LOS AZTECAS

            Probablemente, los aztecas destacaron separándose de alguna gran familia: los purépechas o los chichimecas. Estos, como la mayoría de los pueblos del Norte, fueron seminómadas, habituados a vivir en el desierto. Su mitología los hace nacer en Chicomostoc, “Las Siete Cuevas”, probablemente nacidos del inframundo. El lugar se ubicaría en el legendario Aztlán, que suele ubicarse en Nayarit. Por mandato divino, emprendieron una larga y penosa travesía hacia las tierras del sur, con la promesa de llegar a un lugar fértil y hermoso.

            Para orientarse en el desierto, lo mejor son los astros, preferentemente el Sol y la Luna que, por su naturalismo religioso, quedaron divinizados en sus dos principales deidades, el Sol, Huitzilopochtli (“colibrí zurdo) y la Luna, Tezcatlipoca (“espejo humeante”), cada uno de ellos, según la modalidad propia de los pueblos primitivos, tenía su respectivo totem individual: el águila y el jaguar. Fue Huitzilopochtli quien les mandó peregrinar hacia el sur hasta encontrar un augurio profético que serviría de señal adónde instalarse: un águila parada sobre un nopal y devorando una serpiente. Alude a una contradicción espacial: lo más alto y lo más bajo, a estas dos dimensiones se les sumó una tercera, la del plano terrestre.

Fue así que aquellos chichimecas emprendieron una larga y penosa travesía, con muchos avatares y desventuras, hasta que finalmente, en un islote del lago de Texcoco, encontraron tan anhelado augurio, y en el año de 1321, según los códices, fundaron la ciudad lacustre de Tenochtitlán. A partir de esta fecha, suponiendo la numerología simbólico mítica, debieron iniciar su peregrinaje en Aztlán el año 1115.[1]

Los pueblos que habitaban las inmediaciones del lago, llamaron a los nuevos avecindados “mexicas”, que significa, “comedores de serpientes”, quienes pronto se ganaron la fama de guerreros belicosos.

Sobre el lago de Texcoco -de 10,000 km2–, fue donde los aztecas, interpretando la antigua profecía, construyeron una maravillosa ciudad. Cultivaban en ella flores y verduras, sobre “chinampas” flotantes, alineadas geométricamente de modo que formaran canales. Cuatro grandes calzadas, orientadas según los signos zodiacales, comunicaban la ciudad con las orillas del lago. En el Centro estaba el Templo Mayor, el palacio del Tlatoani y el mercado, con callejas para sendos productos comerciales bien organizado. Habían construido en el lago, contenciones que separaban las aguas dulces y las saladas, así como represas utilizadas también por seguridad, para inundar las calzadas. La ciudad pudo tener, entre 300,000 y 70,000 habitantes. Sin embargo, la población total de Mesoamérica se calcula en unos 16 millones de habitantes.

Economía.- Mesoamérica es una de las regiones en donde, desde mucho tiempo atrás, se gestó el neolítico. Según el antropólogo Kirchner, la región comprende, desde la laguna de Chapala, hasta Nicaragua. Las culturas étnicas que la poblaron tienen ciertos rasgos en común: pirámides, el calendario, la coa o bastón para la siembra del maíz, el número 0, etc. Se pueden distinguir tres grandes familias culturales: la Uto-Azteca, la Mixteco Zapoteca y la Maya. Para los fines de nuestro curso, nos vamos a reducir a la primera.

El cereal base de la dieta mexica fue el maiz, el cual no fue “domesticado”, sino que fue un producto humano.[2] Desde sus orígenes en el territorio actualmente mexicano, ya se había dometicado el perro. En México, la raza más difundida fue el “xoloizcuintle” o “perro pelón”, que era comido. El Xolotl negro era más bien venerado, como figura de Quetzalcóatl, que acompañaba a los muertos ensu viaje de ultratumba. Además del maiz, plantaban flores, verduras y legumbres, como el frijol. Fueron buenos alfareros, con ollas y vasijas muy bien trabajadas, aparte de urnas funerarias. Eran muy cotizados en el comercio los artículos suntuarios para las élites, como las plumas, los petates y para el ornato, las cuentas de barro o hueso y el oro labrado. Parte de estos productos provenían del tributo a los pueblos conquistados. No se les obligaba a tributar productos a los que ellos no estuvieran familiarizados. Se respetaba a producción local y tan sólo, se les exigía cierta cantidad de su producción.

En lo político, los aztecas tuvieron la estructura piramidal propia de este Modo de Producción Despótico Tributario asiático, con estructura bien definida. En la cumbre estaba el “huey Tlatoani” o cacique, con su cuerpo de nobles -los “pipiltin”, olmecas connotados y jefes de los Guerreros Aguila- y con ellos, los sacerdotes. El tributo lo obtenían de los “macehuales” o trabajadores de chinampas. Los trabajos comunitarios más duros, como la construcción y mantenimiento de su ciudad lacustre, las hacían los pocos esclavos (“tlatlacotin”). Posteriormente, su contribución tributaria no remunerada fue como guerreros. Los mexicas tuvieron un ejército poderoso, que les permitió conquistar una zona extensa, llegando hasta centroamérica. Había Órdenes militares (caballeros águila, caballeros jaguar), y una escuela de entrenamiento, el “Calmecac”. Con un ejército bien entrenado, derivaron hacia un Imperio, conquistando grandes extensiones que alcanzaron tierras del sureste, hoy Centroamérica, donde los comerciantes (“pochtecas”) fungían, a la vez, como espías. Al caer Atzcapozalco, el control del Lago estuvo bajo la Triple Alianza: Mexico, Tlacoapan y Texcoco. 

Posteriormente, cuando aumentaron los sacrificios humanos de los pueblos vencidos, las tres potencias de la Alianza acordaron un sistema de guerras, con el único fin de hacerse de prisioneros para estos sacrificios (“Guerras Floridas”).

CULTURA

Los aztecas, dada su proveniencia chichimeca, no poseían una cultura muy elaborada; pero tuvieron la fortuna y la habilidad en tener contacto con los olmecas, a quienes siempre admiraron.

Los Olmecas. De proveniencia totonaca u otomí, era una étnia muy antigua (desde 2,500 AC a 200 DC; aunque su pleno desarrollo fue después del 1,500 ac). Su población llegó a tener 150,000 miembros. Su producción también se organizó con el mismo modelo del “modo de producción asiático”. Fue una de sus étnias la que construyó el soberbio centro ceremonial de Teotihacan, que floreció entre los siglos III y VII de nuestra era, y que, por tanto, ya se encontraba en ruinas cuando lo conocieron los aztecas. Se expandieron por Tabasco, Veracruz y partes de Oaxaca (Mixteca y el Istmo). Se dedicaron a la agricultura, la alfarería y el comercio. En Coatzacoalco, descubrieron el petróleo (se han hallado canoas embadurnadas de chapopote). Los Olmecas tuvieron la hegemonía cultural y filosófica de todo Mesoamérica. Aprendieron la escritura, desde el año 1,000 AC (hay un texto de hace 3,000 años), es decir, más o menos cuando en Palestina se escribía la Biblia o en Grecia, la Ilíada. Es difícil precisar que otros elementos de su cultura heredaron a los aztecas, ya que éstos la elevaron a niveles sorprendentes. Es probable que en el medio olmeca sea donde se originaron los gérmenes de la extraordinaria cosmovisión filosófica que subyace en toda la cultura mexica,[3] y que quien esta se deba a Quetzalcóatl, dios de origen olmeca.

Quetzalcóatl

Parece ser que este dios fue confundido con un pesonaje extraordinario de la realeza, CêÂcatl- Tôpilzin, quien nació el año 895 dc. Probablemente fue un sacerdote insigne de Teotihuacan o un príncipe que probablemente residió en Amatlán, Morelos (más concretamente, en el cerro del Tepozteco). Instauró un reino floreciente, de paz, sabiduría y fomento artístico. Pero fue engañado por los brujos (Tezcatplipoca), embriagándolo con pulque, a guisa de medicina, motivo por el cual fue expulsado hacia el golfo, donde los olmecas lo identificaron con el dios Quetzalcóatl. Viajó hasta Yucatán, prometiendo regresar. Entre los mayas, se le rindió culto con el nombre de k’uk’ulkan (‘pluma y serpiente’ o “serpiente emplumada”, traducción del nahuatl, “Quetzal- Cóatl”).

Filosofía nahuatl

La cosmología filosófica náhuatl tiene siete dimensiones, tomando como punto de partida, un centro, en la tierra. A partir de allá, distinguen: el arriba empíreo, el abajo inframundo, el norte, el sur el este y el oeste. Estos espacios cardinales. Más que un punto, como en nuestra brújula, constituyen grandes ámbitos, distinguidos, con la precisión más sorprendente de cálculos matemáticos y observaciones astronómicas, de dos desplazamientos astrales. El primero, es el del Sol, formando una cruz (no de 90°, sino más amplia), mediante dos trazos: el nacimiento y la puesta del sol en el solsticio de verano y el nacimiento y la puesta del sol en el solsticio de invierno. El segundo, la observación de dos constelaciones zodiacales, para nosotros, la Osa Mayor (7 estrellas) y la Osa Menor (5 estrellas), cuya suma, añadiendo el astro el centro (Estrella Polar, antes se creía Venus), da el número 13. Dichas constelaciones giran en torno al mencionado Planeta central, y ubicando sus posiciones en los equinoccios y solsticios de las estaciones en un año, multiplican 13 X 4 = 52 (el siglo mesoamericano).

La antropología filosófica. Según su mitología, los humanos provenimos del maíz, y para algunos pueblos, sus ancestros salieron de los árboles o de las cuevas (mixtecos). Distinguen en el ser humano, cuatro componentes: el cuerpo es el primero, concebido de manera análoga al europeo; pero distinguen, además de este componente, otros tres anímicos, recogidos por López Austin para los antiguos nahuas[4], cuyas reminiscencias sobreviven de algu modo en diversas étnias mesoamericanas. Tienen una ubicación clara en algún órgano corporal, pero añ mismo tiempo está diseminada en todo el cuerpo.

El Tonalli, ubicado en la cabeza (mollera), otorga el “carácter” o “destino”de una persona al nacer (el “Tonallamatl” era el libro del Destino, por el que se reconocía), y se relaciona de alguna manera al totemismo individual (aunque también puede ser tribal: v.gr., el los olmecas era el jaguar y el de los aztecas, el águila). Parece ser que posteriormente, proveniente del sur de Mesoamérica o incluso, de África (Aguirre Beltrán), se relacionó con un totemismo individual: el “tona” o “alter ego” animal. Al nacer una persona, nace al mismo tiempo, en otro lugar, un animalito,guardando ambos seres cierta relación o interconexión. De modo que lo que le sucede a uno, le acontece de igual forma a su contraparte.

El Ihíyotl, ubicado en el hígado, era un elemento desprendible, y como sucedía con el “anima”, al dormir la persona, salía del cuerpo a vagabundear, explicándose así los sueños. Era tímido, y podía perderse con un gran susto (“mal del susto”), para lo cual, los chamanes tienen que llamarlo en una olla. Permanece en el cuerpo unos días después de fallecido (durante el novenario) y luego se va desintegrando. Algunas personas, por el azar, tienen la cualidad de que su “ihíyotl”, durante el sueño, se encarnan en su “tona” o alma gemela animal, y son los casos de los nahuales, quienes, así materializados, pueden realizar ciertas acciones; pero que tienen que regresar a su cuerpo antes del alba.

El Yolía es el componente más semejante al alma humana en la concepción griega, y por tanto, si se desprendiera del cuerpo, vendría la muerte de la persona. Su lugar era el corazón, centro del cuerpo. Esta entidad vivifica a la persona y tenía que ver con los conocimientos, las voliciones y la afectividad. Después de la muerte, realiza el viaje de ultratumba al paraíso que le haya tocado, según su forma de morir.

RELIGIÓN AZTECA

          La aculturación que se dio entre los olmecas y los aztecas no pudo menos que concretizarse a nivel religioso, salvando la paridad entre ambos aliados y utilizando el número básico de toda América, el cuatro (así como es el tres en Europa). Se contraponen dos parejas, la bina azteca -que como númadas, necesitan de los astros para orientarse en el desierto): el Día, Huitzilopochtli y la noche, Tezcatlipoca, con sendos animales depredadores totémicos, el águila y el jaguar. Se complementarán con la bina olmeca, cuyo hábitat en la cuenca del Papaloapan y la exuberanciadel tropico, contraponiendo la naturaleza, Tlaloc y la cultura, Quetzalcóatl, con sendos animales totémicos, la serpiente de agua y la serpiente de aire, la Serpiente emplumada.

Pero la integración no será la mera yuxtaposición, sino que habrá que destrtuir sendas binas y formar otras nuevas, un dios de cada cultura. Para la primera bina se utilizó el género mítico -la creación del ser humano-, contendiendo Quetzalcóatl y Tezcatlipoca. Esto requería el sacrificio de un dios, quien voluntariamente habría de lanzarse a una hoguera. Los candidatos fueron el azteca Tezcatlipoca, dios apuesto, galán y espléndidamente vestido, y por parte olmeca, Quetzalcóatl, un dios purulento y jorobado. A Tezcatlipoca, como favorito de los dioses, se le dio la preferencia, pero llegado el momento, este dios tuvo miedo, y en cambio, Quetzacóatl fue quien se lanzó, creándose así al ser humano.

Para integrar la segunda bina se recurrió al ritual:  al centro del Templo Mayor estaban dos nichos en los que se adoraban, en paridad, a Huitzilopochtli y a Tláloc, si bien prevalecía el primero.

Conforme a este sistema cuaternario, quedaron repartidos los puntos cardinales, representados en el calendario azteca con los emblemas -respectivamente, comenzando por el cuadro superior izquierdo, siguiendo las manecillas del reloj- Quetzalcóatl, Tezcatlipoca, Huitzilopochtli y Tlaloc, así como los 4 puntos cardinales -Norte, Oriente, Sur y Occidente-, así como los 4 colores del maíz -blanco, rojo, amarillo y morado oscuro (negro)-. A estos cuatro dioses principales, se añadió un quinto, el dios supremo, Tloque-Nahuaque, padre de los dioses. Por supuesto, permanecieron deidades menores: Coatlicue (madre de Huitzilopochtli), Coyolxauhqui (hermana del dios), Mixcóatl, Mictlantecuhtli (dios del Inframundo con su pareja), Ehécatl (dios del Rayo, otro nombre de Quetzalcóatl), Tonatiuh (otro dios del sol), Xipe Tótec “nuestro señor desollado), Xochipilli (diosa de las flores), Cinteotl (diosa del maíz), etc., así como deidades funcionales, reminiscencias de su antiguo naturalismo (dioses de las tormentas, de los terremotos, etc.).

El ritual se centraba en los sacrificios humanos, que aumentó en los últimos años del imperio. Consistía en abrir el pecho al prisionero y extraerle el corazón que, como dijimos, era dónde se alojaba el “yolía”, como centro del cuerpo, y este componente anímico era el alimento del dios Huitzilopochtle.

Ritual y Mitología se correspondían, como se ejemplifica el mito del nacimiento de Huitzilopochtli: Coatlicue, su madre era la que cuidaba el templo, y en cierta ocasión que lo aseaba encontró una pluma (¿águila, colibrí… o “paloma”?), que guardó en su vientre. Con dicha pluma, Coatlicue quedó embarazada. Su hija, la Coyoxautli, se enfadó, decepcionada y azuzó a sus 400 hermanos (las estrellas) para que matasen al niño apenas fuese parido; pero he aquí que Huitilopochtli nació con un escudo y una espada de obsidiana, con la que descuartizó a su hermana y mató a sus 400 hermanos. En el rito que lo conmemoraba, una vez sacado el corazón al esclavo, se despeñaba su cuerpo; mientras 400 guerreros daban vuelta, danzando alrededor del templo[5]. Los trozos del cadáver descuartizado, era repartido a miembros de la nobleza para ser comido; en cambio, al pueblo se les repartían panecitos en forma de colibrí (como las hostias consagradas en el ritual católico).

            Habrá que añadir que el esclavo que iba a ser sacrificado, era elegido con un año de anticipación. Se le consagraba, imponiéndoles las vestiduras del dios, y se le llevaba a morar en un palacio, durante todo el año, donde era objeto de honores y de veneración. Llegado el día, subía las escalinatas deltemplo, orgulloso y agradecido por ser elegido para alimentar con su corazón al dios, y protección divina al pueblo.


[1] Las 7 estrellas de la Osa Mayor, más las 5 estrellas de la Osa menor, más el planeta Venus que fungirá como eje, suman 13. Estas dos constelaciones giran en forma de cruz, y tomando los inicios de las 4 estaciones del año, señalan la orientación, a guisa de brújula, distinguiendo cuatro ámbitos cardinales. Por tanto, multiplicando por 4, suman 52. A su vez, 52 X 4 dan 208 años, tiempo entre 1115 Aztlán y 1321 Tenochtitlán.

[2] En el Museo Regional de la ciudad de Oaxaca se exhiben fósiles de las primeras mazorcas, de no más de 10 cms. de altura

[3] SOUSTELLE, Jacques: “El Universo de los Aztecas”, F.C.E/CREA, 1980, mÉXICO

[4] LÓPEZ AUSTIN, Alfredo: “Cuerpo Humano e Ideología. Las concepciones de los Antiguos Nahuas” (dos vols.), 1984, UNAM, México

[5] En el Museo del Templo Mayor se expone una piedra redonda, con el altorrelieve de la Coyoxautli descuartizada, hallada al pie de la escalinata.

6. RÉGIMEN COLONIAL

Introducción

Empezamos explicando una nueva categoría metodológica que nos ayude a comprender mejor esté período. Hasta ahora nos hemos venido manejando con la de “modo de producción” (MP), del modelo historiográfico marxista. Supone que la economía -y de modo específico, el modo como una colectividad ordena la producción de satisfactores-, ha sido determinante (o al menos, condicionante) para organizar formas de dirección política, y que (si exceptuamos el período de clanes cazadores y recolectores) ha sido preponderantemente dicotómica (es decir, con dos polos diferenciados, uno de dominio explotador y otro, subordinado y explotado); y ya que la dominación no sería posible sin cierta legitimación aceptada, va acompañada por una serie de ideas, valores, instituciones que legitimen la dominación (ideología). La producción, pues, configura a la sociedad en su conjunto: economía, política e ideología.

Ahora bien, esta categoría; aunque útil para la comprensión, es abstracta e insuficiente, pues la realidad total es más compleja que el simple modelo de producción dominante, pues casi nunca aquella se adecúa a este. Por eso se ha construido otra categoría complementara: la de “formación social”, para referirse a una sociedad concreta. En éstas, si bien prepondera determinado MP, éste no se encuentra puro, sino combinado con otros modos de producción -anteriores o en construcción- que dejan también su impronta.

Esto lo veremos ahora en el régimen colonial, una vez terminada la guerra de conquista. El “MP feudal”, como era previsible, fue el dominante; pero las sociedades autóctonas anteriores a la llegada de los invasores no pudieron menos que dejar su impronta. Es decir, el neolítico o “MP despótico tributario o ´asiático´” estaba también presente, si bien degradado y subordinado. Con la importación de esclavos africanos, cazados y aprisionados, el “MP esclavista”, destinados a los trabajos más duros, que excedían la fuera de los cuerpos indios. Una bula promulgada por el Papa Urbano VIII, el 22 de abril de 1639, prohibió la esclavitud en las colonias americanas de España y Portugal. La medida fue aprobada por el Rey de España, Felipe IV; pero sólo aplicable a los indígenas. En cambio, permitió la esclavitud de los esclavos africanos. Los esclavizadores (muchas veces ingleses o portugueses) cazaban en África a los nativos separándolos de su familia y hasta de sus compañeros de grupo étnico. Algunos, conocidos como Cimarrones consiguieron su libertad al escaparse y refugiarse en las montañas de Veracruz. Al mismo tiempo, comenzaba a gestarse, en embrión, un nuevo modo de producción: el “MP Capitalista”, en los obrajes, las minas y los ingenios de los criollos.

LOS HABSBURGO DURANTE LA NUEVA ESPAÑA (1521-1700)

          La primera modalidad del régimen novhispano llevó la impronta de esta dinastía, mantenida en España por los reyes Carlos V y Felipe II, III, IV Carlos II. La sinceridad de su fe hizo que tomaran en serio la voluntad del Papa y la insistencia de los frailes, en el interés por la evangelización y el trato más humano a los indios.

La Metrópoli, para facilitar su control sobre las colonias, multiplicaba las instancias, para que éstas compitieran entre sí: (los reyes y su corte, el virrey, el cabildo, la Real Audiencia, el Consejo de Indias, los Visitadores, los Regidores, el Ayuntamiento (las ciudades eran independientes), la Jerarquía Eclesiástica, Las Órdenes Religiosas, el Santo Oficio, etc.).

República de indios y república de españoles

La Corona, juntamente con los frailes, trataba de proteger a los indios de la voracidad y crueldad de los colonos. Esta fue una razón para mantener separadas a las dos razas, Tenían legislación distinta, respetaban su cultura, tributación en productos. Los pueblos indios preferían dividirse, con la esperanza de convertirse en cabecera municipal y tener otros poblados tributarios. En cambio, los misioneros preferían la concentración, por facilidades pastorales y desarrollistas. Las “reducciones” o reagrupamiento de los indios cristianizados en pueblos, fue la política demográfica. Trataban de alejar de estos territorios a los colones; en cambio, estos aceptaban la presencia nativa para recibir mercancías y servicios.

Por facilidades de gobierno, para protección de los indios de los colonos criollos y por fines pastorales de los evangelizadores, se separaron claramente las residencias de los indios y de los españoles, incluso con sus respectivas legislaciones. Los colonos criollos querían que la Corona les dejase las manos libres para tratar a los indios; aunque a ellos les cobrasen los múltiples impuestos: gabelas (la sal), alcabalas (los bienes), la tonelada, el quinto real, los estancos, las aduanas, los diezmos, etc. En cambio, los “naturales” entregaban directamente su tributo a la Corona, principalmente productos y artículos que ellos mismos confeccionaran; aunque después se les fijaron lo que tenían que producir (p.ej., la “cochinilla”, una plaga de cierto gusanito que se criaba en los nopales y del que se extraía la “grana”, elemento muy apreciado para tintura de la industria textil de entonces).

            Como ejemplo de la comprensión y tolerancia que tenían las autoridades novhispanas de entonces hacia las costumbres y creencias de los indios, se conserva el texto de 1563 –uno de los primeros procesos encargados a la Real Audiencia–, en contra de abusos del regidor de Yagavila, en la Sierra Norte de Oaxaca, Don Francisco Tenorio. Este personaje había participado como soldado durante la Guerra de Conquista, y como premio, fue nombrado Corregidor de la Provincia de los Zapotecos. La Audiencia dio entrada a una denuncia de los naturales, acusándolo de malos tratos: había torturado con una antorcha a tres indias, ahorcado a otra con sus propias manos y aventado sus terribles perros mastines a un anciano chamán. El justificativo fue que había oído ruidos muy extraños y según testimonio de aquellas indias, eran la gente del pueblo convertida en leones (claro caso de un nagualismo). La audiencia no le creyó, y el acusado adujo otro testimonio más verosímil, el anciano cacique (Yagaeche) era sodomita, sacrificador y antropófago. La audiencia relativizaba esos hechos, pues no había pasado mucho tiempo de la conversión de los naturales, y la Corona recomendaba comprensión ante las costumbres anteriores. En este caso, era normal que los sacerdotes autóctonos fueran homosexuales (signo vocacional). La antropofagia se reducía a que, en cierta ocasión, un grupo rebelde de otros pueblos habían matado a dos cristianos y habían hecho tamales con ellos, yendo a todos los pueblos a presionar a personas de autoridad a que se los comieran, pues siendo delito, pretendían involucrarlos en caso de ser descubierta la conspiración. La Real Audiencia no cedió a condenar al Corregidor hasta que edujo el propio testimonio de vera los indios convertirse en leones, lo que cuadraba con la creencia española de entonces para casos de brujería, mujeres que se convertían en gatos u otros animales. Entonces lo absolvieron; pero le quitaron su cargo, prohibiéndole ejercer otro de por vida.

Por la situación del Patronato Real, por el que se reconocer que se trata de un Estado Confesional, la Iglesia fue su principal pilar. Su poderse manifiesta por las funciones que se le encomienda: además de evangelizar, a la Iglesia se le encomienda la asistencia social, la educación, la salud, las mediciones demográficas, la ideología oficial aglutinante, y por tanto, ser parte del aparato represivo, la Inquisición: vigilar a los idólatras (indios), a los apóstatas (judíos conversos) y a los herejes (cristianos disidentes). Es parte importante del régimen colonial.

La encomienda y el repartimiento

España recibía del Nuevo Mundo preciados artículos -sobre todo, otro y plata-, que la colocaron en el la hegemonía europea. Pero por el Patronato Real, la Corona queda comprometida con la Santa Sede para la evangelización y protección de aquellos pueblos. Ambos aspectos quedaban complementados, y en la práctica, la protección y educación en la fe, quedó supeditada al derecho abusivo de explotación. En el siglo XVIII había varias modalidades, siendo la primera, la esclavitud, la más desprotegida.

La esclavitud. Principalmente negros cautivos y comprados al esclavista. Era considerado como una mera mercancía, como cualquier objeto. No tenían ningún derecho (ni siquiera a la vida), y quedaba sujeto de por vidaLos navoríos eran los indios residentes en las haciendas como peones: operarios de asiento, sirvientes de pie, gañanes o «asalariados libres», cuyo contrato se podía rescindir. Las “encomiendas”. En ellas, el beneficiario (encomendero) disfrutaba el tributo de sus indios, en dinero, en especie (alimentos, tejidos, etc.) o en trabajo (construcción de casas, cultivo de tierras o cualquier otro servicio); pero a cambio de ello, debía amparar y proteger a los indios encomendados e instruirles en la religión católica, por sí o por medio de una persona seglar o eclesiástica (doctrinero) que aquel mantenía. Por lo tanto, la encomienda no implicaba la propiedad sobre los nativos; era una concesión no heredable. Al quedar vacante (sin poseedor) ésta volvía al monarca, quien podía retener a los indígenas bajo administración real o entregarlos a otro encomendero.El repartimiento forzado. Era un trabajo rotativo y obligatorio del indígena, para proyectos de obras públicas o trabajos agrícolas considerados vitales para el bienestar de la comunidad. Esta modalidad de trabajo se basaba en reclutamientos laborales precolombinos, como fueron el coatequitl (“tequio”) mexicano. Podía incluir la construcción de templos o conventos, considerados como públicos, directamente a las órdenes del regidor local,                                                              

LA PRIMERA EVANGELIZACIÓN

En otro lugar vimos ya los rasgos de la evangelización regulada por la Corona de los Habsburgo, Isabel y Fernando, y posteriormente, Calos V. A petición de Cortez mismo, la Corona trató de enviar los mejores misioneros. Los Doce Apóstoles franciscanos eran “sabios y santos”, como fuero requeridos, Erasmianos y abiertos, dieron pie al asombro y a la Caridad empática con los conquistados, si bien, cumplieron también con las exigencias del régimen colonial coactivo.

Rasgos de la primera evangelización:

a) Por coacción.- La Corona de los Habsburgo tenía claro que la fe cristiana no debía imponerse a los indios, y que, por tanto, la conversión tenía que ser libremente consentida. Pero en la práctica, los celos apresurados de los españoles caían en presiones. Se les leía a los indios un “requerimiento”, en el que se exponía una síntesis del credo y se solicitaba una aceptación explícita. Pero dicho requerimiento se leía en latín, como mero expediente[2]. Podían no aceptar el bautizo; pero ya que la política demográfica y evangelizadora colonial era la de “reducción” o “congregación” (congregar a los indios dispersos y diezmados por las epidemias), y ya que en los nuevos poblados más numerosos únicamente se aceptaban a cristianos, quienes permanecían en sus antiguos dioses tenían que vivir aislados en los bosques, con la involución civilizatoria consecuente, como se muestra en algunos mitos. Un mitema, recogido por Roger Bartra, es el de El Salvaje, que, según varios testimonios, se solía encontrar en los bosques. Igual sucede en los “mitos de conversión”, como el siguiente, recuperado e incluso citado por Julio de la Fuente, en donde, incluso, los no conversos sufrían una especie de involución biológica:

“Cuando apareció el Sol [la Fe. Cristo es el Sol], muchos habitantes de estas tierras murieron achicharrados [los horrores de las guerras], otros huyeron a los montes [el Salvaje] o se convirtieron en monos [involución mítica, los dioses primero crearon a los monos] y otros se refugiaron bajo la tierra [el “undeground” o clandestinidad. SE dice que viven debajo de las tierras, con acceso por las cuevas, sitio de la clandestinidad], de dónde volverán un día [el mito mixe del Rey Condoy, de quien se dice que vive bajo tierra y regresará a reinar]”.

b) Precipitada y masiva.- Fr Martín de Valencia calculó que, entre 1524 y 1531, se bautizaron como 1,200,000 indios (cada fraile bautizaría a unos 3,000 indios). Para Fr Pedro de Gante, cada día se habrían bautizado como 14,000, y Motolinía calculaba que cada fraile habría bautizado unos 100,000 indios… De modo que para 1536 habría ya unos cinco millones de nuevos cristianos bautizados. Obviamente, para ello no se requería demasiada instrucción, y parte de los rituales se perdonaban. Los bautizos eran por aspersión, desde la torre del campanario. Una pareja española serían los padrinos de toda la camada (los varones llevarían el nombre del padrino y las mujeres, el de la madrina).

c) Desde el poder.- En virtud del Real Patronato, el “brazo secular” protegía y controlaba la Iglesia (cobraba el diezmo, castigaba a herejes, construía templos y conventos, etc.); mientras que el “brazo religioso” legitimaba la dominación colonial.

d) Creativa.- Los frailes mostraron gran creatividad catequética, utilizando medios “táctiles”: las “posadas”, el dibujo, el teatro, las pastorelas, etc.

e) Pedagógica.- Estos misioneros mostraron grandes capacidades pedagógicas, en especial para la evangelización. Se valieron de ingeniosos medios audiovisuales y aprovecharon los aportes de la joven nobleza india.

f) Inculturada.- Siguiendo los sabios consejos del Papa Gregorio del Grande, para la evangelización de los anglosajones –“No olvidéis nunca que no debéis estorbar ninguna creencia tradicional que pueda armonizarse con el cristianismo”-, aprovecharon muchos elementos de las culturas nativas. Dicha inculturación tenía los límites propios de la fe, pues al mismo tiempo de la necesidad de “inculturarse”, la fe es “crítica de las culturas”. Por ejemplo, la prohibición de los sacrificios humanos. De este modo, se perdieron muchos elementos (códices, esculturas templos) que habrían podido salvarse, al menos por razones culturales.

g) Itinerante.- Los misioneros iban recorriendo los poblados. Organizaron circuitos a partir del convento central. De él salían dos parejas de frailes, una hacia la derecha y otra hacia la izquierda. Habían construido los poblados a una jornada de camino a pie uno de otro, teniendo cada pueblo su pequeño conventículo. En ellos catequizaban, bautizaban, vigilaban las obras. Al regresar al convento las dos parejas, se quedaban a descansar y a estudiar y salían otros cuatro. Procuraban que también las fiestas patronales coincidieran en dicha sucesión, y se quedaban más tiempo para celebrarlas. De este modo, visitaban a todos los pueblos unas nueve veces al año. Además, permitió que los neoconversos organizaran por sí mismos su propia vida religiosa (v.gr., la decoración de los templos, las dejaban en manos de los mayordomos, quienes, a veces, incluían algún elemento autóctono).

h) Compasiva y denunciante.- Algunos de estos misioneros -especialmente los dominicos- fungieron como defensores de los indios, de las barbaries y crueldades de los encomenderos. Fray Antonio de Montesinos, en La Dominicana, lanzó su famoso “grito”, excomulgando a los encomenderos, lo que convirtió a Bartolomé de Las Casas. Dado el poder que tenía la institución eclesiástica, los explotadores los respetaban; aunque algunos hayan muerto debido a su compromiso (Antonio de Valdivielso, en Nicaragua).

Desde el descubrimiento mismo de América, la Corona española se sintió con la responsabilidad de una protección a los nativos, de donde las Leyes de Indias, promulgadas por los Habsburgo. Incluso, parece que los reyes llegaron a cuestionarse, incluso, si fuese ético mantener su presencia en el Nuevo Mundo. Para aclarar este punto, se convocó, entre 1550 y 1551 la Junta de Valladolid, la llamada polémica de los naturales (indígenas americanos o indios). Los temas tratados fueron: los derechos naturales de los habitantes del Nuevo Mundo, las justas causas para hacer la guerra a los indios y la legitimidad de la conquista. Se enfrentaron dos posiciones, la primera estaba representada por el obispo de Chiapas Fr Bartolomé de las Casas, y estuvo auxiliado por algunos discípulos del célebre jurista Francisco de Vitoria, precursor de los defensores de los derechos Humanos. La segunda posición, era defendida por el célebre jurista Fr. Juan Ginés de Sepúlveda, quien sostenía el derecho que tenía España a la conquista y al dominio de los nativos, considerados como inferiores, en la situación actual. Además de que tenían que expiar su idolatría y sus pecados (por los sacrificios humanos) Aunque no hubo una resolución final, la Junta fue el inicio de un cambio que se tradujo en más derechos para los indígenas. Todos los contendientes eran dominicos, pues ellos tenían las universidades, y con buenos argumentos de ambas partes, que abarcaban aspectos jurídicos, teológicos, filosóficos y morales

i) Humanista.- Con la llegada de los Borbones, la Corona exigía a los misioneros descripciones de etnobotánica y zoológica de gran rigor. Esto incluía ilustraciones de las plantas y sus nombres locales, propiedades y riesgos. Igualmente, se les pidió la elaboración de gramáticas y diccionarios en las lenguas locales. Al principio, pese a los mandatos del Rey, los frailes no les enseñaron el castellano a los indios, sino más bien el latín, pues esto los hacía traductores e intermediarios indispensables entre indios y españoles. El trabajo dialogado entre los frailes renacentistas y los jóvenes de la nobleza india, educados en Tlaltelolco, fue el elemento catalizador para la ciencia moderna de Europa.

j) Desarrollista.- Por mediación de los frailes, muchas innovaciones tecnológicas de los colonos españoles se incorporaron a la cultura autóctona, ya que los indios mismos las hicieron propias.

Los mártires de Cajonos.

            Un ejemplo de este clima lo tenemos en un suceso que terminó en tragedia. Acaeció en el pueblo de San Francisco Cajonos -uno de los cuatro pueblos Cajono), en la Sierra Norte de Oaxaca, el 14 de septiembre de 1700. Los dos fiscales del templo[1], Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles, acudieron al párroco, un dominico joven, denunciando que esa noche, en el pueblo se iba a idolatrar. Para probarlo, invitaron al cura a subir al campanario y ver, desde ahí, cómo estaban desplumando unos guajolotes (después se alegaría de que esa era la casa del mayordomo de una imagen, cuya fiesta llegaría pronto). El fraile se espantó. Escribió sendas cartas, a su Provincial y al Munícipe de Villa Alta, donde había destacamento militar -que no acudieron-. También retuvieron a dos españoles que estaban de paso por el pueblo y recurrieron al alguacil y a otra autoridad del municipio, ambos españoles. En efecto, por la tarde vieron al síndico indio, con una esclavina, entrar en la casa vecina. Poco a poco iba llegando la gente, y cuando calcularon que ya estaba teniendo lugar el ritual, el grupo español junto con los dos fiscales entraron sigilosamente sin ser percibidos. Ya se había sacrificado una venada, cuyas vísceras habían sido extraídas. Entonces, espada en mano, arremetieron con los celebrantes, y profiriendo injurias, secuestraron la ofrenda y la llevaron al convento, depositándolas en uno de los cuartos de abajo. Aquella noche un tamborcito no dejaba de convocar al pueblo; una multitud del pueblo, reforzado por otros quince pueblos vecinos, con la cara pintada para no ser reconocidos, haciendo circular el aguardiente. Se trataba, pues, de una abierta insurrección india. El cura trató de apaciguarlos, saliendo al balcón con el estandarte de la Virgen, y escuchó el grito —¡Quita esa!–. Les decían que a los frailes no les harían nada; pero que les entregaran a los delatores.Por supuesto, ya habían abierto el cuarto y recuperada la ofrenda. Entonces el alguacil salió al balcón y les preguntó qué querían. Ellos respondieron que a los frailes no les harían nada; pero que querían les entregaran a los delatores. -¡Imposible! Los protege el derecho de asilo del convento-.  Pero como ya algunos insurrectos habían trepado al techo del convento u comenzaban a quitar las tejas, el alguacil dijo que se los iban a entregar, a condición de que no los hicieran nada. Los fiscales, concientes de que los esperaba su martirio, pidieron confesión y comunión. Con la entrega de los “traidores”, el motín se apaciguó y todos se fueron. Al día siguiente llegaron los soldados de Villa Alta, y ante sus ojos, el pueblo destruyó las casas de los fiscales. Cuando los frailes pidieron al síndico qué habían hecho con los fiscales, les dijo que los habían soltado a condición de que se fueran del pueblo. Días después encontraron sus restos. Finalmente, vino el escarmiento: a las autoridades de los quince pueblos insurrectos las decapitaron, colgando su cabeza como alimento de los buitres.

            Los fiscales fueron beatificados por el Papa Juan Pablo II -no sin oposición de algunos maestros, historiadores y presbíteros-, el 1° de agosto de 2012, en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe.

n a congregarlos. Con la expulsión de los jesuitas, los conversos desarrollaron una espiritualidad ignaciana que les dio su impronta.


[1] Los fiscales entraban en el sistema de cargos, como servicios prestados sin remuneración. Había dos escalas, la del municipio y la de la iglesia. En esta estarían los mayordomos y los topiles del templo. Entre sus tareas, los fiscales tenían obligación de denunciar las idolatrías de los ya conversos.

[2] MARROQUÍN, Jaime: “Diálogos con Quetzalcóatl: humanismo, etnografía y ciencia (1492-1577) Iberoamericana – Vervuert- Madrid, 2014

4. FEUDALISMO ESPAÑOL

Modo de Producción Esclavista

Por razones de los condicionamientos contextuales, he pensado hablar algo del Modo de Producción esclavista, pues además de que completa este modelo de interpretación historiográfico, ayuda a comprender el tema de esta sesión        

Las ciudades del neolítico asiático fueron entrando en contradicciones. Los ciudadanos iban siendo cada vez más golpeados por el déspota y su élite de funcionarios; tenían que pagar impuestos más gravosos, al mismo tiempo que encargarse del trabajo de su predio asignado. Las obras para mejorar su ciudad (avenidas, acueductos y palacios de sus autoridades) se encargaban a extranjeros, organizados en pequeñas colectividades, con sus respectivas lenguas y tradiciones, siendo apenas alimentados: eran capturados por la fuerza como esclavos, que no llegaban a constituir un modo propio de producción. A pesar de las murallas, que ellos mismos fueron obligados a construir, huían y se constituían en hordas más numerosas.

            Fue así que nació el imperio grecorromano, que controlaría el Mediterráneo, llegando a las Galias y la tierra de los anglos. Las ciudades griegas alcanzaron gran esplendor, con el florecimiento de la arquitectura y del pensamiento filosófico y escultórico. Pero el mayor auge urbano habido hasta entonces se realizó en Roma, capital del Imperio, gracias a descubrir el cocimiento de los ladrillos. Los romanos dominaron la organización militar, con la que pudieron dominar todo el mar Mediterráneo, controlando una superficie de 6.5 millones de kms2, abarcando tierras de los celtas, iberios, galos, británicos, griegos y macedonios; también el norte de África (Egipto, Mauritania) y Asia menor (Turquía, Armenia, Palestina) . Magníficos constructores, hicieron las grandes Vías, con las cuales los ejércitos podían trasladarse con rapidez, así como también los acueductos, gracias al adiestrarse en las matemáticas y el cálculo. Todo esto lo pudieron lograr mediante conquistas, obligando a los pueblos sometidos a fuertes tributos y la captura de esclavos (Cesar, por ejemplo, capturó de las Galias y llevó a Roma un millón de esclavos).

            La estructura social del imperio era claramente piramidal. En la cumbre estaba el emperador, que ejercía su gobierno apoyado en los patricios, los cuales vivían en el lujo, especialmente los senadores, con grandes mansiones artísticamente adornadas, quienes se constituían como poder político. Más abajo estaban los “plebeyos”, ciudadanos libres, que recibían semanalmente su dotación de trigo; pero que vivían en la pobreza, rentando cuartuchos de multifamiliares; y a la base, había gran número de esclavos (había un senador, por ejemplo, que tenía 3,000 esclavos). Estos no tenían ningún derecho; a cualquier insurrección, su propietario podía crucificar a muchos de ellos o incluso, a todos. Los senadores de mayor fortuna, entrenaban a esclavos como gladiadores, para que lucharan a muerte en el Circo, para sus apuestas con otros. Pero aparte de la vida licenciosa de algunos de estos senadores, entre gula y orgías, la mayoría de los patricios llevaban una vida bastante moral, imbuidos del platonismo griego. En cambio, la masa de plebeyos (la “plebe”) vivía de forma amoral.

Los cristianos en Roma. El sistema religioso romano estaba tomado, adaptado, de la religión griega: un politeísmo antropomórfico, en el que los dioses reproducían el modo de vida de los humanos (con sus envidias, celos, poder y libido). SE comprende que el cristianismo inicialmente haya sido visto con interés, por representar una forma religiosa superior. Sin embargo, esto cambió con Nerón: en su loca megalomanía, quería reconstruir la ciudad y convertirla en la Nerópolis, de la que ya tenía la maqueta. Para ello era necesario destruir al menos una parte de ella. por otra parte, estaba -según él- componiendo una Oda al incendio de Troya, y quería aprovechar la ocasión para recitarla con su laúd. Sin embargo, se encontraron muchos detalles sospechosos: días previos, se encontró acumulación de leña en algunas partes de la ciudad, y las aguas del Tíber se desviaron, quedando seco el cause. Los senadores estaban muy irritados, dispuestos a castigar al emperador. Los cristianos podrían servir de chivo expiatorio. En efecto, estaban en boga entre los cristianos, escritos de estilo apocalíptico, que hablaban del fuego de que devoraría a la Gran Prostituta, en el estilo simbólico que sus cofrades entendían. De ello se valió Nerón para desencadenar una terrible persecución religiosa, arrojando a los cristianos al Circo, cuyo foro era decorado con escenografía selvática y bestias feroces. Hubo muchos mártires heroicos, entre ellos, nada menos que San Pedro y San Pablo (en tiempos sucesivos), entre los cuales, destacamos a San Mauricio y la Legión Tebana: se trataba de soldados valientes, reconocidos como héroes por la gente, quienes, en provocativo desafío, pusieron el signo de la cruz en sus cascos.

En el siglo IV, Constantino se convirtió en emperador absoluto, trasladando la capital del Imperio a Bizancio (Constantinopla). Entonces, el emperador se convirtió al cristianismo, después de una sucesión de emperadores perseguidores. Quizás la razón política estaba en el descrédito en que había caído la religión oficial, a cambio, del ascendiente que habían cobrado los cristianos. La leyenda habla de un signo: una cruz resplandeciente aparecida en el cielo, con la voz o leyenda, “cum hoc signo vincebis” (con este signo vencerás), posiblemente, sincretismo entre la cruz, señal de los cristianos, y el signo del “Sol Invictus”: después del solsticio de verano: en efecto, se observaba que, a partir del solsticio de verano, el sol amanecía después y se ponía antes. haciendo el día cada vez más breve. Esto provocaba el temor de que llegase un momento en que el sol ya no saliese más. Pero a partir del solsticio de invierno, el sol irá ganando la partida a las tinieblas, iniciando su crecimiento. De ahí que el 25 de diciembre se celebrase la fiesta de los Saturnalia, o del “Sol Invencible”.

Una vez que el emperador mismo se convirtiera al cristianismo, muchos senadores y patricios lo siguieron. La religión hasta entonces proscrita, con el Edicto de Milán, se hizo entonces la religión oficial, obligándose a todo el pueblo a convertirse a ella. Se dice que Constantino, antes de morir, hizo a la Iglesia el legado de un gran territorio, que después fueron los “Estados Pontificios”. La Iglesia salió de las catacumbas y se volvió parte del poder imperial (el Estado financiaba, incluso, los Concilios)

Para entonces, el modo de producción esclavista resultaba ya demasiado oneroso, pues se tenía que alimentar a un gran número de esclavos, que no solían aprovecharse en tareas productivas, ya que la metrópoli se beneficiaba de las colonias. En el siglo V, hordas de bárbaros (eslavos, francos, germánicos), empujados por los mongoles, invadieron Roma. Debido a la molicie y degeneración moral, y a que las legiones de soldados se encontraban distantes, no pudieron resistir. Las ciudades quedaron abandonadas, a merced de bandoleros; bastaron algunas décadas para que el bosque reconquistara Roma, no siendo extraño encontrar fieras en ella. 

MODO DE PRODUCCIÓN FEUDAL

El feudalismo es el sistema social, económico y político que se desarrolló en Europa, principalmente entre los siglos IX y XII. Para comprender la transición que favoreció este cambio de modo productivo, hay que remontarse al abandono y caída de las ciudades, ya desde el siglo III. Los antiguos citadinos, con otros grupos no integrados llegados desde las antiguas colonias romanas. buscaron lugares dónde establecerse y cultivar la tierra. Sin embargo, eran constantemente acosados por bandas de pueblos nómadas (germánicos, eslavosmagiaresmusulmanesvikingos). Extrañaron entonces la seguridad que ofrecía el antiguo Imperio Romano, con sus legiones disciplinadas vigilando las anchas calzadas. Ahora, cuando los campesinos eran asaltados por los vándalos, sacaban sus armas guardadas y les hacían frente, a veces con éxito y a veces víctimas del robo y la rapiña. Entonces, algunos vecinos, con habilidades para la guerra, les propusieron a los campesinos que, si les financiaban con el alimento, podrían capacitarse mejor para la defensa armada, integrando cuerpos de seguridad. Los campesinos, ciertamente, ganaron en seguridad ante los invasores nómadas; pero junto a la comida, alimentaron las ambiciones de sus “defensores”, quienes demandaban cada vez mayor pago. Éstos propusieron entonces la construcción de castillos-fortalezas (con fosos, puente levadizo, murallas y almenas), con el argumento de que, en caso de asaltantes numerosos, todo del grupo pudiera refugiarse dentro, con abastecimiento constante de agua y alimento. Con esto, se fue dando una división dicotómica de dominación interna, señores y vasallos, los cuales conservaban la tenencia de la tierra y la protección, a cambio de fidelidad. El grupo de guerreros profesionalizados, ya con el poder de sus armas, sometió al resto. De “vasallos” pasaron a “siervos” y el pago por servicio de defensa, se convirtió en tributo. Los caudillos locales se aliaban entre sí, subordinándose jerárquicamente según su rango y poder. Dado que en esta nueva situación la autoridad hegemónica era muy lejana, la única seguridad provenía de las autoridades locales, que la ejercían con efectividad y autonomía.

CARLOMAGNO

El emperador que unificó el área más vasta hasta entonces (prácticamente Europa Occidental y Central) fue Carlomagno. Gobernó a los germanos, los francos, los lombardos, los galos, los sajones, y tomando como justificante el supuesto legado de Constantino, conquistó también Italia. Había heredado el trono de Pipino el Breve, y fue rey de los francos desde 768. Fue instaurado como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico desde el 800, con lo que retornó la dinastía de los carolingios, sustituyendo a los merovingios. Combatió a los musulmanes, los eslavos, los sajones… convirtiéndolos al cristianismo. Algo importante para nuestro curso es que se apoyó en el Papa para obtener legitimidad, a cambio de proteger un cristianismo oficial, instaurando con esto la unión trono/altar, propia del sistema feudal. Fue coronado por el Papa León Con esto, el supremo jerarca del medievo no sólo tendrá la justificación que dan las armas, sino la justificación religiosa, que hace “sagrado” el Imperio Romano, es decir, querido por Dios, con lo que sus eventuales adversarios, al mismo tiempo, quedaban prácticamente excomulgados.

Entre los siglos IX y XII, ya se había arraigado un sistema jerárquico descentralizado, en donde el poder fluía desde la cúspide (emperador, reyes) hasta el poder local, mediante un escalafón aristocrático, según su fuerza, rango y dinastía de sangre (condes, barones, duques, marqueses, etc.). Este grupo, aparte de cultivar las artes (actividades “liberales”), se entrenaban en las armas, poniéndose a prueba en “torneos”, en los que ganaban prestigio y posibilidad de ascenso. El reconocimiento oficial de su autoridad lo daba el respaldo del superior, mediante un título nobiliario. LA lengua latina, que era la lengua franca hablada por todos en el imperio, iba deformándose en dialectos en que se mezclaba con gran variedad de lenguas locales proveniente de los grupos de bárbaros que habían dominado los distintos feudos de poca comunicación entre ellos.

La Iglesia en el feudalismo

Con Carlomagno se añadió una justificación muy importante, la religiosa, otorgada por el Papa (el emperador) el arzobispo (rey) o el abad monástico. Es el llamado “Estado de Cristiandad”, cuya esencia es la “alianza entre trono y altar”. La Iglesia (monasterios) recibe protección, beneficios económicos y poder político, a cambio de que delegue su poder sagrado como legitimación a las autoridades civiles

Los monjes

Ya desde el siglo III, cuando Constantino convirtió el cristianismo como religión oficial, algunos cristianos inconformes con esta mundanización y sometimiento, huyeron a los bosques como ermitaños y anacoretas, que posteriormente se instalaron en cuevas del desierto. Ante los peligros de fieras y bárbaros, se fueron congregando en cenobios (cada cual vivía independiente, tenían una iglesia central y los protegía una muralla). Finalmente, se convirtieron en monasterios, como el del Subiaco (Monte Casino), con San Benito, en el siglo VIII, comprometiéndose a obedecer al abad y a una regla común. Fue en este siglo cuando los monasterios fueron incorporados al sistema feudal. Apoyados por algunos nobles, muchos monasterios se enriquecieron, con lo que muchos de ellos se corrompieron. Los nobles ponían ellos a sus hijos e hijas (bastardos) como abades y abadesas, se inmiscuían en su vida interna, dando entrada a las pasiones políticas, aprovechando su fuerza y prestigio. En la biblioteca custodiaban los principales libros de importancia, con copista que los decoraban con plumas de ave, hasta que, en las ciudades, las universidades les arrebataron el monopolio del saber, pues se dedicaron a su difusión. En los monasterios se cultivó el arte culinario y la fabricación de vino. Hubo también monjes evangelizadores que se adentraron en territorios de los bárbaros, haciéndolos sedentarios.

 Los siervos:

El sistema feudal estaba asociado con la tenencia de la tierra. El productor directo (poseedor de algún terreno) tenía la obligación, basada en la ley o el derecho consuetudinario, de dedicar cierta parte de su trabajo o de su producción en beneficio de su superior feudal. Paulatinamente, estos tributos fueron creciendo; muchos siervos se endeudaban con su Señor, quien aprovechando esto, terminó a reducirlos a una condición de semi-esclavitud. Los siervos de la gleba, anclados a la tierra en la que habitaban, carecían de cualquier derecho individual y no tenían más garantías legales más que las que el amo de los territorios quisiera otorgarles.

Las ciudades

Cuando esta condición resultaba demasiado onerosa, muchos siervos huían del territorio feudal. Buscando refugio, se agrupaban, primero, en las antiguas ciudades romanas abandonadas, que aún podían ser aprovechables. También lo hicieron en las inmediaciones de los monasterios, los cuales gozaban de “derecho de asilo”, con el que protegían a estos vecinos. Luego ya se formaron nuevas ciudades (“villas,villanos”), más acondicionadas, que después se volvieron el nuevo espacio de poder. Las villas eran redondas y amuralladas, y las calles perpendiculares conducían a un centro. En ellas se instalaron las universidades, donde se transmitía el saber, anteriormente custodiado en las bibliotecas monacales. También se abrieron allí los primeros talleres artesanales, a los que llegaban los nuevos citadinos solicitando trabajo. El propietario los contrataba como “aprendices”, y como “maestro”, les iba enseñando el oficio, hasta que se convirtieran a su vez en maestros, abriendo su propio taller. En las ciudades se instalaron también los “comerciantes”, a quienes recurrían los nobles de los feudos, pues dado que la apariencia era un recurso para obtener prestigio, derrochaban sus fortunas en joyas y atuendos preciosos, irrepetibles, hechos a su gusto individual, o iban a endeudarse con los prestamistas judíos, el nuevo poder financiero. El comerciante, a su vez, encargaba tales mercancías los artesanos villanos. Las ciudades crecían y se enriquecían; mientras el feudalismo decaía. Estaba surgiendo un nuevo modo de producción: el capitalismo, en su forma inicial “mercantil” (el industrial y el prestamista subordinados al Comerciante).

LA REFORMA DE LUTERO

            Como ya sabemos, cada modelo de producción económica configura una determinada estructura política y social, la cual, a su vez, condiciona un sistema de ideas, valores y preferencias, que constituyen la “ideología” (su función estriba en la misión destinada a apoyar, en última instancia, la base económica. La religión forma parte importante de las ideologías (sea la dominante, sean las subordinadas).

            El monje agustino Martín Lutero encarnaba mucho descontento hacia las formas tradicionales de religión, promovidas desde Roma. Muchos nobles alemanes se encontraban fastidiados por las restricciones y gravámenes que les aplicaba el Papa desde Roma. En un viaje realizado a Roma fue testigo de formas de religiosidad popular poco coherentes con la doctrina de Cristo, y se escandalizaba del mundanismo en que había caído la jerarquía romana. Desde entonces, es Espira, exhortaba a reformar la Iglesia hacia sus orígenes. Se oponía al cobro de indulgencias, supuestamente para financiar una gran basílica del Vaticano que sería dedicada a San Pedro y San Pablo. Además, observaba que el pueblo cristiano desconocía la Biblia, que se leía en latín, cuando la gente ya había ido abandonando aquella lengua “muerta”. Por tanto, se propuso hacer una traducción de la Biblia desde sus lenguas originales, traducción que, hasta la fecha, goza de cierta autoridad. El descubrimiento de la imprenta ayudó no poco a su difusión, lo mismo que a su interpretación personal. Hasta entonces en el aula existía un solo libro, el del maestro, quien desde un estrado, leía (“lectio”) ese gran libro, decorado con plumas de pavorreal (por lo general, el “libro de las Sentencias” de Pedro Lombardo), del que cada maestro interpretaba a su modo, con entera libertad de cátedra. Los alumnos, monjes jóvenes, se sentaban en el piso de tierra sobre su manteo, bajo la luz de antorchas. Podían elegir libremente su maestro; pero en los debates, la última palabra interpretativa lo tenía el maestro en turno (“magister dixit”). El primer libro que se imprimió fue la Biblia en su traducción alemana de Lutero, por lo que ahora, cualquiera podía interpretar las Escrituras conforme le pareciera, y no desde un “magisterio” (el “libre examen”).

            El Papa condenó a Lutero; pero él, en la Dieta de Worms, quemó la bula papal de condena, iniciándose una rebelión religiosa, apoyado por los príncipes alemanes, molestos por los gravámenes ocasionados por el sometimiento a Roma. Esta Reforma se diversificará en otras varias propuestas religioso-políticas que colorearon el mapa religioso de entonces. El Papa respondió con la institución de la “Santa Inquisición”, para perseguir a los herejes, encomendándola a los frailes dominicos (Torquemada). La cristiandad de la Europa occidental quedó dividida: supeditada a las autoridades, la conversión del rey implicaba la de toda la población (como sucedió con Constantino). Sin embargo, el Papa intentó en vano influir en la feligresía de los países protestantes. Las tensiones se dirimiendo mediante el acuerdo: “cujus regis ejus religió”. La catolicidad se redujo geográficamente y la Iglesia Católica perdió autoridad.

FEUDALISMO ESPAÑOL

            Con el matrimonio entre Isabel de Castilla y Fernando de Aragón unificó dos reinos muy poderosos y provocó, con los Habsburgos, el engrandecimiento de España. La cristiandad española, que en Europa había sido muro de contención frente al Islam, reconquistó Granada, y fue reconocida como la primera potencia en los siglos XV y XVI. Este auge se manifestó a nivel ideológico, reconocido como “El Siglo de Oro Español”: La literatura se cubrió con nombres de grandes escritores (Cervantes, Calderón de la Barca, Quevedo, Lope de Vega), la pintura otro tanto (Murillo, Diego Velázquez) y la mística, con figuras sublimes (Santa Teresa, San Juan de la Cruz, San Ignacio de Loyola).

Debido a su situación geopolítica, la península Ibérica (España y Portugal), en los siglos XV y XVI, quedó privada del comercio con el Oriente medio y lejano, necesario, sobre todo, por la demanda de la pimienta y la canela, especies muy apreciadas por las élites. Su aislamiento se debía por un doble bloqueo: por un lado, Constantinopla estaba tomada por los árabes, y por otro lado, las tensiones y conflictos con los países controlados por la Reforma. Era necesario encontrar alguna ruta comercial alterna, y la única salida era por la navegación a ultramar, lo que obligó a los dos países a aventurarse en los océanos. Además, esto brindaba oportunidades de crecimiento económico y de influencia política, por lo que sendos países decidieron aventurarse en los océanos, y en el camino, terminaron conociendo los continentes de África y América. El Papa Alejandro VI (Borgia), para evitar fuertes conflictos en la colonización de las nuevas tierras descubiertas, dividió el mundo en dos.

LOS HABSBURGO

La Casa de Habsburgo fue una de las más poderosas casas reales de Europa. Los Habsburgo ocuparon el trono del Sacro Imperio Romano Germánico de forma continuada entre 1438 y 1740.

Carlos V, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y a la vez, Carlos I de España (1500–1558). Nació en Gante (Flandes). Reunió por primera vez en una misma persona las Coronas de Castilla, Navarra y Aragón. Nieto, por vía paterna, de Maximiliano I de Habsburgo y María de Borgoña de quienes heredó el patrimonio borgoñón, los territorios austríacos y el derecho al trono imperial, y por vía materna, de los Reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, de quienes heredó Castilla, Navarra, “las Indias”, Nápoles, Sicilia y Aragón.

Regalismo español

            Ante los grandes desafíos que el nuevo contexto geopolítico presentaba a la Iglesia, el Papa había establecido con los Reyes Católicos el “Patronato Real”, el más emblemático ejemplo de la “Alianza Trono y Altar”. El Papa encomendó a los Reyes Católicos la vigilancia respecto a las herejías, el paganismo y la apostasía. También la reforma del clero mundano y sus costumbres. Les encargaba de la evangelización de nuevas tierras (envío de misioneros, construcción y mantenimiento de iglesias y conventos). En cambio, los Reyes tenían las facultades de cobrar directamente el diezmo, así como el “derecho de presentación” de los candidatos a obispados. Este acuerdo pronto dejó ver las inconveniencias para ambas partes: la Iglesia se sentía atada y los teólogos y juristas regalistas protestaban contra la injerencia del Papa en asuntos de Estado.

El Integrismo Español

La Contrarreforma fue la respuesta que dio la Iglesia Católica al duro golpe asestado por el movimiento desencadenado por Lutero, que minó a la autoridad eclesial. Muchas de sus críticas eran válidas y era necesario hacer reformas contra la los abusos y mundanidad de gran parte de la Jerarquía, así como replantear la teología. El evento más importante fue el Concilio de Trento, convocado por el Papa Clemente VII y en diversas sesiones entre 1545 y 1563. En él, los obispos reafirmaron la doctrina de la Iglesia sobre la Sagrada Escritura, la Tradición y los Sacramentos, con temas tales como el celibato sacerdotal, la supremacía de la autoridad papal, la fundación de los seminarios, etc. Se reafirmó la presencia real de Cristo en la Eucaristía, la justificación por la fe y por las obras, las indulgencias y la veneración de la Virgen María y los santos.

            Para poner en práctica el Concilio, el Papa se apoyó sobre todo en los Reyes Católicos españoles, con quienes se tenía concordato. No extraña, pues, que Iglesia de España haya sido “integrista”, es decir, baluarte de la más pura ortodoxia. A esto contribuyeron también medidas políticas, como la derrota del Imperio árabes. Quienes no aceptaran la normativa católica no tenían lugar en el país. Por lo mismo, se expulsó a los musulmanes y a los apóstatas (o “judaizantes”: judíos que por conveniencia se habían convertido al catolicismo; pero que en secreto seguían con sus prácticas). Los “herejes” (protestantes) o bien eran expulsados del país, o entregados a la Santa Inquisición. Otras minorías también sufrieron persecución, como las “brujas” (las “bacantes” -Baco-, corte de mujeres del dios Dionysios, reminiscencia de antiguos ritos prohibidos). El catolicismo integrista español enfatizó los símbolos rechazados por la Reforma: la Eucaristía, el Papa y la Virgen (junto con los santos). Este fue el cristianismo que nos llegó a América.